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jueves, 20 de abril de 2017

Nadia Guthmann. Traslapo, escultura y animales.


Kendra Haste
Seung Mo Park
Tras dedicar una entrada a una obra animalística pictórica que flirteaba con la escultura, nos ha parecido oportuno ofreceros el trabajo de la argentina Nadia Guthmann, quien realiza un vistoso trabajo con uno de los materiales base del abocetado escultórico: el alambre o la tela metálica.
Este material resistente, flexible y moldeable suele revestir los armazones metálicos sobre los que se aplica la arcilla para el acabado suprficial de lo que constituirá la pieza matriz para un vaciado en metal, resina u otros materiales. No obstante, al igual que la sugerente expresión de formas que constituye el dibujo y sus tramas de líneas con respecto a la recreación de claroscuros y volúmenes aparentes en la pintura, este material-base es tentador como soporte final de la obra por sus propias cualidades expresivas. Kendra Haste podría ser un buen ejemplo de lo que se puede llegar a sugerir escultórica y ópticamente con este material en sus sorprendentes recreaciones zoológicas y ya desperto nuestro interés por su capacidad para sugerir los mechones de pelo con su "trazos" metálicos, y a la hora de darnos lecciones sobre la percepción óptica de los claroscuros sugeridos por la mayor o menor densidad de las tramas superpuestas seguimos convencidos de que es difícil superar a Seung Mo Park y la reinterpretación por traslapo de tramas de tela metálica de sus propias fotos en blanco y negro. Por si fuera poco, Seung Mo Park realiza sus complicadas sesiones bajo el agua. Al igual que la densidad de tramas mecánicas en una ilustración impresa o en un grabado, Park consigue expresar la distribución de claroscuros que sugieren el relieve de la escena fotográfica, y esto es en parte lo que inspira el planteamineto de Nadia Guthmann, quien sin duda ha observado esta cualidad en los armazones metálicos que persiguen un acabado tan preciso en su superficie que adquieren una calidad peculiar en cada punto de vista posible, dado que los claroscuros no dependen de la dirección de la luz, sino de la apariencia que ofrecen los efectos del moaré desde cada encuadre posible de la pieza. Esto las dota de una apariencia descriptiva que evoca al dibujo pero también a las radiografías, a las copias en negativo, posterizadas o solarizadas. El carácter traslúcido de la tela le sirve para establecer relaciones entre diferentes piezas superpuestas, a modo de doble exposición fotográfica, de modo que sus esculturas incluyen otras esculturas en su interior para estableces relaciones simbólicas relativamente sencillas pero bastante contundentes, a menudo reforzadas o inducidas por los textos incluidos en los títulos de las obras.
El aspecto superficial de las cosas y de los seres vivos es lo que utilizamos para crearnos una imagen identificativa de los rasgos representativos de cada especie concreta, y constituye la primera aproximación que el naturalista emplea para su identificación, pero su implicación con el ecosistema que le rodea y con las demás especies animales que lo alimentan o influyen en su biotopo es sugerida evocando los estudios anatómicos internos propios de las artes aplicadas a la investigación científica. Guthmann, bióloga de formación, traslada estos referentes iconográficos a sus obras, de calado más ecologista o antrozoológico, y por tanto a menudo simbólico, sociológico e incluso político.

A menudo combina materiales opacos con la translúcida oquedad de partes selectas de las criaturas reproducidas. Incluso llega a sugerir la cambiante adaptabilidad cromática del camaleón representándolo en resina transparente, pero la parte más significativa de su producción se basa en carcasas de trama metálica a menudo pintada, consiguiendo efectos alternativos según como se produzca la incidencia de la luz en la pieza, evocando el dibujo, al contraluz, y recordando a la pintura o la ilustración naturalista cuando apreciamos los cambios cromáticos en la superficie sugerida por los hilos metálicos coloreados.

La diferencia entre observar un objeto traslúcido a contraluz o bajo luz reflejada se hace muy evidente a cualquiera habituado al uso del microscopio, y su obra inspirada en la observación de microorganismos en una gota de agua, que combina la presencia de las reproducciones escultóricas con la de la proyección de sus sombras en la pared contigua expresa perfectamente lo que estamos refirendo.

Nadia Guthmann: Gota de agua:
Descripción:
Instalación en forma de colgante móvil compuesto por microcrustáceos y protozoos acuáticos realizados en tela metálica y metal desplegado. Proyección de la sombra en la pared.
Comentario: 
Tanto me interesaban los seres vivos que estudié biología. Haciendo mi tesis de licenciatura en ecología acuática, pasé muchas horas observando en lupa binocular muestras de agua con micro crustáceos: cladóceros, copépodos, anfípodos, que en esta escena mezclo con protozoos más amplificados vistos al microscopio. Me fascinaba encontrarme con organismos normalmente invisibles a nuestros ojos. Atravesados por la luz bajo la lupa, observar estos micro mundos transporta en un viaje por los intersticios de la realidad cotidiana ampliando el propio mundo.

Nadia Guthmann nace en 1964 en Buenos Aires y desde 1977 reside en San Carlos de Bariloche, Río Negro, Argentina. Doctora en Biología por la Universidad Nacional del Comahue (1998), su formación artística transcurre paralelamente en diversos talleres y cursos. Entre las distinciones recibidas en Escultura: Primer Premio XIII Salón Anual de Arte de la Fundación Bolsa de Comercio de Bahía Blanca (1996), Primer Premio XII Salón de Arte de Río Negro, Bariloche (2003), Mención de Honor Salón Nacional de Artes Visuales, Palais de Glace, Buenos Aires (2005), Mención 50º Salón Manuel Belgrano, Museo Sívori, Buenos Aires (2005), Tercer Premio Salón Nacional de Artes Visuales, Palais de Glace, Buenos Aires (2006), Segundo Premio, IV Salón Nacional de Artes Visuales de Cipolletti, Río Negro (2008) y Primer Premio, XVI Salón de Arte de Río Negro, Ing. Jacobacci, Río Negro (2009) y recientemente el Gran Premio Adquisición "Presidencia de la Nación", CI Salón Nacional de Artes Visuales, Palais de Glace - Secretaría de Cultura de la Nación, Buenos Aires (2012).
Becada por Fundación Antorchas, Programa de Formación de Artistas del Interior (1999) y por Fundación Trabucco, para perfeccionamiento en Buenos Aires (2005).

(http://www.nadiaguthmann.com.ar/)
















En esta obra -que se llama Soberanía argentina– vuelvo a tomar la vaca, y está el buitre metiendo su cabeza adentro, donde hay un ternero. En ese momento pensaba que el buitre metiéndose en la Argentina y no dejándole el ternerito que estaba adentro, representaba muchas cosas, desde la megaminería, la explotación del petróleo, a las multinacionales. Había varias cosas asociadas con esa imagen y cuando la terminé se empezó a hablar mucho de los fondos buitres.










A continuación, os ofrezco un extracto de la entrevista que le realiza Melissa Bendersky para Mi Revista, y que podéis leer al completo, si lo deseáis, en el enlace correspondiente.


De lo inasible a lo concreto, o la animalidad de las personas. Por Melissa Bendersky.


Las esculturas de Nadia Guthmann a primera vista podrían describirse como animales que suelen tener otro dentro. Pero los planteos que propone la artista van de las problemáticas ambientales, a las sociales; de la idea de supervivencia, a las interpretaciones psicológicas.

“El dibujo es una forma de pensamiento en la cual se elabora e incorpora conocimiento.”

Sos bióloga y artista plástica, ¿cómo llegaste a tus dos profesiones?

Cuando era chica estaban las dos ligadas, creo que lo primero fue esa fascinación por los seres vivos, tenía muchas preguntas relacionadas con buscar un entendimiento sobre mí misma, los orígenes, los mecanismos que se aplican en todos los seres vivos, que tienen que ver con la evolución, el comportamiento. Y también iba dibujando animales. Era chica y por ahí me ponía a mirar en la tele un documental y mientras tanto, dibujaba. El dibujo es una forma de pensamiento en la cual se elabora e incorpora conocimiento. Cuando terminé el secundario, cada vez se asentaba más mi interés por la biología, la ecología, la evolución. Seguía dibujando y hacia esculturas, o sea, hacia todo. Pero tenía que elegir qué iba a estudiar y en ese momento pensé que era más difícil formarse como bióloga en forma autodidacta y también que era más difícil vivir como artista.

(...)

 En realidad, en estos trabajos convergen los temas biológicos o ecológicos, con los humanos. Hay cruces donde hay diferentes lecturas o significados, entonces por ahí estoy hablando de ecología o de una cuestión biológica, pero además estoy hablando de cuestiones sociales o psicológicas, donde los animales serían algún aspecto humano. Por ejemplo El carnero, tiene que ver con las estancias, con el animal doméstico, que está en un territorio alambrado; adentro tiene un puma, que es un animal autóctono, salvaje, que no tiene límites impuestos por otro. Y está la persecución de los estancieros que matan a los pumas porque se comen las ovejas. Y al mismo tiempo también estoy hablando de los pueblos originarios y la colonización, porque aparecen los alambrados y la definición de territorio, por encima de un uso de la tierra que estaba antes, y también hay persecuciones. Incluso en esa misma obra, a nivel psicológico lo podés ver desde el tema de si el carnero es uno mismo como animal domesticado, civilizado, sometido, que se maneja en manadas; y en su interior hay un aspecto que es salvaje, es agresivo, independiente.