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martes, 21 de abril de 2015

Naturaleza y artificio. Nanda Cadena invita a un día de campo.



Rescatamos de nuestros archivos de borradores un trabajo basado en la estética de los dioramas, maquetas y miniaturas de artistas conocidos, algunos ya comentados en anteriores entradas de nuestro blog, como TawlstMichael Paul Smith, Satoshi Araki, Maico Akiba...
Thomas Doyle
Muy posiblemente, si tuviésemos que escoger uno sólo de estos artistas basándonos en la calidad artística de sus obras, el elegido sería Thomas Doyle, no sólo por el realismo conseguido, sino por la abrumadora plasticidad y la potente carga poética y crítica de sus obras, aunque también son bastante conocidas por los mismos motivos las fotografías de Slinkachu, Vincent Bousserez, y otros que han explotado un recurso asequible y tentador.
Vincent Bousserez
La fotografía, al fin y al cabo, es una ilusión óptica capaz de cruzar las fornteras impuestas por la escala. Como comentario oportuno, o aclaración técnica, si lo preferís, a este tipo de trabajos fotográficos, me llama la atención el persistente uso de objetivos macro, com muy poca profundidad de campo y un enfoque tan selectivo que delatan la condición de miniatura de sus protagonistas, o, en todo caso, de alejamiento escópico del punto de vista, como si observásemos a través de un teleobjetivo la escena. Por algún motivo todavía no he visto un trabajo de estas características que recurra a ópticas macro de gran profundidad de campo como las de Jim Frazier (seguramente por su elevado coste) o que al menos simulen una óptica normal mediante el hiperenfoque digital (la edición digital por capas de idénticos encuadres enfocados a varias distancias de enfoque). De hecho, el recurso opuesto lo practican fotógrafos que recurren a cámaras de gran formato o de objetivos descentrables para aprovechar los efectos del enfoque selectivo, que genera la sensación de una cambio de escala; es lo que en fotografía se suele denominar "efecto maqueta", cuya estética convierte cualquier paisaje humano real en una aparente reproducción en miniatura. Esta estética caracteriza los trabajos de Keith Loutit, o Vincent Laforet, por poner dos ejemplos destacables. Como sabéis los seguidores habituales de este blog, dicho efecto óptico puede ser imitado desenfocando selectiva y digitalmente cualquier imagen fotográfica oportuna y mis alumnos de fotografía dan cuenta de ello en "Fotografiar Animales Invisibles".  


En el caso que nos ocupa hoy, el de la colombiana Nanda Cadena, no nos atrae especialmente la originalidad artística de sus obras, sino el planteamiento empresarial y comercial de toda su producción, concebida como un negocio, y el uso de plantas naturales para crear sus ambientaciones. En este sentido, podríamos decir que Cadena no hace sino decorar macetas o jardineras transparentes con figurillas que selecciona de una oferta ya existente en el mercado. Por lo tanto, el resultado final es una especie de terrario decorativo que alberga seres inanimados que sugieren una existencia idílica en una naturaleza preservada, un Edén portátil que precisa ciertos cuidados y que cambia a lo largo del tiempo. Dado que la escenografía está viva, los dioramas de "Día de Campo" entrarían de algún modo en el ámbito del bioarte, y, lo que sí es seguro es que aluden a los paisajes naturales y arquetípicos que nuestro subconsciente reclama.
El estudio fotográfico de Bogotá La Vida Alegre realizó en su día un reportaje fotográfico de estos pequeños viveros escénicos que ilustraba la entrevista online que reproducimos a continuación, con un enlace a la página original (http://depuertasadentro.com/blogprincipal/13857039/diadecampo) que ya no nos permite el acceso (agradeceremos a quien nos lo pueda facilitar para incluir debidamente su referencia en nuestro post y los créditos de la entrevista)

Mafa Alborés.


"Día de campo" en Facebook

Blog de Nanda Cadena

Día de Campo


¿Sabían que el origen de las piezas en miniatura sucedió en Alemania a principios del siglo XVII? En esta época se coleccionaban para demostrar el gusto, poder económico y status de quienes las poseían. Desde los planos, dibujos y elaboración de cada pieza, los artesanos trabajaban cada miniatura con tanto detalle que eran consideradas obras de arte. Además de los coleccionistas, los niños también empezaron a disfrutar de estos tesoros como juguetes convirtiendo el mundo en miniatura de un espacio lúdico del cual participaban hombres y mujeres de todas las edades.
Hoy les quiero presentar a Nanda, creadora de Día de Campo. Un lindo proyecto donde las miniaturas son protagonistas de paisajes y escenas trabajadas con mucho amor y paciencia dentro de pequeños terrarios. 
ENTREVISTA

Breve biografia del emprendedor. Mi nombre completo es Paula Fernanda, pero me gusta cuando la gente me dice Nanda. Me gradué como comunicadora social y recién salí de la universidad estuve dedicada al periodismo. Luego, el gusto por la comunicación digital me llevó a varias agencias de publicidad y hace un año decidí dejarlo todo para ser feliz con una vida tranquila y para dedicarle más tiempo al mundo de la labores manuales que siempre me ha obsesionado tanto. También soy la esposa de Juan Diego, la mamá de dos gatas preciosas y una persona convencida de que el día vale la pena cuando uno logra comerse un pedazo de torta.

Describa su negocio. Día de Campo es un proyecto donde se resalta la importancia de las cosas que se hacen con las manos. Una idea que pretende crear algún equilibrio entre la producción masiva de objetos homogéneos y la creación de productos únicos, hechos con cariño y cargados de significado. Es una forma especial de llenar de verdor y belleza un espacio.

¿Cuándo nació el negocio? Nació en agosto de 2011, de una forma muy tímida porque en ese entonces aún tenía un trabajo de tiempo completo, pero desde octubre del año pasado me dediqué del todo al proyecto y fue como un segundo comienzo.
¿Qué lo motivo a empezar? Siempre me han gustado mucho las labores manuales que para mí son tan valiosas como el arte mismo. Hay algo muy fuerte en esa capacidad de poder crear un elemento a partir de un hilo, una tela, un cristal, etcétera, que me mantuvo mucho tiempo haciendo todo tipo de manualidades. Y siempre sentí que era un ejercicio que me equilibraba la vida. A medida que me fui interesando más empecé a visitar algunas ferias de arts&crafts en Estados Unidos y me familiaricé con toda esa comunidad que estaba haciendo cosas nuevas a partir de técnicas tradicionales llevando a otro nivel la concepción que tenía hasta ahora de las manualidades y dándome cuenta de cómo se volvían algo mucho más significativo. Todo esto me motivó a querer hacer lo propio y arranqué con esta idea de los terrarios, hasta que un punto sentí que el ejercicio se había convertido en algo más que en un complemento y que de repente por ahí era que finalmente debía ir la vida.

¿De dónde nació la idea? Apareció cuando me casé hace tres años porque tratando de hacer un matrimonio no tan convencional, me encargué de hacer muchos de los detalles de la fiesta y cuando llegó el momento de pensar qué iría en las mesas tenía claro que, a pesar de lo maravillosas que son las flores, no quería algo que dos días después se iba a morir. Entonces me pareció que los terrarios eran la solución perfecta para decorar a la vez que se volvían un recordatorio diferente que la gente se podía llevar y que iba a durar y a crecer con el tiempo. Y resultó que la gente los amó y me empezaron a encargar y bueno...
¿Cuál es la historia del nombre? Quería algo que reflejara el trabajo que hago a partir de las plantas, es decir que hablara de lo verde, pero que a la vez transmitiera ese concepto de lo auténtico, de lo que llamo las cosas de verdad. En realidad resultó que todos los posibles nombres era un desastre y que además de ser un poco lugar común difícilmente reflejaban ambas cosas. Estaba justo discutiendo eso con una de mis amigas vía chat, desechando opciones como jardines de vidrio y otras bobadas y ella tenía que correr a arreglarse así que un poco por cerrar la conversación propuso Día de Campo y así quedó. Los momentos de claridad aparecen cuando uno menos lo espera.

¿Qué tipo de ayudas tuvo? Todas. Este proyecto no sería nada sin todas las horas que mi esposo le dedica a afinar la imagen de la marca, a acompañarme a hacer entregas, a atender en las ferias y sobre todo sin la tranquilidad que me dio el día que decidí dejar mi trabajo en la agencia. A la vez, creo que no hubiera llegado muy lejos si no hubiera tenido a mis amigas que no solo me animaron a seguir y me hacían propaganda, sino que fueron además mis primeras clientes. Y claro, también está mi familia que me cuida las matas en su jardín y me ayuda a encontrar los mejores proveedores.

¿Qué tipo de dificultades ha encontrado en el proceso? Creo que aún falta un poco de comprensión por parte de la gente en cuanto a la dimensión del trabajo manual y el por qué muchas veces este es un poco más costoso que otros productos, pero aún así siento que hay una evolución al respecto y cada vez encuentra uno personas más concientes de eso. Otro aspecto que a veces me ha generado un poco de problemas es el hecho de la soledad misma que conlleva el hecho de trabajar desde la casa. A pesar de lo mucho que uno puede valorar la tranquilidad, hay momentos en los que desearía tener a alguien al lado para hablar de cualquier bobada. Claro, uno aprende a manejarlo eventualmente, pero es no es fácil.
¿Cómo se siente siendo emprendedor/empresario? Es raro porque aún no me siento una. Sin embargo tengo estos momentos de claridad cuando entrego un terrario y veo la cara de asombro de la persona, que es súper gratificante, y además me pagan por eso y ahí siento que al final valen la pena los sacrificios que uno hace por haber decidido dedicarse a eso. También son esos momentos en los que se me ocurren más ideas de productos y me dan ganas de crecer y todo concluye en que al final es un riesgo que vale la pena correr.
¿Por qué cree que su producto/servicio es diferente? Primero creo que no hay muchos productos iguales en el mercado colombiano, pero además hay dos cosas en las que me esmero mucho. Primero busco no solo recrear escenas, sino que al momento de componer paisajísticamente el terrario trato de escoger las matas más bonitas, las más raras, al final eso también es otra forma de arte. También soy muy abierta a que la gente pueda verse reflejada en el terrario, a veces hasta le cambio el color del pelo a las personitas o pongo frases especiales. Es una concesión que me permito porque son esos detalles los que crean un vínculo más fuerte con el objeto y se vuelve más que una matica, son la representación de un sueño, de una promesa, de uno mismo.
¿Tiene una estrategia en redes? Cuál? Sí. En realidad todos los resultados que tengo hasta ahora los he logrado promocionándome desde mi página de Facebook o desde mis cuentas personales en Instagram y Twitter. Soy juiciosa también publicando las fotos de los terrarios que entrego y trato de generar conversaciones alrededor de otras cosas como la variedad de las matas. Ahora además estoy empezando una serie que habla de los dueños de los terrarios y cómo los tienen actualmente, esto un poco para demostrar que mantener un terrario es más fácil de lo que uno piensa.

¿Cuál es la visión del negocio a corto, mediano y largo plazo? Describa cada una. A corto plazo hay unos nuevos productos que pronto ya estarán para la venta y además ha aparecido la posibilidad de ofrecer los terrarios como recordatorios de matrimonios o fiestas. A mediano plazo la idea es tener un blog que hable en general de todas estas labores manuales, esto con la idea de generar comunidad alrededor del tema. Y a largo plazo lograr una marca sólida que ofrezca diferentes productos pero que sea reconocida por la labor manual que refleja y sobre todo que sigan siendo una idea de negocio que me permita seguir disfrutando con tranquilidad la vida.

¿Qué opina de su competencia? Mentiría si dijera que no me importa, pero cada que encuentro a alguien que hace algo similar a lo que yo hago, en lugar de molestarme trato de pensar que a pesar de que esa persona compita conmigo, a la vez está haciendo que localmente el campo de las labores manuales crezca y en ese sentido pienso que si espero que alguna vez podamos tener una comunidad parecida a la que veo en las ferias de otros lados es necesario que haya más gente interesada en esto así algunas veces eso signifique uno o dos clientes menos.
CONTACTO DÍA DE CAMPO
Teléfono +57 301 336 9483
Ciudad Bogotá, Colombia
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Web diadecampo.co
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Fotografía por La Vida Alegre © Todos los derechos reservados.