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domingo, 22 de diciembre de 2019

Karel Zeman recrea fantasías naturalistas zoológicas y observamos un apunte de Los mundos prehistóricos de Karel Zeman por Charlie Charmer.





Si en la entrada precedente pasábamos de la iconografía de los dinosaurios en la cultura popular, de la mano de Charlie Charmer, a una revisión de la iconografía animal en el bioarte por Daniel López del Rincón, retornamos ahora una observación de Charmer en Koprolitos que también atañe a la recreación de seres animales prehistóricos o simplemente misteriosos apoyándose en las descripciones científicas y en el arte naturalista, pero, en esta ocasión, decididamente al servicio de la fantasía, la aventura y la ensoñación. 

Y es que Charmer dedica un sustancioso artículo al cineasta checo Karel Zeman a propósito de las ocasiones en que éste dedicó sus esfuerzos en recrear dinosaurios para la pantalla cinematográfica. Sin duda un comentario digno de las selecciones de Koprolitos, que consideramos como es habitual lo suficientemente valioso como para reproducir entre nuestras propias selecciones de referentes de antrozoología artística, pero que además queremos ampliar, o al menos complementar, con nuestras propias observaciones y con otros ejemplos no exclusivamente dinosaurianos de las obras de Zeman.

Karel Zeman es uno de los artífices más influyentes de la creación de escenografías y volumetrías, así como de fondos y dioramas para ser fotografiados con la técnica del stop-motion. 

Su innegable inspiración en los grabados de libros ilustrados de múltiples temáticas, asociadas indistintamente a las ciencias naturales y las novelas de aventuras fantásticas, impregnó la particular estética de muchas de sus obras, lo que acabó por perdurar de algún modo en trabajos de artistas posteriores como Terry Gilliam.

Lo que esos grabados supusieron en su día fue el inicio del viaje virtual, de la visión a distancia de criaturas y lugares distantes en el tiempo y en el espacio, y es en el concepto de viaje deconstruído y reconstruído audiovisualmente en lo que queremos incidir de la la mano de Zeman, como digno pionero de las técnicas del lenguaje cinematográfico. Evidentemente, como en el caso de los grabados a partir de dibujos no siempre realizados in situ, la invitación a la ensoñación es inevitable. Incluso en el caso de los dibujos realizados por artistas expedicionarios a países exóticos, la exactitud documental suele volverse cómplice de la distorsión idealizada, de la percepción sobreactuada de aquello que se muestra nuevo y contrastado con las experiencias cotidianas del artista viajero. Es algo que palpamos en los esbozos de Marruecos de Delacroix y sus posteriores cuadros incitadores de una visión romántica e idealizada de los países árabes que calaría en el imaginario colectivo de occidente. Ocurría también con los apuntes realizados por los artistas naturalistas encargados de documentar la zoología descubierta y glosada por las expediciones occidentales, y el persistente recuerdo de criaturas míticas y fantásticas que intentaban demostrar su autenticidad impregnándose en rasgos descriptivos de animales reales dibujados en sus lugares de origen y reinterpretados por artistas grabadores que en ocasiones no se resistieron a exagerar gráficamente ciertos rasgos físicos que otorgaban a estos animales el necesario parecido con lo que hasta el momento se había atribuído a sus versiones orales o tradicionales.  Ejemplo de ello sería la escenografía inspirada por las veinte mil leguas de viaje submarino de Verne ilustradas por Doré, en la que las grandes criaturas marinas han de ostentar grandes bocas amenazantes y prominentes cabezas que aúnan rasgos de tiburones y cachalotes por los motivos que ya hemos comentado reiteradamente

Todo ello es peculiar y característico de su estética, al igual que en la versión caricaturesca de Terry Gilliam, y forma parte de los rasgos presentes en las ambientaciones seleccionadas para el museo dedicado al cineasta, lo que es lógico, en la medida en que museos y partes temáticos constituyen espacios que invitan al viaje virtual.

No es de extrañar, pues, que los medios de transporte otrora modernos y alternativos, como el dirigible y el tren o el barco de vapor, sean protagonistas de sus ensoñaciones gráficas casi en la misma medida que las criaturas sorprendentes y los animales gigantes, misteriosos, ignotos o extintos. Los gigantes semiocultos por la superficie marina son objeto de fascinación, y una invitación a la especulación iconográfica, tanto como lo son los animales prehistóricos semiocultos, sumergidos, bajo la superficie del tiempo. Naturalismo de ficción y ficción naturalista.

Los países lejanos, los paisajes ignotos, los animales asombrosos, son el material del tipo de historias que Zeman gustaba de trasladar a la pantalla para convertirlas en una realidad alternativa. Para ello, como hemos comentado anteriormente, aunque la imaginación pueda desbocarse e inventar prácticamente lo que se le antoje, no cabe duda de que la verosimilitud basada en hechos reales, en conocimientos divulgados por la literatura científica, son especialmente eficaces. Todo aquello que se halla más separado de la cotidianeidad por las barreras del tiempo (los animales prehistóricos), del espacio (las criaturas exóticas) o de la propia naturaleza (los animales submarinos) pasó de la mera narración oral y de la especulación escrita a su sistemática decripción gráfica, especialmente a partir del siglo XVIII. Esto no hizo sino incrementarse a lo largo del siguiente siglo, alimentando con nuevas imágenes la fantasía y la especulación de una nueva cultura dispuesta a adentrarse, con la revolución industrial y la fotografía, en las vanguardias artísticas que sustentaron el nuevo arte cinematográfico del siglo XX.

No es de extrañar que todo lo que había asombrado a las generaciones precedentes constituyera el material básico para ser recreado y difundido masivamente por las nuevas formas de expresión visual, adoptados ya como una rotunda manera de evidenciar, de convertir en experiencia sensorial, aquello que por una razón u otra fuese inalcanzable o intangible a nos ser para unos pocos.

Zeman, fascinado por los personajes y criaturas de las aventuras fantásticas narradas por Verne o ilustradas por Doré, tanto como por los animales extintos o existentes que la literatura zoológica ilustrada exponía desde sus páginas, quiso darles vida con los viejos trucos aprendidos de la pintura, el dibujo, la escenografía, el teatro y la fotografía gracias a la novedad del receptáculo ofrecido por las técnicas cinematográficas.

Pero indudablemente, más incluso que sus películas animadas combinando marionetas de estética vanguardista y personajes reales, queda para la memoria su recreación de dinosaurios en movimiento, de modelos de inspiración naturalista que han quedado vinculados para siempre a su actividad artística.

Su primera obra, Sueño de Navidad (1946), fue premiada en Cannes. Creó un mundo de fantasía en el que la imaginación jugó un papel importante en historias en las que mezcló personajes reales y pintados, y unos espacios que se sostenían sobre todo tipo de referencias visuales. 

Desarrolló un personaje muy popular, el señor Prokuk, en una serie de películas en las que hacía las veces de un burócrata, cineasta, inventor, brigada, etc. 
 


Inspiración (1949) fue la primera película en la que aplicó la técnica del dibujo en vidrio. Después dirigió, entre otras, El tesoro de la isla de los pájaros (1952), una historia sobre el barón Munchhausen, El barón fantástico (1961), Las aventuras de Simbad el marino (1974), y temas centrados en dirigibles, cometas, brujas, hadas y otros paisajes mágicos, con los que confirmó una imaginación desbordante y sugerente.


Karel Zeman (Ostroměř, cerca de Nová Paka, Imperio austrohúngaro, 3 de noviembre de 1910- Praga, Checoslovaquia, 5 de abril de 1989)1​ fue un cineasta checo, director de películas de animación, considerado, junto con Jirí Trnka, uno de los fundadores del cine checo de animación.


Estudió en Francia, y trabajó en Marsella en un estudio de publicidad. Su primera experiencia con el cine de animación fue un anuncio de sopa. Al regresar a Checoslovaquia, continuó trabajando en el mundo de la publicidad, para las compañías Bata y Tatra. El cineasta Elmar Klos, interesado por su obra, le ofreció un trabajo en sus estudios de animación de la ciudad de Zlín, que Zeman aceptó en 1943. En Zlín conoció a Hermína Týrlová, que por entonces acababa de producir el cortometraje Ferda Mravenec (Fernando la hormiga), un clásico del cine de animación infantil basado en un cuento de Ondřej Sekora).

En colaboración con Týrlova, Zeman realizó la película Vánoční sen (El sueño de Navidad, 1943), que en 1946 obtendría el premio a la mejor película de animación en el Festival de Cannes, lo que le proporcionó un gran prestigio. 



Su popularidad entre el público infantil aumentó cuando realizó una serie de cortometrajes humorísticos que tenían como protagonista a un personaje llamado Sr. Propouk, en torno a temas de la vida cotidiana: Propouk aparecía como oficinista, inventor, bombero, etc. En 1948 dirigió Inspirace (Inspiración), destacable por su lirismo, en el que animó figurillas de vidrio; y en 1950 su primer largometraje, el satírico Král Lávra (Rey Lávra, basado en un poema de Karel Havlíček Borovský). A éste seguiría, en 1952, Poklad ptaciho ostrova (El tesoro de la isla de los pájaros). En 1955 combinó actores reales, animación y efectos especiales en Cesta do pravěku (Viaje a la prehistoria, 1955), que cuenta el viaje en el tiempo de un grupo de estudiantes, permitiendo a Zeman animar varios muñecos de dinosaurios. La película tuvo un gran éxito.
Cuatro años más tarde, en 1958, estrenó una de sus obras más destacadas, Vynález zkázy (La invención diabólica, 1958), basada en una novela de Julio Verne. Más tarde volvería a adaptar a Verne en sus películas Na kometě (En el cometa, 1970) y Ukradena vzducholod (La nave robada). En 1961 estrenó otro filme de género fantástico, Baron Prášil, basado en la novela de Göttfried Bürger Las aventuras del barón de Munchhausen, para el que utilizó decorados pintados al estilo de las ilustraciones de Gustave Doré ante los que deambulaban actores reales.
Durante los años 70, rodó otras películas de tema fantástico para las que recuperó la animación tradicional, como Pohádky tisíce a jedné noci (Cuentos de las mil y una noches), que consta de siete relatos breves acerca de Simbad el Marino; Krabat, čarodějův učeň (Krabat, el aprendiz de brujo, 1975); y el cuento de hadas de los Hermanos Grimm O Honzíkovi a Mařence (Hansel y Gretel, 1980).
Aunque sus películas están dirigidas principalmente al público infantil, posee un sofisticado ingenio, y un estilo visual que fascina igualmente a los adultos. Por su prodigiosa inventiva, se ha relacionado su obra con la de otros grandes innovadores del cine, como Georges Méliès.

Aunque Zeman supiese de la existencia de las ballenas, de los cetáceos, bien identificados en la actualidad como mamíferos marinos bien diferenciados en diversas especies, no puede sustraerse a la poderosa imagen mental de asociarlas a los peces, a la imagen del gran pez que devora personas o embarcaciones enteras y las traslada a modo de gran nave submarina. Esta idea pervive en el Nautilus del capitán Nemo, una modernización del mito de Jonás.

La estética modernista y art-decó que hoy en día tanto inspira al arte steampunk se nutre a menudo de componendas a partir de diversas fuentes en forma de aguafuertes, pinturas, fotografías y los grabados de diversa índole de los libros ilustrados.

La estética del collage, tanto para producir resultados verosímiles como seducir a la imaginación incluso evindenciando su condición de rompecabezas deconstruido, caló hondo en muchos artistas que crecieron durante la infancia del cine y las vanguardias artísticas asociadas a los nuevos medios fotográficos y escenográficos en constante retroalimentación con la la literatura y la antesala de la ciencia-ficción.

Cualquier excusa es buena para ofrecer imágenes de fantasías plausibles, y a Zeman le parecia oportuno ofrecer sus recursos artísticos tanto a la especulación científica ilustrada como a las fantásticas aventuras literarias del Barón Munchaussen con tal de tener una buena excusa para ofrecer imágenes de seres extraordinarios, como peces gigantes. Sí que observa un cierto academicismo cuando lo extrae ignorando a menudo cuestiones de escala, de los grabados de los libros de zoología e ictiología para ponerlos de fondo tras los ojos de buey del submarino de Nemo, a la usanza de los grabados de Doré, con lo que se establece una relación iconográfica entre el realismo enciclopedista de las descripciones de Verne (para dar consistencia y verosimilitud a sus narraciones) y los grabados que ilustran tanto sus obras como las enciclopedias que consulta y le inspiran.

Es característico de esta época  el detallado y minucioso acabado de los grabados de animales de los que el dibujante original puede disponer para su observación, especialmente cuando se trata de ejemplares cuyo tamaño permite disponerlos ante la mesa de dibujo durante un tiempo suficientemente prolongado. Los peces adquiridos en los mercados portuarios son buenos modelos de observación, y, por tanto, la descripción gráfica de sus respectivas especies en los libros especializados suele ser la más precisa y que sirve de modelo orientativo para representar otras especies similares o descritas como semejantes de las que se carezca de ejemplares.

De ahí a usar dichas ilustraciones como modelo para representar grandes peces distorsionando los referentes orientativos de su escala no hay más que un paso. Así que, lo que en un cuento o en una narración tradicional no se distingue claramente como pez grande o como ballena bien puede usar una cherna o un mero como modelo y agigantarlo hasta que cumpla con las expectativas del lector o del espectador. No habría mucha diferencia con el aspecto ofrecido por las diversas versiones ilustradas de peces que engullían el soldadito de plomo del cuento de Andersen. Dicho esto, obsérvese la adaptación de uno de los diseños de Zeman a uno de los espacios del Museo Karel Zeman dedicado a su obra, y obsérvese más arriba el fotograma de su versión de las aventuras submarinas de Verne, que muestra, a través de un ventanal submarino del Nautilus, un pez león, sobredimensionado hasta proporciones gigantescas por el simple hecho de parecer vistoso y contar con la convicción de ser demasiado exótico como para que el público aprecie el engaño o se lo plantee como tal.

Tanto o más ocurre en el caso de las recreaciones de dinosaurios, de los que el público de finales del XIX y principios del XX sólo tenía la certeza de sus gigantescos restos óseos fosilizados y de su semejanza con grandes reptiles. Como comentamos anteriormente, las labores interpretativas de los artistas naturalistas y de los primeros paleoartistas se fueron sucediendo, interinfluyendo y evolucionando, incluyendo, por supuesto, las especulaciones con fines fantásticos o espectaculares, com las de cineastas como Willis O'Brien, Ray Harryhausen o el propio Zeman, quienes proporcionaron, además de reconstrucciones tridimensionales, interpretaciones de sus movimientos, y por tanto, intentos plausibles de encontrar una lógica mecánica y motriz a sus anatomías.

Evidentemente, lejos estaban los tiempos en que las analogías con los reptiles se sustituyeron por analogías con los movimientos y los cuerpos homeotérmicos de las aves. Faltaban muchos años para la popularización de las nuevas teorías a través de las ilustraciones de Gregory Scott Paul, con dinosaurios de colas elevadas del suelo, y las enseñanzas paleontológicas disfradas de trepidante aventura de la pluma de Michael Crichton también estaban lejos. Zeman pertenece a los mundos perdidos originales de Conan Doyle, y a las notables interpretaciones gráficas de su compatriota Zdenĕk Burian, como muy bien nos hacían observar desde su jugosos artículos los redactores de Koprolitos (se trataba de Javi Godoy en aquella ocasión) , y de lo que nostros mismos dimos cuenta en el pasado.


Comprenderéis, pues, que hayamos querido incluir entre nuestras selecciones de artistas ilustres desde el punto de vista antrozoológico a Karel Zeman, y que queramos rescatar también el comentario ofrecido por Charlie Charmer a su obra en artículo originalmente publicado en Koprolitos, y en el que Charmer señala inteligentemente la influencia iconográfica de Zeman, y, por ejemplo, de su anticipación a Spielberg en la presentación de ciertas soluciones escultóricas con fines cinematográficos:

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Nuestra manera de ver o imaginar un dinosaurio, o diversas especies concretas de dinosaurio, sus peculiaridades anatómicas, su mecánica biológica, por más cambiada y presumiblemente acertada que la tengamos hoy en día, pasa, inevitablemente, por la asimilación en su día de las enseñanzas interpretadas y facilitadas por artistas como Zeman. De eso da cuenta al Museo que se ha consagrado a la divulgación de sus trabajos y a compartir la ensoñación sensorial, el viaje geográfico y temporal, tal y como él mismo hubiera querido con su público, ofreciendo además un guiño a la tradición estética que alimentó inicialmente su inspiración y, por supuesto, de todo ello da cuenta el mencionado artículo de Koprolitos que os ofrecemos a continuación:

miércoles, 29 de mayo de 2019


Los mundos prehistóricos de Karel Zeman

Tras la II Guerra Mundial, los animadores checos van a revolucionar el panorama del cine de muñecos con sus personales obras a las que se suele aglutinar bajo la etiqueta “Escuela de Praga”. Junto a Jiri Trnka (1912-69), el principal exponente será Karel Zeman (1910-89).

Estudió en Francia, animando un anuncio de jabón en Marsella. De regreso a Checoslovoquia, codirige con Hermina Tyrlova Sueño de Navidad (1943), en la que mezclan actores y títeres, que será reconocida en 1946 en Cannes. Entonces, fundó un estudio en Gottwaldov, donde animó la serie del Sr. Propouk y un puñado de largometrajes. Sus obras más importantes, en las que también mezcla muñecos y actores, fueron producidas entre 1955 y 1970, tomando en su mayoría por inspiración la obra de Julio Verne. Después volvió la mirada hacia formas de animación más tradicionales, como los cuentos, ya sin actores.

Cesta do pravĕku (Viaje a la prehistoria, 1955) fue reconocida en los festivales de Venecia y Mannheim, y narra el periplo de cuatro chicos que navegan por un “río del tiempo” que atraviesa una cueva y les lleva a un mundo oculto, más primitivo a medida que avanzan en su recorrido. Está basada libremente en Viaje al centro de la Tierra (1864, Verne) y recuerda también a Plutonia (1915, Vladimir Obruchev), en la que un grupo de exploradores rusos recorre un río que atraviesa épocas geológicas distintas, o El mundo perdido (1912, Arthur Conan Doyle).

Cesta do pravĕku, portada de un programa de cine en cuatro idiomas, sin fecha, ilustrada por Zdenek Burian

Preparando al estegosaurio
Visualmente, el filme fue influenciado por las reconstrucciones realizadas bajo la dirección de su compatriota, el paleontólogo Josef Augusta (1903-68), por el también checo Zdenĕk Burian (1905-81). Como vemos, ambos eran contemporáneos de Zeman. Asimismo, es posible rastrear el influjo de la muda The lost World (1925), según el clásico de Conan Doyle, en la pelea al atardecer entre un estegosaurio y un ceratosaurio, únicos dinosaurios que no parecen sacados de ninguna ilustración de Burian.

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Rodando

La escena final

El otro filme que interesa a los fines de nuestro blog es Na cometĕ (En el cometa, 1970), fantasía antibélica basada en Héctor Servadac (1877, Verne), en la que un grupo de dinosaurios arrasan una ciudad… hasta que el héroe los ahuyenta con una raqueta a base de cacerolas y sartenes, herramientas por las que el alto mando decide finalmente sustituir sus inútiles cañones.

Na cometĕ: llegan los dinosaurios

Na cometĕ: El hombre y la bestia

En Barón Prášil (1961), sobre el Barón de Munchausen de Göttfired Bürger, no hay dinosaurios pero sí bestias descomunales que los evocan.

Un ave (o sea, un dinosaurio, a fin de cuentas) de dimensiones mesozoicas acosa al Barón Prášil

La obra de Zeman influyó decisivamente en la de su compatriota, el animador Jan Švankmajer (1934), así como en los norteamericanos Terry Gilliam [1] (1940), Tim Burton o Wes Anderson, y el propio Ray Harryhausen reconocía en entrevistas su admiración por el checo. En 2012 se inauguró en Saská 3, muy cerca del Museo Franz Kafka, el Museo Karel Zeman, cuya visita os recomendamos si os acercáis a Praga.

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[1] "Hizo lo que todavía estoy tratando de hacer, que es tratar de combinar acción en vivo con animación. Sus fondos al estilo de Doré eran maravillosos". Gilliam, T.: Terry Gilliam: Interviews (2004), Jackson University Press. pp. 132–133.

enlaces:

 http://koprolitos.blogspot.com/2019/05/los-mundos-prehistoricos-de-karel-zeman.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Karel_Zeman 

https://www.imdb.com/name/nm0954724/

https://karelzemanmuseum.org/karel-zeman-museum/karel-zeman/


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viernes, 20 de junio de 2014

Arte, divulgación zoológica e iconografía.


Javi Godoy y sus amenas observaciones sobre la responsabilidad de los artistas gráficos y sus mutuas influencias en la divulgación zoológica.

Antrozoología artística pura y dura. Volvemos a nuestras temáticas más genuinas y reivindicamos nuestras fuentes más queridas, en este caso, por así decirlo más específicamente, del mundo de la "antropaleozoología artística" que nos suele ofrecer KOPROLITOS, uno de nuestros blogs favoritos en la red, y, posiblemente, el más afín a los intereses de nuestro Animal Invisible con la salvedad de estar dedicado exclusivamente al mundo de la iconografía de los dinosaurios y fauna prehistórica en general.

De sus múltiples responsables, he de decir que Javi Godoy es quien normalmente más reclama mi atención, gracias a una especie de sección (en realidad una selección de entradas bajo el mismo título) llamada "Fusilando sin piedad", un pequeño y poco comprometido trabajo de campo muy personal (pero no por ello menos valioso que los académicamente más ortodoxos) dedicado a la detección de plagios, copias e influencias gráficas entre artistas ilustradores de diferentes campos. Como es lógico, cuando nos referimos a la divulgación zoológica, es la paleontología la que más tiene que recurrir al trabajo de los ilustradores, ya que no hay documentación fotográfica de los animales extintos con vida. Recomiendo los trabajos publicados por José Luís Sanz al respecto, y, para seguir en la misma línea, sólo hay que seguir las entradas de Godoy sobre este tema, siempre con un tono desenfadado pero de espíritu bastante riguroso.
La ciencia ficción se nutre de lo más llamativo e interesante de la literatura científica, y en sus manifestaciones ilustradas es obvio que los ilustradores de ficción se inspiren en los trabajos de cierto rigor de los ilustradores científicos, o al menos habituales en los medios de divulgación científica que requieren una cierta coherencia con los datos acerca de las características físicas de las especies representadas gráficamente.

Los ilustradores de libros y cómics de ciencia ficción y aventuras fantásticas quieren dar credibilidad a sus imágenes y procuran documentarse con más o menos rigor, y es normal y frecuente que observen el aspecto de las criaturas que incluyen en sus narraciones en las ilustraciones de los libros de zoología. A menudo los nuevos conocimientos acerca de la imagen que ofrecería un animal no llegan al conocimiento general mientras un artista gráfico no lo refleja en su trabajo. Ya hemos hablado de las ilustraciones de Gregory Colbert como novedosa representación de los dinosaurios como animales homeotérmicos, activos y rápidos que usaban sus colas como balancines y no como apéndices que arrastran pesadamente por el suelo, pero aparte de estos ejemplos muy relevantes, hay un sinfín de casos en los que vemos la reproducción literal del trabajo gráfico de un dibujante en el de otro, y esto es lo que nos muestra reiteradamente Javier Godoy en sus artículos.


Recordando la influencia de las ediciones ilustradas emblemáticas ya nos habíamos referido a "Vida íntima de los animales", de la colección Auriga-Ciencia de la editorial AFHA, pero este delicioso post de KOPROLITOS nos vuelve a conectar fuentes gráficas de los grandes artistas responsables de nuestra visión del mundo zoológico y, muy especialmente, paleontozoológico.




MARTES, 17 DE JUNIO DE 2014


FUSILANDO SIN PIEDAD: SANJULIÁN AFTER VIDA ÍNTIMA DE LOS ANIMALES AFTER...

¿Recordáis el post que dedicamos a los "préstamos" de Sanjulián? Pues os traigo otro (¡este hombre es una mina!). Fijaos en la imagen que aparece a continuación, tomada de aquí -el post es de diciembre de 2011, no se indica la fecha de creación de la obra aunque por el estilo diría que es de los dosmiles-.


Ahora echemos un vistazo a esta doble página del libro Vida íntima de los animales de la prehistoria, edición en castellano de Auriga, Rialp (mi ejemplar es una decimoquinta edición de 1990, la primera data de 1983).


Ampliemos y comparemos.





Los colmillos rectilíneos del mastodonte americano no debieron triunfarle a Sanjulián ya que los sustituyó por los más curvos y vistosos, ¡donde va a parar!, del mamut que aparece al cabo de unas pocas páginas del mismo libro.


A su vez, el ilustrador no acreditado de Vida íntima de los animales de la prehistoria recurrió a dos habituales de esta sección... ¿Adivináis sus nombres? Efectivigüonder, Charles Knight y Zdenek Burian. Sin pasar de la portada pueden ficharse un par de parecidos razonables.

Charles Knight, 1905

Zdenek Burian, 1960

Una de las viñetas del capítulo dedicado al Smilodon recuerda bastante -si bien introduciendo ciertas modificaciones- a una estampa icónica de Burian publicada en Prehistoric Man (1960), la cual representa el encuentro entre unmacairodontino y un grupo de Pithecanthropus (Homo erectus).



Lo curioso es que entre las abundantes copias y versiones de este tomo, el decimosexto de la colección Vida íntima de los animales, encontramos dos ilustraciones firmadas por el propio Burian...





...Y más curioso todavía es que una de ellas sea ¡autofusilada!, como puede advertirse comparando la imagen anterior con la siguiente, fechada en la esquina inferior derecha en el 55 y publicada en Prehistoric Man (1960).



Burian after Burian: "¿Eres tú Pithecanthropus, o soy yo?"

¿Por qué Burian copió a Burian? ¿Por qué sólo dos de las ilustraciones de Vida íntima de los animales de la prehistoria llevan su firma? ¿Quién pintó las demás? La respuesta a éstos y otros enigmas... Otro día, que este libro con más plagios que páginas -bueno, exagero... ¡aunque lo mismo no!- se merece una saga en condiciones como la que dedicamos a Zoobooks. Pero antes de deciros "hasta pronto, koprolitos"...


https://www.etsy.com/es/listing/107489702/smilodon-grabado 

Sí, lo reconozo, ¡también yo he fusilado Vida íntima de los animales de la prehistoria! Lo copié inocentemente de pequeño y ya de mayor con premeditación y alevosía. Mi Smilodon, por cierto, está a la venta aquí. ¡Ponga un Godoy original en su pared! Bueno, un Godoy original que es una copia, pero una copia original. Llamémoslo estudio, que suena mejor. Y sí, mis padres me enseñaron que el autobombo está feo, ¡pero más feo es robar! Ahora sí, ¡hasta pronto, koprolitos!

* * * * *

PD a raíz de un comentario en nuestro facebook defendiendo que todas las ilustraciones del citado libro son obra de Burian aunque éste no aparezca en los créditos (algo habitual en ediciones antiguas e incluso en algunas actuales), y que el parecido con Knight se debe a la influencia del paleoilustrador estadounidense en la temprana obra del checo.

Tengo este libro desde la infancia y también yo, al interesarme con los años por la obra de Burian y advertir su firma en las pinturas del proave y el Pitecántropo, pensé así. Sin embargo un examen con lupa revela diferencias en la técnica pictórica de las demás ilustraciones -salvo, tal vez, las de la segunda página dedicada al Pitecántropo-.

Me gustaría dedicar todo un post a argumentar con imágenes mi punto de vista, mientras tanto ahí va un resumen:

* El color de Burian es impresionista, rico en matices, abundante en contrastes cromáticos -luces amarillentas o anaranjadas en oposición a sombras violáceas o azuladas- pero armónico en su conjunto; su iluminación refleja con acierto distintos momentos del día y fenómenos atmosféricos
* La mayoría de sus pinturas las realizó al óleo, que por su prolongado tiempo de secado permite desde empastes y frotados de pincel seco a acuarelados y fundidos.
* Asesorado por Augusta y otros paleontólogos, sabía dónde y cómo "apretar" el dibujo para definir con unos pocos trazos detalles anatómicos.

Estos rasgos pueden apreciarse en las ilustraciones indicadas (y aquí). Las demás presentan, por comparación:

* Paletas cromáticas más "chocantes", con tonos discordantes (por ejemplo cielos rojo sangre sobre paisajes con iluminación de mediodía) o combinatorias de dos o tres tintas muy saturadas.
* Un tratamiento áspero y seco, con profusión de pinceladas "cortantes" y superpuestas que denotan el uso del gouache o algún otro medio soluble al agua y de secado rápido (típico de otros tomos de la colección Vida íntima de los animales)
* Representaciones de animales más o menos correctas, aunque por lo general esquemáticas, carentes de la concisión naturalista del checo.

Sobre la influencia de Knight en obras tempranas de Burian hablamos en otro post, si bien me extrañaría que el segundo hubiese copiado con tanto descaro al primero al final de su carrera. Eso sí, lo del Pitecántropo autofusilado me lleva de cabeza.

Si dispones de información precisa que refuerce o contradiga mi teoría, desde Koprolitos te animamos a compartirla con nosotros.

miércoles, 18 de junio de 2014


Expediente Burian: Vida íntima de los animales de la prehistoria

En la última entrega de Fusilando sin piedad el que esto escribe afirmaba que las ilustraciones del libro Vida íntima de los animales de la prehistoria, a excepción de dos firmadas por el paleoartista checo Zdenek Burian, son obra de un anónimo imitador de Burian, Charles Knight y otros. Un lector de nuestra página de facebook sostenía que todas son de Burian, pese a no aparecer en los créditos (algo habitual en ediciones antiguas, incluso en algunas modernas), y que el parecido con Knight se debía a que éste influenció a Burian en su obra temprana (lo cual es cierto, si bien para cuando se publicó el libro en cuestión Burian peinaba canas y había desarrollado un estilo propio).
Tengo este libro desde enano. Cuando descubrí que el responsable de muchas imágenes icónicas del paleoarte se llamaba Zdenek Burian, y reconocí su firma en las ilustraciones mencionadas, pensé igual. Sin embargo, echando un ojo a esta amplia colección de dibujos y pinturas de Burian, puede advertirse un nivelazo en toda su producción: trabajos ricos en detalles o abocetados con unas pocas manchas, pero con una constancia en la calidad y el estilo... Que se echa en falta en la mayoría de las ilustraciones del libro que nos ocupa.
Cuanto más profundizaba en la obra de Burian, más me rechinaban las diferencias en el tono (el libro abunda en esos enfrentamientos encarnizados que tanto gustan a los niños, mientras Burian, más romántico, nunca se cebó en escenas sanguinolentas), la técnica pictórica, el tutifruti loco de fusilamientos (impropio de un artista, como decíamos, ya en la cima de su carrera), y ya la guinda algunas burradas impensables para un señor que llevaba toda una vida representando animales tanto contemporáneos como prehistóricos (fijaos en ese dinosaurio en los huesos... ¡con la pata estirada hacia el cielo!).
Para mí está claro, aunque me gustaría disponer de más info para redactar un post comodiosmanda. La primera edición en castellano es del 83, no he podido hallar la fecha de publicación del original italiano; un dato curioso es que Burian murió en el 81, la ilustración del proave está fechada en el 70... Probablemente las ilustraciones de Burian incluidas en el libro no fuesen realizadas para la ocasión, sino pintadas con anterioridad (muchas de sus creaciones han sido reimpresas varias veces: Life before man, publicado en el 72, recopila obras previamente publicadas en sus colaboraciones con el paleontólogo Josef Augusta).
Si alguien dispone de información al respecto rogamos nos la comunique. ¡Gracias!
 

lunes, 25 de noviembre de 2013


Sanjulián after Burian, Harryhausen y otros

Sanjulián. Sin título, fecha desconocida
Fotograma de King Kong, película de 1933 dirigida por Meriem C. Cooper y Ernest B. Schoedshack con efectos especiales de Willis O'Brien.
Manuel Pérez-Sanjulián Clemente, o simplemente Sanjulián, es un ilustrador barcelonés conocido por sus portadas de fantasía y terror para las editoriales de Josep Toutain y James Warren. Si bien algunas de sus obras tempranas se traen un cierto aire a Frank Frazetta, lo más característico de Sanjulián es su realismo minucioso de aspecto fotográfico. Parece ser que los colegas con los que compartía estudio en sus inicios le decían en tono jocoso "ahora con el pincel de un solo pelo", y es que Sanjulián es de los que agarran una foto y la clavan con todo lujo de detalles, cada arruguita, cada pestaña. Lo que suele llamarse "tener buena mano". Imaginación, en cambio... Porque ¿cómo se las ingenia este señor para representar con pelos y señales un motivo del que no existe referencia fotográfica alguna, por ejemplo un dinosaurio? Pues fusilando sin piedad los dinosaurios representados por otros. Ahí van unos cuantos "parecidos razonables":

Sanjulián. Cubierta de Creepy # 60, febrero de 1974
 
Zdenek Burian. Gorgosaurus & Scolosaurus, 1955
Sanjulián. Cubierta de Creepy #78, marzo de 1976
Póster de la película de 1969 The valley of Gwangi, dirigida por Jim O'Connolly con efectos especiales de Ray Harryhausen
Sanjulián. Cubierta de la edición de 1984 de Dinosaur Tales de Ray Bradbury
Cubierta de agosto de 1969 de la revista Animals con modelo de Arthur Hayward, colaborador de Ray Harryhausen en The Valley of Gwangi

Sanjulián. Sin título, fecha desconocida.

John Gurche. Cubierta de la edición de 1986 del libro de Robert Bakker The dinosaur heresies
Sanjulián. Sin título, fecha desconocida
 Muy Interesante 134, agosto de 1992 (pie de foto: "Museo de la Ciència")
 Sanjulián. Sin título, fecha desconocida.

Fotograma de The Valley of Gwangi, 1969


martes, 27 de mayo de 2014

Fusilando sin piedad: Frazetta after Burian

  Cubierta de Zdeněk Burian para A book of mammoths, 1963

Zdeněk Burian (1905 - 1981) fue un pintor checo que ilustró tanto literatura de ficción como científica. Sus colaboraciones con Josef Augusta y otros expertos en fauna prehistórica lo convirtieron en uno de los más reconocidos e influyentes paleoartistas del siglo XX.

 
Cubierta de Frank Frazetta para Conan the adventurer, 1966
Frank Frazetta (1928 - 2010) fue un historietista e ilustrador estadounidense especializado en fantasía heroica, considerado uno de los máximos exponentes del género. La icónica imagen de Conan el bárbaro que todos conocemos es obra suya.

¿Qué tienen en común estos señores? Por si os perdísteis este post...

Arriba una recreación del pterosaurio Dimorphodon pintada por Burian para el libro Prehistoric birds and reptiles, escrito por Augusta y publicado en 1961. Abajo el óleo de Frazetta que ilustró la cubierta de Thongor in the city of magicians, novela de Lin Carter editada en 1968.
Miremos con lupa:

¡En efecto!, Frazetta fusiló el Dimorphodon pintado por Burian varios años antes. Pues bien, gracias a este post elaborado por el coleccionista y bloguero Ryan Khatam...


...Podemos contrastar varias obras de ambos y, pese a no encontrar parecidos taaaaan obvios como el del Dimorphodon, sí apreciar ciertas semejanzas en el diseño de criaturas prehistóricas, esquemas compositivos y recursos plásticos:

Zdeněk Burian, 1948 (publicado en Great Discoveries, 1962)
 
 Frank Frazetta: ilustración publicada en Burroughs Artist Portfolio, 1968

Si bien Khatam indica aquí el origen de las imágenes de Burian, no hace lo propio con las de Frazetta. Para situarnos, Burian venía publicando en su país desde el 51, aunque no fue hasta el 56 que los libros que ilustraba comenzaron a traducirse al inglés. En la esquina inferior izquierda de su oso de las cavernas puede leerse "Z Burian 48":

Publicado por primera vez en 1954 en Z pradějin člověka, este dibujo apareció más tarde en la edición inglesa del 62 de Great discoveries (las fechas de los pies de foto, tomadas de aquí, corresponden a las ediciones inglesas escaneadas por el autor de la comparativa). El oso de Frazetta -no fechado- se incluyó en un portafolio editado en 1968 que reproducía dibujos realizados en años previos (más info e imágenes aquí, aquí y aquí)...

Frank Frazetta, dibujo del 64 publicado en el Burroughs Artist Portfolio de 1968

 Zdeněk Burian: ilustración publicada en A book of mammoths, 1963

...Aunque ninguno anterior al 62, siendo la mayoría del 64 o posteriores. "Bueno", podría objetarse, "le copió un pterosaurio, los hombres de Neanderthal se dan un aire... lo demás son parecidos casuales". ¿Tan casuales como los siguientes...?

Zdeněk Burian, ilustración publicada en The age of monsters, 1964
Frank Frazetta, ilustración publicada en Burroughs Artist Portfolio, 1968

Zdeněk Burian, c.1960, publicado en Great Discoveries, 1962

Frank Frazetta, viñeta para Creepy #2, 1964

Uno de los comentaristas del citado post menciona entrevistas en las que el propio Frazetta reconoce su admiración por Burian, sugiriendo incluso que fue Roy Krenkel -dibujante de E.C. y colega de Frazetta- quien le dio a conocer su trabajo. Otro comentarista, que afirma haber escrito un artículo titulado Burian and his influence overseas, pide al primero referencias, sin obtener respuesta. No he podido hallar en la red las supuestas entrevistas ni el artículo... En todo caso:

Frank Frazetta: Savage World, cubierta para Monster Mania #2, 1967 (repintado en 1981)


Zdeněk Burian: ilustración para la novela Plutonie, 1956

 Zdeněk Burian: ilustración para Prehistoric birds and animals, 1961
...Demasiadas coincidencias. Por cierto, si nos fijamos en uno de los tiranosaurios de Frazetta...

Frank Frazetta: detalle de Savage World (1967, repintado en 1981)

...Lo comparamos con este otro, también de Frazetta...

Frank Frazetta, 19??

...Y ambos con esta pintura del pionero del paleoarte Charles Robert Knight...
Charles Robert Knight, 1919

"¡Vaya un ladrón el Frazetta, cómo fusilaba el tío!". A ver, a ver: imagínate a ti mismo como ilustrador hace medio siglo, documentándote para representar criaturas prehistóricas con cierto nivel de realismo. No, no existía Google, y tampoco abundaba como hoy la literatura ilustrada sobre el tema. El mismo Burian, dada la dificultad de acceder a restos fósiles para realizar sus primeras reconstrucciones, recurrió a los trabajos de Knight:

Zdeněk Burian, 1941

Charles Robert Knight, 1930

También Knight, claro está, tuvo sus maestros, como él mismo reconoce en su Animal drawing. Ya lo decían Aristóteles y Jack Kirby: "aprendemos por imitación, como los monos". En descargo del bueno de Frank hay que decir que, salvo por el robo descarao del Dimorphodon, Burian fue para él una fuente de inspiración más que una plantilla de calco, no como otros que... Vaya tela:

Sanjulián. Cubierta de Creepy # 60, febrero de 1974

  
Zdenek Burian. Gorgosaurus & Scolosaurus, 1955

martes, 8 de abril de 2014

Fusilando sin piedad: Paul after Knight

Frank Rudolph Paul: cubierta de Wonder Stories nov. 1934

La imagen superior -cuyo diseño guarda un curioso parecido con una caja de Smacks de Kellogg's- corresponde al número de noviembre de 1934 de la revista de ciencia ficción Wonder Stories. El autor de la ilustración es Frank Rudolph Paul, quien tomó como modelos para sus criaturas prehistóricas varias obras del paleoartista Charles Robert Knight, entre ellas tres de las pinturas murales que Knight realizó en la década de 1920 para el Field Museum of Natural History de Chicago.


Charles Robert Knight: Laelaps (Dryptosaurus), 1897


Charles Robert Knight: Allosaurus, 1919


Charles Robert Knight: Ornitholestes, 1915


Charles Robert Knight: Protoceratops, c. 1922

Charles Robert Knight: Pteranodon, Tylosaurus y Protostega, 1920s

Charles Robert Knight: Triceratops versus Tyrannosaurus Rex, 1927




martes, 7 de enero de 2014

Fusilando sin piedad: Robot Monster


Bienvenidos a FUSILANDO SIN PIEDAD, sección en la que estudiaremos creaciones de temática prehistórica que, con mayor o menor grado de premeditación y alevosía, "toman prestado" (como este Dimorphodon que Frank Frazetta copió de Zdenek Burian o las estampas del mismo Burian, Harryhausen y otros sableadas por Sanjulián).

Hoy os traigo Robot Monster, colmo de lo cutre rodado en 1953 por Phil Tucker y producido por Al Zimbalist, responsable de otros bodrios entrañables de la serie b de los cincuenta como King Dinosaur (Bert I. Gordon, 1955). Ahí va una sinopsis telegráfica de esta abominación del celuloide, considerada junto a Plan 9 from outer space (Ed Wood, 1959) una de las peores películas de todos los tiempos: invasión extraterrestre más monstruo conoce a chica más... Lo habéis adivinado, ¡DINOSAURIOS! Dadle al trailer que aparece a continuación y flipadlo bellotas (aquí la peli completa):


Pese a que la idea original era que el monstruo robot fuese, eso, un robot, el presupuesto no dio para más que una escafandra y un traje de gorila confeccionado por George Barrows -especialista en papeles de simio y colega de Tucker-. Si el parné no alcanzaba para un disfraz de androide mucho menos para efectos especiales de alto copete, así que en el montaje se reutilizaron escenas de otras películas, entre ellas One Million B.C. (Hal Roach, 1940) y Lost Continent (Sam Newfield, 1951). Los dinosaurios de la primera eran reptiles agigantados respecto a los protagonistas humanos por un efecto óptico -atención a la cría de cocodrilo customizada con una cresta de pega-, los de la segunda muñecos animados por stop motion.


Si nos fijamos en el cartel que abre este post podemos advertir que la iguana es un recorte coloreado de un fotograma de One Million B.C.



¡No se vayan, aún hay más! El saurio verdoso de este otro cartel (más material promocional aquí)...



...Fue sisado de The Beast from 20000 Fathoms, dirigida por Eugène Lourié y estrenada, al igual que Robot Monster, en junio de 1953. Aclaro, por si a estas alturas cupiese alguna duda sobre quién copió a quién, que la criatura animada por Ray Harryhausen (inspirada, por cierto, en el relato The Fog Horn de su tocayo y amigo Ray Bradbury) no aparece en la película de Tucker y sí en la de Lourié; esto ya, se mire como se mire, es publicidad engañosa. En cuanto a la pareja de terópodos morados...


...Guarda un parecido más que razonable con esta obra del pionero del paleoarte Charles Robert Knight. Huelga decir que en Robot Monster no aparecen dinosaurios tan bonitos y tan bien hechos como los que pintaba Mr. Knight.


Mi detector de plagios no encuentra fuentes para esta otra pareja de belicosos saurios púrpuras, aunque visto lo visto no me sorprendería que también fuesen "prestados"...


Y eso es todo por hoy, queridos koprolitos. ¡Hasta la próxima edición de FUSILANDO SIN PIEDAD! 
 http://koprolitos.blogspot.com.es/2014/01/fusilando-sin-piedad-robot-monster.html