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sábado, 17 de febrero de 2018

Necroantrozoología artística aplicada. Plastinación, taxidermia y escultura como nuevos recursos expositivos.




Enlazamos nuestra entrada precedente (a propósito de la exposición Remembering Animals) y su reflexión sobre la necroantrozoología artística (tan oportunamente empática con la fotografía) para recordar hasta qué extremo tendemos a convertir los seres vivos en meros objetos, aunque se trate de objetos artísticos, por lo tanto significativos e implícitamente bellos.

La fascinación por los otros animales, por su alteridad física y cognitiva, sobrepasa las fronteras de la vida y la muerte. Los animales son tan evocadores que sus restos mortales alimentan nuestra curiosidad y nuestra admiración de una forma atávica e inmediata. No es difícil que su exhibición con pretextos artísticos resulte llamativa, como hemos ido observando, pero es obvio que ha ocurrido lo mismo en los gabinetes de curiosidades y en los museos de historia natural desde sus inicios.



Es por ello que desde nuestro observatorio hayamos compilado toda una extensa serie de entradas sobre trabajos artísticos que de un modo u otro se sirven de Recursos expositivos propios de museos de Historia Natural, que si tenéis la paciencia de seguir hasta el final comprobaréis que es significativamente extensa.

Entre los eventos que se nos quedaron en el tintero el año pasado se encuentra, entre otros, la exposición de piezas disecadas con diferentes métodos de conservación y preservación del Museo de Historia Natural de Londres.

En realidad, este tipo de exposiciones denotan un interés científico histórico, de marcado carácter documental y de culto al objeto expositivo, más que a la información objetiva que dichos especímenes aportan a la ciencia. Esto demuestra que estos objetos atraen inevitablemente la atención del expectador con pretextos didácticos, pero habría que dilucidar si, más allá de suscitar curiosidad y alimentar la taquilla, amplían de alguna manera los conocimientos del público o suscitan vocaciones científicas entre los visitantes. La exposición a la que nos referimos se sustenta en un pretexto temático, y éste trasciende la observación de los especímenes en sí, sino de las distintas recetas para su preservación y presentación cara al público, acentuando la relación entre los museos científicos y los gabinetes de monstruos y curiosidades.

La mitad de la cabeza de un chimpancé en un frasco, un vaso lleno de serpientes disecadas y muchos esqueletos de animales, son algunos de los elementos que forman parte de la colección de más de 67 mil piezas disecadas del inusual Gran Museo de Zoología de Londres
Este Museo, es el único que queda de esta clase en la ciudad y está lleno de las más peculiares especies del reino animal.
El recinto fue fundado por Robert Edmond Grant (1793 – 1874), con la finalidad de servir de escuela para la recién inaugurada Universidad de Londres, la cual es conocida hoy en día como University College London.
Grant fue el primer profesor de Zoología y Anatomía Comparativa de Inglaterra. Al inicio de su carrera comenzó parte de la colección que hoy se exhibe en el Museo.

Así se presentaba la noticia de la exposición en diversos medios impresos y digitales, creando un relato histórico en el que el coleccionismo con pretextos científicos resulta lo llamativo y curioso, lo diferente o insólito que justifica la curiosidad de los espectadores, atraídos por la presencia de objetos ya infrecuentes, y dichos objetos no son exclusivamente los especímenes conservados, sino incluso el diseño y acabados materiales de sus recipientes, de sus particulares matraces de vidrio, de los compuestos químicos de los fluidos que los albergan, de la disposición de los anaqueles que los sustentan.

Recordemos que también ofrecíamos como un complemento a nuestra Bibliografía Naturalista Comentada el catálogo de la Exposición "Biblioteca y Gabinete de Curiosidades", una exposición comisariada por Manuel Barbero (cuya obra, por cierto, repasábamos hace apenas unos capítulos de nuestro observatorio antrozoológico) y que rescataba el interés por los fondos de distintas entidades académicas y científicas españolas, y que justificaba por si misma que le dedicásemos una entrada.

Tal vez unos eventos inspiren a otros, sencillamente, y no se trate de un renovado interés por los recursos expositivos vintage a nivel internacional, pero algo hace que el coleccionismo naturalista y las artes decorativas y figurativas se retroalimenten constantemente a lo largo de la Historia reciente de la humanidad, auspiciadas por el testimonio fotográfico de tales eventos, que, al fin y al cabo, es la forma en que va a verlos la mayor parte del público, como vosotros en estos instantes, a través de las redes. Esto constata a la fotografía como un forma más de preservación, como un tipo particular de matraz, de contenedor de especímenes que consigue ir más allá y preservar también ciertos puntos de vista significativos en los que distribuir los elementos de la escena generando un composición en si misma artística. El poder particular de la fotografía consiste en preservar una disposición escénica, y eso es precisamente de lo que se sirven los artistas necroantrozoológicos recopilados por muestras como "Remembering Animals". Tal vez ello constate una nueva asociación de ideas entre las imágenes de animales hasta ahora muestras de las múltiples variedades de vida actualmente en cambio representantes de diversas opciones de muerte.

Mafa Alborés







De forma casi inmediata a la presentación pública de esta selección de ejemplares rescatados de su sustitución por audiovisuales interactivos y anaqueles dominados por recursos digitales y foto/videográficos, se presentó también en Londres una recopilación de trabajos a caballo entre la eficacia de la escultura científica y las bizarras piezas de un museo de los horrores: los cuerpos de animales preservados mediante plastinación, una técnica relativamente moderna (si ignoramos el célebre caballo con su jinete de Fragonnard) o al menos modernizada para conseguir la fascinación atávica del público ante un cuerpo real, natural, un cadáver genuino simulando acciones congeladas en el tiempo, hermnándose con la escultura y la fotografía simultáneamente:














Exposición en el Museo de Historia Natural de Londres muestra más de 100 animales desollados, desde una jirafa en equilibrio a un tiburón de color rojo sangre

"Ouah! Qu-est-ce que c'est que ca?!" Un grupo de estudiantes de secundaria franceses se reunieron en torno del cadáver desollado de un camello, con sus músculos y tendones expuestos, con la cabeza alargada diseccionada en tres para revelar el funcionamiento de su cráneo. "C'est genial", todos están de acuerdo. Situado en el vestíbulo del Museo de Historia Natural de Londres, esta era sólo una pequeña muestra de la última exposición Animal Inside Out, que se estrena el viernes. Con más de 100 exposiciones, entre ellas un elefante gigante de 56 años de edad, una jirafa en equilibrio sobre un pie, un tiburón de color rojo sangre y un peludo gorila -  son las creaciones más recientes del Frankenstein del siglo XXI, Gunther von Hagens.
Acusado de morbo amoral en una exposición anterior, Body Worlds, que contó con un feto conservado y un jinete con un cráneo partido desollado, Von Hagens ha abordado ahora el mundo animal.
Al igual que los seres humanos que aparecían en Body Worlds, se conservan mediante un proceso denominado plastinación, inventado por Von Hagens en la Universidad de Heidelberg en 1977. Son extraídos el agua y los tejidos grasos de las células antes de ser reemplazados con polímeros. La piel de cada muestra se erosiona usando enzimas, bacterias o ácidos para revelar las secciones conservadas en toda su complejidad vertiginosa.
Frente a un elefante gigantesco de Asia - sin piel para revelar perfectamente grandes músculos y vigorosas vísceras en espiral: La Dr. Angelina Whalley del Instituto de Plastinación, conservadora y esposa de Von Hagens, explicó que el propósito de la exposición no es sorprender, sino inspirar.
"La idea de que un animal - o incluso un ser humano - sea despojado de su piel es horrible en nuestra mente", dijo. "Pero una vez que entras en la exposición y ves cómo la naturaleza ha dado forma intrincada a estas especies tendrás un punto de vista completamente diferente. Se ofrece una visión de un mundo que de otro modo está bajo llave. Es realmente inspirador descubrir un mundo diferente, que  realmente despierta admiración y respeto".

Colocarlos en una posición que parece que las criaturas vuelven a la vida y revelar sus mecanismos internos fue toda una hazaña, dijo Whalley: "Toma semanas, si no meses, dependiendo del tamaño y la complejidad de la disección. Tenemos grandes grúas, agujas, clavos, cadenas y cualquier clase de material que se pueda imaginar para mantenerlos en su lugar mientras el proceso sigue adelante".
Whalley espera que ver debajo de la piel de los animales recuerde al espectador la fragilidad de la naturaleza. En cuanto a un tiburón escarlata brillante - retirada su piel para exponer una densa red de capilares - ella dijo: "Se ve tan hermoso, casi como una obra de arte, pero mostrar también la fragilidad de la criatura es mi esperanza de que llegue a la gente. Más información acerca de estos maravillosos seres para que obtengan más reconocimiento y se inspiren para proteger su medio ambiente".
El elefante asiático - donado al igual que la mayoría de los animales en la exhibición después de morir en cautiverio - domina la última sala de la exposición y a su lado supera incluso a la jirafa. Sus huesos, músculos y tendones se han separado un poco para revelar sus enormes órganos internos.
Con un cuerpo tan pesado que se derrumbaría bajo su propio peso, Von Hagens se le ocurrió la idea de crear un andamiaje interno para la criatura - una serie de tubos de acero de color rojo sangre diseñados para representar, precisamente, su sistema vascular.

Mirando hacia el Dr. Ralf Britz, un investigador del museo, hizo poco para ocultar su emoción. "Sin la plastinación no se podría ver una muestra como esta - imagina el gigantesco tanque de líquido que usaríamos para mostrarlo", dijo. "Es simplemente increíble".
La exposición será de utilidad para los estudiantes de anatomía y fascinante para el público en general, de acuerdo con Richard Sabin, jefe de las colecciones de vertebrados en el museo.
Tiene la esperanza de que podría inspirar a la próxima generación de biólogos. "Es muy emocionante - usted no puede ver este tipo de muestras en cualquier lugar, en cualquier colección de museo", dijo. "Se  trata de hacer que la gente piense acerca de los animales de una manera diferente e inspire a los niños a pensar en una carrera en biología o zoología cuando sean mayores".

Enlaces: Natural History Museum | Institute for Plastination




No queremos cerrar esta entrada sin ofrecer un repaso a nuestra recopilación de referentes que ilustran las interacciones entre las artes aplicadas a la pedagogía científica y las artes de calado más reflexivo: 


Todos ellos autores de obras que apuntaban al viejo hermanamiento entre las artes figurativas y la divulgación naturalista, cuyas piezas artísticas remiten a distintos campos del conocimiento humano e ilustran de alguna manera el grado de conciencia planetaria de la sociedad que las contextualiza.

Mafa Alborés: "Hada en formol"


...piezas artísticas de caracter zoológico que desafían los límites de la escultura, la pintura y la taxidermia. De hecho, en su momento, en una entrada dedicada a las sorprendentes piezas de Iori Tomita, intentábamos analizar si los procesos de conservación de ejemplares biológicos con fines museísticos y artísticos era una forma de bioarte. Lo cierto es que tal vez sería más preciso hablar de necroarte biológico, dado que aunque las piezas se basan e seres vivos, ya no lo están, y en cambio las criaturas virtuales de Louis Bec sí constituirían obras dotadas de vida y que buscan en el espectador reflexionar sobre lo vivo. En este sentido, las piezas de gabinete más o menos sofisticadas se limitan a utilizar el material biológico de forma vestigial, por más que su principal misión sea a menudo disimularlo. Hoy mostramos el trabajo de Adam Summers, como podéis comprobar muy en la línea del de Tomita, quien está especializado en fauna marina (tema principal de los trabajos de Summers) pero que practica las técnicas de tintado de tejidos con más variedad de especies.

Decíamos al respecto de este tipo de trabajos en un artículo precedente:

Aparte de las muestras de trabajos artísticos que recurren a la taxidermia, no deja de ser curioso observar obras artísticas cuyas piezas son directamente preparaciones de muestras zoológicas en las que los propios cuerpos de los animales, sus anatomías, constituyen una forma particular de bioarte.
Louis Bec
El bioarte es un término que abarca tanto reflexiones plásticas sobre las formas vivas como piezas artísticas que de un modo simulado (Félix DeacPatricia Piccinnini) aparentan formas de vida, aunque de forma más exacta las obras de bioarte están vivas de manera virtual (Louis Bec y sus simulaciones digitales de organismos) o constituyen auténticos seres vivos intervenidos genéticamente con fines artísticos, y cuyo máximo representante es Edouard Kac.

Conejo Fluorescente de Edouard Kac













No sé hasta qué punto mis reproducciones de formas zoológicas mediante técnicas de joyería y microfusión, en colaboración con Helena Luís, entrarían en la categoría de Bioarte, puesto que son huellas vestigiales, "fósiles" artificiales, de los volúmenes y texturas de los cuerpos de animales criados en cautividad que habían sido preservados, a su muerte.

Mafa Alborés: Broquesia Madagascariensis en bronce y plata.
Al fin y al cabo, la preparación que yo aplicaba a los cuerpos conservados en glicerina o en formol que me facilitaban criadores de estas especies cuando los animales ya habían cumplido con su ciclo vital y morían de forma natural (en la medida que se puede considerar natural morir tras una plácida vida en un confortable terrario) adquirían las poses y el aspecto deseado para su reproducción mediante moldes y vaciados a través de métodos similares a los empleados por los laboratorios y museos de Historia Natural, como las técnicas que emplea Iori Tomita , el artista que hoy ocupa el espacio de este post.


Marcel·lí Antúnez
Aparte de mis reproducciones con técnicas de joyería de ejemplares de pequeños reptiles, anfibios y artrópodos, ciertamente un tenue acercamiento al bioarte, cuyos resultados precisan del empleo de auténtico (y por tanto, en algún momento vivo, biológico) material zoológico, tal vez mis creaciones inspiradas en las preparaciones de ejemplares conservados en glicerina o formol introducidos en matraces transparentes conecten con algunos trabajos irónicamente críticos de Marcelí Antúnez (en especial su exposición "La vida sin amor no tiene sentido") o incluso con estas fascinantes preparaciones de Tomita.  

Luis Castelo
En cuanto a Adam Summers, quien llamó mi atención sobre sus muestras fue el fotógrafo Luis Castelo, un artista, docente y divulgador de la fotografía también vinculado a proyectos basados en el discurso expositivo de la ciencia, los gabinetes de curiosidades y los museos de Historia Natural, tanto fotografiando y escaneando piezas de entidades científicas como en sus interesantes series de escanogramas impresos en grandes formatos de ejemplares botánicos y zoológicos.

En algunos casos, Castelo pone en evidencia la peculiar estética de las imágenes movidas de animales vivos a través del rastreo peculiar del escáner.
Incluso, en algún caso concreto, nos encontramos con ejemplares en vasos, placas de petri y otros tipos de contenedores transparentes que no sólo sirven a Castelo para recordar al espectador el discurso expositivo de laboratorio al que hace referencia, sino que además, como en el caso de Aquae (2001)   nos remiten a preparaciones translúcidas y tintadas análogas a las que Summers muestra con tanta contundencia.

Mafa Alborés



https://www.vistaalmar.es/ciencia-tecnologia/biologia/2316-exposicion-animal-inside-out-maravillosa-anatomia-arte-animales

http://www.noticias24.com/internacionales/noticia/43741/en-fotos-la-cabeza-de-un-chimpance-serpientes-y-esqueletos-son-parte-de-la-coleccion-del-gran-museo-de-zoologia-de-londres/

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/search?q=recursos+expositivos+museo+historia+natural

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/11/vida-marina-imaginada-en-vidrio-por.html

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/11/adam-summers-como-pretexto-para.html

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2013/12/bioarte-iori-tomita-transformar.html

 http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/10/bibliotecas-gabinetes-de-curiosidades-y.html

martes, 21 de noviembre de 2017

Kelly Cassel y la necroantrozoología fotográfica glosada por Emma Kisiel.

Kelly Cassel


Emma Kisiel
Tal y como comenta Emma Kisiel en el artículo que nos dio a conocer a Kelly Cassel, era inevitable que la fotógrafa y analista americana no se hubiese sentido atraída por su obra, ya que ella misma ha realizado proyectos fotográficos propios en los que registraba intervenciones similares sobre el terreno donde localizaba animales muertos, especialmente víctimas de accidentes de tráfico en carreteras junto a espacios abiertos y paisajes naturales cercanos a áreas urbanas. Así lo hace constar Kisiel (a quien dedicamos una entrada en su día) en sus propias obras y en sus selecciones de artistas en su página de referencia, Muybridge's Horse.


Fleur Alston
 Artistas como Tamany Baker, Portia Munson, Maria Ionova-Gribina, constatan la presencia de un cierto número de artistas fascinados por la necroantrozoología artística, o, más concretamente, fotográfica, porque la fotografía es un vetigio de algo que fué, y la fotografía de un cadáver ejerciendo su papel de cadáver, sin relecturas evocadores mediante naturalizaciones ni taxidermia, es una peculiar forma de preservación mortuoria, en algunos casos, como Fleur Alston, de manera muy parecida a Cassel. Algunos de estos y otros artistas, la mayoría también seleccionados por Kisiel entre sus referentes, han tenido un espacio para el comentario aquí en El Animal Invisible, y no hacíamos referencia directa a ellos en la entrada anterior dedicada a Kate Bergin, pero nos sirven para enlazar con lo que comentábamos sobre la relación entre muerte y fotografía, tan distinta como recurso con respecto a la pintura en el sentido que otorgábamos a la taxidermia pictórica.

Kisiel nos dice respecto a la obra de Cassel:

Maria Ionova-Gribina
Desde que comencé a trabajar en At Rest, mi propia serie de fotografías que representan monumentos conmemorativos que construí alrededor de animales atropellados, hace más de seis años, siempre reaccioné fuertemente al trabajo de otros artistas que honran a los animales muertos. Tamany Baker, Portia Munson, Maria Ionova-Gribina: las que conozco se pueden encontrar en la etiqueta “memorial”. Memento Mori, de Kelly Cassel, que me entusiasmó descubrir a través de otro artista, recuerda a  Kit and Caboodle de Fleur Alston: ambas series prestan gran atención al detalle y círculos perfectos. Hay algo en el trabajo de Cassel que se siente fresco y casi arenoso. La luz es tan uniforme que parece sobrenatural o de otro mundo, y mirando las imágenes, siento que puedo oler el suelo y la vegetación. Me encanta la mención de huesos de Cassel en su declaración. Me hace pensar en la estructura innata en todas las cosas: rituales, vida, naturaleza, muerte.De la declaración de la artista: 

los rituales de la muerte son algo que es casi propio de la humanidad. Si bien varían de una cultura a otra, la idea sigue siendo la misma que una vida que se honra y se transmite. "Memento Mori" muestra los esqueletos de animales salvajes colocados dentro de monumentos conmemorativos de elementos naturales. Hay una pérdida para el ecosistema pero también una ganancia a través de los nutrientes y la vida proporcionada por el animal que regresa al suelo. Con un enfoque en la estructura esquelética dejada atrás, yuxtapuesta con algunos animales recientemente fallecidos, la serie enfatiza que al final todos nos reducimos a hueso. Estos huesos también portaron vida una vez, una que se hubiera ido sin reconocimiento y abandonados si no los hubiera encontrado. Estas imágenes inmortalizan al animal y lo honran en tanta valía como la vida humana. Hay algo maravillosamente trágico sobre la muerte y el proceso de descomposición.


Tamany Baker
Habíamos dedicado una entrada al trabajo artístico (y divulgativo del arte vinculado a los animales) de Emma Kisiel, y lo consideramos en su día un acontecimiento importante para El Animal Invisible por diversas razones.
En primer lugar queremos dejar constancia de la existencia de otros sitios web consagrados a glosar trabajos artísticos relacionados con el arte y la zoología, eso que nos hemos permitido denominar Antrozoología Artística.
En segundo lugar creo que ya podemos afirmar, pese a la escasez de manifestaciones críticas o académicas al respecto, que la antrozoología ha tomado el arte, que casi todas las manifestaciones artísticas más relevantes y con mayor repercusión están marcadas por la presencia de animales, iconografía animal o crítica al discurso naturalista y ecologista, como lógica consecuencia de las circunstancias socioeconómicas en las que se desenvuelve el arte contemporáneo.
En definitiva, creo que los temas y contenidos de este blog son mucho menos restrictivos y minoritarios que nunca, y tal vez siempre han tenido tal vigencia que su misma obviedad los hacía aparentemente invisibles. Algo está pasando en el mundo del arte, porque los animales están más presentes que nunca y son más llamativos que nunca, por lo que están buscados, vivos o muertos. Literalmente.

Lo que a finales del siglo pasado a mi me parecía un tema de creciente actualidad que por lógica habría de impregnar la cultura occidental y las preocupaciones de la filosofía, la ciencia y el arte, fue recibido con fría indiferencia y distanciamiento intelectual por parte de los responsables académicos vinculados a mis estudios doctorales, salvo muy escasas excepciones y, sin embargo, algo me dice que la relación entre animal humano y demás animales será la preocupación fundamental de la sociedad mucho más allá de los vaticinios de Blade Runners futuribles por Philip K. Dick. De hecho, el cine sigue mostrando a los animales y sus idealizaciones cinematográficas como foco central de muchas de sus producciones de mayor repercusión mediática, y en muchos casos la relación entre el ser humano y los demás animales es el núcleo temático sobre el que se sustenta la narración de forma novedosamente ecologista, obligadamente, incluso. Revísense si no los ecos animalistas en clave vegana de Noé, el proteccionismo anacrónico de En el Corazón del Mar, el simbolismo animalista de Vida de Pi o el fatalismo naturalista de El Último Cazador. Por si fuera poco, mientras oíamos hablar de proyectos de parques temáticos como Zootopía o el ambicioso Parque Zoológico/Safari de Dubai, los medios nos traían las macabras imágenes de los animales momificados en el terrible abandono del Zoo de Gaza, como si de uno de los proyectos artísticos a los que hoy nos referimos se tratase.

Portia Munson
Ya hicimos un comentario acerca de obras de arte con animales vivos, y nos ha sido inevitable hacer mención de otras en las que se representaban animales muertos o sus propios despojos pasaban a ser parte de la materialización de las mismas.
Los cadáveres de los animales siguen evocando su belleza en vida, o pueden pasar por estáticas representaciones de sí mismos cuando la fotografía y otras formas de reproducción se hacen cargo de ellos. Es comprensible, sin duda, paro también indudablemente preocupante.

Y es precisamente de esa vida/muerte artística de las formas animales lo que hoy queremos traer a colación.

He de reconocer que es algo que me incomoda, cosa que ya he dejado claro, por ejemplo, al referenciar obras artísticas que recurrían a la Taxidermia, y especialmente cuando dedicamos un comentario a la peculiar obra de Kate Clarck y otras mujeres artistas vinculadas al arte con animales disecados. Me intriga que el mercado del arte moderno y la cultura mediatizada, de predominancia anglosajona en occidente, acoja cada vez más ejemplos, especialmente en Norteamérica, de artistas que recurren a las artes de la taxidermia para sus intervenciones artísticas, y que en su mayoría sean mujeres.
Existe, además, en la fotografía, un carácter esencial que conecta con la muerte en cuanto que se trata de una forma más de preservación de las formas orgánicas más allá de la muerte, o de la vida. Los seguidores de este blog también han sido testigos de los múltiples ejemplos en que los fotógrafos han encontrado un motivo atractivo para sus objetivos en los animales muertos, cuya inmovilidad pasa desapercibida en el arte de la inmovilización.

Emma Kisiel se sirve de la fotografía para indagar en los signos visuales que se desprenden del cuerpo inerte de un animal y nos ofrece instalaciones efímeras eternizadas gracias al medio fotográfico a modo de rituales funerarios con los que dignificar y recordar la presencia de los ejemplares muertos (a menudo por intervención humana más o menos involuntaria). En sus principales series fotográficas se sirve de la presencia de cadáveres encontrados de formas diversas.



En algunos casos, como hemos descrito inicialmente, interviene en la escena disponiendo ofrendas naturales, pétreas o florales para crear orlas o aureolas, coronas funerarias ornamentales con las que presenta sus respetos a la belleza aún visible de los animales muertos. En otra modalidad de sus trabajos, los acoge en su hogar para curarlos o intentarlo, y tanto si viven como si mueren, documenta su presencia en una situación de amor y cuidado.


En una tercera modalidad, fotografía los cadáveres de animales víctimas de accidentes de circulación u otras circunstancias como si durmieran plácidamente, como si le quisiera conceder una última oportunidad de vivir un momento placentero.
En trabajos anteriores, Kisiel ya había demostrado su interés por los animales y por sus anatomías alternativas a nuestra propia animalidad humana, por sus interacciones y por su manera de actuar en la naturaleza, pero, sobre todo, por la manera en que nosotros lo percibimos, lo representamos y lo reproducimos. Así, como tantos otros fotógrafos, se ha sentido fascinada por los dioramas de los Museos de Historia Natural, con sus animales naturalizados y sus escenografías naturalistas. Y lo curioso en este caso es que su atención suele centrarse no en los animales taxidermizados que aparentan estar vivos, al menos en una fotografía, sino en aquellos cuyo papel en la dramatización del diorama es estar muertos. Animales muertos simulando otra muerte.

Emma Kisiel
Pero la aportación de Kisiel al mundo de la Tánato-Antrozoología Artística no se queda ahí, puesto que recopila y documenta el trabajo de otros artistas a través de un sitio web cuyo título entraña toda una declaración de intenciones: The Muybridge's Horse, el caballo de Muybridge, en referencia a las cronofotografías del pionero del arte fotográfico y cinematográfico que pusieron en jaque al mundo del arte acerca de la correcta representación gráfica del movimiento locomotriz del caballo. Recientemente, en una presentación de su obra fotográfica y su labor divulgativa y crítica desde dicho sitio web en Skylight Studios para el Annenberg Space for Photography, Kisiel ofreció una conferencia audiovisual titulada "Seeing Animals" ("Ver Animales") cuyo visionado recomendamos para conocer más de cerca a nuestra protagonista de hoy.

Emma Kisiel
Emma Kisiel tiene una licenciatura en bellas artes con énfasis en la fotografía de la Universidad de Colorado en Denver. Su trabajo ha sido publicado en línea en Lenscratch, Esquire Magazine Russia, F-Stop Magazine, Feature Shoot, Juxtapoz Magazine, y en Huffington Post, y en publicaciones impresas como las revistas BLINK Magazine y Shots Magazine. Kisiel es también autora del índice de blogs y artistas on line, The Muybridge's Horse. Las fotografías de Emma Kisiel son una exploración de las formas en que los seres humanos gustan experimentar e interactuar con los animales. Kisiel utiliza la fotografía para documentar y reflexionar sobre tres temas fundamentales: 
1) su propia cercanía emocional y física con los animales, tanto vivos como muertos 
2) la importancia y el futuro de la taxidermia en los museos de historia natural
3) la cultura del siglo XXI de los lugares donde los visitantes pueden experimentar los animales en cautiverio y en conservación. 
A menudo, sus imágenes cuestionan la autenticidad de los momentos que compartimos con los animales, así como nuestra comodidad con nuestra propia mortalidad. 
Aunque a veces repulsivas y de confrontación, las fotografías de kisiel llaman la atención sobre el valor inapreciable de los animales y la importancia de una relación con ellos, en una forma sincera y genuina.

Una nota en su página web advierte que ningún animal fue perjudicado o dañado por la artista en la realización de las imágenes que aquí se presentan. La mayoría de los animales fueron hallados como ("Roadkill") víctimas de atropellos. Con respeto y con leyes como la Ley del Tratado de Aves Migratorias en mente, todos los animales (en particular, aves nativas) fueron dejados en libertad o devueltos al lugar de reposo original en el que fueron encontrados.

He de decir que no es sólo el turbador efecto de sus imágenes y la calidad de sus fotografías lo que me atrajo de Emma Kisiel, sino su concienzuda observación de la presencia de los animales en el trabajo de otros artistas y su metódica documentación a través de su página web/blog The Muybridge's Horse, que llamó mi atención inicialmente por la obra de otra artista, y es que, como ya he mencionado, la mayoría de los artistas glosados son mujeres americanas, y en la mayoría de los casos en sus obras los animales están muertos, aunque también le interesan otros autores que no usan cadáveres ni despojos, ni los registran, sino que fotografían animales vivos en libertad o en situaciones peculiarmente condicionadas por influencia humana, o que representan o reproducen animales con estilos e intenciones alternativas.

Kisiel se ofreció amablemente a responder a las preguntas de El Animal Invisible:

 ¿Por qué este interés en los animales muertos?

Creo que existe tanto arte sobre animales que explora la muerte y utiliza animales muertos porque los seres humanos son naturalmente curiosos acerca de la muerte. 
Debido a que los cuerpos humanos muertos generalmente se preservan de forma muy privada y lejos del acceso y la vista del público, nos volvemos a los animales para trabajar a través de nuestras preguntas y nuestra fascinación sobre el tema. Vivimos muy de cerca con los animales y los consumimos en muchos aspectos, pero todavía nos sentimos muy diferentes de ellos, y es probable que sea debido a esto que sus cuerpos sin vida no nos molestan ni nos perturban de la forma en que los cuerpos humanos sin vida lo hacen. 
Creo que hay infinitamente más arte acerca de los animales mostrados con vida, pero no puedo negar (como he aprendido al trabajar en "El Caballo de Muybridge") que hay muchos artistas que realizan sus obras sobre la muerte de los animales. También creo que sentimos que estas muertes deben ser reconocidos en algún nivel similar a la forma en que reconocemos las muertes de los seres humanos, porque en este momento la gente parece que se preocupa muy poco cuando un animal muere.

¿De dónde viene este renovado interés, por ejemplo, por la taxidermia como una propuesta artística?

Veo la taxidermia no sólo como una manera de prolongar la vida, sino también como una forma de congelar el tiempo, como la fotografía. En lo personal, me siento atraída por la taxidermia, ya que me permite continuar experimentando el animal y mirarlo de cerca de una manera de la que no sería capaz en vida. Una vez más, creo que otros artistas prefieren trabajar con la taxidermia, ya que es accesible, y permite el acceso. También es un poco una moda del momento, pero durante mucho tiempo ha sido una forma muy respetada de educación (museos de historia natural, etc.). La taxidermia probablemente no tendrá presencia en los museos de historia natural del futuro, y creo que ahora existe un deseo general de explorarla y documentarla.

Y por último, 
¿es coincidencia que los redactores de los blogs mencionados y la mayoría de los artistas que utilizan la taxidermia o fotografían imágenes de cadáveres sean mujeres, en su mayoría vinculadas directa o indirectamente a los EEUU?
 No, no creo que sea una coincidencia. Según mi experiencia, las mujeres son más empáticas y sensibles, tanto para con los animales como respecto al tema de la muerte, que los hombres, por lo que en consecuencia creo que es interesante que la mayoría de estas figuras del arte sean mujeres, no creo que sin razón. En cuanto a "vinculadas a los EE.UU.", si quieres decir que estas personas también son americanos / trabajan en los EE.UU. yo no puedo hablar de eso, ya que mi única experiencia es como americana yo :) Sé que en los Estados Unidos la muerte se mantiene muy oculta, y muchos artistas quieren empujar en contra de eso. Pero no tengo experiencia personal acerca de cómo la muerte se maneja en otros países, así que no puedo decir más que eso.


Kelly Cassel, por su parte, declara: La fotografía es mi herramienta para archivar y preservar. Mi trabajo tiene como objetivo recordarle a la gente lo que los rodea, de dónde venimos y nuestra relación con el mundo que nos rodea. Este proyecto basado en fotografías, Memento Mori, es una serie que rechaza el complejo de superioridad humana e intenta rectificar nuestra falta de compasión por otras especies. Con este proyecto, pretendo recordar a las personas que todos evolucionamos a partir de una forma de vida básica similar y que cuando morimos, todos dejaremos atrás los huesos. Envío este mensaje a través de una exhibición ritual de huesos que se descubrieron mientras exploraba bosques, campos y carreteras. Estas son muertes que de otro modo habrían pasado desapercibidas. Estas imágenes se hacen para honrarlas y la vida que tuvieron, inmortalizándolas. Me concentro en la forma de un círculo para hacer referencia al ciclo de vida. Hay un equilibrio continuo en los ecosistemas que dependen el uno del otro, y nos hemos alejado de eso.

En la muerte, todos somos iguales.






Kelly Cassel se graduó recientemente en el Instituto de Arte y Diseño de Milwaukee.

Kelly Cassel

Memento Mori





























kellycassel.com


http://muybridgeshorse.com/2017/10/09/kelly-cassel/

viernes, 16 de junio de 2017

Falsificar falsificaciones. Expectativas y biología. Criptozoología. Juan Cabana y los límites del arte naturalista.

Supuesta sirena hallada en la playa de Caranza en Ferrol (obra del artista Juan Cabana)

Hace apenas un par de meses se divulgaba por diversos medios la aparición de una criatura en una playa de Ferrol, y, como suele ocurrir en estos casos, se da muy poca información adicional acerca del impacto o los detalles del suceso, que apunta claramente a una broma mediática o a una falsificación en toda regla. La foto que acompaña a la noticia llamó mi atención por coincidir la criatura mostrada con la que ya se había visto con anterioridad respecto a una noticia similar que llegaba desde Rusia, así que decidí echar un vistazo para averiguar la autoría de la escultura fotografiada y su relación con otras "apariciones" similares de tema criptozoológico.

Para abreviar diré que pude comprobar que se trata de una obra del escultor Juan Cabana, y he podido constatar que existen muchas otras noticias similares sobre criaturas monstruosas, desconocidas o extrañas (generalmente marinas) que se han colado entre los motores de búsqueda y que se corresponden con otras tantas obras del mismo autor, por lo que he decidido que Cabana se ha ganado un puesto destacado entre los artistas que consiguen que sus obras tengan gran visibilidad mediática al margen de su autoría, su calidad o su aportación artística. Este tipo de juego especulativo es muy antiguo, y ya en diversas ocasiones comenté cómo nme vi implicado en producciones de este tipo, especialmente a través de un proyecto de Sandro Alviani en el que participé hace ya unos cuantos años.

Mafa Alborés
De hecho, al buscar "hadas", "hadas reales" y expresiones similares en el buscador de imágenes de google, una serie de imágenes de mis trabajos, convertidos en obras anónimas que trascienden a mi autoría o a la dirección de Alviani, aparecen entre los resultados como si se tratase de misterios sin resolver del campo de la biología, lo que en cierta manera formaba parte de los objetivos del proyecto.

Este se basaba principalmente en dar una vuelta de tuerca al concepto de falsificación e iba un poco más allá al convertir a las propias falsificaciones en piezas peculiares de una especie de género artístico particular y valorable según ciertos criterios de credibilidad, creatividad, coherencia científica o sencillamente poder de seducción o persistencia icónica.

Obispo de mar
Se trataba, pues, de observar las características de las falsificaciones más famosas y también de las más convincentes y analizar por qué, porque el reto era exponer objetos a sabiendas de que se trataba de antiguas falsificaciones.

La vuelta de tuerca añadida se basaba en el hecho de que ni siquiera se trataba de una colección de antigüedades de la falsificación, sino de "falsas falsificaciones" a las que se atribuía una cierta solera debido a su supuesta antigüedad, lo que al fin y al cabo les otorgaba un cierto interés documental e histórico, e ilustraría los criterios de realismo y verosimilitud de épocas pretéritas.




Pongamos un ejemplo bastante bien conocido y muy documentado:

Juan Cabana
Realizando ciertos cortes precisos a un pez raya y dejándolo secar, se obtenía hace ya siglos lo que parecía una extraña criatura marina humanoide conocida como monje de mar, que se ha colado en los bestiarios y antiguos libros ilustrados de (proto)zoología desde los tiempos de Ulises Aldrovandi (en cuyo caso se caracterizaba como una especie de dragón marino), y esta especie criptozoológica sigue apareciendo en mercadillos e infinidad de galerías y gabinetes de horrores y curiosidades. Ni que decir tiene que existe la versión del propio Cabana de tan ilustre falso animal, y como casi siempre sirviédose de una raya (en ocasiones se ha conseguido un efecto muy similar mediante peces cartilaginosos similares a las rayas, como tiburones ángel y análogos -en general, tiburones de hábitos biológicos vinculados al fondo arenoso y de cuerpo predominantemente plano y anchas aletas pectorales-).
Grabado de la obra de Ulises Aldrovandi
Lo curioso del caso de los monjes y dragones marinos es que sugieren un rostro humanoide con cara y ojos, aunque lo que percibimos como ojos son en realidad los orificios nasales de ubicación ventral (los ojos auténticos del animal están posicionados en la cara dorsal, opuesta, de su cuerpo).

Pero la insólita morfología aparente del insólito animal y su inequívoco aspecto de aunténtico vestigio biológico, natural es la mejor carta de presentación de este tipo de reproducciones, ya que algo nos dice que están hechos de auténtica materia orgánica, por lo que consiguen salirse en un principio del mero ámbito de la escultura o la manufactura.
Mafa Alborés
No obstante, la conservación de ejemplares biológicos es problemática y acaban por asemejarse a toscos muñecos si no gozan de óptimas condiciones de preservación. Resulta más detalladamente realista, o cuando menos mucho más informativa, una escultura anatómica del siglo XIX que un cadáver auténtico, pero observados en detalle, la escultura delata estar hecha de cerámica o de cera, y el cadáver, pese a estar cauterizado y deformado, oscurecido, revalará mínimos de talles que confirmarán su autenticidad a simple vista.

Mafa Alborés
Juan Cabana
Este desconcierto perceptivo es lo que Alviani pretendía conseguir con el acabado de las piezas de sus exposiciones, por lo que muy a menudo recurríamos a materiales orgánicos auténticos para lograr esa dosis de verosimilitud y es exactamente el mismo criterio por el que se rige Cabana para sus obras, cubiertas generalmente de piel de peces y otors animales o estructuradas sobre auténticas piezas óseas de diversas especies para conseguir aparentes criaturas quiméricas en un estado de conservación que sólo llegue a aceptable, obligándonos a intentar imaginar cómo era el animal en vida.

Hace apenas un par de entradas recordábamos el célebre caso del ornitorrinco, tomado en principio por un falsificación por los primeros naturalistas que tivieron la ocasión de observar los restos de un ejemplar, y que estaban ya habituados a que les ofreciesen especímenes manipulados para aumentar su rareza y consecuentemente su valor mercantil. Ni que decir tiene que el grado de observación y conocimientos por parte del científico determinaban el límite de credibilidad que los artesanos se permitían aplicar a sus piezas, y el grado de conocimientos de éstos para aportar una cierta coherencia morfológica.

Mafa Alborés
En nuestro caso particular, en colaboración con Alviani, procurábamos cuidar las texturas y acabados de nuestras piezas, e incluso aportar una cierta lógica anatómica sirviéndonos libremente de una cierta anatomía comparada para que los ejemplares obtenidos fuesen reconocibles como falsos, con el cierto encanto que ello conlleva, pero que a la vez pudiesen colar por auténticos o, en caso de que no fuera así, que se ajustasen a criterios de credibilidad ingenuos desde nuestra propia coetaneidad, y que así pareciesen pertenecer al ámbito de las falsificaciones naturalistas de otras épocas más faltas de información visual precisa o directa. La iconografía recogida en las ilustraciones de bestiarios y relatos fantásticos reproduce por copia y repetición determinadas características del aspecto que ofrecería un gnomo, un kappa, un duende o un hada, pero también es cierto que este esterotipo sufre cambios y aportaciones dependiendo del lugar y del tiempo. 
Mafa Alborés

Juan Cabana
Así, pues, intentábamos que las hadas, al pertenecer a tradiciones culturales que las describían como antropomorhas o humanoides, pareciesen como mínimo auténticos primates, y nuestros modelos eran ejemplares de simios y monos nonatos conservados en glicerina o formol. La base que utilizábamos para modelar la escultura eran esqueletos humanos a escala de juegos didácticos de anatomía, y preferíamos modelar con cera natural de abeja a la que aplicábamos fibras de lana teñida para simular atisbos del sistema circulatorio.

Una vez hecho esto aplicábamos un acabado superficial en látex natural, transparente y brillante una vez seco, pero que se vuelve traslúcido co la piel natural al sumergirlo en agua en un recipiente transparente. En otras ocasiones utilizábamos finos pergaminos tratados en húmedo que una vez secos daban la apariencia de la piel reseca y envejecida de un ejemplar biológico auténtico, o buscábamos texturas naturales transferibles al objeto de viversas maneras

Mafa Alborés

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A decir verdad, Alviani se inspiraba en trabajos similares realizados para cine, pero, sobre todo, en eos objetos al filo de lo cutre y lo sorprendente que se podían encontrar en gabinetes de ferias, museos y exposiciones itinerantes de dudoso calado pero de indudable y evocador poder de sugestión, pero su vinculación profesional con las exposiciones zoológicas de divulgación de marcado carácter pedagógico o científico, especialmete aquellas mostrando ejemplares vivos, le hacían tener una perspectiva exigente debida al contacto habitual con vestigios zoológicos auténticos.

Mafa Alborés

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Mafa Alborés
Al margen de mis colaboraciones con Alviani, y precisamente lo que nos hizo compenetrarnos por un interés común, yo ya había realizado piezas artísticas basadas en la estética propia de los recursos expositivos más habituales en los museos de historia natural, haciendo hincapié en fósiles, ejemplares preservados en medios transparentes antisépticos y, cómo no, en la taxidermia.

Geno Rey para Sandro Alviani
En muchos casos, los recursos técnicos y materiales eran prácticamente idénticos a los empleados para las piezas expositivas de Alviani, y, sin duda, coinciden en su mayoría con los recursos técnicos empleados por Juan Cabana, el peculiar artista venezolano afincado en florida al que dedicamos la entrada de hoy.
Juan Cabana
La peculiaridad de Cabana no reside en sus logros técnicos, ni en una especial creatividad a la hora de especular sobre el poible aspecto que tendrían míticas criaturas fantásticas en caso de toparnos con ellas en la realidad. Tampoco reside en el propio hecho de dedicar su producción a este tipo de criaturas, ni al hecho de hacerlas pasar por auténticas o de convertirlas en piezas de exposición en galerías de arte, sino en el hecho de conseguir hacerlas partícipes de un amplio abanico de posibilidades iconográficas. El uso dado por muchos de sus compradores a sus piezas es el juego perverso de hacerlas aparecer en las redes o en las noticias gráficas como documentos fotográficos que pretenden pasar por sorprendemente auténticos y desde el anonimato de la autoría.

Por lo tanto, lo verdaderamente particular y distintivo de las esculturas de Juan Cabana es que no constituyen su obra final, ya que su destino es ser fotografiadas por personas ajenas y son las fotografías las que realmente perduran y establecen un contacto o una cierta comunicación con su público. Es autor indirecto, por tanto, de falsificaciones fotográficas o documentales, por encima de escultor especializado en determinado tipo de piezas.

Desde el gigante de Cardiff, o el Hombre de Piltdown podríamos mencionar un gran número de "fakes" ilustres sobredamente comentados y analizados por los analistas de la historia de la ciencia como Stephen Jay Gould y tantos otros. En ocasiones, las falsificaciones han sido involuntarias o producto de malinterpretaciones, como el célebre caso de Anomalocaris, cuyas mandíbulas habían pasado por una especie remota de crustáceo. En la actualidad parece que hemos vuelto a las supersticiones de la Edad Media al amparo de la ambigua divulgación de falsos documentales al estilo de La Verdadera Historia del Cine ("Forgotten Silver") de Peter Jackson aplicados a la Historia Natural, como el famoso falso documental de Discovery Chanel, en realidad una ingeniosa película de ficción que dio lugar a una secuela, y que fue tomado en serio recientemente por gran parte de su público pese a poder identificar en alguno de sus testimonios videográficos, por ejemplo, al joven actor posteriormente famoso por la saga de las Crónicas de Narnia. "Caminado entre dinosaurios", "Caminando entre las bestias" o "Dragones, una fantasía hecha realidad".

Las faunas futuribles del ilustrador naturalista Dougal Dixon, al amparo de los prólogos de Desmond Morris, recuperaron la curiosidad por las posibilidades especulativas de la evolución en realidad siguiendo la estela de las fabulaciones que se colaban en los bestiarios medievales y acabaron, gracias al establecimiento de los recursos digitales en los medios documentales, por convertirse en documentales videográficos de calado científico al estilo de series comoel parque de la prehistoria del famoso presentador reputado naturalista Nigel Marven, antaño colaborador del ilustre David Attenborough y posteriormente conductor de prestigiosas series documentales cuyo formato era calcado por las dedicadas a especulaciones dinosaurianas inspiradas por el parque jurásico de Crichton y los logros visuales de ILM para la versión cinematográfica de Steven Spielberg. Llegados a este punto, me gustaría destacar mi admiración por las grandes dotes de Marven como divulgador y su exquisito carisma como naturalista de los medios audiovisuales aumentada por su capacidad para ejercer de convincente actor que se interpreta a sí mismo simulando la presencia de animales ausentes que han de ser introducidos digitalmente con posterioridad. También me parece gracioso y digno de mención el hecho en relación a la frecuente confusión entre Richard Attenborough (el ilustre actor y director de cine inglés que encarnó al millonario naturalista aficionado y hombre de espectáculo propietario del Parque Jurásico de la saga fílmica) y el no menos ilustre científico y divulgador David Attenborugh, hasta el punto que a menudo se menciona que un científico real encarnó al empresario, a lo que siguió la supuesta leyenda de que se trataba de una coincidencia onomástica debido a que se trtaba de su hermano, pero lo más gracioso de todo es que esta última leyenda urbana es falsa como leyenda dado que, efectivamente, Richard y David son (eran, dado que Richar falleció hace poco tiempo) hermanos en la vida real.
La presencia y buen hacer de Nigel Marven en sus series sobre fauna de todo el mundo le han otorgado un innegable y merecido prestigio además de la simpatía del público ante su imagen que se asemeja a una interpretación a cargo de un actor como Michael Palin (el parecido físico entre ambos también ha dado lugar a absurdas confusiones). Como decíamos más arriba, su grandes dotes interpretativas le han facilitado resultar extrañamente creíble y convincente cuando se enfrenta a expediciones en el tiempo para mostrarnos fauna extinta al estilo de un documental real, y, al fin y al cabo, sirviéndose de la magia del montaje y el uso de imágenes de archivo para generar un discurso coherente, cosa que a la postre hacen todas las producciones audiovisuales sobre la vida natural. El tránsito del siglo XX al XXI ha traído consigo este tipo de producciones que pueden coger por sorpresa al público menos preparado o más desinformado, y no sólo generan confianza en lo recreado, sino subsidiariamnete, desconfianza en las informaciones auténticas. La credibilidad de la fotografía en el siglo XIX ponía en jaque el rigor de cronistas tan ilustres como Arthur Conan Doyle ante el caso de las Hadas de Cottingley, pero hoy en día el hecho de que algo aparezca en una fotografía no confirma en absoluto su existencia porque las posibilidades del Photoshop han acabado por siempre con este criterio y nos ha devuelto a la confusión entre realidad y ficción propias de la Edad Media.
Tal vez el mejor ejemplo de artista que ha sabido exponer esta cuestión e indagar en los límites entre ciencia y ficción sea Joan Fontuberta, y sus trabajos más ilustres en este sentido serían su parodia del paradójico sentido histórico de las fotos botánicas de Karl Blossfeldt en "Herbarium" o su célebre colaboración con Pere Formiguera para generar su ya paradigmático proyecto "Fauna Secreta". Sus flirteos con la criptozoología hecha realidad mediante la documentación fotográfica le han obligado a recurrir a la escultura, la taxidermia y la escenografía, así como el fotomontaje, para ofrecer un producto final genuinamente fotográfico y paradójicamente esclarecedor.

Juan Cabana
Por casualidades de la vida profesional, como ya he apuntado, yo mismo me he visto frecuentemente vinculado a este tipo de trabajos inspirados en la especulación pseudocientífica y tenido la suerte de disfrutar de una cierta cercanía circunstancial con alguno de los proyectos mencionados de Fontcuberta, así que comprenderéis que haya querido dedicar una entrada a los trabajos de Juan Cabana, quien, sin duda alguna, se ha procurado un lugar de honor en el mundo de las falsificaciones naturalistas icónicamente persistentes desde un sorprendete anonimato.

El hecho de que mayormente Cabana se centre en las criaturas marinas creo que se debe, aparte quizá de una personal preferencia estética o técnica, a que el artista es plenamente consciente de que aparte de lo que pueda ofrecernos el especio exterior, los misrios y sorpresas que nos pueda deparar la fauna natural se hallan en las profundidades de los océanos, pese a los modernos medios para sacar a la luz a los habitantes de sus inmensos abismos. Tal vez también se deba al tópico recurso de la ciencia ficción basado en la venganza de la naturaleza a través de sus vengativas criaturas, y el mar oculta suficientes misterios como para que nuestros desmanes y desvaríos ecológicos provoquen su desdichada salida a la superficie o su lógica venganza.



La aparición de restos orgánicos de criaturas marinas sigue ofreciendo grandes posibilidades, porque históricamente hemos tenido una visión fragmentada de estos seres, y las raras ocasiones en que aparecían en la costa liberados de su velo acuático para exponerse desprotegidos ante nuestros ojos ha constituido desde antaño un tremendo empujón a nuestros conocimientos a la vez que a nuestras fantasías y especulaciones. Comentábamos esta cuestión al respecto del poder iconográfico de las ballenas en la entrada precedente, y os anticipamos que en ello nos centraremos en próximas entradas.

Mafa Alborés




Rescato un comentario de Kim Bannerman acerca de las obras de Juan Cabana seguido de una selección de artículos y comentarios de diversas fuentes sobre sus trabajos, especialmente la sinfonía oceánica instigada por Hernán Bas:


 El arte oceánico de Juan Cabana 
De Kim Bannerman 

Las sirenas existen en el crepúsculo entre la tierra y el mar, en la zona intertidal psicológica entre el que da vida y el que toma la vida. Deseosas, seductoras y seductoras, estas diosas anfibias de los mitos clásicos se burlan descaradamente de los afectos de un hombre, ofreciéndole dulzura y trayendo solamente la muerte. Las pinturas de los pre-rafaelitas representan a las sirenas como hermosas doncellas con una cola acuática plateada, que peinan sus lujosas cabellos en un sereno reposo a lo largo de una plácida orilla, pero las sirenas de antaño no eran ni tan inocentes ni recatadas. Con la curva sensual de sus pechos y la oscuridad dulce de sus ojos de ensueño, esas deidades oceánicas medio olvidadas prometieron revelar los secretos de las brazas inalcanzables, sólo para ahogar a los hombres con su salvaje afecto.Estamos fascinados por las sirenas porque representan lo desconocido, lo místico y el peligroso depredador detrás de una cara elegante. Las sirenas han capturado nuestro interés de la misma manera en que snared los corazones de los marineros, nos vertiendo y desorienting, tirándonos bajo las olas turquesa. Muchas de las historias más antiguas afirman que los Merfolk no tienen lenguas, pero esto no les impide lanzar su hechizo sobre el pobre desgraciado que se enamora de ellos; Un cuento habla de la hija de un pescador que se enamora de un merman, pero cuando descubre que nunca puede proclamar su amor por ella, lo sigue en el océano, sólo para perecer.


Algunos afirman que las sirenas todavía cantan sus melodías sin palabras, jugando entre las aguas y las olas. Juan Cabana, vagando por las playas solitarias de playas aisladas, a menudo ha encontrado los restos mortales de estas criaturas. En la vida, nadan por debajo de la superficie y rara vez se elevan desde el fondo, pero al morir, las tormentas despiadadas lanzan sus cuerpos desde las aguas oscuras para depositarlos en la arena blanca. Juan conoce las calas lejanas donde las llevan las corrientes, y recoge sus restos con la esperanza de preservarlos, honrándolos y demostrando a la humanidad que no somos la única especie inteligente en este hermoso planeta. Estos teratismos de terrible belleza, salvajes y exóticos, se encuentran más allá de la mancha de la civilización humana. Viven en armonía con su entorno acuático, y el respeto de Juan por ellos ha resultado en una búsqueda interminable de sirenas y monstruos marinos alrededor del mundo.Las sirenas de Cabana no son suaves doncellas pre-rafaelitas. Estas sirenas nos seducen, no con su belleza de sirena, sino con piel de pergamino y ojos embrujados. Su atractivo radica en su honestidad hipnótica. Las sirenas de la cabaña han sido dragadas de las profundidades stygian, donde la presión y la oscuridad interminable crían monstruos dentados spine-dientes y scenseers simies grotescos. Estas criaturas son las hermanas y hermanos de la sirena de Barnum, algunas se arrastran desde las orillas de una laguna, otras se extienden como especímenes en un laboratorio. Seethe con la vida, nos llaman con las lenguas agudas y los dedos torcidos, ruegan para arrastrarnos abajo en el abismo. Desde las trincheras del medio del océano y los canales sin fondo que vienen.Juan Cabana ha capturado a las sirenas, y sus sirenas prometen enraizarte.

Ocean's Symphony

Incluye treinta y ocho obras en varios medios por el joven artista con sede en Miami que fueron recogidas en los últimos diez años por la familia Rubell. Nacido en 1978 y graduado de la Escuela de Artes del Nuevo Mundo en Miami, Bas se ha convertido en uno de los artistas más célebres del sur de la Florida. Su obra, que incorpora imágenes románticas y clásicas, encuentra inspiración en la cultura juvenil y gótica, diseños de moda y libros, entre ellos la serie de Hardy Boys, así como la obra de Wilde, Huysmans y otros escritores del período Estético y Decadente De la literatura reimaginada desde la perspectiva de un joven artista gay.  
En el centro de la exposición se encuentra una instalación de video y escultura de gran escala, Ocean's Symphony, un suntuoso homenaje al mito de la sirena (la pieza central de esta instalación es un Merman creado por Juan Cabana para Hernán Bas ).


Hernán Bas: Trabajos de la colección de la familia Rubell

Museo de Brooklyn. Del 27 de febrero al 24 de mayo de 2009, Morris A. y Meyer Schapiro Wing, 4to piso, 200 Eastern Parkway, Brooklyn, Nueva York 11238-6052. Organizado por Mark Coetzee, ex director de la Rubell Family Collection; La presentación del Museo de Brooklyn es coordinada por Charles Desmarais, Subdirector de Arte. La exposición es posible gracias al fondo de exposiciones Martha A. y Robert S. Rubin. El catálogo de la exposición se puede comprar en el Museo de Brooklyn o en línea en la librería RFC.
 

Para obtener más información, visite: www.brooklynmuseum.org/exhibitions/hernan_bas


http://www.thefeejeemermaid.com/gallery1.htm


Bienvenidos a la galería acuática de arte de Juan Cabana. Estas creaciones de medios de comunicación surtidas(mixtas) atraviesan del año 2001 a nuestro presente. Cada uno de estos ensambles incorpora el empleo de pescado auténtico (la piel, aletas y dientes).


http://www.nayaritenlinea.mx/2013/08/10/sirenas-del-escultor-juan-cabana-son-usadas-por-bromistas-que-suben-videos-falsos-a-internet?vid=50643

Juan Cabana, un escultor que vive en Florida, comenzó a llamar la atención desde el año 2000 con sus fantásticas y algunas horrorosas esculturas de sirenas y seres marinos.
Él es el responsable indirecto de que los bromistas de la red, hayan utilizado sus esculturas para producir videos y fotografías con el fin de engañar a los usuarios de internet y redes sociales sobre la existencia de sirenas y monstruos marinos.
Tal es el caso del video que circuló por la costa Norte de Nayarit sobre una supuesta sirena aparecida en Palmar de Cuautla. Se trató de un video que muestra a la escultura de una sirena "disecada" en la playa que ha sido decenas de veces reeditado en distintas partes del mundo. Es una de las obras más famosas de Juan Cabana.
Cabana utiliza como materias primas, la carne, los órganos, la piel y dientes de peces, a las que agrega figuras humanoides.

http://www.taringa.net/posts/imagenes/1485532/Galeria-de-Juan-Cabana-sirenas-WTF.html




























































All images are copyright (c) 2001, Juan Cabana. All rights reserved

http://www.thefeejeemermaid.com/gallery1.htm

http://www.thefeejeemermaid.com/index.htm

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/p/mafa-albores-volumetrias-escultura.html