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sábado, 28 de noviembre de 2015

Animalidad humana: arte y movimiento y las referencias a la escultura clásica.

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A la espera de ultimar artículos en fase de elaboración, rescato de mis borradores y archivos una recopilación de trabajos diversos de volumetría y coleccionismo que caricaturizan los cánones y estereotipos de la escultura clásica.
Como podéis comprobar, prácticamente todos los ejemplos han sido extraídos de fuentes diversas por los responsables de los contenidos de COLOSSAL, sin duda uno de los mejores escaparates online de todo tipo de manifestaciones plásticas y artísticas de la actualidad.

Desde su excepcional bitácora online, Christopher Jobson reconoce que nunca se había plantado en concreto cómo serían Yoda o Darth Vader reinterpretados como los desnudos clásicos griegos, pero el propio redactor de COLOSSAL admite también no sentirse decepcionado por el hecho de que a alguien se le haya ocurrido hacer este sueño realidad. 
Es el artista Travis Durden quien llevó esta idea a un nivel artístico, utilizando la tecnología digital para esculpir cinco figuras de Star Wars de imitación de mármol. Las cabezas de cada una de las esculturas se extraen directamente de artículos y volumetrías de la franquicia de la película, mientras que los cuerpos se obtienen de las estatuas que se encuentran dentro del Louvre de París. Las nuevas fusiones muestran un lado más suavizado de los personajes. Darth Vader luce ahora deportivos mechones de pelo que caen de su máscara una vez amenazante, y un soldado de asalto lee casualmente de un texto antiguo.
El artista tras la realización de las esculturas decide permanecer oculto tras un seudónimo resultante de la combinación de personajes de dos de sus películas de culto favoritas. [Jobson confiesa que sólo puede adivinar de dónde viene su apellido]. A Durden le interesa igualmente la creación de mash-ups dentro de su trabajo, mundos opuestos que convergen para crear un compuesto inicial. Sus esculturas Star Wars son sus obras más recientes, y se pueden ver en la exposición "Contre Attaque", o contraataque, actualmente en la Galería Sakura en París. Las impresiones están disponibles en el sitio web Galerie de Sakura aquí. (a través de Designboom)

Aunque sin duda el resultado es llamativo, podría decirse que no pasa de lo obvio o anecdótico, a no ser que consideremos hasta qué punto nos recuerda la estrecha relación entre la generación de mitos culturales actuales con los de la antigüedad clásica, en cuyas manifestaciones artísticas, y muy especialmente en el ámbito de la escultura, se establece una conexión entre la apariencia física, desarrollada al fin y al cabo por los mismos motivos zoológicos o biológicos que en cualquier otra especie animal, y la condición espiritual. Así, aunque héroes, dioses y semidioses se caracterizan como tales a través de su ajuste a cánones físicos que apuntan a su divinidad, sus actitudes y rasgos identificativos (las alas de Mercurio, el arco de Diana, o, por extensión y asumiendo la caracterización de objetos distintivos de cada narración en el Renacimiento, la honda de David) los personajes esculpidos exponen su condición y su superioridad con la misma rotundidad que cualquier animal ante sus semejantes: mediante el lenguaje corporal. Por todo ello, la actitud o pose, aunque ajustada a las que el público asumía como canónicas, también han de ser identificables con las asumidas por los héroes deportivos y públicos que servían de espejo o modelo para dichas recreaciones. No obstante, aunque sustituir el casco griego de Hermes por el de Bobba Fett no hace sino confirmar la cercanía de ciertos modelos presumiblemente lejanos en diseño, el efectismo de las esculturas de Durden reside en el contraste entre la desnudez o las túnicas clásicas con los diseños reconocibles como una distopía futurista contemporánea, y este contraste sólo es posible porque las proporciones y las estudiadas poses de las esculturas antiguas nos hablan de cómo concebían sus coetáneos la idealización del movimiento en un instante único y ejemplar, pero ¿y si pudiésemos mover y cambiar las posturas de dichos modelos escultóricos? Esto es lo que plantea el trabajo realizado por The Table Museum como una serie limitada de figuras de acción articuladas basadas en esculturas icónicas, como el David de Miguel Ángel o la Venus de Milo, que gracias a esta colección podemos observar en poses alternativas que de algún modo las desprenden de la mirada exclusiva de la época que las vió nacer, por lo que hemos creído oportuno mostrároslas antes para que observéis el calado de las obras de Durden.
Después os invito a contemplar otra expresiva posibilidad basada en la estética de las figuras de modelismo propias del mercado de la juguetería y el coleccionismo, desde las recreaciones 3D más sofisticadas de la compañía japonesa General Research, en este caso ofreciendo una decididamente reflexiva, irónica y desde luego artística recreación de ilustres figuras del pensamiento como caminantes o montañeros, hasta la irónica revisión de los clásicos soldaditos de plástico inyectado por Dan Abramson, quien los convierte en Yoga Joes, toda una paradoja de la práctica de la meditación pacífica por modelos caracterizados como soldados con sus pertrechos bélicos.
Ah!, y, a modo de interludio, podéis distraeros con la divertida visión de la reclusión de la desnudez humana al ámbito público exclusivo de los museos en la película de animación que lleva por título

"None of That" de Isabela Littger, Anna Hinds Paddock y Kriti Kaur.




http://www.thisiscolossal.com/2015/11/the-table-museum-action-figures/

Classical Sculpture Action Figures Bring “David” and “Venus de Milo” to Life

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This season’s hottest new retro-kitsch action figures pre-date GI Joes and Power Rangers by nearly 500 years. If you’ve ever imagined what Michelangelo’s “David” would look like while locked in heated battle with Rodin’s “The Thinker,” or how “Venus de Milo” would use a brand new set of articulated arms, The Table Museum has your answer. These 6-inch limited edition action figures feature fully moveable arms, legs, and even eyeballs. Unfortunately the ordering window for several of the figures has already closed, but “David” is currently available for pre-order at around ¥4800 (~$40) and ships sometime in May of 2016. They even take PayPal. (via Boing Boing, Hyperallergic)
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"None of That" by Isabela Littger, Anna Hinds Paddock and Kriti Kaur





http://www.thisiscolossal.com/2015/11/star-wars-sculptures/





Star Wars Characters Reimagined as Ancient Greek Statues by French Artist Travis Durden


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I’ve never specifically asked myself what Yoda and and Darth Vader might look like if reimagined as classical Greek nudes, but I can’t say I’m disappointed that somebody made this non-dream a reality. Artist Travis Durden took this idea to an artistic level, using digital technology to sculpt five Star Wars figures out of faux-marble. The heads of each of the sculptures are pulled directly from the movie franchise, while the bodies are sourced from statues found within Paris’s Louvre. The new amalgamations display a softer side to the characters, Darth Vader now sporting tendrils of hair that fall from his once menacing mask, and a stormtrooper casually reads from an ancient text.
The artist behind the sculptures chooses to remain hidden, his artist’s name a mash-up of characters from two of his favorite cult films. [I can only guess where his last name comes from.] Durden is interested in also creating mash-ups within his work, opposite worlds converging to create an original composite. His Star Wars sculptures are his newest works, and can be seen in the exhibition “Contre Attaque,” or counter attack, currently at Galerie Sakura in Paris. Prints are available on Galerie Sakura’s website here. (via Designboom)
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http://www.thisiscolossal.com/2011/05/the-mountain-men-action-figures-set-marx-mao-lenin-and-thoreau/

The Mountain Men Action Figure Set: Marx, Mao, Lenin and Thoreau.





Toss the G.I. Joes and the Transformers in the trash. Japanese company General Research has created this limited edition set of polyurethane Mountain Men as part of their February Mountain Research series. And by mountain men they’re of course referring to German philosopher Karl Marx, Chairman Mao “a Chinese revolutionary and Guerrilla warfare strategist,” Vladimir Lenin a “Russian revolutionary and political philosopher,” and Henry David Thoreau the American writer and poet. So what do two communists, a German philosopher, and an American poet have in common? I have no idea whatsoever. And other than Thoreau I think it’s questionable whether any of these men had ever climbed a mountain. But these toys are totally geek-tastic, well designed, and are still in stock here. (via flavorwire)





http://www.thisiscolossal.com/2014/10/yoga-joes-plastic-army-guys-practicing-yoga/

Yoga Joes: Plastic Green Soldiers Practicing Yoga

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We’ve seen plenty of modern takes on classic green army guys as of late, from skateboarders and surfers over at Toy Boarders, to an array of plastic breakdancing people. Yoga practitioner and entrepreneur Dan Abramson now joins the fray with Yoga Joes, a collection of green army figures doing popular yoga poses like the warrior, cobra, and downward-facing dog. The project is currently funding on Kickstarter and sets should ship in time for Christmas. Hurry, there’s only 4 days left. (via FastCo, My Modern Met)

martes, 24 de noviembre de 2015

La particular percepción visual del animal humano y las artes visuales. Redundancias fotográficas de Ashraul Arefin. Apuntes sobre estética Tilt (efecto maqueta)

Ashraul Arefin

En nuestro blog nos gusta observar todos aquellos aspectos que ilustran los límites de nuestra percepción, y muy en particular de nuestra percepción visual, condicionada por la particular fisonomía de nuestros ojos y de nuestro sistema óptico, que nos encasilla como animales de visión estereoscópica sensible a una determinada franja del espectro cromático de la luz, con una distancia focal y una profundidad de campo que, desde nuestro punto de vista humano, denominamos "normales" cuando categorizamos los diferentes objetivos fotográficos (un 50 mm para un formato de 35 mm es considerado "normal", pero incluso un objetivo "normal" acusa una escasa profundidad de campo en una cámara de gran formato, efecto que se puede acentuar basculando el montante delantero del sistema). El realismo fotográfico nos habla de nuestras particularidades antómicas, de nuestra peculiar animalidad.
Como si del uso de la estética de los objetivos descentrables y de las cámaras de banco óptico se tratase, crea imágenes en las que la escasa profundidad de campo y el enfoque selectivo sugieren ese típico "efecto maqueta" en el que los objetos cotidianos parecen miniaturas. Lo curioso del caso es que los objetos fotografiados por Arefin son, de hecho, miniaturas, con lo que sus imágenes nos remiten a un cierto metalenguaje para conocedores de la técnica fotográfica. Yo todavía no tengo claro si se trata de una intencionada ironía o de un desafortunado recurso que delata todavía más el truco empleado, bien al contrario de lo que se suele hacer al fotografíar miniaturas con mucha profundidad de campo para que no delaten su condición. Recordad los sugestivos engaños ópticos logrados por artistas como
Michael Paul Smith
Michael Paul Smith y otros que hemos revisado en nuestro blog y comprenderéis a qué nos estamos refiriendo, lo cual colocaría esta serie fotográfica de Arefin dentro de un género que flirtea con la redundancia fotográfica.
Michael Paul Smith
Mientras Smith, maestro en la elaboración de piezas de modelismo y su uso fotográfico y cinematográfico, tiene un tremendo control de la luz natural o artificial como integradora de los elementos de la escena, Arefin explota los típicos recursos de edición digital que hacen aparentar maquetas a paisajes reales: saturación de los colores, artificiosidad de los encuadres, enfoques muy selectivos de limitadísima profundidad de campo, iluminaciones intencionadamente estudiadas, de estudio o de luz natural asistida por luminarias y reflectores...en fin, todo aquello que sugiere artificio, y que nos hace preguntarnos si en sus fotos acentúan o disimulan el recurso de las miniaturas. Mientras tanto, en contraste con esta estética, Michael Paul Smith utiliza cámaras compactas con ópticas de gran profundidad de campo para que el encuadre sitúe los objetos en ambiguas situaciones respecto al fondo y el entorno, distorsionando nuestra percepción de la escala, engañando al ojo y creando una ilusión óptica en la que vive el ensueño de su imaginaria Elgin Park.

Desde una entrada original de ArtPeople rescatamos algunas muestras de Ashraul Arefin para que contrastéis lo que estamos exponiendo.












Fuente: ArtPeople
http://www.artpeoplegallery.com/miniature-photo-series/






Miniature photo series


Miniatures By Ashraful Arefin

Ashraful Arefin is a talented self taught photographer and artist, who was graduated in Graphic Design. Ashraful currently based in Dhaka, Bangladesh, he shoots a lot of fine art, conceptual and still life photogarphy. Arefin found his passion for photography after he started a 365 project in 2013.   http://photohab.com/ashraful-arefin/,   https://www.facebook.com/AshrafulArefinPhotography  https://500px.com/arefinartist/sets/miniatures

miniature camper van shot in outdoor

miniature vespa in spring time

miniature vespa in the rain

miniature yellow taxi cab standing in the rain

miniature toy car in a stormy outdoor scene

miniature vespa in the rain

miniature toy scooter in a meadow

an autumnal scene with a toy vespa

miniature bicycle standing in the rain

miniature camper van in a meadow

http://www.artpeoplegallery.com/miniature-photo-series/

jueves, 15 de octubre de 2015

Arte y percepción. Dioramas de Museo.

Prison Saint Paul - Miniature de Dan OhlmannAparte de cualquier manifestación de los medios y las artes visuales en relación a los animales y la zoología, en este blog somos apasionados por las manifestaciones artísticas que evidencian los límites de nuestra particular percepción, posiblemente uno de nuestros rasgos más distintivos de nuestra especie productora de imágenes.



Por ello, y por el entorno profesional de quien lo suscribe, todas las formas de realismo cómplices del paradigma fotográfico reciben toda nuestra atención cuando se destacan por su calidad, su originalidad o ilustran eficazmente nuestros habituales argumentos. La reproducciones hiperrealistas a diferentes escalas y de forma particular los decorados, dioramas y miniaturas adquieren una particular dimensión al verlas a través de fotografías en los medios, dado que resulta sintomático y significativo tanto que pasen desapercibidas como simulacros como que su reproducción fotográfica las delate como tales. Las fronteras entre naturaleza y artificio se cruzan con las de realidad y ficción al filtrarlas por nuestra percepción, denotando sus influencias culturales, y por tanto históricas.

Maxim's de Paris - Miniature de Dan Ohlmann

Recientemente os hemos mostrado acuarios con escenografías naturalistas en los límites del bioarte, y próximamente queremos reflexionar sobre el simulacro como frontera entre naturaleza y artificio a través de la fotografía más allá del caráter documental o testimonial a cargo de notables representantes del medio fotográfico. Por ello nos parece una excelente idea ofreceros una muestra de los contenidos del Museo de la Miniatura y el Cine de Lyon, aprovechando la información que facilita Kate Sierzputowski en su comentario a una reciente entrada de COLOSSAL que traducimos y ofrecemos a continuación.


Ubicado en un edificio del siglo XVI en el centro histórico de Lyon, Francia se halla el Musée Miniature et Cinéma, un museo de 5 pisos que contiene más de 100 sets de filmación en miniatura. Las escenas diminutas fueron producidas por ilustradores de renombre mundial y contienen la más alta forma de Hiperrealismo con el fin de engañar a los ojos de la audiencia en la creencia de cada conjunto fue hecho a tamaño natural.
Los modelos artesanales contienen todas las minúsculas características que se encuentran en la escena real de la película, desde el falso moho habitando paredes desconchadas a los arañazos a la vista tras los cabezales de las cama. Los objetos en las escenas del museo también se colocan con una precisión increíble, libros despeinados en bibliotecas apoyados uno contra el otro en el ángulo correcto, y  sillas Charles Eames en miniatura, que incluso podrían engañar a la diseñadora. Precisa dentro de estas escenas es también su relación con la luz exterior, ventanas que acentúan o filtran la luz para colocar el conjunto en el momento adecuado del día, la ubicación geográfica o la temporada.
"La sutil disposición de la iluminación, la reproducción minuciosa de viejas texturas, el uso de los mismos materiales originales, todo ello contribuye a la creación de una poesía en movimiento que resuena con cada nuevo panorama en miniatura", explica la página web del museo.
Si no le coincide viajar a Francia a corto plazo se puede ver más imágenes de las escenas meticulosamente detalladas e la página y la galería del Museo de la Miniatura y el Cine aquí.
(a través de Beautiful/Decay)


http://www.thisiscolossal.com/2015/10/miniature-film-set-museum/

A French Museum Dedicated to Over 100 Hyperrealistic Miniature Film Sets 

Le collectionneur de Brooklyn_Miniature de Dan Ohlmann

Housed in a 16th century building in the historic center of Lyon, France is the Musée Miniature et Cinéma, a 5-story museum containing over 100 miniature film sets. The tiny scenes were produced by world-renowned miniaturists and contain the highest form of Hyperrealism in order to trick the audience’s eye into believing each set was indeed life-size.
The handcrafted models contain all the minuscule features that would be found in the film’s actual scene, from fake mold inhabiting peeling walls to scratches seen behind tiny bedposts. The props in the museum’s scenes are also placed with incredible accuracy, disheveled books in libraries propped against each other at just the right angle, and miniature Charles Eames chairs that would even fool the designer. Accurate within these scenes is also their relationship to outside light, windows accentuating or distilling the light to position the set in the right time of day, geographic location or season.
“The subtle lighting arrangement, the painstaking replication of old textures, the use of the same original materials, all contribute to the creation of a moving poetry that resonates with each new miniature panorama,” explains the museum’s website.
If you don’t happen to be traveling to France anytime soon you can see more images of the meticulously detailed scenes on the Musée Miniature et Cinéma’s gallery page here. (via Beautiful/Decay)

Paquebot Normandie - Miniature de Dan Ohlmann
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Le dortoir - Miniature de Dan Ohlmann
D.O. Temple Kurama
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Le théâtre de Cupidon - Miniature de Dan Ohlmann
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jueves, 30 de abril de 2015

Escenografías naturalistas. Dioramas en miniatura por Jorge Mayet y las enigmáticas obras polidisciplinares de Levi van Veluw.



Ya que hemos desatado nuestra pasión por las escenografías, los dioramas y las experiencias sensoriales  que desafían los límites de nuestra percepción y de nuestra imaginación (en el sentido estricto de la palabra, esto es: construir y relacionar imágenes mentales), pasamos de las fascinantes creaciones de Patrick Jacobs a las de un artista conceptualmente no muy lejano pero técnicamente más cercano a Thomas Doyle: Jorge Mayet. Las coincidencias, no obstante, aunque no se acaban aquí (temáticamente Mayet también nos expone de forma poéticamente hermosa pero contundentemente clara nuestra frágil relación con la naturaleza) no suponen que nos encontremos con más de lo mismo, porque sin duda la obra del artista cubano afincado en Mallorca posee un discurso propio muy personal y sin duda notable e interesante. Como en los casos anteriormente mencionados, los trabajos son visualmente atractivos, hermosos -fascinantes incluso- y de meticulosa ejecución técnica, pero, conectando en este sentido con Jacobs, nos alertan de la lejanía del mundo natural en nuestras vidas recurriendo a metafóricos fragmentos de escenografías hipperrealistas naturalistas en las que no vemos presencia humana mi animal a no ser simbólica y vestigialmente. De hecho, aunque hemos escogido su tiburón emergiendo de una pared para introducir su trabajo, se debe más a criterios estéticos de la edición de contenidos de un blog consagrado principalmente a la antrozoología artística que la ejemplar ilustración de los trabajos más emblemáticos de Mayet. En realidad, si observáis, el gran tiburón se convierte en una especie de heraldo o encarnación de la naturaleza que sostiene en sus mandíbulas uno de los símbolos recurrentes del artista: la casa, y, para ser más exactos, la cabaña o choza típicamente tropical (presumo que una conexión icónica con el universo humano de su Caribe natal) que en no pocas obras de Mayet está presente a diferentes escalas, porque, aunque aquí hemos decidido hacer hincapié en sus dioramas, maquetas y miniaturas, os recomiendo revisar su producción en los enlaces que os facilito, porque incluye instalaciones a gran escala que mezclan lo escenográfico con los paisajes naturales.



Desde luego, esta cabaña caribeña conectaría de algún modo con las casas americanas de madera que reproduce Thomas Doyle, pero la ausencia de figuras humanas o escenificaciones más o menos dramáticas confieren a los dioramas de Mayet, como a los de Jacobs, de una serenidad paradójicamente no exenta de expectante inquietud y melancolía. Se intuye, además de una cierta reflexión de carácter ecologista, una apelación a nuestra ausencia del mundo natural, además de una proyección de nuestros estados anímicos a través de la composición de elementos que conforman el paisaje. Esto supone una interesante revisión del propio género paisajístico, que demuestra una toma de conciencia del tiempo que le toca vivir desde un punto de vista antropológico, histórico y sociológico. El paisaje como evocación del mundo natural es históricamente reciente en la cultura occidental, y el mundo del arte lo reivindica como tal a partir del romanticismo y la pintura prerrafaelita del XIX. En realidad, a lo largo de la Historia del Arte occidental, el paisaje como género no se da hasta la pintura holandesa post-renacentista, y, más que una celebración del mundo natural indómito propio del romanticismo, supone un registro iconográfico de un deseo cumplido de domesticar la naturaleza, de cercarla y rentabilizarla. El paisaje pictórico nace, pues, como un producto de la sociedad burguesa agropecuaria que lo sufraga como registro de sus logros y sus propiedades: campos de cultivo, ejemplares de próspera ganadería, molinos y casas de campo. La fidelidad en la reproducción de especies vegetales y animales no vino determinada por la curiosidad zoológica o botánica, sino por la ostentación económica, la misma que exigía la nítida exposición de los materiales atesorados para el vestuario y el mobiliario de los interiores representados en los salones de los propietarios de dichos paisajes humanizados y que propició en el barroco el triunfo de las técnicas al óleo sobre el temple, de secado excesivamente rápido como para recrear matices y difuminados que permitiesen mostrar las sutilezas de las texturas en las que reconocer la calidad de los tejidos, los cueros, las pieles, las maderas y los diferentes metales y minerales valiosos que quienes pagaban las obras deseaban ver inmortalizados junto a su perro de raza selecta, su mejor carruaje, su mejor vaca, su toro semental o su caballo. El detallismo realista en la pintura y en la escultura se debían, pues, a motivos económicos marcados por el nacimiento de una sociedad agraria protocapitalista. Sólo con el transitar de las preferencias y los estilos y, sobre todo, con el advenimiento de la era industrial, el punto de vista romántico observó con recelo la maquinaria del progreso y evocó en sus obras artísticas el deseo del retorno a la naturaleza virgen y, por tanto, hermosa.

No obstante, el detallista realismo de Mayet está al servicio de un oportuno engatusamiento sensorial, necesario para aludir a conceptos más abstractos, más relacionados con el lenguaje y con el pensamiento, tal vez no excesivamente alejados del peculiar surrealismo de Magritte. Pero mentiríamos si otrgásemos a Mayet el carácter exclusivamente intelectual de los ideogramas magrittianos, porque ignoraríamos la simbología folklórica y religiosa que subyace en sus trabajos, interesados no sólo por el lenguaje, sino también por la lengua, como depositaria ancestral de la cultura, y concretamente de la cultura aportada por los esclavos de origen africano que trasladaron su mitología religiosa y animista a la religión Yorubic en Cuba. De modo que la nostalgia por la tierra adquiere todos los sentidos posibles, desde al patrio hasta el ecologista. Las raíces visibles de sus árboles nos hablan de las raíces de la naturaleza, de las raíces de la tradición y de las raíces del propio artista, y su desnudez, su desraizamiento visible no es casual.
A la espera de completar información a través del propio artista, os dejo con una selección de sus obras correspondientes a diversos proyectos expositivos sin un orden cronológico preciso, y, para contextualicéis mejor su obra entre la de otros artistas de mensajes convergentes e incluso técnicas o estilos similares o relacionadas, os introduciré a continuación algunas muestras de Levi van Veluw antes de dar un repaso telegráfico a otros referentes.

Mafa Alborés


Jorge Mayet:


Entre dos aguas fue el título escogido para una de las exposiciones de Mayet en la Saatchi Gallery, a la que siguieron otras como De mis vivos y mis muertos o Cuando más pienso en tí, cuyos textos introductorios, a cargo de Osei Bonsu, resumimos a continuación:

Como exiliado cubano que vive en Mallorca, la memoria fotográfica de Jorge Mayet le ha permitido concebir paisajes sorprendentemente realistas y formas naturales basados en visiones de su lejano país de origen. Árboles realistas se yerguen de los sentimientos del artista de nostalgia y añoranza de su tierra geográfica y espiritual. Alimentada por los recuerdos y experiencias, su obra busca retener la esencia del paisaje cubano en sus formas románticas y místicas. En el lenguaje alegórico, la naturaleza y el artificio de Mayet se combinan en una atmósfera enigmática, habiendo surgido sus esculturas efímeras de un sentido único de las culturas folklóricas de la civilización. Obligado por los raptos sociopolíticos que perturban las relaciones entre las poblaciones y sus entornos habituales, el artista crea formas de árboles sin raíces que nunca parecen tocar el suelo como si estuviera en constante transición.

La práctica de Mayet gira en torno a la instalación escultórica de pequeña escala y réplicas en miniatura de árboles imaginarios, plantas y otros objetos naturales. La visión del artista de los árboles es tal que sus raíces permanecen intactas (De Mis Vivos Y Mis, 2008), al igual que el grupo residual de la tierra en la que se plantan (de Cuando Más Pienso En Ti, 2008). Hecho con alambre eléctrico, papel, pintura acrílica y tela, que se combinan para crear cualidades realistas, los objetos muestran un realismo en tres dimensiones. Mientras que los alambres y el papel maché sugieren la cultura artesanal, tienen de hecho sus raíces en el interés del artista por la lengua antigua de la historia precolombina. Mayet sostiene que hay vida en los árboles que da vida a la gente, y la fuerza y la capacidad de recuperación simbólica de las plantas perennes informan acerca del padecimiento universal de la humanidad.

Las esculturas de Mayet confiesan una orientación existencial hacia la realización de otros mundos. Se refieren a una totalidad que ha sido de alguna manera perdida, debido a lo que el artista percibe como el decaimiento de la historia en la ruinosa sociedad de hoy. Mayet toma el árbol como un icono simbólico capaz de soportar estas condiciones desastrosas, creando objetos que remiten a su imagen. Árboles de Cuba que se asocian con un misticismo simbólico, que viene de los vínculos con la religión Yorubic traída por los esclavos africanos. Las esculturas de Mayet se refieren al ritual en donde las personas oraban ante los árboles, enterrando diversas ofrendas en y alrededor de sus raíces. Los sacrificios de animales, que formaban parte del ritual ancestral, son evidentes en la aplicación de Mayet de plumas de aves, utilizadas por el artista para formar un diálogo entre los árboles, el profundo simbolismo de sus raíces y el simbolismo religioso.

© Osei Bonsu, 2014



















Más información sobre el artista en:
http://www.saatchigallery.com/artists/jorge_mayet.htm?section_name=pangaea_II



Levi van Veluw


Y es el momento de no dejar de reflexionar sobre lo que nos dice la obra de Jorge Mayet dando paso a un nuevo ejemplo de cómo el arte puede ofrecer discursos bien diferentes hablándonos de contenidos similares y sirviéndose de recursos técnicos tan coincidentes como simultáneamente dispares. Y el ejemplo nos lo ofrece Levi van Veluw, quien, no en vano, también ha compartido cartel expositivo con Mayet y con otros interesantes artistas consagrados a expresar artísticamente nuestra problemática conexión con el mundo natural, con las plantas y con los animales, dando fé del estado actual de la cultura sobresaturada de información e imágenes fotorrealistas cuya verosimilitud ya no significa credibilidad, volviendo por tanto al simbolismo emblemático de la naturaleza propio de la antigüedad clásica y la Edad Media, como si la ventana aparentemente ubicua de Internet tomase el lugar de la bola de cristal de los antiguos magos y visionarios.
La apariencia de las imágenes de van Veluw, contempladas desde la misma ventana virtual, coincide en muchos aspectos con las de Mayet, o con las de los artistas referidos en las entradas precedentes, pero, incluso en los casos en que no recurre a la edición digital y resuelve las caracterizaciones de sus peculiares autorretratos mediante elementos plásticos tangibles, Levi van Veluw persigue un resultado final fotográfico, de ambiguo origen técnico pictórico, escultórico o escenográfico, pero que en definitiva contemplamos en un encuadre concreto.












Levi van Veluw





Como información complementaria os ofrezco extratos de Artes Magazine y de Cultura Inquieta, recomendables páginas de divulgación artística y cultural, que os recomiendo tener a mano en vuestra bitácora para estar al tanto de manifestaciones verdaderamente atractivas e interesantes. En el caso del artículo que extraemos de Artes Magazine, encontramos un excelente y preciso comentario de Edward Rubin a la exposición Dead or Alive, con profusas y enriquecedoras referencias a los artistas participantes, representativos de movimientos artísticos con miras en la biología como fuente de belleza para explorar el significado de ambas. Entre estos artistas, a los que prestaremos especial atención en adelante, se encuentran, por supuesto, nuestros dos protagonistas de hoy, Jorge Mayet y Levi van Veluw. 
Espero que lo encontréis de interés.

Mafa Alborés


http://www.artesmagazine.com/2010/06/new-york%E2%80%99s-museum-of-arts-and-design-explores-meaning-of-%E2%80%98beauty%E2%80%99-in-%E2%80%98dead-or-alive%E2%80%99/




New York’s Museum of Arts and Design Explores Meaning of ‘Beauty’, in ‘Dead or Alive’

Edward Rubin

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Levi van Veluw, Landscape I, from Landscape Series (2008). Courtesy, Gallery Ronmandos, Amsterdam/Rotterdam
In less sure hands, New York City’s Museum of Arts and Design’s Dead or Alive, an exhibit of thirty-seven international artists’ work composed of feathers, bones, egg shells, insects, fur, antlers, dried and rotting plants– with a few stuffed birds and animals thrown in– would be a creepy, crawly experience, conceivably sending people packing for the exits. Not so with this exhibition, though. Dead or Alive, conceived by chief curator David Revere McFadden and senior curator Lowery Stokes Sims, assisted by curator Elizabeth Edwards Kirrane, examines beauty in the extreme: living proof, so to speak, that a sow’s ear can, indeed, be made into a silk purse. It is also, despite outward appearances, an intellectual adventure encouraging serious thought on ecology, beauty, violence to humans and animals, and most notably, one’s own mortality. Fine Arts Magazine

Marc Swanson, Untitled (Antler Pile) (2007). Copyright Marc Swanson, courtesy Richard Gray Gallery
Through use of idiosyncratic materials, the attention paid to the oddities of natural history, Dead or Alive, reminds one of a sixteenth century Cabinet of Wonders, for each highly distinctive work of art becomes a microcosm of the world. From videos, to sculptures, to highly crafted installations, it is a virtual sideshow of organic matter made art, some functional, some not. An obsession with numbers seems sometimes to be the artist’s métier. In Eight Thousand Miles of Home (2010) Thailand artist Angus Hutcheson weaves roughly 12,000 silk worm cocoons into a beautiful, overhead cloud-like light fixture and Moon (2006), Tracey Heneberger’s sculptural wall hanging, comprises over a thousand shellacked sardines arranged intricately in a circle. Marc Swanson contributes a glittering pyramid of deer antlers, Untitled (Antler Pile) (2007), covered in thousands of hand-glued crystals, while Flock (2010), Susie MacMurray’s ominous site-specific wall, hidden in a corner of the museum, features tens of thousands of dyed black rooster feathers.

Tess Farmer, Little Savages, detail (2007). Courtesy, the artist & Spencer Brownstone Gallery, NY

Claire Morgan, On Top of the World (2009). Courtesy, the artist & Galerie Karsten Greve, Paris
London-based artist Tessa Farmer’s theatrical diorama, Little Savages (2007) is a taxidermied fox – signifying humans – and appears under seige by flying and crawling insects. Dried slugs, silk moth cocoons, and plant roots are attached to its fur, a wasp’s nest hangs from its tail, and a bird eating an insect is perched on its back. We are here faced, “fast forwarding,” as curator Sims notes in the exhibition’s catalog, with “the cycle of nature in terms of death, disposal, and decay.” In On Top of the World (2009) Claire Morgan, also London-based, threads transparent nylon through hundreds of dead Bluebottle flies, to fashion an eerie army of flying creatures in a suspended, geometrically- layered cube. Atop the cube, invisible to all but the uppermost flies, the artist has added a red spider, suggesting the moment when disaster is poised, threatening her orderly state of perfection.

Jorge Mayet, Obatala (2010). Courtesy Galeria Horrach Moya, Palma de Mallorca, SP
Dutch artist Levi van Veluw is a performance artist as well as sculptor and photographer. At age twenty-five, this youngest artist of the exhibition uses his own head and shoulders as a canvas on which to build natural landscapes (see above). Seaweed and other organic materials become van Veluw’s flora and fauna, as well as stones, tiny plastic animals, trucks, lampposts, and telephone poles – all affixed to his painted face. He creates an entire world, simultaneously becoming part of it. Before “removing his latest face,” the artist, represented here by 3 photographs and a remarkable video featuring a toy train circling his landscaped head, documents each new creation. Cuban-born, Mallorca-based artist Jorge Mayet also uses synthetic materials to recreate nature. In Cayendo Suave (Falling Softly) (2009), the artist chooses simple electrical wires, papier mậché, and feathers, to form a super-realistic tree. An angel suspended in midair, with a clutch of feathers attached at its roots. It is astonishingly beautiful.

Keith W. Bentley, Cauda Equina (Horse Tail) (1995-2007). Courtesy, the artist
Keith W. Bentley’s Cauda Equina (Horse Tail) (1995-2007) took twelve years to complete and is a labor of love and a eulogy to the thousands of horses slaughtered annually in this country for their meat. Bentley stitched and knotted nearly a million and a half individual hairs from 250 horses into a fabric that was attached to the full-sized taxidermy form of a horse, conjuring up a mourning veil, not unlike those worn by widows during the Victorian era. On the lighter side – but just slightly – is Billie Grace Lynn’s, Mad Cow Motorcycle (2008), in which she has mounted the skeleton of an entire cow over a working motorcycle. At the foot of this “kinetic sculpture” a video shows the artist careening through the streets of Miami while passersby—if not aghast– look on in amusement. Speaking of cows slaughtered to meet human needs, curator McFadden wryly notes in his catalog essay, that “even in death this cow is not allowed to rest in peace.”

Billie Grace Lynn, Mad Cow Motorcycle (2008). Photo credit, the artist
Definitely falling on the lighter side, despite the gravity of its subject, is Apothecarium Moderne, a collaborative work of artists Tim Tate, co- founder and director of the Washington Glass School and Studio outside of Washington, DC, and Connecticut- based artist Marc Petrovic. Nine hand-blown glass apothecary jars line a wall, each filled to the brim with talismans offering cures for various maladies, including loss of faith, over-population, ennui, identity theft, and intelligent design. Etched on each jar is a cure- related story. Apothecary #1 Cure for Erectile Dysfunction, one of the more humorous works, features a photo of Betty Page, the iconic 50’s pinup model surrounded by oyster shells, and Enzyte, a natural male enhancement pill. The tale engraved on this jar is the story of little David, who arrives in Manhattan by bus and meets a freakishly tall woman with an Adam’s apple, who takes him to her flat in Spanish Harlem, gets him addicted to Absinthe, and makes him into a man.

Tim Tate, Marc Petrovic, Cure for Erictile Dysfunction (2010), from Apothecarium Moderne Series. Courtesy, the artists
One of the most unusual works on view is Alastair Mackie’s Untitled (+/-)  (2009).  Here we are faced with a two-part installation, each piece placed dramatically, for effect, on its own concrete plinth. Resting on the first is a pile of thousands of mouse skeletons – all eaten, digested, and regurgitated by barn owls – collected by the artist over the course of a year. Occupying plinth two is a loom with a piece of fabric woven from mouse fur which the artist separated from these bones. Like much of the work in this exhibition, Mackie’s mouse-centric installation speaks to the relationship of things and events in the endless cycle of life and death. A strong point of this exhibition is the simply- written labels about the artists as well as each work on view. Once we digest the ideas behind each piece, and the process each artist has used to create it—often taken to the nth degree–everything falls into place, naturally, or so it seems.
*As curator Lowery Sims notes in museum’s beautifully appointed catalog, “the work in Dead or Alive might challenge usual and habitual notions of beauty, but artists can extrude beauty from the most base and defiled materials…This maneuvering of a transcendent experience from trash was given a specifically psychological and emotional role in art making by the Surrealists, who linked it with concepts such as “the marvelous” or “convulsive beauty”— both of which were based on the experience of the “uncanny.”1 Of particular interest is what Hal Foster called understanding the “marvelous” as “signal(ing) a rupture in the natural order…challeng(ing)…rational causality…(and) its fascination with magic and alchemy. 2
by Edward Rubin, Contributing Writer

Dead or Alive: Nature becomes Art. At the Museum of Art and Design, through October 24, 2010

1. See Hal Foster, Compulsive Beauty (Cambridge, MA), and London, UK: MIY Press, 1993), 19-56
2. Ibid., 19.
Edward Rubin is a writer-photographer whose writings on theater and art appear regularly in various magazines such as Sculpture, ArtUS, Canadian Art, d’art International, Hispanic Outlook, and NY Arts Magazines, as well as for NY Theatre Wire, and Hi! Drama, a Time Warner cable TV show, based in New York City.
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Diminutos paisajes flotantes, creados por Jorge Mayet


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El artista Jorge Mayet esculpe paisajes en miniatura que parecen ser islas, flotando en un abismo infinito. Las pequeñas obras, situadas contra las blancas paredes de la galería, crean la ilusión de haber sido arrancadas del suelo. Las raíces y la tierra quedan expuestas bajo la verde y exuberante hierba y las minúsculas casas. Si bien estas escenas parecen apacibles, algunas de las otras obras de Mayet no son tan tranquilas. Explotan en el aire en pedazos llenando el cielo de escombros. Esponjas pintadas de verde, papel mache, alambre y tela, son los materiales que forman estos diminutos mundos.

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