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viernes, 30 de octubre de 2015

Fotógrafos y animales. Retratos de animales de granja, por Rob MacInnis.




Seguimos con la fotografía, pero retornando más específicamente a la Antrozoología Artística que nos caracteriza, y más concretamente a la Antrozoología Fotográfica, aunque en este caso bien podríamos invertir los términos, e incluso sería más exacto hablar de Fotografía Antrozoológica. De hecho, el trabajo de Rob McInnis que os queremos mostrar hoy enlazaría con otras tantas muestras de nuestras series dedicadas a Fotógrafos y Animales, especialmente, ahora que recuerdo, con el de Yann Arthus-Bertrand, dado que se trata de animales de granja, o con los retratos de ovejas y cabras de Kevin Horan, pero creo que nos encontramos ante un caso especial. Aunque no se trate de animales salvajes en cautividad, como muchas de las fotos de Wolf Ademeit, o como en las famosas series de estudio de Andrew Zuckerman,  con quien coincidiría en algunos aspectos metodológicos, lo cierto es que el de McInnis es un trabajo muy notable por varias razones. 
En primer lugar porque, lejos de los alardes de medios logísticos de Zuckerman, no se trae los animales al estudio, sino que, como Yann Arthus-Bertrand acude al lugar donde puede fotografiarlos (las granjas de sus orgullosos propietarios o las sedes de concursos ganaderos en el caso de Arthus-Bertrand). Con Arthus-Bertrand comparte el retrato de animales de granja, pero se aleja de las convenciones heredadas de la pintura flamenca en que el retratado es el propietario y el animal le acompaña como índice de su estatus social como ganadero de éxito. En este sentido, al primar el protagonismo de los animales, muchas de sus fotos nos recuerdan a las que mencionábamos de Kevin Horan, aunque con más variedad de especies y razas, e incluso con las de Zuckerman al afrontar su trabajo como genuínos retratos, aunque se trate de animales no humanos. Si queréis ver más variedad de retratos animales de Rob McInnis, podéis ir al artículo de Cultura Inquieta de donde extraemos la información de este proyecto fotográfico, y donde encontraréis una selección de fotos más extensa.
Nosotros nos hemos limitado a seleccionar las que nos parecen más relevantes y decididamente más personales por parte del autor: las fotos de grupo.
Aunque el mismo McInnis asegura que intenta trasladar las convenciones de la fotografía de moda a sus retratos de animales de granja, lo cierto es que yo creo que más bien bebe de las convenciones de la fotografía social y de los reportajes sobre oficios. Lo sorprendente del autor es que consiga agrupar ordenada y diligentemente a los animales como lo haría para retratar a la plantilla de trabajadores del establecimiento, y lo hace en su entorno de trabajo, en sus propios establos de descanso y en los campos en los que pacen o realizan faenas.
Y es que Rob McInnis es algo más que fotógrafo. Es un artista multimedia que baraja diferentes conceptos en sus obras de distinta índole, y que, precisamente por eso, asume con actitud de fotógafo de oficio, de los de antaño, una labor que normalmente se ha ignorado para con los animales: hacerlos constar documentalmente en nuestra historia como coprotagonistas y en igualdad de condiciones, con el mismo tipo de tratamiento formal e iconográfico. Hay quien verá en ello una cierta antropomorfización de los animales, pero creo que, de algún modo, McInnis da en el clavo y nos hace reflexionar sobre nuestra desigual relación con las demás especies, y muy particularmente con aquellas que hemos modificado mediante su crianza selectiva para ser tildados como domésticos.



















Fantásticos retratos de animales de granja, por Rob MacInnis


“Tomo las convenciones del mundo de la fotografía de moda y las aplico a los humildes animales de granja”, dice el fotógrafo Rob MacInnis.
"Comencé a fotografiar animales de granja, porque estaba interesado en usarlos como metáfora de los modelos de moda". "Quería establecer un paralelismo entre literalmente consumirlos, que es lo que hacemos nosotros todos los días, y la forma en que la fotografía 'consume' a sus modelos".



http://www.robmacinnis.com/farm-series/
http://www.culturainquieta.com/es/foto/item/5411-fantasticos-retratos-de-animales-de-granja-por-rob-macinnis.html

http://www.robmacinnis.com/

miércoles, 26 de junio de 2013

Retratos de animales (Yann Arthus-Bertrand)



  La Historia del arte nos confirma que el interés por la representación de la naturaleza es relativamente tardía. El género del paisaje surge con la aparición de la burguesía rural en los países bajos, y lo que los cuadros de los pintores de la época reproducen no son los paisajes naturales por excelencia, sino los benévolos y productivos paisajes transformados por la mano del hombre, de modo que podríamos decir que el paisaje, mayormente, no asume importancia pictórica mientras no se vuelve artificial, así que la naturaleza que inaugura el género paisajístico es artificial (los paisajes vírgenes serán reivindicados por los artistas románticos mucho más adelante), agrario. Esto coincide también con la imposición del óleo como técnica predominante por encima del temple, ya que su lenta oxidación permite substituir el trabajo a base de trazos y veladuras por el de la paulatina fusión y degradado de los diferentes pigmentos aplicados, optimizando el aspecto realista de las texturas y por tanto de la calidad material de los objetos. La preferencia por este tipo de acabados se daba en una clientela burguesa, el relevo de la nobleza cuyo alarde de bienes materiales se traslada a sus retratos por encargo especificando qué objetos y ropajes querían lucir para la posteridad. Ya no sólamente se trataba de exhibir los atributos de sus respectivos oficios (marinos con sextantes, escribanos con lujosos escritorios de maderas nobles o ropajes de telas y pieles de gran valor) sino la calidad de los materiales que distinguían su alto rango. Por supuesto, este criterio incluía, en el caso de los paisajes, el lucimiento de sus casas, sus granjas, sus molinos, sus cercados, y. cómo no, sus más preciados animales domésticos: caballos, vacas, toros y bueyes, ovejas, etc. integrados, como las tierras labradas y paisajes circundantes, al recuento de sus valiosas propiedades.

"...y mientras tanto", nuestro rincón favorito de muestra de trabajos fotográficos de interés, publica un post dedicado a un proyecto fotográfico de Yann Arthus-Bertrand que actualiza lo anteriormente comentado a la era de la fotografía digital. Se trata de una serie de retratos de estudio en los que los modernos granjeros y criadores muestran con orgullo sus mejores ejemplares como una rotunda muestra de antrozoología fotográfica de gran interés artístico y documental. Si os interesa ver un selección más amplia de las fotografías de Arthus-Bertrand, podéis hacerlo en el post original aquí.

 

Retratos de animales de granja // Farm animal portraits (by Yann Arthus-Bertrand)

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Además de sus magníficas fotografías aéreas, Yann Arthus-Bertrand ha dedicado la mayor parte de su tiempo al retrato. Él ya tiene una impresionante cartera de fotografías de estudio de diferentes profesionales y gente de su Francia natal, pero son sus magníficos retratos de los animales que lo diferencia de otros fotógrafos.
Mientras el mundo entero puede no tener suficiente con las criaturas exóticas en el medio natural, la gente parece pasar por alto aquellos animales que han ayudado a los seres humanos a ser más civilizados: vacas, caballos, ovejas, cabras, cerdos, gallinas, patos y muchos otros animales de granja se han descuidado relativamente en el mundo de la fotografía. Arthus-Bertrand ha cambiado esto, no sólo documentando estas criaturas y sus diferentes razas, sino por hacerlo de una manera elegante y formal.
Para conseguir traer a estos animales de granja a un ambiente de estudio, Arthus-Bertrand y su equipo viajaron a diferentes granjas y establecieron su estudio improvisado que consiste en un lienzo de 10m x 10m o 6m x 3m junto con un par de luces estroboscópicas en cada lado. Por supuesto, toda esta información técnica no servirá de mucho si los animales y sus dueños humanos no iluminan el escenario como lo hicieron en estas fotografías.
Originalmente, se suponía que los animales de granja serían fotografiados por sí mismos cuando Arthus-Bertrand visitó una feria agrícola en la década de 1990. Sin embargo, cuando ajustaron la configuración del disparo, los animales predeciblemente se vieron agitados y estresados al ser separados de sus dueños humanos y ser puestos delante de las ajenas cámaras y equipo de iluminación. Sin embargo, al volver con sus homólogos humanos, los animales se iluminaban, dando al fotógrafo la inyección que necesitaba. Lo que comenzó como un documental sobre las diferentes razas de animales de granja resultó ser un testimonio de la relación significativa y duradera entre el hombre y la bestia.
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Besides his gorgeous aerial photographs, Yann Arthus-Bertrand has dedicated most of his time to portraiture. He already has an impressive portfolio of studio shots of different professionals and peoples from his native France, but it is his magnificent portraits of animals that sets him apart from other photographers.
While the whole world cannot get enough of exotic creatures in the wild, people seem to overlook those animals that have helped humans become more civilized: cattle, horses, sheep, goats, pigs, chickens, ducks and many other farm animals have been comparatively neglected in the photography world. Arthus-Bertrand has changed that by not only documenting these creatures and their different breeds, but doing so in an elegant and formal manner.
In order to get these farm animals to a studio setting, Arthus-Bertrand and his team traveled to different farms and set up their make-shift studio which consists of a 10m x 10m or 6m x 3m canvas along with a couple of strobe lights on either side. Of course, all of this technical information won’t do much good if the animals and their human handlers didn’t light up the stage as they did in these photographs.
Originally, the farm animals were supposed to be photographed by themselves when Arthus-Bertrand visited an agricultural show in the early 1990s. When setting up the shot however, the animals would quite predictably become agitated and stressed out from being separated from their human owners and being put in front of foreign looking cameras and lighting equipment. Back with their human counterparts however, the animals would light up, giving the photographer the shot he needed. What started out as a documentary on different farm animal breeds turned out to be a testament on the meaningful and lasting relationship between man and beast.
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yann-arthus-bertrand-farm-animal-portraits-middle-white-pig
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(via: http://reelfoto.blogspot.com.es/2011/08/yann-arthus-bertrand-fine-and-furry.html)