Tal y como prometíamos en nuestra entrada precedente, seguimos extrayendo muestras de artistas seleccionados por Emma Kisiel para el interesante muestrario de Muybridge's Horse, en esta ocasión para observar con interés la obra del fotógrafo alemán Michael Koch.
Para empezar hemos de aclarar que aunque ampliamos notablemente el número de imágenes seleccionadas por Kisiel para su artículo original, como ella nos limitamos a ofrecer tan sólo aquellos (muy numerosos por otra parte) en los que los animales tienen protagonismo aunque sea de muy diversas maneras.
Y esta diversidad es precisamente lo que más nos atrae de la obra de Koch, porque en ella encontramos ejemplos que contienen claras similitudes o como mínimo evocaciones a los trabajos de múltiples autores que ya hemos revisado en su momento, como la propia Emma Kisiel, un servidor (si me permiten la intromisión) y otros tantos como Luís Castelo (no sólo por ciertos escanogramas, sino por sus recursos estéticos y por su interés por los especímenes de museos de Historia Natural), Hiroshi Sugimoto, e incluso la particular estética de ciertas imágenes que evocan a las fotos pioneras de la caza fotográfica naturalista de George Shiras.
Puestos a insistir encontramos coincidencias estéticas de las fotografías de serpientes en estudio de Guido Mocafico. Sin duda, casi todos ellos son deudores de la magistral aproximación a la estética del simulacro de Sugimoto, y su interés por los dioramas museísticos y las escenografías naturalistas, por la ambigüedad de las fotografías de animales taxidermizados, por el mimetismo entre diversas formas de reproducción y/o representación visual y su capacidad para contribuir a la construcción de una realidad supeditada a las manifestaciones culturales y a los medios de divulgación, tal y como ha dejado expuesto de modo ejemplar y difícilmente superable Joan Fontcuberta a lo largo de toda su obra intelectual y artística. Koch no constituye otro ejemplo de la necroantrozoología fotográfica a la que hacíamos referencia en nuestra anterior entrada, o al menos es algo más que eso, puesto que investiga en todas las posibilidades estéticas y expresivas de los cuerpos y los objetos desposeídos de su contexto, o adscritos a un cotexto determinado por un discurso, sea científico, didáctico o poético. Mafa Alborés.
El elemento determinante en el trabajo fotográfico de Michael Koch es la transformación. Los
individuos privados se convierten en modelos a seguir que se mezclan
con el arte histórico y los patrones de los medios de comunicación.
Esta
combinación con elementos privados y públicos en imágenes molesta una
especie de suspensión psicológica que abre la dirección de los motivos
del deseo.
Estos
"modelos de modelos arquetípicos" de dandy a diva, de héroe a fracaso,
se refieren a la personalidad del artista intérprete o ejecutante que
Koch examina en el proceso de explicación. Los
motivos de paisajes en sus imágenes que se combinan con los retratos de
roles y las imágenes de objeto en un diálogo comparten el mismo tema. El lugar o cosa real existente no es el tema, sino la sección del paisaje como escenas y campos de proyección. Sus imágenes a menudo evocan una cierta distancia. Insectos,
animales de peluche, flores marchitas, piel, gente disfrazada: la
belleza misteriosa e inherente es parte de la realidad de Koch. Está mostrando una construcción de la realidad que permite contar mentiras hermosas.
Según el
artista, las imágenes exploran "el espacio entre lo imaginado y lo
real". Aislados en campos de color gris o negro, los
animales de taxidermia, los especímenes y los esqueletos se presentan
objetivamente, aunque de una manera un poco inquietante. Hay tanta variedad de contraste en las imágenes... En muchas de ellas, se da una simplicidad que es desorientadora y al mismo tiempo agradable; es como si todo lo no esencial hubiera sido suavizado. Me encanta el misterio que esta calidad agrega, particularmente en la fotografía Parental Care, de un pájaro con un nido. Siento
que estoy buscando en un diorama en un museo de historia natural,
buscando la representación de un animal que solo está activo con poca
luz.
Resumen biográfico:
1973
nacido en Braunschweig, vive y trabaja en Düsseldorf, Alemania.
1998-2004
estudios de diseño de comunicación
Universität Gesamthochschule Duisburg-Essen / Folkwang
clase de Bernhard Prinz y la Dra. Herta Wolf.
arte y fotografía, historia y teoría de la fotografía
2002
muy elogiado - John Kobal Photographic Portrait Award
National Portrait Gallery, Londres
2004
Diploma - Universität Gesamthochschule Duisburg-Essen / Folkwang
Nunca te prometí un jardín de rosas
2005
distinción en el 7º Premio Aenne-Biermann de fotografía contemporánea alemana
2016
preseleccionado Royal Photographic Society IPE 159
2017
Monochrome Photography Awards 2016 - mención de honor
Premio Nominado en la Naturaleza en la Beca Photogrvphy 2017.
2018
el Reino animal. L.A. Photo Curator, Global Photography Award - mención honorífica
preseleccionado Royal Photographic Society IPE 161
Retomamos nuestra actividad como cronistas del arte antrozoológico, depués de la pausa estival condicionada por nuestra actividad académica.
En las entradas precedentes explicábamos ciertas circunstancias al respecto, y nuestra vinculación a las enseñanzas artísticas de la fotografía asociadas ahora al dibujo artístico (en el ámbito del cómic, la ilustración y la gráfica impresa).
Ahora, además, me veo inmerso en una nueva actividad de coordinación en ESDAP (Escola Superior d'Arts Plàstiques de Catalunya), un ente multisede distribuído en diferentes especialidades impartidas en las siete escuelas de artes plásticas y diseño del territorio gestionado por el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya. En mi caso me toca hacerme cargo de la coordinación de recursos, así que me temo que, junto a mi actividad docente, me va a quedar poco tiempo para gestionar los contenidos de El Animal Invisible con la misma profusión y frecuencia que hasta ahora venía procurando.
Sin embargo he de decir que no he dejado de tomar nota de trabajos artísticos de carácter antrozoológico dignos de ser mencionados o glosados en este espacio, y, como ya suele ser habitual, tengo acumulados en mis archivos diversos ejemplos, algunos de ellos francamente interesantes.
Ya sabéis que una de nuestras fuentes más notables es el blog Muybridge's Horse, de Emma Kisiel, vinculada al desarrollo e investigación de trabajos artísticos, especialmente fotográficos, que ilustran nuestra relación con los demás animales y con el entorno natural. Por alguna razón, quizás relacionada con las preferencias estéticas de Kisiel o con la realidad del panorama artístico actual, hemos constatado que la mayor parte de trabajos glosados por esta artista y académica, así como sus propios proyectos fotográficos, recurren a la documentación de imágenes de animales muertos o taxidermizados, en una corriente artística que desde aquí hemos calificado como necroantrozoología artística. Dábamos cuenta de ello, por ejemplo, al repasar los trabajos de Kisiel en relación a sus propios comentarios sobre otros autores, como Kelly Cassel.
Hemos descuidado durante un tiempo las aportaciones de Kisiel, que intentamos dosificar porque tal vez se trate del único caso que conocemos en la red que comparta nuestro enfoque antrozoológico del arte, con el mismo hincapié en la fotografía y su carácter documental o de preservación de ejemplares. Sería, por tanto, una apropiación excesivamente oportunista de la labor investigadora y documental de otros, y además, pese a nuestro genuíno interés por la necroantrozoología fotográfica, nos produce un cierto rechazo y creemos que constituye un rasgo característico de la investigación académica de Emma Kisiel y de su propio trabajo artístico.
No obstante nos cuesta no glosar sus oportunos ejemplos y comentarios al respecto, y hemos seleccionado algunos artículos recientes para dar cuenta de ellos en nuestras páginas, procurando ampliar un poco las muestras de imágenes o matizar ciertos puntos de vista.
Abrimos este repaso con el trabajo de Kellie Smith, quien nos ofrece una serie de metáforas visuales sobre la congelación del movimiento, algo implícito tanto en la muerte orgánica como en el acto fotográfico, confundiendo las veladuras de los procesos fotográficos con las del hielo y su carácter de medio de preservación que invisibiliza ciertos aspectos de la presencia de las especies animales de modo análogo a los procedimientos de documentación y exposición naturalista.
Al respecto de la obra de Smith, Kisiel nos resume lo siguiente:
Kellie Smith Honestamente,
tengo poco que decir sobre el cuerpo de trabajo de Kellie Smith,
Undertaker, aparte de un rotundo "Sí". Me sentí de esa manera tan fuerte
al ver las imágenes por primera vez, y posiblemente aún más cuando leo
la declaración que las acompaña. Creo que este es un proyecto precioso, importante y hermoso. Después
de presentar el trabajo de Julia Schlosser y Mary Shannon Johnstone
examinando la muerte de animales de compañía el mes pasado, y pensando
mucho sobre el tema mientras trabajaba en una propuesta de exhibición en
las últimas semanas, me pareció perfectamente apropiado descubrir las
impresiones del lumen de Kellie hechas usando los cuerpos de animales muertos. Los
tres artistas han explorado este tema tan importante haciendo
fotografías orientadas al proceso, y no creo que sea una coincidencia. Hay
algo acerca de este tema tabú, el proceso de afligir a un animal, ya
sea salvaje o un querido amigo, que parece impulsar a los artistas a
crear algo táctil, utilizando un proceso que es físico y requiere
trabajo, tiempo y quietud.
De la declaración del artista:
dos perros, dos gatos y un caballo con el que crecí murieron el verano anterior a este proyecto. Estas mascotas eran muy queridas para mí y he tenido muchos recuerdos con ellas. La separación de ellos me inspiró a mirar más de cerca el vínculo que los humanos y los animales forman. El
dolor que siento al final de su existencia me deja con ganas de
recuperar su presencia, y me motiva a dar vida al aura o alma que sabía
que poseían. ¿Qué
pasa si a cada animal se le da la oportunidad de formar una relación
con un ser humano, y por lo tanto, se le da la oportunidad de que su
alma o espíritu sea reconocido?
El
propósito de mi proyecto es llevar la existencia de los animales a la
existencia tangible, especialmente si eran salvajes y nunca
interactuaban con un ser humano. De
manera similar que una abeja pompas fúnebres llevará a una abeja
compañera a la colmena después de que muera o muera, llevo a los
animales muertos que encuentro a mi estudio e intento humanizarlos y
capturar su ser.
Muchos
de los animales a los que tengo acceso murieron trágicamente en la
carretera y están maltratados, ensangrentados y rotos. Para superar esta imagen grotesca y expresar la belleza de sus restos, creo impresiones de lumen de su cuerpo. El
papel del cuarto oscuro fotosensible, en blanco y negro, reacciona con
los componentes biológicos del animal e ilustra la presencia de su
cuerpo. Para honrar al animal, su vida y su ser, los adorno con flores y otros componentes de la naturaleza. Estos elementos pronuncian la importancia y la belleza del alma que poseen los animales durante su vida. Al
igual que un empresario de pompas fúnebres cuidará el cuerpo de los
muertos y exaltará al difunto, prepararé el cuerpo del animal para su
apariencia final, los embelleciré con flores para una composición en el
papel y luego los enterraré en su lugar de descanso final.
Enlazamos nuestra entrada precedente (a propósito de la exposición Remembering Animals) y su reflexión sobre la necroantrozoología artística (tan oportunamente empática con la fotografía) para recordar hasta qué extremo tendemos a convertir los seres vivos en meros objetos, aunque se trate de objetos artísticos, por lo tanto significativos e implícitamente bellos.
La fascinación por los otros animales, por su alteridad física y cognitiva, sobrepasa las fronteras de la vida y la muerte. Los animales son tan evocadores que sus restos mortales alimentan nuestra curiosidad y nuestra admiración de una forma atávica e inmediata. No es difícil que su exhibición con pretextos artísticos resulte llamativa, como hemos ido observando, pero es obvio que ha ocurrido lo mismo en los gabinetes de curiosidades y en los museos de historia natural desde sus inicios.
Es por ello que desde nuestro observatorio hayamos compilado toda una extensa serie de entradas sobre trabajos artísticos que de un modo u otro se sirven de Recursos expositivos propios de museos de Historia Natural, que si tenéis la paciencia de seguir hasta el final comprobaréis que es significativamente extensa.
En realidad, este tipo de exposiciones denotan un interés científico histórico, de marcado carácter documental y de culto al objeto expositivo, más que a la información objetiva que dichos especímenes aportan a la ciencia. Esto demuestra que estos objetos atraen inevitablemente la atención del expectador con pretextos didácticos, pero habría que dilucidar si, más allá de suscitar curiosidad y alimentar la taquilla, amplían de alguna manera los conocimientos del público o suscitan vocaciones científicas entre los visitantes. La exposición a la que nos referimos se sustenta en un pretexto temático, y éste trasciende la observación de los especímenes en sí, sino de las distintas recetas para su preservación y presentación cara al público, acentuando la relación entre los museos científicos y los gabinetes de monstruos y curiosidades.
La mitad de la cabeza de un chimpancé en un frasco, un vaso lleno de
serpientes disecadas y muchos esqueletos de animales, son algunos de los
elementos que forman parte de la colección de más de 67 mil piezas disecadas del inusual Gran Museo de Zoología de Londres. Este Museo, es el único que queda de esta clase en la ciudad y está lleno de las más peculiares especies del reino animal. El recinto fue fundado por Robert Edmond Grant (1793
– 1874), con la finalidad de servir de escuela para la recién
inaugurada Universidad de Londres, la cual es conocida hoy en día como
University College London. Grant fue el primer profesor de Zoología y Anatomía Comparativa de Inglaterra. Al inicio de su carrera comenzó parte de la colección que hoy se exhibe en el Museo.
Así se presentaba la noticia de la exposición en diversos medios impresos y digitales, creando un relato histórico en el que el coleccionismo con pretextos científicos resulta lo llamativo y curioso, lo diferente o insólito que justifica la curiosidad de los espectadores, atraídos por la presencia de objetos ya infrecuentes, y dichos objetos no son exclusivamente los especímenes conservados, sino incluso el diseño y acabados materiales de sus recipientes, de sus particulares matraces de vidrio, de los compuestos químicos de los fluidos que los albergan, de la disposición de los anaqueles que los sustentan.
Tal vez unos eventos inspiren a otros, sencillamente, y no se trate de un renovado interés por los recursos expositivos vintage a nivel internacional, pero algo hace que el coleccionismo naturalista y las artes decorativas y figurativas se retroalimenten constantemente a lo largo de la Historia reciente de la humanidad, auspiciadas por el testimonio fotográfico de tales eventos, que, al fin y al cabo, es la forma en que va a verlos la mayor parte del público, como vosotros en estos instantes, a través de las redes. Esto constata a la fotografía como un forma más de preservación, como un tipo particular de matraz, de contenedor de especímenes que consigue ir más allá y preservar también ciertos puntos de vista significativos en los que distribuir los elementos de la escena generando un composición en si misma artística. El poder particular de la fotografía consiste en preservar una disposición escénica, y eso es precisamente de lo que se sirven los artistas necroantrozoológicos recopilados por muestras como "Remembering Animals". Tal vez ello constate una nueva asociación de ideas entre las imágenes de animales hasta ahora muestras de las múltiples variedades de vida actualmente en cambio representantes de diversas opciones de muerte.
Mafa Alborés
De forma casi inmediata a la presentación pública de esta selección de ejemplares rescatados de su sustitución por audiovisuales interactivos y anaqueles dominados por recursos digitales y foto/videográficos, se presentó también en Londres una recopilación de trabajos a caballo entre la eficacia de la escultura científica y las bizarras piezas de un museo de los horrores: los cuerpos de animales preservados mediante plastinación, una técnica relativamente moderna (si ignoramos el célebre caballo con su jinete de Fragonnard) o al menos modernizada para conseguir la fascinación atávica del público ante un cuerpo real, natural, un cadáver genuino simulando acciones congeladas en el tiempo, hermnándose con la escultura y la fotografía simultáneamente:
Exposición en el Museo de Historia Natural de Londres muestra más de 100 animales desollados, desde una jirafa en equilibrio a un tiburón de color rojo sangre
"Ouah! Qu-est-ce que c'est que ca?!" Un grupo de estudiantes de secundaria franceses se reunieron en torno del cadáver desollado de un camello, con sus músculos y tendones expuestos, con la cabeza alargada diseccionada en tres para revelar el funcionamiento de su cráneo. "C'est genial", todos están de acuerdo. Situado en el vestíbulo del Museo de Historia Natural de Londres, esta era sólo una pequeña muestra de la última exposición Animal Inside Out, que se estrena el viernes. Con más de 100 exposiciones, entre ellas un elefante gigante de 56 años de edad, una jirafa en equilibrio sobre un pie, un tiburón de color rojo sangre y un peludo gorila - son las creaciones más recientes del Frankenstein del siglo XXI, Gunther von Hagens. Acusado de morbo amoral en una exposición anterior, Body Worlds, que contó con un feto conservado y un jinete con un cráneo partido desollado, Von Hagens ha abordado ahora el mundo animal.
Al igual que los seres humanos que aparecían en Body Worlds, se conservan mediante un proceso denominado plastinación, inventado por Von Hagens en la Universidad de Heidelberg en 1977. Son extraídos el agua y los tejidos grasos de las células antes de ser reemplazados con polímeros. La piel de cada muestra se erosiona usando enzimas, bacterias o ácidos para revelar las secciones conservadas en toda su complejidad vertiginosa.
Frente a un elefante gigantesco de Asia - sin piel para revelar perfectamente grandes músculos y vigorosas vísceras en espiral: La Dr. Angelina Whalley del Instituto de Plastinación, conservadora y esposa de Von Hagens, explicó que el propósito de la exposición no es sorprender, sino inspirar. "La idea de que un animal - o incluso un ser humano - sea despojado de su piel es horrible en nuestra mente", dijo. "Pero una vez que entras en la exposición y ves cómo la naturaleza ha dado forma intrincada a estas especies tendrás un punto de vista completamente diferente. Se ofrece una visión de un mundo que de otro modo está bajo llave. Es realmente inspirador descubrir un mundo diferente, que realmente despierta admiración y respeto". Colocarlos en una posición que parece que las criaturas vuelven a la vida y revelar sus mecanismos internos fue toda una hazaña, dijo Whalley: "Toma semanas, si no meses, dependiendo del tamaño y la complejidad de la disección. Tenemos grandes grúas, agujas, clavos, cadenas y cualquier clase de material que se pueda imaginar para mantenerlos en su lugar mientras el proceso sigue adelante". Whalley espera que ver debajo de la piel de los animales recuerde al espectador la fragilidad de la naturaleza. En cuanto a un tiburón escarlata brillante - retirada su piel para exponer una densa red de capilares - ella dijo: "Se ve tan hermoso, casi como una obra de arte, pero mostrar también la fragilidad de la criatura es mi esperanza de que llegue a la gente. Más información acerca de estos maravillosos seres para que obtengan más reconocimiento y se inspiren para proteger su medio ambiente". El elefante asiático - donado al igual que la mayoría de los animales en la exhibición después de morir en cautiverio - domina la última sala de la exposición y a su lado supera incluso a la jirafa. Sus huesos, músculos y tendones se han separado un poco para revelar sus enormes órganos internos. Con un cuerpo tan pesado que se derrumbaría bajo su propio peso, Von Hagens se le ocurrió la idea de crear un andamiaje interno para la criatura - una serie de tubos de acero de color rojo sangre diseñados para representar, precisamente, su sistema vascular. Mirando hacia el Dr. Ralf Britz, un investigador del museo, hizo poco para ocultar su emoción. "Sin la plastinación no se podría ver una muestra como esta - imagina el gigantesco tanque de líquido que usaríamos para mostrarlo", dijo. "Es simplemente increíble". La exposición será de utilidad para los estudiantes de anatomía y fascinante para el público en general, de acuerdo con Richard Sabin, jefe de las colecciones de vertebrados en el museo. Tiene la esperanza de que podría inspirar a la próxima generación de biólogos. "Es muy emocionante - usted no puede ver este tipo de muestras en cualquier lugar, en cualquier colección de museo", dijo. "Se trata de hacer que la gente piense acerca de los animales de una manera diferente e inspire a los niños a pensar en una carrera en biología o zoología cuando sean mayores".
No queremos cerrar esta entrada sin ofrecer un repaso a nuestra recopilación de referentes que ilustran las interacciones entre las artes aplicadas a la pedagogía científica y las artes de calado más reflexivo:
Todos ellos autores de obras que apuntaban al viejo hermanamiento entre las artes figurativas y la divulgación naturalista, cuyas piezas artísticas remiten a distintos campos del conocimiento humano e ilustran de alguna manera el grado de conciencia planetaria de la sociedad que las contextualiza.
Mafa Alborés: "Hada en formol"
...piezas artísticas de caracter zoológico que desafían los límites de la
escultura, la pintura y la taxidermia. De hecho, en su momento, en una
entrada dedicada a las sorprendentes piezas de Iori Tomita,
intentábamos analizar si los procesos de conservación de ejemplares
biológicos con fines museísticos y artísticos era una forma de bioarte.
Lo cierto es que tal vez sería más preciso hablar de necroarte
biológico, dado que aunque las piezas se basan e seres vivos, ya no lo
están, y en cambio las criaturas virtuales de Louis Bec sí constituirían
obras dotadas de vida y que buscan en el espectador reflexionar sobre
lo vivo. En este sentido, las piezas de gabinete más o menos
sofisticadas se limitan a utilizar el material biológico de forma
vestigial, por más que su principal misión sea a menudo disimularlo. Hoy
mostramos el trabajo de Adam Summers, como podéis comprobar muy en la
línea del de Tomita, quien está especializado en fauna marina (tema
principal de los trabajos de Summers) pero que practica las técnicas de
tintado de tejidos con más variedad de especies.
Aparte de las muestras de trabajos artísticos que recurren a la
taxidermia, no deja de ser curioso observar obras artísticas cuyas
piezas son directamente preparaciones de muestras zoológicas en las que
los propios cuerpos de los animales, sus anatomías, constituyen una
forma particular de bioarte.
Louis Bec
El bioarte es un término que abarca tanto reflexiones plásticas sobre
las formas vivas como piezas artísticas que de un modo simulado (Félix Deac, Patricia Piccinnini) aparentan formas de vida, aunque de forma más exacta las obras de bioarte están vivas de manera virtual (Louis Bec y
sus simulaciones digitales de organismos) o constituyen auténticos
seres vivos intervenidos genéticamente con fines artísticos, y cuyo
máximo representante es Edouard Kac.
Conejo Fluorescente de Edouard Kac
No sé hasta qué punto mis reproducciones de formas zoológicas mediante técnicas de joyería y microfusión,
en colaboración con Helena Luís, entrarían en la categoría de Bioarte,
puesto que son huellas vestigiales, "fósiles" artificiales, de los
volúmenes y texturas de los cuerpos de animales criados en cautividad
que habían sido preservados, a su muerte.
Mafa Alborés: Broquesia Madagascariensis en bronce y plata.
Al fin y al cabo, la
preparación que yo aplicaba a los cuerpos conservados en glicerina o en
formol que me facilitaban criadores de estas especies cuando los
animales ya habían cumplido con su ciclo vital y morían de forma natural
(en la medida que se puede considerar natural morir tras una plácida
vida en un confortable terrario) adquirían las poses y el aspecto
deseado para su reproducción mediante moldes y vaciados a través de
métodos similares a los empleados por los laboratorios y museos de
Historia Natural, como las técnicas que emplea Iori Tomita , el artista que hoy ocupa el espacio de este post.
Marcel·lí Antúnez
Aparte
de mis reproducciones con técnicas de joyería de ejemplares de pequeños
reptiles, anfibios y artrópodos, ciertamente un tenue acercamiento al
bioarte, cuyos resultados precisan del empleo de auténtico (y por tanto,
en algún momento vivo, biológico) material zoológico, tal vez mis
creaciones inspiradas en las preparaciones de
ejemplares conservados en glicerina o formol introducidos en matraces
transparentes conecten con algunos trabajos irónicamente críticos de Marcelí Antúnez (en especial su exposición "La vida sin amor no tiene sentido") o incluso con estas fascinantes preparaciones de Tomita.
Luis Castelo
En cuanto a Adam Summers, quien llamó mi atención sobre sus muestras fue el fotógrafo Luis Castelo,
un artista, docente y divulgador de la fotografía también vinculado a
proyectos basados en el discurso expositivo de la ciencia, los gabinetes
de curiosidades y los museos de Historia Natural, tanto fotografiando y
escaneando piezas de entidades científicas como en sus interesantes
series de escanogramas
impresos en grandes formatos de ejemplares botánicos y zoológicos.
En
algunos casos, Castelo pone en evidencia la peculiar estética de las
imágenes movidas de animales vivos a través del rastreo peculiar del
escáner.
Incluso, en algún caso concreto, nos encontramos con
ejemplares en vasos, placas de petri y otros tipos de contenedores
transparentes que no sólo sirven a Castelo para recordar al espectador
el discurso expositivo de laboratorio al que hace referencia, sino que
además, como en el caso de Aquae (2001) nos remiten a preparaciones
translúcidas y tintadas análogas a las que Summers muestra con tanta
contundencia.