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viernes, 29 de diciembre de 2017

Simbolismo animal y lobos negros. Nick Jans y Romeo. Dick Kramer y su visión de George Stone y el canto del lobo.




Pasamos de la escultura con pretextos ecologistas a la fotografía documental al servicio de la narrativa ecologista. Y lo hacemos a través de un relato ya célebre (de hecho ya un clásico en ciernes de los superventas literarios) que no por basarse en hechos reales deja de ofrecer todos los ingredientes literarios de una buena historia, esos mismos ingredientes que con el paso del tiempo y la persistencia de su evocación sustentan las leyendas.

Es muy posible que, en el caso que nos ocupa, sean las coincidencias con antiguas leyendas en que se rompen ciertas reglas naturales lo que la hace parecer irreal o sorprendente, dotándola de una carga poética alimentada de prejuicios positivos hacia la supuesta pureza de la bondad natural a la que la civilización ha renunciado. Así, saltándose tópicos y estereotipos malévolos de animalidad ajena y hostil como la negrura de ciertos ejemplares de grandes especies depredadoras potencialmente agresivas para el hombre (ver artículos anteriores sobre animal negro/animal blanco o nuestro artículo sobre el simbolismo y connotaciones de la luminosidad cromática en animales), la historia a la que nos referimos llama la atención porque un gran lobo negro solitario muestra una actitud pacífica, amistosa, confiada y cariñosa con los habitantes de una localidad de Alaska.

Su autor, Nick Jans, abandona sus desganadas prácticas cinegéticas para sustituir el fusil por la cámara fotográfica, siguiendo los pasos del gran pionero de la fotografía naturalista George Shiras. Sin embargo, consciente de que, aún contando con tomas notables en su archivo fotográfico, no es la calidad de sus imágenes lo que importa, sino los acontecimientos documentados, elabora un registro documental de carácter periodístico que se acaba convirtiendo en un peculiar libro de gran éxito al colmar las expectativas de tantos amantes de la naturaleza que la aman más fácilmente cuando ésta da muestras de comportamientos aparentemente humanizados. Es una perspectiva "buenista" del mundo animal y natural, y hay páginas web consagradas a plagar sus muros de imágenes fotográficas y videos plagadas de insólitas amistades interespecies (cuanto más bonitas o simpáticas mejor) entrañables y enternecedoras. El caso del lobo negro, bautizado como Romeo, aglutina todos los elementos para contentar a amantes de las tendencias New Age y para los más escépticos ante este tipo de posicionamientos, porque en el fondo desearíamos que se hiciera realidad aquel paraíso perdido en que las criaturas convivían en armonía.

He de decir que pese a dedicarnos a documentar y comentar cualquier cosa relativa a la presencia de animales en medios de divulgación y manifestaciones artísticas, sabíamos bien poco acerca de "Lobo Negro", el libro-reportaje de Nick Jans, pero la casualidad nos ha llevado a tutorar un trabajo de investigación de una alumna de bachillerato artístico interesada en principio por el concept-art, o arte conceptual aplicado a las producciones audiovisuales.

La alumna en cuestión, Sofía Medina, a cuyo trabajo gráfico dedicaremos nuestro próximo post, escogió para ejemplificar lo cosechado en su trabajo, a modo de ejercicio práctico, ilustrar la narración de Jans inspirándose en su reportaje fotográfico, para que estas imágenes sirvan de referente a un hipotético equipo de arte de una producción cinematográfica basada en el libro, y la revisión de su trabajo me obligó a profundizar en el caso de Nick Jans y a repasar referentes que creí que podrían interesar a Sofía.

Uno de los primeros ejemplos que le sugerí es el caso emblemático de la fotografías de Russell Munson para las ediciones de "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach, a quien consagramos un comentario en una entrada hace ya tiempo, o el de las ilustraciones de Dick Kramer (tan deudoras de la ilustración naturalista post-fotográfica) para "La leyenda del lobo cantor" de George Stone (una réplica en tono realista a obras de Félix Salten, James Oliver Curwood o Jack London, a quienes hemos  revisado en una entrada antigua sobre el ilustrador Tyrus Wong.

Lo notable del libro de Jans es que sus fotos ilustran sus textos en la misma medida que sus textos ilustran sus fotos, dado que ambos medios reproducen los hechos reales. Las fotos de gaviotas y vistas aéreas de Munson sólo se ajustan oportunamente para evocar aquello que Bach nos cuenta en texto escrito. Las ilustraciones a lápiz de Dick Kramer están obviamente basadas en tomas fotográficas y apuntes del natural, con objetividad naturalista, pero oportunamente seleccionadas para recrear momentos concretos de la narración de George Stone. Nick Jans se limita a documentar fotográficamente su propia vivencia, y, por escrito, tanto la suya como la de sus convecinos que también mantuvieron un cierto contacto con Romeo, algo que nos recuerda al caso del delfín Fungie en Dingle, Irlanda.

Lo curioso es que estudios recientes apuntan a que la presencia de lobos negros delataría la presencia de un atavismo genético causado por el contacto con perros seleccionados por el hombre, lo que tal vez explicaría la predisposición de Romeo al contacto amistoso con humanos, con perros y otros animales domésticos, lo cual empañaría en cierto modo al golpe de efecto de una criatura completamente silvestre abierta a formas alternativas de comunicación. Su carácter solitario, al margen de una manada, también constata las diferencias de comportamiento solitarias, aunque predispuestas a la sociabilidad, con aquellas influidas por los roles jerárquicos impuestos circunstancialmente por la manada.
El estudio concreto al que hacemos referencia apuntaría a que, al margen de que el lobo haya sido el primer animal seleccionado genéticamente por el hombre hasta producir las modificaciones atávicas que derivarían en los perros y sus diferentes razas, se podría ir más allá y afirmar que también fueron los primeros animales salvajes modificados genéticamente por el contacto con los perros de las poblaciones humanas, y no olvidemos que la selección genética de los perros atañe también a rasgos de su comportamiento:


Un estudio biológico de la Universidad de Calgary (Canadá) ha determinado que la aparición de lobos de color negro es el resultado directo de la cría humana de perros como mascotas y bestias de carga publicado por la revista Science que recoge EurekAlert. "Aunque ocurrió de forma accidental, los lobos negros son el primer ejemplo de que esta especie está modificada genéticamente por el hombre", afirma el profesor Marco Musiani.

Además, el estudio también concluye que esta coloración oscura puede ayudar a la supervivencia de esta especie si su hábitat se ve afectado por el cambio climático.

Según el profesor de la Facultad de Diseño Ambiental, un experto en lobos de prestigio internacional, "la domesticación de perros llevó a tornar el pelaje de los lobos al color oscuro, lo que ha demostrado ser un rasgo valioso para la población lobuna a medida que el hábitat ártico va encogiendo".

El biólogo añade que esto ha puesto de manifiesto un "hallazgo inesperado" al determinarse que la acción humana puede ayudar a enriquecer la diversidad genética de las poblaciones de animales salvajes.

Análisis de los lobos grises

El estudio se basa en el análisis genético de las poblaciones de lobos grises de América del Norte y Europa y localizaron el gen responsable de color oscuro del pelaje de los lobos y de los perros domésticos. Concluyeron que este rasgo se transmitió a la población de lobos grises, así como a los coyotes, en el apareamiento de especies salvajes y domésticas de cánidos.

Según esta investigación, esta modificación genética pudo ocurrir en fechas tan recientes como cuando llegaron a América del Norte los perros domésticos europeos o en fechas tan remotas en el tiempo como cuando hace 14.000 años los humanos emigraron a América del Norte a través del Estrecho de Bering.

Hasta ahora se atribuía a la adaptación y la selección natural la relación entre el color del pelaje del lobo y su hábitat -los lobos blancos son más comunes en la tundra ártica-, pero el estudio determina que puede ser un primer ejemplo de una modificación genética provocada por el hombre.

Musiani, que ha estudiado durante mucho tiempo a los lobos del Ártico, ha confesado que siempre se había mostrado sorprendido por la existencia de lobos blancos y lobos negros en la zona, pero no de lobos grises. En su opinión, su estudio biológico proporciona una explicación a esto: "Las poblaciones de lobos se adaptan rápidamente a las condiciones de menos nieve aprovechando esta modificación genética impulsada por el hombre".

El científico también ha destacado las ventajas de esta modificación genética ante el cambio climático, aunque ha reconocido que es "un poco irónico" que un rasgo que fue creado por el hombre pueda ahora resultar beneficioso para los lobos ante un calentamiento global que ha sido, igualmente, provocado por el ser humano.



Antes de dar un repaso a los trabajos de Dick Kramer como aceptable referente de las imágenes de Jans, os ofrezco un extracto de la red con información acerca del libro y del caso real que lo originó:



Cuenta una vieja leyenda que en una época no muy remota los indios de Norteamérica y los lobos acordaron una tregua. Decidieron no agredirse los unos a los otros por el bien de la comunidad. Con el tiempo este trato los llevaría a cooperar, cuidando no solo de la tierra que habitaban sino también de sus respectivas familias y en especial de los más pequeños. El compromiso de paz con el tiempo mudaría en una amistad entre especies. Desgraciadamente aquel pacto sagrado llegó a su fin cuando los primeros colonos europeos pusieron un pie en Norteamérica, y una bala en cada lobo. La amistad entre indios y lobos expiró por unos terceros que, aun siendo de la misma especie que los nativos de aquella tierra, nada tenían que ver con el acuerdo. Tras la separación, los indios tomaron asiento en las llanuras cercanas a los ríos y los lobos huyeron hacia los bosques, al abrigo de la espesura que les brindaba la naturaleza.
Sabemos que las leyendas no son más que cuentos ornamentados con magia y fantasía para disfrazar, y retorcer, lo que en su momento podría haber sido un hecho real. El germen que dio pie a la leyenda del pacto sagrado entre indios y lobos tal vez fuera un suceso similar al recogido por el libro que hoy nos ocupa; un hecho real, una biografía inverosímil y emotiva que bien podría convertirse en una estupenda leyenda. “Esta es una historia con luces y sombras, esperanza y tristeza, miedo y amor, y quizá una pizca de magia.”



Lobo Negro: Historia de una amistad salvaje publicado por Errata Naturae, cuenta la asombrosa historia de un lobo negro en busca de la amistad. Un lobo que, contra natura, se acercó a los perros que eran paseados por los habitantes de Juneau (capital de Alaska) en busca de amigos con los que jugar pero que, por extensión, fue trabando amistad también con los humanos. Nick Jans, vecino de la ciudad, será la voz que nos llevará por las diferentes etapas que marcaron la vida de Romeo (nombre con el que sería bautizado el lobo). Aunque Nick Jans es el autor del libro (porque alguien tenía que contar esta historia) y principal testigo de todo lo que aconteció, su narración se construye con el andamiaje que le facilitaron las entrevistas de vecinos, amigos, turistas, artículos del periódico local y expertos en fauna, como biólogos o agentes del Departamento de Pesca y Caza de la zona que eran incapaces de dar con una respuesta satisfactoria al misterioso comportamiento de Romeo. “Al margen de dónde viniese el lobo negro, todos coincidíamos en algo: no había nada a la altura de ese espectáculo en todo el planeta.” El autor además utilizaría esta confraternización entre especies no solo para estudiar a uno de los animales más hermosos sobre la faz de la tierra, sino también como una forma de redimir su época de cazador con los Inuit.
Aunque el hilo conductor de la narración es el singular y hermosísimo lobo Romeo (disfrutad y quedad cautivados con las fotos que incluye el libro), Nick Jans aprovecha la coyuntura para explorar todas las facetas que rodean la vida salvaje de estos cánidos, consiguiendo al final realizar una exhaustiva y pulcra radiografía de tales animales. De esta manera, y siguiendo siempre la huellas del carismático Romeo (al cual, tras unas pocas páginas, veremos como a un amigo especial y peludo) el autor nos hablará de los hábitos alimenticios de los lobos, del apareamiento, de los lobeznos y las enseñanzas que estos reciben por parte de congéneres más experimentados y hasta de las habilidosas técnicas de caza que éstos emplean, mostrándonos además, y haciendo especial hincapié, en el importante lugar que los lobos ocupan en la cadena trófica.
Pero Lobo Negro no es solo una historia sobre una amistad fascinante entre especies que se fraguó a lo largo de los años, es también una oda a la naturaleza salvaje. Lugares de nívea blancura, laderas boscosas de verdor primaveral, lagos helados, titánicos glaciares y montañas escarpadas serán escenarios recurrentes que a lo largo de la novela os transportarán al mismísimo corazón de Alaska gracias a las descripciones que emplea el autor y que en ocasiones tienen cierto cariz poético.
Lobo Negro: Historia de una amistad salvaje encantará a toda persona que cuando observa la naturaleza ve belleza y cuando mira a un animal ve algo sagrado. Sin embargo, no es a ellos a quienes voy a recomendar leer este libro, sino a todos esos que a la tortura y posterior muerte de un animal lo llaman con orgullo arte, o a aquellos que únicamente contemplan la vida animal a través de una mira telescópica antes de segarla. Tal vez leyendo Lobo Negro: Historia de una amistad salvaje descubran que los animales son algo más que un trofeo que colgar en la pared de su particular salón de los horrores.



El "best-seller" Nick Jans es uno de los escritores más reconocidos y prolíficos de Alaska. Editor colaborador de Alaska Magazine y miembro de la junta directiva editorial de USA Today, ha escrito doce libros y cientos de artículos y columnas de revistas, y ha contribuido a muchas antologías y otros libros. Jans es también un fotógrafo de naturaleza profesional, especializado en la vida silvestre de Alaska, paisajes y culturas nativas en lugares remotos. Ha sido galardonado con numerosos premios de escritura a través de los años, y su exhibición fotográfica, Visions of Wild Alaska, se muestra actualmente en todos los buques Princess Cruises en aguas de Alaska. Un orador público realizado, hace presentaciones multimedia sobre una variedad de temas relacionados con Alaska, incluyendo la vida silvestre y la historia natural, el cambio climático en Alaska, el desarrollo frente a la preservación, y su primer amor, lobos y grizzlies.Jans vivió durante 20 años en el noroeste de Alaska ártico, y actualmente reside fuera de la carretera de Haines con su esposa, Sherrie, y sus perros, y viaja extensamente en Alaska. Regresa cada año a la aldea ártica Inupiaq de Ambler, y el país circundante que llama hogar. Actualmente está trabajando en varios proyectos de libros, incluyendo una novela literaria de larga duración en el Ártico; una colección de ensayos de animales de Alaska; y otro libro con el fotógrafo Mark Kelley, en el glaciar Mendenhall.Libros de Nick JansEl último rompimiento de luz (1993)Un lugar más allá (1996)Pistas de Unseen (2000)Alaska (con el fotógrafo Art Wolfe) (2000)The Grizzly Maze: La obsesión fatal de Timothy Treadwell con los osos de Alaska (2005)Tracy Arm (con el fotógrafo Mark Kelley) (2006)Alaska: Una excursión fotográfica (con el fotógrafo Mark Kelley) (2007)Osos Negros del Glaciar Mendenhall (con el fotógrafo Mark Kelley) (2008)El lobo glaciar (2009)Once Upon Alaska (con el fotógrafo Mark Kelley) (2013)Un lobo llamado Romeo (2014)La mano del gigante (2016)




Books By Nick Jans

The Last Light Breaking (1993)
A Place Beyond (1996)
Tracks of the Unseen (2000)
Alaska (with photographer Art Wolfe) (2000)
The Grizzly Maze: Timothy Treadwell’s Fatal Obsession With Alaskan Bears (2005)
Tracy Arm (with photographer Mark Kelley) (2006)
Alaska: A Photographic Excursion (with photographer Mark Kelley) (2007)
Black Bears of the Mendenhall Glacier (with photographer Mark Kelley) (2008)
The Glacier Wolf (2009)
Once Upon Alaska (with photographer Mark Kelley) (2013)
A Wolf Called Romeo (2014)
The Giant’s Hand (2016)




Dick Kramer y el lobo cantor de George Stone

Hay cierto tipo de escritores de carácter comercial, como Geroge Stone (recordemos su novela "Ventisca") que en algún momento de sus vidas vuelcan grandes dosis de sensibilidad en un libro. Stone vertió sus conocimientos naturalistas y sus dotes líricas en una historia conmovedora, metáfora de la lucha por la vida y el disfrute de sus características especiales. En este caso, la especie lupina, caracterizada por su canto, evolutivamente desarrollado por motivos sociales, comunicativos, padece la abolición represiva de dicho canto.

La metáfora es clara. Dirus, el opresor lobo rojo, el que no canta, reprime el canto en sus semejantes tildándolo de despreciable costumbre propia de coyotes (vistos como inferiores desde su perspectiva).

Lobo encarna el espíritu libre e independiente de líderes y manadas que lleva a cabo un viaje épico para dar cabida a su propia descendencia cantora en un mundo hostil, de lobos represores del canto.

Es indudable un cierto hippysmo naturalista, un regusto new-age en todo el libro, incluso en aspectos propios del diseño de edición, o de la elección de las ilustraciones de Dick Kramer en sobrio blanco y negro (una cierta reminiscencia de las fotos de Russel Munson para las ediciones del Juan Salvador Gaviota de Richard Bach).

De los muchos libros con protagonistas animales, "La Leyenda del Lobo Cantor" ofrece características particulares. A diferencia de los relatos épico-naturalistas ("La llamada de la selva", "Nómadas del Norte", etc...) la presencia del hombre es nula en todo el relato, y las distintas especies animales relativizan el alcance de las ambiciones vitales de cualquier ser vivo, sin dejar por ello de evidenciar preferencias por unas u otras desde un punto de vista preferiblemente humano, más comprensivo con las estructurasw sociales perrunas, que evidencian a Lobo como solitario, que con los solitarios Osos que sentenciarán su destino en uno de los finales más rotunda y hermosamente poéticos que recuerdo haber leído.

Sin embargo, el tono narrativo de George Stone a lo largo de todo el libro es deudor del cine documental y de las descripciones científicas objetivas, aunque apasionadamente desapasionado. George Stone es el naturalista que hace de su trabajo una obra de arte, que nos explica la etología del lobo narrándonos el día a día de su existencia en un ecosistema complejo, duro y hermoso. No obstante, autor no se limita a ser didáctico e invita a una reflexión de mayor calado, espiritualista incluso, que no desmerece su notable consistencia científica, antes al contrario.

Tal vez por todo esto vemos como algo natural la elección del estilo gráfico preciso de Dick Kramer para ilustrar las andaduras de Lobo, imágenes que parecen sacadas de fotografías y apuntes de campo de un biólogo, o de las páginas de un libro divulgativo ilustrado, pero también, al estar dibujadas a lápiz, evocan las ilustraciones de Alan Lee para literatura de calado fantástico o legendario.

Mafa Alborés










El lobo cantor

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Uno de los libros que más han marcado mi infancia y del cual guardo un grato recuerdo, sin lugar a dudas, ha sido: "La leyenda del Lobo Cantor", de George Stone. Una fábula conmovedora, sensual, de las que consiguen llegar a lo más íntimo del alma. Cuenta la leyenda, que hubo un tiempo en otro lugar, donde los lobos perdieron su canto y cómo después lo recuperaron, consiguiendo así la esencia de su alma. Un canto a la vida...
"El cielo eterno esperaba sobre el paisaje terso y cubierto de nieve.
Esperaba en silencio. Sin respirar. Y entonces llegó, imperceptiblemente, sin un principio exacto. Una música fantástica, aflautada. Extraños sonidos de sirena que se elevaban rápidamente y se arrastraban después en largas corrientes musicales que ondeaban en la noche. De pronto, una mezcla de estribillos guturales, fluidos, salpicando el coro misterioso. Resonando en la distancia y direcciones imprecisas. Como voces del tiempo. Los lobos cantaban.
Escuchar el canto del lobo es tener la experiencia de una expresión sensual, singularmente conmovedora, de lo selvático. Es un sonido de calidad insuperable, que parece fantástico e inhumano. Pero no irreal. Porque forma parte de la esencia de la criatura lobo: de su espíritu, de su ser, de su verdad. Es un canto trascendental que tomó forma innumerables milenios antes de que se definiese el tiempo. Algo elemental. Un grito vital desde el pasado. Una revelación del Universo mismo."

Sin embargo, dice la leyenda que, en cierto período de su historia, los lobos no cantaban...
"El Lobo cantaba a la Montaña, que era orgullosa.
El Lobo cantaba para Todos.
Su Canto era de Amor. A la Tierra. A la vida.
La verdad de su Alma. Un arroyo sin fin.
Era ya antiguo cuando vino el Hielo.
En los tiempos de Dirus, el Gran Lobo Terrible.
Quien no siente este Amor, no puede cantar.
Y llamará maldad a la Canción. Indigna de los lobos. Así era Rufus. Rufus, el lobo tirano. El destructor.
Él y sus fieles se llevaron la Canción.
Y, durante milenios, el Cielo estuvo vacío.
Pero el arroyo siguió fluyendo. Uniendo el Pasado y el Futuro.
Dirus regresó.
Su búsqueda fue larga. Pero segura. Pues el Espíritu vivía, esperando. Liberado, resurgió su Poder. El Lobo recobró su libertad. La Tierra toda.
El Lobo canta a la Montaña, que es orgullosa. El Lobo canta para Todos."

Escrito por Ricardo B. en Enero 11, 2004 12:14 PM

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2012/04/animal-blanco-animal-negro-animal.html 

http://bibliotecasolidaria.blogspot.com.es/2011/06/la-leyenda-del-lobo-cantor-george-stone.html

https://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2014/03/felix-salten-walt-disney-tyrus-wong-y.html




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miércoles, 19 de marzo de 2014

Felix Salten, Walt Disney, Tyrus Wong y las historias de animales ilustradas.


La Historia de la Literatura está plagada de autores que han conectado con el público a través de historias protagonizadas por animales, pero lo cierto es que, pese a todo, constituyen un grupo minoritario entre los autores de obras ilustres, y lo cierto es que muchas de estas obras, por el simple hecho de contar con el protagonismo animal, han sido absurdamente relegadas al mundo de la literatura infantil y juvenil, o a la literatura de aventuras con la connotación implícita de "literatura no trascendente". No cabe duda de que se trata de una visión reductista y poco seria, y no se trata de reivindicar las fábulas de Esopo o de Lafontaine, o los cuentos populares recopilados por Perrault o los hermanos Grimm, en cuyas páginas los animales sirven de espejo ejemplar para los comportamientos humanos, dando lugar a la, a nuestro juicio, errónea expresión de "animales antropomorfos" (creemos que se trata, como en los personajes de dibujos animados clásicos, de todo lo contrario: humanos zoomorfos). Este uso de los animales en la narrativa ha constituído un peculiar atractivo para un cierto público lector que no ha se ha dejado seducir por los prejuicios adultos que podemos leer en el pórtico de José María Gironella a la edición española de "La leyenda del lobo cantor" de George Stone. Desde luego, el libro de Stone entraría en la digna categoría de libros protagonizados por animales que se comportan como tales sin perder un ápice de lirismo humanizante.
Hay cierto tipo de escritores de carácter comercial, como Geroge Stone (recordemos su novela "Ventisca") que en algún momento de sus vidas vuelcan grandes dosis de sensibilidad en un libro. Stone vertió sus conocimientos naturalistas y sus dotes líricas en una historia conmovedora, metáfora de la lucha por la vida y el disfrute de sus características especiales. En este caso, la especie lupina, caracterizada por su canto, evolutivamente desarrollado por motivos sociales, comunicativos, padece la abolición represiva de dicho canto. La metáfora es clara. Dirus, el opresor lobo rojo, el que no canta, reprime el canto en sus semejantes tildándolo de despreciable costumbre propia de coyotes (vistos como inferiores desde su perspectiva).
Lobo encarna el espíritu libre e independiente de líderes y manadas que lleva a cabo un viaje épico para dar cabida a su propia descendencia cantora en un mundo hostil, de lobos represores del canto.
Es indudable un cierto hippysmo naturalista, un regusto new-age en todo el libro, incluso en aspectos propios del diseño de edición, o de la elección de las ilustraciones en sobrio blanco y negro de Dick Kramer (una cierta reminiscencia de las fotos de Russel Munson para las ediciones del Juan Salvador Gaviota de Richard Bach).
De los muchos libros con protagonistas animales, "La Leyenda del Lobo Cantor" ofrece carcterísticas particulares. A diferencia de los relatos épico-naturalistas ("La llamada de la selva", "Nómadas del Norte", etc...) la presencia del hombre es nula en todo el relato, y las distintas especies animales relativizan el alcance de las ambiciones vitales de cualquier ser vivo, sin dejar por ello de evidenciar preferencias por unas u otras desde un punto de vista preferiblemente humano, más comprensivo con las estructuras sociales caninas, que evidencian a Lobo como solitario, que con los solitarios Osos que sentenciarán su destino.

No obstante, sería injusto no mencionar con más detalle las claras influencias de este producto literario tan de los años 70. El simbolismo espiritual de aires cristianos del Juan Salvador Gaviota de Richard Bach estaba, nunca mejor dicho, en el aire, el mismo aire que surcó de algún modo el también aviador Antoine de Saint-Exupéry (de hecho, ambas obras han compartido edición en más de una ocasión) con el que comparte un carácter iniciático, moralizante y didáctico para jóvenes lectores soñadores. De nuevo, las ilustraciones tienen una gran importancia en las ediciones originales, y vemos que, además de la presencia de animales fantásticos o no, constituyen el sello inequívoco de la literatura dedicada al público joven. ¿Arte y animales suponen síntomas de algún tipo de síndrome de inmadurez? El papel de las ilustraciones de John Tenniel para la popularidad de la Alicia de Lewis Carroll es innegable, pero podemos decir lo propio de los dibujos del propio Saint-Exupéry para su pequeño príncipe o las fotografías de Russell Munson para Juan Salvador Gaviota.
Los elegantes y precisos dibujos, como de cuaderno de campo, de Dick Kramer, cumplen sin duda un papel similar con el relato del lobo cantor de Stone, depositario además de la era del cine western crepuscular que vuelve la mirada a los espacios abiertos desde una nueva perspectiva post-hippy, ecologista y reivindicativa de las culturas indígenas americanas (así en "Pequeño Gran Hombre", de Arthur Penn, o en el "Jeremiah Johnson" de Sidney Pollack). Las reminiscencias de Jack London, tanto de "Colmillo Blanco" como de "La llamada de la selva", también están presentes, y ambas obras también han dado lugar a innumerables ediciones ilustradas y versiones cinematográficas.
Yo querría reivindicar, además de la crucial importancia del "Libro de la selva" y del "Segundo libro de la jungla" de Rudyard Kipling, pionero en la literatura contemporánea en devolver la voz a los animales, como predecesor, o de
C. Bernard Rutley como continuador de toda esta tradición a mediados del siglo XX, de James Oliver Curwood, autor de "Nómadas del Norte" y "El rey Oso" (inequívocas fuentes del filme "El Oso" de Jean Jaques Annaud) cuyas obras inspiraron obras cinematográficas y gran parte de la producción de Disney para sus mundos de aventuras protagonizadas por animales (de hecho, considero que el filme "Nómadas del Norte" producido por Disney no deja prácticamente nada que aportar al de Annaud).
Si bien es cierto que la influencia de la obra de London (las similutudes con "La llamada de la selva" son innegables) sobrevuela las páginas de Curwood (y son de publicación anterior) el carácter aventurero de ambos hace que podamos perdonar al autor original de "El Oso" cualquier sospecha de plagio, del mismo modo que en su día recayeron sobre muchos pasajes del propio London.


Felix Salten
Pero quien realmente motiva que estemos redactando este post es Felix Salten, autor de "La novela de un parque zoológico" y de la mucho más conocida "Bambi", gracias a la adaptación cinematográfica de Walt Disney. Salten consigue lo que después Bach y Stone repiten: que los animales se comporten como corresponde a sus respectivas especies, desde un punto de vista estrictamente etológico, sin que suponga un problema para la humanización o la verbalización de sus acciones y discursos.
Seudónimo de Sigmund Salzmann, escritor y periodista austriaco nacido en Budapest. Estudió en Viena, viviendo en sus comienzos principalmente de su trabajo como crítico teatral en la Wiener Allegemeine Zitung y después en la Neuen Frein Presse. Presidente del Club Penn de Austria desde 1925 a 1934, escribió numerosas novelas y piezas teatrales, aunque el renombre lo alcanzó con sus historias de animales, como Historia de quince liebres (1929), Buena compañía (1930), Novela de un parque zoológico (1931), Florián el caballo del emperador (1933) y Renni (1941). Entre todas ellas fue Bambi o Una vida en el bosque (1928) la que le dio fama universal, aunque ese éxito no llegaría hasta tres años antes de su muerte, cuando Walt Disney produjo una película sobre la novela. Félix Salten escribió además una de las novelas más eróticas, obscenas y contagiosas del siglo XX, Josephine Mutzenbacher. La entrada en Viena de los nazis en 1938, unida a la muerte de su hijo y su esposa, le llevaron a trasladarse a Estados Unidos y posteriormente a Suiza. Murió en Zurich en 1945.

Gracias una vez más a y su magnífico blog COLOSSAL, os ofrecemos, como colofón de este post, su excelente entrada dedicada a Tyrus Wong, uno de los primeros intérpretes gráficos de la obra de Salten y cuyos bocetos y pasteles fueron utilizados como imágenes referenciales o "concept art" del Bambi de Walt Disney.
Tyrus Wong


The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation


James Oliver Curwood (Owosso, Michigan, 1878-1927) fue un narrador estadounidense. Licenciado en Periodismo en la Universidad de Michigan. Curwood comenzó a trabajar como reportero para el Detroit News-Tribune. Publicó su primer relato en 1900 y pasaría a convertirse en uno de los escritores más populares de Estados Unidos de la década de 1920.
James Oliver Curwood

Después de una visita a Canadá, comenzó a escribir novelas y se convirtió en un ferviente conservacionista. La mayoría de sus obras son aventuras al aire libre y muchas de ellas best-sellers que dieron lugar a películas, por lo que Curwood se convirtió en un hombre rico. Construyó el Castillo Curwood en su ciudad natal, en el estilo de los chateaux franceses, que ahora es un museo local.
Curwood murió de peritonitis, que se cree pudo haber sido causada por una picadura de araña.
Entre sus obras más celebradas destacan El valor del Capitán Plum (1908), Los buscadores de oro (1909), El valle de los hombres silenciosos (1911), El final del río (1919), El bosque en llamas (1921) y El cazador negro (1926). Su novela El rey de los osos (1918) fue llevada al cine en 1988 por el director francés Jean-Jacques Annaud.



     


    Felix Salten (Pest6 de septiembre de 1869 – Zúrich8 de octubre de 1945) fue un escritor austriaco, nacido como Siegmund Salzmann en Budapest, (capital de Hungría, entonces parte del Imperio austrohúngaro). Cuando tenía tres años su familia se emigró a Viena (Austria). Muchos judíos emigraban a esta ciudad a finales del siglo XIX porque Viena finalmente había reconocido la ciudadaníacompleta a los judíos en 1867.
    Cuando su padre entró en quiebra, él tuvo que dejar la escuela y empezar a trabajar en una agencia de seguros. También empezó a enviar poemas y revisiones de libros a varias publicaciones. Fue parte del movimiento "Joven Viena" (Jung Wien) y pronto fue contratado a tiempo completo como crítico de arte y teatro para la prensa de Viena. En 1900 publicó su primera colección de historias cortas. En 1901 fundó el primer cabaret literario de Viena, aunque duró poco tiempo. Y muy pronto empezó a publicar, como media, un libro por año de guiones, historias cortas, novelas, libros de viajes y colecciones de ensayos. También escribió para casi todos los periódicos más importantes de Viena. Escribió guiones de cine y librettos para operetas. En 1927 fue presidente del club austríaco P.E.N.
    Su obra más famosa es Bambi, una vida en el bosque, escrita en 1923. Se tradujo al inglés en 1928 y en 1933 vendió los derechos de la película a los estudios Walt Disney por la modesta suma de 5.000 dólares. Disney estrenó su película basada en Bambi en 1942.
    La vida en Austria se hizo peligrosa para los judíos prominentes en la década de 1930. Adolf Hitler prohibió los libros de Salten en 1936. Tres años más tarde (1939), después de que Austria se incorporase a Alemania, Salten emigró a Zúrich (Suiza), donde vivió hasta su muerte.
    Estuvo casado con la actriz Ottilie Metzl, y tuvo dos hijos, Paul y Anna-Katherina. Escribió otro libro basado en el personaje de Bambi titulado Los hijos de Bambi en 1939. Sus novelas Perri y El perro de Florencia inspiraron las películas de Disney Perri y The Shaggy Dog (2006).
    A Salten se le considera el autor de la novela erótica Josefine Mutzenbacher, la autobiografía ficticia de una prostituta vienesa, publicada en 1906.

    Bambi: una vida en el bosque, o Bambi: historia de una vida en el bosque (título original: Bambi. Eine Lebensgeschichte aus dem Walde) es una novela publicada en 1923 escrita por el austriacoFelix Salten que trata sobre la vida de un corzo. Se caracteriza porque, en lugar de utilizar a los animales como excusa para meditar sobre el ser humano, realmente intenta plantearse lo que piensan los animales salvajes, especialmente sobre el ser humano, al cual consideran casi un ser divino. Inspiró la película de la compañía Walt Disney Bambi. El libro contó con una secuela publicada en1939Los hijos de Bambi.

    Interpretaciones de la novela[editar]
    Debido a que Felix Salten, era judío, muchas personas han querido ver en este libro una alegoría al trato que tenían los judíos en aquella época. Nada más lejos de la realidad. La única influencia delJudaísmo en la novela sea probablemente el nombre de Él que utilizan los animales en la novela para llamar a los humanos (se cree que es posible que los judíos antiguos llamaran así a Yahvé). En realidad, el autor quería mostrar cómo era, a su parecer, el pensamiento de los animales.
    Curiosidades del método empleado[editar]
    Lo más interesante que tiene la novela es la forma en la que el autor trata el comportamiento animal:
    • En el capítulo I, el autor demuestra su conocimiento de lo hábitos animales mediante una explicación que da la urraca sobre el cuidado de las crías.
    • A pesar de que los animales rara vez se comportan por instinto en la novela, su comportamiento coincide con el real de las especies, y, además, decide hacer que Bambi ya sea capaz de razonar y hablar al poco de nacer, cosa bastante lógica debido a que los animales desarrollan más rápido su inteligencia que los humanos. Además se da la ironía de que, al ser los corzos una especie solitaria, Bambi no sepa que existen más corzos a parte de él y su madre.
    Diferencias respecto a la película[editar]
    A pesar de estar basada en el libro, la película de Walt Disney no tiene demasiado parecido con ésta. Para empezar, la película no trata sobre un corzo en los bosques europeos, si no de la vida de un ciervo en Norteamérica. Muchos personajes de la historia del libro, como Rono, Kaurus, Netla, o Gobo, ni siquiera aparecen. La Señora Liebre y el Mochuelo son sustituidos por el conejo Tambor y la mofeta Flor. Así, también la trama de la película está bastante modificada:
    • En la película, ni siquiera se llegan a ver a los humanos, y los perros de caza ni siquiera hablan, en cambio, en el libro Bambi ve muchos humanos, e incluso llega a ver uno muerto, y un perro habla en el que se puede considerar uno de los diálogos más filosóficos y llenos de resentimiento de la novela.
    • En el libro, el padre de Bambi es llamado el Viejo, por ser el corzo que ha vivido más tiempo, pero no es así en la película, al padre le llaman Príncipe del Bosque.
    • En la película, tras la muerte de la madre de Bambi, a éste le cuida su padre, y tras ello vive un tiempo sólo hasta que se empareja con Falina, sin embargo, no es así en el libro: a Bambi y Falina les cuida Netla hasta que ambos se hacen adultos y se van por su cuenta. Tras eso, Bambi se empareja con Falina, pero después de aparearse con ella y dejarla preñada se acaba yendo a vivir con su padre.

    Los hijos de Bambi (título original: Bambis Kinder, eine Familie im Walde) es una novela infantil suiza escrita por Felix Salten y publicada originalmente en 1939. Es la secuela del libro Bambi, una vida en el bosque, novela que tuvo una adaptación al cine en 1942, de la mano de Walt Disney, titulada Bambi. La historia de Los hijos de Bambi narra la niñez de los hijos gemelos de Bambi y como llegan a la adultez. Salten escribió la novela mientras vivía exiliado en Suiza después de ser forzado a dejar Austria tras la ocupación nazi, dada su herencia judía.1 Originalmente el libro fue escrito en alemán, pero la primera publicación fue en inglés en Estados Unidos en 1939 por Bobbs-Merrill.2 No fue publicado en alemán hasta varios años después. El lenguaje es más suave que el deBambi, una vida en el bosque.3
    Argumento[editar]
    Los cervatos gemelos (que aparecieron al final de la primera novela), Geno y Gurri, aprenden tanto los placeres como las desventajas de la naturaleza y de su hogar en el bosque, mientras su madre Faline los ayuda a crecer y convertirse en adultos. Su padre, Bambi, vela por ellos y los cuida cuando su madre se encuentra ocupada. Durante sus vidas, interactúan con Lana y Boso, cervatos gemelos de su Tía Rolla. Un día, Gurri es atacado por un zorro, pero sobrevive. Ella es rescatada por un guardabosque (pero es mejor conocido como "Él marrón" por algunos animales, debido al abrigo marrón que lleva). Cuando es llevada a la casa del "Él marrón" conoce a su perro, Hector, y un búho que Él encontró un rato atrás. El búho está encadenado a un poste, y le cuenta a Gurri acerca de cuando las aves pequeñas (de las que se alimentaba) fueron a atacarlo. Luego Bambi llega, y le dice a Gurri que irá en cualquier momento a enseñarle cómo saltar sobre la entrada. Cuando "Él marrón" llega, Bambi corre de vuelta al bosque, y cuando hace eso, "Él marrón" abre la entrada y sale. Entonces Gurri toma la oportunidad para irse.
    Cuando ella vuelve, empieza a surgir tensión entre su familia y la familia de Rolla. Primero, Rolla le pregunta a Gurri qué fue lo que sucedió, pero ella no puede hablar de eso. Al día siguiente, Rolla vuelve a pedirle a Gurri que le cuente, pero ella justo quería jugar con Lana y Boso. Entonces un día, un perro-lobo ataca a Rolla. Y mientras intentaba escapar de él, accidentalmente lo lleva donde Faline y los otros se esconden. El perro-lobo inmediatamente dirige su atención a Geno, y lo persigue. Cuando Faline se entera de la desaparición de su hijo, culpa a Rolla por "sacrificar" a su hijo. Después de que Bambi salvara a Geno del perro-lobo, Geno encontró a Rolla, y luego se reúne con su hermana y su madre. Cuando ellos van a ver a Rolla, Lana les da una calurosa bienvenida, mientras Boso comienza a odiarlos. Empieza a antagonizar un poco a Geno, y luego regaña a Faline por no enviar un mensajero cuando su madre fue herida. Cuando Faline y sus hijos se van, se pone en marcha una disputa entre las familias. Cuando a Geno comienza a crecerle la cornamenta, Gurri y él encuentran a dos cervatos machos huérfanos llamados Nello y Membo. Faline decide adoptarlos como nuevos amigos de sus hijos, para que puedan olvidarse de sus nuevos enemigos. Cuando Geno crece, vuelve a encontrarse con Lana, y empieza a tener sentimientos por ella. Pero Boso aparece y lo reta a pelear, pero Geno se rehúsa. Boso inicia el rumor por todo el bosque de que Geno es un cobarde, y cuando Geno no lo soporta más, pelea contra Boso y lo derrota, ofreciéndole una tregua, pero Boso se aleja. Geno trata de disculparse con Lana, pero ella se niega a hablar con él después de eso. Entonces un día, un joven cazador dispara a Boso, pero antes de que pueda matarlo consigue escapar. Corre junto a Bambi, y Bambi le enseña las mismas técnicas que recibió de su propio padre, el Gran Príncipe, que le enseñó cuando le dispararon. El chico regresa e intenta matar a Geno, pero justo cuando va a hacerlo, Bambi salta sobre él y lo mata. En el final, Lana perdona a Geno por lo que le hizo a Boso, y las familias terminan la disputa y vuelven a ser amigos. Cuando todos se fueron, Faline nota una "sombra muy amada" en los arbustos (Bambi, obviamente) y se dirige hacia la misma.
    Adaptación[editar]
    Walt Disney Studios estrenó en 2006 la película Bambi II, que no guarda ninguna relación con la novela Los hijos de Bambi. Este libro nunca tuvo una adaptación cinematográfica, aunque Dell Comics publicó una historia de Walt Disney Productions en 1943.4


    Tyrus Wong
    Pintor, muralista, ceramista, litógrafo, diseñador y fabricante de cometas, Tyrus Wong nació en China en 1910 y emigró a los Estados Unidos con su padre a la edad de 9. Cuando era niño sus maestros notaron que poseía habilidades artísticas excepcionales que lo aterrizaría en una beca en el Instituto de Arte Otis en Los Angeles. En 1930 estaba trabajando en Hollywood para la Warner Bros. y 1938-41 se convirtió en un "dibujante de inspiración Disney", donde sus exuberantes dibujos al pastel de los bosques y ciervos podrían servir de inspiración para la película Bambi, donde se desempeñó como artista principal en el película. Wong se retiró en 1968 y comenzó una segunda carrera de hacer cometas que volaría en el muelle de Santa Mónica. Actualmente tiene 103 años .

    El trabajo de Wong apareció por última vez en "Round the Clock:  Artistas chino-
    americanos que trabajan en Los Ángeles" en el Vincent Price Art Museum en 2012. Puedes ver más de sus ilustraciones en colores pastel. (via Magic Forces)

    ACTUALIZACIÓN: También se ha traído a mi atención que la Fundación de la Familia Walt Disney en San Francisco en realidad sólo celebró una exposición retrospectiva de Wong llamada  "del agua al papel, de la pintura al Cielo : El arte de Tyrus Wong". Si estás interesado , el catálogo de la exposición que está disponible aquí.








    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie ‘Bambi’


    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    Painter, muralist, ceramicist, lithographer, designer and kite maker Tyrus Wong was born in China in 1910 and emigrated to the United States with his father at the age of 9. As a child his teachers noticed he possessed exceptional artistic skills which would land him a scholarship at the Otis Art Institute in Los Angeles. By 1930 he was working in Hollywood for Warner Bros. and from 1938 to 1941 he became a “Disney inspirational sketch artist” where his lush pastel drawings of forests and deer would serve as inspiration for the movie Bambi where he served as lead artist on the film. Wong retired in 1968 and began a second career of making kites which he would fly on the Santa Monica Pier. He is now 103 years old.
    Wong’s work was most recently featured in “Round the Clock: Chinese American Artists Working in Los Angeles” at the Vincent Price Art Museum in 2012. You can see more of his pastel illustrations over on Magic Forces. (via Magic Forces)
    UPDATE: It’s also been brought to my attention that the Walt Disney Family Foundation in San Francisco actually just held a retrospective exhibition for Wong called Water to Paper, Paint to Sky: The Art of Tyrus Wong. If you’re interested, the catalog for that exhibition is available here. (thnx, Kelly!)
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