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martes, 8 de diciembre de 2020

La bioluminiscencia prehistórica de Joschua Knüppe como metáfora de la ilustración naturalista y su trascendencia

Joschua Knüppe


 

Ver de forma alternativa o concebir otro rango de percepción es uno de los temas que solemos abordar en este blog, como forma de aproximación a los límites de nuestra particular animalidad y entender mejor la subjetividad de nuestra forma de percibir a las demás especies animales. 

Nuestra percepción visual y las formas de representación asociadas a la vista y a la visión han constituido a menudo argumentos y pretextos para observar desde diferentes perspectivas del arte y la representación animal en diferentes entradas de nuestro blog. 

Las gamas cromáticas visibles por la configuración de nuestro cerebro en relación a los órganos fotosensibles de nuestros ojos condicionan la imagen de nuestro supuesto mundo sensible. Las aves son sensibles a gamas cromáticas que nosotros no percibimos o no registramos, como el ultravioleta, y muchas de sus especies perciben además la polaridad de la luz. Los reptiles son sensibles a las gamas infrarrojas. 

Algunos artistas han utilizado en sus obras recursos que apelan a nuestras limitaciones sensoriales, que en ocasiones pueden apreciar ciertas particularidades físicas de los objetos y los seres vivos en determinadas circunstancias, como es el caso de destacar los materiales que reflejan la gama ultravioleta utilizando luces de dicha gama que nosotros percibimos como un blanco que se destaca entre los demás colores reflejados por una luz blanca "normal". Muchas de las sustancias que reflejan gran cantidad de longitudes de onda ultravioletas, poseen además la propiedad de acumular energía luminiscente y brillar en la oscuridad tras ser "cargadas" (fosforescencia y fluorescencia) y por medio de estas ustancias y reacciones bioquímicas, muchas especies vegetales y animales poseen el don de la bioluminiscencia. Las pautas formadas por los órganos bioluminiscentes de ciertas criaturas sólo pueden ser experimentadas en ciertas circunstancias de oscuridad, lo que diferenciaría la imagen habitual que ofrecen a sus congéneres con la imagen que podríamos tener de un ejemplar preservado fuera de su medio natural, y, en este caso, su medio natural implica un grado de oscuridad que da sentido a la luz que emanan sus cuerpos.

La metáfora implícita en la noche de los tiempos, en la oscuridad o no visibilidad de aquello que ya no es cobra un especial sentido en el trabajo del ilustrador Joschua Knüppe, quien rescata de la invisibilidad de los tiempos prehistóricos la imagen de criaturas extintas cuyos descendientes muestran pautas bioluminiscentes, ofreciendo una plausible especulación sobre lo que debía ser observarlas en su día.

Sin duda, lo que daría todavía más sentido a la representación de la bioluminiscencia por parte de los trabajos gráficos de Knüppe, sería reproducirla de algún modo mediante el uso de pinturas de reflexión ultravioleta o fluorescentes, como las utilizadas por Reskate Estudio en los trabajos pictóricos que comentábamos hace ya un tiempo, y sin duda nos recuerdan el calado de la aportación al bioarte de las criaturas lumniscentes de Eduardo Kac. Estas obras en la frontera del arte y la biología marcada por la ingeniería genética quedarían señaladas para siempre por el hito luminoso del conejo bioluminiscente de Kac y nos recuerdan la asociación conceptual y etimológica entre ilustrar e iluminar.

Nos ha parecido oportuno, tras el apagón de varios meses de los contenidos de El Animal Invisible, reaparecer con la luz parpadeante de las ancestrales formas biológicas ilustradas, o, si lo preferís, iluminadas, por Joschua Knüpe, que hace ya tiempo que manteníamos a la espera de una buena ocasión. 

Extraemos la información sobre sus trabajos de una entrada de Koprolitos glosada y comentada por Carlosdino que confiamos sea de vuestro interés y encienda de nuevo una luz en vuestra curiosidad por la trascendencia de las imágenes zoológicas en el arte y en la divulgación científica.

Mafa Alborés



jueves, 2 de abril de 2020


La bioluminiscencia prehistórica de Joschua Knüppe

Ya os hablamos por aquí de Joschua Knüppe, paleoilustrador alemán que colabora con Pteros y Studio 252mya, co-fundador del Grupo de Paleoarte de la European Association of Vertebrate Palaeontologists y autor del libro "#Paleostream: Sketches of Prehistoric Life" (del que ya hay en marcha una segunda parte). 

¿Qué es eso del paleostream, por cierto? Pues quedadas online que Knüppe organiza con otros ilustradores y aficionados al paleoarte en general en las que durante unas pocas horillas, dibujan juntos a diversas criaturas del pasado remoto de nuestro planeta. 

Fruto de uno de los últimos eventos de paleostream que ha organizado (que ya nos estamos yendo por las ramas) surgen las preciosas ilustraciones que os traemos hoy, centradas en el fenómeno de bioluminiscencia en organismos hoy extintos (totalmente especulativo pero muy plausible). Os dejamos sin más dilación con las reconstrucciones luminosas de los géneros Didymoceras, Arcinosoma, Stenodictya, Thaumactena, Amplecobelua, Gordodon, Bonnerichthys, Cumnoria y Haborotheuthis.










viernes, 28 de junio de 2013

Monos brillantes y robocucarachas (bioarte y bionanotecnología)

Los límites éticos del bioarte son fruto de diversas polémicas que no dejan de sorprenderme. A mi todo me parece más simple: no es lícito utilizar animales por motivos gratuitos. Los motivos  artísticos o tecnológicos por puro divertimento de una suspuesta superioridad biológica lo son, por mucho que nos atraigan o seduzcan. Cada cual es libre de opinar lo que quiera al respecto, como nosotros lo somos de considerar a los autores y promotores de este tipo de intervenciones inmorales o una forma alternativa de hijo de puta.

Os dejo para la reflexión dos nuevos e interesantes ejemplos del muestrario de uno de nuestros blogs recomendados con enlace permanente.



...and I think to myself (Blog recomendado)


WEDNESDAY, JUNE 19, 2013




Bio-Art: Glowing Monkeys.

I've been looking into a book called Frankenstein's Cat. It details the advances made in mixing organic lifeforms with technology, covering everything from GloFish to Roachbots. In other words, it gels very nicely with this little column. It is so named because, hey, we'vemade a cat that glows green in the name of curing lethal diseases.

It's weird -maybe even cute - when cats and danios get turned green, but what if science did a GFP splice that really hit home?


Source: PopSci.


Well, Japan did. In May 2009, Erika Sasaki of the Central Institute for Experimental Aninals in Japan injected marmoset embryos with GFP. That's right: we've made a monkey glow green.Or, rather, we've made twin monkeys glow green, and it's 100% heritable. As with most of these experiments involving GFP, the scientists hope to track the genetics of Parkinson's, Huntington's, and many other hereditary diseases.

Marmosets, for the record, are probably the ideal lab monkey. (Rhesus monkeys are the other big monkey you need to know.) They reproduce at a young age, and are juuust distant enough from humans to avoid any really sticky ethical issues. Experiments have been done to make monkeys glow in the past, but this is the first time that the trait has been heritable. The last monkeys did not pass it on to their offspring, or else suffered genetic lottery fail.

Kei and Kou are the first F2 glowing marmosets. They were made by effectively cloning a male glowing marmoset's sperm into the egg of a normal female marmoset. Although not as well-expressed as one might think, the little monkeys do indeed glow in the dark beneath their fur. If nothing else, their underpaws glow green, showing the transgenics at work. Since then, they have gone on to sire many a glowing monkey, creating the first glowing primate founding stock.

Here's the kicker: even monkeys aren't close enough to humans to track some diseases. Soon, we will need to splice human embryos if we want to cure diseases that can only affect people in a certain way. Ethical concerns aside, it should be easy to find some crazy mom who would want a bright green baby, so long as "will not look like The Grinch" was part of the contract. This isn't art yet, but look for gene spliced kids in the future. It'll happen.

MONDAY, JUNE 10, 2013



Bio-Art: Roachbots.

I'm going to let the video do the introducing this time:



Now, WTF was that? A company called "Backyard Brains" has released a series of kits related to neurology and cockroaches. Some of them just feature moving cockroach legs with a few wires. The more impressive kits allow one to brainwash cockroaches. No, you do not need a degree of any kind to do this; that's the whole point.

As the site itself puts it, "Backyard Brains enables anyone to be a neuroscientist."  The site has a series of experiments, all of which can be dome with their kits and a few things found in most households. Another famous invention of theirs is the "SpikerBox," which amplifies the sound of neurons to an audible level. It's all pretty cool, and a lot of it will be fuel for future entries.

The "RoboRoach" involves stimulating the antenna nerves of cockroaches so that one can have a brainwashed roach puppet for a few minutes. The whole thing is done via a "backpack" that fills the antennae with fine wire, which in turn tells the cockroach where to move via nerve pulses. You can only tell it to do things like move left and right, but that's still pretty nifty. Same basic idea as RatBot, only less precise and using an icky roach instead of a cute rat.



It's not that this idea has not been touched on before. There was an old cartoon involving robot roaches. One also appeared on Teenage Mutant Ninja Turtles, but do note that these RoboRoaches will not become the roachinator above.  Roachbot is not a real cockroach; it still works just as good as RoboRoach for freaking out your friends. Have fun messing with household pests!