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martes, 21 de noviembre de 2017

Kelly Cassel y la necroantrozoología fotográfica glosada por Emma Kisiel.

Kelly Cassel


Emma Kisiel
Tal y como comenta Emma Kisiel en el artículo que nos dio a conocer a Kelly Cassel, era inevitable que la fotógrafa y analista americana no se hubiese sentido atraída por su obra, ya que ella misma ha realizado proyectos fotográficos propios en los que registraba intervenciones similares sobre el terreno donde localizaba animales muertos, especialmente víctimas de accidentes de tráfico en carreteras junto a espacios abiertos y paisajes naturales cercanos a áreas urbanas. Así lo hace constar Kisiel (a quien dedicamos una entrada en su día) en sus propias obras y en sus selecciones de artistas en su página de referencia, Muybridge's Horse.


Fleur Alston
 Artistas como Tamany Baker, Portia Munson, Maria Ionova-Gribina, constatan la presencia de un cierto número de artistas fascinados por la necroantrozoología artística, o, más concretamente, fotográfica, porque la fotografía es un vetigio de algo que fué, y la fotografía de un cadáver ejerciendo su papel de cadáver, sin relecturas evocadores mediante naturalizaciones ni taxidermia, es una peculiar forma de preservación mortuoria, en algunos casos, como Fleur Alston, de manera muy parecida a Cassel. Algunos de estos y otros artistas, la mayoría también seleccionados por Kisiel entre sus referentes, han tenido un espacio para el comentario aquí en El Animal Invisible, y no hacíamos referencia directa a ellos en la entrada anterior dedicada a Kate Bergin, pero nos sirven para enlazar con lo que comentábamos sobre la relación entre muerte y fotografía, tan distinta como recurso con respecto a la pintura en el sentido que otorgábamos a la taxidermia pictórica.

Kisiel nos dice respecto a la obra de Cassel:

Maria Ionova-Gribina
Desde que comencé a trabajar en At Rest, mi propia serie de fotografías que representan monumentos conmemorativos que construí alrededor de animales atropellados, hace más de seis años, siempre reaccioné fuertemente al trabajo de otros artistas que honran a los animales muertos. Tamany Baker, Portia Munson, Maria Ionova-Gribina: las que conozco se pueden encontrar en la etiqueta “memorial”. Memento Mori, de Kelly Cassel, que me entusiasmó descubrir a través de otro artista, recuerda a  Kit and Caboodle de Fleur Alston: ambas series prestan gran atención al detalle y círculos perfectos. Hay algo en el trabajo de Cassel que se siente fresco y casi arenoso. La luz es tan uniforme que parece sobrenatural o de otro mundo, y mirando las imágenes, siento que puedo oler el suelo y la vegetación. Me encanta la mención de huesos de Cassel en su declaración. Me hace pensar en la estructura innata en todas las cosas: rituales, vida, naturaleza, muerte.De la declaración de la artista: 

los rituales de la muerte son algo que es casi propio de la humanidad. Si bien varían de una cultura a otra, la idea sigue siendo la misma que una vida que se honra y se transmite. "Memento Mori" muestra los esqueletos de animales salvajes colocados dentro de monumentos conmemorativos de elementos naturales. Hay una pérdida para el ecosistema pero también una ganancia a través de los nutrientes y la vida proporcionada por el animal que regresa al suelo. Con un enfoque en la estructura esquelética dejada atrás, yuxtapuesta con algunos animales recientemente fallecidos, la serie enfatiza que al final todos nos reducimos a hueso. Estos huesos también portaron vida una vez, una que se hubiera ido sin reconocimiento y abandonados si no los hubiera encontrado. Estas imágenes inmortalizan al animal y lo honran en tanta valía como la vida humana. Hay algo maravillosamente trágico sobre la muerte y el proceso de descomposición.


Tamany Baker
Habíamos dedicado una entrada al trabajo artístico (y divulgativo del arte vinculado a los animales) de Emma Kisiel, y lo consideramos en su día un acontecimiento importante para El Animal Invisible por diversas razones.
En primer lugar queremos dejar constancia de la existencia de otros sitios web consagrados a glosar trabajos artísticos relacionados con el arte y la zoología, eso que nos hemos permitido denominar Antrozoología Artística.
En segundo lugar creo que ya podemos afirmar, pese a la escasez de manifestaciones críticas o académicas al respecto, que la antrozoología ha tomado el arte, que casi todas las manifestaciones artísticas más relevantes y con mayor repercusión están marcadas por la presencia de animales, iconografía animal o crítica al discurso naturalista y ecologista, como lógica consecuencia de las circunstancias socioeconómicas en las que se desenvuelve el arte contemporáneo.
En definitiva, creo que los temas y contenidos de este blog son mucho menos restrictivos y minoritarios que nunca, y tal vez siempre han tenido tal vigencia que su misma obviedad los hacía aparentemente invisibles. Algo está pasando en el mundo del arte, porque los animales están más presentes que nunca y son más llamativos que nunca, por lo que están buscados, vivos o muertos. Literalmente.

Lo que a finales del siglo pasado a mi me parecía un tema de creciente actualidad que por lógica habría de impregnar la cultura occidental y las preocupaciones de la filosofía, la ciencia y el arte, fue recibido con fría indiferencia y distanciamiento intelectual por parte de los responsables académicos vinculados a mis estudios doctorales, salvo muy escasas excepciones y, sin embargo, algo me dice que la relación entre animal humano y demás animales será la preocupación fundamental de la sociedad mucho más allá de los vaticinios de Blade Runners futuribles por Philip K. Dick. De hecho, el cine sigue mostrando a los animales y sus idealizaciones cinematográficas como foco central de muchas de sus producciones de mayor repercusión mediática, y en muchos casos la relación entre el ser humano y los demás animales es el núcleo temático sobre el que se sustenta la narración de forma novedosamente ecologista, obligadamente, incluso. Revísense si no los ecos animalistas en clave vegana de Noé, el proteccionismo anacrónico de En el Corazón del Mar, el simbolismo animalista de Vida de Pi o el fatalismo naturalista de El Último Cazador. Por si fuera poco, mientras oíamos hablar de proyectos de parques temáticos como Zootopía o el ambicioso Parque Zoológico/Safari de Dubai, los medios nos traían las macabras imágenes de los animales momificados en el terrible abandono del Zoo de Gaza, como si de uno de los proyectos artísticos a los que hoy nos referimos se tratase.

Portia Munson
Ya hicimos un comentario acerca de obras de arte con animales vivos, y nos ha sido inevitable hacer mención de otras en las que se representaban animales muertos o sus propios despojos pasaban a ser parte de la materialización de las mismas.
Los cadáveres de los animales siguen evocando su belleza en vida, o pueden pasar por estáticas representaciones de sí mismos cuando la fotografía y otras formas de reproducción se hacen cargo de ellos. Es comprensible, sin duda, paro también indudablemente preocupante.

Y es precisamente de esa vida/muerte artística de las formas animales lo que hoy queremos traer a colación.

He de reconocer que es algo que me incomoda, cosa que ya he dejado claro, por ejemplo, al referenciar obras artísticas que recurrían a la Taxidermia, y especialmente cuando dedicamos un comentario a la peculiar obra de Kate Clarck y otras mujeres artistas vinculadas al arte con animales disecados. Me intriga que el mercado del arte moderno y la cultura mediatizada, de predominancia anglosajona en occidente, acoja cada vez más ejemplos, especialmente en Norteamérica, de artistas que recurren a las artes de la taxidermia para sus intervenciones artísticas, y que en su mayoría sean mujeres.
Existe, además, en la fotografía, un carácter esencial que conecta con la muerte en cuanto que se trata de una forma más de preservación de las formas orgánicas más allá de la muerte, o de la vida. Los seguidores de este blog también han sido testigos de los múltiples ejemplos en que los fotógrafos han encontrado un motivo atractivo para sus objetivos en los animales muertos, cuya inmovilidad pasa desapercibida en el arte de la inmovilización.

Emma Kisiel se sirve de la fotografía para indagar en los signos visuales que se desprenden del cuerpo inerte de un animal y nos ofrece instalaciones efímeras eternizadas gracias al medio fotográfico a modo de rituales funerarios con los que dignificar y recordar la presencia de los ejemplares muertos (a menudo por intervención humana más o menos involuntaria). En sus principales series fotográficas se sirve de la presencia de cadáveres encontrados de formas diversas.



En algunos casos, como hemos descrito inicialmente, interviene en la escena disponiendo ofrendas naturales, pétreas o florales para crear orlas o aureolas, coronas funerarias ornamentales con las que presenta sus respetos a la belleza aún visible de los animales muertos. En otra modalidad de sus trabajos, los acoge en su hogar para curarlos o intentarlo, y tanto si viven como si mueren, documenta su presencia en una situación de amor y cuidado.


En una tercera modalidad, fotografía los cadáveres de animales víctimas de accidentes de circulación u otras circunstancias como si durmieran plácidamente, como si le quisiera conceder una última oportunidad de vivir un momento placentero.
En trabajos anteriores, Kisiel ya había demostrado su interés por los animales y por sus anatomías alternativas a nuestra propia animalidad humana, por sus interacciones y por su manera de actuar en la naturaleza, pero, sobre todo, por la manera en que nosotros lo percibimos, lo representamos y lo reproducimos. Así, como tantos otros fotógrafos, se ha sentido fascinada por los dioramas de los Museos de Historia Natural, con sus animales naturalizados y sus escenografías naturalistas. Y lo curioso en este caso es que su atención suele centrarse no en los animales taxidermizados que aparentan estar vivos, al menos en una fotografía, sino en aquellos cuyo papel en la dramatización del diorama es estar muertos. Animales muertos simulando otra muerte.

Emma Kisiel
Pero la aportación de Kisiel al mundo de la Tánato-Antrozoología Artística no se queda ahí, puesto que recopila y documenta el trabajo de otros artistas a través de un sitio web cuyo título entraña toda una declaración de intenciones: The Muybridge's Horse, el caballo de Muybridge, en referencia a las cronofotografías del pionero del arte fotográfico y cinematográfico que pusieron en jaque al mundo del arte acerca de la correcta representación gráfica del movimiento locomotriz del caballo. Recientemente, en una presentación de su obra fotográfica y su labor divulgativa y crítica desde dicho sitio web en Skylight Studios para el Annenberg Space for Photography, Kisiel ofreció una conferencia audiovisual titulada "Seeing Animals" ("Ver Animales") cuyo visionado recomendamos para conocer más de cerca a nuestra protagonista de hoy.

Emma Kisiel
Emma Kisiel tiene una licenciatura en bellas artes con énfasis en la fotografía de la Universidad de Colorado en Denver. Su trabajo ha sido publicado en línea en Lenscratch, Esquire Magazine Russia, F-Stop Magazine, Feature Shoot, Juxtapoz Magazine, y en Huffington Post, y en publicaciones impresas como las revistas BLINK Magazine y Shots Magazine. Kisiel es también autora del índice de blogs y artistas on line, The Muybridge's Horse. Las fotografías de Emma Kisiel son una exploración de las formas en que los seres humanos gustan experimentar e interactuar con los animales. Kisiel utiliza la fotografía para documentar y reflexionar sobre tres temas fundamentales: 
1) su propia cercanía emocional y física con los animales, tanto vivos como muertos 
2) la importancia y el futuro de la taxidermia en los museos de historia natural
3) la cultura del siglo XXI de los lugares donde los visitantes pueden experimentar los animales en cautiverio y en conservación. 
A menudo, sus imágenes cuestionan la autenticidad de los momentos que compartimos con los animales, así como nuestra comodidad con nuestra propia mortalidad. 
Aunque a veces repulsivas y de confrontación, las fotografías de kisiel llaman la atención sobre el valor inapreciable de los animales y la importancia de una relación con ellos, en una forma sincera y genuina.

Una nota en su página web advierte que ningún animal fue perjudicado o dañado por la artista en la realización de las imágenes que aquí se presentan. La mayoría de los animales fueron hallados como ("Roadkill") víctimas de atropellos. Con respeto y con leyes como la Ley del Tratado de Aves Migratorias en mente, todos los animales (en particular, aves nativas) fueron dejados en libertad o devueltos al lugar de reposo original en el que fueron encontrados.

He de decir que no es sólo el turbador efecto de sus imágenes y la calidad de sus fotografías lo que me atrajo de Emma Kisiel, sino su concienzuda observación de la presencia de los animales en el trabajo de otros artistas y su metódica documentación a través de su página web/blog The Muybridge's Horse, que llamó mi atención inicialmente por la obra de otra artista, y es que, como ya he mencionado, la mayoría de los artistas glosados son mujeres americanas, y en la mayoría de los casos en sus obras los animales están muertos, aunque también le interesan otros autores que no usan cadáveres ni despojos, ni los registran, sino que fotografían animales vivos en libertad o en situaciones peculiarmente condicionadas por influencia humana, o que representan o reproducen animales con estilos e intenciones alternativas.

Kisiel se ofreció amablemente a responder a las preguntas de El Animal Invisible:

 ¿Por qué este interés en los animales muertos?

Creo que existe tanto arte sobre animales que explora la muerte y utiliza animales muertos porque los seres humanos son naturalmente curiosos acerca de la muerte. 
Debido a que los cuerpos humanos muertos generalmente se preservan de forma muy privada y lejos del acceso y la vista del público, nos volvemos a los animales para trabajar a través de nuestras preguntas y nuestra fascinación sobre el tema. Vivimos muy de cerca con los animales y los consumimos en muchos aspectos, pero todavía nos sentimos muy diferentes de ellos, y es probable que sea debido a esto que sus cuerpos sin vida no nos molestan ni nos perturban de la forma en que los cuerpos humanos sin vida lo hacen. 
Creo que hay infinitamente más arte acerca de los animales mostrados con vida, pero no puedo negar (como he aprendido al trabajar en "El Caballo de Muybridge") que hay muchos artistas que realizan sus obras sobre la muerte de los animales. También creo que sentimos que estas muertes deben ser reconocidos en algún nivel similar a la forma en que reconocemos las muertes de los seres humanos, porque en este momento la gente parece que se preocupa muy poco cuando un animal muere.

¿De dónde viene este renovado interés, por ejemplo, por la taxidermia como una propuesta artística?

Veo la taxidermia no sólo como una manera de prolongar la vida, sino también como una forma de congelar el tiempo, como la fotografía. En lo personal, me siento atraída por la taxidermia, ya que me permite continuar experimentando el animal y mirarlo de cerca de una manera de la que no sería capaz en vida. Una vez más, creo que otros artistas prefieren trabajar con la taxidermia, ya que es accesible, y permite el acceso. También es un poco una moda del momento, pero durante mucho tiempo ha sido una forma muy respetada de educación (museos de historia natural, etc.). La taxidermia probablemente no tendrá presencia en los museos de historia natural del futuro, y creo que ahora existe un deseo general de explorarla y documentarla.

Y por último, 
¿es coincidencia que los redactores de los blogs mencionados y la mayoría de los artistas que utilizan la taxidermia o fotografían imágenes de cadáveres sean mujeres, en su mayoría vinculadas directa o indirectamente a los EEUU?
 No, no creo que sea una coincidencia. Según mi experiencia, las mujeres son más empáticas y sensibles, tanto para con los animales como respecto al tema de la muerte, que los hombres, por lo que en consecuencia creo que es interesante que la mayoría de estas figuras del arte sean mujeres, no creo que sin razón. En cuanto a "vinculadas a los EE.UU.", si quieres decir que estas personas también son americanos / trabajan en los EE.UU. yo no puedo hablar de eso, ya que mi única experiencia es como americana yo :) Sé que en los Estados Unidos la muerte se mantiene muy oculta, y muchos artistas quieren empujar en contra de eso. Pero no tengo experiencia personal acerca de cómo la muerte se maneja en otros países, así que no puedo decir más que eso.


Kelly Cassel, por su parte, declara: La fotografía es mi herramienta para archivar y preservar. Mi trabajo tiene como objetivo recordarle a la gente lo que los rodea, de dónde venimos y nuestra relación con el mundo que nos rodea. Este proyecto basado en fotografías, Memento Mori, es una serie que rechaza el complejo de superioridad humana e intenta rectificar nuestra falta de compasión por otras especies. Con este proyecto, pretendo recordar a las personas que todos evolucionamos a partir de una forma de vida básica similar y que cuando morimos, todos dejaremos atrás los huesos. Envío este mensaje a través de una exhibición ritual de huesos que se descubrieron mientras exploraba bosques, campos y carreteras. Estas son muertes que de otro modo habrían pasado desapercibidas. Estas imágenes se hacen para honrarlas y la vida que tuvieron, inmortalizándolas. Me concentro en la forma de un círculo para hacer referencia al ciclo de vida. Hay un equilibrio continuo en los ecosistemas que dependen el uno del otro, y nos hemos alejado de eso.

En la muerte, todos somos iguales.






Kelly Cassel se graduó recientemente en el Instituto de Arte y Diseño de Milwaukee.

Kelly Cassel

Memento Mori





























kellycassel.com


http://muybridgeshorse.com/2017/10/09/kelly-cassel/

domingo, 19 de noviembre de 2017

Kate Bergin da nueva vida a la naturaleza muerta.




Decubrimos a Kate Bergin a través de una entrada de El Hurgador, en la que Javier Fuentes fija su mirada en su obra por su manera de hablar de la pintura a través de la propia pintura y de las formas tradicionales en que esta se ha puesto al servicio de las ciencias naturales como registro de imágenes acopiando información sobre el aspecto físico de las criaturas representadas, e incluso estableciendo un vínculo con el modo en que estas se nos presentan en las representaciones con dioramas y taxidermia de los Museos de Historia Natural.

Su estilo y técnica realistas evidencian la presencia de la fotografía en la historia de la divulgación científica, pero se aferran a convenciones de la pintura figurativa cuando esta se empeñaba en reproducir con precisón el aspecto de diversos elementos de la naturaleza dispuestos sobre una mesa para asmiración y consumo humanos: los bodegones o naturalezas muertas, donde las piezas de caza, las hortalizas y las frutas ejercen de gancho con el espectador al despertar sus apetitos gastronómicos, dado que es esto los que les otorga un plus de realismo, de representación pero sobre todo de reproducción del aspecto visual que estos objetos ofrecen en relación a las apetencias y preferencias del espectador.

Kate Bergin, con su obra "Sobre sus alas clamorosas"2013
Las mesas que acogen los ejemplares zoológicos de Bergin suelen presentarse cubiertas con blancos manteles, paños que desafían tradicionalmente la pericia del pintor para representar sus pliegues y con ello el comportamiento de la luz en la escena, y la artista aprovecha para incluir elementos simbólicos de la vida civilizada y aferrada al intercambio de información y conocimientos de los seres humanos.

El elemento más utilizado por Kate Bergin para recordarnos este aspecto mediador de la cultura tecnológica al contemplar ejemplares animales es el teléfono, concretamente un antiguo modelo en ebonita negra, uno de los primeros objetos de producción industrial realizados en un material plástico, sintético y por tanto artificio premeditado en estado puro.

Al igual que en las pinturas de Tiffany Bozic, la influencia de la ilustración naturalista propia de las enciclopedias está presente, pero estableciendo un diálogo con las tradiciones pictóricas que propiciaron su desarrollo, y en un contexto nuevo que las carga de simbolismo y referencias surrealistas, llegando incluso a recalcar que dicho contexto incluye las imágenes ya producidas bajo estos parámetros, tal y como vemos en la imagen que encabeza esta entrada, en la que el bodegón dispuesto sobre la mesa se muestra ante una pared cubierta por un cuadro semejante a una alegoría del árbol de la vida al que tantos taxónomos han hecho referencia como metáfora del sistema científico de clasificación.

Por si fuera poco, el principal protagonista de la composición es un guepardo real, una subespecie desconocida hasta los años veinte del siglo pasado cuya primera presentación documental fueron fotografías que condicionarían el carácter detallado y preciso de las ilustraciones en color que lo incluirían finalmente en las enciclopedias de la época.







Bergin vuelve a plantear viejas cuestiones relacionadas con el problema magrittiano del cuadro dentro del cuadro: ¿Cómo distinguir dentro de la escena pintada algo que está pintado dentro de dicha escena pintada? ¿Cómo saber si un animal congelado en el tiempo pictórico o en el fotográfico no es sino un animal disecado? Y es que los animales disecados, una peculiar forma de naturaleza muerta, no evidencian su muerte, como en un bodegón donde aparecen ya muertos, sino que se presentan con toda su materialidad y corporeidad en una pose congelada propia de la fotografía o la pintura, y, por tanto constituyen un equívoco cuando son reproducidos en una escena pictórica o fotográfica, tal y como pretendían, aún sin conseguirlo, los retratos fotográficos post mortem del siglo XIX.



Y es que a menudo olvidamos que ni siquiera la precisa reproducción de detalles físicos y anatómicos de los ejemplares zoológicos en los medios de divulgación científica consiguen sustraerse al hecho de que los ejemplares se encuentran desubicados, que están observados fuera de contexto, o como mínimo en nuevo contexto que ha de establecer una distancia de observación, y no una especie de validación intelectual cuya particular escenografía sacraliza los conocimientos que pretende aportar, siempre difíciles de interpretar sin superar la incial fascinación que supone contemplar a cualquier criatura diferente a nosotros.


Mafa Alborés.


Javier fuentes destaca algunos de los recursos pictóricos de Bergin ya no sólo como alardes técnicos sino como hitos significativos de la historia de la pintura que han acbado por poseer una cierta carga simbólica por sí mismos:


Hay una exquisita atención al detalle en las pinturas de Kate, que no sólo se refleja en la meticulosa representación de los objetos y animales, sino también en la selección de elementos, su disposición dentro de la obra y lo que representan. Según ella misma acerca de la manzana que aparece junto al teléfono:
«La clásica fruta pelada hace referencia al género del bodegón español del s.XVII, y al situarla sobre una pequeña taza de café de Tiffany & Co, que lleva las notas de "Moon River", de Henry Mancini, uno no puede menos que oir a Audrey Hepburn candanto la letra de Johnny Mercier incluida en la línea: "There's such a lot of world to see (Hay tanto mundo para ver)", lo que se refleja en la pintura que aparece detrás del guepardo, una recreación de "Concierto de aves" de Frans Snyder (ver más abajo), que recientemente se expluso en la Galería Nacional de Victoria, procedente de la colección del Museo Hermitage. Así que hay una variedad de referencias a través de los siglos y países en esta pintura... definitivamente, mucho mundo para ver aquí.»








Kate Bergin es una artista australiana nacida en 1968 en Melbourne.
Estudió en el Victorian College of the Arts entre 1990 y 92, mientras el edificio principal estuvo ubicado en St Kilda Road, el Departamento de Pintura estaba alojado en la parte posterior de la Galería Nacional de Victoria.
«La posibilidad de acceder a la colección a diario y estudiarla de cerca tuvo una enorme influencia sobre mí y me hizo apreciar la gran técnica de pintura.
Uno de mis artistas favoritos era Hugh Ramsay (ver más abajo), un australiano considerado uno de los grandes estudiantes de la escuela de la galería. Fue reconocido en el Salón de París de 1902 pero murió a la edad de 29 años en 1906. Encontré algunos hermosos dibujos suyos en los almacenes la Escuela de la Galería.»

«Desde mi graduación he estado explorando el género de la naturaleza muerta y la idea de la caza y la recolección.
Desde mis pinturas iniciales de cientos de manzanas rojas deliciosas a colecciones de polillas y mariposas que reuní durante mi estancia de cinco años en Cairns, y mi descubrimiento de Ellis Rowan (ver más abajo) y sus aventuras y hermosas obras de arte, me he paseado por las colecciones de aves y animales, principalmente de los almacenes del Museo Victoria y también de animales vivos en zoológicos de todo el país. También estoy recolectando mi propia colección de especímenes de aves y animales, particularmente mis muy pintados zorros.
Estas criaturas son mis "colaboradores inteligentes, símbolos del pensamiento y de la imaginación" como Kynaston McShine dice del uso constante de pájaros de Joseph Cornell en sus ilustraciones.»


«Todos estos objetos y criaturas están presentados sobre un mantel blanco, como una especie de ofrenda en un altar para el espectador. Este despliegue también representa la conexión con la tradición de la naturaleza muerta de la cual yo soy parte, sobre todo después de leer el libro de Norman Bryson "Looking at the Overlooked (Mirando lo pasado por alto)", que explora el camino del género de la naturaleza muerta.
La continua presencia de las cucharas, las gafas, los teléfonos, las armas y las llaves con las cuales las criaturas parecen "sacar una chispa de su contacto" como Andre Breton sugirió en sus primeros escritos, recordándonos que la vida puede ser absurda, hermosa y a veces como un cuento de hadas, sólo un poquito aterradora.»

«Aunque sitúo a los animales en un entorno doméstico y pueden sostener objetos, intento mantener esto dentro de los límites de lo que realmente podrían hacer como animales. Esto preserva la sensación de que sólo están visitando y explorando este extraño mundo. Necesitan mantener su propia sensación de cosa silvestre. Espero que las pinturas existan en el límite de lo posible, en lugar de volcarse hacia el surrealismo o la pura imaginación.»



 "Sobre sus alas clamorosas" / with her work "Upon Their Clamorous Wings", 2013





"La habitación veneciana / The Venetian Room", óleo sobre lienzo / oil on canvas, 170 x 200 cm., 2016
(la pintura detrás es de / painting in the back by Canaletto - ver más abajo / see below)

































https://www.kateberginartist.com/

http://elhurgador.blogspot.com.es/2017/05/kate-bergin-ii-pintura.html


http://elhurgador.blogspot.com.es/2017/02/kate-bergin-pintura.html