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miércoles, 21 de marzo de 2018

los monstruos y los hombres anfibios...y Doug Jones




Ofrecemos hoy una pequeña reflexión sobre los principales temas de interés implícitos en las manifestaciones artísticas que especulan con criaturas fantásticas y criptozoológicas, para hacer hincapié en los híbridos humano-animal y muy especialmente en los anfibios, el híbrido biológico por excelencia.

Además, queremos rendir nuestro particular homenaje a aquellos intérpretes, actores especializados o especialistas de ocasión, que han encarnado a algunas de estas criaturas más relevantes, y, al hilo de la actualidad y del éxito de "La Forma del Agua" de Guillermo del Toro, resaltar la figura de Doug Jones, uno de los artífices en el renacer de los buenos disfraces de monstruo con señor dentro.

Si hemos de buscar referentes entre nuestros propios contenidos acerca de este tipo de trabajos artísticos tan especializados, os recomendamos que visitéis nuestras siguientes entradas:


El hombre tras la máscara de mono. Rick Baker y el tránsito de los efectos manuales a los digitales

Gorila rapta moza (escultura de Emmanuel Frémiet) y Charles Gemora como pionero de los profesionales del traje de gorila.

De todos modos, siempre es posible que abordemos cuestiones comunes en artículos al respecto de la importancia de la anatomía comparada como fuente de inspiración de trabajos artísticos. En cuanto a los límites entre animales antropomorfos y personajes zoomorfos, ya dimos cuenta de ello en nuestra página La imagen del mono, todavía hoy una de las más consultadas en nuestro blog, y en la página específicamente dedicada a animalidad y parecido.

Ya en otras ocasiones hemos mencionado nuestra personal simpatía por la persistencia icónica y el más que aceptable naturalismo de la criatura de la laguna negra, en el clásico de cine de serie B dirigido por Jack Arnold, y conocido en nuestro país como "La mujer y el monstruo", significativo título opcional que nos remite al viejo tema de la bella y la bestia, recurrente donde los haya y uno de los más estudiables aspectos de la antrozoología del arte.

Así lo hemos hecho constar en nuestro propio repaso a ejemplos de manifestaciones etiquetables como nuevos casos de Bellas y Bestias en el arte. Incluso hemos observado de forma más específica este trasunto temático en cuanto a bestias marinas se refiere, por la particular simbología que asocia mujer con agua.

Cuando el recurso más inmediato para mostrar un monstruo es aprovecharse de su antropomorfismo para justificar un disfraz llevado por un humano, suele ocurrir que hay ciertos aspectos excesivamente forzados o poco verosímiles que delatan la torpe presencia de una persona en el interior del traje. No obstante, hay casos loables de criaturas creíbles y fascinantes por su coherencia anatómica, por saber camuflar la estructura humana subyacente o por hacer creíbles sus proporciones y motricidad gracias a la interpretación física, motriz, del actor bajo el disfraz. Tanto los aspectos técnicos acerca de los materiales empleados (sus acabados y texturas, sus detalles o su observación concienzuda de la anatomía comparada) como los que atañen a las habilidades gestuales e interpretativas del actor se han ido sofisticando a lo largo de la historia del cine, y existen casos notables e influyentes, como sin duda lo es la criatura de la Laguna Negra, el Alien de Giger o el inolvidable rostro de Predator.

Entender simultáneamente las posibilidades expresivas y sugestivas de la fotografía y la puesta en escena dramática es primordial en la producción cinematográfica, y el tráfico de influencias entre ilustradores literarios, dibujantes de cómic y artistas conceptuales de cine ha sido constante. A menudo, también es cierto que la ocultación y la visión fraccionada han demostrado ser más efectivas que la exhibición plena de las criaturas que focalizan la atención del público, y aunque son medios diferentes con sus propios recursos, es interesante observar hasta qué extremo un buen estudio creativo previo suele producir resultados interesantes en diversos ámbitos de la dirección artística de una película, desde la estrictamente cinematográfica hasta la conceptual, que suele incluir el diseño gráfico e ilustrativo de los carteles promocionales e imágenes publicitarias.

En este sentido, el arte gráfico y posters por Reynold Brown para la película "Creature from the Black Lagoon" se preocupan por anticipar no sólo la más o menos sorprendente o creíble criatura, sino los fondos submarinos y los puntos de vista subjetivos y contrapicados bajo el agua, que sin duda nos recuerdan su influencia en los célebre planos iniciales de "Tiburón" de Spielberg.

Otro aliciente de los carteles de películas de bajo presupuesto en blanco y negro de los años 50 y 60, cuando rodar en blanco y negro era una opción barata a la par que sobria o artística (en los 80 era una elección cara, además de una declaración de principios) radica, como en las portadas de los libros pulp y los cómics a una tinta, en la posibilidad de ofrecer al lector o al espectador de imaginar una atmósfera, una puesta en escena cromática y emotiva para proyectar sobre su propio recuerdo de la historia.

La estética fotorrealista es inevitable, pero las convenciones compositivas de la ilustración y del cómic siguen estando presentes. A menudo, no obstante, los recursos gráficos y expresivos de los ilustradores especalizados conseguían optimizar la coherente integración de las criaturas fantásticas con su entorno, supuestamente una recreación más o menos exacta del mundo real, cosa más difícil de mantener en una dramatización filmada en movimiento, y lo cierto es que incluso en dichas circunstancias el público se vió seducido por el aceptable realismo del monstruo.

Dudo que sea casual la elección de criaturas cercanas a los peces, los anfibios o los reptiles, sencillamente porque el látex y los materiales más recurrentes en otros tipos de prótesis para caracterizaciones y maquillajes especiales ofrecen una textura aceptablemente creíble de sus pieles.


La criatura fue diseñada por Milicent Patrick, aunque no figurase en los créditos, y supone no sólo una interesante propuesta en su diseño básico, sino que consigue materializarse en un traje que posibilita una integración más que aceptable con quien lo viste, tal vez por observar con cierto detenimiento la disposición de estructuras externas de diversas especies animales. Recordad que Cuvier fué el padre de la anatomía comparada, pero sin duda lo fué gracias a sus dotes como dibujante y su minuciosa observación de los elementos que conforman un organismo vivo en analogía con otros. La observación del artista y la del naturalista no son dispares, sino cómplices.

James Curtis Havens dirigió las escenas subacuáticas, asesorado por el buceador jefe James R. Wolfe. 
El relativamente reciente desarrollo de los equipos de buceo autónomos habían facilitado las filmaciones subacuáticas y el público agradecía la pericia técnica demostrada aún sin ser excesivamente conscientes de ello. Ver al anfibio antropomorfo moverse con naturalidad en el agua en auténticas tomas subacuáticas le otorgaba un plus de realismo que daba empaque a la modesta producción.

Los buceadores especializados en este tipo de filmaciones fueron importantes no sólo para fotografiar las escenas, sino como asistentes de rodaje y, cómo no, para interpretar al espécimen en su medio natural.


era quien se vestía de la criatura bajo el agua, como experto buceador, y asumiendo el disfraz como un peculiar traje de buceo, consiguió aportar una cierta naturalidad a los movimientos del ser anfibio.

Sin embargo desde nuestra actual perspectiva acostumbrada a efectos digitales cada vez más convincentes, no podemos evitar apreciar que, para ser un animal acuático, se mueve con menos agilidad que Johnny Weismuller interpretando a Tarzán, quien resulta patéticamente lento ante los movimientos de una foca o un delfín. Estos son sin duda los referentes cinéticos para las sirenas de algunas producciones recientes, como la cuarta entrega de Piratas del Caribe o el ya clásico falso documental sobre sirenas de Discovery Channel.

Dudo que el film hubiese alcanzado tal persistencia evocadora en la memoria de los cinéfilos más o menos exigentes si no fuese por las tomas subacuáticas y determinados encuadres encaminados a ejercer de representaciones icónicas de percepciones sensoriales no visuales, aludiendo a lo que está oculto bajo el agua. Otro antecedente de las célebres tomas de Spielberg para "Tiburón" (nos referimos especialmente a su acertado uso de las tomas con la cámara semisumergida entre los elementos aéreo y acuático para acentuar la sensación de indefensión) es aquel que muestra las piernas de la mujer sumergidas en el agua mientras el resto de su cuerpo queda fuera de plano, conectando al espectador, en un curioso bucle invertido, con la sensación de no ver nuestros propios pies y aumentar nuestras expectación respecto a cualquier sensación táctil, siempre inquietante y ambigua. Por si fuera poco, el plano ofrece simultáneamente dos extremos escópicos de los que consideramos bello o feo: las piernas como camino al objeto sexual (sumergido además en su símbolo primigenio, el agua) y convertidas en objeto de deseo y goce estético, yuxtapuestas a una figura claramente humanoide (una alerta atávica para nuestra percepción) pero con rasgos diferenciales que la confirman como peligro inminente, lo que al fin y al cabo no hace sino ilustrar un determinado estado de las cosas en la cultura que contextualiza el consumo de este tipo de producciones cinematográficas en una época determinada.



Ben Chapman llevaba el traje del Gillman (algo así como hombre-branquia en inglés) cuando éste se movía fuera del agua. Recomendamos la entrevista que le hace Bob Gourley en Chaos Control Digicine.
Lo curioso es que Chapman era un experto buceador al igual que Ricou Browning, y estaba habituado a trabajos de este tipo, pero se limitó a las escenas no sumergidas. En las secuelas de las películas, Chapman no repitió, pero sí Browning, que buceó con el traje en todas ellas. Teniendo en cuenta que la gomaespuma y el neopreno son los materiales habituales de los trajes de bueceo, Chapman afirma que era relativamente cómodo y no excesivamente pesado, sobre todo en seco. No sólo el monstruo tenía un doble para las escenas subacuáticas. Todos los actores principales con escenas bajo el agua eran sustituídos por buceadores expertos, incluída la protagonista femenina.

En busca de una inmersión sensorial mayor, la película fue rodada originalmente con dos cámaras en sistema esteroscópico para su visionado en 3D, algo por otra parte típicamnete representativo de los años 50, cuando el cine buscaba alternativas comerciales para imponerse a la televisión, y aunque se trataba del sistema en anaglifo (filtros rojo-azul) un tanto crítico para producciones en color, no deja de ser el antecedente de las modernas proyecciones dobles polarizadas para imponerse a la menor espectacularidad de internet y los sitemas de visionado domésticos.

Chapman y Browning nos recuerdan que existen intérpretes olvidados en la historia del cine, basándose en que eran meros instrumentos y que bajo el disfraz podría haber estado cualquiera. No obstante, la celebridad y el prestigio de otros actores indiscutiblemente genuinos, como Boris Karloff o Lon Chaney no se vió obstaculizada por el hecho de poseer físicos peculiares o habituarse al uso de prótesis y caracterizaciones extremas.

Con el paso del tiempo, nos hemos acostumbrado a que algunos actores especializados en escenas de acción o en caracterizaciones extremas hayan accedido a trabajos de interpretación más convencionales, pero también existen casos peculiares de actores habituados a vestir trajes pautados para la lectura digital de los movimientos de un personaje prediseñado (el ejemplo más célebre tal vez sea Andy Serkis en colaboración con Peter Jackson) y de actores que tienen percha y aptitudes mímicas i dramáticas para incorporar personajes tan escultóricos y premodelados como el anfibio de la Laguna Negra. Y, gracias a la colaboración con un talento creativo como Guillermo del Toro, el ejemplo más notable de la actualidad es sin duda Doug Jones. Llegados a este punto hemos de decir que las dotes como escritor y cineasta se deben especialmente a su avidez como espectador y lector de cómics y fantasía, fascinado por lo monstruoso de una forma que él mismo califica de antropológica. Su gusto por estéticas clásicas y decimonónicas lo acerca o lo que se denominaría steampunk, y desde su primer largometraje, "Cronos", dejó claro que quería abordar los terrores y especulaciones fantacientíficas de siempre con recursos estéticos de siempre, pero sólo con la inteción de renovarlos y exprimirlos hasta el extremo.

En el universo fantástico de Guillermo del Toro abundan los monstruos fantásticos y las fantasías criptozoológicas y feéricas, los acercamientos a temáticas esotéricas y el gusto por la estética de las manifestaciones artísticas que han ilustrado la historia natural hasta nuestros días, como las referencias a la entomología de "Mimic", que se aprovecha de la ancestral aversión a los insectos y artrópodos en general. Vreemos sinceramente que ha enriquecido el universo creado por Mike Mignola para "Hell Boy", y en ambas películas de la saga ha contado con la inestimable colaboración del equipo artístico de Rick Baker para la recreación plástica del personaje principal, magníficamente interpretado por Ron Perlman, un caso de actor de físico peculiar que ha sabido mantener la presencia de su rostro y su carisma incluso bajo la piel de la Bestia de la serie televisiva, incorporando al neanderthal de "En busca del fuego" de Annaud o convirtiéndose en el entrañable aunque inquietante jorobado de "El nombre de la rosa" del mismo director.

En "Hell Boy", Mignola y del Toro dan rienda suelta a su imaginación y el director sabe sacar partido al talento de los artistas especializados que recrean escenografías, maquinaria steampunk y criaturas criptozoológicas de arrebatadora presencia.

Una de ellas es el personaje de Abe Sapiens interpretado por Doug Jones, con una caracterización sin duda inspirada por la criatura anfibia de la Laguna Negra. El resultado es excelente, y la colaboración de Noé Serrano como escultor y modelista hiperrealista incluso mejora los resultados de Baker en la segunda entrega.

De todos modos, Serrano y el propio Jones consiguen materializar criaturas tan fascinantes como todas las aparecidas en "El Laberinto del Fauno", amén de todas las que aparecen en las dos películas de "Hell Boy" con un estilo peculiar e influyente, y las aptitudes de Doug Jones para ejercer de titiritero virtuoso desde el interior de estas sofisticadas marionetas son realmente loables. , y aun alarde de virtuosismo actoral y mímico, Doug Jones ha sabido habituarse a las dificultades técnicas impuestas por tan sofisticados disfraces y ha aportado una expresividad fascinante a todas estas incorporaciones.
Qué duda cabe que el cómic fantástico ha influido poderosamente en la obra de muchos cineastas del género, pero la influencia ha sido mutua, y creciente relismo de los ilustradores contemporáneos, auspiciado por los avances y abaratamientos de los procesos de impresión en color. Todo ello ha facilitado que muchas viñetas contempráneas posean un peculiar realismo fotográfico que las asemeja poderosamente a fotogramas de películas del mismo género, y viceversa. Resulta emblemática la magnífica colaboración entre el guionista Kurt Busiek y el artista gráfico Alex Ross (la mejor expresión del estilo más clásico en combinación con unos recursos pictóricos frescos pero rabisamente fotorrealista) para evocar la verosimilitud histórica y documental de las principales sagas de superhéroes de Marvel en "Marvels", una especie de tesis doctoral sobre el género comparable a los "Watchmen" de Moore y Gibbons, y simultáneamente una obra maestra del arte gráfico.

Curiosamente, en el caso de Hell Boy, las referencias gráficas originales de Mignola son indudablemente personales, sugerentes y de gran calidad técnica y compositiva, pero su estilo es muy de papel, muy entregado a los rasgos propios de la historia del medio.

 Está más cercano Roy Crane o a Hugo Pratt que a cualquier manierista manifistación de alardes técnicos, y sin embargo los resultados obtenidos en la versión cinematográfica transpiran el original pese a una decidida adaptación estilística dispuesta a convertirlos en algo aparentemente posible en el mundo real. La fábrica de sueños asume su papel.

Los diseños de las criaturas del universo de del Toro son minuciosos y buscan la aceptación del público más exigente, conscientes de que los avances de los efectos especiales y los sistemas de registro óptico han llegado también a los audiovisuales documentales y de divulgación científica. También lo son de que dichas producciones han proliferado tanto como los canales temáticos y la televisión por cable, que han generado un público amplio con muchas más referencias de carácter científico.

La zoología y las ciencias naturales ya no son sólo leídas u observadas en evocadoras láminas ilustradas, o en filmaciones más o menos prosaicas de animales en acción. Hemos podido ser testigos de los movimientos de las plantas, del interior de los seres vivos, de su cercanía escópica, de sus espectacular interacción con el medio natural. Hemos observado rasgos anatómicos sorprendentes desde la perspectiva de la lógica evolutiva, de la adaptación al medio, y nos hemos seguido dejando seducir por nuestra subjetiva apreciación de lo que la expresividad resultante de las criaturas vivas nos sugiere. La perspectiva sugerida por la ciencia, aunque apasionada y vocacionalmente inspirada por la atracción o la repulsión emocional a lo diferencial, a lo monstruoso, ha acabado por imponer una cierta imparcialida opcional.

La criatura de la Laguna Negra inspira temor, no curiosidad o fascinación naturalista, en la época en que se produjo. Podemos constatar que algo ha cambiado culturalmente con el creciente advenimiento de ecologistas, animalistas y neodarwinistas que contemplan la belleza de cualquier criatura viva, digna por tanto de ser protegida y respetada. La gran diferencia entre Abe Sapiens y el monstruo de la Laguna Negra es que ejercen papeles totalmente diferentes, aunque la simpatía y complicidad inspiradas por Sapiens se amparan en una integración del espectador en el particular y exclusivo mundo de sus protagonistas.
 
El tono adoptado para "La Forma del Agua" es ambivalente, puesto que aún partiendo de la inquietud y el desasosiego, opta por la vía de la empatía con los demás seres vivientes en términos de semejanza. No obstante, para conmocionar a todo aquél que siga obsesionado por el temor a lo extraño que se antoja monstruoso, o lo despreciablemente animal con actitud antropocentrista, del Toro ofrece situaciones de ambigua interpretación, donde el miedo y el peligro se siguen respirando en el ambiente, de hecho de forma mucho más rotunda y sangrienta que en su precedente.



En su reciente éxito "La Forma del Agua", Guillermo del Toro replantea metafóricamente nuestra relación con el mundo natural, ya no tan lejano del espiritual, y nos cuenta un cuento de corte clásico con nuevos matices. Los acabados y dispositivos del disfraz utilizado por Doug Jones son estudiadamente sofisticados y tremendamente observadores de cómo sería un bípedo acuático si hubiese evolucionado realmente (recordemos por ejemplo la hipótesis planteada por la teoría evolutiva del primate acuático para justificar nuestro bipedismo y nuestra alopecia corporal). Las membranas interdigitales, los dobles párpados subacuáticos inspirados por reptiles de vida anfibia, las branquias y en general todos los rasgos físicos de la criatura son excelentes remedos de todo lo que el monstruo de los 50s había mostrado. Los movimientos fuera y dentro del agua ofrecen una naturalidad notable, pero además persiguen una empatía que han de compartir espectador y actriz protagonista (impagable Sally Hawkins) hasta llegar al paroxismo histriónicamente delicioso del onírico número musical en el que Jones acomete la danza o los números circenses con una eficacia hipnótica bajo su apariencia de animalidad alternativa.

Supongo que del mismo modo que las modelos y los modelos de pasarela son seleccionados por sus proporciones físicas como percha viviente de los ropajes que han de exhibir, asimismo los actores como Doug Jones, se ven beneficiados por ciertos rasgos físicos que los hacen soportes ideales de las prótesis y caracterizaciones físicas que incorporan. Su complexión extremadamente delgada y angulosa lo convierten casi en un esqueleto viviente que no distorsiona la estilizacion de las capas añadidas a su cuerpo, incluso en lo que a su rostro se refiere, facilitando que las proporciones no se vean forzadas por la invitable adpatación a una anatomía más prominente o robusta.

Con ese rostro que nos recuerda a una extraña mezcla entre Paul Bettany (con quien, por cierto, coincidió en el rodaje de "Legion") y Jim Parsons (recomiendo repasar nuestras reflexiones sobre los naturalistas de ficción y la interpretación del Dr Maturin por parte de Bettany -no podemos evitar imaginar que Jones sería un buen Maturin incorporando comportamientos propios de Sheldon Cooper al personaje-).



La especialización de Jones en incorporar personajes con caracterizaciones y maquillajes complejos incluye la capacitación a moverse por el espacio escénico memorizándolo por hacerlo prácticamente a ciegas o con una visión y una audición limitadas por por las capas de maquillaje y de prótesis, aunque también ha llevado trajes con marcas referenciales para mover personajes virtualea prediseñados, a la manera en Andy Jerkis interpretó a Gollum en la saga del Hobbit y El Señor de los Anillos, o al King Kong que interacciona con Naomi Watts en la versión de Peter Jackson.

Tras estudiar en una escuela católica de Indianápolis, Doug Jones se graduó en Telecomunicaciones y Teatro en la Universidad Ball State de Muncie (Indiana), en 1982. Allí se unió también por primera vez a una compañía de mimos, llamada Mime over Matter. En 1983 trabajó como contorsionista para diversos anuncios televisivos, entre ellos aquél en el que hizo su debut el personaje Mac Tonight de McDonald's.


En 1985 trasladó su residencia a California, donde permanece desde entonces y ha participado en unos 25 largometrajes, series televisivas como Buffy Cazavampiros, cerca de 90 anuncios y varios vídeos musicales de artistas como Madonna, Red Hot Chili Peppers y Marilyn Manson. No obstante, no alcanzó gran notoriedad hasta el estreno de Hellboy (2004), en el que daba vida al hombre-pez Abraham "Abe" Sapien.






Durante el rodaje de Hellboy, entabló amistad con el director mexicano Guillermo del Toro, con el que trabajó en su siguiente proyecto, El laberinto del fauno, primera película en lengua no inglesa de Doug Jones. Aunque Jones aprendió un cierto nivel de español durante el rodaje, finalmente se decidió que en la versión final de la película fuese doblado.

Entre sus proyectos recientes se encuentran las dos entregas de Hellboy y la secuela de Los 4 fantásticos, donde encarna a Silver Surfer en movimientos, ya que la voz la recrea otro actor (Laurence Fishburne). Jones fue elegido para protagonizar un spin-off de Silver Surfer. Cuando se reinició la franquicia de Los Cuatro Fantásticos, decidieron cancelar la película.
Participó en la serie Falling Skies, para TNT, en el personaje del líder alienígena de la raza Volm llamado "Cochise".1​ En 2014, Jones apareció como Barrow en la serie de MTV Teen Wolf.2



Doug Jones es también un productor de cine independiente y un cantautor aficionado. Está casado y tiene su residencia en Los Ángeles.
En 2015 dio vida a Jake Simmons/Deathbolt, el primer metahumano en debutar en la serie Arrow en su tercera temporada.
En 2017 formó parte del reparto de Star Trek: Discovery, interpretando al oficial científico y teniente Saru.
En 2018 interpretó al hombre anfibio en La forma del agua, de Guillermo Del Toro.

Películas

Año Título Rol Notas
1992 Batman Returns Thin Clown
1993 El retorno de las brujas Billy Butcherson
1995 Tank Girl Ripper adicional
1997 Mimic Long John #2
2000 Las aventuras de Rocky y Bullwinkle FBI Agent - Carrot
2001 Monkeybone Yeti
2002 La máquina del tiempo Spy Morlock
2002 Hombres de negro II Joey
2002 Adaptation Augustus Margary
2004 Hellboy Abe Sapien
2005 Doom Carmack Imp / Sewer Imp
2005 The Cabinet of Dr. Caligari Cesare
2006 Lady in the Water Tartutic #4
2006 El Laberinto del Fauno Fauno y el hombre pálido
2006 Hellboy: Sword of Storms Abe Sapien (Voz)
2007 Hellboy: Blood and Iron Abe Sapien (Voz)
2007 Los 4 Fantásticos y Silver Surfer Silver Surfer
2008 Quarantine Hombre delgado
2008 Hellboy 2: el ejército dorado Abe Sapien
2009 My Name Is Jerry Jerry
2010 The Butterfly Circus Otto (Cortometraje)
2010 Legion Ice Cream Man
2010 Quantum Quest: A Cassini Space Odyssey Zero / Razer (Voces)
2010 Gainsbourg: A Heroic Life Dr. Albert
2012 John Dies at the End Robert North
2012 Vecinos cercanos del tercer tipo Extraterrestre principal
2013 Raze Joseph
2014 Love in the Time of Monsters Dr. Lincoln
2014 Antiviral

2015 Always Watching: Marble Hornets Story Slender Man
2015 La cumbre escarlata Fantasma de la madre de Edith y de la viuda señora Sharpe
2016 Ouija 2

2017 Nunca digas su nombre The Bye Bye Man
2017 La forma del agua Hombre anfibio

Televisión
























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miércoles, 21 de febrero de 2018

Felix Deac frente a Patricia Piccinini y otros escultores que indagan los límites de la animalidad en las fronteras del bioarte.

Felix Deac

Esculturas que indagan en los límites de la animalidad han sido motivo de selección para nuestras muestras, que podéis repasar clikando en el enlace, donde encontraréis a algunos de los referentes que hoy repasamos y otros que engrosarían en exceso una entrada que pretendíamos incialmente dedicar exclusivamente al trabajo artístico de Felix Deac, a quien hemos mencionado en otras ocasiones, pero de quien no habíamos ofrecido imagen alguna.


Lee Downgwook
Hoy subsanaremos nuestra falta y volveremos sobre los trabajos de otros artistas, todos ellos vinculados por aturdir la observación del espectador mediante acabados hiperrealistas que evocan texturas orgánicas, vivas y especialmente parecidas la piel humana, poniendo en jaque nuestra apreciación de qué distingue al animal humano de los demás animales y que distingue el tejido vivo y la materia orgánica de lo inanimado, además de contrastar qué distingue lo natural de lo artificial, cuando menos en apariencia.

Les une un uso llamativo, sorprendente, del hiperrealismo, un hiperrealismo reflexivo y concienzudo que no se contenta con ser un recordatorio de los límites de nuestra percepción, sino de su condición biológica y de su inherente empatía al percibir en los objetos rasgos propios de un ser vivo o cuando menos de origen orgánico.
Porque eso es precisamente lo que importa en su discurso, que puede apuntar incluso a subtemas de carácter científico, biológico, humano y sociológico.

Pero, por encima de todo, ponen al espectador en la tesitura de imaginar como posibilidades verosímiles formas de vida alternativas fruto de la mutación genética (como en el caso de Piccinini), cuya verosimilitud no se basa sólamente en su acabado físico, sino en el contexto expositivo o en la manera de extraer imágenes de otro calado a través de técnicas sicarias, como la fotografía, estableciendo espacios escénicos extrañamente cercanos.

Cuando las posibilidades de desarrollo anatómico de órganos a partir de células madre se instala en la realidad cotidiana, los posibles cultivos resultantes ofrecen posibilidades sugerentes y escópicamente poderosas, entre la atávica curiosidad y la violenta aversión.

El tejido vivo, la carne, la piel, desvinculada de un sistema nervioso organizado, o de un tracto digestivo u órganos internos, se convierte en una dramática máquina de enigmático sentido que apunta a los límites de la vida y la muerte, de la diferencia entre un fragmento mineral concreto y una planta, entre una planta y un animal simple y vegetativo, hasta llegar a preguntarnos qué sienten individualmente nuestras células o a cierta escala nuestros órganos, o qué camino biológico nos lleva a la autoconsciencia.
Lee Downgwook
Lee Downgwook
Convertir formas humanoides en aparentes porciones de carne que se puede descomponer en pedazos que llegan a evocar los píxeles de las imágenes digitales bitmap es algo que observamos en diferentes trabajos de Lee Downgook, que recurre también elementos que apuntan a la intervención industrial de carácter científico, clínico, farmacéutico o alimentario.

El formato a menudo de escala reducida de sus peculiares esculturas también apunta a los cambios de escala a los que la óptica científica nos invita, pero al optar por una reducción de escala también es cierto que nos sugiere que las consecuencias sociales de la supuesta aproximación de la mirada científica provocan un distanciamiento escópico de la condición humana, reducida al espacio fotográfico que acabará por testimoniar su existencia, descompuesto y recompuesto en códigos genéticos o digitales, tanto da, porque en definitiva lo que permanecerá en la memoria colectiva será una breve experiencia directa en una sala de exposiciones o en una reseña impresa o en línea como la que estáis contemplando.

Kate MccGwire
Guido Mocafico
Los artistas que repasaremos principalmente son Patricia Piccinini, Noé Serrano, Lee Downgwook, o nuestra recientemente comentada Kate MccGwire (asociada a la estética de la serie fotográfica de serpientes de Guido Mocafico) pero nos resulta inevitable referirnos a otros artistas que reflexionan sobre la condición biológica en sus obras, en algunos casos con notable trascendencia en la historia del arte contemporáneo, y en otros como episodios anecdóticos pero sin duda llamativos de la producción plástica de hoy en día.


Felix Deac
Felix Deac es un artista rumano-húngaro nacido en 1984 en Satu Mare, en el condado rumano de Satu Mare, y que ha establecido su base de trabajo en Cluj-Napoca, en el condado de Cluj en Rumanía.

En sus obras, especialmente en aquellas  que más atrajeron inicialmente nuestra atención, observábamos aspectos que ya habíamos reconocido en los trabajos escultóricos y fotográficos de Patricia Piccinini, probablemente la artista que más rotundamente expone todas las cuestiones temáticas y observaciones estéticas y científicas que suelen interesarnos desde la bitácora de El Animal Invisible.

Patricia Piccinini
Felix Deac
Es por ello que ofreceremos ejemplos comparativos de algunas de sus obras, además de una merecida ampliación de muestras de los interesantes aportes conceptuales y técnicos de la artista australiana, para constatar coincidencias notables entre los trabajos artísticos de ambos en repetidas ocasiones, y, no obstante, evidenciando también que, pese a cimentarse en conceptos y preguntas a menudo coincidentes, en realidad se mueven desde motivaciones diferenciadas, más intuitivas y técnicamente esperimentales en el caso de Deac, por más reflexivo desde un punto de vista académico que pueda llegar a ser, frente a la concienzudamente filosófica, sistemática y científica personalidad de Piccinini y su arrolladoramente coherente y multidisciplinar obra.

Felix Deac
Existir, desde un punto de vista estrictamente biológico, es difícilmente desvinculable de su vertiente filosófico, en el que la ausencia de experiencia y conocimiento o autoconsciencia imposibilitaría la propia existencia. La complejidad de lo orgánico sugiere la complejidad de percepción y de cosnciencia de la propia existencia, condicionada por las necesidades físicas, ambientales o motrices del órgano desarrollado para un fin concreto en un organismo, o su atrofia o disfuncionalidad en circunstancias adversas.

Patricia Piccinini
Las esculturas de Felix Deac, al igual que muchas composiciones similares de Piccinini, plantan al espectador ante la experiencia visual directa y tridimensional de objetos con apariencia de organismos incompletos, de órganos autónomos o incompletos, de accidentes del crecimiento celular, recordándonos conceptos como vida, desarrollo o enfermedad en un mismo paquete insólito precisamente por el creíble y familiar aspecto de su textura y de sus volúmenes y colores, plagados de pequeños detalle que reconocemos en nuestra propia piel o en la de algunos animales cercanos.
Felix Deac
El límite de tolerancia y aceptación de los híbridos humano-animal o humano-tecnológico o cyborgs reside en gran parte en dejar claro en unos límites difusos cuánto hay de lo uno o lo otro.
Felix Deac

Y lo primero que observamos visualmente es el aspecto que ofrece la superficie de los objetos, su textura, el tacto que esperamos de ellos y su temperatura, todo aquello que los categoriza como vivos.

Los robots, cuanto más humanoides, más inquietantes resultan, a la manera en que la escultura hiperrealista ha conseguido desde Fidias a madamme Tusseaud, pero las informaciones proporcionadas por los logros de las tecnologías biológicas aplicadas, la ingeniería genética, constituyen un contexto histórico y sociológico que condiciona la lectura de este tipo de trabajos.
Patricia Piccinini
Un objeto casual o informe como una piedra, de pronto muestra un aspecto que coincide con el preciso y peculiar aspecto que ofrece la carne animal o la carne humana empaquetada en su propia piel, lo que resulta grotescamente desconcertante.

Observemos una selección de piezas de ambos autores un poco más en detalle:

Patricia Piccinini
Patricia Piccinini

Felix Deac

Felix Deac


Patricia Piccinini

Eduardo Kac
Patricia Piccinini
Alguien podría sugerir, sobre todo en el caso de los concienzudos pretextos temáticos de Patricia Piccinini, que su trabajo, como en gran medida el de muchas piezas de Deac, podría flirtear con las fronteras del bioarte, y sin duda lo hace conceptualmente y, en apariencia, argumentalmente, pero no en vano están basadas en técnicas propias de las artes figurativas y, por tanto, del simulacro, de un juego de apariencias.
Noé Serrano
Las autenticas obras de inequívoco bioarte están vivas, como las petunias de Eduardo Kac alteradas genéticamente con ADN de su propio autor, o su célebre conejo alterado genéticamente para adquirir bioluminiscencia en su pelaje, algo por otra parte paradójico en un animal provervialmente huidizo...o tal vez no tanto.
Louis Bec
Lo mismo podíamos decir, incluso, de los organismos virtuales de Luis Bec, fruto de una programación informática a partir de la cual se desarrollan, crecen, evolucionan, interactúan, se multiplican o mueren. Podríamos considerarlo el extremo opuesto al bioarte de Kac, pero en ambos casos las obras son fruto de una idea preconcebida de los autores y de una intervención, por lo que son su creación y viven independientemente a ellos.
Las obras hiperrealistas de Deac y Piccinini sugieren estar vivas o tener un origen orgánico, o cuando menos estar elaboradas con material orgánico auténtico.
Patricia Piccinini
No es de extrañar que este tipo de técnicas y recursos materiales coincidan con las típicamente aplicadas por los artistas de efectos especiales cinematográfica, como hemos comentado al respecto de referentes tan notables como Rick Baker.

Damien Hirst
Y no lo confundamos con Steve Baker y sus observaciones sobre el uso de animales vivos en instalaciones artísticas, o de cadáveres o ejemplares taxidermizados, ambas opciones escogidas como medio de expresión, o como reclamo comercial, por autores tan célebres como Damien Hirst y su tiburón conservado en formol o su escenografía sumergida en una pecera con peces.

Estos ejemplos comparten pretextos argumentales con el bioarte, pero en realidad no traspasan sus fronteras.
Llegados a este punto, tal vez podríamos otorgarles al menos una cierta aproximación a recursos expositivos de carácter naturalista, pero tampoco diríamos que flirtean con el arte naturalista, entendido este como una forma específica de artes aplicadas consagradas a la explicación o la divulgación de las ciencias naturales. Lo que ocurre, también,  es que se da la coincidencia nominal con un movimiento artístico, adscrito especialmente a la literatura (la obra de Balzac suele elegirse como ejemplar en este sentido) que se sirve de formas copiadas de estereotipos humanos y sociales reconocibles en la realidad por la pregnancia de rasgos y detalles, rezumando autenticidad, construyendo verosimilitud reproduciendo precisos detalles que perciben los sentidos.

El arte naturalista puede ser realista, incluso una categoría extrema de realismo, pero no necesariamente. De hecho, suele servirse de su apariencia hiperrealista o naturalista para hacer creíbles o verosímiles sus folletinescos y prefabricados requiebros dramáticos y argumentales.

El realismo no siempre precisa de semejante verosimilitud, e incluso se puede servir de tergiversaciones para representar situaciones que suponen una observación crítica de la realidad, al margen de que la apariencia de lo mostrado sea creíble, natural o verosímil.

"Animal Farm", de George Orwell, carece de naturalismo aparente, porque los estereotipos humanos quedan camuflados por los roles de ficticios animales parlantes, pero su planteamiento es realista.

Dudo que el advenimiento histórico de la fotografía no tuviese una poderosa influencia en los criterios de verosimilitud realista en el arte figurativo a partir de finales del siglo XIX, tal como hemos expuesto reiteradamente en nuestro discurso crítico, y es por ello que las simulaciones escénicas y otros simulacros congelados como la taxidermia o las figuras de cera han demostrado ser cómplices eficaces para crear imágenes que sugerían la existencia real de lo fotografiado, creando un bucle tan extremo como los animales disecados interpretando el papel de animales muertos (por otros figurantes también disecados e igualmente muertos en realidad) en los dioramas de museos de historia natural fotografiados por Emma Kisiel, una fotógrafa memorable por sus fotos de animales muertos o atropellados a los que dedica significativas ornamentaciones funerarias que recalcan que están muertos, en el tiempo muerto fotográfico.

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini no es una escultora que hace fotos a sus piezas. Es una artista que emplea los medios que le parecen más eficaces para los fines que persigue, unidos por un nexo temático común, tan crítico como evocador con la visión del mundo que aportan la ciencia y las nuevas tecnologías de la imagen y de la ingeniería genética. Como fotógrafa no es en absoluto advenediza, y su trabajo es de una calidad abrumadora y enigmática, moviéndose en una estética sobria y pictórica pero estudiadamente asumible como casual o cotidiana, generando un costumbrismo alternativo y futurible de un mundo que diríamos que existe y es actual a pesar de las extrañas criaturas que lo pueblan, al igual que sugiere en sus composiciones escultóricas, que logran además, en su registro fotográfico, formar parte de la misma serie, más allá de la disciplina empleada.

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini
La artista nos plantea serias e interesantes cuestiones sobre la vida artificial, la inteligencia artificial y la ingeniería genética cuestionando la definición misma de "vida". Lo hace cuando recrea criaturas biomecánicas, cuando sugiere mascotas modificadas genéticamente o híbridos botánico-zoológicos mediante la escultura. Lo hace cuando fotografía estas piezas en escenografías premeditadas.

Patricia Piccinini
Lo hace creando piezas sorprendentemente alternativas y ensoñadoramente fascinantes como su globo aerostático en forma de de ballena monstruosamente dotada para la lactancia.
Patricia Piccinini
Lo hace cuando presenta escultóricamente a Graham, una especie humanoide destinada a soportar los peligros de la circulación vial y nos sugiere un viaje a su anatomía interna mediante una aplicación interactiva visualizable por la pantalla de un dispositivo móvil. Y aunque es cierto que muchas de sus criaturas podrían inspirar personajes de películas de ciencia ficción, algo que por ejemplo ha realizado Noé Serrano (colaborador de Guillermo del Toro para realizar las prótesis de las criaturas de "El Laberinto del Fauno", por ejemplo) podemos observar muchos más detalles sugerentes al respecto de la credibilidad de dichas criaturas como posibilidades biológicas factibles, y no sólo como quimeras llamativas y sugerentes.



Patricia Piccinini

 Conoce a Graham. 

Para sobrevivir en nuestras carreteras, tendrías que buscar algo como él. Puedes visitarlo en la Biblioteca Estatal de Victoria del 21 de julio al 8 de agosto o en http://www.meetgraham.com.au
Para suscribirse a TACVictoria, haga clic aquí: http://bit.ly/1SIy8sm
Graham es el último proyecto de seguridad vial de TAC, que destaca lo vulnerable que es el cuerpo humano para las fuerzas involucradas en los accidentes de transporte.
El TAC colaboró ​​con el cirujano traumatólogo Christian Kenfield, el investigador experto en choques David Logan y la artista de fama mundial Patricia Piccinini, para producir Graham, una escultura interactiva y realista que demuestra la vulnerabilidad humana.
Los estudios demuestran que el cuerpo humano solo puede hacer frente a las velocidades de impacto que las personas pueden alcanzar por sí mismas, sin ayuda de los vehículos. 
Graham ha sido diseñado con características corporales que podrían estar presentes en los humanos si hubieran evolucionado para resistir las fuerzas involucradas en los accidentes.
Al visitar Graham, los visitantes tendrán acceso a la última tecnología inmersiva de realidad aumentada, para mirar debajo de la piel de Graham y comprender mejor cómo sus características únicas funcionarían para protegerlo de lesiones graves en un choque. http://www.meetgraham.com.au






Demos un repaso a otras obras de Piccinini que ofrecen una clara ilustración de lo que hemos comentado al respecto:


Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini



Patricia Piccinini

Patricia Piccinini

Patricia Piccinini




Patricia Piccinini




Patricia Piccinini


Patricia Piccinini






Noé Serrano:

El texto que permanece en la entrada de búsqueda de Google referenciada a wikipedia sobre Noé Serrano es el siguiente:

Escultor cordobés nacido en la barriada periférica de Santa Cruz, en el año 1973. Graduado en la Universidad de Sevilla, facultad de Bellas Artes, con licenciatura en la especialidad de escultura en el año 2004, a partir de esa fecha comienza el desarrollo de una obra personal y totalmente personal, arriesgada debido a ...

Noé Serrano
Es una significativa coincidencia que el texto quede interrumpido antes de concretar la causa de considerar su obra como arriesgada, porque nos obliga a verla para juzgarlo por nosotros mismos, y una vez observados los ejemplos de Piccinini, Deac o Dongwook, lo único destacable de Serrano es su perfeccionismo y su voracidad creativa y expresiva, más pasional, intuitiva y onírica con sus trabajos más personales, no exentos de una cierta mordacidad, y exigentemente naturalista (en los dos sentidos que hemos comentado más arriba) cuando aplica su maestría técnica a la construcción de prótesis y coberturas escultóricas especializadas para cine.

Lo admiramos y lo consideramos el mejor creador de monstruos cinematográficos con señor dentro desde la mítica criatura de la Laguna Negra (La Mujer y el Monstruo).

Si las dos versiones de Abe Sapiens en las sucesivas entregas de Hell Boy así nos lo constataban, su último trabajo para convertir a Doug Jones en otra criatura del rico imaginario de Del Toro en "La Forma del Agua" nos confirman que no es suficiente la reseña que hoy le dedicamos y que se merece una especializada considerando este ámbito de su trabajo aplicado al cine y los efectos visuales y la caracterización. Lo haremos en un futuro próximo, pero no podemos evitar volver a traer a colación sus híbridos antrozoológicos y su libre e inteligente interpretación de la anatomía comparada.

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano

Noé Serrano



Lee Downgwook:

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook

Lee Downgwook



Lee Downgwook


Kate MccGwire:

Kate MccGwire




Felix Deac:



Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac


Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac


Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac

Felix Deac






Felix Deac | Entrevista (re:art):

Entrevistamos al artista Felix Deac sobre su trabajo reciente y sus próximos proyectos y exposición individual en Nasui Collection & Gallery.

Tú creas la "ilusión de vida". Tomas diferentes detalles y texturas del cuerpo humano, especialmente la piel que resalta los lunares, venas y cabello, y los transforma para dar vida a objetos y formas no antropomórficas. 
¿Qué te hizo decidir acercarte al hiperrealismo de una manera no figurativa y por qué elegiste la piel como el elemento principal que recuerda la forma humana?

El hiperrealismo es la mejor herramienta para expresar un mensaje visceral y, al mismo tiempo, es el canal de comunicación perfecto entre mis pensamientos y mis manos. En el hiperrealismo no hay lugar para errores o accidentes, incluso los accidentes están controlados, el proceso se basa en hechos científicos que involucran la anatomía y un conocimiento básico de la química.A lo largo de los años, también mientras he estado trabajando en mi tesis doctoral, el concepto de mis trabajos ha sido particularmente mi memoria eidética *, que constantemente me dice que lo que creo es real. Así que experimento formas y texturas inexplicables, por ejemplo mis trabajos Eidetic 1 y Eidetic 2, (Artificial Life) AL 1 y AL 2.


 La memoria eidética es la capacidad de recuperar imágenes, sonidos u objetos en la memoria después de unos pocos instantes de exposición, con alta precisión durante algún tiempo después de la exposición, sin utilizar mnemotécnicos. La palabra eidética proviene de la palabra griega eidos, "visto". 


Tienes una pieza titulada "¿Qué eres?" ¿Las personas generalmente encuentran difícil descifrar el significado de su trabajo? ¿Cómo describirías la relación entre el espectador y la creación a partir de lo que has experimentado hasta ahora?


Analizando esta obra de arte, es básicamente un símbolo de una pared de ladrillos que se convierte en una masa orgánica que refleja una realidad contemporánea. En primer lugar, creo que la forma de representar un trabajo se basa en la emoción y creo que mis trabajos constantemente intentan provocar reacciones viscerales por parte de los espectadores. Todo el tiempo hay dos tipos de reacciones a mis obras: atracción y voluntad de tocar o repulsión y mirar hacia otro lado, nunca realmente algo entre ellos.


En las recientes esculturas de "Existencia plástica" se representan rostros humanos, algunos deformados por el uso de máscaras antigás. ¿Puede compartir algunas ideas sobre estos trabajos y cuáles son sus intereses y preocupaciones actuales que podría expresar a través del arte en el período siguiente?


La serie Plastic Existence comienza con una instalación de 3 trabajos contando los momentos de una existencia física, todas las piezas están en contradicción con la naturaleza. La figura, la expresión es esencial. Un año entero de formación, experimentación y convicciones está detrás de este proyecto.


Es demasiado pronto para confirmar la afirmación, porque pertenecen a un proyecto más grande para lo que preparo para este año llamado "Homenaje a la naturaleza postrada": es un espectáculo de escultura en solitario producido por la colección y galería Nasui Bucarest, Rumania. Este proyecto será visto y revelado el 25 de mayo de 2016 con una charla curatorial y una presentación dentro de la Semana del Diseño de Rumania bajo el nombre "Reordenar la estructura molecular de las sustancias".


También tienes una "almohada muerta" y la silla "Organiture". Cambiaste el contexto y la funcionalidad de estos objetos ordinarios. ¿Cuál sería un tercer objeto para inspirarte para un nuevo trabajo de este tipo?


Donde quiera que vayamos, realmente viajamos, traemos objetos cotidianos esenciales que son básicamente inútiles. Lo único queLo importante es nuestra adaptabilidad, nuestro conocimiento y sobre todo nuestra humanidad, por lo que uno de mis casos de viaje sería el siguiente objeto que transformaría en un ser vivo autónomo.  


Una vez mencionó que ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio de las formas, así como a las relaciones entre la forma y el material, pero "con éxito limitado". ¿Puede llevarnos a través del proceso de creación / experimento y los materiales con los que mejor trabaja en este momento? 


Mientras que he estado trabajando con materiales convencionales como piedra y bronce, incluso en las técnicas modernas, la resonancia entre mí y los materiales era baja y, a menudo dudosa. La sensación de que quiero crear algo más comprensivo me desafiaba constantemente, así que primero manipulé texturas para crear algo diferente en apariencia y textura. Entonces comencé a identificarme con ellos, luego hice cientos de experimentos y recetas para crear la ilusión más cercana a la vida. Las piezas que salieron entonces fueron las partes perfectas de mí, de mi subconsciente. Mis creaciones vivientes fueron, literalmente, una parte de mí. Utilicé los mismos tonos de mi piel, la misma textura y, a menudo, me puse mi propio cabello para crear una presencia más profunda y una existencia más realista. Comencé a conocerme mejor y ser uno con mis obras, al mismo tiempo me di cuenta de que no hay límites. 


¿Hay alguna regla que sigas al crear arte? 


Estoy constantemente buscando nuevos materiales para poder ampliar mi visión, por lo que las reglas se sincronizan con la técnica. La perfección es también una regla a la que estoy subordinado, porque todo debe verse como piezas de la realidad circundante.  


¿Qué considera desafiante para ser un artista? 


¿hoy? Mi opinión es que el arte y la técnica se compensan entre sí. Mis dudas e ideas presentes sobre el presente se justifican por la compleja relación entre materia, color, detalle y conjunto, que se interrelacionan absolutamente. Todos esos hechos deben guiar a un artista y no las tendencias estilísticas o la demanda del mercado. Al menos para mí ese es el desafío. 


¿Todos las próximas exposiciones o proyectos que te gustaría compartir con nosotros? 


Como se mencionó anteriormente, el proyecto en desrrollo, "Homenaje a la naturaleza postrada", está cobrando vida lentamente y será producido por la colección y galería Nasui. No muchas piezas, pero poderosas, mostrarán un espectro de formas ancestrales, que nos llevará de las formas primordiales naturales a una transgresión artificial manipulada, todas ellas involucradas en la ilusión de las estructuras naturales de la vida.


https://www.facebook.com/felix.deac1

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http://thereart.ro/felix-deac-interview/


http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/06/esculturas-que-indagan-en-los-limites.html 

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2014/12/presa-de-los-animales-haunted-by-animal.html