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domingo, 14 de diciembre de 2014

El primate mediático (extracto de viajes con mi tía)


Siento cierta debilidad desde hace tiempo por el intrigante blog "Viajes con mi tía", aunque no acabo de tener del todo claro la responsabilidad de su autoría. Me ha servido para encontrar artículos interesantes o complementar ricamente algunos de los que yo he elaborado para nuestro blog. Recientemente he decidido integrar parte de su recopilatorio sobre iconografía de monos y primates a nuestros propios comentarios y recopilatorios de nuestra página específica al respecto. Os recomiendo visitarla, aunque os ofrezca un anticipo de su ampliación en este post, pero, sobre todo, os recomiendo incorporar a vuestro archivo de blogs enriquecedores este peculiar rincón on line tan seria como jocosamente redactado, mordaz, agudo, bien enlazado, correctamente anotado y referenciado y enriquecedor siempre en sus contenidos, que abarcan arte, cultura, literatura, naturaleza y divulgación naturalista, entre otros temas de interés común con la voz del animal invisible.




Post original de "Viajes con mi tía"


Lo sobrenatural no es fotogénico. En 2012 algunos aún esperan una versión mediática del Yeti.

Durante estos días, con el recuerdo vaporoso y lejano ya de la canícula,  nos sorprende la noticia del descubrimiento de un mono de una nueva especie en los bosques de una región remota de África, según nos cuentan diversos noticiarios.(1)   La aparición de este primate mediático  --que se nos antoja pariente de aquelloro exótico e inquisitivo, habitante de una singular pajarería,  que no perdía atención a los detalles (*)--  ha agitado los espíritus de los adeptos de la criptozoología, en tanto en cuanto el hallazgo parece resucitar los sueños de esta ciencia fronteriza que a menudo más parece perseguir fantasmas que entidades reales y clasificables según los criterios taxonómicos en boga.
El destino de este macaco de las selvas  africanas,  nos hace recordar al celacanto, el rinoceronte indio y el okapi, ejemplares imposibles que pasaron del folckore a los  volúmenes de la zoología  contemporánea. Sin embargo, los fanáticos del Fisiólogo aún suspiran por ver entre sus anaqueles especímenes aún más esquivos y extraños, viejos conocidos  de la esfera de lo imaginario: el mokele-membé, Ogopogo, Nessie, el Ave del Trueno, el legendario kraken.
(1) Nombrado como Cercopithecus lomamiensis en referencia al río Lomani,esta especie presenta similitudes con el mono cara de búho, Cercopithecus hamlyni, quien también habita en bastas áreas boscosas de la nación africana ( )
Hombres Salvajes según se describen en un antiguo documento chino

El  relato periodístico sobre el mico Iesula nos hace pensar también en otro de los clásicos de la zoología imposible, mucho más elusivo que su primo africano recién descubierto: el mítico Bigfoot --supuesto poblador nativo de los frondosos bosques americanos y figura próxima a la del Hombre de los Bosques, el Salvaje -wild man- de la mitología universal-- que aún permanece,  desafiante en su misterio, en la zona liminar de los mapas y la imaginación popular, limbo enigmático y oscuro que,  a pesar de los cientos de testimonios en favor de una existencia real como espécimen biológico catalogable,  posiblemente nunca abandone del todo.

Supuestas huellas del Yeti en una instantánea clásica de los archivos criptozoológicos


A pesar de la proliferación de vídeos domésticos que con el auge de las nuevas tecnologías se ha visto notablemente amplificada -- junto a la oleada imparable  de “fakes” perpetrados por bromistas casuales o recalcitrantes-- el caso del enigmático primate, si es que se trata de tal cosa, continúa caracterizándonse principalmente por su elusividad, como dejan de manifiesto algunos de los documentos que pululan por la red. Este factor o aspecto elusivo,  que comparte con el fenómeno ufológico --con el que se ha comprobado existe más de un punto en común, para desesperación y estupor de los criptozoólogos de la vieja escuela-- tiende a subrayar la dimensión sobrenatural o directamente paranormal de todo el asunto o, si lo prefieren, su dimensión simbólica, daimónica o folclórica.
Hombre salvaje y velludo, prototipo del Hombre de los Bosques, quemado vivo en esta imagen de un tratado medieval.
Abajo, una escena de lucha entre un caballero y un Homo Sylvaticus, prototipo del Bigfoot y otras criaturas imposibles de la criptozoología, según algunos autores.
El padre de la criptozoología, el doctor Bernard Heuvelmans, se esforzaba en ver los mitos del Salvaje europeo como formas del imaginario popular y afirmaba que aquéllos apuntan de modo inequívoco hacia la existencia de una criatura desconocida, real y tangible, de un homínido  cercano al Hombre de Neanderthal,  en diversas regiones europeas y asiáticas, incluso en la actualidad.  Otros autores, provenientes de ámbitos diferentes al de la ciencia, proponen, contemplando el lado paranormal del motivo del Hombre de los bosques, que estamos ante la presencia de un daimon, una entidad más cercana a elfos,  sátiros, caballos de agua o ufonautas que a cualquier espécimen digno de un museo o una colección zoológica. El contenido de algunos de los tubos que les mostramos, falsos o genuinos, dan testimonio sobre todo de esta vertiente fantástica , sobrenatural y elusiva del hombre de los Bosques.
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El vídeo de Hoffman
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En 1994,  Paul Freeman supuestamente captura en un vídeo a la esquiva criatura.  El clip fue tomado en el estado de Washington y muestra un pretendido ejemplar de bigfoot caminando frente a la cámara. El animal mira a la cámara y desaparece entre la vegetación. Más tarde, en otro momento, una segunda criatura se ve durante un par de segundos ocultándose tras un árbol. Algunos quieren ver a un ejemplar adulto sosteniendo una cría. El tamaño y la apariencia de los animales que supuestamente aparecen en el vídeo son reminiscentes de la criatura que mostraba la célebre película de Patterson.
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The Bigfoot Field Guide-The Freeman Footage
Dicen que el vídeo de East Texas woodpile thermal podría ser una de los mejoresw testimonios cinematográficos de la existencia del sasquacht. Su autor, Christopher Noel, se interesó en una serie de encuentros con estas critaturas en una propiedad al este de Texas. En 2008, varios avistamientos tuvieron lugar en este lugar y Noel decidió visitar el área. Una tarde hizo una gran hoguera esperando captar la atención de la criatura. Supuetamente, varios vídeos precedentes han indicado que el animal muestra interés por grandes fuegos y actividad ruidosa.
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#18 of 62 "Sasquatch startled while watching kids shoot" bigfoot sightings
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Algonquin Park Bigfoot
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El bigfoot en un vídeo captado accidentalmente,  exhibiendo su característico “salto mágico” según diversos testimonios
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El vídeo de 2007  en Estes Park Colorado, tomado con un móvil
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Este tubo muestra un sasquatch filmado casualmente en alguna región de Siberia. El análisis cuidadoso de la imagen procede del sitio Top 20 Bigfoot sightings, de donde procede la mayor parte de los vídeos que mostramos.
-Fuentes y vínculos-

(1) El Iesula, nuevo mono africano, el El País
(2) Un foro sobre homínidos imposibles, acá (en francés)
(3) Representaciones artísticas del esquivo Homo Pongoides, basadas en testimonios y descripciones.
(4) Un análisis de los vídeos mostrados y algunos otros en los que aparece un supuesto Bigfoot, en este otro sitio(inglés) Top 20 Bigfoot sightings
(5) El relato de un encuentro terrorífico con un Hombre de los Bosques en 1895, en Maine
(6) The greatest Bigfoot footage of all time is the Patterson-Gimlin film.   Uno de los últimos vídeos filmados, en Ketchikan, Alaska, aquí.
(7) Homo sylvaticus, en viajes con mi tía
(8) Más vídeos analizados en Bigfoot finderyour source to find the real Bigfoot
(9) Janet y Colin Bord pusieron de manifiesto la extraña conexión entre el fenómeno Ufo y el bigfoot en una de sus obras. Más sobre esta singular relación aquí.
(10) Cazadores de gamusinos: un artículo que ve con sorna y escepticismo el mundo de la criptozoología.

lunes, 13 de mayo de 2013

mini extraterrestre

Quien, por los contenidos de este blog, tenga noticia de mis trabajos volumétricos sabe que, entre ellos, parte de la producción estaba dedicada a recreaciones criptozoológicas y, en colaboración con Geno Rey llegué incluso a estudiar el impacto de ciertas falsificaciones ilustres en un proyecto que falsificaba falsificaciones cuando éstas ya habían alcanzado cierta entidad o relevancia en el mundillo de las curiosidades y la divulgación pseudocientífica.
La problemática que rodea a la presencia cultural de los ejemplares zoológicos y criptozoológicos en espacios museísticos y exposiciones divulgativas queda reflejado en mi trabajo "El árbol de plástico", del que tenéis una versión en forma de página de este blog que estáis leyendo.
Una vez repasados dichos contenidos, supongo que no es difícil comprender el interés suscitado por la noticia que recogen las entradas que reproduzco a continuación.

martes, 1 de enero de 2013

Hombres y simios: primates





Yuri Dmítriev, en "El hombre y los animales", hace una interesante reflexión antropológica sobre la relación hombre-animal y dedica no pocos comentarios a las expectativas generadas por descripciones orales tanto como descripciones gráficas de animales, sin embargo, a la hora de demostrar las ansias humanizantes de los artistas muestra este dibujo de un chimpancé (asociado al uso de un bastón, como hemos comentado, erguido, humanizado más en su compostura que en sus formas físicas) y lo contrasta con la imagen siguiente, supuestamente más realista, más actual, menos humanizante. Lo curioso del caso es que el libro de Dmítriev incurre en el error de confundir la imagen de un orangután (pues de un macho adulto se trata) con la anterior de un chimpancé, más precisa como chimpancé por muy humanizada que esté, y escoge por error la imagen de este viejo orangután en actitud amenazante, violenta (algo asociado a lo animal en contraste con lo humano, por paradójico que nos parezca a muchos) más propia por cierto de un chimpancé que de un pacífico orangután, (aunque sin duda el modelo original que posó para la cámara no estaba de buen humor, y el dibujante que copió la imagen no tuvo que tergiversar gran cosa). En todo caso, y más tratándose de un dibujo reproducido en grabado, se trata de una imagen atípica en la iconografía del orangután, aunque no en la del simio como personificación de una bestia humanoide, algo rentable para las ferias ambulantes y circos con fieras que fascinaron e inspiraron a escritores como Edgar Alan Poe relatos en la línea del triple asesinato de la calle Morgue.




Recientemente, se ha difundido en internet la siguiente noticia:






Apuntes de Naturaleza

Los simios también sufren "la crisis de los 40"

Por Thomas Lersch, via Wikimedia CommonsUna cuestión que desata bastante interés en los científicos que se dedican al comportamiento humano es la crisis de la mediana edad, la conocida popularmente como “crisis de los 40”. Lo que sorprende es que ejemplos de este tipo de situaciones se dan a lo largo de todas las épocas de la humanidad y de todas las culturas conocidas. Esto hace pensar que puede tener algún tipo de componente biológico. Segúnun estudio publicado en la prestigiosa revistaPNAS, así es. Al menos en el grupo de los grandes simios.
En realidad no se trata únicamente de la crisis de los cuarenta. La satisfacción que sentimos los seres humanos, así como otros grandes simios como chimpancés u orangutanes, tiene forma de U.Es decir, que presenta un máximo en la juventud y otro en la vejez, y llega a su mínimo durante la parte media de la edad adulta.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación responsable del estudio trabajó bajo un esquema multidisciplinar. Se emplearon estudios de biología del comportamiento, ecología, psicología e incluso economía. Todo ello adaptado a las condiciones de vida de los grandes simios.
A la hora de realizar el estudio, había dos problemas fundamentales que solucionar. En primer lugar, no se puede utilizar el método clásico de realizar una encuesta pormenorizada al individuo y convertir después sus respuestas en valoraciones matemáticas. Y el segundo problema era que, con casi total seguridad, no darían las mismas “respuestas” los animales que viviesen en cautividad y aquellos que permaneciesen en su hábitat natural.
La solución a la que llegaron fue realizar la encuesta a los cuidadores de estos animales en los zoológicos en los que viven, o a los voluntarios y responsables de su conservación en aquellos que viven en santuarios. Se seleccionó con mucho cuidado a aquellos simios que hubiesen establecido una relación estrecha con algún ser humano, y de entre esos a aquellos cuidadores y voluntarios que resultasen fiables.
Una vez analizados los datos, las conclusiones fueron claras. El patrón de satisfacción con nuestra propia vida era constante en todos los grandes simios. Todas las especies y las poblaciones estudiadas mostraban un porcentaje importante de casos en los que la curva de la felicidad tenía forma de U. La edad en la que se llegaba al mínimo era constante, aunque no en número de años. En todos los casos se situaba ligeramente por encima de la mitad de la esperanza de vida, lo que cuadra bastante bien con los cuarenta años en humanos modernos.
Los científicos no han querido descartar que existan componentes económicos y culturales para esta situación en los seres humanos. Pero sí han podido demostrar que existe un componente biológico que facilita el que este hecho se dé.
La explicación biológica que han ofrecido de momento es la siguiente. Durante la juventud estos individuos van ganando prestigio y experiencia, y pasan progresivamente a disfrutar de mayor número de recursos. Pero según van avanzando en su madurez, cumplen con sus roles en las poblaciones y al hacerlo pierden importancia. En el momento en que ya han tenido sus crías – y ayudado a criarlas en las poblaciones en que lo hacen – y comienzan a tener problemas para acceder a los recursos, llegan al mínimo. Tras una etapa de transición y adaptación, son capaces de emplear otro tipo de estrategias y recuperan de nuevo un papel relevante en sus comunidades, lo que les lleva a sentirse más satifechos, completando así la curva en forma de U.
(publicado por José Toledo en Yahoo)

Si volviésemos a usar el rinoceronte de Durero como paradigma de exactitud tanto como de distorsión iconográfica, podríamos volver a deleitarnos con la persistencia del dibujo del maestro alemán en las posteriores representaciones gráficas del animal hasta bien entrado el siglo XIX.
Las expectativas que había generado la existencia del mítico unicornio, unidas a la fascinación por lo insólito, lo monstruoso (por no hablar de lo conspicuamente grande o potencialmente agresivo) fueron responsables del éxito del grabado y sus sucesivas copias que, con más o menos variantes, influyeron incluso en las proporciones, encuadres y postura aplicadas a las ilustraciones de rinocerontes durante cuatrocientos años. Como ya hemos dedicado entradas anteriores a este caso concreto, clásico entre clásicos y por tanto bastante manido, creo que es oportuno mencionar otros ejemplos que me parecen muy llamativos y se me antojan poco comentados, como si nadie se diese cuenta de ello.
Ya he hablado de la anchura de la boca del cachalote, aumentada por los artistas gráficos de toda índole durante años y años (esa persistencia se da hoy en día), y también me he referido al gesto intimidatorio del lenguaje facial de lobos y perros de mostrar los dientes: se ha trasladado gráficamente a especies que no practican ese gesto (como por ejemplo los osos) y se ha añadido colmillos de gran tamaño a serpientes venenosas que carecen de ellos sólo por recordarnos que lo son.
Todos entendemos que los peces se representasen vistos desde arriba (como en un estanque desde un puente) antes de la aparición de los primeros acuarios con paredes de cristal, y es posible que por un motivo parecido los reptiles se hayan representado mayoritariamente de perfil y los anfibios vistos desde arriba, en planta. También es curioso constatar que en innumerables representaciones (incluso en reproducciones detalladas y fidedignas) los anfibios son mostrados boca arriba, mostrando el vientre, tal vez por la preferencia de una atávica atracción por los vientres blandos, sin pelo (como los nuestros) pero carentes de ombligo. Téngase en cuenta que ni siquiera los tritones o las salamandras (al fin y al cabo de morfología básica semejante a la de reptiles como los geckos o las lagartijas) se escapan a ser vistos preferentemente desde arriba.

Hemos mencionado, también en entradas específicas, cierta persistencia en asociar la imagen de los monos y simios antropomorfos a actitudes humanizantes que hiciesen hincapié en el parecido entre la presencia física de dichos primates con la del primate humano, pero, por si a alguien se le había escapado, se da un caso particular que va más allá de asociar a un chimpancé al uso de un palo o un bastón para humanizarlo.
Se trata del curioso caso del orangután.



Pierre Belon provocó el primer revuelo a partir de la analogía anatómica entre el esqueleto humano y el de las aves

En entradas específicas de este blog hemos hablado de la iconografía de los simios antropomorfos, así que no insistiré mucho más en el hecho de que han generado numerosas confusiones a la hora de identificarlos o darles nombre. A menudo se han intercambiado (incluso en libros serios de zoología) las imágenes y los nombres de orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas.



La anatomía comparada de Cuvier tenía en el dibujo a algo más que un aliado para transmitir evidencias sobre los parecidos anatómicos entre las especies antes de que el evolucionismo emparentase a simios y homínidos.


En todos los casos, los más confusos y los más acertados, y sobre todo antes del advenimiento del evolucionismo (antes incluso que la aceptación adaptativa de las teorías de Lamarck) el artista quiere transmitir al espectador algo más que la transcripción de las formas y proporciones del animal al papel, sino que apreciamos un considerable esfuerzo por recalcar el hecho de que ante la presencia real de estas criaturas percibimos por mera empatía una cercanía, un parecido con el ser humano difícil de describir en un dibujo sin una cierta ayuda, hecho constatable especialmente a la hora de representar chimpancés (casi siempre dibujados erguidos o asiendo bastones u otros utensilios). Curiosamente, las noticias de hombres salvajes o selvátivos, bestializados de algún modo por sus hábitos, pero hombres al fin y al cabo, están presentes en prácticamente todas las culturas, seguramente, como ya hemos apuntado, a causa de la persistencia atávica de arquetipos ancestrales provinientes de épocas en las que distintas especies de homínidos compartían biotopo, como ya se ha confirmado con cromagnon y neanderthal y se supone con otras especies diferenciadas.



 
 


















Del orangután, desde Borneo principalmente, llegaban noticias que no lo presentaban como un raro animal, sino como un hombre peculiar, de costumbres selváticas, asociadas a una vida arborícola, y es posible que tras esta espectativa los estudiosos occidentales sólo pudieran tener dos reacciones extremas ante la presencia de los animales:

Por un lado estarían aquellos que esperaban un hombre y descubrían un ser que sólo podían asociar a un animal, parecido a un mono (tópico del animal parecido al hombre), pero animal al fin y al cabo.

Por otro estarían los escépticos e incluso incrédulos que, esperando ver otra cosa, se encontraban ante una criatura a la que veían rasgos de indudable humanidad, o cuando menos hominidad, al igual que de la forma más natural del mundo hacían los aborígenes de Borneo, Java e India. Al fin y al cabo, orangután significa literalmente "hombre del bosque".




 Pues bien: dicha perplejidad, mezcla de empatía y decepción, produce la asociación gráfica del orangután a la rama de los árboles de forma mucho más persistente que en el caso de los otros póngidos. Aunque conocemos reproducciones de dibujos y grabados que muestran chimpancés o gorilas subidos a un árbol o descendiendo de él, todavía sujetos a una rama con una de sus manos, en el caso del orangután, la asociación gráfica parece prácticamente inevitable a lo largo de cientos de años.

 












Imagen estereoscópica de un orangután (puede verse en 3D con gafas de anaglifo rojo-azul)


Ilustración de un gorila que hereda la asociación a las ramas de los árboles propia de la iconografía del orangután
Recreación de los referentes gráficos anteriormenete expuestos en una preparación taxidérmica de una hembra de gorila