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sábado, 29 de febrero de 2020

Arañas. Iconografía. Comentario inspirado por una interesante recopilación de Javier Fuentes.

Guido Mocafico

Volvemos a nuestras asociaciones entre arte y zoología, centrándonos en esta ocasión en la iconografía de la araña y el poder evocador y simbólico de estos artrópodos.
Nos aprovechamos oportuna y oportunistamente, para ello, de una recopilación de obras artísticas protagonizadas por arañas que nos ofrece Javier Fuentes desde El Hurgador (Arte en La Red), uno de nuestros clásicos sitios web de referencia al que ya hacía tiempo que no sustraíamos contenidos.

Guido Mocafico
Como introducción o comentario a lo expuesto por Fuentes, diremos que la araña es uno de los animales con más carga simbólica y arquetípica de la historia de la humanidad. Existen infinidad de estudios y trabajos teóricos al respecto, y sería muy arduo y extenso referirnos a ellos con propiedad, por lo que cualquier explicación sucinta al poder iconográfico de la araña o de su presencia en las artes plásticas sería claramente insuficiente. Si alguien quiere profundizar un poco más en la simbología de la araña a lo largo de la historia y las culturas, le podemos recomendar "Las arañas en la cultura y la Historia de Occidente", de Victor J.Montserrat y Antonio Melic, trabajo del que pueden disponer en forma de PDF publicado en Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa (S.E.A.),50 (30/06/2012): 631673.

No obstante, tal y como hicimos en alguna ocasión respecto a otras familias o especies animales de gran importancia icónica, como por ejemplo la serpiente, sí podemos ofrecer nuestro punto de vista y una somera explicación a la persistencia de la imagen de la araña y su protagonismo entre las principales filias y, sobre todo, fobias de carácter zoológico.

La araña comparte con la serpiente una aversión ancestral por parte de los seres humanos debida a su simplicidad gráfica y asu problemática identificación escópica.

Guido Mocafico
La serpiente es una línea cambiante y sinuosa, de ambigua identificación. No presenta un esquema orgánico con un tronco y unas extremidades, con una cabeza y una cola de inmediato reconocimiento. Plantea una duda visual y por ello es problemática. Necesitamos saber dónde está su cabeza para entender su delante y su detrás, su arriba y su abajo, tan importantes para situarnos ante una presa potencial o ante un potencial atacante. La memoria visual exige además un especial grado de atención para distinguir las especies venenosas o agresivas de las inofensivas, y, por extensión, todas ellas implican una potencial amenza mortal aunque sean inofensivas o no venenosas.
Es curioso que respecto a las arañas mucha gente piense que no todas son venenosas aunque todas lo sean en mayor o menor medida, y se establezcan categorías entre las inofensivas y las pocas especies europeas de ponzoña más preocupante (como las tarántulas, pequeñas en comparación con las migalas sudamericanas que extrañamente se han apropiado de su nombre) mientras que en países tropicales o en Australia, independientemente de su tamaño o aspecto amenazador, cualquier ejemplar puede ser considerado temible para el ser humano. Algunas, como la viuda negra, han adquirido fama de mortalmente venenosas aunque las estadísticas lo nieguen, pero son visualmente reconocibles por ciertos rasgos característicos y una imagen vale más que mil aclaraciones taxonómicas.

En todo caso, la araña presenta una cierta ambigüedad gráfica semejante a la de la serpiente aunque por motivos opuestos. Mientras la serpiente carece de extremidades, o constituye más bien una extremidad única y autónoma, la araña ofrece una forma esquemática radial, con múltiples extremidades que emergen de un centro dificultando la identificación inmediata de su posición, de su orientación. Parce poder moverse en cualquier dirección y esa simetría radial es la base, posiblemente, de la advertenciarquetípica y de la alerta irracional.

Al respecto de la serpiente, gran competidora de la araña en cuanto a miedos y fobias arquetípicos, decíamos con anterioridad:

 Es casi una norma la aversión, en la cultura occidental, por las serpientes (podría decirse que por los reptiles en general). Esta repulsa, combinación de asco y miedo, genera odio y repugnancia. Está tan arraigada que hace notorias sus manifestaciones contradictorias, como la impasividad o incluso el afecto de muchas personas frente a los reptiles. Los individuos que muestran este tipo de simpatía por estos animales, hasta el punto de cuidarlos y alimentarlos, domesticarlos, son tachados de extraños por el occidentalito de a pie.
Dentro de los primates, nuestros parientes biológicamente más próximos, gorilas y chimpancés, muestran la misma repulsión por las serpientes, repulsión que los progenitores se preocupan por reafirmar en sus vástagos.
Esta actitud basada en el aprendizaje podría indirectamente incluirse en el concepto de “fenotipo extendido” tal y como lo define el biólogo conductista Richard Dawkins. Sin embargo, habría que incidir en el hecho de que, instintivamente (o, tal vez con los inmediatos pensamientos conscientes por los que abogaría Griffin ("El pensamiento de los animales"), los pequeñuelos que en la naturaleza se encuentran con una serpiente sin la advertencia de sus padres, es fácil que se sobresalten ante el súbito movimiento o reacción agresiva de lo que parecía una forma vegetal inanimada. Por añadidura, entre las múltiples especies de ofidios, algunos son venenosos, incluso mortales.
La maldición que cae sobre las serpientes no requiere una explicación teológica o psicoanalítica que las convierta en símbolo demoníaco o fálico. Basta recurrir a lo que puede evidenciar la experiencia visual en variados biotopos.
En la naturaleza, entre la vegetación de los árboles primigenios, tal vez un fruto comestible llamase la atención por su volumen y su color conspicuos. O, quizás, por un leve movimiento que llamase la atención de la visión estereoscópica y sensible a los colores del primate, al que sin embargo no le fué traducido como un aparte del fondo natural el cuerpo mimético y antiguo, de probada eficacia superviviente, del reptil.
Otros animales muestran esquemas orgánicos conspicuos sobre ese telón de fondo variable que es la naturaleza, estructuras que muestran cabeza, tronco y extremidades identificables pese a posibles contorsiones anatómicas. La carencia de extremidades de la serpiente (en sí, no es sino una especie de extremidad móvil y exenta) la lleva a poseer una forma corporal fácilmente confundible con cualquier fragmento vegetal más o menos torcido y, dada su coloración (una gran variedad de estudiados diseños gráficos externos) es muy posible que entre la vegetación su continuidad orgánica, ópticamente, se rompa.
La serpiente conlleva implícita una sorpresa primitiva, que, aunque no siempre, puede ser fatal.
Muchos otros animales recurren a formas y colores miméticos, pero tienen una complejidad orgánica más abrupta (caso del uroplatus, el camaleón, la cigarra, el chotacabras, o los fásmidos).
La serpiente es una forma simple, una línea móvil, una curva variable que en algún caso puede ser mortal, o cuando menos muy dolorosa, por culpa de su inadvertencia (...)
En el paisaje perfecto, en el jardín idílico, no hay lugar para las alimañas, especialmente si su imagen se dibuja ajustándose sobre una antiquísima, ancestral, impronta que casi exclusivamente se conserva como señal de peligro mortal. Un animal que en su banco genético contuviese un gen que supusiese una atracción por los reptiles, sin estar capacitado para sobrevivir a su potencial ataque venenoso, sería víctima posible de un gen letal, en palabras de R. Dawkins ("El gen egoísta", "El fenotipo extendido").
Otros animales, no obstante, despiertan admiración y regocijo, bien porque aportan algún beneficio material o bien porque, aún entrañando potencial peligro o competencia por el sustento son envidiados por su efectividad, su poderío para conseguir comida o evitar ser comidos.
Por esta razón, la misma serpiente odiada en ciertas culturas, como lo es en la nuestra, es venerada en otras que comprenden de otro modo las capacidades de estas criaturas. En ciertos momentos de la historia del antiguo Egipto, serpientes y cocodrilos, así como otros animales, eran objeto de culto; un culto malentendido a través de las versiones de los historiadores griegos, como veremos más adelante.
El culto a grandes animales en culturas mucho más primitivas comparte con la nuestra el temor fascinante a algo sólo vencible a través de la ilusión de ser como ese algo, de entenderlo, de emularlo.


Araña de Nazca
La araña comparte con la serpiente no sólo su asociación a miedos y fobias arraigados, sino también a al respeto y al culto ancestral que, como a los ofidios, la asocia frecuentemente a la sabiduría, y, por la capacidad de elaborar telas y redes, a la laboriosidad constructiva, de modo similar a como se suele hacer con las abejas, las hormigas y otras criaturas constructoras.

Joan Mirö: Cabeza y Araña
La estructura radial de la mayoría de las telarañas, evocadora de la estructura radial de la mayoría de arácnidos, no hace sino potenciar el poder gráfico de representaciones, y desde la antigüedad, demostrar la desambiguación de dicha estructura y representar gráficamente la direccionalidad de su marcha hacia alante, mostrando la diferencia entre su cabeza y su abdomen, demuestra una persistente observación de su anatomía, de sus hábitos y de sus costumbres, como evidencia, por ejemplo, la monumental obra paisajística del valle de Nazca.

Sin embargo, artistas mucho más cercanos en el tiempo, como Joan Miró, nos han recordado cuán fácil es evocar una araña, o más exactamente un opilion, sus parientes cercanos a menudo asimilados a su misma denominación, sencillamente cruzando por un mismo punto central varias rallas en disposición radial. Dicha disposición evoca asimismo la disposición estructural de la telaraña, pero la asociación de imágenes está servida.

De hecho, la semejanza estructural, o más bien gráfica, de opiliones y arañas favorece que la forma más simple de represenatrlos gráficamente consista en una pequeña mancha central rodeada de un número un tanto inconcreto de patas, tal y como ejemplifica la araña de Miró. Un cuerpo rodeado de patas es una imagen poderosa porque evoca a crustáceos y arácnidos de rumbo motriz incierto que nos han demostrado poder desplazarse con rapidez en direcciones imprevistas o en ocasiones saltar con inusitada potencia. Las extremidades que emergen radialmente de un cuerpo evocan en sí mismas la capacidad motriz y la feaciente prueba de vida de dicho cuerpo.

Odilon Redon: Araña Sonriente
Es algo tan básico y atávicamente inquietante que posiblemente sea el rasgo visual más potente para el reconocimiento de la araña y la duda razonable sobre su posible carácter ponzoñoso, a la vez que constituye la esencia de la percepción visual de cualquier insecto, arácnido o artrópodo en general, es decir, de aquello que entra en la categoría de "bicho" y que resulta inquietante en parte debido a su tamaño, funcionando a una escala que se antoja lejana, distante, que cabe en los recovecos de nuestro propio cuerpo, que puede transitar por él, que alerta con la sensación táctil asociada al movimiento de sus múltiples patas.

No son raros los casos de imágenes célebres de artistas que juegan no sólo con esta opción sino con la de otorgar cierta entidad al cuerpo central del animal, donde reside su individualidad, su voluntad y sus intenciones, como en la célebre araña sonriente de Odilon Redon, aunque sin olvidar su fascinante estructura radial, artistas contemporáneos como el fotógrafo Guido Mocafico, a quien ya habíamos dedicado un post y que nos sirve para ilustrar fragmentos de este texto, que observa con atención casi taxonómica diferentes especies de arañas jugando con un tipo de presentación que recuerda tanto a los anaqueles de los museos de historia natural, a la observación científica, como a los expositores de joyería, en un giro de observación decididamente esteticista.

Guido Mocafico
Resulta interesante en la obra de Mocafico su serie dedicada a serpientes que deposita en cajas cuadrangulares para tomas zenitales que consiguen crear la sensación de que los cuerpos de los ofidios se adaptan al formato del cuadro fotográfico. Es un claro ejemplo de los rasgos característicos de la esquematización gráfica tanto de serpientes como de arañas que resultan inquietantemente evidenciadoras de una alteridad que suscita los mecanismos más básicos de nuestra percepción influenciada por arquetipos zoológicos.

Louise Bourgeois
Sin embargo, si tuviésemos que saltarnos ejemplos de arañas de artistas célebres como Picasso o tantos otros, sería más bien por referirnos a artistas célebres por sus arañas, y entonces no se me ocurre ejemplo más evidente que el de Louise Bourgeois.

A finales de la década de los noventa, Bourgeois comenzó a utilizar la araña como imagen central de su arte. Maman, la cual mide más de nueve metros de alto, es una escultura de acero y mármol de la cual se produjeron subsecuentemente seis réplicas de bronce. 

Louise Bourgeois
Al principio hizo una aparición como parte del comisionado de Bourgeois para la serie Unilever para el Turbine Hall del Tate Modern en el 2000. Recientemente la escultura estuvo instalada en el Centro Nacional de convenciones en Doha, Qatar. Es la escultura arácnida más grande construida por Bourgeois.
La escultura hace alusión a la fuerza de su madre, con metáforas de tejidos, nutrición y protección.

La Araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era tejedora. Mi familia estaba en el negocio de restauración de tapices, y mi madre estaba a cargo del taller. Igual que las arañas, mi madre era muy astuta. Las arañas son presencias agradables que comen mosquitos. Sabemos que los mosquitos esparcen enfermedades y por lo tanto, no son bienvenidos. Entonces, las arañas son proactivas y de mucha ayuda, justo como lo era mi madre.
Louise Bourgeois*

Louise Bourgeois
Bourgeois indaga en aspectos íntimos, personales, de la interpretación simbólica de araña, pero no ignora el peso cultural de la tradición y el simbolismo acumulado en las culturas, por lo que no ignora el poder amenazador y simultáneamente protector de la imagen envolvente de sus patas, la ambigüedad de la simetría de sus ocho patas (las seis de un insecto remarcan la direccionalidad hacia alante o hacia atrás del movimiento del animal, mientras que dividir en dos partes las ocho patas de la araña dispuestas radialmente en círculo genera desconcierto perceptivo), y también, teniendo en cuenta la importancia que otorga a la sexualidad en el resto de su producción, es muy dudoso que ignore la carga simbólica de la raña, que aúna Eros y Tánatos, erotismo y muerte, tal y como han sugerido intelectuales como George Bataille o artistas como Aubrey Beardsley

Louise Bourgeois
La asociación entre seducción y depredación cobra un gran peso en la araña, a la que se atribuye el devorar al macho durante la cópula, cosa que no es infrecuente pero que parece constituir un hecho poderosamente atractivo para ser convertido en tópico desde la perspectiva humana, viendo colmados ciertos temores y deseos entremezclados. Dicha atribución, compartida con la mantis religiosa, se hace más marcada en algunas especies concretas, como la viuda negra, que de paso aumenta su fama de toxicidad mortal, aunque ambas aseveraciones sean menos ciertas de lo presumible. 


Esto es algo que ya comentamos en su momento al respecto de la dudosa fama de la viuda negra y su poder iconográfico y simbólico asociado al personaje de los cómics Marvel cuya imagen definitiva fue desarrollada por el gran John Romita. En ambos casos recurríamos a la mención de los estudios de K. Roeder en 1935, quien comprobó que las estadísticas de depredación del macho por parte de la hembra en la mantis religiosa indican que no debería considerarse como un comportamiento generalizado, pero pese a su excepcionalidad resulta demasiado atractivo narrativamente para no mencionarlo, y de recurso mnemotécnico de entomólogos ha pasado a tópico generalizado. Algo similar ocurre con las arañas, incluída la viuda negra, quien además es muy reconocible por su coloración negra brillante y su emblemática mancha roja en forma de reloj de arena rectilíneo y sintético. La venenosidad provervial de las arañas alcanza por ello su zénit en la viuda negra y se falsea su carácter mortal que las estadísticas negarían, pero la tendencia humana a asociar Eros y Tánatos encuentra su encarnación en una criatura ejemplar:

Es clásica la disertación de Roger Caillois sobre la fascinación cultural ejercida por la imagen de la mantis en su libro "Medusa & Cía". Caillois señala la importancia del giro de cabeza del animal, ya que pocos insectos pueden seguirnos con la mirada, pero escoge a la mantis por su comportamiento sexual, clásicamente tildado de caníbal.
El canibalismo sexual de la mantis religiosa es tan infrecuente que no debería nombrarse como un rasgo distintivo de la especie, y sin embargo es difícil encontrar un texto sobre ella que no lo mencione.
Que una hembra, receptora del material fecundo del macho, tome no sólo dicho material sino todo su ser, es algo con un poder tan fascinador que su confirmación es buscada incluso donde no se produce, o se produce anecdóticamente y, además, casi siempre es presentado como ejemplar sacrificio del macho por cumplir la heróica misión de perpetuar su descendencia.
K. Roeder, en 1935, escribe un tratado que esclarece este aspecto del comportamiento de la mantis y su explicación científica para encontrar un sentido que encaje con la teoría evolucionista: ¿cómo opera la selección natural para favorecer el sacrificio del macho?.
A Roeder le preocupa la tendenciosidad de las narraciones científicas del acto sexual de estos insectos, que recurren siempre a una antropomorfización del animal para luego "bestializarlo" por su ferocidad incontenible, sirviendo más a criterios dramáticos que estrictamente científicos. Roeder señala:


"Todas las narraciones coinciden en cuanto a la ferocidad de la hembra, y a su tendencia a capturar y devorar al macho durante la copulación [...] La hembra puede atrapar y devorar al macho como lo haría con cualquier otro insecto".

Para añadir truculencia al hecho, se suele señalar que el macho empieza a ser devorado por la cabeza y que, incluso estando decapitado, vive lo suficiente para terminar la faena.
¿Cómo se explican todas estas dificultades en un sistema selectivo? ¿porqué la naturaleza no ha seleccionado machos mayores que sometan a las hembras a su antojo en vez de un diformismo sexual tan desventajoso?. El hecho de que se manifieste de este modo es más por insistencia en los textos que por verdadera generalización en la naturaleza.
K. Roeder consigue señalar que el canibalismo sexual de la mantis dista de ser una pauta normal de su comportamiento, y que lo que se ha señalado como característico no es sino una aberración lo suficientemente alegórica de la "femme fatale" como para que se siga repitiendo con errónea insistencia.
A Roeder, una vez comprobado el bajísimo indice de manifestaciones del hecho en cuestión, le queda sin embargo una pregunta que contestar: ¿porqué se siguen dando casos esporádicos de canibalismo si la selección natural debería haber favorecido la supervivencia del macho y por ende de su prole?.
Si tenemos en cuenta cuánto nos cuesta hablar de los procesos evolutivos como no universales dentro de la propia especie, y que también tendemos a olvidar que se trata de un proceso paulatino que no siempre conocemos consumado -si es que se puede hablar de consumación en términos evolutivos- lo único que nos queda es una respuesta, si existe, para el hecho concreto de la efectividad sexual de un macho decapitado. Pues bien: esa respuesta existe.
La hembra de la mantis es mayor que el macho (como en casi todos los insectos y otros artrópodos) y ataca y devora cualquier cosa móvil que no la supere en tamaño.
El macho, para aparearse, se ve obligado a no moverse mientras esté en el campo visual de la hembra. Unos centros inhibidores de los movimientos copulatorios (situados en el ganglio subesofágico, debajo de la cabeza) impiden que el macho ejecute dichos movimientos cuando no sólo no es necesario sino arriesgado, y así puede producirse el acercamiento a la hembra sin sufrir daño.
Los machos de la mantis no se dejan atrapar fácilmente y huyen o luchan cuando son asumidos por las hembras como alimento, por lo que , en caso de ser comidos o heridos, se perdería una posibilidad de descendencia tanto de machos como de hembras. Está claro el porqué de la selección de los machos hábiles para vencer el marcaje de la hembra y capaces de copular y salir ilesos. ¿Cómo es que los machos suicidas siguen teniendo descendencia?
Sencillamente porque, al perder la cabeza, una vez iniciada la cópula, pierden la inhibición de los movimientos automáticos de copulación, y son sementales más eficaces que aquellos que logran esquivar los ataques pero no se pueden entretener en otra cosa, por culpa de poseer todavía intacto su ganglio subesofágico. Un macho decapitado no se preocupa por su piel, sino sólamente por copular.
El antropocentrismo del mito sexual de la mantis no sólo se refleja en pretender hacer pasar por habitual un suceso raro en la especie, sino también en el hecho de que sea la hembra devoradora el mito, y no el macho, convertido en máquina bukowskyana de follar, en cuanto pierde la cabeza.
También la araña conocida como viuda negra, es descrita con esta característica pauta de comportamiento, aunque no sea del todo cierto, por el mismo atractivo morboso, por la curiosidad que suscita, aunque la mayoría de los machos ejecute la cópula sin problemas.
Esta tergiversación de los hechos, aunque poco científica, ha viajado fundamentalmente en los textos científicos que, para popularizarse, han de servirse de una amenidad que, más o menos extremadamente, se vuelve amarillista.
Las cualidades obliterativas de la mantis son relativamente poco destacadas en las ilustraciones de los libros; es inevitable la visión antropomorfizada del insecto que mira (cercanía al mamífero) y "manipula" (cercanía al primate). Y es que la divulgación de todo conocimiento pasa de un modo u otro por los filtros de la memoria a la que, de hecho, está destinada.

 

Pero la mantis es un insecto peculiar porque alcanza un tamaño considerable, que permite apreciar sus rasgos sin necesidad de excesiva proximidad, y estos rasgos visuales incluyen una cierta antropomorfia, un caminar erguido, giro de cabeza, ojos de mirada direccional con apariencia de incluir pupilas...mientras que las arañas, en su clásica disposición radial, no destacan su alteridad por semejanza y contraste, sino por conspicuidad de sus rasgos entomológicos, y pesa excesivamente la alerta sobre su toxicidad y su laborioidad, su carácter anticipatorio que exige planificación, astucia, sabiduría. Decíamos al respecto de la viuda negra: 

La fama terrible de la viuda negra, devoradora ocasional del macho durante la cópula, se tiñe además de su carácter venenoso de arácnido convirtiendo su toxicidad en mortal para el hombre.
Parece ser que este hecho es más accesible de contrastar estadísticamente, y resulta que, según el Instituto de Investigaciones Científicas de Arizona, de cada 3000 picaduras de viuda negra a seres humanos sólo se registra una mortal, y resulta muy difícil que el animal reaccione de forma agresiva, ya que su carácter pacífico le hace usar su veneno sólo para cazar, y no basta con intimidar, sino que hay que acorralar o capturar al animal para que intente morder a cualquier agresor que lo supere en tamaño.
Esto parece estar bastante claro para los responsables del documental sobre arácnidos producido y realizado por Stephen Ellis para KEG-Ellis Productions. En el más puro estilo canadiense, el filme expone de forma estudiadamente desapasionada la injustificada mala fama de la especie, basándose en el estudio estadístico anteriormente mencionado, y escogiendo cuidadosamente la gravedad y serenidad de la voz del narrador, para más señas Neil Diamond.
Sin embargo, a la hora de tocar el tema del apareamiento se omite el hecho de que casi nunca sea fatal ya que en todo caso siempre es un tanto problemático para el macho evitar los impulsos y órganos agresivos de la hembra.
Lo curioso es que se insiste en el hecho aún cuando se muestra al macho repetir la operación dos veces: "...esta separación pacífica es infrecuente en una especie que acostumbra a reciclar al macho". El uso del término "reciclar" es un intencionado distanciamiento de la realidad del macho, y por tanto una forma conscientemente "cruda" de mostrar la redundante crudeza de la vida salvaje, en definitiva la vida más real, dando por sentada nuestra afortunada posición como miembros de una sociedad civilizada. 

Una pose, en todo caso, que favorece la justificación de cualquier defecto del estado organizado, o de sus abusos. La fórmula, en realidad, es simple: la encarnizada competitividad de la sociedad capitalista no es más que un reflejo de lo que sucede en la naturaleza, aunque lo que se intenta es crear un recelo hacia la vida natural, que se nos presenta como como una amenaza indiscriminada, aleatoria, carente de favoritismos.
"Reciclar" al macho es una actitud deshumanizada, propia de la peor fantasía apocalíptica de Orwell o Huxley. 

La mecanización de los actos vitales y su reducción a términos de rentabilidad para la especie estaría asociado a un subliminal terror a un estado drásticamente comunista, y, por si fuera poco, machista, temblorosamente machista.
Para los que crean que estas lucubraciones van demasiado lejos, les diré que como mínimo hay un aspecto de esta imagen artificial interesado en el maniqueísmo descriptivo, y se trata de su revalorización.
La revalorización de las imágenes depende de la revalorización de su contenido. Un alto dirigente fotografiado junto a un desconocido carece de interés, a no ser que la vinculación con el desconocido tenga algo de escandaloso o cuando menos raro o llamativo.
La paradoja de documentales como el de Stephen Ellis es que se alimentan de imágenes lo más infrecuentes que sea posible, y sin embargo casi todos ellos caen en un océano de tópicos reconocibles.
Se conjura un acto terrible, llamativo, mortalmente peligroso y vitalmente necesario, que se supone frecuente, y se nos muestra uno aparentemente normal aún cuando parece ser que su inapreciable rareza reside precisamente en su aparente normalidad.

Louise Bourgeois
¿Porqué no se nos muestra un ejemplo de apareamiento "normal" con la "natural" captura e ingestión del macho? ¿Es que se filmó este fenómeno "a la primera" y casualmente? ¿O es que se han seleccionado hembras menos agresivas en el terrario que sirve de decorado de apariencia natural a la película?.
Es curioso que sin embargo se llame la atención sobre la subjetividad de nuestra conmoción al ver un anolis (un reptil) devorado por un ciempiés gigante, una muerte que "impresiona más porque somos vertebrados, como el anolis". El criterio de cercanía como móvil de simpatía, que se torna más evidente cuando el que cae bajo el poder de un artrópodo es un ratón (no sólo vertebrado sino también mamífero, "subiendo" en la escala subjetivamente ascendente que va hasta el primate humano).
Lo que nos tiene que llamar la atención es, en realidad, que un acercamiento supuestamente imparcial, científico, que nos recuerda que mamíferos y artrópodos son iguales ante la fatalidad de la naturaleza, nos describa la "parada nupcial" de la viuda negra como una "mezcla de sexo y peligro", o, incluso, "como una película de James Bond".

Lo que sí está claro es que la araña sigue poseyendo un gran vigor desde el punto de vista simbólico e iconográfico, pero la lejanía de sus rasgos por cuestiones de escala son salvados en el caso de las especies de gran tamaño o en la observación minuciosa de las láminas elaboradas por artistas naturalistas. Uno de los mayores atractivos de las primeras enciclopedis ilustradas era precisamente el poder magnificar en tamaño criaturas pequeñas para observarlas de cerca y entender con cierta precisión sus rasgos anatómicos, antaño vedados y dejados en manos de la imaginación.

Los artistas científicos colaboraron a una mayor riqueza y detalle en la producción gráfica de todos los artistas, incluídos aquellos que realizasen imágenes de arañas, por ejemplo, para darles un significado exclusivamente artístico, evocador o simbólico, en sus obras, y no exclusivamente descriptivo. Con todo y eso, al observar las imágenes seleccionadas por Javier Fuentes en el Hurgador, nos damos cuenta de que es imposible no dejarse seducir por la carga simbólica de las ilustraciones naturalistas o por la curiosidad taxonómica en los cuadros de talante más artístico.

Mafa Alborés.

Os dejo con la selección de Fuentes:

martes, 18 de febrero de 2020


Recolección / Compilation (CXLI-1) - Arañas / Spiders

Selección de pinturas e ilustraciones científicas de arañas.
He limpiado un poco los fondos en algunas ilustraciones antiguas para destacar los diseños. /
Selection of paintings and scientific illustrations of spiders.
I've cleaned up the backgrounds on some old illustrations to make the designs stand out.
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Cesare Vignato
(Italia / Italy, 1959-)
"Universo parallelo 2 / Universo paralelo 2 / Parallel Universe 2"
Óleo sobre lienzo / oil on canvas, 100 x 100 cm., 2012
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Georges Cuvier
Le Règne Animal / El reino animal / The Animal Kingdom
Arachnides, Lámina / Plate 18
"Dolomedes limbatus. Hahn, Dolomedes mirabilis. Walck, Dolomedes marginatus. Walck". BHL

Arachnides, Lámina / Plate 2
"Mygale Cancerides", Walck, macho / male. BHL
Le Règne animal distribué d'après son organisation, pour servir de base à l'histoire naturelle des animaux et d'introduction à l'anatomie comparée. Vol. 3, Les mollusques, Les annélides, Les crustacés, Les arachnides et Les insectes
El reino animal, dispuesto según su organización, sirviendo como base para la historia natural de los animales, y una introducción a la anatomía comparada. Vol. 3, Moluscos, Anélidos, Crustáceos, Arácnidos e Insectos
The animal kingdom, arranged according to its organization, serving as a foundation for the natural history of animals : and an introduction to comparative anatomy. Vol. 3, Mollusca, Annelides, Crustacea, Arachnides and Insecta.

Londres / London: G. Henderson, 1834. (1ª ed./ 1st ed., 1816). BHL, Wikipedia (English)
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La revista de bolsillo del naturalista / The Naturalist's Pocket Magazine
"Gran araña de Surinam / Great Surinam Spider" (Aranea avicularia. Linn)
La revista de bolsillo del naturalista, o completo gabinete de curiosidades y bellezas de la naturaleza
The Naturalist's Pocket Magazine or compleat cabinet of the curiosities and beauties of nature. Vol VI
Londres / London, Harrison, Cluse & Co., 1801?. BHL
En el texto que acompaña a la imagen podemos leer:
"Esta Araña, que parece ser la más grande del género, es la Aranea Avicularia de Linneus: así llamada, por el gran naturalista, de que se supone que depreda a los pequeños pájaros de Surinam, así como a los insectos. En las Planchas Iluminadas, se da una figura de esta misma Araña, allí llamada la Gran Araña de Surinam, en el acto de devorar un Colibrí de Colibrí".
Supongo que se refiere a la plancha de Merian cuyos detalles pueden verse aquí.
Maria Sybilla (Sibylla) Merian
(Fráncfort, Alemania / Frankfurt, Germany, 1647 -
Ámsterdam, Holanda / Netherlands, 1717)
Lámina / Plate 18 (detalle / detail). Tarantula: Avicularia avicularia
Lámina / Plate 18
"Arañas, hormigas y un colibrí en una rama de guayabo / Spiders, ants and hummingbird on a branch of a guava"
Grabado coloreado a mano/ hand-colored engraving
"Metamorphosis insectorum Surinamensium / Metamorfosis de los insectos del Surinam /
Metamorphosis of Insects of Surinam", 1705Göttinger Digitalizierungzentrum
In the text following the image, we can read:
"This Spider, shich appears to be the largest of the genus, is the Aranea Avicularia of Linneus: so called, by the great naturalist, from it's being supposed to prey on the small birds of Surinam, as well as on insects. In the Planches Enluminées, a figure is given of this same Spider, there called the Great Spider of Surinam, in the act of devouring a Colibri of Humming Bird."
I suppose the reference to the plate of Merian whose details you can see here.
Lámina / Plate 18 (detalle / detail)
Maria Sibylla Merian en "El Hurgador" / in this blog[Merian, Ott, Palmer]
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Jan Augustin van der Goes
(Activo / Active 1690 - 1700)
"Araña / Spider", pergamino / parchment, 4,1 x 5,1 cm.
Rijksmuseum (Ámsterdam, Holanda / Netherlands)

"Araña / Spider" (detalle / detail)
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Biologia Centrali-Americana

Arachnida, Araneida, Lámina / Plate 4. BHL

Arachnida, Araneida, Lámina / Plate 4 (detalle / detail)
4. Cyrtarachne Tuberculata, 6. Argiope Trivittata, 9. Carepalxis Tuberculifera
11. Turckheimia Nodosa. BHL

Arachnida, Araneida, Lámina / Plate 30. BHL

Arachnida, Araneida, Lámina / Plate 30 (detalle / detail)
1. Triclaria Connexa, 2. Enna Velox. BHL

Arachnida, Araneida, Lámina / Plate 11 (detalle / detail)
5. Diaea Puta, 8. Eurypelma Mesomelas, 11. Bucranium Spinigerum. BHL
Biología Centroamericana: zoología, botánica y arqueología
Biologia Centrali-Americana: zoology, botany and archaeology 
Londres, publicado para los editores por / London, Published for the editors by R. H. Porter, 1879-1915.
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Carteles de insectos / Insect Wall Charts
Araneina epeira
"Araneus" es un género de arañas que tejen telas radiales. Este género se conocía antiguamente como Epeira, y permanece como seudónimo /
Araneus^ is a genus of common orb-weaving spiders. Araneus was formerly called epeira and it remains a pseudonym.
Carteles de insectos / Insect Wall Charts
Sitio de entomología histórica en la Universidad de Wageningen /
Historic Entomology site at Wageningen UR. En BibliOdyssey
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Leah Williams
(Ontario, Canadá)
"Tarántula / Tarantula", óleo sobre lienzo / oil on canvas, 18" x 16", 2014 © Leah Williams
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Dictionnaire classique des sciences naturelles
1. Mygale fasciéo, 2. Cténize Chasseur, 3. Epéire Militaire, 4. Lycose Xyline, 5. Erése rouge

Erése rouge
Dictionnaire classique des sciences naturelles : présentant la définition, l'analyse et l'histoire de tous les êtres qui composent les trois règnes, leurs application générale aux arts, à l'agriculture, à la médicine, à l'économie domestique, etc.
Diccionario clásico de ciencias naturales, presentando la definición, el análisis y la historia de todos los seres que componen los tres reinos, sus aplicaciones generales a las artes, a la agricultura, a la medicina, a la economía doméstica, etc.
Classic dictionary of natural sciences: presenting the definition, analysis and history of all the beings that make up the three kingdoms, their general application to the arts, agriculture, medicine, home economics, etc.
Drapiez, Pierre Auguste Joseph, 1778-1856, Bory de Saint-Vincent, M. (Jean Baptiste Geneviève Marcellin), 1778-1846
Bruselas / Brussels: Meline, Cans et Ce., 1853. BHL
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Journal of a voyage to New South Wales
"Araña de articulación blanca / White-Jointed Spider"
Diario de un viaje a Nueva Gales del Sur, con sesenta y cinco láminas de animales no descritos, aves, lagartijas, serpientes, curiosos conos de árboles y otros productos naturales.
Journal of a voyage to New South Wales : with sixty-five plates of nondescript animals, birds, lizards, serpents, curious cones of trees and other natural productions.
Londres, impreso para / London, printed for J. Debrett, 1790. BHL
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Jagannath Panda
(Bhubaneshwar, Orissa, India, 1970-)
"In-Spider", acrílico sobre lienzo con tela /
acrylic on canvas with fabric, 152,4 x 182,9 cm., 2004. Sotheby's

"Generation-I", acrílico sobre lienzo / acrylic on canvas, 108 x 102,9 cm., 2004. Saffron Art

"Sin título / Untitled", acrílico y tela sobre lienzo / acrylic and fabric on canvas, 91,5 x 122 cm. Sotheby's
Jagannath Panda en "El Hurgador" / in this blog[Recolección (LXXVII)], [Rinocerontes (LXXXIV)]

domingo, 22 de septiembre de 2019

Unicornios y Unicornios marinos. Repaso iconográfico y analítico a partir del trabajo de investigación de Natalie Lawrence.






Complementamos, comentamos y ampliamos una Entrada original de Public Domain Review, por Natalie Lawrence. Un ameno e interesante artículo que retorna sobre uno de los problemas clásicos de la iconografía zoológica y criptozoológica, y, por tanto (especialmente desde la célebre revisión del problema por parte de Roger Caillois, o bajo la perspectiva de textos sobre la constatación de aparentes mitos zoológicos por parte de Willy Ley, uno de los padres de la zoología interesada por criptozoología) un tema aparentemente trillado a la vez que digno de la presencia en nuestras secciones. De hecho, hemos dedicado diversos espacios a comentar e ilustrar la iconografía antrozoológica del unicornio, especialmente en relación a su vinculación con la iconografía del rinoceronte.

Una de las causas de la existencia del mito se debe al hallazgo de restos óseos de narvales en las costas de los mares nórdicos, especialmente de su característoc diente hipertrofiado helicoidalmente en los machos de estos cetáceos, y cuyo aspecto visual ha servido de modelo fundamental para las representaciones gráficas de unicornios desde la antigua Edad Media. No deja de ser un dato curioso que dos mamíferos tan aljados como el narval, un cetáceo odontoceto marino, y un cuadrúpedo perisodáctilo terrestre como el rinoceronte, se presenten como los orígenes reales de la mítica existencia del ser unicorne.

Intentaremos, pues, ampliar o condensar aquí lo que en su día comentamos al respecto y ofrecer un extracto traducido al castellano del trabajo de Natalie Lawrence complementado con apuntes de nuestra cosecha, confiando en que resulte de vuestro interés.


Para comenzar hemos de apuntar que el famoso cuerno atribuído al unicornio no sería estrictamente un cuerno ni en el rinoceronte ni en el narval, y que su constitución material es queratinosa en el caso del rinoceronte y marfil en el caso del diente de narval.

Por lo tanto no se trata de material córneo óseo, como sería el caso de un ciervo, o un antílope (se sabe que la pérdida de uno de estos apéndices, en especial en el caso de los órix, y otras especies africanas o asiáticas, especialmente aquellas que presentan cuernos rectos de estructura conspicuamente helicoidal, y por lo tanto semejantes de algun modo a los dientes de narval que sostenían testimonialmente la existencia del animal legendario.

Hace algún tiempo refiriéndonos a aspectos interesantes observables en los naturalistas de ficción en la literatura, dedicábamos un capítulo al Dr Stephen Maturin, de las sagas navales de Patrick O'Brien, y hacíamos un glosario de las especies comentadas por Maturin a modo de ilustración de los conocimientos científicos a caballo de los siglos XVIII y XIX. En la tercera entrega de dicho repaso a los animales observados por Maturin, ya hacíamos observaciones sobre el Narval y su famoso cuerno (diente) uno de los cuales formaría parte de las colecciones del célebre personaje y tendría cierta relevancia argumental:



  El narval


En "Capitán de Navío" (Post Captain), el capitán Aubrey da al Dr. Maturin un colmillo de narval (Monodon monoceros, longitud del aver. 16 pies). El doctor lo agradece y le responde: "Es perfecto, la apoteosis de un diente". Aunque estos colmillos fueron tomados por cuernos de unicornio, son (como pueden ver), el incisivo delantero izquierdo del narval macho. Los narvales son ballenas dentadas, pero los machos solo tienen este diente, y las hembras no tienen ninguno en absoluto. En Los Cien Días, hay una discusión sobre la función de este colmillo, y casi 200 años después todavía no tenemos una respuesta definitiva. No se pueden utilizar para la alimentación, ya que las hembras no tienen un colmillo y, obviamente, deben obtener alimentos también. Hay poca evidencia de que se usen para la defensa o el combate.
 
Esqueleto de narval. Yo creo que se utilizan para la exhibición, que es atraer a los narvales femeninos. Entre los mamíferos marinos, la hembra proporciona todo el cuidado adicional necesario para criar a la próxima generación. Facilita las calorías adicionales para apoyar a la cría por nacer, y proporciona las calorías adicionales para los jóvenes después del nacimiento en forma de leche. También facilita su instrucción sobre cómo respirar, dónde viajar y qué comer. Todo lo que el macho proporciona es su herencia genética. La hembra está obviamente buscando los mejores genes que puede encontrar, ya que va a invertir mucho de su tiempo y esfuerzo. Este colmillo largo anuncia la buena salud y las habilidades para la supervivencia del varón. Eso es algo así como una tarjeta de platino, un Lexus, o una prenda de Armani para el macho humano, y conduce al mismo resultado.

Al introducir temáticas adecuadas para un naturalista, una naturalista con cierta relevancia incluso, como el Dr Maturin, vinculado a la vida naval y a las expediciones marítimas, era casi inevitable que O'Brian introdujera uno de los mitos zoológicos por excelencia: el narval. Como bien apunta Wanda Finch, los restos y fragmentos del diente de los machos fue tomado en la antigüedad por cuernos del mítico unicornio, dando pie incluso a la construcción de un mito vicario de éste, el unicornio de mar, al que seguramente contribuiría el avistamiento fugaz y fragmentado de estos cetáceos. 

Las grandes criaturas marinas, por el hecho de ser visionadas de forma fragmentada, incompleta o distorsionada por el agua, dieron lugar a muchas más especulaciones incluso que las criaturas terrestres amparadas en la oscuridad, en la espesura, o en la simple confusión con otras criaturas a las que aportaban rasgos novedosos o llamativos a menudo atribuibles a descripciones fantásticas precedentes. 

El narval constituye un ejemplo clásico de caso real que fomenta la especulación criptozoológica. Posee el atractivo misterioso de todo animal acuático que sólo puede ser visto de forma fraccionada y fugaz, pero además, como todos los cetáceos, es voluminoso y su necesidad de respirar aire lo obliga a presentarse periódicamente en la superficie ostentando no sólo su gran tamaño, sino sus grandes apéndices dentales. Sin embargo, gracias a estudios de carácter antropológico de las tribus asentadas en las áridas regiones árticas, que llegaban a capturarlos como  una pieza más de caza para su sustento, empezó a ser conocido entre los lectores de testimonios de expediciones geográficas, destacando como una de las criaturas que avistaban los inuits desde sus kayaks cuando pescaban, o cuando o capturaban focas, por lo que los navegantes e investigadores europeos tuvieron acceso a cierta información bastante directa. 
No obstante, incluso estas capturas eran raras en comparación con las que seguirían a la toma de conciencia de los inuits acerca del valor al borde de la mitificación comercial que los dientes de narval habían adquirido debido a reseñas literarias semejantes a las de O'Brian o al mítico poder curativo que se la ha atribuido de forma análoga al del cuerno del rinoceronte.  

También habría que destacar el hecho de que el avistamiento de narvales y su posterior narración bien pueden haber contribuido a extender la leyenda acerca de la existencia de grandes animales marinos poseedores de un gran cuerno único, pero en este caso es curiosa la escasa ambigüedad con la imagen de las distintas variedades de pez espada (en cuyo caso se trata de una prolongación ósea del propio cráneo del animal - no así en los peces sierra, en los que la prolongación es una compactación cartilaginosa dotada de "dientes" que en realidad son escamas dentales modificadas). 

Existen pruebas documentales del conocimiento  y registron iconográfico de la existencia de ejemplares con más de un diente (dos e incluso tres) como vemos en la ilustración junto a este párrafo, pero se trata de casos excepcionales, aunque no raros, que tan sólo podían sorprender a los naturalistas de los siglos XIX, XIX y de principios del XX. 

Por ello hay que destacar que en ocasiones no es único el diente de un sólo ejemplar, y no son raros los casos de narvales que ostentan dos dientes. 

El diente del narval dio lugar a especulaciones al ser hallado de forma fragmentaria, pero también al ser avistados sus restos varados en la costa en estado de descomposición o semiconsumido por los depredadores y carroñeros o por el impacto contra las rocas.


De hecho, el varamiento de las criaturas marinas constituye una de las raras ocasiones en que pueden ser conyempladas de modo directo y mensurable, a la vez que constituye literalmente la revelación de criaturas que habitan una dimensión desconocida o un medio oculto a nuestra vista.

Así que no sólo estos avistamientos accidentales, al igual que en el caso de otras muchas especies marinas, especialmente las grandes, está tan vinculado a su encallamiento que a menudo son representadas de esta guisa en las ilustraciones naturalistas de los siglos XVIII y XIX.
Esto consigue un efecto de acercamiento o realismo respecto al lector-espectador, y le ofrece la oportunidad de comparar la escala del animal con la de otros objetos conocidos e incluso con la de seres humanos caminando junto al animal, que ni siquiera es mostrado siempre como evidentemente muerto, emulando la presencia de otras ciraturas, como los pinnípedos, que sí podrían aparecer decansando en una ensenada, un escollo o una playa. No tardaremos en dedicar una entrada exclusiva a este tipo de representaciones y a su persistencia en obras de arte recientes.




Sí nos gustaría destacar, antes de pasar a otros animales de la fauna de Maturin, que los grandes cetáceos, al ser objeto de caza por inuits y otras culturas, ofrecían la oportunidad de imaginar estampas de lucha cinegética en la que además la criatura muestra un tamaño épico. En el caso del narval, como en los diferentes especies de pez espada o incluso en el caso de grandes peces sierra, se añade un elemento aparentemente armamentístico (aunque no sea esa su función, el accidental uso agresivo por parte de los peces espada contra pequeñas embarcaciones sugiere el mismo peligro por parte de los narvales).

Ver un arma ofensiva en los atributos físicos de cualquier criatura forma parte de la percepción humana a falta de mejor información. La nalogía con el ariete presente en la proa de algunos barcos de combate de la antigüedad facilitó que el narval, a diferencia de muchos de sus parientes delfínidos como marsopas, calderones o belugas, fuesen incluidos entre los animales marinos potencialmente agresivos. Su considerable tamaño, y su parentesco con otros grandes cetáceos de talla verdaderamente descomunal, equiparable a la de grandes navíos, facilitó el argumento de Julio Verne para 20.000 Leguas de Viaje Submarino, en cuyo inicio los ataques del Nautilus son interpretados como agresiones provinientes de algún tipo de narval gigantesco.

La duras condiciones de la captura del narval por parte del pueblo inuit, bien desde tierra o hielo o bien desde pequeñas y comparativamente frágiles embarcaciones, ha fomentado un imaginario emparentado con las expediciones ballenaras o con los pescadores de los grandes e inofensivos tiburones peregrinos en el mar del norte. Tal vez por esto y por su presencia en mares fríos e inhóspitos justifica su presencia simultánea en algunas ilustraciones de antiguos libros naturalistas, como en el ejemplo adjunto, en el que es asociado a la presencia de otra de las misteriosas criaturas de las frías aguas árticas: el tiburón boreal, de cuya existecia apenas se habría sabido nada si no fuera por la ocasional captura por parte de los inuits. Otro animal raro de ver, grande y candidato a la categoría de monstruo marino (incluso incluido entre los posibles causantes del mito del monstruo del lago Ness).
Pasemos ahora a la lectura del artículo de Natalie Lawrence:


Unicornios de Groenlandia y la Alicornia Mágica

Cuando se comenzó a cuestionar la existencia de unicornios y los poderes curativos de los cuernos que se les atribuyen, un médico danés rechazó por medios curiosos: reformulando el unicornio como una criatura acuática de los mares del norte. Natalie Lawrence en una fascinante convergencia del folklore establecido, la ciencia naciente y la economía farmacéutica.


Monoceros, una bestia mítica descrita por primera vez en la historia natural de Plinio el Viejo como una criatura con cabeza de ciervo, cola de jabalí, patas de elefante y cuerpo de caballo, y de la cabeza un cuerno de cuatro pies de largo, del Aberdeen Bestiario ( Sra. 24, folio 15r), escrita e iluminada en Inglaterra alrededor de 1200 Fuente/Source.

Caben Pocas dudas sobre la relación entre la descripción de Plinio y la posible descripción de un rinoceronte, especialmente si ésta es referida a un rinoceronte asiático, unicorne, y no una de las especies africanas bicornes. La fuerza simbólica de los miembros físicos únicos (no formantes de una pareja simétrica) como la boca, el corazón o el sexo, adquiere u poder peculiar. Las cornamentas dobles son la norma en la mayor parte de cuadrúpedos dotados de tal defensa armamentística en sus cráneos. La carencia por pérdida de uno de ellos en especies de antílopes como el órix puede haber colaborado a extender la leyenda pese a su posición descentrada, pero el rinoceronte asiático perenta su cuerno en una genuina posición central. No obstante, su aspecto, que podría concordar con las descripciones de Plinio, o la de Ctesias, no se ajusta a la imagen estilizada que imperaría a partir de la edad media, más asociada a la de un hermoso y estilizado cérvido o a la de un corcel. Por añadidura, en el caso de los antílopes y los cérvidos, parientes filogenéticos de los bóvidos, la cornamenta surge del propio cráneo del animal y está constituída por una forma particular de la sustancia ósea, y son genuinamente córneos, pero el cuerno del rinoceronte no es estrictamente córneo, sino que forma parte del tejido que conforma sustancialmente la piel y el pelo y está hecho de queratina, como si se tratase de una compactación entrelazada y fibrosa de la sustancia de la que está hecho su propio pelo.

Los nicorns parecen estar en todas partes en estos días. Es prácticamente imposible caminar por una calle principal o entrar en una tienda de regalos sin encontrarse cara a cara con una de estas criaturas con lentejuelas arcoíris de una forma u otra. Se han convertido en un ícono cultural de moda de fantasía, escapismo e individualidad (paradójicamente), un hecho explotado al máximo por fabricantes y expertos en marketing. De todos modos, la mayoría de las personas de hoy saben que los unicornios no existen.

En el siglo XVII, la existencia del unicornio era un tema de gran controversia. Lo que estaba en juego era mucho más que los mundos de fantasía de las chicas adolescentes: esta bestia fantástica fue la base de todo un conjunto de literatura académica y un lucrativo mercado internacional de productos farmacéuticos (tanto recreativos como medicinales). Como lo muestra el profesor Bernd Roling en su ensayo de 2014 "Der Wal als Schauobjekt", una familia en particular fue responsable de la desaparición del antiguo valor de mercado del unicornio en Europa.1 Caspar Bartholin, su cuñado Ole Worm y su hijo Thomas Bartholin era un trío de eruditos y médicos escandinavos que examinaron el unicornio y sus supuestos poderes medicinales. Su trabajo culminó con la publicación de De unicornu observen novae (Nuevas observaciones sobre el unicornio) de Thomas Bartholin en 1645 (segunda edición en 1678). Muy en contra de las intenciones de Thomas, este libro precipitó la derivación del unicornio de la realidad creíble al mito.

De unicornu observa que las novas tratan con "unicornios" en el sentido más amplio, examinando todos los animales con un solo cuerno. Thomas extendió su red de par en par porque intentaba realizar una tarea muy importante: demostrar que simplemente tener un solo cuerno no calificaba algo como un unicornio. Quería mostrar que los unicornios "reales" existían y que sus cuernos eran un ingrediente clave para muchas medicinas potentes. Al hacerlo, sin embargo, tuvo que reemplazar la imagen tradicional europea de los unicornios como antílopes terrestres o caballos que habitaban exóticos animales salvajes del este al demostrar que los unicornios en realidad eran criaturas acuáticas del norte.


Unicornio y Narval confrontados, ilustración extraída del Museo de Museos de Michael Barnhard Valentini de 1704
Unicorn and narwhal side by side, from Michael Bernhard Valentini’s Museum museorum (1704) — Fuente/Source.

¿Por qué Thomas Bartholin sintió la necesidad de hacer esta puntualización? Primero echemos un vistazo a por qué los unicornios eran tan importantes a principios de la Europa moderna. En el siglo XVII, ya tenían una larga historia: los eruditos medievales habían reunido descripciones de "unicornios" de autores clásicos como Ctesias, Aelian, Aristóteles y Plinio en un cuerpo de tradición unicornio. Estas descripciones eran de muchos y variados animales, desde bestias poco elegantes con aspecto de rinoceronte con temperamento y predilección por intimidar a los elefantes hasta antílopes extrañamente coloridos o quimeras feroces. El médico griego Ctesias, por ejemplo, registró cuentos de viajeros exóticos en su libro Indica (ca. 810-893 dC), que contiene quizás el primer relato sobreviviente de unicornios:

    Hay en India ciertos asnos salvajes que son tan grandes como caballos y más grandes. Sus cuerpos son blancos, sus cabezas de color rojo oscuro y sus ojos de color azul oscuro. Tienen un cuerno en la frente que mide aproximadamente un pie y medio de largo.2

El cuerno, agregó Ctesias, se decía que era blanco, rojo y negro, y ofrecía protección contra el veneno. La mayoría de los otros autores clásicos probablemente también se referían a animales que habían visto o escuchado de los viajeros (aunque algunos podrían haber sido más creativos con su material). Lo que unificó los relatos de estos variados "unicornios" fue la idea de que eran bestias de gran poder con un solo cuerno en la cabeza.

Hoy sabemos que Ctesias nunca estuvo en la India, y que por tanto su testimonio no es más  que el procedente de otros testimonios consecutivos que habían ido acumulando distorsiones subjetivas y ambigüedades.

La imagen del unicornio se transfiguró a lo largo de la Edad Media, por el erudito del siglo sexto Isidoro de Sevilla, entre otros, en un caballo salvaje de un solo cuerno que los cazadores podían matar solo si primero lo atraía y lo domesticaba. Virgen. Historias de este tipo se registraron en bestiarios y colecciones de tradiciones como el Physiologus, que se agregó, tradujo y reprodujo durante muchos siglos. Algunas versiones del Physiologus incluyeron cuentos de unicornios que sumergen sus cuernos en agua que había sido envenenada por serpientes, para purificarla.


Virgen domesticando un unicornio, del Physiologus Bernensis, una copia iluminada del siglo IX de la traducción latina del Physiologus (Bern Cod. 318)  Fuente/Source.


Este fabuloso caballo, sus habilidades mágicas y su tentativa de soltera fueron consagrados en la secuencia de siete Tapices de Unicornio, que se cree que se hicieron a principios del siglo XVI (ahora en exhibición permanente en el Met Cloisters en Nueva York). A principios de la era moderna, el unicornio se había convertido en un símbolo cristiano. La imagen de la bestia asesinada por los cazadores se asoció con el sacrificio de Cristo y su noble sumisión a una virgen había llegado a representar el poder casto de la Virgen María.


Segundo de los Tapices de Unicornio, el unicornio se muestra sumergiendo su cuerno purificador en el agua, mientras que alrededor de la partida de caza se para y habla Fuente/Source.


Tales asociaciones exóticas y sagradas ayudaron a ganar al cuerno de unicornio o "alicorn" una reputación como panacea en Europa. Los nobles habían tenido durante mucho tiempo vajillas supuestamente hechas de alicornios para evitar ser afectados por veneno en su comida y bebida. Del mismo modo, se creía que el polvo hecho del cuerno curaba un caso de envenenamiento. El Alicorn también fue considerado un poderoso afrodisíaco y un tratamiento efectivo para todo tipo de dolencias, desde la fiebre hasta los dolores de la vejez.

En las décadas anteriores a que Thomas Bartholin publicara De unicornu observation novae, todavía existía un fuerte comercio de "cuerno de unicornio" en polvo reforzado por textos clásicos e imágenes bíblicas, así como por trabajos académicos más recientes que cantaban las alabanzas y potencias del cuerno. Los boticarios en algunas áreas mostraban imágenes de unicornios o especímenes reales de cuernos para indicar que tenían acceso a estas sustancias costosas y potentes. Los colmillos en espiral (más exactamente deberíamos decir "en hélice" -noata del traductor-) de narvales, identificados por comerciantes, coleccionistas y eruditos como alicornios, eran posesiones preciadas en muchos gabinetes de maravillas en la Europa moderna temprana.

La bocina en polvo, vendida por boticarios, generalmente estaba hecha de colmillo de narval, comercializado a Europa a través de Escandinavia, que se benefició enormemente del comercio. El cuerno también podría tener otras fuentes, incluido el colmillo de elefante o morsa. Algunos expertos podían distinguir los marfiles: un boticario argumentó que el narval "Cuerno ... puede distinguirse del marfil [del elefante] por los hilos o fibras que son más sutiles" y por ser "más sólidos y más pesados" .3 Cortados en trozos, Sin embargo, pocas personas, excepto los cazadores y los traficantes, sabían de dónde procedían realmente los cuernos. Esta confusión fue ocasionalmente lamentada por escritores y boticarios. El muy viajado médico francés Pierre Martin de La Martinière (1634–1690), por ejemplo, comentó sobre la dificultad de conocer "el Unicornio correcto ... habiendo varios Animales que los griegos llaman Monoceros, y los Latinos Uni-Cornis", que van desde innumerables cuadrúpedos terrestres y "serpientes", para "pescar" como el "elefante marino" .4



Representación de un "camphur", de Des Monstres et Prodiges (1585) de Ambroise Paré. Esta mítica bestia con forma de unicornio era anfibia (tenga en cuenta los pies palmeados y los peces) y se dice que vive en Indonesia  Fuente/Source.


Varios tipos de unicornio terrestre (incluido el anfibio "camphur" arriba a la izquierda), de Histoire générale des drogues de Pierre Pomet (1694) Fuente/Source.



Licorne de mer (unicornio marino) y un narval representado como dos animales distintos, de Histoire générale des drogues (1694) de Pierre Pomet Fuente/Source.


Sin embargo, la gente no carecía por completo de escepticismo. Muchos tenían sus sospechas sobre la realidad del unicornio y el poder del cuerno. Des Monstres et Prodiges (1585), del médico francés Ambroise Paré, contenía un "Discurso sobre el unicornio" en el que se discutían sus dudas. Las exploraciones de los europeos en el Ártico a lo largo de los siglos XVI y XVII revelaron que el narval, un extraño pez con punta de lanza que antes era desconocido en la erudición europea, fue la fuente de algunos de estos cuernos "unicornio". Después de que William Baffin produjera la primera descripción formal europea del narval a fines del siglo XVI, el valor medicinal de la alicorn comenzó a cuestionarse. Se pensaba que muchos tipos de productos similares a cuernos contenían propiedades mágicas; algunos textos afirmaban que el colmillo de morsa era incluso más poderoso que el alicorn. Tales comparaciones amenazaron aún más el estado elevado de alicornio ya que las preguntas sobre sus orígenes empañaron su atractivo. Los académicos del sur de Europa comenzaron a preguntarse si "cuerno de unicornio" era realmente todo lo que se había imaginado.
 

Irrumpen los Bartholins. A partir de 1613, el padre de Thomas, Caspar Bartholin el Viejo, era profesor de medicina en la Universidad de Copenhague en Dinamarca. Antes de tomar este puesto, había viajado mucho por Alemania, los Países Bajos, Inglaterra, Francia y Alemania, lo que era relativamente inusual en ese momento. En sus viajes, visitó algunos de los Wunderkammern o gabinetes de maravillas más ilustres de Europa. Al examinar los cuernos de unicornio presentes en estas colecciones, concluyó que no podían ser antílopes ni apéndices derivados de caballos. Deben ser marinos. Viniendo de Dinamarca, Caspar estaba demasiado familiarizado con el narval como para no haber notado la similitud entre sus cuernos y alicornios, pero evitó establecer un vínculo directo entre ellos.

No fue sino hasta 1636 que el cuñado de Caspar, el prolífico anticuario y coleccionista Ole Worm, afirmó que los narvales eran de hecho la fuente de alicorn. Al comparar sistemáticamente los esqueletos de narvales con los cuernos de marfil retorcidos vendidos como cuernos de unicornio en Europa, demostró que eran uno y lo mismo: los alicornios solo podían ser los dientes extraños y únicos de los animales marinos. La conclusión de Ole creó todo tipo de problemas. ¿Qué habían estado describiendo los autores clásicos? ¿Existían los unicornios terrestres? ¿El Alicorn era realmente médicamente potente?



El gabinete de curiosidades de Ole Worm, como se muestra en su Museo Wormianum Fuente/Source.


Detalle de la imagen de arriba, que muestra lo que parece ser un cuerno de narval en la pared del fondo.



Imagen compuesta que muestra tres ilustraciones del narval y el cuerno, del Museo Wormianum de Ole Worm  Fuente/Source 


Thomas Bartholin, que era médico de formación, intervino para resolver los dilemas que dejaron las investigaciones de su padre y su tío. También logró ejecutar un marketing inteligente y relaciones públicas para la industria pesquera de Dinamarca. Su trabajo colmó la inclinación académica tradicional por priorizar la autoridad de los textos antiguos con la tendencia creciente de usar el experimento y la observación directa. Sintetizó las conclusiones de Caspar y Ole en De unicornu observation novae, reafirmando que los alicornios eran los colmillos de los narvales mientras seguía insistiendo en su potencia medicinal. En cierto sentido, fue un ejercicio de cambio de marca: el humilde narval, con sus propiedades mágicas afirmadas, ahora reinventado como el "Unicornio de Groenlandia".

Escrito en latín, el libro de Bartholin analizó laboriosamente todas las criaturas con cuernos conocidas, desde rinocerontes hasta escarabajos rinocerontes, cálaos y víboras con cuernos. Bartholin incluso tocó algunos objetos de cuerno hechos por el hombre, como el "Cuerno de Gallehus", una pieza de artesanía del siglo V hecha de oro puro, que se encontró en Dinamarca en 1639. (Todas estas criaturas y objetos fueron ilustrados minuciosamente, con imágenes plegables completas en la edición posterior de 1678 producida por el hijo de Thomas, quien, como su abuelo, se llamaba Caspar).




Ilustración de criaturas unicorneras, de la edición de 1678 de Thomas Bartholin’s De unicornu observen novae Fuente/Source.



Ilustración de una criatura parecida a un narval, de la edición de 1678 de Thomas Bartholin’s De unicornu Observaciones nova Fuente/Source 


Dado que las autoridades clásicas habituales se centraron en las versiones terrestres de la bestia mítica, Bartholin recurrió a algunas fuentes antiguas muy diferentes para que le dieran gravitas a su trabajo. Utilizó textos nórdicos antiguos como el King's Mirror (Konungs skuggsjá), un texto escrito en 1250 para la educación de un joven príncipe noruego, para demostrar que los nórdicos eran muy conscientes de la naturaleza de estos cuernos y sabían de su gran poder. mientras comerciaban con ellos. Invocar la sabiduría de un texto tan antiguo era un argumento poderoso en un mundo donde la tradición y el conocimiento antiguo se ponían en un pedestal.

Además de buscar en el registro escrito, Thomas también realizó una serie de experimentos con la esperanza de confirmar la eficacia del cuerno de narval / unicornio para curar dolencias. Roling menciona que Thomas "incluso pensó que era capaz de detener una epidemia de fiebre en Copenhague con roces de unicornio" .5 Utilizando pruebas de observación tan duras para demostrar que Alicorn realmente era una medicina poderosa, sofocó los crecientes argumentos en sentido contrario. Finalmente, Thomas estaba dispuesto a admitir que los unicornios terrestres mencionados en textos antiguos deben tener contrapartes de la vida real en lugares exóticos; pero la alicorn medicinal, potente y valiosa? Bueno, eso solo podría obtenerse de los mamíferos marinos del Ártico. Y solo de Islandia.




"Monocheros", de Thomas Cantimpré’s Liber de natura rerum (ca. 1280) Fuente/Source.


"Monocheros", del bloeme Der naturen de Jacob van Maerlant (ca. 1350) Fuente/Source.


Narwahl, o "unicornio marino", de Conrad Gesner’s, Historia animalium (1558) Fuente/Source.


La reinvención de Thomas Bartholin del narval como el "unicornio marino" fue un truco de marketing importante. Protegía el valor de un medicamento que los Bartholins, como médicos, podían continuar administrando a un gran costo para sus pacientes. Al mismo tiempo, protegía el valioso comercio escandinavo de cuernos de narval, que era importante para la economía danesa. La publicación en 1678 de una edición elaboradamente ilustrada de De Unicornu por el hijo de Thomas, Caspar, ayudó a mantener la imagen del unicornio marino a la vista del público, y durante décadas después, las ideas de Thomas continuaron teniendo un lugar en las discusiones académicas sobre alicorn.

Este cambio de caballo terrestre a bestia marina es uno de los muchos cambios que el significado de "unicornio" ha sufrido con el tiempo. Durante un corto tiempo en el siglo XVII, el "Unicornio de Groenlandia", una extraña criatura del mar del norte que pocos europeos habían visto, desplazó a sus oscuros primos con pezuñas en Asia como la fuente de los maravillosos y colmillos en espiral valorados por coleccionistas y médicos. El juego de manos de Thomas Bartholin mantuvo la fe popular en la potencia de la alicornio hasta principios del siglo XVIII, cuando los farmacéuticos se desencantaron. Experimentos más confiables demostraron que el polvo no era tan útil para curar enfermedades o proteger contra el veneno. En su Systema Naturae (1735), el taxonomista más prominente de la historia, Carl Linnaeus, rechazaría el "Unicornio de Groenlandia" de una vez por todas (aunque el nombre científico del narval sigue siendo Unicornu groenlandicus). Aún así, hubo un momento en que los unicornios existían tanto en el mar como en la tierra, antes de que la magia medicinal de sus cuernos se disipara y se retiraran al mundo de la fábula pura.

Natalie Lawrence recibió recientemente su doctorado en historia de la ciencia de la Universidad de Cambridge. Su tesis fue "Asamblea monstruosa: la construcción de animales exóticos en la Europa moderna temprana", y examinó la creación y el uso de maravillosas bestias novedosas en la historia natural y otras formas de publicación de 1550-1750. De particular interés fueron las aves angelicales del paraíso del este lleno de especias, el pangolín y el armadillo de ambas Indias, la morsa del Ártico helado y el buldo dodo de Mauricio. Actualmente la está convirtiendo en un libro.

1. Bernd Roling, "Der Wal als Schauobjekt: Thomas Bartholin (1616-1680), die danische Nation und das Dens der Einhorner", en Karl A. Enenkel y Paul J. Smith (eds.), Zoology in Early Modern Culture, Intersecciones de Ciencia, Teología, Filología y Educación Política y Religiosa. Intersecciones, vol. 3 (Leiden: Brill, 2014), 194–5.
2. Ctesias, "Indica", en The Library of Photius, ed. y trans. por J.H. Freese (Nueva York: MacMillan, 1920), 117. aquí.
3. Johann Schröder, Zoologia: o, La historia de los animales como son útiles en fisica y
quirurgia Dividido en cuatro partes ... (Londres: Impreso por E. Coates para R. Royston, 1659),
73, 83.↩
4. Pierre Martin de La Martinière, Un nuevo viaje al norte ... Sobre la situación
y Extensión de Groenlandia y Nova Zembla (Londres: Impreso para John Starkey, 1674), 146-7.
5. Roling, "Der Wal als Schauobjekt", 194–5.

1. Bernd Roling, “Der Wal als Schauobjekt: Thomas Bartholin (1616-1680), die danische Nation und das Dens der Einhorner”, in Karl A. Enenkel and Paul J. Smith (eds.), Zoology in Early Modern Culture, Intersections of Science, Theology Philology and Political and Religious Education. Intersections, vol. 3 (Leiden: Brill, 2014), 194–5.
2. Ctesias, “Indica,” in The Library of Photius, ed. and trans. by J.H. Freese (New York: MacMillan, 1920), 117. here.
3. Johann Schröder, Zoologia: or, The history of animals as they are useful in physick and
chirurgery. Divided into four parts…
(London: Printed by E. Coates for R. Royston, 1659),
73, 83.

4. Pierre Martin de La Martinière, A New Voyage into the Northern… About the Situation
and Extent of Greenland and Nova Zembla
(London: Printed for John Starkey, 1674),146-7.

5. Roling, “Der Wal als Schauobjekt”, 194–5.

Public Domain Works
Entrada original de Public Domain Review, por Natalie Lawrence.
















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