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lunes, 15 de octubre de 2018

Naturalistas de Ficción y ficción de Naturalistas: Xavier Queipo y la Antrozoología Literaria






Tal vez habrá quien me tache de oportunista al enlazar temáticamente las sucesivas entradas del blog, por el hecho de que dicho argumento sea a menudo pillado por los pelos. De hecho, pasar de un artista de la imagen como Sheng Wen Lo a un literato en toda regla como Xavier Queipo parece difícil sin establecer una cierta coincidencia temática.
Que a ambos les interesen los animales, la biología y la ecología tal vez no parezca suficiente en un espacio consagrado a la presencia de la iconografía animal y científica en los medios de divulgación audiovisual.



Sin embargo, si se toman la molestia de seguir leyendo mi argumentación, comprobarán que pocas veces hemos dado continuidad a nuestro discurso a través de ejemplos tan coherentes, además de ilustrativos de los efectos de la globalización y las redes en el arte y la cultura de este primer cuarto de siglo XXI.

La exploración, el viaje, constiuyen la base iniciática de toda aventura, de la aventura del saber.

La Odisea de Ulises es la primera manifestación del héroe literario tal y como lo entendemos hoy en día, desde un punto de vista humanista, alejado definitivamente de los modélicos estereotipos mitológicos.
Ulises constituye la exaltación de las virtudes y las debilidades humanas contra los obstáculos vitales para construir su propia biografía. El viaje físico, el imaginario, el literario y el vital se confunden en una sola cosa. Todos los viajes literarios son deudores del de Ulises, y Joyce lo sabía bien al trasladar a la cotidianeidad existencial el nombre del personaje homérico.
La singladura y su narración sirven para describir y justificar todo lo aprendido en el viaje, a la manera en que los decubridores y exploradores de antaño cambiaron y ampliaron las fronteras del pensamiento filosófico y científico occidental. Wallace, Cook, Darwin, son viajeros vocacionales del espacio y del pensamiento, inspiradores de una nueva versión de Ulises que acompañaría por siempre a una parte sustancial de lo que define al científico naturalista y al descubridor, algo a lo que hemos hecho referencia al dilucidar sobre la condición del naturalista y el naturalista de ficción en anteriores ocasiones.

El profesor Challenger del mundo perdido de Conan Doyle constituye un ejemplo tan válido como cualquiera de los científicos reales reinterpretados por la cultura popular, y así, desde el Dr. Malcolm de Crichton hasta su reinterpretación cinematográfica por Goldblum y Spielberg, o el Brundle-Mosca revisitado por el mismo Goldblum bajo la batuta de David Cronenberg.

Nos interesan los naturalistas de ficción porque nos señalan qué asimila nuestra cultura de los legados de los naturalistas reales, y qué relación se establece entre sociedad, naturaleza y conocimiento científico a través de la cultura y las manifestaciones artísticas construídas con estereotipos más o menos reveladores o significativos.

Recordemos cómo nos servimos en su día de un intento de análisis del Doctor Maturin, nuestro querido Stephen Maturin o Esteve Domanova, irlandés y catalán, científico y agente secreto británico ideado por Patrick O'Brien para sus sagas navales al mando del capitán Jack Aubrey. Políglota y multicultural, humanista y católico, rico en contrastes tan ajustados a esterotipos como a su rotura sistemática. Dibujante, anatomista, compositor aficionado, violoncelista sistemáticamente persistente y multidisciplinar vocacional, Maturin reúne todo aquello que justifica la pasión comburente de las vocaciones científicas y artísticas por igual. Es un Ulises que escribe su propia singladura vital sobre el mar, además de en sus cuadernos y diarios secretamente codificados, ora en catalán ora en gaélico, al margen de las lenguas francas mercantiles, imperialistas. Una figura marginal diluida en la tradición literaria (aunque como tal ficticia) del Ulises de Joyce, ese Ulises de Joyce traducible (siempre fatigosamente, sin duda) a cualquier lengua, incluso tan minoritaria como el gaélico de la tierra natal del autor o a antiguas lenguas romances forzadamente primas hermanas como el gallego.

Maturin se inspira en personajes reales y en personajes de ficción inspirados a su vez por otros personajes reales. El viaje vital suele sustentar al literario, tanto en escritores refractarios al viaje físico (como Julio Verne, quien apenas viajó en su vida, sino desde las páginas de los libros y las enciclopedias) como en viajeros contumaces, y por ello, como en el caso de Wen Lo, merece la pena atender a sus testimonios basados en la observación directa y en la amplitud de miras que cosecha el viajero.

Curiosamente, nuestro protagonista de hoy es uno de los responsables de la traducción del libro emblemático de Joyce al gallego: Xavier Queipo, pero no es esta la razón, o, desde luego, no la única, para que lo volvamos a traer a colación en nuestras reflexiones, que a fin de cuentas siempre procuran ser esencialmente antrozoológicas.
Queipo debería ser reivindicado desde nuestras páginas virtuales como un referente fundamental de nuestro punto de vista particular, y de alguna manera lo hacíamos constar al inicio de nuestros textos originales con una cita:

Nuestra visión de los animales está siempre distorsionada. Las representaciones zoomórficas delatan en mayor o menor medida nuestra propia animalidad. El estudio de los demás seres vivos, su observación, es la madre de las ciencias, y toda manifestación de contenido científico, ilustrada gráfica o verbalmente, es tendenciosa en múltiples aspectos, se sustenta en un contenido ideológico de una u otra índole. Las apariciones de los animales en las manifestaciones culturales delatan en sus distintas posibilidades la evolución del hombre y el conocimiento de sí mismo como lo que realmente es: un animal calificable con adjetivos que el paso del tiempo va cambiando.
Para entender las representaciones de animales cabe comprender dos cuestiones básicas : cómo es el animal percibido y cómo lo percibimos en tanto que animales perceptores. Posteriormente podremos indagar en cómo la condición humana arropa, deforma o desnuda las imágenes animales que el hombre, inmerso en su propia animalidad social, histórica, cultural, confecciona.


“Así, cando un escoita falar de tigres asasinos de homes, a primeira reacción é a da incredulidade ou da esúpida satisfacción na autoafirmación das verdades probadas, actitude propia dos seres educados nas estreitas coordenadas do pensamento científico clásico (sempre unha causalidade, sempre unha norma, sempre a caterva de Noé, onde as parelliñas tiñan sexo distinto)” 

("Así, cuando uno oye hablar de tigres asesinos de hombres, la primera reacción es la de la incredulidad o la de la estúpida satisfacción en la autoafirmación de las verdades probadas, actitud propia de los seres educados en las estrechas coordenadas del pensamiento científico clásico (siempre una causalidad, siempre una norma, siempre la caterva de Noé, donde las parejitas tenían distinto sexo)"


Xavier Queipo: “Contornos. Apuntes de filosofía natural”, Edicións Xeráis, Vigo 1995.

Y es que queremos hoy rendir justo tributo a uno de los motores de nuestra inspiración a la hora de reflexionar acerca de las fronteras entre arte y ciencia y de la presencia de los animales en nuestro imaginario colectivo. Porque creemos que si no hemos podido eludir hablar de los naturalistas de ficción, debemos hablar también de la ficción de los naturalistas, y no se nos ocurre mejor ejemplo, sobre todo después de haber expuesto porqué admirábamos el trabajo artístico de un científico de método como Sheng Wen Lo.

Desde este punto de partida podría afirmar sin miedo a equivocarme que seguramente a Queipo le interesaría mucho la obra de Wen Lo si es que no la conocía previamente, dado su interés por la divulgación científica en general y zoológica en particular, pero sobre todo teniendo en cuenta su gran interés por Asia y su cultura, manifiesta por otra parte en muchas de sus obras.

Literatura antrozoológica o antrozoología literaria.

No sólo no es forzado establecer conexiones entre Wen Lo y Queipo, sino que resulta fatigoso enumerarlas todas, pero yo destacaría el uso inteligente y performático de los medios expositivos del recurso científico a través de las redes. Si Sheng Wen Lo se explica mediante mapeos temáticos, estadísticas y toda suerte de visualizaciones globales y multidisciplinares de los temas que estudia y expone, Xavier Queipo, aunque vicariamente, también ha dado corporeidad mediática a través de las redes a la poética científica que sustenta su discurso filosófico y literario, tal y como demuestra la obra en línea Nómada, un análisis cartoliterario de la obra "Diarios dun nómada" de Xavier Queipo, por Enrique Santos Unamuno, que trasciende a lo estrictamente literario y contextualiza analíticamente su singladura.





Una vez establecida esta analogía entre ambos naturalistas artistas, podemos ya liberarnos de pretextos argumentales y centrarnos en nuestro interés por la obra literaria de Queipo. Y podemos hacerlo observándola como el personal producto de un científico observador y metódico de vocación humanista y artística.

Xavier Queipo es médico y biólogo de formación, viajero y analista circunstancial y poeta de vocación, por lo que el trasunto de sus relatos literarios suele ofrecer una interesante visión del mundo a través de los ojos de un naturalista crónico.

"O paso do Noroeste" constituiría el acercamiento de Queipo a los libros de viajes que inspiraron las novelas navales en las que se sustentan las creaciones de O'Brien, pero lo cierto es que, en contra de la creencia popular, O'Brien fue poco viajero y magro navegante en vida, prefiriendo sumergirse en mares de archivos y cuadernos de bitácora, mientras que por motivos profesionales y vocación viajera Queipo navegó por los mares del norte y visitó distintos rincones del mundo para incitar su imaginación de ávido lector.

"Las Aventuras del Capitán Duchesnoy" nos aportarían una revisión muy notable de este tipo de lecturas, con el aliciente de venir de la mano de un experto viajero marítimo y literario. En esta obra (traducción del gallego de O paso do noroeste, 1996), tal y como nos describe la reseña editorial, el autor nos transporta a la cubierta del navío L'Épée, en su periplo desde Bretaña hasta la Bahía de Hudson, en Canadá. 

Una expedición científica parte de Brest con el objetivo de descubrir el ansiado Paso del Noroeste, vía marítima que ha de unir los océanos Atlántico y Pacífico por el hemisferio norte. A partir de un relato de aventuras marítimas, que contiene los elementos clásicos del género, incluidas tempestades épicas y encuentros con civilizaciones desconocidas, monstruos marinos y naturaleza en estado puro, el autor conforta sutilmente las ideas de la Ilustración republicana, representadas por el naturalista Jean-Baptiste de Lille et Mirabeau, con las ideas de la Monarquía absoluta, defendidas por el artistócrata capitán, Jean Christophe de Simonet, Barón de Duchesnoy.

Mientras en la Metrópili estalla la Revolución, a bordo de L'Épée continúa instaurado el orden del Antiguo Régimen, mas el viento de la razón va desplazando paulatinamente a la estricta aplicación de las ordenanzas militares de La Royale. El narrador-compilador completa el texto con una serie de notas científicas y curiosas sobre temas tan apasionantes como "el tránsito de las arañas de un tejado a otro", la muerte masiva de narvales en la isla de Disko, el uso de brazaletes anti-hemorrágicos por los inuits o la explicación de las lluvias sanguíneas observadas en la isla de San Miguel, en el archipiélago de Azores.

Ha sido reconocida por la crítica como la mejor novela de tema marítimo escrita en gallego. Xavier Queipo, biólogo de profesión, navegó repetidamente entre 1984 y 1994 por los mares de Terranova, atravesó el Círculo Polar Ártico e hizo varias escalas en las Islas Azores.


Descubrí a Queipo a través de una de sus primeras publicaciones, "Contornos. Apuntes de filosofía natural" (Edicións Xerais de Galicia, Vigo, 1995) en un momento oportuno, aconsejado por un amigo común conocedor de los temas abordados por mi tesis doctoral, y me vi atrapado por la constatación de que todo científico naturalista aborda los hechos científicos desde la fascinación ejercida por cualquier relato plagado de preguntas y preñado de posibles respuestas.

No sólo la botánica y la zoología alimentan los pretextos narrativos de Queipo, sino un conocimiento profundo y apasionado de los recursos propios del discurso y la narrativa científicos, estableciendo un juego inteligente y crítico entre lo real y lo ficticio.

Creo que era el Holden Caulfield de "El guardián entre el centeno" quien afirmaba que un buen libro es aquel que te empuja a desear telefonear al autor tras terminarlo.
No recuerdo haber sentido dicho impulso respecto a Salinger, pero sin duda algo similar se me pasó por la cabeza  tras leer la pequeña y exquisita recopilación de textos de "Contornos", cosa que se repitió sucesivamente con "Mundiños" (Edicións Xeráis de Galicia, Vigo, 1996), "Ártico" (Edicións Positivas, Santiago de Compostela 1990) o la irónica crítica metodológica de "Manual de Instruccións" (Edicións Xerais de Galicia, Vigo, 1999) jugando con estilos de redacción normalmente ajenos a lo que se espera en escritos estrictamente literarios o poéticos, algo que también ofrecería en algunos pasajes de "Os ciclos do Bambú" (Galaxia, Vigo, 2004).

Reconozco haber postergado la lectura de algunas de sus novelas más acordes al estándar habitual, como "Malaria Sentimental" (Sotelo Blanco Edicións, Santiago de Compostela 1999) o su plausible secuela (para mí "precuela", dado que la leí con anterioridad) "Os Kowa" (Galaxia, Vigo 2016).

Ambas novelas adoptan el formato de aventura de supervivencia en tierras exóticas, siguiendo las pautas marcadas por Defoe en su Robinson Crusoe, actualizadas a un punto de vista precozmente mileniarista y fatalista sorprendentemente no pesimista o fríamente esperanzado.

Todos estos escritos están plagados de anotaciones científicas, de curiosidades y datos de vocación enciclopédica que a menudo esconden ficciones bien disfrazadas de la misma manera que la información naturalista veraz adquiere tintes poéticos en un estilo rotundamente personal. 

Queipo tiene claro que la vocación científica surge normalmente de evocaciones literarias, aventureras o puramente poéticas, más deudoras de Verne o Salgari que de Darwin o Sir Joseph Banks.

Es fácil comprender, conociendo la obra de Queipo y su trascendencia para las letras gallegas y universales (si es que alguien quisiera darse cuenta en alguno de los países peninsulares que habitamos) que le concedamos el peso y la influencia tan fundamental en los contenidos habituales de este blog, en la necesidad de fundir los discursos artísticos y científicos en una productiva retroalimentación.

Pero nos quedaríamos cortos si nos limitásemos a otorgarle un puesto honorífico como creador de naturalistas de ficción (un protagonista sin nombre, como los personajes de Clint Eastwood en la filmografía de Leone, atendiendo al protagonista botánico y entomólogo accidental de "Malaria Sentimental" y "Os Kowa"), y hemos de reivindicarlo como creador de ficción de naturalista, y, consecuentemente, como naturalista a caballo entre la realidad y la ficción, lo que le otorga sin duda una visión profundamente interesante del mundo, que a sus ojos no se distingue entre mundo natural y mundo a secas.

Y es que deberíamos destacar, por encima de cualquier mérito de la obra de Xavier Queipo (que no únicamente comparte el carácter antrozoológico que caracteriza a El Animal Invisible) que disecciona los otros grandes temas que sustentan nuestro propio discurso: la imagen y el lenguaje.

No sólo evidencia su amor por contar historias, sino por el propio lenguaje y por su manifestación "material", las lenguas. Si nos ha fascinado el cuadro dentro del cuadro tanto como la literatura dentro de la literatura (o el cine dentro del cine, como a Trouffaut), también lo ha hecho el metalenguaje y las relecturas entre diversos sistemas de percepción.

La traducción y el tránsito implícito entre diversas percepciones de la realidad justifica argumentalmente la fascinante La historia de tu vida (Story of Your Life) de Ted Chiang, en la que se basa el guión del la película "La llegada", sobre la premisa de que cada lengua implica una diferente percepción del mundo, de la realidad y del tiempo, y que el lenguaje de los invasores extraterrestres nos puede capacitar para ver el futuro y el pasado como una línea abarcable y simultánea.

Xavier Queipo no sólo se ha atrevido (junto a María Alonso Seisdedos, Eva Almazán e Anton Vialle) a traducir el Ulises de Joyce (un siempre difícil trabajo que les valió el premio nacional de traducción) sino a hacerlo también con "Alice in Wonderland" y "Alice through the mirror" de Lewis Carroll, otro de nuestros referentes fetiche por su trascendente relación con la lógica de la imagen y la palabra y como teórico (y artífice) pionero de la fotografía.

Por si fuera poco, en una de sus más notables novelas, "Papaventos" (Xeràis, Vigo, 2001, traducida recientemente al inglés, por cierto) Queipo afronta una perspectiva oportuna y mordaz acerca de la relación entre lenguaje, realidad e imagen al abordar un argumento fascinante: si José Saramago ya establece una insuperable metáfora entre existencia y percepción a través de su "Ensayo sobre la ceguera", Queipo, al tanto del hecho real de que su traductor al inglés padecía ceguera progresiva, construye una ficción realista e inteligente que desentraña la naturaleza del material con que construimos nuestra realidad sobre nuestra propia intrahistoria.
Y aunque en esta ocasión el protagonista es hombre de letras y profesional de la traducción, la historia está plagada de referencias y personajes descritos desde la perspectiva propia del estudioso de las ciencias naturales, constatando un advenimiento antrozoológico propio de la cultura del tránsito de milenio, afectada por la ausencia de animales salvajes cercanos y fascinada por la evocación de su presencia, en un razonamiento que nos recuerda a los planteados por Joan Fontcuberta en "Ciencia y Fricción".

Es destacable la plácida amargura de una visita al zoo, la resignada búsqueda de referentes mediatizados, como la imagen del osos panda y su asociación a las enseñanzas de Stephen Jay Gould, pero no es más que una introducción sutil a una avalancha de analogías zoológicas irrefrenables sobre la propia condición del animal humano una vez desprovisto del sentido de la vista en el que se sustenta la cultura que lo distingue como tal. "Ciego como un topo. Como un lagarto albino y cavernícola. Como un pez sin ojos que habita en los laberintos cársticos".

La prosa de Saramago se convierte en un biotopo particular al que el protagonista se ha de adaptar (un biotopo, para más inri, peculiar y difícil, desprovisto de signos de puntuación ni asideros naturales) en un tiempo récord y limitado antes de verse imposibilitado para acceder a nuevos hábitats literarios, hasta ahora sus hábitats naturales. 

Mientras tanto, por su vida cotidiana transitan personajes amantes de los delfines como forma de situarlos socioculturalmente, y otros definidos por su aversión a éstos, a los delfines y a los amantes de los delfines ("esa tendencia a la bobería-naturalista tan extendida en California, tan destructora de vidas y augurio de catástrofes mileniaristas"), descritos con equitativa aversión.

Igualmente describe con precisión quirúrgica los aspectos clínicos y psicológicos de la vista y la visión, de la percepción cromática y la óptica del ojo abordada desde los laberintos de la memoria. Queipo concede tiempo a la reflexión sobre la condición animal del ser humano como animal domesticado en cuanto que domesticador de animales, fascinado por la magia evocadora de los animales portadores de atributos feéricos, por los insectos luminiscentes o por los escarabajos luchadores que convierten en trofeos a sus hembras.

Encabezamos este artículo con una ilustración de nuestra propia autoría que bien podría evocar los infiernos selváticos habitados por los Kowa o por los guerrilleros de Camboya, por especies animales y vegetales hostiles para el hombre desubicado que transita las páginas de nuestro naturalista escritor. Éste bien podría exponer sus precisos conocimientos sin distorsiones dramatizantes pero a menudo se niega, rebelde, a ello, consciente del poder evocador de las narraciones naturalistas frente a las exactitudes científicas que tanto gusta distorsionar, ora imperceptiblemente, ora con descarado desparpajo.

Tan amante del rigor enciclopédico de Verne como reivindicante de las distorsiones pseudonaturalistas de Burroughs, tan heredero de los relatos de Brehm como de la ciencia ficción de Wells.
De hecho, su propio hombre invisible tiene mucho que aportar y nos señala que el autor, lejos de querer ofrecer propuestas originales por su novedad, sabe que cuenta con inmediato interés sencillamente trasladando a su realidad y reinterpretación las lecturas que despertaron su reflexión por poderosas razones. Si han leído el Don Juan de Torrente Ballester, comprenderán a qué me refiero.

Ya lo dijimos en una ocasión y lo reiteramos ahora: les invito a descubrir el naturalismo de ficción y la ficción del naturalista Xavier Queipo.

Mafa Alborés



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Enlaces de interés:

https://prezi.com/vtw9dqwqv5q-/xavier-queipo-nomada/#

https://gl.wikipedia.org/wiki/Xavier_Queipo

http://xavierqueipo.gal/

https://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com/search/label/Xavier%20Queipo

 

miércoles, 21 de febrero de 2018

Felix Deac frente a Patricia Piccinini y otros escultores que indagan los límites de la animalidad en las fronteras del bioarte.

Felix Deac

Esculturas que indagan en los límites de la animalidad han sido motivo de selección para nuestras muestras, que podéis repasar clikando en el enlace, donde encontraréis a algunos de los referentes que hoy repasamos y otros que engrosarían en exceso una entrada que pretendíamos incialmente dedicar exclusivamente al trabajo artístico de Felix Deac, a quien hemos mencionado en otras ocasiones, pero de quien no habíamos ofrecido imagen alguna.


Lee Downgwook
Hoy subsanaremos nuestra falta y volveremos sobre los trabajos de otros artistas, todos ellos vinculados por aturdir la observación del espectador mediante acabados hiperrealistas que evocan texturas orgánicas, vivas y especialmente parecidas la piel humana, poniendo en jaque nuestra apreciación de qué distingue al animal humano de los demás animales y que distingue el tejido vivo y la materia orgánica de lo inanimado, además de contrastar qué distingue lo natural de lo artificial, cuando menos en apariencia.

Les une un uso llamativo, sorprendente, del hiperrealismo, un hiperrealismo reflexivo y concienzudo que no se contenta con ser un recordatorio de los límites de nuestra percepción, sino de su condición biológica y de su inherente empatía al percibir en los objetos rasgos propios de un ser vivo o cuando menos de origen orgánico.
Porque eso es precisamente lo que importa en su discurso, que puede apuntar incluso a subtemas de carácter científico, biológico, humano y sociológico.

Pero, por encima de todo, ponen al espectador en la tesitura de imaginar como posibilidades verosímiles formas de vida alternativas fruto de la mutación genética (como en el caso de Piccinini), cuya verosimilitud no se basa sólamente en su acabado físico, sino en el contexto expositivo o en la manera de extraer imágenes de otro calado a través de técnicas sicarias, como la fotografía, estableciendo espacios escénicos extrañamente cercanos.

Cuando las posibilidades de desarrollo anatómico de órganos a partir de células madre se instala en la realidad cotidiana, los posibles cultivos resultantes ofrecen posibilidades sugerentes y escópicamente poderosas, entre la atávica curiosidad y la violenta aversión.

El tejido vivo, la carne, la piel, desvinculada de un sistema nervioso organizado, o de un tracto digestivo u órganos internos, se convierte en una dramática máquina de enigmático sentido que apunta a los límites de la vida y la muerte, de la diferencia entre un fragmento mineral concreto y una planta, entre una planta y un animal simple y vegetativo, hasta llegar a preguntarnos qué sienten individualmente nuestras células o a cierta escala nuestros órganos, o qué camino biológico nos lleva a la autoconsciencia.
Lee Downgwook
Lee Downgwook
Convertir formas humanoides en aparentes porciones de carne que se puede descomponer en pedazos que llegan a evocar los píxeles de las imágenes digitales bitmap es algo que observamos en diferentes trabajos de Lee Downgook, que recurre también elementos que apuntan a la intervención industrial de carácter científico, clínico, farmacéutico o alimentario.

El formato a menudo de escala reducida de sus peculiares esculturas también apunta a los cambios de escala a los que la óptica científica nos invita, pero al optar por una reducción de escala también es cierto que nos sugiere que las consecuencias sociales de la supuesta aproximación de la mirada científica provocan un distanciamiento escópico de la condición humana, reducida al espacio fotográfico que acabará por testimoniar su existencia, descompuesto y recompuesto en códigos genéticos o digitales, tanto da, porque en definitiva lo que permanecerá en la memoria colectiva será una breve experiencia directa en una sala de exposiciones o en una reseña impresa o en línea como la que estáis contemplando.

Kate MccGwire
Guido Mocafico
Los artistas que repasaremos principalmente son Patricia Piccinini, Noé Serrano, Lee Downgwook, o nuestra recientemente comentada Kate MccGwire (asociada a la estética de la serie fotográfica de serpientes de Guido Mocafico) pero nos resulta inevitable referirnos a otros artistas que reflexionan sobre la condición biológica en sus obras, en algunos casos con notable trascendencia en la historia del arte contemporáneo, y en otros como episodios anecdóticos pero sin duda llamativos de la producción plástica de hoy en día.


Felix Deac
Felix Deac es un artista rumano-húngaro nacido en 1984 en Satu Mare, en el condado rumano de Satu Mare, y que ha establecido su base de trabajo en Cluj-Napoca, en el condado de Cluj en Rumanía.

En sus obras, especialmente en aquellas  que más atrajeron inicialmente nuestra atención, observábamos aspectos que ya habíamos reconocido en los trabajos escultóricos y fotográficos de Patricia Piccinini, probablemente la artista que más rotundamente expone todas las cuestiones temáticas y observaciones estéticas y científicas que suelen interesarnos desde la bitácora de El Animal Invisible.

Patricia Piccinini
Felix Deac
Es por ello que ofreceremos ejemplos comparativos de algunas de sus obras, además de una merecida ampliación de muestras de los interesantes aportes conceptuales y técnicos de la artista australiana, para constatar coincidencias notables entre los trabajos artísticos de ambos en repetidas ocasiones, y, no obstante, evidenciando también que, pese a cimentarse en conceptos y preguntas a menudo coincidentes, en realidad se mueven desde motivaciones diferenciadas, más intuitivas y técnicamente esperimentales en el caso de Deac, por más reflexivo desde un punto de vista académico que pueda llegar a ser, frente a la concienzudamente filosófica, sistemática y científica personalidad de Piccinini y su arrolladoramente coherente y multidisciplinar obra.

Felix Deac
Existir, desde un punto de vista estrictamente biológico, es difícilmente desvinculable de su vertiente filosófico, en el que la ausencia de experiencia y conocimiento o autoconsciencia imposibilitaría la propia existencia. La complejidad de lo orgánico sugiere la complejidad de percepción y de cosnciencia de la propia existencia, condicionada por las necesidades físicas, ambientales o motrices del órgano desarrollado para un fin concreto en un organismo, o su atrofia o disfuncionalidad en circunstancias adversas.

Patricia Piccinini
Las esculturas de Felix Deac, al igual que muchas composiciones similares de Piccinini, plantan al espectador ante la experiencia visual directa y tridimensional de objetos con apariencia de organismos incompletos, de órganos autónomos o incompletos, de accidentes del crecimiento celular, recordándonos conceptos como vida, desarrollo o enfermedad en un mismo paquete insólito precisamente por el creíble y familiar aspecto de su textura y de sus volúmenes y colores, plagados de pequeños detalle que reconocemos en nuestra propia piel o en la de algunos animales cercanos.
Felix Deac
El límite de tolerancia y aceptación de los híbridos humano-animal o humano-tecnológico o cyborgs reside en gran parte en dejar claro en unos límites difusos cuánto hay de lo uno o lo otro.
Felix Deac

Y lo primero que observamos visualmente es el aspecto que ofrece la superficie de los objetos, su textura, el tacto que esperamos de ellos y su temperatura, todo aquello que los categoriza como vivos.

Los robots, cuanto más humanoides, más inquietantes resultan, a la manera en que la escultura hiperrealista ha conseguido desde Fidias a madamme Tusseaud, pero las informaciones proporcionadas por los logros de las tecnologías biológicas aplicadas, la ingeniería genética, constituyen un contexto histórico y sociológico que condiciona la lectura de este tipo de trabajos.
Patricia Piccinini
Un objeto casual o informe como una piedra, de pronto muestra un aspecto que coincide con el preciso y peculiar aspecto que ofrece la carne animal o la carne humana empaquetada en su propia piel, lo que resulta grotescamente desconcertante.

Observemos una selección de piezas de ambos autores un poco más en detalle:

Patricia Piccinini
Patricia Piccinini

Felix Deac

Felix Deac


Patricia Piccinini

Eduardo Kac
Patricia Piccinini
Alguien podría sugerir, sobre todo en el caso de los concienzudos pretextos temáticos de Patricia Piccinini, que su trabajo, como en gran medida el de muchas piezas de Deac, podría flirtear con las fronteras del bioarte, y sin duda lo hace conceptualmente y, en apariencia, argumentalmente, pero no en vano están basadas en técnicas propias de las artes figurativas y, por tanto, del simulacro, de un juego de apariencias.
Noé Serrano
Las autenticas obras de inequívoco bioarte están vivas, como las petunias de Eduardo Kac alteradas genéticamente con ADN de su propio autor, o su célebre conejo alterado genéticamente para adquirir bioluminiscencia en su pelaje, algo por otra parte paradójico en un animal provervialmente huidizo...o tal vez no tanto.
Louis Bec
Lo mismo podíamos decir, incluso, de los organismos virtuales de Luis Bec, fruto de una programación informática a partir de la cual se desarrollan, crecen, evolucionan, interactúan, se multiplican o mueren. Podríamos considerarlo el extremo opuesto al bioarte de Kac, pero en ambos casos las obras son fruto de una idea preconcebida de los autores y de una intervención, por lo que son su creación y viven independientemente a ellos.
Las obras hiperrealistas de Deac y Piccinini sugieren estar vivas o tener un origen orgánico, o cuando menos estar elaboradas con material orgánico auténtico.
Patricia Piccinini
No es de extrañar que este tipo de técnicas y recursos materiales coincidan con las típicamente aplicadas por los artistas de efectos especiales cinematográfica, como hemos comentado al respecto de referentes tan notables como Rick Baker.

Damien Hirst
Y no lo confundamos con Steve Baker y sus observaciones sobre el uso de animales vivos en instalaciones artísticas, o de cadáveres o ejemplares taxidermizados, ambas opciones escogidas como medio de expresión, o como reclamo comercial, por autores tan célebres como Damien Hirst y su tiburón conservado en formol o su escenografía sumergida en una pecera con peces.

Estos ejemplos comparten pretextos argumentales con el bioarte, pero en realidad no traspasan sus fronteras.
Llegados a este punto, tal vez podríamos otorgarles al menos una cierta aproximación a recursos expositivos de carácter naturalista, pero tampoco diríamos que flirtean con el arte naturalista, entendido este como una forma específica de artes aplicadas consagradas a la explicación o la divulgación de las ciencias naturales. Lo que ocurre, también,  es que se da la coincidencia nominal con un movimiento artístico, adscrito especialmente a la literatura (la obra de Balzac suele elegirse como ejemplar en este sentido) que se sirve de formas copiadas de estereotipos humanos y sociales reconocibles en la realidad por la pregnancia de rasgos y detalles, rezumando autenticidad, construyendo verosimilitud reproduciendo precisos detalles que perciben los sentidos.

El arte naturalista puede ser realista, incluso una categoría extrema de realismo, pero no necesariamente. De hecho, suele servirse de su apariencia hiperrealista o naturalista para hacer creíbles o verosímiles sus folletinescos y prefabricados requiebros dramáticos y argumentales.

El realismo no siempre precisa de semejante verosimilitud, e incluso se puede servir de tergiversaciones para representar situaciones que suponen una observación crítica de la realidad, al margen de que la apariencia de lo mostrado sea creíble, natural o verosímil.

"Animal Farm", de George Orwell, carece de naturalismo aparente, porque los estereotipos humanos quedan camuflados por los roles de ficticios animales parlantes, pero su planteamiento es realista.

Dudo que el advenimiento histórico de la fotografía no tuviese una poderosa influencia en los criterios de verosimilitud realista en el arte figurativo a partir de finales del siglo XIX, tal como hemos expuesto reiteradamente en nuestro discurso crítico, y es por ello que las simulaciones escénicas y otros simulacros congelados como la taxidermia o las figuras de cera han demostrado ser cómplices eficaces para crear imágenes que sugerían la existencia real de lo fotografiado, creando un bucle tan extremo como los animales disecados interpretando el papel de animales muertos (por otros figurantes también disecados e igualmente muertos en realidad) en los dioramas de museos de historia natural fotografiados por Emma Kisiel, una fotógrafa memorable por sus fotos de animales muertos o atropellados a los que dedica significativas ornamentaciones funerarias que recalcan que están muertos, en el tiempo muerto fotográfico.

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini no es una escultora que hace fotos a sus piezas. Es una artista que emplea los medios que le parecen más eficaces para los fines que persigue, unidos por un nexo temático común, tan crítico como evocador con la visión del mundo que aportan la ciencia y las nuevas tecnologías de la imagen y de la ingeniería genética. Como fotógrafa no es en absoluto advenediza, y su trabajo es de una calidad abrumadora y enigmática, moviéndose en una estética sobria y pictórica pero estudiadamente asumible como casual o cotidiana, generando un costumbrismo alternativo y futurible de un mundo que diríamos que existe y es actual a pesar de las extrañas criaturas que lo pueblan, al igual que sugiere en sus composiciones escultóricas, que logran además, en su registro fotográfico, formar parte de la misma serie, más allá de la disciplina empleada.

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini
La artista nos plantea serias e interesantes cuestiones sobre la vida artificial, la inteligencia artificial y la ingeniería genética cuestionando la definición misma de "vida". Lo hace cuando recrea criaturas biomecánicas, cuando sugiere mascotas modificadas genéticamente o híbridos botánico-zoológicos mediante la escultura. Lo hace cuando fotografía estas piezas en escenografías premeditadas.

Patricia Piccinini
Lo hace creando piezas sorprendentemente alternativas y ensoñadoramente fascinantes como su globo aerostático en forma de de ballena monstruosamente dotada para la lactancia.
Patricia Piccinini
Lo hace cuando presenta escultóricamente a Graham, una especie humanoide destinada a soportar los peligros de la circulación vial y nos sugiere un viaje a su anatomía interna mediante una aplicación interactiva visualizable por la pantalla de un dispositivo móvil. Y aunque es cierto que muchas de sus criaturas podrían inspirar personajes de películas de ciencia ficción, algo que por ejemplo ha realizado Noé Serrano (colaborador de Guillermo del Toro para realizar las prótesis de las criaturas de "El Laberinto del Fauno", por ejemplo) podemos observar muchos más detalles sugerentes al respecto de la credibilidad de dichas criaturas como posibilidades biológicas factibles, y no sólo como quimeras llamativas y sugerentes.



Patricia Piccinini

 Conoce a Graham. 

Para sobrevivir en nuestras carreteras, tendrías que buscar algo como él. Puedes visitarlo en la Biblioteca Estatal de Victoria del 21 de julio al 8 de agosto o en http://www.meetgraham.com.au
Para suscribirse a TACVictoria, haga clic aquí: http://bit.ly/1SIy8sm
Graham es el último proyecto de seguridad vial de TAC, que destaca lo vulnerable que es el cuerpo humano para las fuerzas involucradas en los accidentes de transporte.
El TAC colaboró ​​con el cirujano traumatólogo Christian Kenfield, el investigador experto en choques David Logan y la artista de fama mundial Patricia Piccinini, para producir Graham, una escultura interactiva y realista que demuestra la vulnerabilidad humana.
Los estudios demuestran que el cuerpo humano solo puede hacer frente a las velocidades de impacto que las personas pueden alcanzar por sí mismas, sin ayuda de los vehículos. 
Graham ha sido diseñado con características corporales que podrían estar presentes en los humanos si hubieran evolucionado para resistir las fuerzas involucradas en los accidentes.
Al visitar Graham, los visitantes tendrán acceso a la última tecnología inmersiva de realidad aumentada, para mirar debajo de la piel de Graham y comprender mejor cómo sus características únicas funcionarían para protegerlo de lesiones graves en un choque. http://www.meetgraham.com.au






Demos un repaso a otras obras de Piccinini que ofrecen una clara ilustración de lo que hemos comentado al respecto:


Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini




Patricia Piccinini




Patricia Piccinini


Patricia Piccinini






Noé Serrano:

El texto que permanece en la entrada de búsqueda de Google referenciada a wikipedia sobre Noé Serrano es el siguiente:

Escultor cordobés nacido en la barriada periférica de Santa Cruz, en el año 1973. Graduado en la Universidad de Sevilla, facultad de Bellas Artes, con licenciatura en la especialidad de escultura en el año 2004, a partir de esa fecha comienza el desarrollo de una obra personal y totalmente personal, arriesgada debido a ...

Noé Serrano
Es una significativa coincidencia que el texto quede interrumpido antes de concretar la causa de considerar su obra como arriesgada, porque nos obliga a verla para juzgarlo por nosotros mismos, y una vez observados los ejemplos de Piccinini, Deac o Dongwook, lo único destacable de Serrano es su perfeccionismo y su voracidad creativa y expresiva, más pasional, intuitiva y onírica con sus trabajos más personales, no exentos de una cierta mordacidad, y exigentemente naturalista (en los dos sentidos que hemos comentado más arriba) cuando aplica su maestría técnica a la construcción de prótesis y coberturas escultóricas especializadas para cine.

Lo admiramos y lo consideramos el mejor creador de monstruos cinematográficos con señor dentro desde la mítica criatura de la Laguna Negra (La Mujer y el Monstruo).

Si las dos versiones de Abe Sapiens en las sucesivas entregas de Hell Boy así nos lo constataban, su último trabajo para convertir a Doug Jones en otra criatura del rico imaginario de Del Toro en "La Forma del Agua" nos confirman que no es suficiente la reseña que hoy le dedicamos y que se merece una especializada considerando este ámbito de su trabajo aplicado al cine y los efectos visuales y la caracterización. Lo haremos en un futuro próximo, pero no podemos evitar volver a traer a colación sus híbridos antrozoológicos y su libre e inteligente interpretación de la anatomía comparada.

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano



Lee Downgwook:

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook



Lee Downgwook


Kate MccGwire:

Kate MccGwire




Felix Deac:



Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac


Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac


Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac






Felix Deac | Entrevista (re:art):

Entrevistamos al artista Felix Deac sobre su trabajo reciente y sus próximos proyectos y exposición individual en Nasui Collection & Gallery.

Tú creas la "ilusión de vida". Tomas diferentes detalles y texturas del cuerpo humano, especialmente la piel que resalta los lunares, venas y cabello, y los transforma para dar vida a objetos y formas no antropomórficas. 
¿Qué te hizo decidir acercarte al hiperrealismo de una manera no figurativa y por qué elegiste la piel como el elemento principal que recuerda la forma humana?

El hiperrealismo es la mejor herramienta para expresar un mensaje visceral y, al mismo tiempo, es el canal de comunicación perfecto entre mis pensamientos y mis manos. En el hiperrealismo no hay lugar para errores o accidentes, incluso los accidentes están controlados, el proceso se basa en hechos científicos que involucran la anatomía y un conocimiento básico de la química.A lo largo de los años, también mientras he estado trabajando en mi tesis doctoral, el concepto de mis trabajos ha sido particularmente mi memoria eidética *, que constantemente me dice que lo que creo es real. Así que experimento formas y texturas inexplicables, por ejemplo mis trabajos Eidetic 1 y Eidetic 2, (Artificial Life) AL 1 y AL 2.


 La memoria eidética es la capacidad de recuperar imágenes, sonidos u objetos en la memoria después de unos pocos instantes de exposición, con alta precisión durante algún tiempo después de la exposición, sin utilizar mnemotécnicos. La palabra eidética proviene de la palabra griega eidos, "visto". 


Tienes una pieza titulada "¿Qué eres?" ¿Las personas generalmente encuentran difícil descifrar el significado de su trabajo? ¿Cómo describirías la relación entre el espectador y la creación a partir de lo que has experimentado hasta ahora?


Analizando esta obra de arte, es básicamente un símbolo de una pared de ladrillos que se convierte en una masa orgánica que refleja una realidad contemporánea. En primer lugar, creo que la forma de representar un trabajo se basa en la emoción y creo que mis trabajos constantemente intentan provocar reacciones viscerales por parte de los espectadores. Todo el tiempo hay dos tipos de reacciones a mis obras: atracción y voluntad de tocar o repulsión y mirar hacia otro lado, nunca realmente algo entre ellos.


En las recientes esculturas de "Existencia plástica" se representan rostros humanos, algunos deformados por el uso de máscaras antigás. ¿Puede compartir algunas ideas sobre estos trabajos y cuáles son sus intereses y preocupaciones actuales que podría expresar a través del arte en el período siguiente?


La serie Plastic Existence comienza con una instalación de 3 trabajos contando los momentos de una existencia física, todas las piezas están en contradicción con la naturaleza. La figura, la expresión es esencial. Un año entero de formación, experimentación y convicciones está detrás de este proyecto.


Es demasiado pronto para confirmar la afirmación, porque pertenecen a un proyecto más grande para lo que preparo para este año llamado "Homenaje a la naturaleza postrada": es un espectáculo de escultura en solitario producido por la colección y galería Nasui Bucarest, Rumania. Este proyecto será visto y revelado el 25 de mayo de 2016 con una charla curatorial y una presentación dentro de la Semana del Diseño de Rumania bajo el nombre "Reordenar la estructura molecular de las sustancias".


También tienes una "almohada muerta" y la silla "Organiture". Cambiaste el contexto y la funcionalidad de estos objetos ordinarios. ¿Cuál sería un tercer objeto para inspirarte para un nuevo trabajo de este tipo?


Donde quiera que vayamos, realmente viajamos, traemos objetos cotidianos esenciales que son básicamente inútiles. Lo único queLo importante es nuestra adaptabilidad, nuestro conocimiento y sobre todo nuestra humanidad, por lo que uno de mis casos de viaje sería el siguiente objeto que transformaría en un ser vivo autónomo.  


Una vez mencionó que ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio de las formas, así como a las relaciones entre la forma y el material, pero "con éxito limitado". ¿Puede llevarnos a través del proceso de creación / experimento y los materiales con los que mejor trabaja en este momento? 


Mientras que he estado trabajando con materiales convencionales como piedra y bronce, incluso en las técnicas modernas, la resonancia entre mí y los materiales era baja y, a menudo dudosa. La sensación de que quiero crear algo más comprensivo me desafiaba constantemente, así que primero manipulé texturas para crear algo diferente en apariencia y textura. Entonces comencé a identificarme con ellos, luego hice cientos de experimentos y recetas para crear la ilusión más cercana a la vida. Las piezas que salieron entonces fueron las partes perfectas de mí, de mi subconsciente. Mis creaciones vivientes fueron, literalmente, una parte de mí. Utilicé los mismos tonos de mi piel, la misma textura y, a menudo, me puse mi propio cabello para crear una presencia más profunda y una existencia más realista. Comencé a conocerme mejor y ser uno con mis obras, al mismo tiempo me di cuenta de que no hay límites. 


¿Hay alguna regla que sigas al crear arte? 


Estoy constantemente buscando nuevos materiales para poder ampliar mi visión, por lo que las reglas se sincronizan con la técnica. La perfección es también una regla a la que estoy subordinado, porque todo debe verse como piezas de la realidad circundante.  


¿Qué considera desafiante para ser un artista? 


¿hoy? Mi opinión es que el arte y la técnica se compensan entre sí. Mis dudas e ideas presentes sobre el presente se justifican por la compleja relación entre materia, color, detalle y conjunto, que se interrelacionan absolutamente. Todos esos hechos deben guiar a un artista y no las tendencias estilísticas o la demanda del mercado. Al menos para mí ese es el desafío. 


¿Todos las próximas exposiciones o proyectos que te gustaría compartir con nosotros? 


Como se mencionó anteriormente, el proyecto en desrrollo, "Homenaje a la naturaleza postrada", está cobrando vida lentamente y será producido por la colección y galería Nasui. No muchas piezas, pero poderosas, mostrarán un espectro de formas ancestrales, que nos llevará de las formas primordiales naturales a una transgresión artificial manipulada, todas ellas involucradas en la ilusión de las estructuras naturales de la vida.


https://www.facebook.com/felix.deac1

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http://thereart.ro/felix-deac-interview/


http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/06/esculturas-que-indagan-en-los-limites.html 

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2014/12/presa-de-los-animales-haunted-by-animal.html