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martes, 9 de junio de 2015

Golosinas animales hiperrealistas de Shinri Tekuza en la tradición del amezaiku.

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Por alguna razón, nuestras costumbres ancestrales y nuestros recuerdos instintivos generan imágenes arquetípicas de aprobación o rechazo fácilmente identificables por todos nosotros. La ingesta de animales vivos, o, sencillamente, enteros y crudos, salvo en casos muy excepcionales, nos violenta a la vista. Tal vez por esto encontramos en diferentes ámbitos culturales productos comestibles que adoptan la forma de animales para recrear momentos de depredación. La cultura pop y la industria de golosinas occidental hace años que lo tiene difícil para sorprender a nadie, porque incluso es previsible el tipo de criaturas que producirán a modo de lúdica sorpresa basada en el rechazo o la repugnancia iniciales: cucarachas, arañas y otros pequeños artrópodos, gusanos, larvas y otras criaturas viscosas que den el pego en formato de gominola. Sin embargo, aunque parezcan productos propios de la inventiva de la industria de la chuchería reciente, lo cierto es que se trata de algo que encontramos en muchas culturas desde tiempos bastante más antiguos de lo que creemos; incluso la propia gominola no es un producto industrial moderno, sino que deriva de antiguas recetas que en países como Japón responden a una tradición secular, y que aprovecha la apariencia resbaladiza y gomosa de la materia prima para darle forma de animales que todavía se agitan con ese aspecto: peces, anfibios, y cefalópodos, principalmente. Y aunque siempre ha imperado un cierto realismo naturalista para realzar el efecto depredatorio "a lo vivo", existen casos realmente notables en el acabo de estos productos de repostería, especialmente cuando es artesanal.

Una nueva tienda de dulces en Tokio llamado Ameshin  ofrece amezaiku tradicional japonés, esta forma de fabricación de dulces artesanal que se remonta al siglo octavo, cuando se ofrecían estos objetos comestibles en los templos o como regalos. Las piruletas y  bestias de confitería son elaboradas por el propietario de la tienda, Shinri Tezuka, de 26 años de edad , a partir de una mezcla de almidón y jarabe azucarado (semejante al chicle o a lo que denominamos normalmente gominola) que se traduce en un caramelo translúcido, casi semejante al vidrio. Tezuka comparte más de sus últimas creaciones en la página web de Ameshin y en su página de Facebook.

La consistencia semejante a la gelatina otorga, además del convincente aspecto translúcido de ciertos peces, renacuajos, calamares y pulpos, el característico temblor compulsivo que sugiere la agitación de los estertores de asfixia de resbaladizos animalillos acuáticos. No obstante, las habilidades escultóricas de Tekuza también son observables en materiales azucarados alternativos, opacos, que también colorea con primoroso detalle, como las grullas que podéis ver más abajo.

Nosotros hemos obtenido la información de Christopher Jobson a través de COLOSSAL, donde podéis ver más imágenes y datos en su entrada original:

http://www.thisiscolossal.com/2015/05/amezaiku-animal-lollipops/

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(Realistic Animal Lollipops and Sugar Sculptures by ‘Amezaiku’ Artisan Shinri Tezuka

Ever had a hankering to taste a slippery goldfish or a wriggling tadpole? Now you’re in luck thanks to a new candy shop in Tokyo called Ameshin that offers traditional Japanese amezaiku, a form of artisinal candy making that dates back to the 8th century when the edible objects were offered at temples or given as gifts. The lollipops and other confectionary beasts are made by the shop’s owner, 26-year-old Shinri Tezuka, from a mixture of starch and sugary syrup (somewhat like taffy) that results in a translucent, almost glasslike candy. Tezuka shares more of his latest creations on the Ameshin website and Facebook page. (via Spoon & Tamago)

martes, 15 de abril de 2014

Un tiranosaurio de chocolate por Ralph A. Attanasia III (Mr. Ralph)

Los amigos de Koprolitos no dejan de sorprendernos con hallazgos que demuestran que merece estar al tanto de este blog de paleoantrozoología artística

El tiranosaurio de chocolate de Mr. Ralph

Ralph A. Attanasia III (o Mr. Ralph, como también es conocido) trabaja como escultor en la conocida repostería Carlo's Bake Shop, en Jersey City (Nueva Jersey, Estados Unidos). Estudió en el duCret School of Art en Plainfield (Nueva Jersey, Estados Unidos) y en el Tom Savini Special Makeup Effects Program del Douglas Education Center en Monessen (Pennsylvania, Estados Unidos) y es un apasionado de los dinosaurios. Conociendo todos estos datos, no es raro que haya acabado haciendo este tiranosaurio de chocolate:

Según Mr. Ralph, después de hacer una búsqueda por Google, cree que es el mejor tiranosaurio de chocolate del mundo... Podría parecer una sobrada, pero es cierto que el resultado es espectacular. El proceso se inicia con una armazón de papel envuelto en alambre sobre el que se moldea la base del cuerpo. Para ello, Mr. Ralph se ha fijado en la musculatura de un avestruz. A continuación, se cubre con chocolate de moldear y se añaden detalles de las patas. Luego se esculpen más detalles y se incorporan los dientes, con chocolate blanco. Finalmente se colorea, usando pigmentos en polvo y aerógrafo comestibles. La base es de bizcocho y las piedras son dulces. El autor, decidió no incorporar plumas, ya que el tiranosaurio coronaría la tarta de cumpleaños de un niño de cuatro años y ni él ni sus amigos iban a hacer biología especulativa durante la fiesta. ¿Quizá el mejor tiranosaurio de chocolate del mundo? Puede ser...

Ahí dejo una secuencia del proceso. Más información e imágenes en el blog de Mr Ralph: