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domingo, 22 de diciembre de 2019

Karel Zeman recrea fantasías naturalistas zoológicas y observamos un apunte de Los mundos prehistóricos de Karel Zeman por Charlie Charmer.





Si en la entrada precedente pasábamos de la iconografía de los dinosaurios en la cultura popular, de la mano de Charlie Charmer, a una revisión de la iconografía animal en el bioarte por Daniel López del Rincón, retornamos ahora una observación de Charmer en Koprolitos que también atañe a la recreación de seres animales prehistóricos o simplemente misteriosos apoyándose en las descripciones científicas y en el arte naturalista, pero, en esta ocasión, decididamente al servicio de la fantasía, la aventura y la ensoñación. 

Y es que Charmer dedica un sustancioso artículo al cineasta checo Karel Zeman a propósito de las ocasiones en que éste dedicó sus esfuerzos en recrear dinosaurios para la pantalla cinematográfica. Sin duda un comentario digno de las selecciones de Koprolitos, que consideramos como es habitual lo suficientemente valioso como para reproducir entre nuestras propias selecciones de referentes de antrozoología artística, pero que además queremos ampliar, o al menos complementar, con nuestras propias observaciones y con otros ejemplos no exclusivamente dinosaurianos de las obras de Zeman.

Karel Zeman es uno de los artífices más influyentes de la creación de escenografías y volumetrías, así como de fondos y dioramas para ser fotografiados con la técnica del stop-motion. 

Su innegable inspiración en los grabados de libros ilustrados de múltiples temáticas, asociadas indistintamente a las ciencias naturales y las novelas de aventuras fantásticas, impregnó la particular estética de muchas de sus obras, lo que acabó por perdurar de algún modo en trabajos de artistas posteriores como Terry Gilliam.

Lo que esos grabados supusieron en su día fue el inicio del viaje virtual, de la visión a distancia de criaturas y lugares distantes en el tiempo y en el espacio, y es en el concepto de viaje deconstruído y reconstruído audiovisualmente en lo que queremos incidir de la la mano de Zeman, como digno pionero de las técnicas del lenguaje cinematográfico. Evidentemente, como en el caso de los grabados a partir de dibujos no siempre realizados in situ, la invitación a la ensoñación es inevitable. Incluso en el caso de los dibujos realizados por artistas expedicionarios a países exóticos, la exactitud documental suele volverse cómplice de la distorsión idealizada, de la percepción sobreactuada de aquello que se muestra nuevo y contrastado con las experiencias cotidianas del artista viajero. Es algo que palpamos en los esbozos de Marruecos de Delacroix y sus posteriores cuadros incitadores de una visión romántica e idealizada de los países árabes que calaría en el imaginario colectivo de occidente. Ocurría también con los apuntes realizados por los artistas naturalistas encargados de documentar la zoología descubierta y glosada por las expediciones occidentales, y el persistente recuerdo de criaturas míticas y fantásticas que intentaban demostrar su autenticidad impregnándose en rasgos descriptivos de animales reales dibujados en sus lugares de origen y reinterpretados por artistas grabadores que en ocasiones no se resistieron a exagerar gráficamente ciertos rasgos físicos que otorgaban a estos animales el necesario parecido con lo que hasta el momento se había atribuído a sus versiones orales o tradicionales.  Ejemplo de ello sería la escenografía inspirada por las veinte mil leguas de viaje submarino de Verne ilustradas por Doré, en la que las grandes criaturas marinas han de ostentar grandes bocas amenazantes y prominentes cabezas que aúnan rasgos de tiburones y cachalotes por los motivos que ya hemos comentado reiteradamente

Todo ello es peculiar y característico de su estética, al igual que en la versión caricaturesca de Terry Gilliam, y forma parte de los rasgos presentes en las ambientaciones seleccionadas para el museo dedicado al cineasta, lo que es lógico, en la medida en que museos y partes temáticos constituyen espacios que invitan al viaje virtual.

No es de extrañar, pues, que los medios de transporte otrora modernos y alternativos, como el dirigible y el tren o el barco de vapor, sean protagonistas de sus ensoñaciones gráficas casi en la misma medida que las criaturas sorprendentes y los animales gigantes, misteriosos, ignotos o extintos. Los gigantes semiocultos por la superficie marina son objeto de fascinación, y una invitación a la especulación iconográfica, tanto como lo son los animales prehistóricos semiocultos, sumergidos, bajo la superficie del tiempo. Naturalismo de ficción y ficción naturalista.

Los países lejanos, los paisajes ignotos, los animales asombrosos, son el material del tipo de historias que Zeman gustaba de trasladar a la pantalla para convertirlas en una realidad alternativa. Para ello, como hemos comentado anteriormente, aunque la imaginación pueda desbocarse e inventar prácticamente lo que se le antoje, no cabe duda de que la verosimilitud basada en hechos reales, en conocimientos divulgados por la literatura científica, son especialmente eficaces. Todo aquello que se halla más separado de la cotidianeidad por las barreras del tiempo (los animales prehistóricos), del espacio (las criaturas exóticas) o de la propia naturaleza (los animales submarinos) pasó de la mera narración oral y de la especulación escrita a su sistemática decripción gráfica, especialmente a partir del siglo XVIII. Esto no hizo sino incrementarse a lo largo del siguiente siglo, alimentando con nuevas imágenes la fantasía y la especulación de una nueva cultura dispuesta a adentrarse, con la revolución industrial y la fotografía, en las vanguardias artísticas que sustentaron el nuevo arte cinematográfico del siglo XX.

No es de extrañar que todo lo que había asombrado a las generaciones precedentes constituyera el material básico para ser recreado y difundido masivamente por las nuevas formas de expresión visual, adoptados ya como una rotunda manera de evidenciar, de convertir en experiencia sensorial, aquello que por una razón u otra fuese inalcanzable o intangible a nos ser para unos pocos.

Zeman, fascinado por los personajes y criaturas de las aventuras fantásticas narradas por Verne o ilustradas por Doré, tanto como por los animales extintos o existentes que la literatura zoológica ilustrada exponía desde sus páginas, quiso darles vida con los viejos trucos aprendidos de la pintura, el dibujo, la escenografía, el teatro y la fotografía gracias a la novedad del receptáculo ofrecido por las técnicas cinematográficas.

Pero indudablemente, más incluso que sus películas animadas combinando marionetas de estética vanguardista y personajes reales, queda para la memoria su recreación de dinosaurios en movimiento, de modelos de inspiración naturalista que han quedado vinculados para siempre a su actividad artística.

Su primera obra, Sueño de Navidad (1946), fue premiada en Cannes. Creó un mundo de fantasía en el que la imaginación jugó un papel importante en historias en las que mezcló personajes reales y pintados, y unos espacios que se sostenían sobre todo tipo de referencias visuales. 

Desarrolló un personaje muy popular, el señor Prokuk, en una serie de películas en las que hacía las veces de un burócrata, cineasta, inventor, brigada, etc. 
 


Inspiración (1949) fue la primera película en la que aplicó la técnica del dibujo en vidrio. Después dirigió, entre otras, El tesoro de la isla de los pájaros (1952), una historia sobre el barón Munchhausen, El barón fantástico (1961), Las aventuras de Simbad el marino (1974), y temas centrados en dirigibles, cometas, brujas, hadas y otros paisajes mágicos, con los que confirmó una imaginación desbordante y sugerente.


Karel Zeman (Ostroměř, cerca de Nová Paka, Imperio austrohúngaro, 3 de noviembre de 1910- Praga, Checoslovaquia, 5 de abril de 1989)1​ fue un cineasta checo, director de películas de animación, considerado, junto con Jirí Trnka, uno de los fundadores del cine checo de animación.


Estudió en Francia, y trabajó en Marsella en un estudio de publicidad. Su primera experiencia con el cine de animación fue un anuncio de sopa. Al regresar a Checoslovaquia, continuó trabajando en el mundo de la publicidad, para las compañías Bata y Tatra. El cineasta Elmar Klos, interesado por su obra, le ofreció un trabajo en sus estudios de animación de la ciudad de Zlín, que Zeman aceptó en 1943. En Zlín conoció a Hermína Týrlová, que por entonces acababa de producir el cortometraje Ferda Mravenec (Fernando la hormiga), un clásico del cine de animación infantil basado en un cuento de Ondřej Sekora).

En colaboración con Týrlova, Zeman realizó la película Vánoční sen (El sueño de Navidad, 1943), que en 1946 obtendría el premio a la mejor película de animación en el Festival de Cannes, lo que le proporcionó un gran prestigio. 



Su popularidad entre el público infantil aumentó cuando realizó una serie de cortometrajes humorísticos que tenían como protagonista a un personaje llamado Sr. Propouk, en torno a temas de la vida cotidiana: Propouk aparecía como oficinista, inventor, bombero, etc. En 1948 dirigió Inspirace (Inspiración), destacable por su lirismo, en el que animó figurillas de vidrio; y en 1950 su primer largometraje, el satírico Král Lávra (Rey Lávra, basado en un poema de Karel Havlíček Borovský). A éste seguiría, en 1952, Poklad ptaciho ostrova (El tesoro de la isla de los pájaros). En 1955 combinó actores reales, animación y efectos especiales en Cesta do pravěku (Viaje a la prehistoria, 1955), que cuenta el viaje en el tiempo de un grupo de estudiantes, permitiendo a Zeman animar varios muñecos de dinosaurios. La película tuvo un gran éxito.
Cuatro años más tarde, en 1958, estrenó una de sus obras más destacadas, Vynález zkázy (La invención diabólica, 1958), basada en una novela de Julio Verne. Más tarde volvería a adaptar a Verne en sus películas Na kometě (En el cometa, 1970) y Ukradena vzducholod (La nave robada). En 1961 estrenó otro filme de género fantástico, Baron Prášil, basado en la novela de Göttfried Bürger Las aventuras del barón de Munchhausen, para el que utilizó decorados pintados al estilo de las ilustraciones de Gustave Doré ante los que deambulaban actores reales.
Durante los años 70, rodó otras películas de tema fantástico para las que recuperó la animación tradicional, como Pohádky tisíce a jedné noci (Cuentos de las mil y una noches), que consta de siete relatos breves acerca de Simbad el Marino; Krabat, čarodějův učeň (Krabat, el aprendiz de brujo, 1975); y el cuento de hadas de los Hermanos Grimm O Honzíkovi a Mařence (Hansel y Gretel, 1980).
Aunque sus películas están dirigidas principalmente al público infantil, posee un sofisticado ingenio, y un estilo visual que fascina igualmente a los adultos. Por su prodigiosa inventiva, se ha relacionado su obra con la de otros grandes innovadores del cine, como Georges Méliès.

Aunque Zeman supiese de la existencia de las ballenas, de los cetáceos, bien identificados en la actualidad como mamíferos marinos bien diferenciados en diversas especies, no puede sustraerse a la poderosa imagen mental de asociarlas a los peces, a la imagen del gran pez que devora personas o embarcaciones enteras y las traslada a modo de gran nave submarina. Esta idea pervive en el Nautilus del capitán Nemo, una modernización del mito de Jonás.

La estética modernista y art-decó que hoy en día tanto inspira al arte steampunk se nutre a menudo de componendas a partir de diversas fuentes en forma de aguafuertes, pinturas, fotografías y los grabados de diversa índole de los libros ilustrados.

La estética del collage, tanto para producir resultados verosímiles como seducir a la imaginación incluso evindenciando su condición de rompecabezas deconstruido, caló hondo en muchos artistas que crecieron durante la infancia del cine y las vanguardias artísticas asociadas a los nuevos medios fotográficos y escenográficos en constante retroalimentación con la la literatura y la antesala de la ciencia-ficción.

Cualquier excusa es buena para ofrecer imágenes de fantasías plausibles, y a Zeman le parecia oportuno ofrecer sus recursos artísticos tanto a la especulación científica ilustrada como a las fantásticas aventuras literarias del Barón Munchaussen con tal de tener una buena excusa para ofrecer imágenes de seres extraordinarios, como peces gigantes. Sí que observa un cierto academicismo cuando lo extrae ignorando a menudo cuestiones de escala, de los grabados de los libros de zoología e ictiología para ponerlos de fondo tras los ojos de buey del submarino de Nemo, a la usanza de los grabados de Doré, con lo que se establece una relación iconográfica entre el realismo enciclopedista de las descripciones de Verne (para dar consistencia y verosimilitud a sus narraciones) y los grabados que ilustran tanto sus obras como las enciclopedias que consulta y le inspiran.

Es característico de esta época  el detallado y minucioso acabado de los grabados de animales de los que el dibujante original puede disponer para su observación, especialmente cuando se trata de ejemplares cuyo tamaño permite disponerlos ante la mesa de dibujo durante un tiempo suficientemente prolongado. Los peces adquiridos en los mercados portuarios son buenos modelos de observación, y, por tanto, la descripción gráfica de sus respectivas especies en los libros especializados suele ser la más precisa y que sirve de modelo orientativo para representar otras especies similares o descritas como semejantes de las que se carezca de ejemplares.

De ahí a usar dichas ilustraciones como modelo para representar grandes peces distorsionando los referentes orientativos de su escala no hay más que un paso. Así que, lo que en un cuento o en una narración tradicional no se distingue claramente como pez grande o como ballena bien puede usar una cherna o un mero como modelo y agigantarlo hasta que cumpla con las expectativas del lector o del espectador. No habría mucha diferencia con el aspecto ofrecido por las diversas versiones ilustradas de peces que engullían el soldadito de plomo del cuento de Andersen. Dicho esto, obsérvese la adaptación de uno de los diseños de Zeman a uno de los espacios del Museo Karel Zeman dedicado a su obra, y obsérvese más arriba el fotograma de su versión de las aventuras submarinas de Verne, que muestra, a través de un ventanal submarino del Nautilus, un pez león, sobredimensionado hasta proporciones gigantescas por el simple hecho de parecer vistoso y contar con la convicción de ser demasiado exótico como para que el público aprecie el engaño o se lo plantee como tal.

Tanto o más ocurre en el caso de las recreaciones de dinosaurios, de los que el público de finales del XIX y principios del XX sólo tenía la certeza de sus gigantescos restos óseos fosilizados y de su semejanza con grandes reptiles. Como comentamos anteriormente, las labores interpretativas de los artistas naturalistas y de los primeros paleoartistas se fueron sucediendo, interinfluyendo y evolucionando, incluyendo, por supuesto, las especulaciones con fines fantásticos o espectaculares, com las de cineastas como Willis O'Brien, Ray Harryhausen o el propio Zeman, quienes proporcionaron, además de reconstrucciones tridimensionales, interpretaciones de sus movimientos, y por tanto, intentos plausibles de encontrar una lógica mecánica y motriz a sus anatomías.

Evidentemente, lejos estaban los tiempos en que las analogías con los reptiles se sustituyeron por analogías con los movimientos y los cuerpos homeotérmicos de las aves. Faltaban muchos años para la popularización de las nuevas teorías a través de las ilustraciones de Gregory Scott Paul, con dinosaurios de colas elevadas del suelo, y las enseñanzas paleontológicas disfradas de trepidante aventura de la pluma de Michael Crichton también estaban lejos. Zeman pertenece a los mundos perdidos originales de Conan Doyle, y a las notables interpretaciones gráficas de su compatriota Zdenĕk Burian, como muy bien nos hacían observar desde su jugosos artículos los redactores de Koprolitos (se trataba de Javi Godoy en aquella ocasión) , y de lo que nostros mismos dimos cuenta en el pasado.


Comprenderéis, pues, que hayamos querido incluir entre nuestras selecciones de artistas ilustres desde el punto de vista antrozoológico a Karel Zeman, y que queramos rescatar también el comentario ofrecido por Charlie Charmer a su obra en artículo originalmente publicado en Koprolitos, y en el que Charmer señala inteligentemente la influencia iconográfica de Zeman, y, por ejemplo, de su anticipación a Spielberg en la presentación de ciertas soluciones escultóricas con fines cinematográficos:

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Nuestra manera de ver o imaginar un dinosaurio, o diversas especies concretas de dinosaurio, sus peculiaridades anatómicas, su mecánica biológica, por más cambiada y presumiblemente acertada que la tengamos hoy en día, pasa, inevitablemente, por la asimilación en su día de las enseñanzas interpretadas y facilitadas por artistas como Zeman. De eso da cuenta al Museo que se ha consagrado a la divulgación de sus trabajos y a compartir la ensoñación sensorial, el viaje geográfico y temporal, tal y como él mismo hubiera querido con su público, ofreciendo además un guiño a la tradición estética que alimentó inicialmente su inspiración y, por supuesto, de todo ello da cuenta el mencionado artículo de Koprolitos que os ofrecemos a continuación:

miércoles, 29 de mayo de 2019


Los mundos prehistóricos de Karel Zeman

Tras la II Guerra Mundial, los animadores checos van a revolucionar el panorama del cine de muñecos con sus personales obras a las que se suele aglutinar bajo la etiqueta “Escuela de Praga”. Junto a Jiri Trnka (1912-69), el principal exponente será Karel Zeman (1910-89).

Estudió en Francia, animando un anuncio de jabón en Marsella. De regreso a Checoslovoquia, codirige con Hermina Tyrlova Sueño de Navidad (1943), en la que mezclan actores y títeres, que será reconocida en 1946 en Cannes. Entonces, fundó un estudio en Gottwaldov, donde animó la serie del Sr. Propouk y un puñado de largometrajes. Sus obras más importantes, en las que también mezcla muñecos y actores, fueron producidas entre 1955 y 1970, tomando en su mayoría por inspiración la obra de Julio Verne. Después volvió la mirada hacia formas de animación más tradicionales, como los cuentos, ya sin actores.

Cesta do pravĕku (Viaje a la prehistoria, 1955) fue reconocida en los festivales de Venecia y Mannheim, y narra el periplo de cuatro chicos que navegan por un “río del tiempo” que atraviesa una cueva y les lleva a un mundo oculto, más primitivo a medida que avanzan en su recorrido. Está basada libremente en Viaje al centro de la Tierra (1864, Verne) y recuerda también a Plutonia (1915, Vladimir Obruchev), en la que un grupo de exploradores rusos recorre un río que atraviesa épocas geológicas distintas, o El mundo perdido (1912, Arthur Conan Doyle).

Cesta do pravĕku, portada de un programa de cine en cuatro idiomas, sin fecha, ilustrada por Zdenek Burian

Preparando al estegosaurio
Visualmente, el filme fue influenciado por las reconstrucciones realizadas bajo la dirección de su compatriota, el paleontólogo Josef Augusta (1903-68), por el también checo Zdenĕk Burian (1905-81). Como vemos, ambos eran contemporáneos de Zeman. Asimismo, es posible rastrear el influjo de la muda The lost World (1925), según el clásico de Conan Doyle, en la pelea al atardecer entre un estegosaurio y un ceratosaurio, únicos dinosaurios que no parecen sacados de ninguna ilustración de Burian.

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Rodando

La escena final

El otro filme que interesa a los fines de nuestro blog es Na cometĕ (En el cometa, 1970), fantasía antibélica basada en Héctor Servadac (1877, Verne), en la que un grupo de dinosaurios arrasan una ciudad… hasta que el héroe los ahuyenta con una raqueta a base de cacerolas y sartenes, herramientas por las que el alto mando decide finalmente sustituir sus inútiles cañones.

Na cometĕ: llegan los dinosaurios

Na cometĕ: El hombre y la bestia

En Barón Prášil (1961), sobre el Barón de Munchausen de Göttfired Bürger, no hay dinosaurios pero sí bestias descomunales que los evocan.

Un ave (o sea, un dinosaurio, a fin de cuentas) de dimensiones mesozoicas acosa al Barón Prášil

La obra de Zeman influyó decisivamente en la de su compatriota, el animador Jan Švankmajer (1934), así como en los norteamericanos Terry Gilliam [1] (1940), Tim Burton o Wes Anderson, y el propio Ray Harryhausen reconocía en entrevistas su admiración por el checo. En 2012 se inauguró en Saská 3, muy cerca del Museo Franz Kafka, el Museo Karel Zeman, cuya visita os recomendamos si os acercáis a Praga.

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[1] "Hizo lo que todavía estoy tratando de hacer, que es tratar de combinar acción en vivo con animación. Sus fondos al estilo de Doré eran maravillosos". Gilliam, T.: Terry Gilliam: Interviews (2004), Jackson University Press. pp. 132–133.

enlaces:

 http://koprolitos.blogspot.com/2019/05/los-mundos-prehistoricos-de-karel-zeman.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Karel_Zeman 

https://www.imdb.com/name/nm0954724/

https://karelzemanmuseum.org/karel-zeman-museum/karel-zeman/


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jueves, 30 de marzo de 2017

Edgard Rice Burroughs. Animalidad alternativa y ficción literaria.

Mafa Alborés: "Homo Selvaticus" (fragmento)


El mito del hombre selvático es poderoso. Es algo que conecta atávicamente con los arquetipos jungianos y que constituye la base nuestra autoconsciencia como seres vivos peculiares, lo que nos enlaza con los demás animales al mismo tiempo que nos distingue de ellos.

En un blog sobre antrozoología artística es lógico que hayamos tocado el tema en diversas ocasiones y por múltiples motivos, aunque seguramente bastaría con visitar nuestra página dedicada a la imagen del mono y a las representaciones antropoides, a día de hoy una de las más visitadas, o nuestra entrada acerca de los enlaces y eslabones perdidos de la iconografía, por no hablar de las ocasiones en que hemos comentado trabajos artísticos referidos directa o indirectamente al retorno a la naturaleza salvaje, al contraste entre las capacidades de supervivencia del hombre civilizado frente a las demás criaturas o, más específicamente, al recurrente tema de los niños ferales, o niños criados por animales, de los que la literatura ha recogido testimonios para recrear mitos imperecederos como Mowgli o, sobre todo, Tarzán. Hemos revisado diversos aspectos relacionados con el hombre selvático encarnado en el Tarzán de Burroughs, como las implicaciones inherentes a sus versiones femeninas y su pervivencia en la cultura popular y los medios ilustrados y audiovisuales, y seguramente volveremos de un modo u otro a contemplar trabajos artísticos al respecto.

Es normal que nuestras búsquedas y hallazgos sigan conteniendo referencias al mito literario e iconográfico creado por Edgard Rice Burroughs, y en ocasiones son tan atractivas y sustanciosas que no necesitamos destilarlas o hacer extracto alguno de ellas, como es el caso de hoy, en el que os queremos ofrecer íntegro el pequeño y delicioso artículo de Charlie Charmer en Koprolitos, una de nuestras fuentes preferidas, dedicado, como es normal en este espacio on line consagrado a la iconografía paleontológica y dinosauriana, a observar una de las frecuentes hipérboles selváticas de Burroughs, influido sin duda por el creciente éxito, en su tiempo, de hallazgos paleontológicos y relatos de distopías dinosaurianas como "El Mundo Perdido" de Conan Doyle o el "Viaje al centro de la tierra" de Verne. A menudo olvidamos que en el mundo imaginario de Burroughs los viajes al espacio exterior y a mundos inspirados en mitologías ancestrales, como le ocurre a su otra ilustre creación, John Carter, son efecivamente frecuentes, y la exploración de territorios inexplorados ofrece a Tarzán la oportunidad de medirse con las titánicas criaturas de un pasado que fascinaba la imaginación de sus coetáneos.

Os dejo con la selección y comentarios de Charmer:



martes, 7 de marzo de 2017


Los mundos prehistóricos de Edgar Rice Burroughs

Edgar Rice Burroughs (1875-1950) publicó su primer relato, Under the moons of Mars (origen de su saga Barsoom [1]), serializado en la revista All-Story en 1912. Ese mismo año ve la luz Tarzán de los monos, que le catapultó al estrellato. Poco después llegaron sus sagas Pellucidar (At the Earths’core, 1914) y Caspak (The land that time forgot, 1918), ambientadas en mundos perdidos a los que acaba enviando también a su hombre-mono en 1930. No puede ignorarse la influencia en estas obras de The lost World (1912, A.C. Doyle).

At the Earth Core (1914), portada de James Allen St.John

James Allen St. John ilustró la mayoría de las portadas de sus libros, a partir de The return of Tarzan (1915). Sus discípulos Roy Krenkel y Frank Frazetta (Burroughs artist portfolio, 1968) ilustraron las reediciones póstumas de las novelas de Burroughs en los 60 y 70.

Caspak, visto por Frazetta

En cuanto a las adaptaciones a otros medios, Tarzán pasó al cómic en 1929 como tira diaria, dibujada por el aventurero canadiense Harold Foster a modo de novela ilustrada con textos descriptivos a pie de viñetas y dibujos de tipo realista figurativo. Cuando en 1937 Foster se marcha al King Features para crear Prince Valiant, toma la tira Burne Hogarth quien, tras un lapso para fundar la School of Visual Arts [2], la dibujó hasta 1950.

El Tarzán de Hogarh

Desde 1948, Tarzán tendrá cómic-book propio en Gold Key, con guiones de Gaylord Dubois y dibujos de Jesse Marsh, a quien ya te presentamos aquí y que será sustituido por Russ Manning, que también se encargó de la tira diaria en 1967-72 y hasta 1979 de la dominical, dibujada en 1983-2000 por Gray Morrow. Doug Wildey sucederá a Manning en el comic-book. Hubo una segunda cabecera, Korak: Son of Tarzan (1964-72), pero cuando Western Publishing se negó a seguir expandiendo las publicaciones en torno al escritor, Edgar Rice Burroughs, Inc. (la empresa que el autor fundó en 1923 para proteger sus derechos y autoeditarse) vendió sus derechos a DC, que editó ambas cabeceras (en 1975, Korak fue rebautizada Tarzan Family) en 1972-77, con Joe Kubert a los lápices de Tarzán y Len Wein o Bob Kanigher al guión y Frank Thorne o Murphy Anderson al dibujo. En 1977-79, la serie fue rebautizada Tarzan, lord of the jungle en Marvel, donde la tomaron Roy Thomas/John Buscema. En los 90 adquirió la franquicia Dark Horse, que publicó el crossover Tarzan vs. Predator at the Earth's Core (1996, Walt Simonson/Lee Weeks).

Entre el centenar de adaptaciones al cine a partir de 1918, destacan las protagonizadas por el olímpico Johnny Weissmüller [3]. La Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad Animal se quejó de que Hal Roach disfrazara a diversos animales de dinosaurios para One Million B.C. (1940), así que los que puedes ver en Tarzan's desert mystery (1943) son grabaciones reutilizadas del filme de Roach. También hay dinosaurios en Tarzan (2013) de Reinhard Kloos (La isla de Impy, 2007).

Tarzan's desert mystery, con los "dinosaurios" de One million B.C.

Por lo que se refiere a la pequeña pantalla, CBS produjo una serie de dibujos en 1976 (dirige Don Christensen) en cuyo episodio Tarzan at the Earths’s core el hombre-mono se da un paseo por Pellucidar, como en el episodio piloto de la serie con actores Tarzan: The Epic Adventures (1996) o en algunos de la animada The legend of Tarzan de Disney (2001, siguiendo la estela del filme de 1999 de Kevin Lima & Chris Buck).
Y en cuanto a los mundos perdidos que, según Burroughs, se ocultan en el centro de la Tierra, Kevin Connor adaptó The land that time forgot al cine en 1975 –C.Thomas Howell firmó el remake de 2009-, a la que añadió The people that time forgot (1976) y At the Earth’s core (1977).

Pellucidar bajo los lápices de Kaluta

En 1972-73, tras adquirir los derechos de las obras de Burroughs, DC publicó la adaptación de At the Earth's Core y Pellucidar con guiones de Dennis O’Neill o Len Wein y dibujos de Mike Kaluta, Dan Green o Alan Lee Weiss. La serie comenzó su andadura en Korak, Son of Tarzan #46 y luego se trasladó a Weird Worlds #1-7. Otra historia de Pellucidar aparece en Tarzan Family #66 (1976), obra de Elliot S.Maggin/Gerry Talaoc. Las últimas adaptaciones al cómic han sido firmadas por Bobby Nash/Jamie Chase (At the Earth’s core, 2015) o Mike Wolfer/Giancarlo Caracuzzo (The land that time forgot, 2016).

Claramente influenciada por Caspak, Robert Kanigher, Ross Andru y Mike Esposito idearon War that time forgot (1960-68) para DC, que la recuperó como serie limitada en 2008.

Portada de Russ Manning para el fanzine ERB-dom

En 1960, los fans de Burroughs Al Guillory, Jr. y Camille Cazedessus Jr. "Caz" lanzaron el fanzine ERB-dom, que ganó el Premio Hugo en 1966 y se transformó en revista mensual en 1970 (luego volvió a espaciarse su publicación, desapareciendo en 1976), reeditando tiras de Russ Manning y albergando trabajos originales de autores como Roy Krenkel.
En 1996 Bill Hillman lanzó la web ERBzine, que aún hoy día sigue publicando un webzine semanal dedicado a la obra de Burroughs.

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[1] Ray Bradbury se inspiró en su Marte moribundo para Crónicas marcianas y Richard Corben para Den, y, como vimos, el prolífico guionista Gardner Fox (Thun’da) la cita como su principal influencia.
[2] En la que se formaron dibujantes como Roy Krenkel, Wally Wood, Al Williamson, Ross Andru, Mike Esposito, Steve Dytko, Joe Orlando o el ya citado Frazetta.
[3] Aquí vimos cómo peleaba con un extraño terópodo en la adaptación cinematográfica de Jungle Jim de Alex Raymond Jungle manhunt (1951), que también utiliza metraje de One Million B.C.

viernes, 15 de abril de 2016

Arte y paleoantrozoología. Ilustración naturalista y tráfico de influencias gráficas. Charles R. Knight.




Javi Godoy es mi redactor/editor favorito del blog consagrado a la divulgación paleontológica Koprolitos. Sus comentarios siempre son amenos, divertidos y llenos de información, y por tanto, serios sin que ello tenga que constituir paradoja alguna. Sus selecciones temáticas, a menudo consagradas al análisis de los trabajos artísticos influyentes en la divulgación de la paleontología, con sus aciertos y sus errores, con sus anécdotas, plagios y coincidencias, son muy provechosos y ponen muy en su sitio el papel de los artistas como corresponsables de la divulgación de los conocimientos científicos, tanto como los propios investigadores, dado que ponen forma visible a sus conclusiones. Si esto ya es un hecho en la divulgación de la zoología en general, cuánto más en el caso particular de la paleontología, cuya relación de criaturas es asimilada por el público, especializado o no, a través de las interpretaciones y recreaciones gráficas de estos observadores e intérpretes tanto del lenguaje gráfico como del estrictamente anatómico, biomecánico, físico etc., etc. sencillamente porque no tenemos otra manera de verlos si no es a través de estas recreaciones gráficas o plásticas.

Uno de los grandes de la ilustración naturalista es Charles R. Knight, y su estilo anatómicamente preciso y dramáticamente efectivo confería un personal realismo a sus imágenes de escenas prehistóricas protagonizadas por ancestros homínidos tanto como en aquellas exclusivamente dedicadas a criaturas muy anteriores a nuestros antepasados.

Gracias al buen hacer de Godoy no necesito extenderme más, y ofreceros a continuación un extracto de la entrada original de Koprolitos y una recomendación para no perder de vista este notable blog de paleoantrozoología, como gustamos denominarlo desde El Animal Invisible.



koprolitos.blogspot.com.es/2016/04/abuelos-del-paleoarte-charles-knight.html
miércoles, 13 de abril de 2016

Abuelos del Paleoarte: Charles Knight


A nuestros lectores habituales les sonará el nombre de Charles Robert Knight (Brooklyn, 1874 - Manhattan 1953), ya que su trabajo aparece plagiado con frecuencia en la sección Fusilando sin piedad. Que este dibujante, pintor y escultor sea uno de los paleoartistas más copiados de la historia se debe, en parte, a su antiguedad y difusión, pero sobre todo a la potencia icónica de sus imágenes y su convincente naturalismo. Ya desde niño demostró un profundo interés por los animales y una facilidad extraordinaria para el dibujo, como puede comprobarse en este retrato de su perro Lou que realizó a los doce años.


Tras licenciarse en la Escuela de Arte Metropolitana de Nueva York, el joven Knight se especializó en escenas de naturaleza para periódicos y revistas. Al mismo tiempo frecuentaba zoológicos donde dibujaba y pintaba especímenes vivos, así como el Museo Americano de Historia Natural para estudiar sus disecciones. Años más tarde, al escribir Animal Anatomy and Psychology for the Artist and Layman, recalcará la importancia de examinar "no sólo la anatomía sino también la psicología del animal para representar adecuadamente una actitud viva, tanto en acción como en reposo"

Charles Knight: estudio anatómico de un gato

Charles Knight: dibujo de un lince

Charles Knight: cráneo de gorila macho adulto

 Charles Knight: retrato de Bushman, gorila del Lincoln Park Zoo de Chicago
Esta metodología motivaría su recomendación para una pintura del mamífero prehistórico Elotherium (Entelodon), iniciando así una prolífica carrera como reconstructor de la vida del pasado para museos y publicaciones divulgativas.

Charles Knight: Elotherium, pintura para el American Museum of Natural History, 1894

"Puede decirse que la moderna ilustración paleontológica se puso en marcha con aquella reconstrucción del Elotherium de 1894. Nunca antes se había reunido en una persona un talento semejante para el dibujo de animales, con los conocimientos de anatomía necesarios para interpretar los fósiles y compararlos con las especies vivientes."
Mauricio Antón: El secreto de los fósiles

Téngase en cuenta que, por anticuado que hoy pueda parecernos, el trabajo de Knight fue revolucionario para su época -un "cambio de paradigma" en palabras del paleoartista Mauricio Antón-, y que sus limitaciones fueron las de una ciencia por aquel entonces todavía en pañales. Muchas de sus reconstrucciones eran en buena medida especulativas, caso del Agathaumas de 1894 que, pese a seguir indicaciones del paleontólogo Edward Drinker Cope, se basaba en escasos materiales fósiles más tarde reatribuidos a Triceratops.

Dibujo de Edward Drinker Cope que muestra un... ¿dinosaurio fumado tragando una sandía?

Charles Knight: Agathaumas, 1984

Aunque Knight elaboró posteriormente recreaciones de ceratópsidos (dinosaurios hervíboros con cuernos) bastante más convincentes...

Charles Knight: Triceratops, 1904 

...curiosamente siguieron produciéndose copias de su Agathaumas durante años, como la de un tal F. John para la colección de postales Die Wunder der Urwelt (Las maravillas del mundo) editada en torno a 1916.

A lo largo de su trayectoria Knight realizó diferentes versiones de una misma especie, actualizadas en consonancia con las últimas evidencias y teorías. En la siguiente pintura, próxima a 1906, podemos ver un Tyrannosaurus rex representado según un cráneo y unas extremidades anteriores incompletas, atribuyéndole Henry Osborn (director del Museo Americano de Historia Natural) características análogas a las de Allosaurus, otro dinosaurio carnívoro.

Charles Knight: Tyrannosaurus rex, c. 1906
Reconstrucción esquelética de Tyrannosaurus rex según indicaciones de Henry Osborn, 1906 (imagen invertida en sentido horizontal para facilitar la comparativa)

Una vez se obtuvieron fósiles en mejor estado de conservación, Knight renovó su aspecto en un mural de 1927, pintándole un hocico más largo y sólo dos falanges en las patas delanteras. 


Al igual que con Agathaumas, los fallos anatómicos de la pintura original serían copiados hasta la extenuación. Vale, en las páginas de una revista pulp o un cómic pasamos por alto la falta de rigor científico... Pero en una publicación divulgativa como la enciclopedia de ciencias naturales Aguilar de los años 70 encontramos un patinazo digno de colleja: el ilustrador dibuja el esqueleto del depredador con el cráneo completo, y luego se queda tan ancho calcando el morro chato de la versión de 1906 (en descargo del pintamonas de turno hay que decir que más culpa tuvo el editor que "supervisó" su trabajo).


Volviendo a la pareja de Tyrannosaurus de 1927, es interesante advertir que, mientras el del fondo descansa apoyado sobre su cola, el que se halla en primer término la mantiene erguida para equilibrar su peso al caminar. Obviando la piel correosa y la papada similares a las de una iguana, sorprende lo moderna que resulta esta imagen en contraste con otra pintada por Rudolph Zallinger veinte años más tarde.

Rudolph Zallinger: detale del mural La era de los reptiles, 1944 - 1947
Si bien Knight suscribía ciertas ideas de su época hoy desfasadas, por ejemplo que los saurópodos -dinosaurios hervíboros, cuadrúpedos y de cuello largo- eran criaturas torpes y aletargadas que pasaban la mayor parte del tiempo sumergidas en aguas pantanosas...

Charles Knight: Brontosaurus (Apatosaurus), 1894
...concebía en cambio a los terópodos -dinosaurios bípedos y carnívoros- como animales activos, más parecidos en su morfología y comportamiento a las aves que a los reptiles. Esta tesis, como hemos podido comprobar con el tiranosaurio gordinflón de Zallinger, tardaría décadas en imponerse. Aun valorando las excepciones de Gerhard Heillman y Zdenek Burian, el dinamismo de los Laelaps (Dryptosaurus) pintados por Knight en 1897 no sería igualado hasta las transgresoras teorías del dinosaur renaissance de la segunda mitad del siglo XX. 

Laelaps por Charles Knight, para el American Museum of Natural History, 1897
Compsognathus por Gerhard Heillman, publicado en The origin of birds, 1927

Pareja de Trachodon atacados por Tyrannosaurus rex (manada de ornitomímidos al fondo), pintura de Zdenek Burian de 1938 retocada para su publicación en Life Before Man, 1972
Psitacosaurus saltarines huyendo de un depredador, dibujo del paleontólogo Robert Bakker publicado en The dinosaur heresies, 1986
Sin embargo no todo son alabanzas, y es que ya en vida hubo quien le reprochó a Knight un exceso de artisticidad. Partiendo del dibujo minucioso y el color naturalista de sus primeros trabajos, algunas de sus creaciones de madurez favorecen lo puramente pictórico en detrimento de la precisión objetiva que, en principio, se demanda a una ilustración científica.
Charles Knight: Brontosaurus, entre 1944 y 1946

Dicha tendencia se explica en cierta medida por la progresiva ceguera de Knight (la cual le obligó a realizar sus últimas pinturas en tamaños reducidos), aunque también por su visión idealizada del artista. En la correspondencia que mantuvo con Henry Osborn se negó a aceptar un puesto fijo con el fin de mantener su independencia, rechazó la participación de ayudantes, y exigió un tratamiento "decorativo" y "misterioso" para sus murales de la década de 1920.

Por otra parte, su concepto de la evolución estaba imbuido -como el de muchos contemporáneos suyos, todo sea dicho- de un romanticismo triunfalista. Con la citada salvedad de los terópodos, en Life through the ages describe a los dinosaurios como "monstruos escamosos de sangre fría, estúpidos e inadaptables", superados por "seres de sangre caliente, peludos, despiertos y agresivos". En el mismo libro ejemplifica esta "victoria de lo nuevo sobre lo viejo" representando en conflicto a un pterodáctilo -reptil volador que se extinguió al final de la era de los dinosaurios- y un Archaeopteryx -ancestro de las aves actuales-.


Por más que se fundamente en hipótesis científicas, toda recreación de animales prehistóricos implica cierto componente subjetivo... Y quizá en ese exceso, criticable desde el punto de vista paleontológico, resida la fascinación tan intensa y duradera que Knight ha ejercido en generaciones de ilustradores, dibujantes de cómics y cineastas. Como ya dedicamos una serie de posts a su influencia en Willis O'Brien, Ray Harryhausen y Richard Corben, y puesto que en Fusilando sin piedad contamos con una generosa colección de plagios, nos despedimos con un buen chute de criaturas prehistóricas made in Knight. ¡Que aproveche!

Dunkleosteus
Fondo marino del periodo Devónico

Eryops

Dimetrodon

Protoceratops

Stegosaurus y Ceratosaurus

Stegosaurus

Styracosaurus y Parasaurolophus

Edmontosaurus (?)

Diplodocus

Ornitolesthes y Archaeopteryx

Allosaurus

Allosaurus


Tyrannosaurus
Tyrannosaurus 

Tyrannosaurus

Stegosaurus, Tyrannosaurus, Triceratops, Corythosaurus, Compsognathus, Brontosaurus (Apatosaurus), Parasaurolophus, Monoclonius, Paleoscincus

Elasmosaurus

Tylosaurus y Pteranodon

Pteranodon

Archaeopteryx

Dinornis

Phorusarchos

Mamuts

Mamuts

Uintatherium

Smilodon

Smilodon

Rinoceronte lanudo y lobos

Rinocerontes lanudos
 Hombre de Neanderthal y rinoceronte lanudo

Hombre de Neanderthal

Hombres de Cro Magnon realizando las pinturas rupestres de Font de Gaume

Felicitaciones navideñas
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Enlaces externos:
Bibliografía:
  • Mauricio Antón: El secreto de los fósiles, Aguilar - Santillana
  • Charles Knight: Animal Drawing: Anatomy and action for artists, reedición de Animal Anatomy and Psychology for the Artist and Layman, Dover
  • Charles Knight: Life through the ages, edición conmemorativa de Indiana University Press
  • Richard Millner: Charles Knight: The artist who saw through time, Abrams