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martes, 13 de agosto de 2013

Sirenas


A fin de cuentas... ¿existen o no las sirenas?


Por Alejandro Agostinelli | Ciencia curiosa – Hace 3 horas
Para muchos de nosotros no hay misterio alguno: las sirenas, esas criaturas de cuerpo humanoide y cola de pez que aparecen en relatos o en pinturas de antiguas culturas, forman parte de la fauna imaginaria de la humanidad. Aún así, una reciente emisión de Animal Planet, el canal de Discovery Communications, sembró la duda: el pasado 27 de Mayo dedicó un programa al tema en un formato símil documental.
Arte prehistórico presentado en "Animal Planet"Arte prehistórico presentado en "Animal Planet"
Para dar a la polémica una legitimidad que parece difícil de aceptar, el programa recreó escenas de una colonia de sirenas y tritones que, según el guión de Charlie Foley, hace miles de años usaban a los delfines como mascotas y vivían en manadas protegiéndose unas a otras del acecho de unos temibles escualos gigantes.
Como el pretendido documental fue emitido por un canal que suele presentar temas de genuino valor científico, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los EE.UU. recibió numerosas consultas sobre la existencia de tales criaturas, sobre las cuales sólo hay vestigios artísticos y mitológicos. "No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos", contestó, tajante, la NOAA.
[Relacionado: El extraordinario caso de las "sirenas reales"]

Para algunos, la reacción del organismo científico norteamericano puede parecer desmesurada: debe haber pocas tareas tan insatisfactorias —y aparentemente improductivas— como desmentir la existencia de seres cuya realidad nunca fue documentada. Pero también hay que atender a cuestiones de contexto. En el último tiempo, por ejemplo, una controversia en torno a presuntos registros en video de sirenas llamó la atención de los aficionados a los misterios (e ingresó en varias escuelas a través de docentes receptivos a la posibilidad de su existencia) cuando aparecieron en la web imágenes, a la postre trucadas, de mujeres con cola de pez, realizadas por bromistas, experimentadores o charlatanes.
Charlie Foley, el productor de Animal Planet que escribió el libreto del documental, defendió su derecho a especular gracias a la existencia de tales criaturas marinas en culturas tan diferentes como la griega, la china y la vikinga, o el hallazgo de pinturas rupestres que parecen reflejar el aspecto que éstas poseían, en lo que podría ser una curiosa confusión entre representaciones fantásticas propias de un trabajo artístico, y un registro realista tipo cámara fotográfica.
En el documental, titulado "Sirenas: el cuerpo hallado", Foley se pregunta: "Así como hay animales que se desplazaron de la tierra hacia el mar ¿podría haber sucedido lo mismo con los seres humanos? ¿Y si hubiera algo de eso?".
Para evaluar la calidad de la evidencia en Animal Planet, tal vez basta agregar que las "mascotas de compañía" que aparecen junto a las sirenas son el bigfoot, el chupacabras, y los vampiros (curiosamente, no los gnomos, los fantasmas o las hadas). Foley despeja aún más el panorama cuando, para defenderse de la acusación de falta de evidencias, opta por denunciar una conspiración. Es que, para el director de Animal Planet, "no hay que descartar que un gobierno en las sombras haya ocultado o destruido pruebas".
Si el complot que denuncia Foley es real, las cosas quedarían más o menos donde empezaron: la falta de evidencias no permite asegurar la existencia de nada que valga la pena reconstruir digitalmente, a menos que estemos ante una animación que pretende entretener y de ninguna manera defender la existencia material de sirena alguna.
"Sin evidencias de humanoides acuaticos", dice el NOAA"Sin evidencias de humanoides acuaticos", dice el NOAA
En cualquier caso, no deja de ser llamativo que la situación haya obligado a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica a pronunciarse sobre el fantasmático asunto. "No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos. ¿Por qué, entonces, ocupan el inconsciente colectivo de casi todos los pueblos marinos? Es mejor dejar la respuesta a esa pregunta a historiadores, filósofos y antropólogos", propone la NOAA.
Es dable reconocer que biólogos, genetistas y zoólogos interesados en la vida de las sirenas no tienen mucho material para examinar. Sí disponen de abundante información los científicos sociales, quienes —si desean embarcarse en semejante estudio— pueden nutrirse de los antecedentes en materia de fenómenos de naturaleza escurridiza reunidos en áreas tan diversas como la parapsicología, la criptozoología o la ufología.
Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4
En twitter: @AleAgostinelli

Ciencia curiosa

El extraordinario caso de las "sirenas reales"


Por Alejandro Agostinelli | Ciencia curiosa – mié, 7 mar 2012
Un tritón de Banff en exhibición en el Indian Trading Post/Wikimedia CommonsNo todos los días cobran vida unas criaturas nacidas en la mitología griega. Convengamos que los avistamientos de sirenas, como se le llama a este bellísimo críptido capaz de hechizar de muerte a sus testigos, no abundan en la crónica periodística. Por eso es llamativo que un equipo de estudiantes y docentes de la Universidad de Lincoln, Gran Bretaña, estéahora mismo trabajando afanosamente en la identificación de una pieza que parece ser una sirena momificada hallada en el Museo de Arte Buxton en Derbyshire.
Se cree que la sirena en cuestión llegó al museo desde el Lejano Oriente a mediados del siglo XIX. Anita Hollinshead, estudiante de conservación y restauración, responsable del casual hallazgo, precisó que su cabello es humano. "Gran cantidad de este tipo de sirenas procedía de Japón y fueron elaboradas por pescadores, quienes complementaban sus ingresos con la venta de sirenas falsas", señaló la redescubridora de la insólita reliquia.

Los partidarios de la existencia de estas muchachas de mala fama a quienes un fantástico desvío de la teoría de la evolución reemplazó sus piernas de piel y hueso por una cola de pescado y sus pulmones por branquias, han tenido problemas para sostener su creencia.

1) No ha habido registros, ni siquiera iconográficos, de sirenos con los cuales pudieran aparearse, lo que lleva a preguntarse por la supervivencia de la especie.

2) Sus pechos, apenas cubiertos por una larga y empapada pelambre, no parecen servir para amamantar sirenitas (nadie las ha reportado).

3) En todos estos años nadie ha grabado alguna de las melodías con que seducen de muerte a los pescadores enamoradizos.
En pleno siglo XXI las sirenas han vuelto a reclamar el derecho a la existencia, pero no a través de los medios masivos (que se atienen a una lógica curiosa, ya que le dan más crédito a las apariciones de hadas o vírgenes que a las visiones de sirenas), sino a través de testimonios virales, propagados a través de las redes sociales. Estas sirenas carecen de carisma, no están en el océano agitando sus brazos o canturreando al capitán del barco con una voz hipnótica, pero tampoco son mutantes de pescadería. Son leyendas recientes de Youtube como la que podemos ver ahora mismo:

Las sirenas, según cuenta el buzo, suelen dejarse ver en la Gran Barrera de Arrecifes, Mar del Coral, en la costa de Queensland, Australia. El sitio es una suerte de rompeolas natural de 2.000 kilómetros de longitud habitado por unas 350 especies de coral diferentes, acaso la mayor estructura jamás construida por organismos vivos.
El promotor del video recibió un alud de visitas, lo cual no prueba mucho más que el enorme deseo de los cibernautas por presenciar la manifestación de auténticas sirenas. Dice que filmó sus incursiones durante dos días seguidos. Según el relato que hace en off, la visibilidad era tan mala que la primera vez "ni él se dio cuenta" de lo que había filmado. Hasta que lo vio en la computadora. Volvió al otro día a esperar su regreso y filmó por segunda vez "algo raro". Para él, el hecho de que "reincidiera" evidenciaba que fue una sirena de verdad. "Alguien podría haberme gastado una broma una vez. Pero ¿dos veces?". (Su discurso es un poco contradictorio, ya que él mismo aclara que, por sus diferentes colas, supo que eran dos sirenas distintas).
Dugong (Wikimedia)Su amplitud de criterios ("Puedes creer o no, yo soy el primero que apenas no se cree nada de lo que se ve aquí en Youtube", aclara) y, sobre todo, su obstinado anonimato, alcanzan para desestimar la pretendida evidencia. Sin embargo, algunos han creído ver en esta manifestación acuática a un mamífero marino de verdad, uno que los antiguos australianos solían llamar "sirena". Es el dugong, un animal herbívoro muy pacífico que se alimenta de algas y habita los fondos barrosos de las zonas costeras. Sus hembras amamantan a sus bebés casi como los humanos: las madres, con la cabeza y hombros fuera del agua, sujetan a sus crías mientras éstas chuchan entre las aletas. Por eso algunos creen que las hembras de dugong han originado el mito de las sirenas.
En su momento, el ciclo del canal SyFy Fact or Faked?: Paranormal Files disfrazó de sirena a su conductora, a quien hicieron saltar al mar desde la cubierta de un barco para que tratara de reproducir las habilidades de nado de la "criatura" del video. El paralelismo, casi perfecto, redujo a valores cercanos a cero la posibilidad de que fuera una confusión con un animal marino. Y creció a valores cercanos a uno la hipótesis de una broma con fines comerciales o de entretenimiento.
Radiografia de la sirena de BuxtonLos científicos que pusieron bajo el microscopio en la Universidad de Lincoln la sirena de Buxton nunca cultivaron la esperanza de hallar pruebas de la existencia física de mujeres submarinas. Si ahora examinan el ADN de la cola, por ejemplo, es para ver de qué pescado se trata y establecer el lugar de procedencia. Las radiografías muestran que estaba hecha de madera, articulada con costillas de alambre y dientes hechos en hueso tallado. Estas piezas eran adquiridas por marineros para conjurar la mala suerte o por proveedores de curiosidades para circos. A veces, como la Sirena de Fiji, uno de los fósiles falsos más famosos del mundo (y más cuando participó en un capítulo de X-Files), se usaban cabezas de mono cosidas a colas de pescado. En este caso, según el doctor James Moffatt, profesor de fisiología en la Universidad de St. George en Londres, hicieron el cráneo de la sirena con un ovillo de papel maché atado con alambre.
Criaturas construidas por taxidermistas aficionados surgieron en Occidente en plena era dorada de los monstruos de circo y las novelas protagonizadas por quimeras. El negocio de personajes inescrupulosos como P.T. Barnum creció a expensas de construir escenarios falsos pero persuasivos, mientras los periódicos siguieron beneficiándose con los fraudes ajenos.
Las sirenas de Foncuberta Diario ABC 29-7-2000El único falsificador que tal vez hizo una diferencia a favor del menos común de los sentidos fue el catalán Joan Fontcuberta, quien allá por el 2000 anunció el descubrimiento de fósiles en la Reserva Geológica de Alta Provenza, Digne, Francia, de un ancestro anfibio de los homínidos, el hydropithecus. La instalación de aquellos restos falsificados, diseminados entre fósiles reales, fueron un paso más de la trayectoria de Foncuberta, un experto en documentar —mediante textos, fotos, filmes u objetos tan contundentes como el fósil de una sirena— la existencia de seres o personalidades apócrifos. "Mi trabajo es más pedagógico que artístico, pretende vacunar al espectador contra el exceso de realismo de lo fotográfico, inocularle reacciones de duda e incertidumbre", indicó Foncuberta, quien por supuesto es un artista y no un arqueólogo.
Un pescador que compensa su sueldo creando animales imaginarios; un buceador que filma a una amiga disfrazada vaya uno a saber con qué propósitos; un grupo de investigadores que analiza el ADN de las escamas de un pescado de dos siglos de antigüedad; un artista que trabaja para convecernos de la existencia de fósiles de sirenas...
La ciencia interesada en desenmascarar algunos entuertos tiene, muchas veces, la cándida prestancia de un juego de niños.
Lo importante es darse cuenta.
Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Réplica del Arca de Noé


Una réplica a plena escala del Arca de Noé abrió sus puertas al público en Holanda. El clima desapacible no pudo impedir el lunes el buen humor de su creador, el holandés Johan Huibers. De hecho, la lluvia fue un evento apropiado. Según la Biblia, Dios ordenó a Noé que construyera una embarcación de suficiente tamaño para salvar parejas de animales y a la familia de Noé mientras la Tierra se inundaba. Traducido a medidas actuales, Johan interpretó la descripción que aparece en el Génesis para construir el arca. Mide 130 metros de largo, 29 metros de ancho y 23 metros de altura. Tal vez no es tan grande como para cargar con todas las especies del planeta, pero tiene suficiente espacio para que, digamos, un par de elefantes baile tango. En la principal bodega del arca, un amplio espacio de establos apoyados por un bosque de árboles de pino, los visitantes observan una serie de animales de peluche y plástico como búfalos, cebras, gorilas, leones, tigres, osos, etcétera. En otra parte del arca hay un zoológico con animales reales que son menos peligrosos o más fáciles de cuidar, como ponis, perros, ovejas y conejos, y una impresionante colección de aves exóticas. (AP)


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ciencia curiosa

Corea del Norte "descubre" un unicornio

Unicornio. (Thinkstock)La semana pasada, en concreto el día 29 de Noviembre, se publicó una noticia curiosa. Un grupo de investigadores había encontrado pruebas de la existencia de unicornios, en concreto su guarida y algunos restos animales, aún por contrastar. Esto, que puede sonar a broma, salió como nota de prensa auténtica y original, con la intención de darle categoría de descubrimiento científico.

Los científicos responsables de este "descubrimiento" pertenecen a la Universidad de Pyongyang, en Corea del Norte. Y la nota fue publicada por la Agencia Estatal de Noticias de la República Democrática Popular de Corea, es decir, la única agencia de noticias permitida por el régimen de Corea del Norte.

[Te puede interesar: Una cucaracha “luminosa” se extingue poco después de ser descubierta]


Pero ¿qué interés tenían los científicos en publicar una noticia así? Según la historia coreana, existió un rey mítico, el rey Tongmyong, que fundó una gran dinastía de la que se deriva la Corea actual. Dicho rey cabalgaba un unicornio, con el que entraba en la batalla y al que nada podía herir. Y su guarida se encontraba muy cerca del castillo del rey, en la primera capital de Corea.

Curiosamente, la guarida del unicornio se ha encontrado en la misma ciudad de Pyongyang, capital de Corea del Norte. Con esto, los investigadores norcoreanos pueden confirmar que dicha ciudad fue la primera capital de Corea, y que de su historia se deriva toda la del país. Convierte a Pyongyang en el centro cultural e histórico de Corea, tanto del estado norcoreano como de Corea del Sur.

Este es un claro ejemplo de cómo se puede utilizar la ciencia para promover intereses políticos. En realidad, en cómo se puede pervertir la ciencia, la búsqueda del conocimiento, en una mera comparsa de lo que los dirigentes quieran pensar o hacer pensar. Por desgracia, no es un caso único ni seguramente sea el último. Lo que sí es posible es que se encuentre entre los más ridículos.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

ataque de una nutria

Las noticias relacionadas con animales consiguen mayor audiencia cuando se refieren a interacciones con seres humanos, sobre todo si ésta implica algún grado de violencia por parte del animal. Al hilo de una serie de entradas referidas al uso tópicamente monstruoso de la imagen del tiburón me llama la atención el tratamiento de esta noticia acerca del raro ataque de una nutria a un ser humano.
Sin duda, la escasez o casi nula existencia de ataques de estos mamíferos acuáticos a seres humanos convierte el hecho puntual en digno material de un suceso periodístico, y ello se debe a la asociación que se suele establecer entre las nutrias y su carácter inteligente, juguetón y por tanto implícitamente empático con respecto a nosotros, lo cual es un error de apreciación similar a la simpatía por los delfines, de aparente sonrisa, pero de intenciones impredecibles. Recientemente se ha destacado otra noticia que habla de un hombre salvado del mar gracias a un tiburón, engañosa redacción que sugiere un comportamiento tópicamente delfinesco por parte del escualo, que, en realidad se limitó a curiosear y despertar casualmente al náufrago cuando pasaba cerca de un barco que acabó por rescatarlo. Lo llamativo de la noticia residía en que parecía apelar a un comportamiento voluntario que se ha documentado en ocasiones en delfines (sus agresiones, en cambio, no suelen publicitarse).
Fijémonos también, en el caso que nos ocupa, que se buscan todo tipo de argumentos para que la noticia sea lo más llamativa posible: se señala una concatenación de hechos desdichados, como si el colofón del infortunio y la mala suerte fuese que te atacase un animal que no suele atacar a nadie (aunque, como el delfín, sea un depredador potencialmente agresivo y bien armado que se mueve infinitamente mejor en su medio acuático que nosotros). Por si todo esto no fuera suficiente, para que el posible lector abra la entrada de la noticia, se ha seleccionado una imagen para ilustrarla que dudo haya sido escogida al azar. El público que sabe lo que es una nutia tal vez se sorprenda de que uno de estos ejemplares pueda ser peligroso pese a su aspecto aparentemente inofensivo e incluso simpático (hay, no obstante, quien las asocia a la imagen de grandes ratas de agua y ya sólo falta hablar de la más o menos justa aprensión por estos roedores). El público que no distingue a estos mustélidos de otros animales, o no los conoce bien, necesita de otro estímulo para que la noticia le interese por la razón opuesta, es decir: que se crea que un animal más o menos monstruoso ha sido el protagonista del ataque. Así pues, la imagen seleccionada para ilustrar la noticia es un primerísimo primer plano del rostro de uno de estos animales que genera la inevitable percepción de sus rasgos principales a través de un esquema antropomórfico y arquetípicamente monstruoso a la vez. Los ojos parecen desorbitados, y la expresión de la boca parece dura y enojada bajo el prisma de un esquema de rostro humano. Nos remite a una criatura propia del universo de Lovecraft o de Sánchez Pinyol, pero un plano más abierto daría lugar a una visión más neutra, menos intimidatoria del mismo ejemplar. De hecho, en las dos versiones de la misma noticia que reproducimos más abajo vemos que la que habla de "salvaje ataque de nutria" aparece la imagen mencionada para despertar miedos zoológicos atávicos, mientras que la que hace referencia a lo "insólito" del caso, omite imágenes del animal y muestra una de la atleta atacada y víctima de una serie de hechos desgraciados a los que ha sobrevivido.



El salvaje ataque de una nutria a una triatleta

Una triatleta australiana, que sobrevivió a un grave accidente de tráfico e incluso a un cáncer, ha vuelto ha cruzarse con el infortunio. Esta vez ha sufrido un salvaje ataque de una nutria cuando se entrenaba en un lago.

Leah Prudhomme recibió hasta 25 mordiscos en sus piernas, tobillos y pies por lo que ha necesitado ponerse la vacuna del Tétanos y la Antirábica, tras recibir un ataque de una nutria qye duró más de siete minutos.
Al principio la joven atleta pensó que podría tratarse de un castor o una rata, pero rápidamente entendió que debía tratarse de otro animal debido a la persistencia con la que el animal la atacaba. "Tras el primer mordisco pensé que se iría y me dejaría, pero solo se sumergía para volver a atacar. Fue una pesadilla", explicó Prudhomme al MailOnline.
"El lago es muy oscuro y no se pude ver absolutamente nada bajo el agua. Eso fue lo que más me asustó porque no me permitía ver cuando me iba a atacar", señaló al citado medio.
Tras uno de los ataques, Leah distinguió una larga cola y una cabeza de color gris, momento en el que supo que estaba siendo atacada por una nutria, pese a que nunca se había vistos estos animales en el lago.


Insólito ataque de una nutria a una atleta


Por Fabián Induti | Zona Mixta – Hace 23 horas
Es bien sabido que la suerte no le sonríe a todos, y hay quienes sufren más infortunios que otros, tal como la triatleta australiana Leah Prudhomme. Es que la deportista parece estar salada, ya que además de haber sufrido un grave accidente automovilístico y haber tenido que lidiar con un cancér, también tuvo la desdicha de ser atacada por una nutria.
Todo ocurrió cuando Prudhomme entrenaba en un lago, hogar del mamífero acuático, que irritado le propinó nada más y nada menos que 25 mordidas en sus piernas, tobillos y pies.  Al inicio, la joven triatleta pensó que se trataba de un castor o incluso una rata, pero debido a la persistencia del ataque se dio cuenta de que era otro animal.  "Tras el primer mordisco pensé que se iría y me dejaría, pero sólo se sumergía para volver a atacar. Fue una pesadilla", explicó la víctima.
Leah Prudhomme fue llamativamente atacada por una nutria en pleno entrenamiento. (Foto: trileah.blogspot.com.ar)Leah Prudhomme fue llamativamente atacada por una nutria en pleno entrenamiento. (Foto: trileah.blogspot.com.a …
Leah Prudhomme ha necesitado un tratamiento de vacunas luego del ataque, cuya duración fue de aproximadamente siete minutos. Sin dudas, algo inexplicable porque nunca se habían visto nutrias en ese lago.
"El lago es muy oscuro y no se pude ver absolutamente nada bajo el agua. Eso fue lo que más me asustó porque no me permitía ver cuando me iba a atacar", señaló la competidora australiana.
¿Crees que es cosa de mala suerte o simplemente una coincidencia desafortunada?

martes, 10 de julio de 2012

Mitos zoológicos: femme fatal, procesiones de viudas negras con sus mantis religiosas.




-La ciencia también genera mitos. 
Un primer vistazo al problema de la mantis religiosa.

Las acciones de los animales, observadas desde la subjetividad (tentada de usar el disfraz de la objetividad amparada en el "magister dixit" que impregna el método científico) son aún hoy tergiversadas por nuestras propias motivaciones.
Del mismo modo que las hormigas han sido vistas siempre como un ejemplo de perfección en la organización social (análogamente a las termitas y las abejas -últimamente ciertos ratoncillos subterráneos, ciegos y pelones, son un frecuente ejemplo de mamíferos de similar organización-), existe también un clásico que perdura como ejemplo de "hembra fatal", o de amor suicida desde el punto de vista del macho, en el desarrollo del acto de la cópula de la Mantis Religiosa, animal de enorme atractivo visual por diversas razones.
Paradójicamente, su físico adaptado al camuflaje (con fines depredadores -¿o resulta sólo efectivo contra sus propios depredadores?¿cumple tal vez los mismos fines por igual?), aunque es evidentemente un físico que dificulta su avistamiento, nos llama la atención por su asombroso parecido con un brote vegetal; eso sí: un brote vegetal antropomorfo, que se nos antoja en una actitud intrigante, reflexiva (introspectiva, "rezadora", "religiosa").
Es muy difícil que un guión documental cinematográfico actual, o de un libro ilustrado sobre insectos, eluda el comentario sobre el nombre de la "rezadora" en contraste con su carácter voraz, que la lleva a alimentarse del macho durante la cópula.
La mantis, con su cabeza dotada de posibilidad de giro y con sus largas patas anteriores que evidencian su capacidad prensil y recuerdan a brazos de primate, se comporta visualmente como una marioneta china, una estilización de formas humanas agresivas, y pocas especies animales poseen un poder arquetípico tan aterrador para nuestra especie como lo tiene la nuestra propia, debido al desarrollo milenario de clanes organizados jerárquicamente y con posibles conflictos con otros clanes.
Pero yo creo que hay un factor todavía más decisivo para el estrellato de la mantis: su mirada. La empatía más atávica que se despierta en nuestro interior por informacion visual se conmueve al encuentro con otra mirada. Observando artrópodos no es frecuente un tamaño tal que las dimensiones de la cabeza del animal ofrezcan una visión clara de sus rasgos, de sus ojos. Sin embargo sí es posible en el caso de la mantis: su mirada ofrece dos saltones ojos (no compuestos, como en la mayoría de insectos) con un oscurecimiento central que identificamos con la pupila que fija la mirada de animales superiores.
Las pupilas recalcan la direccionalidad de la mirada, y, en ese sentido revelan de algún modo la intención del que nos mira. Sus intenciones nos hablan de su carácter, por lo que solemos identificar la mirada con el reflejo del espíritu, "el espejo del alma". Son los ojos de la mantis, antropomorfa, los que la hacen apta para representar el papel de Venus poseída por Tánatos, con una mirada extraviada que señala a todas partes, también al observador.
Es clásica la disertación de Roger Caillois sobre la fascinación cultural ejercida por la imagen de la mantis en su libro "Medusa & Cía". Caillois señala la importancia del giro de cabeza del animal, ya que pocos insectos pueden seguirnos con la mirada, pero escoge a la mantis por su comportamiento sexual, clásicamente tildado de caníbal.
El canibalismo sexual de la mantis religiosa es tan infrecuente que no debería nombrarse como un rasgo distintivo de la especie, y sin embargo es difícil encontrar un texto sobre ella que no lo mencione.
Que una hembra, receptora del material fecundo del macho, tome no sólo dicho material sino todo su ser, es algo con un poder tan fascinador que su confirmación es buscada incluso donde no se produce, o se produce anecdóticamente y, además, casi siempre es presentado como ejemplar sacrificio del macho por cumplir la heróica misión de perpetuar su descendencia.
K. Roeder, en 1935, escribe un tratado que esclarece este aspecto del comportamiento de la mantis y su explicación científica para encontrar un sentido que encaje con la teoría evolucionista: ¿cómo opera la selección natural para favorecer el sacrificio del macho?.
A Roeder le preocupa la tendenciosidad de las narraciones científicas del acto sexual de estos insectos, que recurren siempre a una antropomorfización del animal para luego "bestializarlo" por su ferocidad incontenible, sirviendo más a criterios dramáticos que estrictamente científicos. Roeder señala:

"Todas las narraciones coinciden en cuanto a la ferocidad de la hembra, y a su tendencia a capturar y devorar al macho durante la copulación [...] La hembra puede atrapar y devorar al macho como lo haría con cualquier otro insecto".

Para añadir truculencia al hecho, se suele señalar que el macho empieza a ser devorado por la cabeza y que, incluso estando decapitado, vive lo suficiente para terminar la faena.
¿Cómo se explican todas estas dificultades en un sistema selectivo? ¿porqué la naturaleza no ha seleccionado machos mayores que sometan a las hembras a su antojo en vez de un diformismo sexual tan desventajoso?. El hecho de que se manifieste de este modo es más por insistencia en los textos que por verdadera generalización en la naturaleza.
K. Roeder consigue señalar que el canibalismo sexual de la mantis dista de ser una pauta normal de su comportamiento, y que lo que se ha señalado como característico no es sino una aberración lo suficientemente alegórica de la "femme fatale" como para que se siga repitiendo con errónea insistencia.
A Roeder, una vez comprobado el bajísimo indice de manifestaciones del hecho en cuestión, le queda sin embargo una pregunta que contestar: ¿porqué se siguen dando casos esporádicos de canibalismo si la selección natural debería haber favorecido la supervivencia del macho y por ende de su prole?.
Si tenemos en cuenta cuánto nos cuesta hablar de los procesos evolutivos como no universales dentro de la propia especie, y que también tendemos a olvidar que se trata de un proceso paulatino que no siempre conocemos consumado -si es que se puede hablar de consumación en términos evolutivos- lo único que nos queda es una respuesta, si existe, para el hecho concreto de la efectividad sexual de un macho decapitado. Pues bien: esa respuesta existe.
La hembra de la mantis es mayor que el macho (como en casi todos los insectos y otros artrópodos) y ataca y devora cualquier cosa móvil que no la supere en tamaño.
El macho, para aparearse, se ve obligado a no moverse mientras esté en el campo visual de la hembra. Unos centros inhibidores de los movimientos copulatorios (situados en el ganglio subesofágico, debajo de la cabeza) impiden que el macho ejecute dichos movimientos cuando no sólo no es necesario sino arriesgado, y así puede producirse el acercamiento a la hembra sin sufrir daño.
Los machos de la mantis no se dejan atrapar fácilmente y huyen o luchan cuando son asumidos por las hembras como alimento, por lo que , en caso de ser comidos o heridos, se perdería una posibilidad de descendencia tanto de machos como de hembras. Está claro el porqué de la selección de los machos hábiles para vencer el marcaje de la hembra y capaces de copular y salir ilesos. ¿Cómo es que los machos suicidas siguen teniendo descendencia?
Sencillamente porque, al perder la cabeza, una vez iniciada la cópula, pierden la inhibición de los movimientos automáticos de copulación, y son sementales más eficaces que aquellos que logran esquivar los ataques pero no se pueden entretener en otra cosa, por culpa de poseer todavía intacto su ganglio subesofágico. Un macho decapitado no se preocupa por su piel, sino sólamente por copular.
El antropocentrismo del mito sexual de la mantis no sólo se refleja en pretender hacer pasar por habitual un suceso raro en la especie, sino también en el hecho de que sea la hembra devoradora el mito, y no el macho, convertido en máquina bukowskyana de follar, en cuanto pierde la cabeza.
También la araña conocida como viuda negra, es descrita con esta característica pauta de comportamiento, aunque no sea del todo cierto, por el mismo atractivo morboso, por la curiosidad que suscita, aunque la mayoría de los machos ejecute la cópula sin problemas.
Esta tergiversación de los hechos, aunque poco científica, ha viajado fundamentalmente en los textos científicos que, para popularizarse, han de servirse de una amenidad que, más o menos extremadamente, se vuelve amarillista.
Las cualidades obliterativas de la mantis son relativamente poco destacadas en las ilustraciones de los libros; es inevitable la visión antropomorfizada del insecto que mira (cercanía al mamífero) y "manipula" (cercanía al primate). Y es que la divulgación de todo conocimiento pasa de un modo u otro por los filtros de la memoria a la que, de hecho, está destinada.


La memoria solicita discontinuidades en la percepción, roturas, sorpresas.


Nuestra percepción se basa, en cierto modo, en el estudio de lo sorprendente



-El oportuno ejemplo de la viuda negra.
La fama terrible de la viuda negra, devoradora ocasional del macho durante la cópula, se tiñe además de su carácter venenoso de arácnido convirtiendo su toxicidad en mortal para el hombre.
Parece ser que este hecho es más accesible de contrastar estadísticamente, y resulta que, según el Instituto de Investigaciones Científicas de Arizona, de cada 3000 picaduras de viuda negra a seres humanos sólo se registra una mortal, y resulta muy difícil que el animal reaccione de forma agresiva, ya que su carácter pacífico le hace usar su veneno sólo para cazar, y no basta con intimidar, sino que hay que acorralar o capturar al animal para que intente morder a cualquier agresor que lo supere en tamaño.
Esto parece estar bastante claro para los responsables del documental sobre arácnidos producido y realizado por Stephen Ellis para KEG-Ellis Productions. En el más puro estilo canadiense, el filme expone de forma estudiadamente desapasionada la injustificada mala fama de la especie, basándose en el estudio estadístico anteriormente mencionado, y escogiendo cuidadosamente la gravedad y serenidad de la voz del narrador, para más señas Neil Diamond.
Sin embargo, a la hora de tocar el tema del apareamiento se omite el hecho de que casi nunca sea fatal ya que en todo caso siempre es un tanto problemático para el macho evitar los impulsos y órganos agresivos de la hembra.
Lo curioso es que se insiste en el hecho aún cuando se muestra al macho repetir la operación dos veces: "...esta separación pacífica es infrecuente en una especie que acostumbra a reciclar al macho". El uso del término "reciclar" es un intencionado distanciamiento de la realidad del macho, y por tanto una forma conscientemente "cruda" de mostrar la redundante crudeza de la vida salvaje, en definitiva la vida más real, dando por sentada nuestra afortunada posición como miembros de una sociedad civilizada. Una pose, en todo caso, que favorece la justificación de cualquier defecto del estado organizado, o de sus abusos. La fórmula, en realidad, es simple: la encarnizada competitividad de la sociedad capitalista no es más que un reflejo de lo que sucede en la naturaleza, aunque lo que se intenta es crear un recelo hacia la vida natural, que se nos presenta como como una amenaza indiscriminada, aleatoria, carente de favoritismos.
"Reciclar" al macho es una actitud deshumanizada, propia de la peor fantasía apocalíptica de Orwell o Huxley. La mecanización de los actos vitales y su reducción a términos de rentabilidad para la especie estaría asociado a un subliminal terror a un estado drásticamente comunista, y, por si fuera poco, machista, temblorosamente machista.
Para los que crean que estas lucubraciones van demasiado lejos, les diré que como mínimo hay un aspecto de esta imagen artificial interesado en el maniqueísmo descriptivo, y se trata de su revalorización.
La revalorización de las imágenes depende de la revalorización de su contenido. Un alto dirigente fotografiado junto a un desconocido carece de interés, a no ser que la vinculación con el desconocido tenga algo de escandaloso o cuando menos raro o llamativo.
La paradoja de documentales como el de Stephen Ellis es que se alimentan de imágenes lo más infrecuentes que sea posible, y sin embargo casi todos ellos caen en un océano de tópicos reconocibles.
Se conjura un acto terrible, llamativo, mortalmente peligroso y vitalmente necesario, que se supone frecuente, y se nos muestra uno aparentemente normal aún cuando parece ser que su inapreciable rareza reside precisamente en su aparente normalidad.
¿Porqué no se nos muestra un ejemplo de apareamiento "normal" con la "natural" captura e ingestión del macho? ¿Es que se filmó este fenómeno "a la primera" y casualmente? ¿O es que se han seleccionado hembras menos agresivas en el terrario que sirve de decorado de apariencia natural a la película?.
Es curioso que sin embargo se llame la atención sobre la subjetividad de nuestra conmoción al ver un anolis (un reptil) devorado por un ciempiés gigante, una muerte que "impresiona más porque somos vertebrados, como el anolis". El criterio de cercanía como móvil de simpatía, que se torna más evidente cuando el que cae bajo el poder de un artrópodo es un ratón (no sólo vertebrado sino también mamífero, "subiendo" en la escala subjetivamente ascendente que va hasta el primate humano).
Lo que nos tiene que llamar la atención es, en realidad, que un acercamiento supuestamente imparcial, científico, que nos recuerda que mamíferos y artrópodos son iguales ante la fatalidad de la naturaleza, nos describa la "parada nupcial" de la viuda negra como una "mezcla de sexo y peligro", o, incluso, "como una película de James Bond".


Después de este comentario, tal vez perciban de otro modo a las arañas, o las mantis religiosas en procesiones de viudas negras, pero basta con que perciban de otra forma la persistencia de los tópicos en las sucesivas informaciones sobre animales que llegan a los medios, especialmente e la red.

Les dejo un par de amenos ejemplos ejemplos:


La araña que corta su pene durante el coito

Hembra de N. Malabarensis. En el recuadro rojo se puede ver el pene del macho.Hembra de N. Malabarensis. En el recuadro rojo se puede ver el pene del macho.En algunos casos, el término "guerra de sexos" toma un sentido literal. Si la hembra de tu especie te come una vez terminada la cópula, y además busca varios machos para inseminarla, debes encontrar una estrategia que mejore tus posibilidades.
Por ejemplo, deshaciéndote de tu pene. Según han descrito desde la Universidad Hubei de China, el macho de una especie de araña, Nephilengys malabarensis, se automutila el pene durante la cópula, dejando el apéndice insertado en la hembra. No se trata únicamente de la punta del aparato copulador, llamado pedipalpo, sino de la estructura entera. Y permanece expulsando esperma mientras el macho huye.
En esta especie, la hembra es mucho más grande que el macho. En las arañas, cuando esto ocurre las hembras suelen comerse al macho al terminar la cópula. La razón de que esto ocurra tiene que ver con la inversión energética que cada uno de los sexos realiza en la cría. De manera sencilla, podemos entender la inversión energética como la cantidad de comida que cada uno de los padres deja de utilizar en sí mismo para emplearlo en sus crías. Y cuando la inversión de la madre es muy superior a la del padre, una forma de equilibrar las cuentas es mediante el canibalismo post-coital.
LibélulaExplicado así, parece que el macho cercera su aparato reproductor para sobrevivir a la cópula, aunque haya quedado estéril, pero la cosa no es tan sencilla. En términos biológicos, la función de todo ser vivo es reproducirse, y por tanto el macho ya ha cumplido con su función al terminar la copúla. Entonces, ¿para qué sirve seguir viviendo, más aun siendo estéril?
La razón por la que los machos de N. malabarensis se desprenden de su apéndice es para evitar que la hembra se reproduzca con otros machos. En esta especie, la hembra suele copular con varios individuos, reduciendo de esta manera las posibilidades de paternidad de cada uno de los machos. Al dejar su pene insertado en la hembra, éste sirve de tapón e impide que otros machos puedan fecundar a la hembra. Además, el pene desprendido expulsa más esperma que si se mantuviese unido al macho.
Esta estrategia resulta sorprendente por darse en arácnidos. Es la primera vez que se descubre un comportamiento así en arañas, y hasta ahora se tenía asumido que los machos participaban de buen grado en el canibalismo, a modo de ofrenda a la hembra. Lo que no es, es novedoso. Este tipo de estrategias, en las que o bien se controla a la hembra durante la gestación para asegurarse de que ningún otro macho copule con ella, o se genera un tapón para evitar esto mismo, está muy extendida por el reino animal. Por ejemplo, muchas especies de libélula presentan o bien una o incluso las dos estrategias al mismo tiempo.



Las viudas negras han encontrado a su rival


Por José de Toledo | Ciencia curiosa – jue, 5 jul 2012
Hembra de viuda marrón. Por Tanikawa, via Wikimedia CommonsUno de los animates más temidos del planeta es la viuda negra (Latrodectus hesperus). Y su fama no es inmerecida, ya que se trata de uno de los depredadores más voraces del planeta, cuya picadura puede acabar con un humano adulto. Pero parece que no es tan temible, o que al menos ha encontrado a la horma de su zapato: la viuda marrón (Latrodectus geometricus).
Un equipo de investigadores de la Sociedad Entomológica Americana ha llevado a cabo un trabajo de campo tratando de determinar cuántas viudas negras había en la zona de California, y cuáles eran sus hábitas. Pero en lugar de viudas negras, encontraron muchas más viudas marrones. De hecho, hasta 20 veces más arañas de esta especie.

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Las viudas marrones se descubrieron por primera vez en Florida, en la Costa Este americana, en 1935. Hasta 2003 no se encontró ninguna en la región de California, y ahora están superando en número a las viudas negras, originales de la zona. Esto demuestra un enorme éxito, ya que su expansión ha sido completamente natural.
En realidad las dos arañas son muy parecidas. Pertenecen al mismo género, comparten estrategias de caza y ninguna de las dos presenta el comportamiento que ha hecho tan famosos a estos animales, el canibalismo sexual. Las hembras de estas dos especies no se comen al macho al terminar la cópula, como sí ocurre en otras especies muy cercanas.

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Al ser tan similares, sus hábitats son los mismos. Cuando las dos especies se encuentran en el mismo lugar, comienzan a competir por la comida, por los espacios para montar los nidos, y en general por todos los recursos. A la vista de los datos, esa lucha suele ganarla la viuda marrón. Aún quedan lugares en los que las viudas negras son mayoría, o incluso la única especie, pero cada vez van perdiendo más espacio.
Una de las diferencias que hay entre ambas es en cuanto a toxicidad. Si comparamos el veneno de la especie negra y el de la marrón gota a gota, son prácticamente igual de venenosas. Pero la marrón inyecta mucha menos cantidad de veneno en cada picadura, lo que supone una buena noticia para los humanos. Además, es mucho menos común un ataque de viuda marrón hacia un ser humano que en el caso de la negra.

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Otra buena noticia es que las viudas marrones suelen evitar las casas. Aunque no es común, las viudas negras pueden montar sus nidos en casas, normalmente en las cornisas de los tejados. La especie marrón evita las viviendas, siendo más habitual encontrarlas en bloques abandonados o en parques urbanos, sobre todo debajo de tablas o bancos.
Fuente: Yahoo! España
Las viudas negras han encontrado a su rival



Curiosport - Le pica una araña venenosa pero sigue jugando

A la golfista Daniela Holmqvist le picó una viuda negra, cuya picadura es venenosa, mientras jugaba un torneo pero eso no impidió que acabara su ronda. Tras picarle la araña, ella misma se hizo una incisión, apretó sobre la herida para quitar el veneno y siguió compitiendo.

Los más puntiagudo que se suelen encontrar los golfistas mientras están jugando son los tees (pinchos para colocar la bola) que están en torno al punto de salida de cada hoyo. Pero la golfista sueca Daniela Holmqvist se encontró con algo mucho más peligroso.
Mientras participaba en la ronda preliminar del torneo en Yarralumla (Australia), y cuando estaba en el cuarto hoyo, Holmqvist notó una picadura en la pierna. La sueca bajó la mirada y vio que era una araña alejándose de ella y noto un dolor intenso. Su caddie, conocedor de la fauna australiana identificó enseguida que tipo de araña era: una viuda negra.
El caddie le informó que la picadura de la araña era venenosa, y que puede matar a un niño en media hora. En esa situación de pánico, Holmqvist sabía que tenía que actuar rápido. Al ver la hinchazón, se sacó un tee del bolsillo e hizo una incisión en la herida. Una vez abierta, apretó lo más fuerte que pudo para sacar el veneno o como ella lo llamó, “un líquido claro”.
Tras hacerse ella misma esa operación de urgencia, y como si fuera lo más normal del mundo, siguió jugando para acabar con una tarjeta de 74 golpes. Casi cae eliminada, pero el mérito es impresionante.
Cuando acabó la ronda, bromeó sobre su hazaña en Twitter
Traducción: Si hay un ‘Tiburón’, una ‘Pantera Rosa'?, etc Soy yo ahora la ‘mujer araña’? Mejor ese que la ‘mujer canguro’….
Holmqvist, ya con antibioticos para curarse de la herida, se sacó un foto de la pierna en donde se ve el lugar exacto de la picadura



El video que tienes que ver

Un hombre desafía a decenas de cobras en un pozo


Por Yahoo! Noticias | El video que tienes que ver – Hace 7 horas
No se trata de una película de ficción, sino de una escena común y corriente en un parque de Tailandia, aunque a nosotros nos ponga los pelos de punta y los turistas no puedan dejar de enfocar sus cámaras ante lo insólito. Un domador de serpientes se adentra en el corral y trata a las cobras como si fueran inofensivas mascotas. Saco en mano, el hombre va de aquí para allá, escogiendo con una tranquilidad espantosa a las afortunadas que lo acompañarán en su espectáculo.
Pero pocas parecen ser lo suficientemente buenas para él. Las mira, las agarra, las examina un momento y las lanza a un lado, inconforme. La escena se repite una y otra vez, mientras las cobras se  desenroscan y se ponen alertas. Algunas hasta se atreven a hacer un amago de ataque. Entonces el domador les da una palmadita en la cabeza, y les habla con carácter, como recordándoles quien manda ahí.

La escena es alucinante, y después de un rato hasta podríamos perder la noción del peligro. Pero si estás considerando intentarlo en casa, pon atención a los riesgos. El veneno de las cobras, una neurotoxina, tiene un efecto fulminante sobre el sistema nervioso que causa parálisis. Algunas también poseen citotoxinas que causan hinchazón y necrosis. En cualquier caso, su picadura puede ser mortal si no se tiene a mano un antídoto.