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miércoles, 6 de abril de 2016

Antrozoología y teriantropía del arte en internet.



Emma Kisiel y The Muybridge's Horse han desatado una serie de entradas en nuestro blog dedicadas a la constatación de la existencia de un movimiento artístico consagrado a las relaciones humano-animales basado en el uso de animales muertos o disecados para la ejecución de sus obras. Esta especie de arte tánato-antrozoológico está muy conectado con manifestaciones animalistas de otro talante. Hacíamos referencia al nuevo antropomorfismo a propósito de un artículo de Robin Wright para New Yorker con el que enriquecíamos nuestra propia mención a Being a Beast de Charles Foster.
Decíamos en entradas anteriores que nos llamaba la atención esta proliferación de artistas, féminas en su mayoría, principalmente norteamericanas o asentadas en países de culura anglófona, consagradas al registro fotográfico más o menos manipulado de cadáveres de animales y animales disecados, cuando no directamente vinculadas a peculiares formas de utilizar directamente la taxidermia.
Desde nuestro punto de vista subjetivo y personal consideramos que es preocupante y sintomático de una cultura enfermiza, decadente y desesperadamente culpable de una nefasta relación con el mundo natural y con los demás animales, que se nos escapan irremediablemente y que queremos retener, todavía a nuestro antojo, aunque sea en forma de representación artística.
De alguna manera, el arte actual reivindica la vida animal, pero lo hace mediante la muerte, tornándose tan culpable como aquellos supuestos amantes de la naturaleza y los animales que por ello practican el dudosamente noble arte de la caza. No olvidemos que incluso el WWF nace de la iniciativa de unos socios fundadores vinculados a la caza y a la preservación de los espacios naturales para fines cinegéticos.
El psicólogo y antrozoólogo Hal Herzog considera que cada vez hay más estudios de las relaciones humano-animales publicados y que esto quiere decir algo. Lo hace desde su cuenta de Facebook y especifica que se basa en un escrutinio de búsquedas en Google Scholar usando el término "Human-animal relationships". Desde luego, su presencia en el grupo Anthrozoology y la propia existencia del grupo confirman que los nuevos medios y plataformas on line han facilitado la proliferación de información y foros de prácticamente cualquier tema que se nos ocurra, y tal vez lo que pasa es que el mismo gráfico que muestra el crecimiento de los estudios humano-animales sea aplicable a muchos más ámbitos de estudio.


De todos modos, hablar de estudios "humano-animales" y no de estudios interespecies sólo corrobora que el especismo humano es imposible de erradicar y constituye la base del problema, ya que, más allá de la subjetividad antropocéntrica, el humán sigue segregándose del resto de animales por más que sea consciente de ser una de tantas especies. Podría parecer meramente una cuestión léxica, sobre todo en ámbitos académicos, pero diríamos que no. En todo caso, Herzog, tal vez con un cierto optimismo esperanzado, constata la cada vez mayor importancia que damos a nuestros compañeros de existencia, más cuando la nuestra se ha alejado de la adaptación al entorno natural a base de adaptar el entorno nuestras necesidades artificialmente, acostumbrándonos generación tras generación a habitar un espacio que nos aleja de la naturaleza y la convierte en una ensoñación paulatinamente más equívoca y subjetiva. La imagen de los animales está sitemáticamente descontextualizada y tal vez por ello las representaciones artísticas recurren cada vez más a su presencia, siempre evocadora de significados e implicaciones viscerales conectadas con el deseo de ser diferentes, o al menos de probarlo.
En los niños es frecuente observar la fuerte convicción de que su yo es inalterable aunque deseen una animalidad alternativa. Recuerdo que recientemente, en un estudio a base de cuestionarios para cotejar el grado de satisfacción con el propio físico, al preguntar a los participantes qué cambiarían de su cuerpo, los adultos, tanto hombres como mujeres, tendían a desear ser más altos, o más delgados, o tener ciertos prototipos de facciones cercanas a un canon estético culturalmente establecido desde una perspectiva de aceptación social y sexual. Los niños, en cambio, más sorprendidos por el sentido de la pregunta, se limitaban a contestar que no cambiarían nada o, en caso de responder que sí, decían cosas como tener alas, o tener brazos extra, o extremidades extralargas, o ser, en definitiva, cualquier otro animal.
La propia animalidad humana, expuesta culturalmente como modelo de superioridad o canonizada como objeto de goce estético o mórbido, participa junto con las fisonomías de los demás animales, en desnudarse persistentemente para liberarse de los condicionantes vinculados a una vida desnaturalizada, pero lo cierto es que no hace sino remarcarlo. La presencia de animales en las representaciones artísticas de toda índole son un claro indicio de su alarmante desaparición, y no hemos de habituarnos abúlicamente al mensaje, sino reaccionar de una vez por todas a su reclamación cada vez más urgente. La presencia de los animales en el arte denota su ausencia en el mundo natural invadido por el artificio. Vemos sus evocaciones iconográficas cada vez más alejados de toda empatía con su existencia, y a los animales auténticos no los vemos. Son animales invisibles, y los primeros en haber sido invisibilizados somos nosotros mismos, los primeros en ser domesticados.
El deseo de poseer una animalidad alternativa, o al menos experimentarla, está detrás de toda forma de terioantropía, pero mucho me temo que en la mayor parte de los casos deberíamos preguntarnos qué especie determina el carácter de la hibridación resultante en cada caso.



Otro tema persistente en El Animal Invisible es acabar con una carencia en la cultura de habla hispana: carecemos de un reconocimiento intelectual y académico por los estudios antrozoológicos. De hecho, la Antrozoología no existe históricamente como disciplina académica en nuestro país (tal y como se da en Inglaterra, Francia o los Estados Unidos desde hace décadas) hasta tal punto que la palabra no existe en el diccionario español, con lo que quedan fuera de este ámbito supuestamente inexistente estudiosos y divulgadores de la talla de Jesús Mosterín, por poner un ejemplo fuera de toda duda, sencillamente porque no se ha descrito jamás en nuestro país nada semejante a través de ninguna disciplina académica. En Estados Unidos, por ejemplo, la Antrozoología está reconocida como una rama de la Teoría de la Sociología cada vez más importante, tal y como hemos hecho notar a través de Richard York y Philip Mancus, coautores del estudio titulado, mira por dónde, The Invisible Animal.
Algo en lo que coinciden muchos antrozoólogos desde diversos ámbitos, de todos modos, es en la dificultad para que la antrozoología sea tenida en cuenta de forma seria y no relegada o ignorada por su supuesta obviedad. El título de este blog y del trabajo de Mancus y York es pura casualidad, pero su coincidencia es lógica porque apunta a la constatación de la invisibilización antropocéntrica de las demás especies animales. Es posible que los mismos motivos por los que se ha menospreciado o ignorado la existencia de la Antrozoología en España sean los que hagan que lo que desde El Animal Invisible denominamos Antrozoología Artística no cuente con publicacione o estudios académicos explícitos y específicos. Pero lo cierto es que ni siquiera podemos reivindicarnos como pioneros de algo que a todas luces existe desde hace mucho y en otros ámbitos culturales goza de reconocimiento y cierto prestigio, aunque sea con una cierta condescendencia por parte de los que supuestamente se dedican a cosas "serias" y decididamente antropocéntricas.

Toda esta introducción viene al caso porque, además de El Caballo de Muybridge de Emma Kisiel, existe en internet otro interesante sitio web que recopila trabajos artísticos sobre la relación hombre-animal:
The Artist Bestiary, uno de los referentes, por cierto, del glosario de Kisiel.
La diferencia entre ambos es que The Artist Bestiary, además de llevar meses sin muestras de actividad, está adherido a un movimiento cultural que en español ni siquiera tiene traducción o equivalente: "therian".
Los therian, que podríamos traducir como "terianos", se sienten identificados con el mundo animal hasta el punto de considerarse a menudo a sí mismos como animales atrapados en físicos humanos.
M. Bolalek (“yourdeer”)
Depositan sus expectativas en sus especies animales favoritas y pretenden una especie de comunión espiritual con éstas.
Sí que poseemos vocablos relacionados con el therion griego referido a los animales salvajes, como teriántropo, o teriocéfalo, pero no he constado el reconocimiento explícito traducido al español del término therian anglosajón.
The Artist Bestiary es un proyecto de M. Bolalek ("yourdeer"), una artesana, artista plástica, y therian.
Si consultamos fuentes más serias, o sin ir más lejos la wikipedia, comprobamos que, etimológicamente, el término "teriantropía" viene del griego Therion [θηρίον], que significa "animal salvaje" o "bestia" (implícitamente mamífero); y Anthropos [ἄνθρωπος], que significa "ser humano". Se utiliza para referirse a la transformación de los animales folclore de Europa ya en 1901. [1] A veces el término "zoanthropy" se utiliza en su lugar. [2] Teriantropía se utiliza para describir las creencias espirituales en la transformación de los animales en una publicación japonesa de 1915, "Un la historia del pueblo japonés desde los primeros tiempos hasta el final de la era Meiji. "[3] Una de las fuentes," el depredador humano ", plantea la posibilidad de que el término puede haber sido utilizado ya en el siglo 16 en los juicios penales de sospecha hombres lobo. [4]Historia de teriantropía y teriocéfaloTeriantropía se refiere a lo fantástico o mitológico, capacidad de algunos seres humanos para transformarse en animales. [5] therianthropes se dice que cambiar las formas a través de cambiar de forma. Teriantropía ha existido por mucho tiempo en la mitología, y parece estar representado en los dibujos rupestres [6] como brujo, un pictograma ejecutado en los dibujos de las cuevas neolíticas que se encuentran en los Pirineos en el sitio Les Trois Frères, Francia, arqueológica.Teriocéfalo se refiere a los seres que comparten simultáneamente rasgos humanos y animales no humanos. Por ejemplo, las formas humanoides con cabeza de animal de dioses representados en la religión del antiguo Egipto (tales como Ra, Sobek, Anubis). criaturas mitológicas como centauros y sirenas exhibición teriocéfalo.

Recordemos que ya respecto a ciertos trabajos de Ulrich Collette, nuestra habitual referencia a muestras de arte zoocéfalo alternaba con la equivalencia de la teriocefalia, en base a la teriantropía escogida por Collette y que, al fin y al cabo, distingue entre los animales en general, domésticos y salvajes (zoo) y los animales exclusivamente salvajes (therion).

Bolalek completó un BFA en 3D Bellas Artes en la Escuela de Arte y Diseño de Massachusetts en 2012. Alternando el trabajo diurno en una oficina durante el día, dedica su tiempo libre a trabajar en metal y lana, siguiendo lentamente el autoempleo como artesana y artista y la publicación therian en foros.
Como therian con una educación formal en bellas artes confía en The Artist Bestiary como un medio para crear un recurso visual de las obras relativas a la fusión de la humanidad y la animalidad en el mundo del arte que puedan inspirar e informar en el ámbito de la comunidad therian.

La teriantropía es la supuesta habilidad de cambiar de forma humana a animal y viceversa. El término «teriantropía» ha sido adoptado para describir un concepto espiritual en el que el individuo cree que él tiene el espíritu o alma, en su totalidad o en parte, de un animal no-humano. Deriva del nombre «teriántropo», que significa 'parte hombre y parte bestia', el cual proviene del idioma griego therion (Θηριον), significando 'animal salvaje' o 'bestia', y anthrōpos (ανθρωπος), que significa 'hombre'. Los teriántropos tienen una larga existencia en la mitología, haciendo aparición en antiguos dibujos en cavernas y en antiguos jeroglíficos egipcios.1 La inquisición del siglo XVI decía tener documentación sobre la teriantropía en mortales, específicamente refiriéndose a la licantropía.

La teriantropía también fue, y a veces es usada todavía, para describir la creencia espiritual de la transformación animal. Esto eleva las posibilidades de que el término haya sido usado en el siglo XVI en las pruebas (juicios) criminales contra sospechosos de ser hombres lobo.

El término fue utilizado por los miembros del Usenet, el grupo "alt.horror.werewolves" (la California 1992) en las discusiones de "cambiadores" ficticios. Algunos usuarios Usenet comenzaron a afirmar públicamente que ellos eran parte animal. Resultaron ser varias bromas cibernéticas, mas otros eran al parecer serios sobre las aserciones, que eran sujetas a la discusión en curso.2 Esas personas comenzaron inicialmente a llamarse ellos mismos como "Licántropos", pero como esta palabra definía específicamente a los hombres lobo, la palabra "teriántropos" se hizo más popular.
Horus es una antigua deidad egipcia. Muchas de estas deidades eran representadas con cuerpo humano y cabeza animal.
 


 M. Bolalek se propone, en su Artist Bestiary, seleccionar obras artísticas asociables al movimiento teriano, no sólo obras que apunten, como en las selecciones de Emma Kisiel, a las relaciones humano-animales, sino también al sentimiento y a la voluntad de identificación, fusión o hibridación con el animal y, desde luego, como en nuestro caso, no consigue más que ofrecer un pequeña muestra del vasto mar de artistas navegando en la red, pero sin duda se trata de una muestra muy interesante y significativa, correctamente documentada y clasificada según diversos criterios, por lo que recomiendo su visita a los que estéis interesados, cosa más que probable entre los seguidores habituales de El Animal Invisible.

Observad, por ejemplo, la de información que nos ofrece en su listado de enlaces, especialmente en lo que se refiere a sitios web de artistas concretos relacionados alfabéticamente:

Links

Links to people, communities, and resources that have been involved in the creation of, or made use of for, the Artist Bestiary:
  • the Werelist: a therianthrope community resource
  • Animal-Quills: a creative community for animal-people to share and discuss their written works
  • Wylie Blais: partner and fellow therian, artist, and craftsman
  • Muybridge’s Horse: a blog featuring artists who are interested in the ways in which humans interact with and experience animals and nature
  • Humanimality: a collection in which humans are mixed with other animals (and vice versa) in a not-quite-usual manner
Links to the websites and/or galleries of all artists featured in, or considered for the Artist Bestiary:



The Artist Bestiary is a project by M. Bolalek (“yourdeer”), a craftsperson, fine artist, and therian.

Bolalek completed a BFA in 3D Fine Arts at the Massachusetts College of Art and Design in 2012. Working in an office by day, she devotes her spare time to working in metal and wool, slowly pursuing self-employment as a craftsperson and artist, posting in therian forums, reading, and spending time with her partner and roommates.
As a therian with a formal education in the fine arts, she hopes, in the Artist Bestiary, to create a visual resource of works pertaining to the merge of humanity and animality in the art world that may inspire and inform within the therian community. 


https://artistbestiary.wordpress.com/

http://muybridgeshorse.com/

http://annenbergphotospace.org/video/emma-kisiel-seeing-animals

https://en.wikipedia.org/wiki/Therianthropy

Teriantropía y movimiento "teriano". Teriocefalia y teriántropos de Ulrich Collette:
http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2014/06/ulric-collette-therianthropes.html

http://halherzog.com/

Nueva antrozoología, animalismo y teriocefalia:
http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2016/02/nuevo-antropomorfismo-proposito-charles.html
 http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2016/02/charles-foster-y-su-bestia-interior.html