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miércoles, 2 de mayo de 2012

El color y la popularidad zoológica: la importancia de ser púrpura.

Insulamon palawanense. Imagen cortesía de Hendrik FreitagLos científicos acaban de descubrir cuatro nuevas especies de cangrejos en las Islas Filipinas. Estas islas son uno de los puntos calientes de biodiversidad (biodiversity hot-spots en inglés), por lo que no es raro que en sus hábitats se encuentren organismos desconocidos para la ciencia. Lo que sorprende es que una de las nuevas especies, Insulamon palawanense, tiene un llamativo color púrpura.
Según explican los investigadores responsables del artículo, este color tan poco usual serviría para que los cangrejos se reconociesen. Se sabe desde hace tiempo que estos animales son capaces de ver en colores, y con un color tan llamativo serían capaces de reconocer a sus congéneres en un ecosistema en el que se dan muchas especies de cangrejo.
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Pero no solo les serviría para esto. Igual que ocurre en otros animales del mismo grupo biológico, aparecen tres tonos de color bastante diferenciados. Uno más fuerte, más llamativo, para los machos jóvenes. Otro algo más pálido para las hembras, y un tercer tono mucho más apagado para los juveniles. De esta manera, no solo se reconocen como miembros de la misma especie, sino que pueden desplegar su ritual de cortejo ante los individuos adecuados.Macho de I. palawanense. Imagen cortesía de Hendrik Freitag
Parece ser que esta especie ha adoptado el púrpura como color por casualidad. A parte de para reconocerse, no parece que este tono cumpla ninguna otra función, como esconderse o asustar a los depredadores.
Los cangrejos, al igual que otros muchos animales, obtienen su color de su alimento. La misma sustancia que da un color rojo a las flores de una planta, le da su color rojo a los cangrejos de nuestros ríos cuando estos se las comen. Pero para eso hace falta consumir cantidades relativamente altas de estas plantas, y de una manera habitual. Aún no se ha encontrado la fuente exacta de tanta cantidad de pigmentos.
Esta especie tiene algunos depredadores, entre los que se puede contar a las poblaciones humanas en zonas remotas de las islas en las que han sido encontrados. Pero el peligro al que se pueden enfrentar es la desaparición de sus ecosistemas, ya que las Filipinas son uno de los lugares del mundo más amenazados. La deforestación, la minería y la contaminación de los ríos pueden hacer desaparecer a esta especie que se acaba de descubrir.

La importancia de ser púrpura (por Mafa Alborés)

Casi todos los día es catalogada una nueva especie, sin embargo no siempre se publicita o llega a los medios de divulgación masiva. Los animales han de ser llamativos visualmente para lograrlo, y eso significa que su tamaño, su forma anatómica o sus colores posean algo lo suficientemente inusual o llamativo. Ciertamente existen crustáceos mucho más llamativos que este que hoy nos ocupa, pero lo que me llama la atención es que sea su llamativo color púrpura lo que le sirva de carta de recomendación.
Hoy en día, los tintes y pigmentos sintéticos hacen que no nos sorprendamos demasiado por la coloración de los objetos que nos rodean, pero antaño muchos pigmentos y tintes de origen natural fueron importantes motores económicos y motivos de disputas.
La escasez de un material base para un pigmento condicionaba su uso y, por tanto, su significado. La carestía del lapislázuli motivaba su uso restringido, en el mundo de la pintura sacra occidental, a las vestimentas de la Virgen María, y resultaba osado destinar este color a los ropajes de cualquier personaje por muy rico y poderoso que fuera, y algo similar había ocurrido desde la antigüedad con el uso del púrpura, casi exclusivamente obtenido (como tinte, y no como pigmento) a partir de la oxidación de la secreción de cierto caracol marino mediterráneo llamado múrice, de uso exclusivo para las clases pudientes del imperio romano (y más tarde adoptado por los cardenales de la Iglesia Cristiana). Más tarde, ciertas gamas de rojo, púrpura y azul se obtendrían de la cochinilla que parasita las chumberas en centroamérica, tal y como había hecho desde tiempo atrás la cultura huichol, pero eso es otra historia. Sea como fuere, el que un animal o un vegetal presente cierta coloración no quiere decir que sirva como fuente para producir dicho color (de hecho, en el caso del múrice, el color púrpura sólo es observable al extraer cierta glándula del animal y ponerla en contacto con el aire). Los pigmentos verdes serían, siguiendo esta regla de tres, los más abundantes y antiguos en la naturaleza, pero lo cierto es que el verde de los vegetales es inestable y las primeras pinturas verdes aparecieron en siglos recientes. Las posibilidades de ver una amplia gama de colores en épocas antiguas dependía de la variedad cromática de los animales y plantas de la zona, o de la variedad de productos que se pudieran ver en sus mercados de intercambio de productos.
Tal vez hoy en día nos produzca un poco menos de sorpresa contemplar un animal de color púrpura, sea en vivo o en una reproducción fotográfica o pictórica, pero no habría sido nada fácil, o barato, reproducir dicho animal en una lámina o en cuadro unos cientos de años atrás.