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viernes, 13 de diciembre de 2019

Otto Binder y la especulación naturalista. Dinosaurios emplumados prematuramente y cómic.



Si a alguien le pareció osado enlazar los dinosaurios de Messmore y Damon con los zorros domesticados justificándolo con la visualización de fenotipos asociando genética e iconografía zoológica, tal vez parecerá todavía más osado volver a los dinosaurios después de comentar la incidencia de la domesticación en la imagen cultural de los animales. Sin embargo, quien haya seguido nuestro hilo argumental y le haya encontrado una cierta coherencia temática, comprenderá que volvamos a las deliciosas selecciones Charlie Charmer para Koprolitos y comprenderá hasta qué punto coincidimos en nuestras apreciaciones acerca de cómo los hallazgos científicos acaban por tener manifestaciones visuales en la cultura popular. Lo llamativo del caso que nos ocupa reside en que constata que a veces no es así, y la cultura popular y las artes gráficas se anticipan a la aceptación de ciertos conocimientos científicos, como si ciertas ideas flotaran en el aire y alguien les diese forma antes de su constatación académica y rigurosa.

Así, del mismo modo que Félix de Azara se planteó la posibilidad de la evolución de las especies, antes que el propio Charles Darwin (quien conoció sus estudios antes de publicar su conocida obra e incluso lo menciona en "El origen de las especies". Varios historiadores han investigado la figura del militar y coinciden en la creencia de que Darwin viajaba con un ejemplar de Viajes por la América Meridional que el oscense había publicado a principios del siglo XIX a su regreso de América, tras dos décadas de observación. Todos ellos parten del hecho de que Darwin citara infinidad de veces al aragonés en su obra, especialmente en Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo) y que Alfred Russel Wallace cedió generosamente el contenido de sus estudios dando prioridad a Darwin como padre de la teoría, también es cierto que la famosa polémica acerca del parentesco de hombres y simios implícita en ella ya había sido contemplada por artistas gráficos muy anteriores a los tres estudiosos naturalistas, como ya hicimos constar en nuestros primeros escritos.

Asimismo, como en nuestra mencionada entrada desarrollada a partir de un artículo de Charmer para Koprolitos, sabemos que muchos ilustradores naturalistas fueron responsables de la asimilación popular y de la comunidad científica de ciertos modos de entender el aspecto que ofrecían criaturas extintas como los dinosaurios, cuya imagen ha evolucionado iconográficamente tanto o más que paleontozoológicamente.

Al respecto de las interacciones entre arte y ciencia, hemos dicho en el pasado:

El arte de la enseñanza y la enseñanza del arte

historia de la vida: el arte de enseñar la ciencia y la ciencia de explicar el arte

El bloque inicial facilitado por el seminario “Monstruos, plagas y quimeras” coordinado por Pau Alsina y Raquel Renó en la UOC planteaba la existencia de tres momentos paradigmáticos en la historia a la hora de dilucidar las relaciones entre arte y ciencia:

·la historia natural del siglo XVIII, en donde la vida se ausenta;

desde el "herbolario" de la historia natural en un espacio atemporal configurado por las taxonomías

·el período del evolucionismo, que historiza la vida;

al "nicho ecológico" de la perspectiva evolutiva, que busca una adaptación teleológica en la que se rompe la relación dialéctica entre el desarrollo del organismo y su contexto

·la ingeniería genética de finales del siglo XX y comienzos del XXI, que promueve una descontextualización de la vida.

En mi primera argumentación en el debate sobre esta unidad, creí necesario preguntarme si estaba totalmente de acuerdo con esta visión, y, aún cuando me parezca una clasificación histórica muy razonable y oportuna, cabe matizar que plantea dicha visión de los momentos fundamentales de la concepción de las ciencias naturales desde la perspectiva subjetiva de las propias ciencias naturales y sus gestores, y no por parte de la cultura que las ampara. Y es que las disciplinas crean no sólo un discurso o un modo de argumentar, sino un mundo ajustado a sus parámetros, coherente con sus metodologías, inereses e inquietudes. La ciencia se suele olvidar de cuánto se la tergiversa y malinterpreta desde la cultura popular y el arte, tanto como el arte no puede ser interpretado con rigor científico cuando acomete la tarea de ilustrar mensajes o nociones científicas.

Si queremos anticiparnos a un estudio de las relaciones entre los contenidos científicos y los artísticos y cómo éstos son asimilados por la generalidad de las gentes hasta conformar la cultura de una época, hemos de entender que diversas formas de pensamiento pueden coexistir o interactauar antes de concluir en nuevas formas de concebir la realidad y el mundo natural.

Creo sinceramente que es muy difícil separar arte y ciencia en sus inicios, cuando ni siquiera ambos conceptos existían, y, en todo caso, sus concepciones correspondientes no coincidían con su supuesta traducción actual.

Bajo mi punto de vista, intento priorizar la clara visualización de la divulgación y asimilación, por parte de los integrantes de cualquier cultura, y en particular de la llamada cultura occidental, de los contenidos científicos a través de formas de expresión herederas de la tradición artística.

Creo que han sido los artistas los encargados de transmitir los nuevos conceptos científicos a las sociedades que los vieron nacer al ilustrar de múltiples formas los contenidos expresados por los estudiosos y observadores de la realidad natural.

Volvamos a la visión de tres momentos paradigmáticos:

·la historia natural del siglo XVIII, en donde la vida se ausenta;

desde el "herbolario" de la historia natural en un espacio atemporal configurado por las taxonomías

Me gustaría apuntar, por mi parte, que estas taxonomías encuentran en el arte gráfico un aliado para su expresión y divulgación. Pensemos en el hecho, por ejemplo, de que es durante este período cuando aparece la anatomía comparada de la mano de Cuvier, y no es casual que éste fuera un hábil dibujante.

·el período del evolucionismo, que historiza la vida;

al "nicho ecológico" de la perspectiva evolutiva, que busca una adaptación teleológica en la que se rompe la relación dialéctica entre el desarrollo del organismo y su contexto

Se puede asociar este período, y el final del anterior, y a las primeras interpretaciones gráficas del aspecto de los dinosaurios a partir de los primeros hllazgos arquoelógicos acreditados científicamente. Como muy bien han apuntado especialistas como José Luis Sanz o Stephen Jay Gould, interesados también en las formas artísticas que han vehiculizado los conocimientos científicos, es interesante constatar no sólo la evolución de los organismos vivos, sino incluso la evolución de la imagen que ha ilustrado en la literatura científica o en espacios museísticos,por poner un ejemplo, al iguanodón, primer representante conocido de la estirpe que mejor conecta con los dragones de un pasado mítico.


·la ingeniería genética de finales del siglo XX y comienzos del XXI, que promueve una descontextualización de la vida.


La aparición de las tecnologías digitales y las llamadas realidades virtuales dan pié a la posibilidad de generar formas de vida virtual, y, en este terreno, el soporte utilizado por arte y ciencia a menudo es el mismo, análogamente a lo comentado más adelante con respecto a diferentes formas artísticas como dibujo y fotografía con el advenimiento de la infografía.              Brontosaurus según Gregory S. Paul


Existen grabados y dibujos del s. XVII en los que se recrean versiones del mito de Adán y Eva con aspecto bestial o simiesco. La narrativa histórica nos ha acostumbrado a habituarnos a la aparentemente lógica confrontación entre las teorías darwinianas y las ideológicamente establecidas en las instituciones científicas supeditadas a los poderes fácticos de la iglesia anglicana, pero también podemos constatar que la semejanza entre los primates ya era observada antes de la teoría de la evolución en base a la selección natural como una posibilidad comprensible para cualquier observador.

Lamarck creía en una adaptación al medio impulsada desde el interior (por los fluídos vitales) de los seres vivos, lo cual, desde la perspectiva de la selección natural es inaceptable, pero los neodarwinistas como Richard Dawkins han argumentado desde el nivel adaptativo de los genes en el entorno inmediato de las formas orgánicas manifetadas por sus fenotipos. Para un observador no científico, las analogías y metáforas generadas por ambas explicaciones no parecen ya tan diferentes en sus formas.
El propio Darwin se resistió a rendirse a las evidencias que suscitaron las intuiciones de Lamarck en el pasado, que a su vez alimentaron las de Alfred R. Wallace, quien generosamente no dudó en definir sus propias y auténticamente pioneras teorías evolucionistas como darwinismo.

Durante el XVIII, efectivamente, tal y como se nos plantea en el esquema anterior, las taxonomías se sitúan en un espacio atemporal, pero una cierta noción de Historia Natural cambiante a lo largo del tiempo es detectable en las justificaciones bíblicas de acontecimientos como el diluvio universal, y la aceptación de conceptos como fauna antediluviana. La geología flirtea con la explicación académica (o constatación) de acontecimientos asociados a causas divinas relatados en la biblia y los evangelios, y esto no es más que la continuidad de la tradición de los bestiarios medievales con respecto a la perpetuación de los conocimientos zoológicos y botánicos heredados de Aristóteles.
Si nos referimos a las manifestaciones plásticas y artísticas que sirven de vehículo a la propagación de conocimientos sobre especies animales, por ejemplo, podemos afirmar que constituyen el primer ejemplo potente de comunicación realmente poderosa y universal; los libros manuscritos más profusamente divulgados de todos los tiempos fueron los bestiarios, desde Aristóteteles hasta las innumerables transcripciones y reinterpretaciones que originó hasta el enciclopedismo del XVIII. Pero no podemos olvidar, además, que los responsables del éxito eran en gran medida los artistas que ilustraban (iluminaban) sus páginas con pigmentos a base de óxidos naturales (minio, que da lugar a la expresión “miniatura”, que hoy en día asociamos a la reducción de escala de un objeto, en analogía con la reducción de escala de la imagen que reproduce, recrea o representa la imagen real de un objeto real). El poder de estas imágenes y su asentamiento en la cultura fue tal que, por ejemplo, nadie osó alterar el modelo inicial de las ilustraciones y descripciones del rinoceronte tal y como aparecía en “El fisiólogo” de Aristóteles hasta prácticamente el siglo XIX.

Deberíamos, tal vez, intercalar a estos tres momentos paradigmáticos de la concepción de la Historia Natural otros tantos más asociados a su eficaz transmisión y asimilación social.

Visto de este modo el problema, creo que deberíamos referirnos a los momentos paradigmáticos de propagación de imágenes de contenido naturalista a través de manifestaciones plásticas de alcance masivo.
Desde esta perspectiva…

·el primer momento se daría con el nacimiento de las primeras manifestaciones artísticas en el llamado arte rupestre.

·El segundo estaría relacionado con los primeros textos ilustrados y los Bestiarios Medievales.

·El tercero lo marcaría la aparición de la imprenta de tipos móviles de Guttenberg y su asociación a los diferentes tipos de grabado. El poder sugestivo de las imágenes se multiplicaba en virtud de la repetición mecánica y se comunicaba de forma embrionariamente masiva.
Este período llegaría a su cumbre con las eciclopedias y la ilustración gracias, verbigracia, a las ilustraciones que las enriquecen y vehiculizan en gran medida, puesto que los esquemas gráficos perduran más que la casuística y los grabados constituyen el reconocimiento de las formas zoológicas existentes. La excelencia técnica y documental de dibujantes, grabadores e impresores influirá tremendamente en la visión del mundo natural por parte de la nobleza ilustrada, pero la obsesiva taxonomización de los seres vivos que nació con Linné, nos lleva a observar casos curiosos. En la enciclopedia Didèrot-D’Alembert, por ejemplo, dos tradiciones lingüísticas confluirán para intentar clasificar de forma diferenciada a pantera y leopardo, en realidad la misma especie (desde Asia, la tradición griega promovió el nombre “pantera”, desde África, la latina promovió el de “leopardo”, y aunque las descripciones y apuntes gráficos no hacían sino constatar la existencia de una única especie con diferentes nombres, lo cierto es que una misma plancha reproduce a ambos animales y nos menciona sus diferencias pese a su evidente parecido. Podríamos pensar en confusiones similares entre leopardo y jaguar, animales similares pero especies diferenciadas, pero entonces podríamos constatar la confusión léxica entre el nombre empleado para el tigre de Asia y el tigre (jaguar) de América. Texto e imagen tendrán problemas para ponerse de acuerdo, pero los libros ilustrados y las imágenes de animales clasificados por la evidencia de sus diferencias físicas visibles llega a su máxima expresión.

·El cuarto estaría asociado a la revolución industrial, a la aparición de los motores de combustión y las nuevas formas de energía como la electricidad, el mismo contexto en que aparecen la Fotografía y los procesos de reproducción fotomecánica.
La fotografía tendrá que esforzarse durante un tiempo para imponerse al dibujo y al grabado, pero, de hecho, la aparición de los procesos fotomecánicos facilitará la calidad y rapidez de reproducción de los grabados, y, aunque la fotografía no es lo suficientemente descriptiva o clara en sus inicios, aparece tímidamente con el beneplácito del público gracias a su condición de huella presencial del animal, puesto que reproduce su visión real directa, sin la sucesión de intermediarios que han llegado a deformar o estilizar los rasgos de múltiples criaturas. En cualquier caso, la imagen fotográfica y sus características empezaron a servir de influyente modelo para los dibujantes y grabadores, antes de sustituírlos en las sucesivas expediciones científicas.
El primer best-seller de la divulgación zoológica ilustrada que arropa las teorías evolucionistas corresponde a Alfred Brehm, también uno de los primeros comunicadores de contenidos científicos que se sirven de una narrativa inspirada en los relatos de aventuras, cargado de anécdotas significativas que son antesala de la etología tanto como del entretenimiento culturizante propio de Gerald Darrell o David Attemborough de la era del cine y la televisión. Y la obra de Brehm basó su éxito en la profusión de grabados influídos por los primeros archivos fotográficos de tema zoológico.

Escultura de Patricia Piccinini
·El quinto llegaría con el advenimiento de las tecnologías digitales y la infografía. En la era digital, fotografía, ilustración y pintura comparten un soporte común, y, aunque Francis y Crick hubieran descrito la imagen de la estructura del ADN en los años 50 (mucho después de que Mendel apuntara a los primeros brotes de la genética), lo cierto es que las analogías entre Bytes y genes encuentran excelentes ejemplos en la narrativa de Crichton y Spielberg para generar un renacimiento y una renovación de la resurrección de los dinosaurios.

Si en el cuarto estadio mencionado la llegada del misterio de la electricidad a la ciencia, la tecnología y la cotidianidad hace que Frankenstein la use para dar vida a su criatura, en la era postatómica la radiactividad (asociada a la mutación genética) genera los mitos superehóicos de la cultura pop: Spider-man, Hulk, Fantastic 4, y un largo etcétera nacen de accidentes asociados a diferentes tipos de radiación, y es significativo observar, por ejemplo, que si en el cómic original de Stan Lee y Steve Ditko, es la radiactividad la responsable de transmutar la picadura de la araña que transformará a Peter Parker en Spider-man, la versión cinematográfica de Sam Raimi en pleno s. XXI nos habla directamente de una araña mutada genéticamente.

Lo que es evidente es que el dibujo (con todas las disciplinas artísticas que se le asocian) es el responsable de que recordemos los rasgos de un rinoceronte tanto como de que persistan en nuestra mente conceptos como pirámide alimenticia o evolución humana asociados a un esquema gráfico. Las nuevas tecnologías, compartidas en su uso por diversas formas de arte y ciencia, facilitan  la interacción entre ambos campos y que reflexionen sobre ello.

Analogías entre información digital y genética en arte y ciencia.

 Analogías entre información digital y genética han sido utilizadas por muchos autores. El más famoso es sin duda Michael Crichton con su Parque Jurásico, y la película homónima de Steven Spielberg daba cuenta de ello en un ficticio documental gráfico animado que formaría parte de la informacion audiovisual para todos los públicos (el típico material del departamento educativo de zoológicos y museos científicos) que el parque temático habría elaborado para su público.
Los especialistas nos plantean lo remoto de tal posibilidad, que da por sentado que la sangre (y el adn) de los dinosaurios se podría conservar en mosquitos conservados a su vez en ámbar, puesto que el mismo proceso de petrificación de éste no dejaría más que un vaciado interior de la anatomía del mosquito (es dudoso que ni tan siquiera fuese posible extraer información genética del propio mosquito). Evidentemente no es este exactamente el problema que nos preocupa directamente, sino que, como ya habíamos mencionado en otras entradas, la analogía entre bits y genes es uno de los méritos de la ficción de Crichton y de la producción de Spielberg, puesto que, al fin y al cabo, lo que Dennis Muren y demás responsables de ILM consiguen es recrear las formas visuales de las criaturas a partir de una de las primeras recreaciones tridimensionales digitales aplicadas al cine comercial con influencia decisiva en el imaginario zoológico mundial.

Se ha especulado con la posibilidad de conseguir algo semejante con especies más cercanas en el tiempo con restos mejor conservados (el mejor ejemplo es el mamut, lo suficientemente grande y espectacular para suscitar interés, y con parientes vivos relativamente cercanos para posibilitarlo -algo semejante se dió, con éxito, al recurrir a bisontes americanos para repoblar y refrescar la endémica cosanguineidad de los bisontes europeos de Polonia al borde de la extinción-) y ya hemos visto que tanto desde la simulación informática de organismos vivos como desde la manipulación genética en organismos vivos, los más destacados representantes del bioarte han realizado obras de gran potencia expresiva tanto desde el punto de vista estético como desde el estrictamente científico.
Microorganismo virtual de Louis Bec
 
 
Louis Bec generaba organismos vivos en un entorno digital virtual a partir de información codificada. Recordemos que sus organismos supuestamente adaptados a un entorno sulfuroso, basando su metabolismo en el azufre y no en el oxígeno, planteaban, en base a la definición de vida, la duda razonable de poder ser considerados organismo auténticamente vivos. Por si fuera poco, posteriores descubrimientos constataron la existencia de organismos unicelulares que habitaban biotopos sulfurosos basándose en el azufre, convirtiendo la especulación artítica de Bec en una realidad biológica. 


"Edunia", de Eduardo Kac
Por su parte, Eduardo Kac ha aplicado a sus proyectos con seres vivos manipulaciones genéticas que han dado lugar a la patente de un conejo fluorescente ("Alba" Conejo fluorescente modificado genéticamente por Eduardo Kac) o la de una flor alterada con información genética del propio artista.
Obra de Patricia Picinnini
El bioarte se podría definir como aquel que reflexiona sobre lo biológico y su información inherente. Lo hace Patricia Picinini en sus obras, aunque no dejen de ser sino esculturas o fotografías, pero eso deja en posición de genuínamente bioartística sólo a toda pieza artística que está viva. Bec lo plantea en forma de contundente respuesta teórica a la pregunta. Kac es todavía más contundente en cuanto que sus obras pueden ser cuestionadas como obras de arte, pero no como seres vivos.
Lo que sí nos queda claro con todo esto es que la información, el "planning" estructural, el material en definitiva con que trabajan Dennis Muren, Louis Bec o Eduardo Kac es información codificada, y que es posible establecer analogías entre códigos genéticos y códigos infográficos.
Según deducimos de la noticia que reproducimos más abajo, tanto es así que podemos traducir a códigos informáticos códigos genéticos, y las fronteras entre real y virtual se desvanecen en el ámbito de lo potencial.

Pero no hace falta observar exclusivamente la influencia de trabajos visuales de artistas de altos vuelos y profundo calado ideológico y científico. En ocasiones descubrimos, como en el caso del grabado del s. XVII en que unos simios humanoides adoptan una actitud que evoca un jardín del Edén aparentemente postdarwiniano, que la inquieta curiosidad de los artistas los empuja a inspirarse en todo tipo de material científico o meramente especulativo o protocientífico (la ciencia como tal no existe en la época en que se realiza el mencionado grabado), contrastado o no, aceptado por la comunidad científica o no, debido a su capacidad sugestiva e inspiradora y, tal vez, esta acabe por calar en el público (¿algún futuro naturalista entre ellos?) y ello colabore al asentamiento futro de la propuesta.

Tal es el caso que nos ofrece Charlie Charmer en su ameno artículo de Koprolitos (publicado el lunes 9 de Diciembre del presente año de 2019) sobre la anticipación del dibujante Otto Binder a la asociación generalizada entre dinosaurios y aves, y, sobre todo, en la concepción visual de los dinosaurios como animales probablemente cubiertos de plumas, a semejanza de las grandes aves no voladoras actuales, o recientemente extintas como el moa, el diatrima o el ave del terror (cuya denominación más propia de un cómic pulp lo dice todo).

Os invito de nuevo a disfrutar de los contenidos de Koprolitos:

Un dinosaurio emplumado en un cómic de 1946

Sinosauropteryx de William Stout


En 1996 se descubre en Liaoning (China) el primer dinosaurio no aviano emplumado, Sinosauropteryx, al que seguirán Caudipteryx o Microraptor (2000), Epidendrosaurus, Cryptovolans, Scansoripteryx y Sinovenator (2002), Dilong (2004) o Jinfengopteryx (2005)... demostrando que las plumas surgieron como medio para conservar el calor y no para el vuelo como comúnmente se pensaba.
Naturalmente, estos descubrimientos excitaron la creatividad de muchos artistas y pronto la cultura popular se llenó de saurios emplumados. Sin embargo, podemos encontrar ejemplos de plumíferos previos a Sinosauropteryx.

La Cosa, bailando el "mambo" con un Deinonychus

En “The Mesozoic Mambo” (1990, Fantastic four #345), el paleontólogo Walt Simonson (1946) representa dinosaurios con plumas antes de que esta idea obtuviera la aceptación general de los paleontólogos, inspirado en Predatory dinosaurs of the World (1988) del genial paleoartista Gregory St.Paul.

Deinonychus de Gregory St.Paul


Pero hemos encontrado un cómic de posguerra que supone un verdadero ejemplo de anticipación científica... en nada menos que 50 años.

Otto Binder (1911-74) escribió muchos guiones para la cabecera que en 1942-48 Fawcett dedicó al héroe del serial de radio Captain Midnight [1], ideado por Wilfred G. Moore y Robert M. Burtt. Aunque no está acreditado quién fue el guionista, en el #47 (1946), con dibujos de Leonard Frank, el aviador encuentra a “The Flying Dinosaur”, un fósil de terópodo cubierto de plumas para ser vendido al dueño de un circo.

Aunque parece más un diatrima -a fin de cuentas, un dinosaurio (aviano) extinto-, el aspecto de este terópodo es realmente inusual para un cómic de 1946... y casi de hoy

Juan Díaz se dispone a rentabilizar su inversión

Tras darse cuenta del engaño, el dueño del circo decide deshacerse de su adquisición

Captain Midnight le da la puntilla al empresario: el fósil es muy valioso, aunque no se trate de un dinosaurio volador vivo, y ahora se expondrá en un museo, como corresponde

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[1] Dell trasvasó sus primeras aventuras en viñetas en The Funnies y Popular Comics, en 1941-42. Ése último año, France Herron le adaptó a tira de prensa con dibujos de Erwin L.Hess “Jonwan” para el Chicago Sun Syndicate. En 2012 fue recuperado por Dark Horse. También pasó a cine y televisión.

viernes, 26 de enero de 2018

DINOSAURIOS DIBUJADOS POR NIÑOS REINTERPRETADOS POR DOUGAL DIXON. Los límites entre la especulación y la fidelidad gráfica.

Dougal Dixon: The Fish-Ripper
Al hilo de los temas y recursos expresivos de la obra de Manuel Barbero, reflexionando sobre las formas de representación plástica e iconográfica de los animales en medios de divulgación científica, traemos hoy el trabajo de un profesional de dicho campo, aunque confesamos hacerlo con cierto retraso y con motivo de un trabajo puntual y mercenario que, aunque recoge gran parte de los rasgos característicos de su obra, no sería suficiente por sí solo para representar su trascendencia iconográfica y educativa:
Telmo Pieper
Al límite de la especulación y la reproducción fiel, como en las peculiares recreaciones digitales de Telmo Pieper de sus propios dibujos infantiles de animales, o de Dom basándose en la misma premisa, nos llega un peculiar proyecto de Dougal Dixon, que descubrimos a través de un artículo de Koprolitos.

No podemos evitar acordarnos de aquellos trabajos de planteamientos similares recurriendo a tratamientos digitales de imágenes fotográficas, aunque lo cierto es que Dixon sigue fiel a las técnicas tradicionales, o al menos a su apariencia, y, en todo caso, al dibujo y la ilustración, no a la manipulación fotográfica digital.

Aprovechar las posibilidades del Photoshop para dar credibilidad fotográfica a las distorsiones gráficas de los dibujos infantiles es en sí un interesante ejercicio en los límites de la percepción visual, la reproducción de imágenes y la representación de modelos naturales a través de convenciones gráficas, temas que hemos tratado con anterioridad y de los que ha dado cuenta la semiótica en boca de teóricos tan notables como Gombrich o Eco, de quienes hemos aprovechado sus discursos acerca de los recursos gráficos de Durero al dibujar su célebre rinoceronte.

Volvamos por un momento a los referentes que hemos comentado con anterioridad:

Dom
Telmo Pieper
Dom parece inspirarse directamente en la ocurrencia de Pieper, y no existe prácticamente diferencia entre los resultados de uno y otro, aunque tal vez sea más coherente con sus propias expectativas Telmo Pieper, quien plantea la posibilidad de imaginar cómo serían los libros ilustrados con profusión de imágenes fotográficas de animales (aunque no descarta ofrecer imágenes de otra índole, tal y como hace Dom, tal vez incluso con mayor profusión, indicándonos, sencillamente que los animales son el tema por excelencia de los dibujos infantiles, y por tanto de la esencia del aprendizaje humano).

Telmo Pieper
Telmo Pieper rescata sus propios dibujos infantiles para evocar la problemática reproducción gráfica de la imagen que ofrecen los animales por los elementos que implican dichas imágenes para identificarlos con precisón, fin último de la taxonomía zoológica.

Pieper aprovecha para ilustrar dicha cuestión con imágenes representativas de otros objetos (coches, casas...) mientras que Dom sólo indica hasta qué punto los animales están presentes en el imaginario infantil como acicate a su curiosidad intrínseca, dado que tal vez le interese más la expresividad esquemática y a menudo distorsionante de las representaciones inexpertas de los niños, dotadas de fuerza gráfica, de inmediatez aparentemente irreflexiva, despreocupada de la fidelidad iconográfica por el puro placer de descubrir los resultados que surgen del papel.

Dom
Dom
Dom
Dom se inspira en los dibujos hechos por su hijo pequeño para recrearlos con apariencia fotorrealista, por así decirlo, poniendo sobre la mesa qué es eso que consideramos exacto o preciso en una fotografía en cuanto a detalles y textura, encerrando las formas y sus contornos en los trazos de un niño ingenuamente inexperto.

Es lógico, pues, que nos viniesen a la mente estos ejemplos al contemplar los dinosaurios infantiles readaptados al estilo de Dixon, un científico, un ilustrador científico y un artista imaginativo e influyente, inspirador, tanto para paleontólogos como para biólogos, para ilustradores precisos y concienzudos o para artistas imaginativos y fantasiosos.


Para empezar deberíamos aclarar que Dougal Dixon es uno de esos artistas a quien hace mucho tiempo que queríamos dedicar una entrada, debido a a la admiración que desde los años noventa teníamos  por sus trabajos como ilustrador científico, que alcanzó la fama especialmente por  aplicar lo aprendido como artista zoológico al editar una serie de trabajos gráficos basados en la especulación evolucionista, es decir, aventurándose a imaginar la fisionomía de animales futuribles tal y como había hecho al imaginar animales del pasado.

Tal y como nos informan los redactores de Koprolitos, sus libros más conocidos en este ámbito son "After Man: A Zoology of the Future"(1981), "The New Dinosaurs: An Alternative Evolution" (1988),

"Man After Man: An Anthropology of the Future" (1990) o "If Dinosaurs Were Alive Today" (2007) y en todos ellos, Dixon ilustra y explica cómo podrían ser las faunas del futuro o alternativas a los procesos evolutivos que se han dado en la historia de la Tierra, por lo que no es de extrañar que haya servido de fuente de inspiración tanto a científicos y paleontólogos (Dixon es paleontólogo antes que artista e ilustrador científico) como a artistas gráficos y creadores audiovisuales, llegando a asesorar, por ejemplo, a Peter Jackson para su versión de King Kong.

De hecho, al igual que la BBC había apostado por el hiperrealismo digital (iniciado por ILM para "Jurassic Park")en producciones como "Caminando entre dinosaurios", o "Caminando entre las bestias", no tardó la misma productora en dar forma audiovisual a los animales hipotéticos tras la extinción humana propuestos por Dixon.

Ni que decir tiene que la producción televisiva dio pie a su versión en formato libro, ilustrado con extractos de las imágenes digitales que imitaban los encuadres propios de un documental cine/videográfico a los que generalmente estamos acostumbrados y que han inspirado las pautas de realismo imitadas en múltiples producciones para divulgación museográfica o derivados al límite de la ficción y la divulgación científica.
Eso mismo ocurre con el Parque Prehistórico presentado por Nigel Marven siguiendo las mismas pautas empleadas por el naturalista en sus otras producciones documentales, rompiendo de algún modo los límites entre realidad y ficción (o al menos entre realidad y especulación científica) y que nos llevan a ficciones en formato aparentemente documental como "Sirenas. Mito o realidad", de Discovery Channel, o los dragones de leyenda hechos realidad zoológica por Justin Hardy.

Por todo lo expuesto, comprenderéis que, independientemente de nuestras preferencias particulares, concedamos un puesto de honor a Dougal Dixon entre los grandes del arte antrozoológico, como hemos reivindicado a otros en su día, de la talla de Gregory S. Paul, Burian, o el gran Charles R. Knight, ya que es digno heredero y colega de muchos de ellos y a la vez ocupa un lugar propio por alentarse a sí mismo a desarrollar aquella parte más resbaladiza de su labor como paleontólo y biólogo gráfico: la especulación, la recomposición de la lógica anatómica y evolutiva siguiendo un método quimérico e imaginativo sustentado por profundos conocimientos taxonómicos y biológicos para ver qué sale desde un punto de vista también curioso y estético. No deja de ser un juego, como cuando un niño imagina formas animales en objetos casuales o en sus propios e incontrolados trazos de dibujo aún sin entrenar, todavía frescos y expresivos. Conociendo el trasfondo de la obra gráfica de Dixon, ver cómo practica un ejercicio similar al de Telmo Pieper o Dom resulta mucho más interesante, y sin duda mucho más trascendente.

Como mencionábamos más arriba, las imágenes responden a un encargo, una campaña de GreatBeanBags a la que Dixon aportó su sello personal dando un peculiar giro a su producción de criaturas fantásticas, ya que el método a seguir consistió en tratar con las mismas técnicas empleadas en los libors ilustrados de biología y paleontología los modelos surgidos de una propuesta de ejercicio gráfico a escolares de corta edad. Dixon intenta imaginar, como premisa, que las criaturas representadas están reproducidas de forma precisa como si fuesen exactamente así en realidad, con lo que nos propone una reflexión sobre nuestros criterios de credibilidad gráfica y nuestros criterios de credibilidad científica, obligando a coexistir una estética Naïf con recursos gráficos y pictóricos propios del realismo naturalista.

(Mafa Alborés)



El Irish Examiner dedicó un artículo a estos dinosaurios infantiles de Dixon, (Jueves, 21 de diciembre de 2017 a las 15:30 p.m) del que extraemos algunos fragmentos y declaraciones que nos parecen significativos:


Este paleontólogo dio vida a los dibujos de dinosaurios de los niños y el resultado es particularmente atractivo

La imaginación de los niños no tiene límites y, a veces, necesitamos que los adultos los interpreten.

Dougal Dixon, un reconocido paleontólogo escocés y autor cuyas obras inspiraron al King Kong de Peter Jackson, estuvo presente para dar vida a algunos de los dinosaurios rugientes esbozados por los alumnos.

Junto a sus obras de arte, los niños describieron lo que inspiró sus dinosaurios, con Dixon decidiendo si hubieran podido existir hace millones de años.

Así es como sucedió.

El Comotriceratops


The Comotriceratops

Lo que Molly, ocho años, dijo: "Ella es una herbívora amistosa y servicial que ama ayudar a otras especies a conseguir comida para que no se mueran de hambre. Es ligera y elegante y siempre se le ve estupenda ".
Lo que Dixon dijo: "Comoticeratops es uno de los dinosaurios con cuernos. Un habitante de las tierras altas áridas, su coloración azul lo ayuda a mezclarse con las brumas de la montaña. Es un animal grande, más grande que los árboles de montaña en los que se alimenta. Sin embargo, está muy expuesto y es vulnerable a los pterosaurios tipo buitre de los riscos altos ".

El veredicto: Comotriceratops habría encajado con los otros dinosaurios con cuernos.

2. El Dos-O-Saurus

The Two-O-Saurus

Lo que Riley, de siete años, dijo: "Two-O-Saurus se come otros pequeños dinosaurios y es malo. Tiene peleas con otros dinosaurios grandes para proteger su hogar, es por eso que tiene grandes garras y dientes. Tiene un rugido muy fuerte para asustar a los dinosaurios y su cola rizada puede golpearlos y arañarlos ".

Lo que dijo Dixon: "¡Two-O-Saurus tiene dos cabezas! Esto realmente ha sucedido, no realmente en un dinosaurio sino en Hyphalosaurus, un reptil acuático que vivió en China a principios del Cretácico, junto con los dinosaurios. Tenemos un fósil de esto. No vivió mucho, ya que el fósil es de un bebé ".

El veredicto: El Two-O-Saurus podría haber existido, pero se enfrentó a un momento difícil. Como dijo Dixon: "Two-O-Saurus, al ser un terópodo, probablemente habría matado a su presa, pero luego tendría dificultades para decidir qué cabeza se lo comería".

3. The Fish-Ripper


Dougal Dixon: The Fish-Ripper
Oliver, de ocho años, dijo: "Una vez en la era de los dinosaurios, el Destripador dominó el mar. Arrancó peces grandes y pequeños del mar. Vivió alrededor del Jurásico y comió mucho pescado todos los días. Tiene escamas ásperas y enseña a los más jóvenes a volar y atrapar sus peces ".

Lo que dijo Dixon: "Fish Ripper es un pterosaurio, pero uno que ha perdido sus poderes de vuelo. Tenemos eso hoy en día: hay muchas aves que han perdido sus habilidades de vuelo y están perfectamente adaptadas a la vida en el suelo o en el agua. En el Destripador de Peces, las membranas de las alas están muy reducidas y forman una estructura plana en forma de aleta a lo largo del cuello y el cuerpo ".

El veredicto: The Fish Ripper definitivamente podría haber gobernado el mar ... la parte superficial de todos modos.

4. El Flynnosaurus



Lo que Flynn, de cinco años, dijo: "Los pequeños dinosaurios viven en Flynnosaurus y los mantiene a salvo de los grandes dinosaurios malos. Tiene muchos colores para que parecer amistoso, por lo que a otros pequeños pájaros y criaturas les gustará más. Puede derribar árboles con su gran cola y crecerá al comer más plantas ".

Lo que dijo Dixon: "El Flynnosaurus construye su propia armadura. Es un herbívoro de movimiento lento, relacionado con los anquilosaurios: los dinosaurios blindados. Sin embargo, a diferencia de sus parientes pesados, nunca desarrolló las placas blindadas. La piel suave de su espalda es muy atractiva para los parásitos, especialmente los diminutos pterosaurios parecidos a polillas y pequeños lagartos similares a los terópodos. Estos a su vez son atacados por grandes escarabajos ".

El veredicto: los dientes grandes del dinosaurio inspirado en Ankylosaurus pueden ayudarlo a comer a través de los árboles, pero el Flynnosaurus puede que no le vaya tan bien en una pelea.

5. El Polyosurussunyus Bananashaurus


The Polyosurussunyus Bananashaurus

Lo que Poppy, de siete años, dijo: "El dinosaurio se llama Polyosurussunyus Bananashaurus. Ella está un poco triste porque le gusta la nieve, pero ahora es verano. Ella tiene el cuello de una jirafa porque me gustan las jirafas. Está decorada con corazones y formas relucientes porque le gusta ir a fiestas y le gustan las decoraciones. ¡Tiene tantas piernas porque le gusta bailar, bailar y bailar como a mí!"

Lo que dijo Dixon: "¡Parece que el Polyosurussunyus Bananashaurus es más un cangrejo / jirafa que un dinosaurio! Vive en la tierra y está disfrazado de dinosaurio para mantener alejados a los depredadores. Una espina larga en un lado del caparazón se ve como una cabeza y el cuello, y una espina larga en el otro parece una cola ".

El veredicto: Dixon dice que debido a la ubicación en la que vive el Polyosurussunyus, encontrar un fósil sería casi imposible.

Los dibujos se realizaron como parte de una campaña promocional organizada por GreatBeanBags.


A continuación, un repaso iconográfico a la obra y a la vida de Dougal Dixon como ilustrador y divulgador científico al servicio de la paleontología, la anatomía comparada y las especulaciones de teoría evolutiva:































https://www.youtube.com/watch?v=eMxIFZNx1YY





viernes, 22 de abril de 2016

Invitación a seguir IMAGINANDO DINOSAURIOS



Para enlazar con nuestra entrada anterior, en la que Jorge Saenz nos demuestra cuán arraigada está en nuestra cultura la iconografía del dinosaurio a través de las representaciones artísticas y la juguetería, me ha parecido oportuno ofrecer un comentario al respecto aprovechando un interesante artículo de Charlie Charmer en Koprolitos.
Recomiendo los recopilatorios de artículos y referencias dinosaurianas de Charlie Charmer. Su serie de artículos bajo el título "Imaginando dinosaurios" no tiene desperdicio y nos recuerda la labor conjunta de artistas, paleontólogos, biólogos y todo tipo de investigadores científicos y gráficos responsables de la imagen que tenemos de los más celebres animales extintos.
Ya en nuestros propios escritos preliminares a la existencia de El Animal Invisible como blog de divulgación de Antrozoología Artística, elaborados en un contexto académico serio, por así decirlo, remarcábamos el hecho de que si existe un caso claro en el que la asimilación de la imagen de un animal era vehiculizada por el trabajo de artistas y no por el de zoólogos es el de los dinosaurios y los animales prehistóricos en general. El tráfico de influencias entre todos ellos era muy abundante y acababa por dejar claro porqué los más admirados, los más ilustres y los mejores eran normalmente los más influyentes y, en definitiva, los creadores de la imagen colectiva de especies concretas, como el dibujo de Durero y el consecuente grabado de Gesner lo fueron en su momento de lo que en Europa se asimiló prácticamente como holotipo gráfico del rinoceronte. Eso es lo que nos recuerda Javi Godoy, también desde Koprolitos, con sus deliciosas entradas dedicadas a paleoilustradores ilustres y sus alargadas sombras, (como ya vimos respecto a Charles R. Knight)
Posiblemente, el ejemplo más paradigmático de lo que estamos diciendo sea el Iguanodon, cuyas primeras representaciones museísticas en los albores de la paleontología durante la época de la Inglaterra victoriana nada tienen que ver con las actuales. Y, casi con certeza, si tuviésemos que mencionar a un artista gráfico con sólidos conocimientos científicos que revolucionase la ilustración científica de los dinosaurios pasándolos de pesados y torpes animales de sangre fría a estilizados y rápidos animales homeotérmicos, tendríamos que referirnos, como hicimos entonces, a Gregory Scott Paul.

Si la película "Dinosaurio", de Disney, estaba protagonizada por Aladar, un ejemplar de iguanodón, está claro que su aspecto físico y su manera de moverse se ajusta a los cánones establecidos por los estudios gráficos de G. S. Paul, pionero en levantar las colas de los dinosaurios del suelo a modo de estabilizador (nunca más como mero apéndice arrastrado absurdamente por el suelo). Tal vez los primeros dinosaurios en movimiento naturalista sean los de "Jurassic Park" de Spielberg, pero tanto su película como la novela original de Crichton deben mucho a los artículos científicos y libros paleontológicos ilustrados por Gregory S. Paul, desmarcándose claramente de la influencia todavía persistente de otros grandes de la ilustración paleozoológica como Z. Burian.
Desde las primeras esculturas e ilustraciones representando iguanodones (los primeros dinosaurios descritos por la naciente paleontología británica) hasta las volumetrías promocionales del iguanodón de Disney se ha producido una evolución en la que el trabajo gráfico de G. S. Paul es decisiva. Obsérvese la diferencia entre la especulación de los artistas victorianos, con sus consecuentes y famosas recreaciones escultóricas, y las más recientes reproducciones basadas en los concienzudos estudios anatómicos, mecánicos y motrices de Grgory Scott Paul y sus discípulos.
Diríase que se trata de animales totalmente distintos, no sólo en su aspecto físico sino en el carácter y comportamiento que éste nos sugiere, lo cual nos recuerda que el grado de distanciamiento o capacidad de empatía y comprensión de otras especies es algo que también ha evolucionado, afectando a su representación gráfica tanto como tendríamos que considerar lo inverso: las representaciones gráficas influyen en las consideraciones que podamos tener de un animal concreto a la vez que indican en gran medida qué grado de conocimiento o comprensión tenemos de los demás miembros de la vida natural.




Recordemos que cuando se especulaba que los dinosaurios serían lentos y pesados, casi incapaces los de mayor tamaño de moverse fuera del agua, estos eran representados junto a ella o sumergidos en ella, y, en cambio ahora, cuando las más recientes teorías apuntan hacia criaturas homeotérmicas, de mayor rapidez de acción, y capacitadas para utilizar sus colas como contrapeso, y no como un apéndice reptante, las ilustraciones de los libros divulgativos sacan a los dinosaurios del agua y los muestran moviéndose por tierra firme. 
Cuando se invoca a un animal, se invoca a sus caracteres físicos, y también a los de comportamiento. El tricerátops, por ejemplo, siempre asociado a una versión antediluviana del rinoceronte, ha sido tradicionalmente dibujado con apariencia pesada. Pero también, como el rinoceronte se ha visto relacionado con la velocidad propia de un ariete capaz de agredir al temible tyranosaurio. Sin embargo, nos han pintado al tricerátops como un obeso y pacífico animal que sólo decargaba su furia en casos extremos, como si la potencia del impacto de su triple cornamenta dependiese sólamente de la inercia de su sobrepeso. La nueva concepción de los dinosaurios, alejada filogenéticamente de los reptiles, cercana a las aves, agilizada por su nueva sangre caliente tenía forzosamente que reflejarse de algún modo en las imágenes de todos sus representantes más populares.
El tricerátops no podía ser menos, como atestigua cierto dibujo de Gregory S. Paul, en el que tres tricerátops, significativamente estilizados, corren hacia nosotros recordándonos un travelling frontal cinematográfico. La sensación de gran angular imprime mayor velocidad a la escena, que muestra oportunamente una vista totalmente frontal del ejemplar que corre a la derecha de la imagen, un medio perfil izquierdo del que ocupa el centro y el flanco izquierdo del tercero, que parece que va a abandonar el margen izquierdo de la ilustración a toda velocidad, sensación acentuada por la polvareda levantada por la estampida (este y otros ejemplos de Gregory S. Paul están reproducidos en las páginas 223, 224, y 230 de Gould, S. J.: "El pulgar del panda"). 






Gregory S. Paul: "Tricerátops"
(reproducido de Gould, S.J.: "El pulgar del panda", p. 223, 224 o 230).


Caracteres físicos como indicadores de pautas de comportamiento, ¿cómo si no funciona la paleontología?. La profundidad del conocimiento que tengamos acerca de ambas categorías en animales similares, o en distintas nociones de un mismo animal, nos hará nombrar distinto o bien usar sinónimos confusos.
Adán pone nombres a los animales, los diferencia con mayor o menor exactitud, poniéndose a sí mismo como parámetro, pero las palabras se mueven con mayor rapidez e imprevisibilidad que cualquier animal.
La pantera y el leopardo, siendo el mismo animal, han generado ilustraciones propias, independientes pero intercambiables, de animales gatunos moteados. Los frecuentes casos de melanismo de este animal han originado un mito científico, entendiendo como tal cualquier creencia nacida de una confusa o errónea explicación científica cuya rectificación posterior arrastra vestigios de dicho error, que ya había calado en la aceptación popular. La ciencia también es tradición. El unicornio es un mito espiritual, el rinoceronte su confirmación. La pantera negra es un mito científico (sería más exacto decir pseudocientífico, pero la pseudociencia sigue los pasos de la "auténtica") que ha perdurado con obstinación en el imaginario de la "ciencia para todos públicos".




Brachiosurus (Gregory S. Paul)
Ilustración extraída de Gould: “El pulgar del panda”, p.224 (ver bibliografía)




Mafa Alborés


Sin más que añadir, de momento, os dejo con el artículo original de Charmer esperando que os despierte la imaginación y os anime a seguir buscando en estos excelentes contenidos que tan a menudo nos brindan los redactores de Koprolitos. Sin duda merece la pena.



http://koprolitos.blogspot.com.es/2016/03/imaginando-dinosaurios-i-despertando-la.html



IMAGINANDO DINOSAURIOS I: DESPERTANDO LA IMAGINACIÓN

Nuestra percepción del grupo de animales dominante durante el mesozoico ha variado con el tiempo. Hasta el siglo XIX sus restos pudieron ser interpretados como huesos de dragón o de gigante. Su irrupción como objeto científico dividió a creacionistas y evolucionistas, y sus descubridores fueron los primeros en darse cuenta de su potencial artístico y literario. En los 40 y 50, se creía que los dinosaurios eran animales estúpidos, condenados a desaparecer pero, a partir de los 70, se convierten en símbolo del éxito de la evolución [1] y en una advertencia para quienes podemos provocar el holocausto nuclear [2]. El siglo XXI los ha llenado de plumas y extendido por cada rincón del planeta.

Después de siglo y medio, lejos de haberse agotado, la ficción con dinosaurios nos sorprende cada día con nuevas propuestas, que se multiplican en una oferta cultural que abarca hoy de los cuentos infantiles a las novelas eróticas. Lo que nos deparará el futuro es imprevisible… aparte de la extinción, obviamente; pero esperemos que aún falte mucho para eso. Mientras tanto, deseamos que disfrutes cuanto puedas con el subgénero y, para que por nosotros no quede, hemos elaborado esta pequeña guía por entregas semanales que confiamos te sea de utilidad.

Charlie Charmer


1. Despertando la imaginación

El guardián del vellocino de oro, regurgitando a Jasón

Muchos autores de la antigüedad analizaron los fósiles correctamente: se trataba de restos de animales marinos que indicaban que la zona del hallazgo había sido alguna vez el fondo del océano [3]. No obstante, cabría plantear si en el origen de algunos mitos clásicos (gigantes [4], grifos [5], dragones [6]…) ha podido mediar el encuentro con algún fósil inexplicable. Sin embargo, a diferencia de los pequeños trilobites o nummulites, los de dinosaurio suelen aparecer fragmentados y dispersos, dificultando su comprensión incluso en aras de la imaginación.

En 1770, los mineros de la colina de San Pedro (Maastricht) encontraron un maxilar de mosasaurio a 455 metros de profundidad, que acabó en las manos del profesor del Museo Nacional de Historia Natural de París Georges Cuvier (1769-1832), que lo clasificó como especie extinta pese al dogma del plenum de la creación divina. Poco después, Cuvier bautizó e identificó como saurio extinto a un pterodáctilo [7]. Como sabemos, estas fascinantes criaturas no son dinosaurios aunque sean coetáneas, como sucede con el ictiosaurio que Mary Anning [8] (1799-1847) descubre en 1811 en sus paseos por los acantilados de Dorset.

Georges Cuvier, por Zdenek Burian

El primer fósil dinosauriano será el de un megalosaurio que encuentra en 1824 en una cantera de Stonesfield el reverendo William Buckland (1784-1856), profesor de mineralogía en Oxford que planteó la tesis bíblica del diluvio (sólo que repetidas veces) para justificar su extinción. Sus descubrimientos excitaron la imaginación de colegas contemporáneos, entre los que Allen A. Debus [9] sitúa a los pioneros de la ficción con dinosaurios.

William Conybeare [10] (1787-1857) flirteó con la ciencia-ficción al ilustrar y escribir un poema en 1822 en el que Buckland viajaba en el tiempo al entrar en una cueva y descubrir hienas primitivas vivas.

Henry de la Beche (1796-1855) también dibujó a Buckland en una cueva observando a animales extintos vivos –incluyendo ictiosaurios y pterosaurios- (A coprolitic vision, c.1830), y en Duria antiquior (1830) plasma sus descripciones de los descubrimientos de Mary Anning. Además, en Awful changes se burla de la tesis del geólogo Charles Lyell [11] (1797-1875) de que los cambios climáticos periódicos de la Tierra podrían llegar a conllevar la reaparición de los grandes saurios.

Duria antiquior

Otros geólogos harán incursiones en la literatura, como Edward Hitchcock [12] (1793-1864), que en 1836 publicó el poema The sandstone bird inspirado por la huella de un dinosaurio (un pájaro preadamita, según él). El leit-motiv de todas estas obras es que la Tierra alberga increíbles tesoros en su interior, escenario inevitable de muchos de los primeros relatos de dinosaurios.

La primera referencia literaria fuera del mundo de la ciencia es un simple guiño en el primer párrafo de Casa desolada (1852) de Charles Dickens (1812-70), que no vuelve a referirse a fauna extinta en toda la obra y no utiliza el término “dinosaurio” acuñado en 1841 por Richard Owen [13], que ese mismo 1852 construyó junto al artista Benjamin Waterhouse Hawkins [14] (1807-94) 33 modelos a escala real para el Crystal Palace.

Iggy en restauración. Tomada por quien suscribe en Crystal Palace en noviembre

En 1861 se publica la póstuma Paris avant les hommes, una curiosa narración novelada con afán pedagógico de otro científico, Pierre Boitard (1789-1859). En esta ocasión, el autor no se adentra en cuevas oscuras, sino que es llevado por los aires por un diablo [15] que le muestra toda la fauna extinta conocida en su tiempo.

El 25 de noviembre de 1864 aparece Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne (1828-1905), ilustrada por Edouard Riou [16] (1833-1900). Verne va más allá de los relatos o ilustraciones en que reviven seres extintos en cuevas, explotando la creencia de la tierra hueca [17]. Aunque sólo aparecen saurios marinos y no dinosaurios, su tremendo éxito [18] catapultará la paleoficción.

Ilustración de Riou para Viaje al centro de la Tierra

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[1] Debus, A.A. (2013) “An overview of paleoimagery” en Dinosaur sculpting. Jefferson (North Carolina): Mc Farland & Co.
[2] Sanz, J.L. (2002) Starring T.Rex! Bloomington: Indiana University Press.
[3] En el siglo VI a.C., Anaximandro llega a afirmar que la vida surgió del agua y que el hombre provenía de otra especie, Jenófanes (ss.VI-V a.C.) deduce que el nivel del mar varió con el transcurso del tiempo. Estrabón (ss. I a.C.-I d.C.) explicará los fósiles encontrados en el desierto con estas tesis que, a través de Avicena (980-1037), llegan al Renacimiento. Shen Kuo (Mengxi bitan, 1088) deduce de las conchas fosilizadas de la montaña de Taihang que, en un pasado remoto, la provincia de Shanxi estuvo bajo el mar. Du Wan (Catálogo de rocas del bosque brumoso, c.1133) describe conchas y peces, tratando de aclarar las causas de su fosilización.
[4] Así interpretaron los restos de grandes vertebrados que los indígenas americanos mostraron a los conquistadores autores como Francisco López de Gomara (Historia de la conquista de México, 1552), Pedro Cieza de León (Crónica del Perú, 1553), Antonio de Herrera y Tordesillas (Historia general de los hechos de los castellanos, 1601-1615), Bernal Díaz del Castillo (Historia verdadera de la conquista de Nueva España, 1632) o Reginaldo de Lizárraga (Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile, 1908).
[5] Véase Mayor, A (2000) The first fossil hunters: paleontology in greek & roman times, Princeton University.
[6] Pese a la creencia general, los dragones han surgido de la inspiración de los hombres utilizando como modelos a serpientes y cocodrilos, esto es, animales contemporáneos. El término “dragón” proviene del griego δράκων (latín: “draco”), que significa igualmente “serpiente”, y tal era era el aspecto que ofrecían en la antigüedad clásica, como se aprecia en la siguiente imagen, que retrata al guardián del vellocino de oro, regurgitando a Jasón. Teniendo en cuenta que en la Biblia la serpiente representa al diablo, es comprensible que la influencia judeocristiana no fuera positiva para estas criaturas, cuya fisonomía se transformará en el medievo, -tal vez- a la luz del descubrimiento de nuevos fósiles o por influencia china, a través del testimonio de Marco Polo:
En esta provincia hay grandes culebras y serpientes, tan enormes que causan terror. Son horribles, de 10 pasos de largo y gordas como un haz de trigo; tienen dos piernas delanteras cerca de la cabeza, pero sin pies y sólo con una como las del león o del halcón. La cabeza enorme y los ojos como un pan. La boca tan amplia, que se tragarían a un hombre entero de una vez.” Polo, M. (1983). Libro de las maravillas (Mauro Armiño, trad.). Madrid: Anaya (Original de 1299).
El descubrimiento de América supuso la toma de contacto con nuevos restos y mitos, entre los que destaca la serpiente emplumada olmeca y sus equivalentes maya (Kukulkán) o azteca (Quetzalcoátl). También los indios norteamericanos imaginaban dragones, sobre todo serpientes acuáticas. Muchas tribus usaban fósiles como amuletos o medicinas y hay pinturas anasazi en Utah cerca de icnitas de dinosaurio, que los iroqueses arrancaban en bloques de roca que llamaban “uki”, con fines religiosos. Las faldillas usadas en la danza Hopi de la Serpiente están adornadas con icnitas tridáctilas de dinosaurio, en las que también inspiraron sus petroglifos los indígenas de Paraíbo, en Brasil. Pereda Suberbiola, X. y Díaz-Martínez, I. (2011). “Los fósiles de dinosaurios como Geomitos” en Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, vol.19, nº2, pp. 141-148
Chang Qu describió en Crónicas de Huayang (siglo IV a.C.) unos posibles restos de dinosaurio hallados en Sichuán como huesos de dragón, cuyo hallazgo también se atestigua en el año 133 a.C. durante el trabajo en un canal en Historia de la Antigua Dinastía Han (c.100 d.C.). A comienzos de 2015, al descubrirse los restos del qijianglong, se especuló sobre que la forma alargada de los dragones orientales pudiera deberse al hallazgo de cuellos de saurópodo, aunque la teoría más consolidada los relaciona con cocodrilos.
[7] Descubierto en Eichstätt (Bavaria) en 1784 por Cosmo Alessandro Collini.
[8] En 1824 encuentra un plesiosaurio completo y en 1828 un pterodáctilo, que Buckland describió el siguiente año a la Sociedad Geológica de Londres.
[9] Debus, A.A. (2002) Paleoimagery. Jefferson (Carolina): Mc Farland & Co; (2006)Dinosaurs in fantastic fiction. Jefferson: Mc Farland & Co.
[10] Propuso a Gideon Mantell asignar el fémur que había hallado en 1825 en Brighton -que creía de megalosaurio- a un iguanodon. En 1832, Mantell descubrió el hylaeosaurus en el bosque de Tilgate.
[11] Ferviente defensor de las teorías de su amigo Charles Darwin, en Principios de geología (1830-33) asume la tesis uniformista de James Hutton (1726-97) frente al catastrofismo de Cuvier o Buckland.
[12] En 1835-48 descubrió icnitas que atribuyó a aves hasta que Thomas Henry Huxley (1825-95) aclaró que eran de dinosaurio.
[13] En la reunión de la Asociación Británica del Colegio Real de Cirujanos de Plymouth del 2 de agosto propuso agrupar megalosaurio, iguanodon e hylaeosaurus en un solo género, caracterizado por dedos cortos en el pie, cinco vértebras fundidas en el cinturón pélvico y hábitat terrestre. Owen creía que, al ser reptiles de sangre fría, se extinguieron al variar la temperatura.
[14] En 1868 montó el primer esqueleto de dinosaurio (un réplica de hadrosaurio) –el primer esqueleto real se montó en 1901- y proyectó el Museo paleontológico de NY, que destruyó el mafioso “Boss” Tweed en 1871. También realizó reconstrucciones para la Universidad de Princeton o el centenario de la independencia en Filadelfia.
[15] Ya había utilizado este recurso en sus Estudios astronómicos (en Musée des familles, 1838-40). Otro astrónomo, Camille Flammarion (1842-1925) publicó Le Monde avant la création de l'homme (1885), con 400 grabados.
[16] Dibujó dinosaurios para El mundo antes del diluvio (1865, Louis Figuier).
[17] Identificada en la antigüedad con el infierno al que bajarán Gilgamesh, Orfeo o, más tarde, Dante. Edmond Halley (1656-1742) elucubró sobre el tema buscando explicaciones a las desviaciones magnéticas. Antes de Verne, había ambientado obras fantásticas comoEl mundo ardiente (1666, Margaret Cavendish), La vida, aventuras y viaje a Groenlandia del Reverendo Padre Pierre de Mesange (1720) de Simon Tissot de Patot (1655-1738) -también pionero del subgénero de los “mundos perdidos” con flora y fauna prehistórica enViajes y aventuras de Jacques Massé (1714)-, Relación de un viaje del Polo Ártico al Antártico a través del centro de la Tierra (1723, Anónima), Lamékis (1735, Charles de Fieux), Viaje subterráneo de Nicolás Klims (1741, Ludvig Holberg), Icosamerón (1788, Giacomo Casanova), Symzonia (1820, Adam Seaborn), Cuento improbable (1825, Faddei Bulgarin), La narración de Arthur Gordon Pym (1833, Edgar Alan Poe) o Laura (1864, George Sand).
[18] Entre otros, la han adaptado -algunos muy libremente- al cine Henry Levin (1959), José M. Fernández Unsain (1965), Juan Piquer (1976), Rusty Lemorande y Albert Pyun (1989), Jean-François Laguione (2001, animación) o Eric Brevig (2008), a televisión William Dear (1993), George Miller (1999), T.J. Scott (2008) o –animados- Hal Sutherland (1967), Claudio Biern Boyd (1993) y Laura Sepherd (1996), y al cómic Albert Kanter (Classics illustrated #138, 1957), Víctor Mora/Luis Casamitjana (Joyas literarias juveniles #21, 1971) o Lewis Helfand/ Vinod Kumar (2011).