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martes, 4 de abril de 2017

De Kafka a Zhuangzi según Andricin como excusa para hablar de la metamorfosis...de cucaracha a escarabajo.


Mafa Alborés/Helena Luís: escarabajo rinoceronte (fundición en bronce) Fotografía esteroscópica/Anaglifo 3D


Las cucarachas, del género blatodea, son confundidas icónica y nominalmente con los escarabajos, coleópteros, de forma persistente en la cultura occidental y en muchas de sus lenguas, generalmente bajo denominaciones comunes, genéricas y tan confusas como "bicho".
Cuando la reacción común es aplastarlos con el pié, tal vez se les acabe clasificando por el sonido más o menos explosivo de sus cuerpos al ser aplastados, y esto sería, con matices, casi lo único en común entre ambos géneros. A menudo, la gente llama cucaracha a cualquier escarabajo que se cuele en el ámbito doméstico, o escarabajo a cualquier cucaracha en entornos silvestres, cosa menos probable a merced del extraordinario desarrollo de ciertas especies vinculadas a las poblaciones humanas.
El hecho es que, aunque las cucarachas están más cercanas a las mantis religiosas, a las que ya hemos dedicado comentarios específicos, su contorno en planta aproximadamente oval, su forma convexa y su relativa dureza, aunque generalmente mucho más flexible que la de los coleópteros, suelen ser denominadas escarabajos con la misma ligereza que estos son llamados cucarachas. El término que genera ambigüedad en inglés es beetle, que se vería más concretado como coleóptero en los términos scarab o chafer, mientras que cucaracha correspondería de forma más precisa a cockroach o simplemente roach.
He oído decir de los Beatles (juego de palabras entre beat -ritmo- y beetle -escarabajo-) que su nombre se refiere tanto a las cucarachas como a los escarabajos, y algo similar ocurre al referirse en castellano al popular Volkswagen Beetle, aunque lo más frecuente sea entenderlo como escarabajo, cuya dureza y mayor convexidad parece invitar a no confundirlo con la más flexibles, lisas y escurridizas cucarachas. En el caso de los cuatro fantásticos de Liverpool, es posible que sus famosos peinados a cargo de  Astrid Kirchherr ofreciesen la posibilidad de establecer una analogía iconográfica. En el caso del persistente diseño del mítico automóvil alemán se aúna su convexa curvatura casi semiesférica con la dureza metálica de los automóviles, tan fácilmente asimilable al exoesqueleto de los coleópteros.




El sintético perfil del beetle mecánico comparte lo orondo de vehículos humildes (algo distorsionado y exagerado por la perspectiva americana que lo asociaba a un coche pequeño, más comparable a un insecto, para establecer una paradójica relación jocosa entre su asumido feísmo y su simpatía vital) con la nostalgia de formas aeródinámicas de futurismo vintage a lo Buck Rogers.
De hecho, su parentesco mecánico y motriz con el Porsche 911 se evidencia en la evolutiva estilización del escarabajo hasta concretar más su rostro en el de una rana (indudablemente relacionable con otro mítico de Citroën, el DS, asociado nominalmente al tiburón) y su posterior renacimiento en virtud a un minimalismo que abstraía la forma del escarabajo original en analogía a diseños minimalistas contemporáneos como el del Audi TT...pero esto sería otra historia. Animalidad industrial.
Tal vez mis lectores crean que exagero al señalar una confusión que no es tal, o que no se manifiesta tan asiduamente (o tal vez algunos despistados se sigan preguntando qué diferencia existe entre cucarachas y escarabajos). Siempre habrá quien recuerde que las cucarachas pueden girar la cabeza y los escarabajos no, y que dude de la posibilidad de intercambiar gráficamente sus anatomías a la hora de concretarla en un dibujo, o una ilustración, o a la hora de escoger un modelo a dibujar o fotografiar, pero el hecho es que basta con buscar ilustraciones o portadas las ediciones de "La metamorfosis" de Franz Kafka, para comprobar cuán a menudo resulta evidente la confusión entre ambos géneros de insectos.



De hecho, en la obra de Kafka, el término utilizado es el genérico para "bicho", "insecto" o animal despreciable o repugnante, por lo que la cucaracha parece el primer candidato por su capacidad para alimentarse de prácticamente cualquier resto orgánico en entornos humanos, por lo que su presencia no es casual y es casi consustancial a ciertas condiciones de higiene que definen también diferentes espacios de uso social más humildes o prosaicos. El estatus social podría medirse por el número de cucarchas que lo rodean a uno. Cuanto más grande más llamativo y más connotativamente es un insecto, y la desmesura, la tentación del hiperestímulo aupado en arquetipos, busca inspiración en los ejemplos más llamativos, cosa que en Europa lleva al uso como modelo del ciervo volante, escarabajo notable por su tamaño y por los grandes apéndices de sus mandíbulas, asimilados icónicamente a cuernos o armamento conspicuo que facilita la demonización de cualquier bestia. Pero un ciervo volante no es una cucarcha, ni tenemos porqué asociarlo a la inmundicia doméstica (cosa también bastante errónea respecto a las propias cucarachas) sino a la vida natural y al bosque. Sí es destacable, no obstante, la capacidad para girar la cabeza y por tanto dirigir la mirada (poderoso motivo de antropormofización de la mantis, su pariente lejana y silvestre) para convertirla en objeto de inquietud.
Ha motivado estas reflexiones un escrito faciltado por Stevan Zivkov Andricin  acerca de la contrastada diferencia entre las motivaciones poéticas de Kafka y las de Zhuangzi al imaginar una metamorfosis asociada a un insecto. La de Kafka es oscura, tenebrosa, metáfora de la alienación social, de la perversidad de las convenciones sociales y la burocracia, mientras que para el filósofo chino representa una conexión empática con el mundo natural. La capacidad de vuelo de las cucarachas es irritante, intimidante y preñada de negatividad por una distorsionada carga de connotacones negativas basadas preocupaciones higiénicas, pero el vuelo siempre ha sido envidiado por la especia humana, y apreciado cuando simboliza la explosión de recursos vitales del entorno: la primavera, el vuelo de los insectos, su fertilidad polinizadora, la presencia de flores y su vínculo con el color y la belleza que comparten con un género específico de insectos: los lepidópteros, es decir, las mariposas. Zhuangi evoca la metamorfosis más recurrentemente metafórica de todos los tiempos: la de la mariposa, siempre asimilada como una evolución positiva a algo hermoso, efímero y libre.
Os dejo con el texto compilado y comentado por Andricin y luego os invito a observar una selección comentada de portadas e ilustraciones del famoso relato de Kafka.

Stevan Zivkov Andricin


https://www.linkedin.com/pulse/making-all-things-equal-stevan-zivkov-andricin

"Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de sueños incómodos, se encontró transformado en su cama en una gigantesca criatura insecto." En 1912, Kafka escribió la historia "Die Verwandlung" ("La Metamorfosis"), publicada en 1915 en Leipzig . La historia comienza con un vendedor ambulante despertando para encontrarse transformado en un Ungeheuren Ungeziefer, un insecto monstruoso, un insecto gigante. Ungeziefer es un término general para animales no deseados e impuros que no son aptos para el sacrificio. Los críticos consideran el trabajo como una de las obras seminales de ficción del siglo XX. En la carta de Kafka a su editor del 25 de octubre de 1915, en la que discute su preocupación por la ilustración de portada de la primera edición, utiliza el término Insekt, diciendo: "El insecto no debe ser dibujado, ni siquiera debe ser visto desde una distancia." Kafka usa la metáfora de la metamorfosis para describir los aspectos deshumanizantes y alienantes de la conducta humana, como la burocracia.
 Chuang Tzu o Zhuangzi, uno de los más influyentes filósofos chinos antiguos, junto a Confucio, que vivió alrededor del siglo IV aC, escribió una colección de treinta y tres ensayos cortos.  
En la "Discusión sobre hacer todas las cosas iguales" él también sintetiza ("hace iguales") tales opuestos como Kafka lo hizo muchos siglos más tarde. Zhuangzi soñaba que era una mariposa, una mariposa volando y revoloteando, feliz consigo mismo y haciendo lo que quisiera. No sabía que era Zhuangzi. De repente se despertó y allí estaba él, sólido e inconfundible Zhuangzi.  
Pero no sabía si era Zhuangzi que había soñado que era una mariposa, o una mariposa soñando que era Zhuangzi.


„As Gregor Samsa awoke one morning from uneasy dreams, he found himself transformed in his bed into a gigantic insect-like creature.“ In 1912, Kafka wrote the story "Die Verwandlung" ("The Metamorphosis"), published in 1915 in Leipzig. The story begins with a travelling salesman waking to find himself transformed into a ungeheuren Ungeziefer, a monstrous vermin, a giant bug. Ungeziefer being a general term for unwanted and unclean animals not suitable for sacrifice. Critics regard the work as one of the seminal works of fiction of the 20th century. In Kafka's letter to his publisher of 25 October 1915, in which he discusses his concern about the cover illustration for the first edition, he uses the term Insekt, saying "The insect itself is not to be drawn. It is not even to be seen from a distance." Kafka use the metaphor of metamorphosis to describe the dehumanizing and alienating aspects of human behaviour, like bureaucracy.

Chuang Tzu or Zhuangzi, one of the most influential ancient Chinese philosopher, next to Confucius, who lived around the 4th century BCE, write a collection of thirty-three short essays. In the „Discussion on Making All Things Equal“ he also synthesize ("make equal") such opposites like Kafka did many centuries later.

Zhuangzi dreamt he was a butterfly, a butterfly flitting and fluttering around, happy with himself and doing as he pleased. He didn't know he was Zhuangzi. Suddenly he woke up and there he was, solid and unmistakable Zhuangzi. But he didn't know if he was Zhuangzi who had dreamt he was a butterfly, or a butterfly dreaming he was Zhuangzi.


En esta ilustración, pese a posibles ambigüedades, nos encontramos ante una cucaracha, si nos guiamos por las secciones transversales de su abdomen.


En este caso observamos el uso de un escarabajo para ilustrar la historia

En este caso observamos sencillamente el viejo recurso de la terioencefalia, aunque a decir verdad las mandíbulas y la disposición de las antenas nos alejan de los coleópteros (escarabajos) y nos acercan a las cucarachas, aunque en realidad observemos resgos de hormiga o avispa.

Ambigua síntesis de rasgos formales de la anatomía de un escarabajo con los élitros desplegados

Sin ninguna duda, el ilustrador recurrió a la imagen de un escarabajo., y detectamos un ejemplo de preferencia por el ciervo volante y sus conspicuas mandíbulas.

Sin duda la especie representada se corresponde con una genuina cucaracha

Nuevo ejemplo certero de cucaracha, asociada en esta ocasión a la miserable figura humana fagocitada iconográficamente


Corríjanme los entomólogos, pero esta persistente imagen de montaje entre el rostro del autor y la silueta de lo que más bien parece una cigarra, un hemíptero del género Cycadidae


Pese a la antromorfización tétrica causada por la suporposición de la calavera humana, la estructura del insecto parece corresponderse con un coleóptero, y no con blatodea.

Recurrir a la imagen del escarabajo ciervo volante, como vemos, es habitual y frecuente, debido seguramente al hecho de ser uno de los mayores insectos europeos y a la llamativa disposición y tamaño de sus mandíbulas, asociadas a una cornamenta, uno de los signos propios de bestias maligans o diabólicas.

He de decir que en este caso, aunque diría que se trata de una cucarcha, podría corresponder a un cicadiae.


Forma ambigua basada en el contorno de algo que podría estar más cercano a una cucaracha que a un escarabajo.

Otro caso en que nos dan escarabajo por cucaracha


No lo dudéis: es un escarabajo, no una cucaracha