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miércoles, 24 de febrero de 2016

Zoocefalia y cosificación del cuerpo femenino por Crystal Barbre. Teriocefalia pictórica.










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Melissa Faithful, para Art Sheep, dedica un comentario a la obra de la pintora Crystal Barbre. Es por esta reseña que descubrimos los trabajos de esta artista americana cuyo estilo en un principio no nos atraía especialmente, ni siquiera por su plausible entrada en nuestras galerías de muestras debido a su frecuente recurso de las figuras humanas con cabeza animal, ni siquiera por su tratamiento impresionista (y vagamente expresionista, si se quiere) del realismo fotográfico. 
anuraNo cabe duda de que la traemos a colación precisamente ahora para dar una cierta continuidad a nuestras recientes entradas, casi una antología, dedicadas a manifestaciones artísticas centradas en las cabezas de animales, especialmente cuando coronan cuerpos humanos para crear seres zoocéfalos. Reiteramos nuestras sospechas ante tan manido recurso, y no se puede decir, a la vista de una cualquiera de las obras de Barbre, que estética o estilísticamente nos ofrezca nada definitivamente nuevo u original. No obstante, la cosa cambia cuando contemplamos una selección más extensa de sus obras, y especialmente su extensa serie de cuerpos femeninos con cabezas de animales, que apuntan a un mensaje bastante claro con dos aspectos básicos en su apreciación: 
Por un lado, Barbre utiliza diferentes especies animales para cada ocasión, y, aunque a menudo la elección pueda parecer arbitraria o meramente compositiva o estética, lo cierto es que deja bastante claro que es consciente de la carga simbólica que tradicionalmente la cultura aplica sobre determinadas especies. La lengua suele recogerlas y todos entendemos que denominar perro a alguien no es lo mismo que denominarle perra en femenino, de la misma manera que difieren las connotaciones de zorro y zorra, o que reservamos la analogía con gata o gatita para el comportamiento sexual provocativo de la hembra humana. Son tópicos basados en observaciones subjetivas que más o menos todos entendemos sin excesivas dificultades. Una vez asumido esto, Crystal Barbre se limita a sugerir nuevas posibilidades simplemente recurriendo a especies alternativas para demostrar que de un modo u otro también sobre ellas recaen apreciaciones colectivas más o menos tópicas.

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Por otra parte, y este es el principal motivo para traerla a colación inmediatamente después de haber comentado obras basadas en la taxidermia y los trofeos cinegéticos, establece una analogía entre la cosificación de la mujer como objeto de deseo puramente carnal y la cosificación de los animales como objeto de consumo cárnico, cinegético o meramente decorativo. Si a esto sumamos la clásica asiciación entre deseo carnal y sexualidad con el "lado animal" (como si fuese el único) del ser humano, la obviedad de las imágenes creadas por Barbre no está tan vacía como pudiera aparentar en un principio, pese a su evidente provocación en busca de la conspicuidad, algo más que comprensible en unos tiempos en que conseguir la momentánea atención del público hacia un trabajo artístico no es fácil, y el desnudo es un tema eterno y siempre merecedor de la atención escópica cuando muestra sus aspectos más convencionalmente obscenos.

La asociación entre la imagen de una cierva y la inocencia ante el depredador hace que nuestra apreciación de un lúbrico cuerpo femenino en actitud sexual o pornográfica nos haga reflexionar sobre la victimización de las mujeres objeto que colman los deseos masculinos en la iconografía erótica y pornográfca de consumo generalizado, pero simultáneamente despoja de inocencia al simbolismo de dicho animal, liberado a través de esa deshinibición y exhibicionismo, o al menos así lo ve Melissa Faithful en su comentario para Art Sheep, que os traducimos a continuación:
 
Crystal Barbre es una pintora de Seattle con una línea de obras espectaculares crudas, donde las mujeres están en el poder, un poder que se otorga mediante las cabezas de animales que ostentan.
L hábil técnica de Barbre y la intensa expresión de deseo que incorpora en sus figuras aportan unos misteriosos,
apasionados, sentimientos a sus creaciones. Reflexionando sobre los animales y los instintos humanos básicos, la artista ofrece a sus protagonistas un enigmático poder sexual que les permiten actuar de una manera que nunca tuvieron la oportunidad de hacer. A través de sus máscaras de animales, estos cuerpos no son impulsados por sus emociones y la vulnerabilidad -tal y como los pintores masculinos a menudo gustan representar a las mujeres- sino que están motivadas por la fuerza del anonimato que su atuendo animal les confiere. Este elemento las hace únicas, invisibles y capaces de hacer cualquier cosa que deseen. Según la mitología griega la condición de tener la cabeza de un animal se llama teriocéfalo y es un tema común en la narración, que contiene un elemento simbólico.


https://crystalbarbre.wordpress.com/


Antes de ofreceros sus imágenes teriocéfalas o zoocéfalas, tanto las ofrecidas en la entrada original de Art Sheep como las que hemos seleccionado de su página web, queremos hacer un inciso que nos lleva a pensar que Barbre apela a los tópicos culturales extraídos de la mitología y el simbolismo animal y que creemos que queda bastante explícito en sus series de desnudos femeninos con peces, que nos conectan con la clásica asociación entre mar y mujer, entre agua y femineidad e, incluso, entre sexo femenino y pescado. No creemos que estos reiterativos estudios pictóricos sean casuales, y por ello, aunque apreciamos el punto de vista de Faithful, no estamos seguros de que sea totalmente fiel al uso de la simbología animal en la obra de Barbre.
Ni siquiera, pese a su casi ramplona convencionalidad, nos parecen menos reflexivos que los pretendida y pretenciosamente reivindicativos desnudos fotográficos con peces de Denis Rouvre. De hecho, en su proyecto, Rouvre no se limitaba a los desnudos femeninos, pero eran mayoría, y precisamente el peso de la asociación entre vida primigenia (vida marina) y femineidad o maternidad desviaba la atención de su supuesta expresión de la indefensión de los peces ante la explotación pesquera. Aunque plásticamente las fotos de Rouvre son excelentes y poderosamente atractivas (algo a lo que contribuye la celebridad de algunos de sus modelos), no pasan de ser sino un pretexto para la tópica provocación del desnudo como reivindicación de lo que sea. La fría viscosidad de los peces muertos no hace sino resaltar la cálida y mórbida desnudez de sus modelos humnos, con lo que los pobres peces no son más que un ornamento accidental de las imágenes, y no los protagonistas que reclamen una compasiva atención.
En sus desnudos con peces, Crystal Barbre se limita al estudio pictórico en el que combina la pintura naturalista, el bodegón y el desnudo a sabiendas de estar empleando elementos que comparten simbologías, sin más pretensiones que experimentar técnica y estéticamente con las texturas, mientras que un sus series zoocéfalas, creemos, profundiza más en las posibilidades de influir en el espectador a sabiendas de un trasfondo cultural y ancestral.

Mafa Alborés






http://art-sheep.com/artist-depicts-women-as-powerful-animal-headed-creatures-in-a-series-of-sensual-paintings/



Artist Depicts Women As Powerful Animal-Headed Creatures In A Series Of Sensual Paintings

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Melissa Faithful for Art-Sheep
Crystal Barbre is a Seattle painter with a line of raw, spectacular works where women are in power, a power given to them by the animal heads they’re pulling off.
Barbre’s skillful technique and the intense expression of lust she incorporates in her figures give a mysterious, passionate feelings about her creations. Discussing animal and basic human instincts, the artist offers her subjects an enigmatic, sexual power that allows them to act in a way they would never had the chance to. Through their animal masks, these bodies are not driven by their emotions and vulnerability -as male painters often like to depict women, but they are motivated by the strength their attire’s anonymity holds. This element makes them unique, invisible and able to do whatever they desire. According to Greek mythology the condition of having the head of an animal is called Theriocephaly and it is a common theme in storytelling, that holds a symbolic element.
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Cabeza de animal y falsa taxidermia: relación entre tótem zoológico y trofeo cinegético. Arte ornamental y reflexión antrozoológica en las esculturas de Kelly Rene Jelinek.


Kelly Rene Jelinek

Enlazamos astutamente el tema de la zoocefalia como recurso expresivo, ahora específicamente en obras de arte inspiradas en las piezas de taxidermia y en los trofeos de caza, que priorizan la cabeza como elemento significativo y suficiente para representar el animal capturado (aunque no siempre es así: a menudo basta con la cornamenta, o podemos recordar los tristes ejemplos de sillas a partir de pies de elefante o ceniceros de manos de gorila -recuerdo una escobilla para la limpieza del coche hecha con la pata de un zorro como mango y su cola como plumero...y no olviden la lógica lingüística de los propios plumeros-).

Lo hacemos de la mano de la escultora textil Kelly Rene Jelinek, quien realiza piezas inspiradas en los modos de presentación de la taxidermia de carácter ornamental. Encabezamos nuestro artículo con su armadillo porque constituye una excepción (de cuerpo entero) que no asociaríamos directamente a la taxidermia o a los trofeos de caza si no la relacionásemos con otras obras de su producción que, voluntariamente o no, implica una reflexión sobre la cosificación de los animales y sobre la asociación entre diseño y naturaleza. Es inevitable recordar los comentarios que concedíamos a trabajos dispares, aunque basados en el mismo concepto, de Federico Uribe y Courtney Timmermans.


Foto: Federico Uribe
Federico Uribe


Respecto a Uribe y Timmermans decíamos anteriormente:


Courtney Timmermans
No sé si os acordáis de cuando incluimos en nuestra serie dedicada a escultura zoológica basada en el reciclaje de piezas industriales a  Courtney Timmermans y sus cabezas de animales inspiradas en trofeos de caza, realizadas bajo una cobertura de perdigones. En aquella ocasión encontrábamos cierta analogía formal entre las esculturas de Timmermans y las típicas muestras del tradicional arte Huichol de México: cabezas de animales cubiertas por cuentas esféricas, multicolor en el caso de los típicos jaguares del arte Huichol, y de pulido metal en la pacífica reubicación de los proyectiles de caza en el caso de la escultora norteamericana, quien recordaba las muertes de animales por la caza deportiva a la vez que usaba sus simbólicos causantes materiales como forma de acabado de sus símiles de trofeos en los que los animales no son los sacrificados sino las balas, aunque se trate de balas simbólicas, ya que no pasarían de cierta utilidad en caza menor, al tratarse de perdigones de poco calibre.
El colombiano Federico Uribe reincide en el planteamiento de Timmermans, pero lo cierto es que es más preciso, o cuando menos variado, en la selección de la munición empleada, que además es reubicada en analogía a la disposición del pelo de los animales.
Las balas no se limitan a aportar textura, sino que de algún modo conforman la construcción estructural de la pieza escultórica resultante.
El mensaje pacifista y proteccionista es evidente y no necesita excesiva explicación, pero sin duda es una muestra más del creciente protagonismo de la fauna y nuestras relaciones con ella en todo tipo de manifestaciones artísticas, testimonios de un tiempo marcado por una acuciante crisis ecológica.
Como veréis, en algunos casos los proyectiles se adecúan a la representación de ciertas formas del animal sin apuntar exactamente al tipo de bala que se emplearía para cazarlo. De hecho, las balas y cartuchos son dispuestos o modificados para cumplir más eficazmente con su función visual. Además, Uribe no se ciñe exclusivamente a reproducir el formato de los trofeos de pared, aunque de algún modo sus esculturas nos recuerden a la impresión producida por las piezas de taxidermia. Incluso comparten con ellas el estar realizadas con despojos de cacerías, aunque en este caso, dichos despojos no pertenezcan a las piezas cazadas sino a las balas no utilizadas para tan oscuro fin, sino para emular la belleza de los ejemplares salvados de la matanza.



A Jelinek la descubrimos a través de COLOSSAL, y Christopher Jobson dice de ella:

 La artista Kelly Renee Jelinek fabrica réplicas de tamaño natural de cabezas de animales disecados utilizando fragmentos de tela de tapicería. Los objetos de decoración evocan la nostalgia de la juventud que Jelinek pasó en el Wisconsin rural, donde se encontró con frecuencia  montajes y piezas de taxidermia como parte de la decoración cotidiana de la casa. La artista comienza con los mismos soportes de espuma utilizados por los taxidermistas reales a los que aplica jirones de tela, hilo, resina o astas recogidas, y los ojos de mármol de vidrio. Los resultados son sorprendentemente modernos objetos escultóricos que imitan a los montajes tradicionales anatómicos.

Si los anteriores autores mencionados apelaban a una metonimia plástica que asociaba los animales convertidos en objetos inertes por obra y gracia de los proyectiles empleados para matarlos, Jelinek reflexiona sobre el material en el que se convierten una vez muertos y cosificados como elemento ornamental, estableciendo un cruce de analogías entre las técnicas de la tapicería y la taxidermia en una curiosa intersección escultórica que aúna interiorismo, diseño gráfico y textil. 

Mafa Alborés.




















https://www.facebook.com/kelly.jelinek.7

http://www.thisiscolossal.com/2016/02/upholstered-faux-taxidermy-kelly-rene-jelinek/








domingo, 21 de febrero de 2016

Nuevo Antropomorfismo a propósito de Charles Foster siendo un animal


FOTOGRAFÍA POR RAYMOND MCCREA JONES



Siguiendo la estela de información acerca del libro de Charles Foster (Being a beast) al que nos referíamos en la entrada precedente, os ofrecemos un extracto del artículo de Robin Wright para New Yorker que apunta a la aparición de un nuevo movimiento cultural de carácter antrozoológico que se filtra a través de diversos canales y diferentes grupos socioculturales de la actualidad.
Se habla de una nueva forma de antropomorfismo, dando por hecho que este es el vocablo correcto y preciso para referirse a la hibridación de especies desde el punto de vista de la participación humana, aunque, a decir verdad, tal y como hemos dejado claro en otros artículos propios desde el animal invisible, no estamos de acuerdo con esta denominación, a nuestro juicio, invertida, ya que deberíamos distinguir entre la zoomorfia de seres de comportamiento humano con forma hibridada con animal (como Goofy) y seres bestiales de comportamiento animal hibridado con maneras y formas humanas, como los licántropos. En un limbo intermedio se moverían los animales que hacen guiños a la empatía humana como Pluto. En todo caso es una batalla personal que consideramos perdida, dado que la antropomorfia se ha impuesto como denominación de cualquier acercamiento humano a la condición animal.

Mafa Alborés

A continuación os ofrezco una traducción parcial del artículo original de Robin Wright.

En los últimos años, la búsqueda humana de proyectarnos en el mundo animal ha dado lugar a subculturas-como el movimiento de los "peludos" (furry) y los tweeters animales que cruzan el umbral de la identidad.

En "Ser una bestia: aventuras a través de la división de Especies", el profesor de Oxford Charles Foster registra sus intentos de vivir como animales de forma específica, como un tejón, una nutria, un zorro, un ciervo rojo, y una golondrina. El libro, publicado en Gran Bretaña la semana pasada, ha alcanzado gran popularidad. El Financial Times lo califica tan "brillante" como "loco" - "una extraña especie de obra maestra:. El canto de un sátiro, tal vez, o la escritura naturalista como un deporte extremo" Para ser un tejón, Foster se llevó a su hijo de ocho años, Tom, para replicar el estilo de vida altamente social de las criaturas. Ambos ddurmieron en un agujero en la tierra y se arrastraron sobre el suelo del bosque y comieron las lombrices de tierra en bruto.
La obsesión de Foster con "el misterio estimulante" de las criaturas salvajes comenzó en la infancia. "Me convencí de alguna manera que sabían algo que necesitaba saber, pero que ignoraba", escribe. Cuando creció, se convirtió en veterinario, abogado, profesor de Derecho en Oxford, y padre de seis hijos. Pero también pasó horas "buceando bajo las rocas en los ríos, tratando de aprender más acerca de los estilos de vida de las nutrias, o acurrucado en jardines traseros en el este de Londres, hurgando en los contenedores como un zorro urbano." 
La búsqueda humana de proyectarnos en el mundo animal se remonta a la antigüedad -las Fábulas de Esopo aparecieron en el siglo VI aC-, pero en los últimos años el antropomorfismo parece haber asumido una nueva forma, subculturas de desove que cruzan un umbral de identidad. El movimiento "peludo", una especie de trans-animalidad nacida en los años noventa, mantiene convenios que atraen a miles de personas. "Furries son seres humanos que encuentran que su personalidad se ajusta mejor a un animal que a los seres humanos, y en ocasiones se consideran espiritualmente alineados con estos animales", de acuerdo con un calendario de doce convenciones-en California, Texas, Virginia, Florida, Georgia, Maryland del movimiento , Michigan, y Canadá en 2016. El más grande es Anthrocon, que celebra su XX con-piel-cia, en Pittsburgh, este verano. "La membresía está abierta a cualquiera y todos los que gusten de imaginar cómo sería si los animales pudiesen caminar y hablar como nosotros", explica su página de internet. Los asistentes no están obligados a llevar trajes de piel, pero muchos lo hacen, junto con piezas de cabeza y cola. Europa tiene su propia versión, en Eurofurence, que marca su vigésimo segundo año de este verano, en Berlín.
En la Web, un desierto virtual de seres humanos twitean indirectamente como osos, rinocerontes, búhos, cobras, hurones, lobos nivales, ratones, cerdos, osos panda, tiburones, ardillas, peces y tortugas-por no hablar de los gatos y los perros. Los resultados reflejan una mezcla de curiosidad, empatía, humor y, a menudo, un deseo inefable de la pureza primordial, habilidades de supervivencia, o la simple integridad de propósito que Foster describe. Como periodista, he encontrado que rastrear a los tweetters de los animales podría ser de otro mundo. Dos de los más populares-@ @ BronxZoosCobra y A_single_bear-han insistido en que comunicarse únicamente por correo electrónico, de carácter animal. Otros no quieren que sus nombres humanos sean revelados.
Pasan por ser profesionales con trabajo estable, y con edades comprendidas entre veintisiete a cincuenta y uno. Entre ellos, ministros, el asesor de un importante museo de Washington, y un investigador de la salud. Uno tiene un doctorado en estudios rusos.
El primer gran tweetter animal, en 2007, fuesockington, se inspira en un gato gris real con las patas blancas rescatado de una estación de metro de Boston. Una muestra: "AHORA ¿Dónde dejé mi espacio para dormir? no puedo encontrarlo. ¡Oh! espera, me acabo de dar cuenta de que es toda la casa, ¡seré tonto...! ¡hola espacio para dormir! zz Flump." 
Sockington tiene 1,3 millones de seguidores -casi lo mismo que Bernie Sanders-. Sockington del maestro Twitter, Jason Scott, es un archivero de Internet. Scott dijo que algunos de los tweets son de observación", pero muchos de ellos suponían la construcción de una vida de fantasía en el interior del gato." 

Wright continúa enumerando ejemplos de personalidades (animales) antropomórficas en la red y relatando su crecimiento y expansión a partir de algunas de las más populares, a menudo inspiradas por animales reales conocidos a partir de noticias o anécdotas significativas relatadas en internet, la mayoría de las cuales se refieren a animales en entornos humanos o urbanos, sean salvajes o domésticos más o menos asilvestrados, lo que apunta a un cierto denominador común en las ensoñaciones de todos estos personajes; un mundo en que más que la división entre lo salvaje y lo doméstico se produce un fusión de ambos conceptos que lleva implícita su anulación mutua.

Zoológicos han aprovechado la tendencia. En 2015, la Sociedad Zoológica de Chicago, en Brookfield, Illinois, publicó un informe titulado "¿Qué ocurre cuando los animales tweetean?" Se realizó un estudio a ciegas de quince meses de miles de tweets sobre especies animales populares, como los delfines, jirafas, y gorilas, así como las pitones birmanas menos atractivas, osos hormigueros, y lobos. Algunos estaban tuiteados en la voz en primera persona de animales; un conjunto separado se tweeteó por un naturalista hablando de las bestias en tercera persona. Los tweets en primera persona obtuvieron más seguidores.
El antropomorfismo es ahora un campo de estudio serio. "Se trató históricamente como una estupidez," me decía Nicholas Epley, un científico del comportamiento en la Universidad de Chicago. Descartes, en el siglo XVII, decretó que los animales eran autómatas sin sentimientos y "eran impulsados ​​por el equivalente biológico de resortes y palancas," Kurt Gray, un psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte, hace notar en "The Mind Club: que piensa, ¿Qué se siente, y por qué importa ", que se publicará el próximo mes. "Puede ser que clamen, pero eso sólo por conexiones mecánicas, al igual que su despertador al sonar cuando llega la mañana.", Ya que el pensamiento científico ha evolucionado, ya sea a partir del estudio del luto de los elefantes, el descubrimiento de que las ballenas cantan entre ellas o el informe de Koko la gorila al transmitir ostensiblemente su tristeza durante su sesión de lenguaje humano con las palabras de "grito", "ceño fruncido", "triste" y "problemas" -después de la muerte de su gatito adoptado.
"Cuando nos fijamos en qué se antropomorfiza y por qué, se tomará como un signo de mayor habilidad de nuestro cerebro, que es ser hiper-social", dice Epley. También parece satisfacer una necesidad humana. "Cada uno de nosotros quiere tomar un descanso de ser un ser humano racional, serio y ser como nuestra naturaleza animal divertida," dice Gray. Para su despedida de soltero los amigos de Gray lo llevaron a Anthrocon, la convención del movimiento peludo. O, comolos tweets de houseofcubs, que, en nombre de un cachorro de panda de seis meses del zoológico nacional, Bei Bei, me dijo, "Nos pone en contacto con nuestras propias almas."
O eso es lo que nos gusta pensar. 
En "Al ser una bestia," Foster, después de contar su experimento-tejón con su hijo, en última instancia, reconoce que no pudieron cruzar al mundo de las criaturas. "No importa cuánto nos convencimos de que éramos parte de su mundo, nos quedamos tan lejos como siempre", escribe. "No sentía la "alteridad", esa sensación de salir de la experiencia humana a la que aspiraba." Al final, tuvo que reconocer su propia naturaleza como un ser humano: "Prefiero mis ideas acerca de los tejones y el medio natural para los tejones y la naturaleza reales".




http://www.newyorker.com/books/page-turner/beastie-boys-and-girls-the-new-anthropomorphism







Beastie Boys and Girls: The New Anthropomorphism

BY 














Robin Wright is a contributing writer for newyorker.com, and has written for the magazine since 1988.

jueves, 18 de febrero de 2016

Charles Foster y su bestia interior. Zoocefalia aplicada en las fotografías de Felicity McCabe.



Charles Foster, un hombretón dedicado a la abogacía, ha publicado recientemente un libro sobre sus experiencias como naturalista autodidacta que refleja una método de trabajo ciertamente inusual: ser el animal que investigas, meterte en su piel, en su cabeza, y, por tanto. vivir como él. Su libro, según las primeras críticas y comentarios, se sale de su propósito inicial para constituir una especie de tratado metafísico sobre la existencia, y la edición digital de The Guardian le dedica un interesante artículo ilustrado con fotografías de Felicity McCabe, quien decide mostrarlo con cabeza de animal, concretamente de las especies que más ha frecuentado,  estudiado o, mejor dicho, incorporado. Es una clara demostración del sentido que adquieren las imágenes humanas con cabeza animal, los retratos zoocéfalos a los que venimos haciendo referencia desde hace unas cuantas entradas del blog. En esta ocasión, tal vez, del modo más preciso y simultáneamente de la manera más inoportuna, puesto que para Foster ser un tejón es actuar y vivir como tal, no aparentarlo, por más que la imagen zoocéfala constituya una eficaz metáfora visual de su propuesta a medio camino entre la etología y la filosofía metafísica.
Es difícil esclarecer si lo que Foster no explica es estrictamente cierto o forma parte de una ficción o "falso documental" de una propuesta hipotética con la que exponer sus reflexiones personales acerca de la existencia, pero comprenderéis que, en cualquier caso, era ineludible mencionarlo entre nuestros comentarios sobre trabajos artísticos relacionados con el concepto de zoocefalia.


El artículo, firmado por Simon Hattenstone, ofrece una interesante entrevista con Foster y su mujer acerca de sus experiencias en la vida silvestre, o no tanto, puesto que a veces se ponía en la piel de animales asociados a lo que denominamos fauna urbana, con incursiones a contenedores de basura para conseguir alimento, e incluso ironiza con el hecho de sentirse orgulloso de haber llegado a ser un buen tejón pero haber fracasado en ser una nutria tal vez por falta de empatía o simpatía con estos animales.
Os dejo un fragmento de alrtículo original que os he traducido y os invito a visitar el original en el enlace correspondiente.

Mafa Alborés

El hombre que vivió como un animal
El naturalista Charles Foster quería volver a conectar con su bestia interior - por lo que trató de vivir como un tejón, un ciervo y un zorro
'Un gusano cayó en mi boca. Me atraganté '
"Creo que he estado más cerca de los zorros que nadie'


Charles Foster levanta un gusano retorciéndose en sus labios. "Salud", dice.
Brindamos con gusanos.
Advierte de que podría tratar de escapar, y que supondrá una extraña sensación de retorcimiento estéreo cuando el gusano se divida en dos.
Hace una mueca y mastica con pedantería para asegurarse de que hasta el último trozo se ha consumido.
Testimonio directo de Foster: tienen una textura arenosa. Las lombrices de tierra no serían mi primera elección en un restaurante a la carta.
Foster ha ido a cuatro patas durante gran parte de la mañana, recordando los periodos que pasó viviendo como un tejón, una nutria, un zorro urbano. También pasó un tiempo, con menos éxito, como ciervo y como golondrina. En una u otra forma, dice, ha pasado la mayor parte de sus 53 años siendo un animal, o por lo menos intentándolo.
De niño en Manchester, miraba al exterior dela ventana de su dormitorio, fascinado por el cárabo encaramado en una lámpara del exterior. La familia se trasladó a Sheffield, donde estaba el mirlo en el jardín en el que no podía dejar de pensar. El pájaro se le quedó mirando con sus ojos amarillos de pupilas negras, burlándose de él. Sabía algo, y Foster quería saber qué."Estaba atormentados y furioso", dice. "Fui a la biblioteca local y leí todo lo que pude sobre mirlos. Me hice con un cerebro mirlo y lo conservé en formol, y me iba a dormir sosteniéndolo, preguntándome si su sabiduría podría difundirse en mí. Disequé un mirlo y trazaba círculos pendido de un pedazo de hilo por encima de mi cabeza cuando me iba a dormir por la noche. Registré cada nido de mirlo en nuestra área y los registré en cartas de localización. Hice mapas de su trayectoria de vuelo, y cargué con escaleras para mirar en sus nidos."

Simon Hattenstone



Being a Beast, de Charles Foster, se publica el 4 de febrero por Profile Books

 14,99 £. Solicite una copia de 11,99 £ en la librería The Guardian


Fotografía: Felicity McCabe para The Guardian


Sábado 23 de enero 2016 08:00 GMT

http://www.theguardian.com/environment/2016/jan/23/going-underground-meet-man-lived-as-animal-charles-foster





martes, 16 de febrero de 2016

Rostros antrozoológicos por Devin Mitchell.

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Decenas de Páginas y blogs en Internet reproducen prácticamente la misma selección de imágenes y el mismo comentario textual (e incluso el mismo texto intruso que atribuye el trabajo a un tal Richard Jones de 28 años -alguien debería indagar en ello, porque además los sitios web de Mitchell son al menos temporalmente inaccesibles) de esta serie foto-infográfica de Devin Mitchell:

El estadounidense Devin Mitchell utiliza la manipulación digital para transformar rostros humanos en increíbles animales, para retratar la libertad de la que se priva a los animales salvajes en cautiverio.

Devi mitchell es más conocido por su proyecto "The veteran vision project", en el cual de algún modo ya reflexiona sobre las múltiples imágenes del yo que podemos tener de nosotros mismos a través de nuestra vestimenta, del aspecto circunstancial que ofrecemos.
En ese proyecto, se sirve de la uniformidad implícita en el calificativo de la vestimenta militar de los veteranos de guerra enfrentados a espejos que les devuelven su imagen civil y viceversa, y eso lo enlaza con los proyectos fotográficos que hemos seleccionado en nuestra página dedicada a las reflexiones artísticas y fotográficas sobre la identificación de rostros y el parecido.
Motchell Fotografía en el mismo espacio, generalmente el baño, donde haya un espejo, a sus sujetos y a sus familiares con y sin el uniforme para realizar una imagen híbrida en la que el espejo devuelve una de las alternativas.
A menudo bastaría con observar el cambio en la cabeza tocada o no con la gorra reglamentaria para distinguir al individuo civil del castrense. Una simple gorra transforma a humano de una "especie" en otro.
Sería muy forzado usar este argumento para asociar las fotos de Mitchell con las anteriores entradas dedicadas a imágenes zoocéfalas si no fuera porque en la serie que hoy ofrecemos aquí, "Faces of the wild" Mitchell fusiona rostros humanos con rostros animales.
No es algo precisamente nuevo (de hecho es un tema típico para proponer como ejercicio a estudiantes de fotografía digital, fotomontaje e ilustración digital) pero lo cierto es que lo realiza con sencilla contundencia y dividiendo parte del rostro al taparlo con una mano sobre la que "proyecta" las facciones del animal.
Según reza el persistente texto al que hacíamos referencia anteriormente, las imágenes representan una privación de libertad en los rostros que sólo ven la mitad de su existencia a la vez que se les priva de voz (la otra mano tapa sus bocas) y esta simbólica privación de libertad es denunciada a través de estas imágenes de vocación reivindicativa, concretamente de la abolición del cautiverio de criaturas salvajes. No sé hasta que punto deja claro el mensaje o nos hace reflexionar sobre ello al margen de la subliminal identificación con especies concretas mayormente icónicas para los medios documentales audiovisuales, pero en todo caso constata los tópicos en cuanto a la preferencia por escoger ciertas especies como más o menos significativas. No estamos tan lejos de los humanos con cabeza animal alternativa. Se trata sencillamente de resumir gráficamente el concepto en el rostro en el que se atisba claramente el soporte humano y se apunta al mismísimo quid de la cuestión: el especismo, la subjetividad humana. En este caso, de humán a humán, Mitchell nos sugiera que nos pongamos en su piel, mediante una técnica de aspecto ambiguo, que nos recuerda al maquillaje y al body-painting.

Mafa Alborés


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