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martes, 25 de abril de 2017

Miquel Aparici y los restos...zoológicos


Hace tiempo, demasiado, que figura entre nuestros borradores de entradas Miquel Aparici.

En su día creímos que sería oportuno dedicarle al fin un artículo con motivo de "Animalarium" Exposicion en el Museu de Ciencies Naturals de Barcelona / Museu Blau (Febrero-septiembre 2013) y completar con nuestra propia selección de imágenes la muestra ofrecida en aquel entonces por el museo, cuyas exposiciones temporales siempre deberían despertar nuestro interés y nuestros comentarios. Por un motivo u otro lo hemos ido dejando y ya veis que los años pueden sucederse con excesiva celeridad y los olvidos y descuidos acumularse sin consideración.

Hace apenas unos meses que una de las maravillosas selecciones de Rinocerontes en el Arte de El Hurgador nos recordó nuestra persistente omisión, e incluso comprobamos que el bueno de Javier Fuentes le dedicó un artículo exclusivo y completito al artista barcelonés, que os recomiendo como es normal que haga con los contenidos, en general, de este excelente receptáculo on line de trabajos artísticos de toda índole:

Miquel Aparici es un artista nacido en Barcelona en 1963. Su obra actual gira en torno a las esculturas, generalmente de animales, realizadas con material reciclado, objetos recuperados, en un tono minimalista, imaginativo e ingenioso, procurando respetar al máximo los elementos constitutivos, alterándolos lo menos posible durante el proceso de montaje. Su estudio en l'Hospitalet es un reducto colmado de objetos de todo tipo que el artista va recolectando, y entre los que rebusca para ir componiendo sus piezas.
Miquel estudió diseño gráfico, y actualmente es director artístico de la revista Jueves.

Intentaré no ser reiterativo y por tanto no comentar la obra de Aparici más allá de lo ya dicho por los medios o por Fuentes, e intentaré eludir mi subjetiva satisfacción al contemplar la mayoría de sus obras, pero, aparte de recordar inevitablemente la célebre cabra de Picasso como antecedente del reciclaje escultórico de tema zoológico, os recuerdo que ya hemos mostrado previamente interés por artistas volcados en  el arte de la reubicación de elementos, de analogías formales de objetos y, más específicamente, en el recurso del reciclaje a través de elementos de despiece industrial, de la observación de materiales de desguace influida por nuestra percepción atávica y culturalmente abocada al reconocimiento de formas animales, en un lúdico ejercicio de anatomía comparada.

Añadimos, pues, a Miquel Aparici a ese grupo de artistas tan diferentes pero que bien podría coincidir en una chatarrería para acabar peleándose por una junta de culata a la que cada uno había imaginado un destino bien diferente: 


Si tuviese que comentar alguna peculiaridad de Aparici ante todos sus ilustres colegas escultores del reciclaje es su evidente permeabilidad estilística, ya que se muestra abierto a ser coherente con el proceso de modo que la casualidad y las características estéticas de las piezas utilizadas determinen el estilo de la escultura resultante. El sofisticado y estudiado estilo steampunk de Jessica Joslin, o las preferencias claramente inspiradas en la convivencia del art decó y el diseño industrial de Raymond Loewy por parte de James Corbett (por poner dos ejemplos claros) hacen que sus piezas sean carcterísticamente reconocibles, algo que también podríamos afirmar de Verniycon o de Martinet, referentes indiscutibles de este género artístico, si es que no es una osadía calificarlo como tal.

Aparici no tiene un excesivo empeño en perpetuarse en sus obras como si fueran hijos suyos evidentes. Cada obra sale como sale según lo que sus particulares componentes y materiales le han sugerido. De hecho, algunas pueden recordarnos más o menos a unos u otros artistas mencionados, pero muchas no parecen siquiera de él, algo que podemos esperar de su capacidad de sorprendernos, por lo que, aunque parezca paradójico, delata precisamente su paternidad.

Sabe que en el arte casi todo está hecho y descubrir algo nuevo es parte del juego sólo si aceptamos que tal vez ocurra o tal vez no, o dejaría de parecerse a la vida. Así pues, sus obrs pueden ser complejas y elaboradas con muchas piezas de muy diversos materiales o recurrir a un minimalismo rotundo y contundente, como en su maravilloso tucán.

A veces nos puede evocar a la lineal verticalidad de Giacometti y otras aturdirnos con intrincadas articulaciones de madera, metal u otros materiales, y es que la evolución biológica y la evolución tecnológica tal vez no sean tan dispares, y la separación entre naturaleza y artificio una presunción antropocentrista, así que la paleontología industrial de Aparici, aunque sin duda lúdica e intuitiva, no es irreflexiva.

En cuanto al uso de materiales encontrados, su coherencia le empuja a hacer lo propio con los medios empleados en sus dibujos y pinturas, para los que suele emplear, por ejemplo, café.

«[Todo empezó] con una taza de café y un papel. Acababa de llegar de un viaje a Formentera. Había quedado fascinado por la fauna de la isla. Tomando café en casa de mi amigo el ilustrador Lluïsot, cogí papel y dibujé con el café y la cuchara las lagartijas que había visto en Formentera. 

El resultado me encantó y estuve unos cuatro meses sin parar de dibujar insectos y animales con café y azúcar. Más tarde, contacté con una galería que me dio mi primera oportunidad.»





Mantendré tan sólo pequeños fragmentos robados al artículo de El Hurgador y eludiré los comentarios más específicos sobre los materiales empleados, dejándoos sin más con una variada selección de piezas de Miquel Aparici, quien ya hace tiempo que nos recuerda que el tema fundamental del arte es la existencia, y por tanto la animalidad propia tanto como la ajena, y que en pleno antropoceno no hay imagen más evocadora de nuestros deseos y temores que la de los animales precisamente por su crítica escasez. La antrozoología marcará nuestro presente y nuestro futuro, y el arte da cuenta de ello cada vez más, como argumentamos desde este rincón nuestro y vuestro desde hace años. La mayoría de los artistas plásticos lo saben, porque las ciencias naturales y las artes figurativas han ido de la mano desde la noche (y el día) de los tiempos, y es evidente que Miquel Aparici siempre lo ha sabido.

Mafa Alborés



«He unido dos de mis pasiones: la biología y los objetos antiguos. Busco materiales y herramientas antiguas e intento combinarlos en mi taller para crear mi fauna particular.»

«Cuando comienzo a hacer una pieza nunca sé que voy a hacer, pero siempre me salen pájaros, insectos, animales... A veces intento hacer otras cosas y me salen mal, no fluyen naturalmente, tampoco me siento a gusto ni lo disfruto. Los animales me surgen espontáneamente. Me gustan los animales que tienen alas, antenas o patas, aquellos que tienen elementos que permiten  que la escultura sea volumétrica, es cuando me siento más cómodo.»


























«Llegado un momento sentí que el dibujo del café no daba para más, comenzaba a aburrirme. Era consciente, sobre todo, que si permanecía en el mundo del arte era para divertirme. Tampoco quería quedarme encallado ni encadenado a una técnica porque a la gente le gustaba. Así que comencé a dibujar en el aire, y paralelamente empecé a hacer los alambres, que era mi verdadera pretensión. Pasar del dibujo en café, que era muy lineal, al de alambre, me ha permitido comprender que cada escultura es un problema, un reto y que cada una era muy diferente de la anterior, y así fue como encontré mi camino. Es donde me siento más feliz y más cómodo, donde no me aburro y, sobre todo, donde no me repito. Ese es mi principal motor. Al mismo tiempo descubrí que realizar esculturas de animales me permitía canalizar mi pasión innata por la biología. Así, puedo decir que realizo una especie de síntesis.»



«Yo intento extraer belleza de cosas que la gente no encuentra necesariamente bellas. Por ejemplo, he dibujado un piojo que me parece bello, también una medusa, un pez abisal,  que son animales no necesariamente bellos. Yo nunca haré una mariposa porque ya es bella de por sí. A mí, lo que es bello de por sí no me interesa, porque ya es una cosa demasiado bonita. Encuentro absurdo intentar hacer algo bonito cuando ya lo es.»





















































http://www.miquelaparici.com/

http://www.miquelaparici.com/Fauna

https://www.facebook.com/PAginaMiquelAparici/

http://elhurgador.blogspot.com.es/2017/02/miquel-aparici-escultura-pintura.html

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/search/label/desguace

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/search/label/despiece%20industrial

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/search/label/reciclaje

http://museuciencies.cat/es/exposicio_temporal/animalarium-4/

http://museuciencies.cat/es/que-passa-al-museu/exposicions-temporals/passades/

miércoles, 29 de marzo de 2017

Vestigios e insectos. Madera y metal. Abejas y cera perdida. Justin Gilday.



Justin Gilday fotografiado en su día por Neil Sloman
Justin Gilday  es un artista por el que he sentido una inmediata empatía debido a las peculiaridades de su obra, sus inquietudes y su polidisciplinaridad, además de ciertas coincidencias significativas con algunos de mis propios trabajos.
A Gilday le interesa la naturaleza y los animales, pero muy especialmente las pequeñas criaturas y los insectos, a menudo menospreciados, olvidados o, lo que es peor, rechazados y odiados. Gilday ha estado implicado profesionalmente con el exterminio de plagas, y esta experiencia profesional le ha llevado a conocer bien las características biológicas de muchas pequeñas criaturas para comprender su comportamiento, lo que no ha hecho sino despertar su admiración por ellas, volcado, a través de sus conocimientos antaño belicistas en una personal investigación proteccionista. Además de todo esto, al tener formación y experiencia como protésico dental, conoce bien los principios de ciertas técnicas escultóricas para crear pequeñas piezas a partir de moldes y vaciados.




Gilday pone especialmente énfasis en la excusa divulgativa que le proporciona su trabajo artístico, ya que está especialmente concienciado con la importancia de la educación acerca de la conservación de las especies naturales, muchas de ellas objeto de desprecio o maltrato, como los insectos, considerados a menudo plagas o fuentes de molestias, lo que que le lleva a centrarse bastante en las abejas, temidas por su veneno, pero venradas por su producción de miel y cera natural, estructuradas socialmente y a menudo susceptibles de ser tomadas como metáfora de la humanidad, tanto desde sus aspectos cooperativos positivos como esclavizados negativamente a la superioridad de la colonia sobre el individuo:

Mi trabajo gira en torno a todos los niveles, desde historias humorísticas directamente relacionadas con la educación entomológica hasta cuestionar analogías, es decir, abejas / humanidad humanidad / abejas, etc, todo encaminado a entender las piezas como retratos de la comprensión humana y de la vida, es decir, la llegada de las crías - una babosa y 16 gusanos (siempre una cálida sonrisa) - que habrían pensado, una babosa y los gusanos ..



Mafa Alborés, Helena Luís: "Joyas de la Naturaleza"


Preparaciones para reproducciones (Mafa Alborés)
Supongo que algunos todavía recordáis mis propias obras basadas en técnicas propias de la joyería, (de la microfusión para joyería, para ser más exactos) en colaboración con el Taller de Fundición de los Hermanos Luís, en Barcelona. (podéis ver más muestras en la página dedicada al proyecto "El Animal Invisible")
Jaime Luís, uno de sus integrantes, también con formación de protésico dental, por cierto, fué uno de los más entusiastas colaboradores en mi proyecto para reproducir pequeñas criaturas, y un habilísimo ejecutor técnico de moldes y taceles muy precisos, pero, sobre todo, un preciso cortador de estos para que fuesen efectivos y duraderos. Junto con su sobrina Helena Luís experimentamos diversas posibilidades técnicas para reproducir pequeñas muestras orgánicas botánicas y zoológicas muy similares a las experimentadas por Gilday.


Pieza fundida en plata (Mafa Alborés)
Pieza fundida en bronce (Mafa Alborés)
Estas, a grandes rasgos, suponen la preparación de los ejemplares (hallazgos de cadáveres de insectos y otros pequeños artrópodos o ejemplares en cautividad que tras una muerte natural habían sido preservados en diferentes tipos de baños -formol, alcohol, glicerina...-) con el fin de darles una apariencia lo más viva posible antes de realizar moldes de silicona de los que poder extraer posteriormente una pieza en cera a partir de la cual conseguir (mediante la misma técnica a la cera perdida empleada por Gilday) una pieza en metal fundido con la que hacer un nuevo molde en caucho cocido, mucho más resistente y duradero para su uso repetido y multiplicar el número de reproducciones.

Inyector industrial de cera
Estas, una vez extraídas de los cilindros de fundición, precisaban de un complejo trabajo de eliminación de restos de coladas, limpieza, pulimentado y acabados como barnizados, oxidaciones controladas, esmaltados o torsiones mecánicas para impostar diferentes actidudes físicas a partir de un único ejemplar.

Mafa Alborés/Helena Luís
He de decir que a menudo probábamos a verter el metal fundido directamente en el cilindro de yeso en el que estaba el ejemplar y que este desaparecía sin dejar rastro alguno ni perjudicar al resultado de la reproducción, evitando el delicado trabajo de obtener los positivos en cera, cosa que también Gilday ha practicado, y, como bien sé, también ha buscado soluciones a la crítica fragilidad de las partes más finas y delicadas de la anatomía de los pequeños insectos y arácnidos, como engrosar los ejemplares mediante baños de esmaltes o resinas para evitar posteriores roturas de las reproducciones en cera, así como interrupciones en el flujo del metal fundido o piezas metálicas excesivamente endebles y delicadas.

Nos hallamos, pues, ante uno de los procesos técnicos que mejor conozco y comprendo de cuantos hemos expuesto en nuestras páginas, y que más ha despertado mi ojo crítico y mi complicidad artística y naturalista, porque entiendo el amor y dedicación que Justin Gilday ha volcado en sus piezas para intentar contagiar al espectador su admiración por los auténticos dueños del planeta, fundamentales para el equilibrio del ecosistema del que dependemos. Para ello, curiosamente, no duda incluso en recrear dramatizaciones escénicas que a veces son evocadoramente naturalistas, pero que a menudo juegan con la especulación irónica y la fantasía del propio autor, que las sitúa en escenarios de madera natural apenas modificada o tratada, lo que resalta la exactitud anatómica del exoesqueleto de los insectos y arácnidos reproducidos, aunque aquí nuestro propio criterio de acabado difiere bastante del de Justin Gilday. Mientras Helena Luís y yo dábamos tratamientos y baños de oxidación a las piezas para un posterior pulido selectivo que las mimetizara con el aspecto visual de las criaturas vivas, Gilday no duda en resaltar mediante el pulido el brillo metálico y prístino de la plata, para crear un efecto que él considera más efectivo y llamativo. Quiere que sus piezas sean peculiares expositores de joyería naturalista, pequeñas esculturas inspiradas en la preservación natural casual, en los fósiles y otros tipos de improntas naturales, pero que no sean confundidas visualmente con tocones cubiertos de restos entomológicos resecos, lo cual otorga a las piezas un cierto atractivo comercial que es comprensible que el autor renuncie a perder.

Justin Gilday
Si tuviéramos que cerrar nuestro comentario sobre las obras de Justin Gilday, querríamos reivindicar el acierto y profundidad argumental, casi tautológico, de sus reproducciones de panales de abejas mediante la técnica de la cera perdida, dado que son los propios panales de cera natural los que se sumergen en el yeso líquido para su posterior horneado.

La pérdida física de la cera natural originalmente concebida precisamente para construir estos panales nominaliza la propia definición de la técnica empleada a la vez que envía un claro mensaje proteccionista preocupado por la creciente desaparición de los panales y las abejas responsables de la polinización y continuidad de las especies vegetales de las que depende nuestra propia existencia. El artista busca conmover al público y, según él mismo nos comunica, a menudo logra su objetivo:

A pesar de todo el calor, la risa y la comprensión de mi trabajo, en este momento he tenido que dar un abrazo a una dama durante mi exposición que acaba de estallar en lágrimas mientras mira y escucha esta pieza ... Este es un enlace a Un cortometraje sobre él -
Https://vimeo.com/redcape/justingilday-thehive
... Todos los aspectos abarcan muchos niveles


Y es que su carácter multidisciplinar y curioso lo ha llevado a acercarse a la apicultura y sus técnicas, a los problemas ecológicos a los que se enfrenta y sus consecuencias ambientales a corto y largo plazo, más inmediatos y perceptible para los ganaderos y agricultores o habitantes concieciados del medio rural, donde el artista se procura inmersiones destinadas a la observación, comprensión y obtención de muestras y ejemplares muertos convertidos en valiosos objetos con los que colmar sus deseos de conservación, tanto a nivel ecológico o biológico, como desde un punto de vista museístico o artístico.

Os dejo con una muestra del trabajo de Justin Gilday acompañada de sus propios comentarios extraídos de su página web o facilitados amablemente por el propio artista.


















                            
'They Crush Beetles Don't They'          Justin Gilday from Justin Gilday on Vimeo.




Me propuse crear una investigación del tema y profundizar en su interés, así como crear una obra de arte. Para mí, las oportunidades de ver los insectos de cerca y la exploración con motivo de la pieza es tan importante como el tema y la emoción de la obra. 
Simplemente poner mi trabajo es la culminación de mi experiencia de vida; aprendí las técnicas básicas que ahora uso mientras que el entrenamiento como técnico dental, en combinación con una carrera en el control de plagas me ha introducido al mundo de los insectos y otras criaturas. Eso no quiere decir que la curiosidad no estuviera allí durante mi entrenamiento; Mi jefe técnico sentía que la única manera de aprender era experimentar y así empecé mi primera cucaracha a la edad de 17 años.
 Ahora me inspiro en la belleza cruda de la naturaleza, que junto con una pasión por la madera en su forma natural escultórica intento mostrar la belleza de cada criatura. Incluso la avispa maligna y el avispón son intrincados y maravillosos de observar sin el potencial de ser picado. Pero es la sencillez de los materiales lo que me permite desarrollar el humor y las declaraciones emocionales que la mayoría de las veces son alegóricas a la vida. 
Utilizo una técnica antigua para crear las obras de plata llamadas "cera perdida". Implica tomar la materia orgánica e invertirla en un compuesto de sílice y yeso y después exponerla a un calor alto para quemar la materia que deja un vacío en el cual se vierte la plata fundida. La madera, en contraste se forma naturalmente, y su naturaleza cruda no se modifica sino que se arregla. Toda la madera sobre la que se fija la plata es una pequeña porción de una colección mucho más amplia y de la pasión por la recolección.Y así mi trabajo y su creación traen aspectos de la naturaleza que gusto juntar para crear una expresión de mi humor y también de mis preocupaciones por el mundo.


           
A Bombus Nativity  artist Justin Gilday from Justin Gilday on Vimeo.
 



I set out to create an investigation of the subject matter and to explore a depth of interest, as much as to create a piece of art. For me, the opportunities to see the insects close up and the exploration of the piece is just as important as the subject and the emotion of the work.
Simply put my work is the culmination of my life experience; I learnt the basic techniques I now use whilst training as a dental technician, in combination with a career in pest control that has given me an insight into the world of insects and creatures. That isn’t to say the curiosity wasn’t there during my training; my chief technician felt that the only way to learn was to experiment and so I cast my first cockroach at the age of 17.
Now I draw inspiration from the raw beauty of nature, which coupled with a passion for wood in its natural sculptural form I attempt to display a creature’s beauty. Even the malign wasp and hornet are intricate and wonderful to observe without the potential of being stung. But it is the simplicity of the materials, that allows me to develop the humour and emotional statements that more often than not are allegorical to life.
I use an ancient technique to create the works of silver called ‘lost wax’. It involves taking organic matter and investing it in a plaster silica compound and then exposing it to a high heat to burn out the matter leaving a void into which molten silver is poured. The wood in contrast is naturally formed and the raw nature of it is not touched but instead arranged. All of the wood on to which the silver is set is a small portion of a much wider collection and passion for collecting.
And so my work and its creation brings aspects of nature that I love together to create an expression of my humour and also my concerns for the world.



               
The Hive - including The Poisoning   @Justin Gilday from Justin Gilday on Vimeo.




https://www.facebook.com/JG-Silver-and-Wood-424222644316529/?notif_t=fbpage_fan_invite&notif_id=1490698136401809

http://justingilday.co.uk/