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jueves, 22 de marzo de 2012

La ciencia al servicio del arte y viceversa. La imagen y el ser.

Valentín Valhonrat (de una serie fotográfica realizada en escenografías de muesos de historia natural)


b)La ciencia al servicio del arte y viceversa. La imagen y el ser.
Galassy, coincidiendo con Schwartz, cita a Gernsheim a este respecto y nos reitera que el conocimiento de estos principios estaba descubierto y anotado (documentado) científica y popularmente.
El porqué la fotografía no se inventó antes es el mayor misterio de su historia, desde que nos vemos obligados a admitir que su historicidad precisa sería, en realidad, extemporánea.
Por quienes, como Galassy, han apuntado tal idea, el problema estriba en basar tal principio en un precepto científico, que en realidad puede ser ampliado y que se contagia en otros historiadores del arte cuyas referencias son eminentemente técnicas (a una cierta "ingenuidad" de Schwartz o Galassy, podríamos enfrentar el planteamiento de Lanyon en "Vanishing Cabinet").
Contestan, por tanto, sólo a una parte de las cuestión. Y no debemos olvidar que ya Gideon proclama que el trabajo del historiador no parte de los hechos del pasado sino de un compromiso con el presente.

Ahora bien: si consideramos la “Crítica del Juicio” de Kant como el primer enfoque filosófico del arte, podemos atisbar en sus recientes revisiones desde el campo de la semiótica que la apreciación de la diferenciación entre los seres vivos implica cuestiones fundamentales que atañen a la definición de 'ser', problema sin resolver que precisa de un enfoque que pasa necesariamente por el lenguaje como causa y efecto simultáneo de la elaboración de ideas, por lo que la representación de las cosas, a través de imágenes, pasa por estructuras mentales íntimamente relacionadas con aquellas que constituyen el espacio psíquico del lenguaje humano.
Mientras doy las últimas revisiones a "El animal invisible", compruebo que la asimilación de la imagen de los animales por nuestra cultura, a través de criterios científicos y descripciones gráficas de fracciones anatómicas con significados precisos, es el campo que sirve a Umberto Eco ("Kant y el ornitorrinco", Lumen, Barcelona 1999) para revisar cuestiones pendientes en su "Tratado de semiótica general".

(como veis, han pasado 13 años desde dicha revisión del texto, pero el texto de Eco no ha perdido vigencia y de hecho la relación entre arte y ciencia, como lo fué por diversas razones en otras épocas de la cultura de occidente, se ha convertido en un flirteo caracterísico de nuestro tiempo)


El punto de partida de Eco nos recuerda la necesidad de una revisión de la crítica Kantiana, que un tanto inconscientemente ya había orientado mi particular orientación repasando a Foucault ("Las palabras y las cosas") o las pinceladas del propio Eco en su novela "La isla del día de antes", y, en general, de las lecturas que me han llevado a redactar el presente escrito.
Sea como fuere, la teoría del significado y el pragmaticismo de Peirce están detrás del problema de la creencia en lo que las distintas formas de representación del mundo, incluído el discurso del método científico, nos dan de los objetos de la realidad a través de signos más o menos ajustados a una verdad "in fieri", en el sentido de que considera verdaderas aquellas ideas cuyos efectos concebibles resultan fortalecidos por un éxito en la práctica, éxito que jamás es definitivo y absoluto.
En el terreno de la semiótica, Peirce elaboró una teoría de los signos que reformula la teoría estoica del significado, en la que todo el pensamiento es un signo y participa esencialmente de la naturaleza propia del lenguaje, por lo que no es posible pensar sin signos. En relación con el propio objeto, Peirce establece la siguiente categorización de signos:

1-'icono'- (ej.: una imagen especular, un dibujo o un diagrama) Signos cuyo carácter los haría significantes aún cuandosu objeto no tuviese existencia.
2-'índice'- (ej.: una señal, un gemido, un escala graduada...) Signos que perderían su carácter como tales signos si se suprime su objeto, pero que lo mantienen mientras exista un interpretador.
3-'símbolo'- (dimensión sígnica de un relato, un libro, un sustantivo...) Signos cuyo carácter depende de la existencia de un interpretador.

¿En qué categoría podemos incluir las fotografías de animales? Son iconos, pero precisan de la existencia de su objeto, a diferencia de los dibujos y pinturas; reclaman un referente real, pero participan de la voluntad del interpretador, que puede ser manipulada por el contexto de la imagen y convertirla en signo del animal que reza el pie de foto, por ejemplo. La descripción o representación de cualquier objeto (de forma especialmente significativa si el objeto es un animal) implica un proceso mental que pasa por las estructuras lingüísticas, clasificatorias, taxonomizadoras del mundo que nos rodea.