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miércoles, 1 de enero de 2020

De Ray Harryhausen a Jack Sparling, el ilustrador que llevó a Gwangi al cómic. Charlie Charmer para Koprolitos.




Enlazamos los dinosaurios y zoología naturalista y criptozoológica de Karel Zeman con más animales prehistóricos, surgidos tanto de la ilustración naturalista como de la literatura y el cine fantástico. Y volvemos a hacerlo de la mano de los redactores de Koprolitos, quienes nos descubren a Jack Sparling, el ilustrador que se encargó de la versión para cómic de la película "Gwangi", un clásico del cine de aventuras mítica para los amantes de los dinosaurios y de sus recreaciones plásticas y audiovisuales.

El valle de Gwangi es un largometraje de 1969 dirigido por Jim O'Connolly y protagonizado por James Franciscus , Gila Golan y Richard Carlson. La película combina el género Wéstern con el fantástico, siendo además la última película de dinosaurios que contó con efectos especiales de Ray Harryhausen.

Un cowboy encuentra un paso entre las montañas que da a un misterioso valle poblado por dinosaurios y otros animales prehistóricos. Los problemas llegan cuando captura a uno de ellos, un Allosaurus al que llaman Gwangi, para exhibirlo en el circo en el que trabaja. 

La película se rodó íntegramente en España,1​ en las provincias de Almería y Cuenca (España). La parte de Almería se rodó casi en su totalidad en el Desierto de Tabernas, aunque también se rodaron escenas en la capital, como la famosa secuencia en la que Gwangi escapa de la plaza de toros. En Cuenca la mayoría de las escenas se rodaron en los paisajes de la Ciudad Encantada, cuyas extrañas formaciones eran ideales para la parte del valle prohibido, y en la catedral de la ciudad, donde transcurre el final del film.

John Edmond Sparling (el 21 de junio de 1916 – el 15 de febrero de 1997), mejor conocido como Jack Sparling, canadiense, fue un artista de cómics americano.
Nacido en Winnipeg, Manitoba, Sparling se mudó a los Estados Unidos cuando era niño. Recibió su formación artística temprana en el Arts and Crafts Club en Nueva Orleans y luego asistió a la Corcoran School of Art. Trabajó brevemente como caricaturista en el New Orleans Item-Tribune. En 1941, Sparling, junto con el escritor William Laas, creó la tira cómica United Feature Syndicate, Hap Hopper, corresponsal de Washington, para la cual los columnistas de periódicos de la vida real Drew Pearson y Robert S. Allen figuraban como editores.
 Una fuente lo menciona como lanzado el 29 de enero de 1939, pero el historiador de cómics Don Markstein, señalando que ese día fue un domingo, dice que el 29 de enero de 1940 está mejor respaldado y es más probable. Sparling fue el artista hasta 1943, cuando fue sucedido por Al Plastino.

La siguiente tira cómica de Sparling fue Claire Voyant, que se estrenó el 10 de mayo de 1943 en el PM de Nueva York. y corrió hasta 1948.

Este personaje constituye la antesala de otros personajes femeninos inspirados por mitos eróticos del espionaje como Mata Hari, y daría pié de algún modo a la creación del personaje homónimo tanto de Voyant como de la Viuda Negra, asociable a personajes posteriores de corte similar como Nikita, sus versiones sucesivas, y otros. 

Básicamente se trataba de un pretexto para situar a la heroína en situaciones comprometidas en cuanto a su vestimenta para la pura provocación erótica, pero lo cierto es que también mostraba astucia y dominio sobre personajes masculinos estúpidos y manipulables, además de poseer habilidades físicas hasta entonces casi exclusivas de héroes masculinos, a no ser las mencionadas chicas de la jungla, de las que Tiger Girl constituye un curioso remedo al moverse en un ambiente urbano.

Lo más destacable de Tiger Girl es el hecho de jugar iconográficamente con la asociación entre lo gatuno y lo femenino, tanto desde una perspectiva de elegante provocación erótica como de traicionero peligro. El término tigresa está implícito, y pese a la contundencia expeditiva de la violencia física del personaje, ésta se acentúa por verse acompañada de un tigre real, que ejerce de mascota y de guardián, de arma ofensiva y temible, pero que encarna de alguna manera, desde cierta perspectiva, una especie de avatar zoológico tal y como se plantea en las narraciones de la Brújula Dorada, cosa que, al fin y al cabo, no deja de ser análoga a la compañía ofrecida por Zabú a la versión marveliana de Ka-Zar, por ejemplo.


Claire Voyant de Jack Sparling (1948)



Desde la década de 1950 hasta la década de 1970, Sparling proporcionó arte para una variedad de editoriales, incluidas las adaptaciones de Harvey Comics (The Pirana) y Charlton Comics de The Six Million Dollar Man y The Bionic Woman. Sparling también trabajó para Classics Illustrated, dibujando adaptaciones de Robin Hood y el yanqui de Mark Twain en King Arthur's Court. Sparling dibujó cómics biográficos con Adlai Stevenson II, Lyndon B. Johnson y Barry Goldwater para Dell Comics.

En DC Comics, Sparling dibujó Secret Six, la característica "Eclipso" en House of Secrets y la característica "Soldado desconocido" en Star Spangled War Stories. El editor Joe Orlando comenzó una nueva dirección para la serie House of Mystery de DC con el número 175 (julio-agosto de 1968) y el presentador de la serie Cain fue creado por Sparling y Orlando con el escritor Bob Haney. Sparling trabajó con el escritor Dennis O'Neil en The Witching Hour y los Challengers of the Unknown. heroínas de cómic que hemos incluído en el género de chicas salvajes o jungle girls, junto a uno de los padres de Superman, Jerry Siegel, la co-creación de la mencionada superheroínaTiger Girl en 1968.


Dibujó la línea de juguetes Microbots one-shot e ilustró adaptaciones de cómics de la serie de televisión Family Affair, The Outer Limits y Adam -12 (en España, Patrulla 12). En 1976, dibujó una serie de cómics con licencia Welcome Back, Kotter para DC. Para la revista de sátira Sick de Charlton Comics, escribió y dibujó la película nudie-cutie "Cher D'Flower!"

Pero si empezábamos este texto refiriéndonos a la película "Gwangi" es por la trascendencia que dicha película tuvo en el imaginario dinosauriano y por su revisión del mundo perdido de Conan Doyle, trasladándolo a un entorno propicio para la combinación de dos géneros cinematográficos que hasta ese momento parecían incompatibles.

Además, como ya hemos mencionado, "Gwangi" constituyó el último trabajo del animador y modelista Ray Harryhausen, posiblemente el primer gran representante de los artistas consagrados a los efectos especiales cinematográficos y especialmente a la recreación de criaturas zoológicas siguiendo criterios basados en anatomía comparada y estudios genuinamente naturalistas, aportando con ello todo un imaginario que inició la vocación de numerosos paleontólogos y biólogos. Y aunque sus dinosaurios reptilianos, cuyas colas se arrastraban por el suelo, serían superados años más tarde por los dinosaurios homeotérmicos de ilustradores como Gregory Scott Paul, con sus colas elevadas del suelo ejerciendo de balancín, no cabe duda de la importancia de Harryhausen y sus modelos gráficos y plásticos para construir la imagen colectiva de un dinosaurio revivido.

Es de comprender el respeto suscitado por Sparling a Charlie Charmer, Javi Godoy y demás redactores de Koprolitos, todos ellos amantes del cómic y el cine protagonizado por dinosaurios. "The valley of Wangi" constituye el mejor ejemplo de film fantástico-naturalista que deja atrás los ejemplos clásicos y se aventura en planteamientos más modernos, además de representar la despedida del maestro Harryhausen. Su digna adaptación al cómic por parte de Sparling es más que notable y desde luego memorable, lo que marca al dibujante como uno de los referentes gráficos de especulación paleontológica para la posteridad, pero recordemos que el autor recibía encargos editoriales de esta índole independientemente de sus probadas habilidades para representar dinosaurios con solvencia, y entre estos encargos se incluía la adpatación de films de diversas carcterísticas, y, dado que Gwangi se mete en el territorio del western, no está mal recordar que Sparling se encargó de llevar al cómic "Los hijos de Katie Elder".

Ray Harryhausen. Concept-art para "Gwangi"
Ray Harryhausen. Concept-art para "Gwangi"
Es por eso que queremos aportar algo al nutritivo artículo de Charmer sobre la relación entre Sparling y los dinosaurios en diversas publicaciones de su autoría más allá de la versión de Gwangi. Se trata de poner en contexto el tipo de estilo gráfico de Sparling, condicionado por la reproducción fotomecánica de originales en blocado blanco y negro, en el mundo editorial específico del cómic de los años 60 y 70, y contrastarlo con el estilo gráfico concienzudo y detallado de Harryhausen, heredero de los ilustradores científicos desde finales del siglo XVIII. Harryhausen lleva la ilustración enciclopedista a la modernidad audiovisual.
Es tan heredero del estilo madurado por Burian como de las enseñanzas técnicas de Muybridge y Marey, y es el maestro de los Stan Winston, Dennis Muren, Phil Tippett o Rick Baker que hoy ya son ejemplos clásicos de los efectos especiales para cine.

A caballo entre lo artístico y la observación científica, los artistas como Harryhausen han contribuido a la visualización verosímil de mundos desaparecidos y de criaturas extintas o ignotas, basándose en la observación concienzuda de las existentes y en las aportaciones de la anatomía comparada.

Ray Harryhausen. Concept-art para "Gwangi"
Sparling, de alguna manera, fué su último heredero directo al llevar su último trabajo a otro medio gráfico con otras convenciones, pero sin duda ambos constituyen un puente de continuidad con todos los científicos artistas que han dejado testimonios gráficos y con todos los artistas consagrados a representar las observaciones de los científicos. Y siempre es buen momento para volver a reivindicar a Georges Cuvier, padre de la anatomía comparada gracias en gran parte a sus grandes dotes como artista y dibujante, y uno de los padres de la paleontología.



Es más que significativo el momento del film en que uno de los cow-boys aventureros es capturado por un gran pterosaurio, en un alarde de composición de imagen múltiple y estudio del movimiento e iluminación de la criatura, todavía más logrados que en el apunte original del propio Harryhausen que podemos ver más arriba, y es que el realismo fotográfico, la coherencia exigida por los recursos del fotomontaje (coincidencia de calidad, direccionalidad y contraste de la iluminación) alecciona a los artistas venideros sobre los límites de la percepción visual del público, y en ese sentido el cine y la fotografía constituyen un ineludible referente inspirador para los encuadres e iluminación de las viñetas. Si bien muchos dibujantes de cómic célebres dotaban de realismo fotográfico a sus imágenes (como Milton Caniff o seguidores de su estilo como Frank Robbins) también es cierto que otros, conscientes de la verosimilitud otorgada por la imagen fotográfica, se servían de sus convenciones y de los trucos de iluminación para imitarlos y pervertirlos astutamente con la libertad de sus plumas y pinceles, con preferencia por la iluminación dura, altamente contrastada, tan propia del expresionismo y del noir, relativamente fácil de imitar y de adecuar a los sistemas de reproducción de tintas planas utilizadas en el cómic de la época. Así, tal y como Caravaggio había conseguido simular una coherencia de iluminación artificial pre-fotorrealista, Will Eisner reprodujo muchos efectos y encuadres post-expresionistas en sus cómics, análogamente a como Orson Welles había explotado mediante ópticas cortas e iluminaciones contrastadas en sus películas más memorables.

Otro detalle memorable en "The valley of Gwangi" es la presencia de un pequeño antecesor del caballo, una especie de eohippus, que sirve para ilustrar la trascendencia del caballo en el salvaje oeste americano. Sin duda constituye un anacronismo que incluye cualquier especie prehistórica en un mismo espacio surgido más de las páginas ilustradas de los libros de palezoología que de la coherencia histórica. Pero la tentación de incluir especies prehistóricas de diferentes épocas es a menudo irresistible, cuanto más si se trata de reubicar a los antecesores del caballo en su territorio exacto, ya que dichos ancestros se sitúan efectivamente en el continente americano, desde donde se trasladaron a Eurasia antes de extinguirse. Curiosamente, los caballos fueron reintroducidos en América por los conquistadores españoles, de modo que los caballos españoles, descendientes de la hibridación de las razas árabes e inglesas, dieron lugar a los mustangs que se tornaron salvajes y repoblaron las praderas americanas para constituir la montura emblemática de los indígenas en la época en que transcurre la historia de la película. Los indios y cowboys montan descendientes de aquellos eohippus que ya se habían extinguido milenios atrás en dichas tierras de origen, cerrando un bucle narrativo ejemplar y paradigmático. Así que, sea intencionado o no por parte de Harryhausen y de los guionistas (William Bast, Julian More y Willis H. O'Brien) se establece una interesante metáfora de viaje temporal y evolutivo de un filo bológico. El corral semejante a un diorama sobre una mesa en el interior de un rancho del viejo Oeste, ocupado por un pequeño antecesor del caballo que constituye la base motora de la economía de estas tierras, es mucho más potente de lo que se podría plantear en un principio sin considerar dichas premisas evolutivas.

Además, podría decirse que juega con una de las opciones de los trucos visuales fomentados por el cine fantástico, y es el juego con la escala. Los animales extraordinariamente pequeños, reducidos, son tan provechosamente expresivos de lo extraordinario como los gigantescos. De lo que se trata es de reflexionar sobre la escala del hombre respecto a la naturaleza, y ahí radica la fascinación por los dinosaurios, fundamentada especialmente por las especies de grandes dimensiones, depositarias de los mitos sobre dragones y bestias míticas gigantescas, que convierten al hombre en frágil víctima de los elementos naturales, y que elevan a dichas criaturas a una cierta divinidad. No en vano Willis O'Brien, ya lo había planteado en King Kong, donde precisamente Harryhausen se estrenó como aprendiz aventajado de los efectos especiales basados en la animación de esculturas articuladas. Gwangi es una especie de divinidad para los primitivos habitantes del aislado valle que habita (un cierto remedo del mundo perdido de Conan Doyle) que es capturada con fines económicos al igual que lo es King Kong. La falta de respeto por lo divino se iguala a la falta de respeto por el orden natural, y la explotación irrespetuosa tendrá sus dramáticas consecuencias en ambos casos. La captura de Gwangi para su exhibición circense es oportunista e irreverente, pero es perpetrada por el mismo tipo de hombres que transformaron a caballo las praderas norteamericanas, llevando a la extinción a los bisontes para sustituirlos por rebaños de vacas domésticas. La ganadería es puesta en cuestión desde una perspectiva ética sin tan siquiera planteárselo seguramente por parte de los guionistas, pero siempre es motivo recurrente el sentimiento de culpa humano por domeñar los recursos naturales. Los gigantes del pasado representan la deuda con los ancestros, el temor a traicionar el legado intimidatorio de los dioses antiguos.

Por eso mismo resultan tan impresionantes e intimidatorias las construcciones funerarias y las esculturas colosales del pasado. Tanto da que se trate de antiguos titanes que de misteriosas cabezas de la isla de Pascua. Su uso recurrente como vengadores de sus ancestros es frecuente en las fantasías aventureras del cine y del cómic, y es curioso constatar, por ejemplo que el propio Sparling había dibujado gigantes de Rapa-Nui cobrando vida para aterrorizar a sus lectores, pero hemos de insistir en el hecho de que Jack Sparling bregó con todos los géneros que le pudiesen proporcionar trabajo en el mundo editorial que le tocó vivir, y que por ello debía adaptarse y ser tan lexible como plastic-man, personaje, por cierto, al que prestó también sus habilidades gráficas en alguna ocasión.

Con ello queremos remarcar que el hecho de que Sparling llevase al cómic a Gwangi no lo convierte en un ilustrador especialmente dinosauriano o antrozoológico, sino sencillamente un profesional de su tiempo, que había de estar dispuesto a bregar con las temáticas que más demandaba el público del género fantástico del que se nutría la industria del cómic.

No obstante, para defender la experiencia de Jack Sparling como dibujante experimentado de criaturas antediluvianas, Charlie Charmer nos ofrece el monográfico de Koprolitos que reproducimos a continuación, gracias al cual comprobamos hasta qué punto los artistas de su época se veían frecuentemente abocados a investigar sobre las características físicas de estas criaturas antediluvianas y estudiaban los trabajos gráficos de paleoartistas de prestigio que influyeron en cómo se representaban estos animales de forma supuestamente realista y creíble. Por ello nos parece especialmente valioso y oportuno este recopilatorio de uno de nuestros sitios web de referencia, que podéis consultar en su ubicación y formato original aquí.

Nuestra introducción al artículo original de Charmer sólo pretende contextualizar en qué grado Sparling ocupa un sitio de privilegio en la iconografía popular de los dinosaurios como artista gráfico, pero de forma circunstancial, dado que en su ámbito profesional, la coherencia taxonómica, la paleoetología, la anatomía comparada y las disciplinas tenidas en cuenta por los ilustradores naturalistas que sustentaban la inspiración de sus representaciones dinosaurianas, no tenían tanto peso como las evocaciones puramente fantasiosa y aventureras que pudiesen ser aderezadas con cualquier ingrediente que suscitase la curiosidad de un público dispuesto a evadirse un rato por unos pocos centavos, e imaginarse mundos tan llenos de peligros como de sugerencias eróticas o simplemente viajeras y elusivas de la rutina diaria. Por ello no es de extrañar que en la selección de Charmer comprobemos que la mayoría de sus dinosaurios aparezcan en mundos distópicos futuristas, afectados por viajes interestelares y espaciales, transitados por astronautas y científicos irresponsables, o por mundos salvajes en los que depositar las ansias de libertad y aventura de un paraíso terrenal perdido, un paraíso lleno de peligros pero también carente de ciertas reglas y por tanto prometedor de premios y recompensas a los deseos más primitivos y básicos.

Mafa Alborés.


Artículo original de Charlie Charmer en Koprolitos:

Koprolitos. lunes, 11 de noviembre de 2019


Jack Sparling, el ilustrador que llevó a Gwangi al cómic

El canadiense John Edmond “Jack” Sparling (1916-1997) –no, no tiene nada que ver con los Piratas del Caribe- se trasladó siendo aún niño a Nueva Orleans. Mientras estudiaba en el Arts and Crafts Club de la ciudad, donde pudo disfrutar del primer jazz [1], fue utilizado como modelo por la escultora Angela Gregory (1903-1990), que realizó cuatro bustos del futuro artista de cómic, en yeso, mármol y bronce.

Tras una temporada dibujando gags en el New Orleans-Tribune, debuta en el cómic con la tira Hap Hooper, Washington Correspondent (c.1940, guión de William Laas) para el United Features Syndicate, tras la que publicó la más conocida Claire Voyant (1948).

[1] Nueva Orleans es la cuna de esta música, y más en concreto el barrio chino de Storyville, cuyo cierre por las autoridades en 1917 impulsa a la mayoría de los músicos a emigrar a Chicago o New York. Pero Sparling pudo escuchar a algunas de las primitivas marching bands desfilar por las calles o acudir a  las barcazas del Mississippi o los locales de Tango Belt u otras zonas de la ciudad a escuchar a pioneros que se quedaron y aún tardarán en realizar sus primeras grabaciones.

En Dell, y probablemente con guión de Paul S.Newman, creó Naza, Stone Age Warrior (1962), que en un valle helado se encuentra al “Terror congelado” (1966, Naza #9) –efectivamente, un feroz saurio- que despertará un volcán.

"The Secret Cavern"

Donde seguro que colaboraron fue en “The Secret Cavern” y “Plateau of Death”, para Turok, Son of Stone #28 (1962), y en “The Boy who Saved the World” (1969), sobre un chaval que inventa una máquina del tiempo con la que viaja al Mesozoico antes de aventurarse en el futuro y tratar de evitar el holocausto nuclear.

Esta historieta se publicó en el último de los cuadernillos en los que Sparling adaptó para Dell la serie de ciencia-ficción de la ABC The outer limits (1963-65, Leslie Stevens). Sparling ya había dibujado lagartos antediluvianos en “Mother and Child” (1967, The Outer Limits #14), en la que un meteorito transporta un huevo de pterosaurio.






En Gold Key, tomó las riendas gráficas de Mighty Samson (1964, Otto Binder/Frank Thorne) desde el número 8. Se trata de un cómic postapocalíptico ambientado en el mundo prehistórico de criaturas mutantes (como el saurio de tres cabezas que podemos observar sobre estas líneas) que ha resultado de la hecatombe nuclear.

"The Captives of the Time Stone" (Moraleja: siempre es interesante tener a mano una botella de cianuro de potasio por si hay que invitar a un tiranosaurio inesperado)

Para DC realizó “The Captives of the Time Stone” (1966, Tales of the Unexpected #93), en la que unos científicos descubren un extraño cristal con la capacidad de traer diferentes amenazas –como un T.Rex- desde el pasado.



Adaptó en Dell el mismo año de su estreno las películas Around the World under the Sea (1966), en la que no hay dinosaurios pero sí una descomunal serpiente marina que rivalizaría con cualquier tilosaurio, o El valle de Gwangi (1969), que puedes leer aquí, aquí y aquí, aunque te recomendamos acudir a Cuenca el 29 de noviembre para ver la película y celebrar el 50 aniversario de su estreno... ¡Y no te pierdas las dos estupendas conferencias que seguirán los días 4 y 12 de diciembre, con los ilustres ponentes Francisco Ortega y José Luis Sanz, papás de Concavenator corcovatus!


En la adaptación al cómic de "El valle de Gwangi" se reutilizó como portada el cartel creado para el filme por Frank McCarthy

Gwangi por Sparling, en dos palabras: Im-Presionante

"A Trip in Time"
En 1971 colaboró en la revista de Warren Eerie #33 con el guionista Steve Skeates en “A trip in time”, en la que se nos muestran los mecanismos de la cuarta dimensión contra las irrupciones de crononautas sin escrúpulos. Puedes leerla aquí.

En 1978-82 volvió a colaborar con Paul S.Newman en Turok, son of Stone, esta vez para Gold Key. Te dejamos con algunas imágenes de esta última etapa de nuestro “piel roja” favorito.







http://koprolitos.blogspot.com/2019/11/jack-sparling-el-ilustrador-que-llevo.html

Otros enlaces:

https://peoplepill.com/people/jack-sparling/

https://en.wikipedia.org/wiki/Jack_Sparling

https://dc.fandom.com/wiki/Jack_Sparling

http://www7.wikipedes.eu/03697031/JackSparling

https://en.wikipedia.org/wiki/Claire_Voyant_(comic_strip)

Enlaces externos

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domingo, 22 de diciembre de 2019

Karel Zeman recrea fantasías naturalistas zoológicas y observamos un apunte de Los mundos prehistóricos de Karel Zeman por Charlie Charmer.





Si en la entrada precedente pasábamos de la iconografía de los dinosaurios en la cultura popular, de la mano de Charlie Charmer, a una revisión de la iconografía animal en el bioarte por Daniel López del Rincón, retornamos ahora una observación de Charmer en Koprolitos que también atañe a la recreación de seres animales prehistóricos o simplemente misteriosos apoyándose en las descripciones científicas y en el arte naturalista, pero, en esta ocasión, decididamente al servicio de la fantasía, la aventura y la ensoñación. 

Y es que Charmer dedica un sustancioso artículo al cineasta checo Karel Zeman a propósito de las ocasiones en que éste dedicó sus esfuerzos en recrear dinosaurios para la pantalla cinematográfica. Sin duda un comentario digno de las selecciones de Koprolitos, que consideramos como es habitual lo suficientemente valioso como para reproducir entre nuestras propias selecciones de referentes de antrozoología artística, pero que además queremos ampliar, o al menos complementar, con nuestras propias observaciones y con otros ejemplos no exclusivamente dinosaurianos de las obras de Zeman.

Karel Zeman es uno de los artífices más influyentes de la creación de escenografías y volumetrías, así como de fondos y dioramas para ser fotografiados con la técnica del stop-motion. 

Su innegable inspiración en los grabados de libros ilustrados de múltiples temáticas, asociadas indistintamente a las ciencias naturales y las novelas de aventuras fantásticas, impregnó la particular estética de muchas de sus obras, lo que acabó por perdurar de algún modo en trabajos de artistas posteriores como Terry Gilliam.

Lo que esos grabados supusieron en su día fue el inicio del viaje virtual, de la visión a distancia de criaturas y lugares distantes en el tiempo y en el espacio, y es en el concepto de viaje deconstruído y reconstruído audiovisualmente en lo que queremos incidir de la la mano de Zeman, como digno pionero de las técnicas del lenguaje cinematográfico. Evidentemente, como en el caso de los grabados a partir de dibujos no siempre realizados in situ, la invitación a la ensoñación es inevitable. Incluso en el caso de los dibujos realizados por artistas expedicionarios a países exóticos, la exactitud documental suele volverse cómplice de la distorsión idealizada, de la percepción sobreactuada de aquello que se muestra nuevo y contrastado con las experiencias cotidianas del artista viajero. Es algo que palpamos en los esbozos de Marruecos de Delacroix y sus posteriores cuadros incitadores de una visión romántica e idealizada de los países árabes que calaría en el imaginario colectivo de occidente. Ocurría también con los apuntes realizados por los artistas naturalistas encargados de documentar la zoología descubierta y glosada por las expediciones occidentales, y el persistente recuerdo de criaturas míticas y fantásticas que intentaban demostrar su autenticidad impregnándose en rasgos descriptivos de animales reales dibujados en sus lugares de origen y reinterpretados por artistas grabadores que en ocasiones no se resistieron a exagerar gráficamente ciertos rasgos físicos que otorgaban a estos animales el necesario parecido con lo que hasta el momento se había atribuído a sus versiones orales o tradicionales.  Ejemplo de ello sería la escenografía inspirada por las veinte mil leguas de viaje submarino de Verne ilustradas por Doré, en la que las grandes criaturas marinas han de ostentar grandes bocas amenazantes y prominentes cabezas que aúnan rasgos de tiburones y cachalotes por los motivos que ya hemos comentado reiteradamente. 

Todo ello es peculiar y característico de su estética, al igual que en la versión caricaturesca de Terry Gilliam, y forma parte de los rasgos presentes en las ambientaciones seleccionadas para el museo dedicado al cineasta, lo que es lógico, en la medida en que museos y partes temáticos constituyen espacios que invitan al viaje virtual.

No es de extrañar, pues, que los medios de transporte otrora modernos y alternativos, como el dirigible y el tren o el barco de vapor, sean protagonistas de sus ensoñaciones gráficas casi en la misma medida que las criaturas sorprendentes y los animales gigantes, misteriosos, ignotos o extintos. Los gigantes semiocultos por la superficie marina son objeto de fascinación, y una invitación a la especulación iconográfica, tanto como lo son los animales prehistóricos semiocultos, sumergidos, bajo la superficie del tiempo. Naturalismo de ficción y ficción naturalista.

Los países lejanos, los paisajes ignotos, los animales asombrosos, son el material del tipo de historias que Zeman gustaba de trasladar a la pantalla para convertirlas en una realidad alternativa. Para ello, como hemos comentado anteriormente, aunque la imaginación pueda desbocarse e inventar prácticamente lo que se le antoje, no cabe duda de que la verosimilitud basada en hechos reales, en conocimientos divulgados por la literatura científica, son especialmente eficaces. Todo aquello que se halla más separado de la cotidianeidad por las barreras del tiempo (los animales prehistóricos), del espacio (las criaturas exóticas) o de la propia naturaleza (los animales submarinos) pasó de la mera narración oral y de la especulación escrita a su sistemática decripción gráfica, especialmente a partir del siglo XVIII. Esto no hizo sino incrementarse a lo largo del siguiente siglo, alimentando con nuevas imágenes la fantasía y la especulación de una nueva cultura dispuesta a adentrarse, con la revolución industrial y la fotografía, en las vanguardias artísticas que sustentaron el nuevo arte cinematográfico del siglo XX.

No es de extrañar que todo lo que había asombrado a las generaciones precedentes constituyera el material básico para ser recreado y difundido masivamente por las nuevas formas de expresión visual, adoptados ya como una rotunda manera de evidenciar, de convertir en experiencia sensorial, aquello que por una razón u otra fuese inalcanzable o intangible a nos ser para unos pocos.

Zeman, fascinado por los personajes y criaturas de las aventuras fantásticas narradas por Verne o ilustradas por Doré, tanto como por los animales extintos o existentes que la literatura zoológica ilustrada exponía desde sus páginas, quiso darles vida con los viejos trucos aprendidos de la pintura, el dibujo, la escenografía, el teatro y la fotografía gracias a la novedad del receptáculo ofrecido por las técnicas cinematográficas.

Pero indudablemente, más incluso que sus películas animadas combinando marionetas de estética vanguardista y personajes reales, queda para la memoria su recreación de dinosaurios en movimiento, de modelos de inspiración naturalista que han quedado vinculados para siempre a su actividad artística.

Su primera obra, Sueño de Navidad (1946), fue premiada en Cannes. Creó un mundo de fantasía en el que la imaginación jugó un papel importante en historias en las que mezcló personajes reales y pintados, y unos espacios que se sostenían sobre todo tipo de referencias visuales. 

Desarrolló un personaje muy popular, el señor Prokuk, en una serie de películas en las que hacía las veces de un burócrata, cineasta, inventor, brigada, etc. 
 


Inspiración (1949) fue la primera película en la que aplicó la técnica del dibujo en vidrio. Después dirigió, entre otras, El tesoro de la isla de los pájaros (1952), una historia sobre el barón Munchhausen, El barón fantástico (1961), Las aventuras de Simbad el marino (1974), y temas centrados en dirigibles, cometas, brujas, hadas y otros paisajes mágicos, con los que confirmó una imaginación desbordante y sugerente.


Karel Zeman (Ostroměř, cerca de Nová Paka, Imperio austrohúngaro, 3 de noviembre de 1910- Praga, Checoslovaquia, 5 de abril de 1989)1​ fue un cineasta checo, director de películas de animación, considerado, junto con Jirí Trnka, uno de los fundadores del cine checo de animación.


Estudió en Francia, y trabajó en Marsella en un estudio de publicidad. Su primera experiencia con el cine de animación fue un anuncio de sopa. Al regresar a Checoslovaquia, continuó trabajando en el mundo de la publicidad, para las compañías Bata y Tatra. El cineasta Elmar Klos, interesado por su obra, le ofreció un trabajo en sus estudios de animación de la ciudad de Zlín, que Zeman aceptó en 1943. En Zlín conoció a Hermína Týrlová, que por entonces acababa de producir el cortometraje Ferda Mravenec (Fernando la hormiga), un clásico del cine de animación infantil basado en un cuento de Ondřej Sekora).

En colaboración con Týrlova, Zeman realizó la película Vánoční sen (El sueño de Navidad, 1943), que en 1946 obtendría el premio a la mejor película de animación en el Festival de Cannes, lo que le proporcionó un gran prestigio. 



Su popularidad entre el público infantil aumentó cuando realizó una serie de cortometrajes humorísticos que tenían como protagonista a un personaje llamado Sr. Propouk, en torno a temas de la vida cotidiana: Propouk aparecía como oficinista, inventor, bombero, etc. En 1948 dirigió Inspirace (Inspiración), destacable por su lirismo, en el que animó figurillas de vidrio; y en 1950 su primer largometraje, el satírico Král Lávra (Rey Lávra, basado en un poema de Karel Havlíček Borovský). A éste seguiría, en 1952, Poklad ptaciho ostrova (El tesoro de la isla de los pájaros). En 1955 combinó actores reales, animación y efectos especiales en Cesta do pravěku (Viaje a la prehistoria, 1955), que cuenta el viaje en el tiempo de un grupo de estudiantes, permitiendo a Zeman animar varios muñecos de dinosaurios. La película tuvo un gran éxito.
Cuatro años más tarde, en 1958, estrenó una de sus obras más destacadas, Vynález zkázy (La invención diabólica, 1958), basada en una novela de Julio Verne. Más tarde volvería a adaptar a Verne en sus películas Na kometě (En el cometa, 1970) y Ukradena vzducholod (La nave robada). En 1961 estrenó otro filme de género fantástico, Baron Prášil, basado en la novela de Göttfried Bürger Las aventuras del barón de Munchhausen, para el que utilizó decorados pintados al estilo de las ilustraciones de Gustave Doré ante los que deambulaban actores reales.
Durante los años 70, rodó otras películas de tema fantástico para las que recuperó la animación tradicional, como Pohádky tisíce a jedné noci (Cuentos de las mil y una noches), que consta de siete relatos breves acerca de Simbad el Marino; Krabat, čarodějův učeň (Krabat, el aprendiz de brujo, 1975); y el cuento de hadas de los Hermanos Grimm O Honzíkovi a Mařence (Hansel y Gretel, 1980).
Aunque sus películas están dirigidas principalmente al público infantil, posee un sofisticado ingenio, y un estilo visual que fascina igualmente a los adultos. Por su prodigiosa inventiva, se ha relacionado su obra con la de otros grandes innovadores del cine, como Georges Méliès.

Aunque Zeman supiese de la existencia de las ballenas, de los cetáceos, bien identificados en la actualidad como mamíferos marinos bien diferenciados en diversas especies, no puede sustraerse a la poderosa imagen mental de asociarlas a los peces, a la imagen del gran pez que devora personas o embarcaciones enteras y las traslada a modo de gran nave submarina. Esta idea pervive en el Nautilus del capitán Nemo, una modernización del mito de Jonás.

La estética modernista y art-decó que hoy en día tanto inspira al arte steampunk se nutre a menudo de componendas a partir de diversas fuentes en forma de aguafuertes, pinturas, fotografías y los grabados de diversa índole de los libros ilustrados.

La estética del collage, tanto para producir resultados verosímiles como seducir a la imaginación incluso evindenciando su condición de rompecabezas deconstruido, caló hondo en muchos artistas que crecieron durante la infancia del cine y las vanguardias artísticas asociadas a los nuevos medios fotográficos y escenográficos en constante retroalimentación con la la literatura y la antesala de la ciencia-ficción.

Cualquier excusa es buena para ofrecer imágenes de fantasías plausibles, y a Zeman le parecia oportuno ofrecer sus recursos artísticos tanto a la especulación científica ilustrada como a las fantásticas aventuras literarias del Barón Munchaussen con tal de tener una buena excusa para ofrecer imágenes de seres extraordinarios, como peces gigantes. Sí que observa un cierto academicismo cuando lo extrae ignorando a menudo cuestiones de escala, de los grabados de los libros de zoología e ictiología para ponerlos de fondo tras los ojos de buey del submarino de Nemo, a la usanza de los grabados de Doré, con lo que se establece una relación iconográfica entre el realismo enciclopedista de las descripciones de Verne (para dar consistencia y verosimilitud a sus narraciones) y los grabados que ilustran tanto sus obras como las enciclopedias que consulta y le inspiran.

Es característico de esta época  el detallado y minucioso acabado de los grabados de animales de los que el dibujante original puede disponer para su observación, especialmente cuando se trata de ejemplares cuyo tamaño permite disponerlos ante la mesa de dibujo durante un tiempo suficientemente prolongado. Los peces adquiridos en los mercados portuarios son buenos modelos de observación, y, por tanto, la descripción gráfica de sus respectivas especies en los libros especializados suele ser la más precisa y que sirve de modelo orientativo para representar otras especies similares o descritas como semejantes de las que se carezca de ejemplares.

De ahí a usar dichas ilustraciones como modelo para representar grandes peces distorsionando los referentes orientativos de su escala no hay más que un paso. Así que, lo que en un cuento o en una narración tradicional no se distingue claramente como pez grande o como ballena bien puede usar una cherna o un mero como modelo y agigantarlo hasta que cumpla con las expectativas del lector o del espectador. No habría mucha diferencia con el aspecto ofrecido por las diversas versiones ilustradas de peces que engullían el soldadito de plomo del cuento de Andersen. Dicho esto, obsérvese la adaptación de uno de los diseños de Zeman a uno de los espacios del Museo Karel Zeman dedicado a su obra, y obsérvese más arriba el fotograma de su versión de las aventuras submarinas de Verne, que muestra, a través de un ventanal submarino del Nautilus, un pez león, sobredimensionado hasta proporciones gigantescas por el simple hecho de parecer vistoso y contar con la convicción de ser demasiado exótico como para que el público aprecie el engaño o se lo plantee como tal.

Tanto o más ocurre en el caso de las recreaciones de dinosaurios, de los que el público de finales del XIX y principios del XX sólo tenía la certeza de sus gigantescos restos óseos fosilizados y de su semejanza con grandes reptiles. Como comentamos anteriormente, las labores interpretativas de los artistas naturalistas y de los primeros paleoartistas se fueron sucediendo, interinfluyendo y evolucionando, incluyendo, por supuesto, las especulaciones con fines fantásticos o espectaculares, com las de cineastas como Willis O'Brien, Ray Harryhausen o el propio Zeman, quienes proporcionaron, además de reconstrucciones tridimensionales, interpretaciones de sus movimientos, y por tanto, intentos plausibles de encontrar una lógica mecánica y motriz a sus anatomías.

Evidentemente, lejos estaban los tiempos en que las analogías con los reptiles se sustituyeron por analogías con los movimientos y los cuerpos homeotérmicos de las aves. Faltaban muchos años para la popularización de las nuevas teorías a través de las ilustraciones de Gregory Scott Paul, con dinosaurios de colas elevadas del suelo, y las enseñanzas paleontológicas disfradas de trepidante aventura de la pluma de Michael Crichton también estaban lejos. Zeman pertenece a los mundos perdidos originales de Conan Doyle, y a las notables interpretaciones gráficas de su compatriota Zdenĕk Burian, como muy bien nos hacían observar desde su jugosos artículos los redactores de Koprolitos (se trataba de Javi Godoy en aquella ocasión) , y de lo que nostros mismos dimos cuenta en el pasado.


Comprenderéis, pues, que hayamos querido incluir entre nuestras selecciones de artistas ilustres desde el punto de vista antrozoológico a Karel Zeman, y que queramos rescatar también el comentario ofrecido por Charlie Charmer a su obra en artículo originalmente publicado en Koprolitos, y en el que Charmer señala inteligentemente la influencia iconográfica de Zeman, y, por ejemplo, de su anticipación a Spielberg en la presentación de ciertas soluciones escultóricas con fines cinematográficos:

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Nuestra manera de ver o imaginar un dinosaurio, o diversas especies concretas de dinosaurio, sus peculiaridades anatómicas, su mecánica biológica, por más cambiada y presumiblemente acertada que la tengamos hoy en día, pasa, inevitablemente, por la asimilación en su día de las enseñanzas interpretadas y facilitadas por artistas como Zeman. De eso da cuenta al Museo que se ha consagrado a la divulgación de sus trabajos y a compartir la ensoñación sensorial, el viaje geográfico y temporal, tal y como él mismo hubiera querido con su público, ofreciendo además un guiño a la tradición estética que alimentó inicialmente su inspiración y, por supuesto, de todo ello da cuenta el mencionado artículo de Koprolitos que os ofrecemos a continuación:

miércoles, 29 de mayo de 2019


Los mundos prehistóricos de Karel Zeman

Tras la II Guerra Mundial, los animadores checos van a revolucionar el panorama del cine de muñecos con sus personales obras a las que se suele aglutinar bajo la etiqueta “Escuela de Praga”. Junto a Jiri Trnka (1912-69), el principal exponente será Karel Zeman (1910-89).

Estudió en Francia, animando un anuncio de jabón en Marsella. De regreso a Checoslovoquia, codirige con Hermina Tyrlova Sueño de Navidad (1943), en la que mezclan actores y títeres, que será reconocida en 1946 en Cannes. Entonces, fundó un estudio en Gottwaldov, donde animó la serie del Sr. Propouk y un puñado de largometrajes. Sus obras más importantes, en las que también mezcla muñecos y actores, fueron producidas entre 1955 y 1970, tomando en su mayoría por inspiración la obra de Julio Verne. Después volvió la mirada hacia formas de animación más tradicionales, como los cuentos, ya sin actores.

Cesta do pravĕku (Viaje a la prehistoria, 1955) fue reconocida en los festivales de Venecia y Mannheim, y narra el periplo de cuatro chicos que navegan por un “río del tiempo” que atraviesa una cueva y les lleva a un mundo oculto, más primitivo a medida que avanzan en su recorrido. Está basada libremente en Viaje al centro de la Tierra (1864, Verne) y recuerda también a Plutonia (1915, Vladimir Obruchev), en la que un grupo de exploradores rusos recorre un río que atraviesa épocas geológicas distintas, o El mundo perdido (1912, Arthur Conan Doyle).

Cesta do pravĕku, portada de un programa de cine en cuatro idiomas, sin fecha, ilustrada por Zdenek Burian

Preparando al estegosaurio
Visualmente, el filme fue influenciado por las reconstrucciones realizadas bajo la dirección de su compatriota, el paleontólogo Josef Augusta (1903-68), por el también checo Zdenĕk Burian (1905-81). Como vemos, ambos eran contemporáneos de Zeman. Asimismo, es posible rastrear el influjo de la muda The lost World (1925), según el clásico de Conan Doyle, en la pelea al atardecer entre un estegosaurio y un ceratosaurio, únicos dinosaurios que no parecen sacados de ninguna ilustración de Burian.

Zeman utilizó modelos en miniatura y más grandes (incluido un estegosaurio muerto a tamaño natural del que parece heredero el triceratops enfermo de Jurassic Park) y perfiles en 2D. En muchos casos, las maquetas se movían por resortes ocultos en tiempo real, sin necesidad de stop-motion.

Rodando

La escena final

El otro filme que interesa a los fines de nuestro blog es Na cometĕ (En el cometa, 1970), fantasía antibélica basada en Héctor Servadac (1877, Verne), en la que un grupo de dinosaurios arrasan una ciudad… hasta que el héroe los ahuyenta con una raqueta a base de cacerolas y sartenes, herramientas por las que el alto mando decide finalmente sustituir sus inútiles cañones.

Na cometĕ: llegan los dinosaurios

Na cometĕ: El hombre y la bestia

En Barón Prášil (1961), sobre el Barón de Munchausen de Göttfired Bürger, no hay dinosaurios pero sí bestias descomunales que los evocan.

Un ave (o sea, un dinosaurio, a fin de cuentas) de dimensiones mesozoicas acosa al Barón Prášil

La obra de Zeman influyó decisivamente en la de su compatriota, el animador Jan Švankmajer (1934), así como en los norteamericanos Terry Gilliam [1] (1940), Tim Burton o Wes Anderson, y el propio Ray Harryhausen reconocía en entrevistas su admiración por el checo. En 2012 se inauguró en Saská 3, muy cerca del Museo Franz Kafka, el Museo Karel Zeman, cuya visita os recomendamos si os acercáis a Praga.

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[1] "Hizo lo que todavía estoy tratando de hacer, que es tratar de combinar acción en vivo con animación. Sus fondos al estilo de Doré eran maravillosos". Gilliam, T.: Terry Gilliam: Interviews (2004), Jackson University Press. pp. 132–133.

enlaces:

 http://koprolitos.blogspot.com/2019/05/los-mundos-prehistoricos-de-karel-zeman.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Karel_Zeman 

https://www.imdb.com/name/nm0954724/

https://karelzemanmuseum.org/karel-zeman-museum/karel-zeman/


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