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lunes, 3 de febrero de 2020

Los problemas de tres en tres de las mantis religiosas. Iconografía de insectos antropomorfos a través de "The Growlers" y su videoclip "Problems III"



Aprovechamos nuestro interludio dedicado a la observación de las relaciones entre arte y percepción para retornar la antrozoología artística y audiovisual.
En esta ocasión nos ha llamado la atención el trabajo realizado para un videoclip de The Growlers que se aprovecha de ciertos rasgos antropomórficos observables en las mantis religiosas. El clip combina la presencia de ejemplares vivos con reproducciones y ejemplares conservados en poses estáticas explotando un inquietatnte sentimiento empático con el insecto. Es una referencia más al tema kafkiano de la metamorfosis y nuestra relación cultural con los insectos. Ya lo hemos tratado en entradas específicas observando la relación filogenética entre mantis y cucarachas, algo raramente observado fuera del estricto ámbito de la entomología, ya que popular y erróneamente las cucarachas son asociadas o confundidas con los escarabajos.
El poder iconográfico de la mantis se debe a su posición erguida, al giro de su cabeza, a su mirada aparentemente direcional que nos sugiere la presencia de pupilas y nos genera un engaño perceptivo asociado a la empatía, al encontrar una cierta facilidad en antropomorfizar el aspecto externo y la actitud motriz del animal.

Aunque somos conscientes de lo anecdótico de la propuesta audiovisual del video del tema "Problems III", nos sirve para recordar la problemática alrededor de la asimilación de la imagen de la mantis por la cultura popular, estigmatizada además por su mítica depredación copulatoria, compartida con las arañas (con algunas especies en particular, como ya hemos observado),y que tendríamos que dilucidar si no la mantenemos más porque nos parece una buena historia que porque sea estrictamente cierta, aunque la ciencia la avale cayendo en la misma tentación.

Decíamos con anterioridad al respecto:


-La ciencia también genera mitos.
Un primer vistazo al problema de la mantis religiosa.

Las acciones de los animales, observadas desde la subjetividad (tentada de usar el disfraz de la objetividad amparada en el "magister dixit" que impregna el método científico) son aún hoy tergiversadas por nuestras propias motivaciones.
Del mismo modo que las hormigas han sido vistas siempre como un ejemplo de perfección en la organización social (análogamente a las termitas y las abejas -últimamente ciertos ratoncillos subterráneos, ciegos y pelones, son un frecuente ejemplo de mamíferos de similar organización-), existe también un clásico que perdura como ejemplo de "hembra fatal", o de amor suicida desde el punto de vista del macho, en el desarrollo del acto de la cópula de la Mantis Religiosa, animal de enorme atractivo visual por diversas razones.
Paradójicamente, su físico adaptado al camuflaje (con fines depredadores -¿o resulta sólo efectivo contra sus propios depredadores?¿cumple tal vez los mismos fines por igual?), aunque es evidentemente un físico que dificulta su avistamiento, nos llama la atención por su asombroso parecido con un brote vegetal; eso sí: un brote vegetal antropomorfo, que se nos antoja en una actitud intrigante, reflexiva (introspectiva, "rezadora", "religiosa").
Es muy difícil que un guión documental cinematográfico actual, o de un libro ilustrado sobre insectos, eluda el comentario sobre el nombre de la "rezadora" en contraste con su carácter voraz, que la lleva a alimentarse del macho durante la cópula.
La mantis, con su cabeza dotada de posibilidad de giro y con sus largas patas anteriores que evidencian su capacidad prensil y recuerdan a brazos de primate, se comporta visualmente como una marioneta china, una estilización de formas humanas agresivas, y pocas especies animales poseen un poder arquetípico tan aterrador para nuestra especie como lo tiene la nuestra propia, debido al desarrollo milenario de clanes organizados jerárquicamente y con posibles conflictos con otros clanes.
Pero yo creo que hay un factor todavía más decisivo para el estrellato de la mantis: su mirada. La empatía más atávica que se despierta en nuestro interior por informacion visual se conmueve al encuentro con otra mirada. Observando artrópodos no es frecuente un tamaño tal que las dimensiones de la cabeza del animal ofrezcan una visión clara de sus rasgos, de sus ojos. Sin embargo sí es posible en el caso de la mantis: su mirada ofrece dos saltones ojos (no compuestos, como en la mayoría de insectos) con un oscurecimiento central que identificamos con la pupila que fija la mirada de animales superiores.
Las pupilas recalcan la direccionalidad de la mirada, y, en ese sentido revelan de algún modo la intención del que nos mira. Sus intenciones nos hablan de su carácter, por lo que solemos identificar la mirada con el reflejo del espíritu, "el espejo del alma". Son los ojos de la mantis, antropomorfa, los que la hacen apta para representar el papel de Venus poseída por Tánatos, con una mirada extraviada que señala a todas partes, también al observador.
Es clásica la disertación de Roger Caillois sobre la fascinación cultural ejercida por la imagen de la mantis en su libro "Medusa & Cía". Caillois señala la importancia del giro de cabeza del animal, ya que pocos insectos pueden seguirnos con la mirada, pero escoge a la mantis por su comportamiento sexual, clásicamente tildado de caníbal.
El canibalismo sexual de la mantis religiosa es tan infrecuente que no debería nombrarse como un rasgo distintivo de la especie, y sin embargo es difícil encontrar un texto sobre ella que no lo mencione.
Que una hembra, receptora del material fecundo del macho, tome no sólo dicho material sino todo su ser, es algo con un poder tan fascinador que su confirmación es buscada incluso donde no se produce, o se produce anecdóticamente y, además, casi siempre es presentado como ejemplar sacrificio del macho por cumplir la heróica misión de perpetuar su descendencia.
K. Roeder, en 1935, escribe un tratado que esclarece este aspecto del comportamiento de la mantis y su explicación científica para encontrar un sentido que encaje con la teoría evolucionista: ¿cómo opera la selección natural para favorecer el sacrificio del macho?.
A Roeder le preocupa la tendenciosidad de las narraciones científicas del acto sexual de estos insectos, que recurren siempre a una antropomorfización del animal para luego "bestializarlo" por su ferocidad incontenible, sirviendo más a criterios dramáticos que estrictamente científicos. Roeder señala:

"Todas las narraciones coinciden en cuanto a la ferocidad de la hembra, y a su tendencia a capturar y devorar al macho durante la copulación [...] La hembra puede atrapar y devorar al macho como lo haría con cualquier otro insecto".
Roeder, K. (1935). An experimental analysis of the sexual behavior of the praying
mantis (Mantis religiosa L.). Biological Bulletin, 69, 203 e 220

Para añadir truculencia al hecho, se suele señalar que el macho empieza a ser devorado por la cabeza y que, incluso estando decapitado, vive lo suficiente para terminar la faena.
¿Cómo se explican todas estas dificultades en un sistema selectivo? ¿porqué la naturaleza no ha seleccionado machos mayores que sometan a las hembras a su antojo en vez de un diformismo sexual tan desventajoso?. El hecho de que se manifieste de este modo es más por insistencia en los textos que por verdadera generalización en la naturaleza.
K. Roeder consigue señalar que el canibalismo sexual de la mantis dista de ser una pauta normal de su comportamiento, y que lo que se ha señalado como característico no es sino una aberración lo suficientemente alegórica de la "femme fatale" como para que se siga repitiendo con errónea insistencia.
A Roeder, una vez comprobado el bajísimo indice de manifestaciones del hecho en cuestión, le queda sin embargo una pregunta que contestar: ¿porqué se siguen dando casos esporádicos de canibalismo si la selección natural debería haber favorecido la supervivencia del macho y por ende de su prole?.
Si tenemos en cuenta cuánto nos cuesta hablar de los procesos evolutivos como no universales dentro de la propia especie, y que también tendemos a olvidar que se trata de un proceso paulatino que no siempre conocemos consumado -si es que se puede hablar de consumación en términos evolutivos- lo único que nos queda es una respuesta, si existe, para el hecho concreto de la efectividad sexual de un macho decapitado. Pues bien: esa respuesta existe.
La hembra de la mantis es mayor que el macho (como en casi todos los insectos y otros artrópodos) y ataca y devora cualquier cosa móvil que no la supere en tamaño.
El macho, para aparearse, se ve obligado a no moverse mientras esté en el campo visual de la hembra. Unos centros inhibidores de los movimientos copulatorios (situados en el ganglio subesofágico, debajo de la cabeza) impiden que el macho ejecute dichos movimientos cuando no sólo no es necesario sino arriesgado, y así puede producirse el acercamiento a la hembra sin sufrir daño.
Los machos de la mantis no se dejan atrapar fácilmente y huyen o luchan cuando son asumidos por las hembras como alimento, por lo que , en caso de ser comidos o heridos, se perdería una posibilidad de descendencia tanto de machos como de hembras. Está claro el porqué de la selección de los machos hábiles para vencer el marcaje de la hembra y capaces de copular y salir ilesos. ¿Cómo es que los machos suicidas siguen teniendo descendencia?
Sencillamente porque, al perder la cabeza, una vez iniciada la cópula, pierden la inhibición de los movimientos automáticos de copulación, y son sementales más eficaces que aquellos que logran esquivar los ataques pero no se pueden entretener en otra cosa, por culpa de poseer todavía intacto su ganglio subesofágico. Un macho decapitado no se preocupa por su piel, sino sólamente por copular.
El antropocentrismo del mito sexual de la mantis no sólo se refleja en pretender hacer pasar por habitual un suceso raro en la especie, sino también en el hecho de que sea la hembra devoradora el mito, y no el macho, convertido en máquina bukowskyana de follar, en cuanto pierde la cabeza. También la araña conocida como viuda negra, es descrita con esta característica pauta de comportamiento, aunque no sea del todo cierto, por el mismo atractivo morboso, por la curiosidad que suscita, aunque la mayoría de los machos ejecute la cópula sin problemas. Esta tergiversación de los hechos, aunque poco científica, ha viajado fundamentalmente en los textos científicos que, para popularizarse, han de servirse de una amenidad que, más o menos extremadamente, se vuelve amarillista.
Las cualidades obliterativas de la mantis son relativamente poco destacadas en las ilustraciones de los libros; es inevitable la visión antropomorfizada del insecto que mira (cercanía al mamífero) y "manipula" (cercanía al primate). Y es que la divulgación de todo conocimiento pasa de un modo u otro por los filtros de la memoria a la que, de hecho, está destinada.


La memoria solicita discontinuidades en la percepción, roturas, sorpresas.


Nuestra percepción se basa, en cierto modo, en el estudio de lo sorprendente




The Growlers es una banda originaria de Costa Mesa, California, formada en el año de 2006. El estilo musical que inicialmente presentaron fue el autodenominado "Beach Goth" que se podría describir como una mezcla de surf rock, garage rock y country y que asimismo fue presentado como concepto totalmente independiente, sin ningún tipo de compañía o sello discográfico, sino hasta en 2016, con la llegada de Julián Casablancas y su discográfica Cult Records.

Entran en la escena underground del garaje/surf californiano con una recopilación de 25 tracks en el 2007 titulado Greatest sHits. Después de dos años, graban 8 demos llamados Couples, las creaciones de esos 8 Couples después de editarlos y remasterizarlos servirían para darle forma a sus 2 primeros álbumes de estudio "Are You In Or Out?" y "Hot Tropics".

"Are You In Or Out?" el 6 de octubre del 2009 con una agrupación original compuesta por Brooks Nielsen (voz y coros), Matt Taylor (guitarra y coros), Miles Patterson (guitarra), Scott Montoya (bajo) y Brian Stewart (percusión).
El 12 de octubre de 2010 presentan "Hot tropics" uniéndose a la agrupación Kyle Straka como guitarrista en algunas canciones.
En el año 2012, la banda empieza a organizar un festival de música llamado Beach Goth, de los que han efectuado 6 hasta la fecha.
El 22 de enero de 2013 sacan un nuevo álbum titulado "Hung at heart" uniéndose a la agrupación Anthony Braun Perry como bajista, aunque salen de la banda Miles Patterson y Brian Stewart, por lo que la agrupación quedó como Brooks Nielsen (coros y voz principal), Anthony Braun Perry (bajista), Scott Montoya (percusión), Kyle Straka (teclados) y Matt Taylor (guitarra).
El 12 de noviembre de 2013 presentan un nuevo trabajo titulado "Gilded pleasures" .
El 23 de septiembre del 2014 lanzan un álbum que empieza a cambiar el género musical de la banda (beach goth) llamado "Chinese fountain".
El 30 de septiembre de 2016 presentan su último trabajo llamado "City club" bajo el sello discográfico "Cult records" del vocalista de The Strokes, Julián Casablancas.
La página "El Quinto Beatle" señala que este disco rompe totalmente con el concepto original de la banda, ya que se pasó de baladas tranquilas de surf rock y country rock a canciones pop con una mezcla de sintetizadores.
Posteriormente el día viernes 27 de julio de 2018 lanzan su séptimo álbum de estudio, titulado Casual Acquaintances,que cuenta con 10 temas, este último trabajo ha regresado en gran parte al movimiento Beach Goth ya que vuelve a ser un trabajo totalmente independiente. 


El tema que nos ocupa y que acompaña a las imágenes recurrentes de las mantis humanizadas, "Problems III", dice algo así en castellano:


Cariño, no te rindas todavía
Cuando hemos llegado tan lejos
Recuerda cuando nos conocimos
En el viejo prospector
Viajes de ácido con los ojos vendados
Las pequeñas yemas de tus dedos
Canciones de piano fuera de tiempo
Dientes de madera manchados por el vino
Los problemas vienen de a tres
Luego los derrotamos
No es nada en comparación
Para las resacas, hemos compartido
Pero alquila a tiempo
Tenemos cigs y vino tinto barato
Ven y comparte mi mesa
Y vierte tu corazón en el mío
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
No sirve de nada actuar
Como si fuéramos mamá y papá
Ya hemos hecho suficiente de eso
Impresiones, buenas y malas.
Imitadores halagadores
Atrapados cavando en nuestra basura
Lamiendo nuestras latas oxidadas
La vida en la sartén
Los problemas vienen de tres en tres
Luego los derrotamos
No es nada en comparación
Para las resacas, hemos compartido
Pero alquila a tiempo
Tenemos cigs y vino tinto barato
Ven y comparte mi mesa
Y vierte tu corazón en el mío
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
Viajes lúcidos en alegría viajan en barcos
Vimos las luces de neón
Un paseo de amantes para descongelar tiempos fríos
Viajes lúcidos en alegría viajan en barcos
Vimos las luces de neón
Un paseo de amantes para descongelar tiempos fríos



Letra original en Inglés:

Babe don't give up yet
When we've come this far
Remember when we met
At the old Prospector
Blindfolded acid trips
Your tiny fingertips
Piano songs off time
Wood teeth stained from the wine
Problems come in threes
Then we beat them down
Its nothing when compared
To the hangovers, we've shared
But rents on time
We've got cigs and cheap red wine
Come on and share my table
And pour your heart into mine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
It ain't no use to act
Like we're mom and dad
We've done enough of that
Impressions, good and bad
Flattering copycats
Caught digging through our trash
Licking our rusty cans
Life in the frying pan
Problems come in threes
Then we beat them down
Its nothing when compared
To the hangovers, we've shared
But rents on time
We've got cigs and cheap red wine
Come on and share my table
And pour your heart into mine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Lucid trips in joy ride ships
We watched the neon lights
A lovers ride to thaw out frigid times
Lucid trips in joy ride ships
We watched the neon lights
A lovers ride to thaw out frigid times

https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Growlers

Página de la banda

Referencias:

https://www.bbc.co.uk/music/artists/4a51d885-9445-4e6a-a171-36e2d51dcfa0
http://thegrowlers.com/music/
http://rollingstone.com.mx/rs_mes/the-growlers/
https://www.allmusic.com/album/city-club-mw0002976520/credits
https://www.elquintobeatle.com/2016/10/13/the-growlers-city-club/
https://www.sopitas.com/248111-los-10-sobres-brooks-nielsen-de-the-growlers/
http://www.wakeandlisten.com/the-growlers-los-growlers-y-el-resto-daba-todo-igual/
http://www.mindies.es/entrevista/entrevistamos-a-the-growlers/
http://rollingstone.com.mx/noticias/entrevista-the-growlers/
http://www.latimes.com/entertainment/music/la-et-ms-beach-goth-20161020-snap-story.html

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Las Voces de la Voz

-Lenguaje y mímesis. Noxistencia lingüística. Concepto de Idiolecto

“Tocando con luz objetos cotidianos”. Ana Lucía Sánchez-Stone.

 

Álbum, Casual Acquaintances, en Beach Goth Records and Tapes   




viernes, 11 de marzo de 2016

Un oso polar como intruso de la fotografía popular alemana.





Gracias a un artículo aparecido en Retronaut, hemos tenido acceso a una curiosa galería fotográfica que constata uno de los fenómenos de la antrozoología fotográfica más curiosos y extraños que hayamos comentado en El Animal Invisible.

Para empezar, no es frecuente que en Retronaut se prodiguen mucho en comentarios textuales de las selecciones de imágenes, porque estas hablan por si mismas o resultan más bizarras y enigmáticas cuanto menos se sepa de ellas, pues esa es la finalidad de este sitio web: compilar documentos fotográficos del pasado lo más chocantes, llamativos y desconcertantes posible.

No es raro, pues, que dejen constancia de la publicación de un libro del coleccionista fotográfico Jean-Marie Donat, quien se percató de la gran cantidad de documentos fotográficos privados alemanes que daban fe de una peculiar costumbre en la Alemania de mediados del siglo XX: que alguien disfrazado de oso polar aparezca posando en fotos populares y familiares, una especie de photo-bomb intencionado y genérico que al parecer era relativamente habitual pero que hoy en día, una vez rescatado del olvido nos resulta extraño, llamativo y un tanto surrealista.

Donat ha recopilado los ejemplares de su colección en un curioso libro recientemente publicado y promocionado desde este y otros artículos en los periódicos digitales e impresos. Lo que más me sorprende es lo poco que llegan a aclarar el porqué de esta costumbre y los motivos que popularizaron la presencia de disfraces de oso en fotografías de carácter familar o privado.

El libro se titula Teddybär, o lo que viene a ser la expresión alemana para teddy-bear,  acuñada a partir de un célebre episodio protagonizado por Theodor (Teddy) Roosevelt. Éste rehusó a disparar a un oso durante una cacería organizada, con fines promocionales, por sus colaboradores, episodio que acabó por convertirse en objeto de parodia y sátira política más allá de las intenciones de sus instigadores, asociando por siempre a Roosevelt a esta anécdota.
Lo cierto es que el entonces presidente estadounidense había salido de caza bastante ilusionado por la posibilidad de avistar y dar caza a un oso, pero por lo visto la empresa se volvió tediosamente ardua, y cuando al fin una avanzadilla guiada por perros dió con un ejemplar, el animal se defendió provocando bajas entre los sabuesos, por lo que el guía Holt Collier, temeroso de perder más perros antes de la llegada de Roosevelt para abatir al plantígrado, consiguió aturdirlo de un culatazo en el cráneo y atarlo a un árbol para que el presidente, a su llegada, hiciese los honores. Si esto fue posible, albergamos dudas sobre el tamaño del animal, que en caso de ser un oso pardo americano o grizzly sin duda sería muy joven o poco crecido, e incluso en el caso de tratarse de un oso negro, de talla inferior.
El caso es que en aquellas circunstancias Roosevelt se negó a dar el tiro de gracia por encontrarlo antideportivo e injusto, lo que se interpretó en clave humorística como un gesto compasivo desde la superioridad.
A esta circunstancia que asoció a Teddy Roosevelt con los osos (exentos de su consideración como fieras peligrosas) habría que sumar la apariencia antropomórfica y neoténica de los osos, de formas redondeadas y cabeza proporcionalmente grande, lo que los hace semejantes a cachorros incluso de adultos y, por tanto, desde los parámetros de la percepción humana, resultan animales amables pese a su potencial agresivo y predatorio, y proclives a ser utilizados como modelos para juguetes.
Todo ello inspiró a Morris Mitchmon al ver la caricatura de Clifford Berryman publicada en 1902 en The Washington Post.
Mitchmon decidió aprovechar la popularidad del incidente para comercializar, a través de su empresa Ideal Novelty and Toy Co un muñeco de trapo al que llamó "Teddy" en honor al presidente, alcanzando tal popularidad que Teddy se convirtió en sinónimo de oso de juguete. Casi simultáneamente, en Alemania la firma Steiff presentaba, ajena al éxito del Teddy Bear americano, su primer oso en la Leipzig Toy Fair en marzo de 1903. La creciente popularidad de los libros ilustrados desde la Inglaterra victoriana y colonial hizo que rápidamente las imágenes de animales australianos provocasen que los niños se enamorasen de los Koalas (que nada tienen que ver con los úrsidos, pues se trata de marsupiales) por su parecido no sólo con estos osos de juguete sino especialmente por su parecido casual con el rostro del propio Roosevelt, lo que facilitó no sólo que se les llamase Teddy Bears con frecuencia, sino que se les confundiese zoológicamente con los auténticos mamíferos plantígrados.
La fama alcanzada por la osa Winnifred en el zoo de Londres hizo rebautizar el oso de peluche favorito del hijo de A.A. Milne, el escritor que popularizó a Winnie the Pooh y que contribuyó todavía más a asentar la imagen del oso de trapo o de peluche como la de un juguete emblemático e incluso tópico.
La manufactura en piezas separadas para el cuerpo y las extremidades de estos poulares juguetes a menudo se evidenciaba por los cambios cromáticos del material, cosa que no hizo sino hacer más obvia una nueva asociación icónica, ya no con los Koalas, sino con un pariente lejano de los auténticos osos, pero, como el koala, también curiosamente dedicado a una dieta monotemática: el oso panda, cuyas pautas blanquinegras asociadas a su redondez antropomórfica y neoténica acabaron no sólo por hacerlo perfecto como Teddy Bear, sino como estampa del animal bondadoso, pacífico y dependiente de un frágil ecosistema como para representar a la protección de la naturaleza. Sus pautas blenquinegras, además, facilitan su uso gráfico en una sola tinta y de ahí la emblemática estampa de la marca del WWF (fondo mundial para la naturaleza) creado, por cierto, por fundadores dedicados a la caza deportiva e interesados en preservar la naturaleza por motivos cercanos a los orígenes del amor por los ositos de peluche, lo que dice bastante de nuestra problemática y egoísta relación con los animales. Pura antrozoología.

Volviendo al origen de nuestro comentario, en Alemania se popularizó la imagen del oso de peluche como algo amable pese a su creciente asociación al poder americano y su legendaria asociación con la simbología rusa, puesto que desde la 1ª Guerra Mundial estaba aceptado el uso de la imagen del oso como personificación del imperio ruso, papel que siguió desempeñando a menudo posteriormente en nombre de la Unión Soviética.
Lo que nos cuesta un poco más es determinar exactamente en qué momento entra en toda esta iconografía zoológica la imagen del oso polar, del oso blanco, y el porqué de su transformación, no ya en muñeco de peluche, sino en disfraz de talla adulta, emulando las posibilidades de los disfraces de simios antropomorfos que ya hemos comentado en su día, y que, al fin y al cabo, también asociamos históricamente a Alemania gracias a la persistente estampa de Marlene Dietrich en "The blond Venus" de Von Stenberg, en los mismo tiempos en que estas fotografías de personajes disfrazados de oso polar se convirtieron en habitauales.
Suponemos que todas estas circunstancias unidas colaboraron al hecho de que, entre las décadas de los 1920 hasta los 1960 aproximadamente en Alemania fuese frecuente la presencia de alguien disfrazado de oso polar en una fotografía, pero agradeceremos cualquier aclaración al respecto.

Mafa Alborés

De momento, os dejamos con la traducción del artículo original, que se limita a dejar constancia de la publicación del libro recopilatorio y de la extrañeza provocada por la recopilación de imágenes a cargo de Donat:


En las décadas centrales del siglo 20 Alemania, había - al parecer - un buen número de personas corriendo en trajes de osos polares. Se ofrecían a tomarse fotos con las personas interesadas. El foto-colector Jean-Marie Donat se dio cuenta de los mismas osos o similares que aparecían persistentemente en viejas instantáneas desde la década de 1920 hasta la década de 1960, y comenzó a guardarlas, hasta amasar una colección posiblemente de miles de personas. Esa colección se convirtió en Teddybär, un libro de 200 páginas de fotografías encontradas. En el libro, el artista y filósofo Klaus Peter Speidel ofrece cierta especulación acerca de las personas metidas en los trajes, la escritura imaginativa desde la perspectiva de dos amigos que deciden conseguir algo de dinero extra ofreciendo a la gente fotos con la mascota peluda. 

 La gente necesita una razón para tomarse una foto, y un oso es una buena razón. 
 Klaus Peter Speidel

Las fotos, absurdas y tontas, de hecho, adquieren una intensidad extraña. El oso sigue siendo en gran medida constante, y su sonrisa peluda apenas varía ligeramente.  
Alrededor del oso, la historia avanza, ya que los que van a la playa sonrientes se alternan con la sonrisa de los soldados nazis que son sustituidos por las sonrisas de los G.I. americanos. Amedida que la historia dolorosa y tumultuosa de Alemania se desarrolla a su alrededor, el oso se mantiene sin cambios, su presencia eternamente torpe y dentuda se propaga entre los que le rodean.



Image: TEDDYBÄR, a series from the Jean-Marie Donat Collection, Innocences Publishing
Image: TEDDYBÄR, a series from the Jean-Marie Donat Collection, Innocences Publishing
The photos, absurd and silly as they are, take on a strange poignancy. The bear remains largely constant, its shaggy grin and poses varying only slightly. Around the bear, history advances, as smiling beachgoers are replaced with smiling Nazi soldiers who are replaced with smiling American G.I.s.
As the painful and tumultuous history of Germany unfolds around it, the bear remains unchanged, its eternally goofy and toothy presence spreading to those around it.
TEDDYBÄR is published by Innocences Publishing.
Image: TEDDYBÄR, a series from the Jean-Marie Donat Collection, Innocences Publishing
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Image: TEDDYBÄR, a series from the Jean-Marie Donat Collection, Innocences Publishing
Image: TEDDYBÄR, a series from the Jean-Marie Donat Collection, Innocences Publishing




http://mashable.com/2016/02/17/teddybar/?utm_cid=mash-com-fb-retronaut-link#aansTDJy8kqJ

In the middle decades of 20th century Germany, there were — apparently — quite a few people running around in polar bear costumes. They offered to have their photos taken with interested people.
Photo collector Jean-Marie Donat noticed the same or similar bears popping up in his perusals of old snapshots from the 1920s to the 1960s, and began to save them, eventually amassing a collection of thousands.
That collection became TEDDYBÄR, a 200-page book of found photos. In the book, artist and philosopher Klaus Peter Speidel offers speculation about the people inside the costumes, imaginatively writing from the perspective of two friends who decide to hustle for some extra cash by charging people for photos with the furry mascot. 
People need a reason to have their picture taken, and a bear is a damn good reason.
Klaus Peter Speidel


The photos, absurd and silly as they are, take on a strange poignancy. The bear remains largely constant, its shaggy grin and poses varying only slightly. Around the bear, history advances, as smiling beachgoers are replaced with smiling Nazi soldiers who are replaced with smiling American G.I.s.
As the painful and tumultuous history of Germany unfolds around it, the bear remains unchanged, its eternally goofy and toothy presence spreading to those around it.
TEDDYBÄR is published by Innocences Publishing.

domingo, 21 de febrero de 2016

Nuevo Antropomorfismo a propósito de Charles Foster siendo un animal


FOTOGRAFÍA POR RAYMOND MCCREA JONES



Siguiendo la estela de información acerca del libro de Charles Foster (Being a beast) al que nos referíamos en la entrada precedente, os ofrecemos un extracto del artículo de Robin Wright para New Yorker que apunta a la aparición de un nuevo movimiento cultural de carácter antrozoológico que se filtra a través de diversos canales y diferentes grupos socioculturales de la actualidad.
Se habla de una nueva forma de antropomorfismo, dando por hecho que este es el vocablo correcto y preciso para referirse a la hibridación de especies desde el punto de vista de la participación humana, aunque, a decir verdad, tal y como hemos dejado claro en otros artículos propios desde el animal invisible, no estamos de acuerdo con esta denominación, a nuestro juicio, invertida, ya que deberíamos distinguir entre la zoomorfia de seres de comportamiento humano con forma hibridada con animal (como Goofy) y seres bestiales de comportamiento animal hibridado con maneras y formas humanas, como los licántropos. En un limbo intermedio se moverían los animales que hacen guiños a la empatía humana como Pluto. En todo caso es una batalla personal que consideramos perdida, dado que la antropomorfia se ha impuesto como denominación de cualquier acercamiento humano a la condición animal.

Mafa Alborés

A continuación os ofrezco una traducción parcial del artículo original de Robin Wright.

En los últimos años, la búsqueda humana de proyectarnos en el mundo animal ha dado lugar a subculturas-como el movimiento de los "peludos" (furry) y los tweeters animales que cruzan el umbral de la identidad.

En "Ser una bestia: aventuras a través de la división de Especies", el profesor de Oxford Charles Foster registra sus intentos de vivir como animales de forma específica, como un tejón, una nutria, un zorro, un ciervo rojo, y una golondrina. El libro, publicado en Gran Bretaña la semana pasada, ha alcanzado gran popularidad. El Financial Times lo califica tan "brillante" como "loco" - "una extraña especie de obra maestra:. El canto de un sátiro, tal vez, o la escritura naturalista como un deporte extremo" Para ser un tejón, Foster se llevó a su hijo de ocho años, Tom, para replicar el estilo de vida altamente social de las criaturas. Ambos ddurmieron en un agujero en la tierra y se arrastraron sobre el suelo del bosque y comieron las lombrices de tierra en bruto.
La obsesión de Foster con "el misterio estimulante" de las criaturas salvajes comenzó en la infancia. "Me convencí de alguna manera que sabían algo que necesitaba saber, pero que ignoraba", escribe. Cuando creció, se convirtió en veterinario, abogado, profesor de Derecho en Oxford, y padre de seis hijos. Pero también pasó horas "buceando bajo las rocas en los ríos, tratando de aprender más acerca de los estilos de vida de las nutrias, o acurrucado en jardines traseros en el este de Londres, hurgando en los contenedores como un zorro urbano." 
La búsqueda humana de proyectarnos en el mundo animal se remonta a la antigüedad -las Fábulas de Esopo aparecieron en el siglo VI aC-, pero en los últimos años el antropomorfismo parece haber asumido una nueva forma, subculturas de desove que cruzan un umbral de identidad. El movimiento "peludo", una especie de trans-animalidad nacida en los años noventa, mantiene convenios que atraen a miles de personas. "Furries son seres humanos que encuentran que su personalidad se ajusta mejor a un animal que a los seres humanos, y en ocasiones se consideran espiritualmente alineados con estos animales", de acuerdo con un calendario de doce convenciones-en California, Texas, Virginia, Florida, Georgia, Maryland del movimiento , Michigan, y Canadá en 2016. El más grande es Anthrocon, que celebra su XX con-piel-cia, en Pittsburgh, este verano. "La membresía está abierta a cualquiera y todos los que gusten de imaginar cómo sería si los animales pudiesen caminar y hablar como nosotros", explica su página de internet. Los asistentes no están obligados a llevar trajes de piel, pero muchos lo hacen, junto con piezas de cabeza y cola. Europa tiene su propia versión, en Eurofurence, que marca su vigésimo segundo año de este verano, en Berlín.
En la Web, un desierto virtual de seres humanos twitean indirectamente como osos, rinocerontes, búhos, cobras, hurones, lobos nivales, ratones, cerdos, osos panda, tiburones, ardillas, peces y tortugas-por no hablar de los gatos y los perros. Los resultados reflejan una mezcla de curiosidad, empatía, humor y, a menudo, un deseo inefable de la pureza primordial, habilidades de supervivencia, o la simple integridad de propósito que Foster describe. Como periodista, he encontrado que rastrear a los tweetters de los animales podría ser de otro mundo. Dos de los más populares-@ @ BronxZoosCobra y A_single_bear-han insistido en que comunicarse únicamente por correo electrónico, de carácter animal. Otros no quieren que sus nombres humanos sean revelados.
Pasan por ser profesionales con trabajo estable, y con edades comprendidas entre veintisiete a cincuenta y uno. Entre ellos, ministros, el asesor de un importante museo de Washington, y un investigador de la salud. Uno tiene un doctorado en estudios rusos.
El primer gran tweetter animal, en 2007, fuesockington, se inspira en un gato gris real con las patas blancas rescatado de una estación de metro de Boston. Una muestra: "AHORA ¿Dónde dejé mi espacio para dormir? no puedo encontrarlo. ¡Oh! espera, me acabo de dar cuenta de que es toda la casa, ¡seré tonto...! ¡hola espacio para dormir! zz Flump." 
Sockington tiene 1,3 millones de seguidores -casi lo mismo que Bernie Sanders-. Sockington del maestro Twitter, Jason Scott, es un archivero de Internet. Scott dijo que algunos de los tweets son de observación", pero muchos de ellos suponían la construcción de una vida de fantasía en el interior del gato." 

Wright continúa enumerando ejemplos de personalidades (animales) antropomórficas en la red y relatando su crecimiento y expansión a partir de algunas de las más populares, a menudo inspiradas por animales reales conocidos a partir de noticias o anécdotas significativas relatadas en internet, la mayoría de las cuales se refieren a animales en entornos humanos o urbanos, sean salvajes o domésticos más o menos asilvestrados, lo que apunta a un cierto denominador común en las ensoñaciones de todos estos personajes; un mundo en que más que la división entre lo salvaje y lo doméstico se produce un fusión de ambos conceptos que lleva implícita su anulación mutua.

Zoológicos han aprovechado la tendencia. En 2015, la Sociedad Zoológica de Chicago, en Brookfield, Illinois, publicó un informe titulado "¿Qué ocurre cuando los animales tweetean?" Se realizó un estudio a ciegas de quince meses de miles de tweets sobre especies animales populares, como los delfines, jirafas, y gorilas, así como las pitones birmanas menos atractivas, osos hormigueros, y lobos. Algunos estaban tuiteados en la voz en primera persona de animales; un conjunto separado se tweeteó por un naturalista hablando de las bestias en tercera persona. Los tweets en primera persona obtuvieron más seguidores.
El antropomorfismo es ahora un campo de estudio serio. "Se trató históricamente como una estupidez," me decía Nicholas Epley, un científico del comportamiento en la Universidad de Chicago. Descartes, en el siglo XVII, decretó que los animales eran autómatas sin sentimientos y "eran impulsados ​​por el equivalente biológico de resortes y palancas," Kurt Gray, un psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte, hace notar en "The Mind Club: que piensa, ¿Qué se siente, y por qué importa ", que se publicará el próximo mes. "Puede ser que clamen, pero eso sólo por conexiones mecánicas, al igual que su despertador al sonar cuando llega la mañana.", Ya que el pensamiento científico ha evolucionado, ya sea a partir del estudio del luto de los elefantes, el descubrimiento de que las ballenas cantan entre ellas o el informe de Koko la gorila al transmitir ostensiblemente su tristeza durante su sesión de lenguaje humano con las palabras de "grito", "ceño fruncido", "triste" y "problemas" -después de la muerte de su gatito adoptado.
"Cuando nos fijamos en qué se antropomorfiza y por qué, se tomará como un signo de mayor habilidad de nuestro cerebro, que es ser hiper-social", dice Epley. También parece satisfacer una necesidad humana. "Cada uno de nosotros quiere tomar un descanso de ser un ser humano racional, serio y ser como nuestra naturaleza animal divertida," dice Gray. Para su despedida de soltero los amigos de Gray lo llevaron a Anthrocon, la convención del movimiento peludo. O, comolos tweets de houseofcubs, que, en nombre de un cachorro de panda de seis meses del zoológico nacional, Bei Bei, me dijo, "Nos pone en contacto con nuestras propias almas."
O eso es lo que nos gusta pensar. 
En "Al ser una bestia," Foster, después de contar su experimento-tejón con su hijo, en última instancia, reconoce que no pudieron cruzar al mundo de las criaturas. "No importa cuánto nos convencimos de que éramos parte de su mundo, nos quedamos tan lejos como siempre", escribe. "No sentía la "alteridad", esa sensación de salir de la experiencia humana a la que aspiraba." Al final, tuvo que reconocer su propia naturaleza como un ser humano: "Prefiero mis ideas acerca de los tejones y el medio natural para los tejones y la naturaleza reales".




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Beastie Boys and Girls: The New Anthropomorphism

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Robin Wright is a contributing writer for newyorker.com, and has written for the magazine since 1988.