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lunes, 16 de enero de 2017

Artesanía y ciencia en estado puro. Ramón López y Quagga. Recreaciones naturalistas.





Volvemos a mostrar nuestra pasión por el arte al servicio de la divulgación científica, y más particularmente de la zoología.

Recientemente dedicábamos una entrada a Gabriel Ruiz centrada en sus actividades como constructor de recreaciones y reproducciones zoológicas, botánicas y naturalistas en general, y hoy queremos rendir nuestros respetos y admiración a otro artista catalán consagrado casi por entero a este tipo de trabajos: Ramón López.


López tiene vocación y formación como biólogo, pero como muchos naturalistas vió aumentar su creciente pasión por el medio a través de los libros ilustrados y las reproducciones zoológicas de toda índole, un aliciente más para sus aptitudes artísticas, que desarrolló desde una edad temprana.
Me gusta particularmente cómo señala este hecho mostrando en su página web una imagen de su infancia en una competición de castillos de arena en la que se le puede ver modelando la figura de un león, destacándose por ser el único volcado en recrear la imagen de un ser vivo. No puedo evitar sentir empatía con quien desde niño se aficionó a las artes plásticas por el placer de  recrear y reproducir las formas de aquello que más cautivaba su imaginación: los animales.

Este biólogo y escultor de Vilanova y la Geltrú fue socio de Gabriel Ruiz en Gàlig, una empresa fundamentalmente dedicada a las volumetrías de todo tipo pero centrada en las reproducciones naturalistas para zoológicos y museos de historia natural hasta su disolución en 1993. Desde entonces López desarrolla su propia actividad, tal vez más centrada en las reproducciones zoológicas, paleontológicas y biológicas en general, y monta su propio taller bajo el significativo nombre de Quagga en Sant Martí Sarroca. 

Quagga ha realizado figuras de animales y humanos para museos de Madrid, Stuttgart, Bremen y Turín, entre otros, o para el zoo de Zurich, los acuarios de Barcelona y Liverpool. 
La Fundación Dalí y la Fundación la Caixa también han recurrido a sus servicios.


Como ya he comentado con anterioridad, he coincidido por motivos profesionales tanto con Ramón López como con Gabriel Ruiz y ambos se mostraron amables y colaboradores ante mis preguntas cuando realizaba mis primeros escritos teóricos sobre arte y ciencia, algo muy de agradecer teniendo en cuenta que yo constituía un potencial competidor profesional (aunque sin duda muy alejado de la pericia, calidad y experiencia demostrada por ambos artistas).


Personalmente siempre he admirado mucho la rotunda calidad técnica de López como escultor y modelista, pero muy particularmente como concienzudo anatomista ya que, no lo olvidemos, Ramón es biólogo y las artes aplicadas le sirven como eficaz instrumento de estudio, a la vez que, invirtiendo los términos, también podríamos decir que sus observaciones de carácter científico le sirven como sustento didáctico a sus conocimientos artísticos, aunque, revisando mis notas de mis entrevistas con él y de entrevistas que le han realizado para algún medio gráfico, insiste bastante en no considerarse artista sino artesano, y, más que por algún tipo de modestia, lo hace para recalcar su posicionamiento ante su propia actividad, actitud que comprendo y comparto.

 

Hace unos años, allá por 2010, , en una entrevista para el Diari de Sabadell, le llamaba la atención sobre la definición "Biological Modelmaker & amp; Wildlife Artist" que figuraba en su tarjeta a lo que lacónicamente se limitaba a contestar que era sólo un modo de decirlo. En la entrevista se hace referencia a la reproducción de un titanosaurio (para el museo Crusafont de Sabadell), una obra de gran tamaño aunque no reproduce la escala máxima de un ejemplar adulto. 
  
De hecho, en aquel momento, su obra de mayor tamaño era una reproducción de un cachalote de 23 metros para el Aquarium de Barcelona, de cuya construcción, por cierto, fui testigo mientras colaboraba con Gabriel Ruiz en unos acuaterrarios colindantes, y, aunque su colaboración con Miquel Barceló para el techo de la ONU de Ginebra era incluso a mayor escala, López la reduce a una especie da asistencia técnica:
"Sí, aquellas estalactitas las hice yo. Él trabajaba con papel, pero no le iba bien y lo ayudé con el material. Las estalactitas son de masilla epoxídica. Yo esculpo el modelo con plastilina y hago el molde con silicona, pero la figura final puede ser de poliéster, bronce, yeso o resina epoxídica (...) Este (titanosaurio) nos ha costado dos meses. Y un gorila que para el Bioparc de Valencia me ha ocupado más de un mes. De nuestro taller salen de seis a doce figuras del año."
López reconoce que se basa en estudios y dibujos preexistentes para sus realizaciones. Con respecto al ejemplo del titanosaurio nos dice que "tenemos huellas, el cráneo y algunos huesos. Y la maqueta la hemos hecho con los paleontólogos (...) y la longitud de la cola, por ejemplo, se infiere de los restos fósiles encontrados, pero no yo, sino los paleontólogos del Instituto Crusafont. Y la piel tampoco es inventada. Se han encontrado impresiones de la textura.
Eso sí. El color de la piel es inventado. Le hemos puesto este beige como lo podíamos haber pintado gris. Los pliegues de la piel están inspirados en reptiles como el cocodrilo y mamíferos como el elefante. Yo había sido «preparador» aquí en Sabadell, pero ya no me dedico. El Crusafont ya tiene sus «peparadores» en plantilla. Un preparador realiza réplicas para que los museos de todo el mundo puedan estudiarlas."


Este artista especializado confiesa que lo único que le preocupa es la calidad del acabado de sus piezas, y le irrita no conseguirlo, y cita como ejemplo las dificultades de reproducir especímenes con pelo, y que éste y su disposición resulten convincentes.
Uno podría pensar que el limitado mercado de este tipo de trabajos podría invitar a López a ampliar el abanico con otro tipo de propuestas, pero algo me sugiere que prefiere seguir manteniendo el rigor impuesto por simultanear su curiosidad como biólogo con su curiosidad como artesano. Al fin y al cabo, muchas de sus técnicas y recursos materiales son comunes o muy similares a los empleados en el mundo de los efectos especiales para el cine, pero, aunque tiene compañeros que se dedican a ello, lo considera una actividad bien diferenciada, dado que los resultados, más efímeros, están destinados a aguantar lo que dure un rodaje, mientras que sus piezas han de perdurar en el tiempo.

"Yo no soy artista. Soy un artesano que trabajo por encargo. Un artista tiene algo que decir, yo no tengo nada que contar."

Otro aspecto a destacar en las declaraciones que me hacía hace ya muchos años, y las que he entresacado de entrevistas, algunas tan antiguas como la mencionada anteriormente, así como de comentarios informativos de su página web es que el criterio expositivo de una pieza lo marca el cliente, y, por tanto, depende de él, en último término, el resultado final y en consecuencia una buena sintonía y entendimiento con este supone una mejora en el resultado, dado que, evidentemente, conlleva que todas las mentes implicadas se encaminan a un mismo resultado, más coherente y adecuado al espacio al que está destinado.



Quagga
Quagga
Para que la información no quede tan rancia y prestada, dado que hace mucho tiempo que no coincido con Ramón para hablar de su trabajo, cada día más exigente y exquisito, diré que en mi incesante búsqueda de imágenes de interés para El Animal Invisible, me encontré con una sorprendente fotografía de una llamativa instalación en la que el pavimento se convertía en una sugestiva invitación a imaginarlo como la superficie de un agua fangosa habitada por espectaculares ejemplares de hipopótamo a tamaño natural.
La incluí entre mis archivos sin acreditación alguna y gracias a las ventajas de las redes sociales no tardé en ser informado de que se encontraba en un zoo de Taiwán, en un espacio desde entonces llamado Plaza de los Hipopótamos, y al escudriñar entre los archivos de Quagga me di cuenta de que se trataba de uno de tantos trabajos del equipo de Ramón López, un tanto atípico por su carácter de conjunto escultórico al aire libre menos sujeto al acabado cromático preciso de otras ocasiones.Esta obra genera una evocación onírica en el espectador, más que una sugerencia de experiencia directa, que es el aspecto más a destacar normalmente en su producción.
Una pieza de Quagga suele reproducir con mucha exactitud la experiencia visual directa de un animal, y, en el entorno natural adecuado, la prueba del realismo fotográfico al que hemos aludido en tantas ocasiones convierte la divulgación a través de la red en algo cada vez más trabajoso de desentrañar, como podeis comprobar el el ejemplo adjunto. Una foto de un ejemplar real es apenas distinguible de una escultura de Ramón.

Otro ejemplo de la vocación didáctica de Ramón López lo encuentro en una significativa anécdota que extraigo de una de sus publicaciones en redes sociales:
durante una masiva manifestación por la independencia de Cataluña, el hallazgo al borde de una carretera de unos restos óseos le lleva a pasar un buen rato identificando al animal (un jabalí) y explicando sus características a un grupo de niños, dándole un cariz naturalista a un evento sociopolítico notablemente bien ilustrado por una especie animal tan resistente al avance urbano y que demuestra la coexistencia de dos realidades aparentemente contrapuestas aunque, sin duda, el territorio pertenezca por derecho al simbólico jabalí. Tal vez sea una de las pocas ocasiones en que, incluso ejerciendo de naturalista, López sí tiene algo que comunicar, aunque, bajo su criterio de Artesano, su trabajo consista en interpretar datos físicos y reproducirlos con rigor, como un currante al servicio de la observación naturalista, algo con lo que sin duda empatizamos y, además, nos parece muy hermoso.

Os dejo con un selección de imágenes y muestras del trabajo realizado por los miembros del equipo de Ramón López, Quagga, sin duda hermosos, sorprendentes y admirables.

Nos hemos limitado a las reproducciones zoológicas por coherencia con los contenidos habituales del blog, pero encontraréis enlaces al final de la entrada para ver otros aspectos del trabajo de estos artistas científicos, o artesanos, si ellos mismos prefieren esta definición.

Mafa Alborés.


Hippopotamus Square, Taipei Zoo (Taiwan)
https://goo.gl/maps/cFVHkx1sFLU2


Quagga
















































http://www.quagga.cat/ca

http://www.quagga.cat/ca/making

http://www.quagga.cat/ca/art-i-biologia-les-meves-passions

http://cac.drac.com/?p=361


https://www.facebook.com/quagga.associats/?fref=ts