Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta mantis religiosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mantis religiosa. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2020

Los problemas de tres en tres de las mantis religiosas. Iconografía de insectos antropomorfos a través de "The Growlers" y su videoclip "Problems III"



Aprovechamos nuestro interludio dedicado a la observación de las relaciones entre arte y percepción para retornar la antrozoología artística y audiovisual.
En esta ocasión nos ha llamado la atención el trabajo realizado para un videoclip de The Growlers que se aprovecha de ciertos rasgos antropomórficos observables en las mantis religiosas. El clip combina la presencia de ejemplares vivos con reproducciones y ejemplares conservados en poses estáticas explotando un inquietatnte sentimiento empático con el insecto. Es una referencia más al tema kafkiano de la metamorfosis y nuestra relación cultural con los insectos. Ya lo hemos tratado en entradas específicas observando la relación filogenética entre mantis y cucarachas, algo raramente observado fuera del estricto ámbito de la entomología, ya que popular y erróneamente las cucarachas son asociadas o confundidas con los escarabajos.
El poder iconográfico de la mantis se debe a su posición erguida, al giro de su cabeza, a su mirada aparentemente direcional que nos sugiere la presencia de pupilas y nos genera un engaño perceptivo asociado a la empatía, al encontrar una cierta facilidad en antropomorfizar el aspecto externo y la actitud motriz del animal.

Aunque somos conscientes de lo anecdótico de la propuesta audiovisual del video del tema "Problems III", nos sirve para recordar la problemática alrededor de la asimilación de la imagen de la mantis por la cultura popular, estigmatizada además por su mítica depredación copulatoria, compartida con las arañas (con algunas especies en particular, como ya hemos observado),y que tendríamos que dilucidar si no la mantenemos más porque nos parece una buena historia que porque sea estrictamente cierta, aunque la ciencia la avale cayendo en la misma tentación.

Decíamos con anterioridad al respecto:


-La ciencia también genera mitos.
Un primer vistazo al problema de la mantis religiosa.

Las acciones de los animales, observadas desde la subjetividad (tentada de usar el disfraz de la objetividad amparada en el "magister dixit" que impregna el método científico) son aún hoy tergiversadas por nuestras propias motivaciones.
Del mismo modo que las hormigas han sido vistas siempre como un ejemplo de perfección en la organización social (análogamente a las termitas y las abejas -últimamente ciertos ratoncillos subterráneos, ciegos y pelones, son un frecuente ejemplo de mamíferos de similar organización-), existe también un clásico que perdura como ejemplo de "hembra fatal", o de amor suicida desde el punto de vista del macho, en el desarrollo del acto de la cópula de la Mantis Religiosa, animal de enorme atractivo visual por diversas razones.
Paradójicamente, su físico adaptado al camuflaje (con fines depredadores -¿o resulta sólo efectivo contra sus propios depredadores?¿cumple tal vez los mismos fines por igual?), aunque es evidentemente un físico que dificulta su avistamiento, nos llama la atención por su asombroso parecido con un brote vegetal; eso sí: un brote vegetal antropomorfo, que se nos antoja en una actitud intrigante, reflexiva (introspectiva, "rezadora", "religiosa").
Es muy difícil que un guión documental cinematográfico actual, o de un libro ilustrado sobre insectos, eluda el comentario sobre el nombre de la "rezadora" en contraste con su carácter voraz, que la lleva a alimentarse del macho durante la cópula.
La mantis, con su cabeza dotada de posibilidad de giro y con sus largas patas anteriores que evidencian su capacidad prensil y recuerdan a brazos de primate, se comporta visualmente como una marioneta china, una estilización de formas humanas agresivas, y pocas especies animales poseen un poder arquetípico tan aterrador para nuestra especie como lo tiene la nuestra propia, debido al desarrollo milenario de clanes organizados jerárquicamente y con posibles conflictos con otros clanes.
Pero yo creo que hay un factor todavía más decisivo para el estrellato de la mantis: su mirada. La empatía más atávica que se despierta en nuestro interior por informacion visual se conmueve al encuentro con otra mirada. Observando artrópodos no es frecuente un tamaño tal que las dimensiones de la cabeza del animal ofrezcan una visión clara de sus rasgos, de sus ojos. Sin embargo sí es posible en el caso de la mantis: su mirada ofrece dos saltones ojos (no compuestos, como en la mayoría de insectos) con un oscurecimiento central que identificamos con la pupila que fija la mirada de animales superiores.
Las pupilas recalcan la direccionalidad de la mirada, y, en ese sentido revelan de algún modo la intención del que nos mira. Sus intenciones nos hablan de su carácter, por lo que solemos identificar la mirada con el reflejo del espíritu, "el espejo del alma". Son los ojos de la mantis, antropomorfa, los que la hacen apta para representar el papel de Venus poseída por Tánatos, con una mirada extraviada que señala a todas partes, también al observador.
Es clásica la disertación de Roger Caillois sobre la fascinación cultural ejercida por la imagen de la mantis en su libro "Medusa & Cía". Caillois señala la importancia del giro de cabeza del animal, ya que pocos insectos pueden seguirnos con la mirada, pero escoge a la mantis por su comportamiento sexual, clásicamente tildado de caníbal.
El canibalismo sexual de la mantis religiosa es tan infrecuente que no debería nombrarse como un rasgo distintivo de la especie, y sin embargo es difícil encontrar un texto sobre ella que no lo mencione.
Que una hembra, receptora del material fecundo del macho, tome no sólo dicho material sino todo su ser, es algo con un poder tan fascinador que su confirmación es buscada incluso donde no se produce, o se produce anecdóticamente y, además, casi siempre es presentado como ejemplar sacrificio del macho por cumplir la heróica misión de perpetuar su descendencia.
K. Roeder, en 1935, escribe un tratado que esclarece este aspecto del comportamiento de la mantis y su explicación científica para encontrar un sentido que encaje con la teoría evolucionista: ¿cómo opera la selección natural para favorecer el sacrificio del macho?.
A Roeder le preocupa la tendenciosidad de las narraciones científicas del acto sexual de estos insectos, que recurren siempre a una antropomorfización del animal para luego "bestializarlo" por su ferocidad incontenible, sirviendo más a criterios dramáticos que estrictamente científicos. Roeder señala:

"Todas las narraciones coinciden en cuanto a la ferocidad de la hembra, y a su tendencia a capturar y devorar al macho durante la copulación [...] La hembra puede atrapar y devorar al macho como lo haría con cualquier otro insecto".
Roeder, K. (1935). An experimental analysis of the sexual behavior of the praying
mantis (Mantis religiosa L.). Biological Bulletin, 69, 203 e 220

Para añadir truculencia al hecho, se suele señalar que el macho empieza a ser devorado por la cabeza y que, incluso estando decapitado, vive lo suficiente para terminar la faena.
¿Cómo se explican todas estas dificultades en un sistema selectivo? ¿porqué la naturaleza no ha seleccionado machos mayores que sometan a las hembras a su antojo en vez de un diformismo sexual tan desventajoso?. El hecho de que se manifieste de este modo es más por insistencia en los textos que por verdadera generalización en la naturaleza.
K. Roeder consigue señalar que el canibalismo sexual de la mantis dista de ser una pauta normal de su comportamiento, y que lo que se ha señalado como característico no es sino una aberración lo suficientemente alegórica de la "femme fatale" como para que se siga repitiendo con errónea insistencia.
A Roeder, una vez comprobado el bajísimo indice de manifestaciones del hecho en cuestión, le queda sin embargo una pregunta que contestar: ¿porqué se siguen dando casos esporádicos de canibalismo si la selección natural debería haber favorecido la supervivencia del macho y por ende de su prole?.
Si tenemos en cuenta cuánto nos cuesta hablar de los procesos evolutivos como no universales dentro de la propia especie, y que también tendemos a olvidar que se trata de un proceso paulatino que no siempre conocemos consumado -si es que se puede hablar de consumación en términos evolutivos- lo único que nos queda es una respuesta, si existe, para el hecho concreto de la efectividad sexual de un macho decapitado. Pues bien: esa respuesta existe.
La hembra de la mantis es mayor que el macho (como en casi todos los insectos y otros artrópodos) y ataca y devora cualquier cosa móvil que no la supere en tamaño.
El macho, para aparearse, se ve obligado a no moverse mientras esté en el campo visual de la hembra. Unos centros inhibidores de los movimientos copulatorios (situados en el ganglio subesofágico, debajo de la cabeza) impiden que el macho ejecute dichos movimientos cuando no sólo no es necesario sino arriesgado, y así puede producirse el acercamiento a la hembra sin sufrir daño.
Los machos de la mantis no se dejan atrapar fácilmente y huyen o luchan cuando son asumidos por las hembras como alimento, por lo que , en caso de ser comidos o heridos, se perdería una posibilidad de descendencia tanto de machos como de hembras. Está claro el porqué de la selección de los machos hábiles para vencer el marcaje de la hembra y capaces de copular y salir ilesos. ¿Cómo es que los machos suicidas siguen teniendo descendencia?
Sencillamente porque, al perder la cabeza, una vez iniciada la cópula, pierden la inhibición de los movimientos automáticos de copulación, y son sementales más eficaces que aquellos que logran esquivar los ataques pero no se pueden entretener en otra cosa, por culpa de poseer todavía intacto su ganglio subesofágico. Un macho decapitado no se preocupa por su piel, sino sólamente por copular.
El antropocentrismo del mito sexual de la mantis no sólo se refleja en pretender hacer pasar por habitual un suceso raro en la especie, sino también en el hecho de que sea la hembra devoradora el mito, y no el macho, convertido en máquina bukowskyana de follar, en cuanto pierde la cabeza. También la araña conocida como viuda negra, es descrita con esta característica pauta de comportamiento, aunque no sea del todo cierto, por el mismo atractivo morboso, por la curiosidad que suscita, aunque la mayoría de los machos ejecute la cópula sin problemas. Esta tergiversación de los hechos, aunque poco científica, ha viajado fundamentalmente en los textos científicos que, para popularizarse, han de servirse de una amenidad que, más o menos extremadamente, se vuelve amarillista.
Las cualidades obliterativas de la mantis son relativamente poco destacadas en las ilustraciones de los libros; es inevitable la visión antropomorfizada del insecto que mira (cercanía al mamífero) y "manipula" (cercanía al primate). Y es que la divulgación de todo conocimiento pasa de un modo u otro por los filtros de la memoria a la que, de hecho, está destinada.


La memoria solicita discontinuidades en la percepción, roturas, sorpresas.


Nuestra percepción se basa, en cierto modo, en el estudio de lo sorprendente




The Growlers es una banda originaria de Costa Mesa, California, formada en el año de 2006. El estilo musical que inicialmente presentaron fue el autodenominado "Beach Goth" que se podría describir como una mezcla de surf rock, garage rock y country y que asimismo fue presentado como concepto totalmente independiente, sin ningún tipo de compañía o sello discográfico, sino hasta en 2016, con la llegada de Julián Casablancas y su discográfica Cult Records.

Entran en la escena underground del garaje/surf californiano con una recopilación de 25 tracks en el 2007 titulado Greatest sHits. Después de dos años, graban 8 demos llamados Couples, las creaciones de esos 8 Couples después de editarlos y remasterizarlos servirían para darle forma a sus 2 primeros álbumes de estudio "Are You In Or Out?" y "Hot Tropics".

"Are You In Or Out?" el 6 de octubre del 2009 con una agrupación original compuesta por Brooks Nielsen (voz y coros), Matt Taylor (guitarra y coros), Miles Patterson (guitarra), Scott Montoya (bajo) y Brian Stewart (percusión).
El 12 de octubre de 2010 presentan "Hot tropics" uniéndose a la agrupación Kyle Straka como guitarrista en algunas canciones.
En el año 2012, la banda empieza a organizar un festival de música llamado Beach Goth, de los que han efectuado 6 hasta la fecha.
El 22 de enero de 2013 sacan un nuevo álbum titulado "Hung at heart" uniéndose a la agrupación Anthony Braun Perry como bajista, aunque salen de la banda Miles Patterson y Brian Stewart, por lo que la agrupación quedó como Brooks Nielsen (coros y voz principal), Anthony Braun Perry (bajista), Scott Montoya (percusión), Kyle Straka (teclados) y Matt Taylor (guitarra).
El 12 de noviembre de 2013 presentan un nuevo trabajo titulado "Gilded pleasures" .
El 23 de septiembre del 2014 lanzan un álbum que empieza a cambiar el género musical de la banda (beach goth) llamado "Chinese fountain".
El 30 de septiembre de 2016 presentan su último trabajo llamado "City club" bajo el sello discográfico "Cult records" del vocalista de The Strokes, Julián Casablancas.
La página "El Quinto Beatle" señala que este disco rompe totalmente con el concepto original de la banda, ya que se pasó de baladas tranquilas de surf rock y country rock a canciones pop con una mezcla de sintetizadores.
Posteriormente el día viernes 27 de julio de 2018 lanzan su séptimo álbum de estudio, titulado Casual Acquaintances,que cuenta con 10 temas, este último trabajo ha regresado en gran parte al movimiento Beach Goth ya que vuelve a ser un trabajo totalmente independiente. 


El tema que nos ocupa y que acompaña a las imágenes recurrentes de las mantis humanizadas, "Problems III", dice algo así en castellano:


Cariño, no te rindas todavía
Cuando hemos llegado tan lejos
Recuerda cuando nos conocimos
En el viejo prospector
Viajes de ácido con los ojos vendados
Las pequeñas yemas de tus dedos
Canciones de piano fuera de tiempo
Dientes de madera manchados por el vino
Los problemas vienen de a tres
Luego los derrotamos
No es nada en comparación
Para las resacas, hemos compartido
Pero alquila a tiempo
Tenemos cigs y vino tinto barato
Ven y comparte mi mesa
Y vierte tu corazón en el mío
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
No sirve de nada actuar
Como si fuéramos mamá y papá
Ya hemos hecho suficiente de eso
Impresiones, buenas y malas.
Imitadores halagadores
Atrapados cavando en nuestra basura
Lamiendo nuestras latas oxidadas
La vida en la sartén
Los problemas vienen de tres en tres
Luego los derrotamos
No es nada en comparación
Para las resacas, hemos compartido
Pero alquila a tiempo
Tenemos cigs y vino tinto barato
Ven y comparte mi mesa
Y vierte tu corazón en el mío
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
El tiempo puede ser tan contundente hasta que no sea divertido
Pero en general, el tiempo nos ha tratado bien
Viajes lúcidos en alegría viajan en barcos
Vimos las luces de neón
Un paseo de amantes para descongelar tiempos fríos
Viajes lúcidos en alegría viajan en barcos
Vimos las luces de neón
Un paseo de amantes para descongelar tiempos fríos



Letra original en Inglés:

Babe don't give up yet
When we've come this far
Remember when we met
At the old Prospector
Blindfolded acid trips
Your tiny fingertips
Piano songs off time
Wood teeth stained from the wine
Problems come in threes
Then we beat them down
Its nothing when compared
To the hangovers, we've shared
But rents on time
We've got cigs and cheap red wine
Come on and share my table
And pour your heart into mine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
It ain't no use to act
Like we're mom and dad
We've done enough of that
Impressions, good and bad
Flattering copycats
Caught digging through our trash
Licking our rusty cans
Life in the frying pan
Problems come in threes
Then we beat them down
Its nothing when compared
To the hangovers, we've shared
But rents on time
We've got cigs and cheap red wine
Come on and share my table
And pour your heart into mine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Time can be so blunt 'til its no fun
But all in all, time's treated us fine
Lucid trips in joy ride ships
We watched the neon lights
A lovers ride to thaw out frigid times
Lucid trips in joy ride ships
We watched the neon lights
A lovers ride to thaw out frigid times

https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Growlers

Página de la banda

Referencias:

https://www.bbc.co.uk/music/artists/4a51d885-9445-4e6a-a171-36e2d51dcfa0
http://thegrowlers.com/music/
http://rollingstone.com.mx/rs_mes/the-growlers/
https://www.allmusic.com/album/city-club-mw0002976520/credits
https://www.elquintobeatle.com/2016/10/13/the-growlers-city-club/
https://www.sopitas.com/248111-los-10-sobres-brooks-nielsen-de-the-growlers/
http://www.wakeandlisten.com/the-growlers-los-growlers-y-el-resto-daba-todo-igual/
http://www.mindies.es/entrevista/entrevistamos-a-the-growlers/
http://rollingstone.com.mx/noticias/entrevista-the-growlers/
http://www.latimes.com/entertainment/music/la-et-ms-beach-goth-20161020-snap-story.html

Páginas relacionadas:

Mantis religiosas y procesiones de viudas negras

De Kafka a Zhuangzi según Andricin como excusa para hablar de la metamorfosis...de cucaracha a escarabajo.

El deseo y las arañas mortíferas. Querer ser viuda negra. Eros y Tánatos.

Las Voces de la Voz

-Lenguaje y mímesis. Noxistencia lingüística. Concepto de Idiolecto

“Tocando con luz objetos cotidianos”. Ana Lucía Sánchez-Stone.

 

Álbum, Casual Acquaintances, en Beach Goth Records and Tapes   




martes, 4 de abril de 2017

De Kafka a Zhuangzi según Andricin como excusa para hablar de la metamorfosis...de cucaracha a escarabajo.


Mafa Alborés/Helena Luís: escarabajo rinoceronte (fundición en bronce) Fotografía esteroscópica/Anaglifo 3D


Las cucarachas, del género blatodea, son confundidas icónica y nominalmente con los escarabajos, coleópteros, de forma persistente en la cultura occidental y en muchas de sus lenguas, generalmente bajo denominaciones comunes, genéricas y tan confusas como "bicho".
Cuando la reacción común es aplastarlos con el pié, tal vez se les acabe clasificando por el sonido más o menos explosivo de sus cuerpos al ser aplastados, y esto sería, con matices, casi lo único en común entre ambos géneros. A menudo, la gente llama cucaracha a cualquier escarabajo que se cuele en el ámbito doméstico, o escarabajo a cualquier cucaracha en entornos silvestres, cosa menos probable a merced del extraordinario desarrollo de ciertas especies vinculadas a las poblaciones humanas.
El hecho es que, aunque las cucarachas están más cercanas a las mantis religiosas, a las que ya hemos dedicado comentarios específicos, su contorno en planta aproximadamente oval, su forma convexa y su relativa dureza, aunque generalmente mucho más flexible que la de los coleópteros, suelen ser denominadas escarabajos con la misma ligereza que estos son llamados cucarachas. El término que genera ambigüedad en inglés es beetle, que se vería más concretado como coleóptero en los términos scarab o chafer, mientras que cucaracha correspondería de forma más precisa a cockroach o simplemente roach.
He oído decir de los Beatles (juego de palabras entre beat -ritmo- y beetle -escarabajo-) que su nombre se refiere tanto a las cucarachas como a los escarabajos, y algo similar ocurre al referirse en castellano al popular Volkswagen Beetle, aunque lo más frecuente sea entenderlo como escarabajo, cuya dureza y mayor convexidad parece invitar a no confundirlo con la más flexibles, lisas y escurridizas cucarachas. En el caso de los cuatro fantásticos de Liverpool, es posible que sus famosos peinados a cargo de  Astrid Kirchherr ofreciesen la posibilidad de establecer una analogía iconográfica. En el caso del persistente diseño del mítico automóvil alemán se aúna su convexa curvatura casi semiesférica con la dureza metálica de los automóviles, tan fácilmente asimilable al exoesqueleto de los coleópteros.




El sintético perfil del beetle mecánico comparte lo orondo de vehículos humildes (algo distorsionado y exagerado por la perspectiva americana que lo asociaba a un coche pequeño, más comparable a un insecto, para establecer una paradójica relación jocosa entre su asumido feísmo y su simpatía vital) con la nostalgia de formas aeródinámicas de futurismo vintage a lo Buck Rogers.
De hecho, su parentesco mecánico y motriz con el Porsche 911 se evidencia en la evolutiva estilización del escarabajo hasta concretar más su rostro en el de una rana (indudablemente relacionable con otro mítico de Citroën, el DS, asociado nominalmente al tiburón) y su posterior renacimiento en virtud a un minimalismo que abstraía la forma del escarabajo original en analogía a diseños minimalistas contemporáneos como el del Audi TT...pero esto sería otra historia. Animalidad industrial.
Tal vez mis lectores crean que exagero al señalar una confusión que no es tal, o que no se manifiesta tan asiduamente (o tal vez algunos despistados se sigan preguntando qué diferencia existe entre cucarachas y escarabajos). Siempre habrá quien recuerde que las cucarachas pueden girar la cabeza y los escarabajos no, y que dude de la posibilidad de intercambiar gráficamente sus anatomías a la hora de concretarla en un dibujo, o una ilustración, o a la hora de escoger un modelo a dibujar o fotografiar, pero el hecho es que basta con buscar ilustraciones o portadas las ediciones de "La metamorfosis" de Franz Kafka, para comprobar cuán a menudo resulta evidente la confusión entre ambos géneros de insectos.



De hecho, en la obra de Kafka, el término utilizado es el genérico para "bicho", "insecto" o animal despreciable o repugnante, por lo que la cucaracha parece el primer candidato por su capacidad para alimentarse de prácticamente cualquier resto orgánico en entornos humanos, por lo que su presencia no es casual y es casi consustancial a ciertas condiciones de higiene que definen también diferentes espacios de uso social más humildes o prosaicos. El estatus social podría medirse por el número de cucarchas que lo rodean a uno. Cuanto más grande más llamativo y más connotativamente es un insecto, y la desmesura, la tentación del hiperestímulo aupado en arquetipos, busca inspiración en los ejemplos más llamativos, cosa que en Europa lleva al uso como modelo del ciervo volante, escarabajo notable por su tamaño y por los grandes apéndices de sus mandíbulas, asimilados icónicamente a cuernos o armamento conspicuo que facilita la demonización de cualquier bestia. Pero un ciervo volante no es una cucarcha, ni tenemos porqué asociarlo a la inmundicia doméstica (cosa también bastante errónea respecto a las propias cucarachas) sino a la vida natural y al bosque. Sí es destacable, no obstante, la capacidad para girar la cabeza y por tanto dirigir la mirada (poderoso motivo de antropormofización de la mantis, su pariente lejana y silvestre) para convertirla en objeto de inquietud.
Ha motivado estas reflexiones un escrito faciltado por Stevan Zivkov Andricin  acerca de la contrastada diferencia entre las motivaciones poéticas de Kafka y las de Zhuangzi al imaginar una metamorfosis asociada a un insecto. La de Kafka es oscura, tenebrosa, metáfora de la alienación social, de la perversidad de las convenciones sociales y la burocracia, mientras que para el filósofo chino representa una conexión empática con el mundo natural. La capacidad de vuelo de las cucarachas es irritante, intimidante y preñada de negatividad por una distorsionada carga de connotacones negativas basadas preocupaciones higiénicas, pero el vuelo siempre ha sido envidiado por la especia humana, y apreciado cuando simboliza la explosión de recursos vitales del entorno: la primavera, el vuelo de los insectos, su fertilidad polinizadora, la presencia de flores y su vínculo con el color y la belleza que comparten con un género específico de insectos: los lepidópteros, es decir, las mariposas. Zhuangi evoca la metamorfosis más recurrentemente metafórica de todos los tiempos: la de la mariposa, siempre asimilada como una evolución positiva a algo hermoso, efímero y libre.
Os dejo con el texto compilado y comentado por Andricin y luego os invito a observar una selección comentada de portadas e ilustraciones del famoso relato de Kafka.

Stevan Zivkov Andricin


https://www.linkedin.com/pulse/making-all-things-equal-stevan-zivkov-andricin

"Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de sueños incómodos, se encontró transformado en su cama en una gigantesca criatura insecto." En 1912, Kafka escribió la historia "Die Verwandlung" ("La Metamorfosis"), publicada en 1915 en Leipzig . La historia comienza con un vendedor ambulante despertando para encontrarse transformado en un Ungeheuren Ungeziefer, un insecto monstruoso, un insecto gigante. Ungeziefer es un término general para animales no deseados e impuros que no son aptos para el sacrificio. Los críticos consideran el trabajo como una de las obras seminales de ficción del siglo XX. En la carta de Kafka a su editor del 25 de octubre de 1915, en la que discute su preocupación por la ilustración de portada de la primera edición, utiliza el término Insekt, diciendo: "El insecto no debe ser dibujado, ni siquiera debe ser visto desde una distancia." Kafka usa la metáfora de la metamorfosis para describir los aspectos deshumanizantes y alienantes de la conducta humana, como la burocracia.
 Chuang Tzu o Zhuangzi, uno de los más influyentes filósofos chinos antiguos, junto a Confucio, que vivió alrededor del siglo IV aC, escribió una colección de treinta y tres ensayos cortos.  
En la "Discusión sobre hacer todas las cosas iguales" él también sintetiza ("hace iguales") tales opuestos como Kafka lo hizo muchos siglos más tarde. Zhuangzi soñaba que era una mariposa, una mariposa volando y revoloteando, feliz consigo mismo y haciendo lo que quisiera. No sabía que era Zhuangzi. De repente se despertó y allí estaba él, sólido e inconfundible Zhuangzi.  
Pero no sabía si era Zhuangzi que había soñado que era una mariposa, o una mariposa soñando que era Zhuangzi.


„As Gregor Samsa awoke one morning from uneasy dreams, he found himself transformed in his bed into a gigantic insect-like creature.“ In 1912, Kafka wrote the story "Die Verwandlung" ("The Metamorphosis"), published in 1915 in Leipzig. The story begins with a travelling salesman waking to find himself transformed into a ungeheuren Ungeziefer, a monstrous vermin, a giant bug. Ungeziefer being a general term for unwanted and unclean animals not suitable for sacrifice. Critics regard the work as one of the seminal works of fiction of the 20th century. In Kafka's letter to his publisher of 25 October 1915, in which he discusses his concern about the cover illustration for the first edition, he uses the term Insekt, saying "The insect itself is not to be drawn. It is not even to be seen from a distance." Kafka use the metaphor of metamorphosis to describe the dehumanizing and alienating aspects of human behaviour, like bureaucracy.

Chuang Tzu or Zhuangzi, one of the most influential ancient Chinese philosopher, next to Confucius, who lived around the 4th century BCE, write a collection of thirty-three short essays. In the „Discussion on Making All Things Equal“ he also synthesize ("make equal") such opposites like Kafka did many centuries later.

Zhuangzi dreamt he was a butterfly, a butterfly flitting and fluttering around, happy with himself and doing as he pleased. He didn't know he was Zhuangzi. Suddenly he woke up and there he was, solid and unmistakable Zhuangzi. But he didn't know if he was Zhuangzi who had dreamt he was a butterfly, or a butterfly dreaming he was Zhuangzi.


En esta ilustración, pese a posibles ambigüedades, nos encontramos ante una cucaracha, si nos guiamos por las secciones transversales de su abdomen.


En este caso observamos el uso de un escarabajo para ilustrar la historia

En este caso observamos sencillamente el viejo recurso de la terioencefalia, aunque a decir verdad las mandíbulas y la disposición de las antenas nos alejan de los coleópteros (escarabajos) y nos acercan a las cucarachas, aunque en realidad observemos resgos de hormiga o avispa.

Ambigua síntesis de rasgos formales de la anatomía de un escarabajo con los élitros desplegados

Sin ninguna duda, el ilustrador recurrió a la imagen de un escarabajo., y detectamos un ejemplo de preferencia por el ciervo volante y sus conspicuas mandíbulas.

Sin duda la especie representada se corresponde con una genuina cucaracha

Nuevo ejemplo certero de cucaracha, asociada en esta ocasión a la miserable figura humana fagocitada iconográficamente


Corríjanme los entomólogos, pero esta persistente imagen de montaje entre el rostro del autor y la silueta de lo que más bien parece una cigarra, un hemíptero del género Cycadidae


Pese a la antromorfización tétrica causada por la suporposición de la calavera humana, la estructura del insecto parece corresponderse con un coleóptero, y no con blatodea.

Recurrir a la imagen del escarabajo ciervo volante, como vemos, es habitual y frecuente, debido seguramente al hecho de ser uno de los mayores insectos europeos y a la llamativa disposición y tamaño de sus mandíbulas, asociadas a una cornamenta, uno de los signos propios de bestias maligans o diabólicas.

He de decir que en este caso, aunque diría que se trata de una cucarcha, podría corresponder a un cicadiae.


Forma ambigua basada en el contorno de algo que podría estar más cercano a una cucaracha que a un escarabajo.

Otro caso en que nos dan escarabajo por cucaracha


No lo dudéis: es un escarabajo, no una cucaracha







jueves, 20 de octubre de 2016

Representar animales y reproducir animales. Telmo Pieper revive sus dibujos infantiles desde la estética fotorrealista.


Telmo Piper



Hace años, para complementar mis trabajos teóricos sobre imagen animal, realicé en repetidas ocasiones un sencillo experimento con mis alumnos de secundaria y bachillerato. Seleccionaba al alumno más hábil dibujando y le ofrecía una fotografía de un animal para que la reprodujese lo más fielmente posible en un papel. Su dibujo era el punto de partida para que otro alumno lo copiase y pasase el resultado a un compañero que debía copiarlo a su vez para ofrecer su copia al siguiente y así sucesivamente hasta que todos hubiesen copiado la copia del compañero precedente.
Al final del proceso, comparábamos el primer dibujo con el úlimo para comprobar hasta qué punto el proceso de copias sucesivas distorsionaba los rasgos del animal representado, y constatar hasta qué extremo las sucesivas descripciones orales, escritas o gráficas de un hecho o un objeto podían acumular errores de apreciación hasta hacerlo irreconocible, pero también señalar las preferencias colectivas a la hora de interpretar determinados recursos gráficos con formas concretas más o menos cotidianas del mundo real.
Por ejemplo: si el animal representado es una serpiente boquiabierta, unos largos colmillos facilitan al espectador la asociación entre potencial mordedura ponzoñosa y la idea de serpiente asociada a animal de mordedura venenosa. Aumentar los rasgos físicos mediante hiperestímulos gráficos es un recurso frecuente en todo tipo de representaciones gráficas. Las cobras carecen de los largos colmillos propios de las vívoras, y su característico ensanchamiento intimidatorio de la parte posterior de la cabeza debería ser suficiente para detectar su implícita amenaza, pero infinidad de recreaciones gráficas muestran a la cobra con la boca abierta ostentando unos largos colmillos de los que en realidad carece, para recalcar el peligro de su mordedura.
Hemos mencionado este y otros ejemplos similares  de distorsión en anteriores comentarios de El Animal Invisible, como osos representados con expresión perruna, colmillos y garras exagerados en diferentes depredadores, bocas ensanchadas en representaciones de cahalotes, etcétera.
He de decir que, en el caso del ejercicio propuesto a mis alumnos, la imagen que solía escoger era la de una chinchilla, porque no todos sabían identificar al animal y además creían reconocer aspectos físicos propios de un conejo, de una ardilla, de una rata, de un canguro o de un pequeño antílope, sobre todo cuando la exageración de estos rasgos gráficamente eran reinterpretados, corregidos o exagerados, por los sucesivos dibujantes.
Ota propuesta gráfica interesante consiste en visualizar la fotografía del animal, o el animal en vivo, y dibujarlo posteriormente de memoria, desfiando el grado de comprensión que el artista demuestra acerca de la anatomía del animal, más exacto cuantas más dotes de observación o mayor experiencia posee.
En el caso de los dibujos infantiles, la falta de conocimientos estrictamente zoológicos se suma a la inmadurez de recursos gráficos o, al menos, a la esquematización de éstos.
Identificar animales es algo que está muy relacionado con la capacidad de distinguirlos de otros o de distinguirlos de su entorno. Reproducir con exactitud sus rasgos no siempre ofrece una imagen rápidamente identificable para los no iniciados en dibujo o en zoología, pero representarlos, aunque sea de forma tosca, exagerando alguno de sus rasgos visuales o de comportamiento consensuados por un grupo social puede facilitar las cosas. Recuerdo que ante dos dibujos de una mantis religiosa hechos de memoria, uno bastante exacto y otro ambiguamnete semejante a un saltamontes, la mayoría de los consultados mencionaban a la mantis al ver el segundo dibujo porque, aunque no se parecía anatómicamente a una mantis, mostraba al insecto comiéndose a un semejante, lo que hacía que los alumnos recordasen con esta escena de canibalismo el tópico que asocia a la mantis hembra con la depredación del macho durante la cópula, aunque ya hemos visto anteriormente que no es una afirmación exacta.
Si en nuestra anterior entrada nos llamaba la atención cómo Jared Margulies ilustraba su avistamiento de un tigre en estado salvaje mediante una fotografía en la que ya no estaba presente el animal en el paisaje, hoy queremos llamar vuestra atención sobre los recordatorios gráficos que centran su atención en los rasgos físicos más memorables de cada especie concreta una vez que son representados en forma gráfica, figurativa.
Ya hace meses que retengo entre mis borradores la referencia a una serie concreta de imágenes pertenecientes al artista holandés Telmo Pieper. Llegué a ellas a través de una reseña en Alternopolis que recogía algunas ilustraciones fotoinfográficas del autor que recreaban algunos de sus dibujos de la infancia.
Telmo Pieper
Pieper es principalmente un pintor muralista, relacionado con el mundo y las técnicas del grafitti contemporáneo, basado sobre todo en el uso de sprays de pintura. Junto con Miel Krutzmann ha formado el dúo muralista TELMO MIEL, y sus trabajos, generalmente figurativos, utilizan frecuentemente imágenes de animales, que también suelen aparecer entre sus ilustraciones digitales destinadas a otros ámbitos de comunicación, como por ejemplo la que mostramos al lado, que establece un llamativo contraste entre la imagen sintética de un pez y la imagen analítica de un tiburón que la devora, metáfora, tal vez, de una cultura visual en la que la inmediata reproductibilidad de imágenes foorrealistas fagocita la presencia de imágenes más cercanas a la abstracción. Aunque esta imagen, catalogada en su serie denominada "We Spray for you", es pintura sobre un soporte físico, evidencia el uso de referentes fotográficos y de edición digital, seguramnete un recurso frecuente para sus composiciones fotorrealistas sobre superficies murales. Sus experimentos con herramientas gráficas digitales le han llevado, por ejemplo, a fusionar el concepto de retrato escolar con el de dibujo escolar en su serie "School Portrait", sin duda muy relacionada con sus "Fake Pseudoism" (fusión de imágenes fotorrealistas con diseños gráficos de síntesis fácilmente reconocibles) y, desde luego, con sus "Kiddie Arts", la serie que llamó inicialmente nuestra atención y que justifica su presencia en las selecciones de El Animal Invisible.
Pieper busca un punto intermedio entre las formas distorsionadas del dibujo de un niño y la precisión de detalle, iluminación y textura de una imagen fotográfica, así que rescata sus dibujos realizados con unos cuatro años de edad y los usa como plantilla de referencia para distorsionar fotografías de las criaturas y objetos representados. Creo, por cierto, muy significativo, que la mayoría de los dibujos representen animales, a excepción de un coche, por otra parte otra imagen recurrente del mundo visual infantil en nuestras sociedades urbanas occidentales. No olvidemos que ya en otras ocasiones equiparamos el diseño de los vehículos a motor con una especie de prolongación de nuestro propio físico en forma de fenotipo extendido, una suerte de transformación física de nuestra propia animalidad para adoptar otra, una carcasa mecánica que no sería otra cosa que una animalidad alternativa.
Os dejo con una selección de las series mencionadas, pero os recomiendo ver más trabajos del artista en su web.


Kiddie Arts:











http://www.telmopieper.com/kiddie-arts





"Fake Pseudoism":








http://www.telmopieper.com/fake-pseudoism


"Scool Portraits":




 http://www.telmopieper.com/schoolportrait 



Enlaces:

http://www.telmopieper.com/

http://www.telmopieper.com/kiddie-arts

http://www.telmopieper.com/fake-pseudoism

http://www.telmopieper.com/schoolportrait


Fuente:

http://alternopolis.com/telmo-piper-childhood-drawings-kiddie-artes/




domingo, 19 de mayo de 2013

El atractivo de asociar sexo y muerte: "se comen a las hembras en lugar de copular con ellas"

Antes de refrescaros la memoria acerca de las distorsiones y tergiversaciones más famosas de la divulgación zoológica quiero ofreceros un ejemplo extraído de la red no sin antes justificarlo. 
Lo que he de justificar es el hecho de acudir a menudo a entradas de portales como Yahoo, que no son precisamente ejemplo de credibilidad científica, según me apuntan algunos comentaristas y seguidores del blog, pero, sencillamente, pienso que estos medios muy populares son los que de algún modo resumen los gustos, preferencias y conocimientos del gran público, y nos dan pistas sobre aquello que les parece sorprendente o aquello que les parece bien sabido. Ocurre a muchos niveles y áreas temáticas de la información, o, mejor dicho, divulgación, y la divulgación zoológica está llena de distorsiones, tergiversaciones y preferencias antropocentristas e incluso sociopolíticas, como bien hemos comentado en la mayoría de las entradas de este blog.
De todas formas, he de decir que las noticias seleccionadas por José de Toledo para Yahoo en Apuntes de Naturaleza me parecen bien redactadas y seleccionadas con un criterio que no busca el titular fácil y engañoso a la caza de una visita computable sin más, seguida de una decepción. No. Toledo encuentra noticias interesantes desde un punto de vista científico y, a sabiendas de en qué terreno se mueve, motiva a su audiencia conociendo los tópicos zoológicos más conocidos por el público no especializado o aficionado, para alimentarlos o para ponerlos en duda con sorpresas implícitas en las noticias que facilita.
El caso que nos ocupa es interesante porque el titular llama la atención del público sin ser excesivamente amarillista, tendencioso o engañoso: Machos que se comen a las hembras en vez de copular con ellas. Digo esto porque, al leer el contenido, se hace alusión al tópico que desataría la sorpresa implícita en el titular que bien podría haber sido "arañas macho devoran a las hembras en vez de lo contrario" -que sería supuestamente lo habitual en la especie de la llamada viuda negra-. Ya hemos hecho referencia a que esto no es exactamente así, al menos no sólo para la viuda negra sino para la mayoría de las especies de arañas, que tendrían que tener la misma fama caníbal y, en todo caso parece ser tan injusta como en el igualmente conocido ejemplo de la mantis religiosa. Vamos, que el escaso número de casos en que los machos son devorados por las hembras de rezadoras y de viudas negras no justifican ni de lejos que se pueda considerar un hábito de ninguna de ambas especies. Además, en el caso de la viuda negra, su aura de ser peligroso y mortífero también ha propiciado que se la tenga por poseedora de un veneno mortal para el ser humano, cosa que ciertas investigaciones han demostrado que estadísticamente no es cierto.
Lo que sí es verdad es que los tópicos, aunque sean falsos, son muy persistentes y se asumen como algo bien sabido, tal y como podemos comprobar al leer el contenido de la noticia acerca de otra especie de arácnido que, de forma excepcional, devora a la hembra. Como ya habíamos comentado al respecto la implicación del morbo sexual implícito en tales hechos, lo dejo a vuestra opinión ofreciéndoos primeramente la noticia transcrita tal y como la publica Yahoo, y a continuación, nuestros particulares "desmentidos"de los prejuicios existentes en en ciertos mitos de la divulgación zoológica, referidos, precisamente, a las hembras devoradoras de machos, a las viudas negras, que conllevan una carga erótica en la que Eros y Tánatos confluyen, como en el sexo, de hecho, sin que la necrofilia tenga que intervenir para ello. No en vano el famoso personaje creado por Stan Lee en las provocativas formas de Natacha Romanoff, némesis femenina en más de un aspecto de Spiderman, basa su fascinación en su peligrosidad envuelta de atractivo sexual propio de la Femme Fatale. Tal vez un día de estos deberíamos dedicarle un post a este personaje y dar nuestra opinión acerca de la versión cinematográfica encarnada por Scarlet Johanson. En fin, ahí va la noticia que ha suscitado nuestro comentario;

Los machos de una araña se comen a las hembras en lugar de copular con ellas


Por  | Apuntes de Naturaleza – mar, 14 may 2013
Un macho de Micaria sociabilis alimentandose de una hembra durante …Una de las arañas más conocidas es la viuda negra. Principalmente por el canibalismo sexual, en el que las hembras se alimentan de los machostras la cópula. Estas estrategias tienen una explicación muy simple cuando es la hembra la que se come al macho, pero ¿cómo se explica cuando ocurre al revés? Esto es precisamente lo que se expone en un artículo reciente, en el que se demuestra que los machos de una araña se comen a las hembras de mayor edad en lugar de copular con ellas.
Lo primero que hace falta es desmontar un poco el mito sobre las viudas negras. El canibalismo sexual no se suele explicar bien. Sobre todo porque no se da la imagen completa. Las hembras no siempre se comen al macho después de la cópula, sólo en ciertas ocasiones.
Cuando un macho y una hembra de viuda negra se encuentran, se pueden dar tres situaciones. La primera, que a la hembra no le interese el macho porque este no resulte atractivo. En ese caso cada uno sigue su camino tranquilamente. La segunda es la opuesta, que el macho resulte tremendamente atractivo, que tenga unas características muy interesantes. En ese caso tiene lugar la cópula y el macho sale indemne.
El problema está cuando el macho es “un poco” atractivo. Es decir, que las características que el macho va a transmitirles a las crías son buenas, pero no las mejores. En ese caso a la hembra no le compensa el esfuerzo de tener las crías, salvo que el macho ofrezca algo más. Y lo hace en forma de alimento, de inversión energética en la siguiente generación. Ahí sí, tras la cópula la hembra se come al macho para “igualar”el esfuerzo.
En el caso de que sea el macho el que realiza el canibalismo, esta explicación no vale. Básicamente porque si se alimenta de la hembra, ésta no puede tener crías. Así que la explicación debe ser otra.
En Micaria sociabilis, la especie donde se da el canibalismo por parte de los machos, los que eligen pareja son ellos. Las hembras cortejan a los machos y son éstos los que deciden cuáles son atractivas y adecuadas. Esto es justo lo contrario de lo que ocurre en las viudas negras.
Cuando una hembra de mayor edad se ofrece a un macho jóven, este valora su atractivo. Y el resultado sólo puede ser o bien cópula, o bien convertirse en alimento. En el artículo se explica que no se han encontrado otras situaciones, en las que el macho no muestra ningún interés en la hembra y la deja marchar tranquila.
Lo que más ha sorprendido a los investigadores es en qué se basan los machos para elegir. Daba igual el tamaño y el estado físico de las hembras. Tampoco importaba que fuesen vírgenes o que hubiesen sido madres – es decir, que ya habían sido “elegidas” anteriormente. El único factor que los machos tenían en cuenta era la edad.
Este comportamiento, el canibalismo sexual opuesto, sólo se ha encontrado en esta especie. Los autores del trabajo explican que se trata de un caso extremo de selección sexual por parte de los machos, contrario al modelo general. Y que, evidentemente, no puede ser algo muy extendido ya que, como estrategia, resulta bastante arriesgada.

A continuación, dos textos selectos míos acerca de los temas recurrentes suscitados por la noticia anterior seguidos de otros ejemplos extraídos de la red que confirman la persistencia de ciertos falsos tópicos:

-La ciencia también genera mitos. 
Un primer vistazo al problema de la mantis religiosa.
Las acciones de los animales, observadas desde la subjetividad (tentada de usar el disfraz de la objetividad amparada en el "magister dixit" que impregna el método científico) son aún hoy tergiversadas por nuestras propias motivaciones.
Del mismo modo que las hormigas han sido vistas siempre como un ejemplo de perfección en la organización social (análogamente a las termitas y las abejas -últimamente ciertos ratoncillos subterráneos, ciegos y pelones, son un frecuente ejemplo de mamíferos de similar organización-), existe también un clásico que perdura como ejemplo de "hembra fatal", o de amor suicida desde el punto de vista del macho, en el desarrollo del acto de la cópula de la Mantis Religiosa, animal de enorme atractivo visual por diversas razones.
Paradójicamente, su físico adaptado al camuflaje (con fines depredadores -¿o resulta sólo efectivo contra sus propios depredadores?¿cumple tal vez los mismos fines por igual?), aunque es evidentemente un físico que dificulta su avistamiento, nos llama la atención por su asombroso parecido con un brote vegetal; eso sí: un brote vegetal antropomorfo, que se nos antoja en una actitud intrigante, reflexiva (introspectiva, "rezadora", "religiosa").
Es muy difícil que un guión documental cinematográfico actual, o de un libro ilustrado sobre insectos, eluda el comentario sobre el nombre de la "rezadora" en contraste con su carácter voraz, que la lleva a alimentarse del macho durante la cópula.
La mantis, con su cabeza dotada de posibilidad de giro y con sus largas patas anteriores que evidencian su capacidad prensil y recuerdan a brazos de primate, se comporta visualmente como una marioneta china, una estilización de formas humanas agresivas, y pocas especies animales poseen un poder arquetípico tan aterrador para nuestra especie como lo tiene la nuestra propia, debido al desarrollo milenario de clanes organizados jerárquicamente y con posibles conflictos con otros clanes.
Pero yo creo que hay un factor todavía más decisivo para el estrellato de la mantis: su mirada. La empatía más atávica que se despierta en nuestro interior por informacion visual se conmueve al encuentro con otra mirada. Observando artrópodos no es frecuente un tamaño tal que las dimensiones de la cabeza del animal ofrezcan una visión clara de sus rasgos, de sus ojos. Sin embargo sí es posible en el caso de la mantis: su mirada ofrece dos saltones ojos (no compuestos, como en la mayoría de insectos) con un oscurecimiento central que identificamos con la pupila que fija la mirada de animales superiores.
Las pupilas recalcan la direccionalidad de la mirada, y, en ese sentido revelan de algún modo la intención del que nos mira. Sus intenciones nos hablan de su carácter, por lo que solemos identificar la mirada con el reflejo del espíritu, "el espejo del alma". Son los ojos de la mantis, antropomorfa, los que la hacen apta para representar el papel de Venus poseída por Tánatos, con una mirada extraviada que señala a todas partes, también al observador.
Es clásica la disertación de Roger Caillois sobre la fascinación cultural ejercida por la imagen de la mantis en su libro "Medusa & Cía". Caillois señala la importancia del giro de cabeza del animal, ya que pocos insectos pueden seguirnos con la mirada, pero escoge a la mantis por su comportamiento sexual, clásicamente tildado de caníbal.
El canibalismo sexual de la mantis religiosa es tan infrecuente que no debería nombrarse como un rasgo distintivo de la especie, y sin embargo es difícil encontrar un texto sobre ella que no lo mencione.
Que una hembra, receptora del material fecundo del macho, tome no sólo dicho material sino todo su ser, es algo con un poder tan fascinador que su confirmación es buscada incluso donde no se produce, o se produce anecdóticamente y, además, casi siempre es presentado como ejemplar sacrificio del macho por cumplir la heróica misión de perpetuar su descendencia.
K. Roeder, en 1935, escribe un tratado que esclarece este aspecto del comportamiento de la mantis y su explicación científica para encontrar un sentido que encaje con la teoría evolucionista: ¿cómo opera la selección natural para favorecer el sacrificio del macho?.
A Roeder le preocupa la tendenciosidad de las narraciones científicas del acto sexual de estos insectos, que recurren siempre a una antropomorfización del animal para luego "bestializarlo" por su ferocidad incontenible, sirviendo más a criterios dramáticos que estrictamente científicos. Roeder señala:

"Todas las narraciones coinciden en cuanto a la ferocidad de la hembra, y a su tendencia a capturar y devorar al macho durante la copulación [...] La hembra puede atrapar y devorar al macho como lo haría con cualquier otro insecto".

Para añadir truculencia al hecho, se suele señalar que el macho empieza a ser devorado por la cabeza y que, incluso estando decapitado, vive lo suficiente para terminar la faena.
¿Cómo se explican todas estas dificultades en un sistema selectivo? ¿porqué la naturaleza no ha seleccionado machos mayores que sometan a las hembras a su antojo en vez de un diformismo sexual tan desventajoso?. El hecho de que se manifieste de este modo es más por insistencia en los textos que por verdadera generalización en la naturaleza.
K. Roeder consigue señalar que el canibalismo sexual de la mantis dista de ser una pauta normal de su comportamiento, y que lo que se ha señalado como característico no es sino una aberración lo suficientemente alegórica de la "femme fatale" como para que se siga repitiendo con errónea insistencia.
A Roeder, una vez comprobado el bajísimo indice de manifestaciones del hecho en cuestión, le queda sin embargo una pregunta que contestar: ¿porqué se siguen dando casos esporádicos de canibalismo si la selección natural debería haber favorecido la supervivencia del macho y por ende de su prole?.
Si tenemos en cuenta cuánto nos cuesta hablar de los procesos evolutivos como no universales dentro de la propia especie, y que también tendemos a olvidar que se trata de un proceso paulatino que no siempre conocemos consumado -si es que se puede hablar de consumación en términos evolutivos- lo único que nos queda es una respuesta, si existe, para el hecho concreto de la efectividad sexual de un macho decapitado. Pues bien: esa respuesta existe.
La hembra de la mantis es mayor que el macho (como en casi todos los insectos y otros artrópodos) y ataca y devora cualquier cosa móvil que no la supere en tamaño.
El macho, para aparearse, se ve obligado a no moverse mientras esté en el campo visual de la hembra. Unos centros inhibidores de los movimientos copulatorios (situados en el ganglio subesofágico, debajo de la cabeza) impiden que el macho ejecute dichos movimientos cuando no sólo no es necesario sino arriesgado, y así puede producirse el acercamiento a la hembra sin sufrir daño.
Los machos de la mantis no se dejan atrapar fácilmente y huyen o luchan cuando son asumidos por las hembras como alimento, por lo que , en caso de ser comidos o heridos, se perdería una posibilidad de descendencia tanto de machos como de hembras. Está claro el porqué de la selección de los machos hábiles para vencer el marcaje de la hembra y capaces de copular y salir ilesos. ¿Cómo es que los machos suicidas siguen teniendo descendencia?
Sencillamente porque, al perder la cabeza, una vez iniciada la cópula, pierden la inhibición de los movimientos automáticos de copulación, y son sementales más eficaces que aquellos que logran esquivar los ataques pero no se pueden entretener en otra cosa, por culpa de poseer todavía intacto su ganglio subesofágico. Un macho decapitado no se preocupa por su piel, sino sólamente por copular.
El antropocentrismo del mito sexual de la mantis no sólo se refleja en pretender hacer pasar por habitual un suceso raro en la especie, sino también en el hecho de que sea la hembra devoradora el mito, y no el macho, convertido en máquina bukowskyana de follar, en cuanto pierde la cabeza.
También la araña conocida como viuda negra, es descrita con esta característica pauta de comportamiento, aunque no sea del todo cierto, por el mismo atractivo morboso, por la curiosidad que suscita, aunque la mayoría de los machos ejecute la cópula sin problemas.
Esta tergiversación de los hechos, aunque poco científica, ha viajado fundamentalmente en los textos científicos que, para popularizarse, han de servirse de una amenidad que, más o menos extremadamente, se vuelve amarillista.
Las cualidades obliterativas de la mantis son relativamente poco destacadas en las ilustraciones de los libros; es inevitable la visión antropomorfizada del insecto que mira (cercanía al mamífero) y "manipula" (cercanía al primate). Y es que la divulgación de todo conocimiento pasa de un modo u otro por los filtros de la memoria a la que, de hecho, está destinada.


La memoria solicita discontinuidades en la percepción, roturas, sorpresas.


Nuestra percepción se basa, en cierto modo, en el estudio de lo sorprendente


-El oportuno ejemplo de la viuda negra.
La fama terrible de la viuda negra, devoradora ocasional del macho durante la cópula, se tiñe además de su carácter venenoso de arácnido convirtiendo su toxicidad en mortal para el hombre.
Parece ser que este hecho es más accesible de contrastar estadísticamente, y resulta que, según el Instituto de Investigaciones Científicas de Arizona, de cada 3000 picaduras de viuda negra a seres humanos sólo se registra una mortal, y resulta muy difícil que el animal reaccione de forma agresiva, ya que su carácter pacífico le hace usar su veneno sólo para cazar, y no basta con intimidar, sino que hay que acorralar o capturar al animal para que intente morder a cualquier agresor que lo supere en tamaño.
Esto parece estar bastante claro para los responsables del documental sobre arácnidos producido y realizado por Stephen Ellis para KEG-Ellis Productions. En el más puro estilo canadiense, el filme expone de forma estudiadamente desapasionada la injustificada mala fama de la especie, basándose en el estudio estadístico anteriormente mencionado, y escogiendo cuidadosamente la gravedad y serenidad de la voz del narrador, para más señas Neil Diamond.
Sin embargo, a la hora de tocar el tema del apareamiento se omite el hecho de que casi nunca sea fatal ya que en todo caso siempre es un tanto problemático para el macho evitar los impulsos y órganos agresivos de la hembra.
Lo curioso es que se insiste en el hecho aún cuando se muestra al macho repetir la operación dos veces: "...esta separación pacífica es infrecuente en una especie que acostumbra a reciclar al macho". El uso del término "reciclar" es un intencionado distanciamiento de la realidad del macho, y por tanto una forma conscientemente "cruda" de mostrar la redundante crudeza de la vida salvaje, en definitiva la vida más real, dando por sentada nuestra afortunada posición como miembros de una sociedad civilizada. Una pose, en todo caso, que favorece la justificación de cualquier defecto del estado organizado, o de sus abusos. La fórmula, en realidad, es simple: la encarnizada competitividad de la sociedad capitalista no es más que un reflejo de lo que sucede en la naturaleza, aunque lo que se intenta es crear un recelo hacia la vida natural, que se nos presenta como como una amenaza indiscriminada, aleatoria, carente de favoritismos.
"Reciclar" al macho es una actitud deshumanizada, propia de la peor fantasía apocalíptica de Orwell o Huxley. La mecanización de los actos vitales y su reducción a términos de rentabilidad para la especie estaría asociado a un subliminal terror a un estado drásticamente comunista, y, por si fuera poco, machista, temblorosamente machista.
Para los que crean que estas lucubraciones van demasiado lejos, les diré que como mínimo hay un aspecto de esta imagen artificial interesado en el maniqueísmo descriptivo, y se trata de su revalorización.
La revalorización de las imágenes depende de la revalorización de su contenido. Un alto dirigente fotografiado junto a un desconocido carece de interés, a no ser que la vinculación con el desconocido tenga algo de escandaloso o cuando menos raro o llamativo.
La paradoja de documentales como el de Stephen Ellis es que se alimentan de imágenes lo más infrecuentes que sea posible, y sin embargo casi todos ellos caen en un océano de tópicos reconocibles.
Se conjura un acto terrible, llamativo, mortalmente peligroso y vitalmente necesario, que se supone frecuente, y se nos muestra uno aparentemente normal aún cuando parece ser que su inapreciable rareza reside precisamente en su aparente normalidad.
¿Porqué no se nos muestra un ejemplo de apareamiento "normal" con la "natural" captura e ingestión del macho? ¿Es que se filmó este fenómeno "a la primera" y casualmente? ¿O es que se han seleccionado hembras menos agresivas en el terrario que sirve de decorado de apariencia natural a la película?.
Es curioso que sin embargo se llame la atención sobre la subjetividad de nuestra conmoción al ver un anolis (un reptil) devorado por un ciempiés gigante, una muerte que "impresiona más porque somos vertebrados, como el anolis". El criterio de cercanía como móvil de simpatía, que se torna más evidente cuando el que cae bajo el poder de un artrópodo es un ratón (no sólo vertebrado sino también mamífero, "subiendo" en la escala subjetivamente ascendente que va hasta el primate humano).
Lo que nos tiene que llamar la atención es, en realidad, que un acercamiento supuestamente imparcial, científico, que nos recuerda que mamíferos y artrópodos son iguales ante la fatalidad de la naturaleza, nos describa la "parada nupcial" de la viuda negra como una "mezcla de sexo y peligro", o, incluso, "como una película de James Bond".


Después de este comentario, tal vez perciban de otro modo a las arañas, o las mantis religiosas en procesiones de viudas negras, pero basta con que perciban de otra forma la persistencia de los tópicos en las sucesivas informaciones sobre animales que llegan a los medios, especialmente e la red.

Les dejo un par de amenos  ejemplos:


La araña que corta su pene durante el coito

Hembra de N. Malabarensis. En el recuadro rojo se puede ver el pene del macho.Hembra de N. Malabarensis. En el recuadro rojo se puede ver el pene del macho.En algunos casos, el término "guerra de sexos" toma un sentido literal. Si la hembra de tu especie te come una vez terminada la cópula, y además busca varios machos para inseminarla, debes encontrar una estrategia que mejore tus posibilidades.
Por ejemplo, deshaciéndote de tu pene. Según han descrito desde la Universidad Hubei de China, el macho de una especie de araña, Nephilengys malabarensis, se automutila el pene durante la cópula, dejando el apéndice insertado en la hembra. No se trata únicamente de la punta del aparato copulador, llamado pedipalpo, sino de la estructura entera. Y permanece expulsando esperma mientras el macho huye.
En esta especie, la hembra es mucho más grande que el macho. En las arañas, cuando esto ocurre las hembras suelen comerse al macho al terminar la cópula. La razón de que esto ocurra tiene que ver con la inversión energética que cada uno de los sexos realiza en la cría. De manera sencilla, podemos entender la inversión energética como la cantidad de comida que cada uno de los padres deja de utilizar en sí mismo para emplearlo en sus crías. Y cuando la inversión de la madre es muy superior a la del padre, una forma de equilibrar las cuentas es mediante el canibalismo post-coital.
LibélulaExplicado así, parece que el macho cercera su aparato reproductor para sobrevivir a la cópula, aunque haya quedado estéril, pero la cosa no es tan sencilla. En términos biológicos, la función de todo ser vivo es reproducirse, y por tanto el macho ya ha cumplido con su función al terminar la copúla. Entonces, ¿para qué sirve seguir viviendo, más aun siendo estéril?
La razón por la que los machos de N. malabarensis se desprenden de su apéndice es para evitar que la hembra se reproduzca con otros machos. En esta especie, la hembra suele copular con varios individuos, reduciendo de esta manera las posibilidades de paternidad de cada uno de los machos. Al dejar su pene insertado en la hembra, éste sirve de tapón e impide que otros machos puedan fecundar a la hembra. Además, el pene desprendido expulsa más esperma que si se mantuviese unido al macho.
Esta estrategia resulta sorprendente por darse en arácnidos. Es la primera vez que se descubre un comportamiento así en arañas, y hasta ahora se tenía asumido que los machos participaban de buen grado en el canibalismo, a modo de ofrenda a la hembra. Lo que no es, es novedoso. Este tipo de estrategias, en las que o bien se controla a la hembra durante la gestación para asegurarse de que ningún otro macho copule con ella, o se genera un tapón para evitar esto mismo, está muy extendida por el reino animal. Por ejemplo, muchas especies de libélula presentan o bien una o incluso las dos estrategias al mismo tiempo.



Las viudas negras han encontrado a su rival

 Por José de Toledo | Ciencia curiosa – jue, 5 jul 2012
Hembra de viuda marrón. Por Tanikawa, via Wikimedia CommonsUno de los animates más temidos del planeta es la viuda negra (Latrodectus hesperus). Y su fama no es inmerecida, ya que se trata de uno de los depredadores más voraces del planeta, cuya picadura puede acabar con un humano adulto. Pero parece que no es tan temible, o que al menos ha encontrado a la horma de su zapato: la viuda marrón (Latrodectus geometricus).
Un equipo de investigadores de la Sociedad Entomológica Americana ha llevado a cabo un trabajo de campo tratando de determinar cuántas viudas negras había en la zona de California, y cuáles eran sus hábitas. Pero en lugar de viudas negras, encontraron muchas más viudas marrones. De hecho, hasta 20 veces más arañas de esta especie.

Las viudas marrones se descubrieron por primera vez en Florida, en la Costa Este americana, en 1935. Hasta 2003 no se encontró ninguna en la región de California, y ahora están superando en número a las viudas negras, originales de la zona. Esto demuestra un enorme éxito, ya que su expansión ha sido completamente natural.
En realidad las dos arañas son muy parecidas. Pertenecen al mismo género, comparten estrategias de caza y ninguna de las dos presenta el comportamiento que ha hecho tan famosos a estos animales, el canibalismo sexual. Las hembras de estas dos especies no se comen al macho al terminar la cópula, como sí ocurre en otras especies muy cercanas.

Al ser tan similares, sus hábitats son los mismos. Cuando las dos especies se encuentran en el mismo lugar, comienzan a competir por la comida, por los espacios para montar los nidos, y en general por todos los recursos. A la vista de los datos, esa lucha suele ganarla la viuda marrón. Aún quedan lugares en los que las viudas negras son mayoría, o incluso la única especie, pero cada vez van perdiendo más espacio.
Una de las diferencias que hay entre ambas es en cuanto a toxicidad. Si comparamos el veneno de la especie negra y el de la marrón gota a gota, son prácticamente igual de venenosas. Pero la marrón inyecta mucha menos cantidad de veneno en cada picadura, lo que supone una buena noticia para los humanos. Además, es mucho menos común un ataque de viuda marrón hacia un ser humano que en el caso de la negra.

Otra buena noticia es que las viudas marrones suelen evitar las casas. Aunque no es común, las viudas negras pueden montar sus nidos en casas, normalmente en las cornisas de los tejados. La especie marrón evita las viviendas, siendo más habitual encontrarlas en bloques abandonados o en parques urbanos, sobre todo debajo de tablas o bancos.