Ahora os dejo con el post original de
Javier García Blanco, pero antes echad un vistazo a esto para entender mejor cuál es el espíritu de las obras replicadas en diferentes medios:
‘La dama de armiño’ de El Greco, una pintura repleta de enigmas
Por
Javier García Blanco |
Arte secreto –
jue, 3 abr 2014
Detalle de 'La dama de armiño', obra atribuida a El Greco | Crédito: Wikipedia.
Con motivo de los distintos actos organizados a raíz de la conmemoración del cuarto centenario de su muerte,
El Greco
vuelve a estar de moda, y buena prueba de ello son las largas colas que
se forman día tras día en los diferentes espacios expositivos que
forman parte de
‘El Griego de Toledo’.
[Relacionado: Sofonisba Anguissola, la única pintora del Prado]
Un éxito arrollador que no era difícil de imaginar, pues
es la primera vez que se reúnen en un mismo lugar tantas obras del fascinante artista cretense –más de cien–, procedentes de una treintena de museos y colecciones privadas de todo el mundo.
Pero a pesar de todo este despliegue de medios y obras de arte, hay
una pintura que nos interesa especialmente, pues se trata de un lienzo
rodeado de interrogantes y polémicas entre los historiadores:
‘La dama del armiño’, actualmente en propiedad de la
Pollok House de Glasgow.
Pese a sus modestas dimensiones –mide apenas 60 por 50 centímetros–,
este óleo sobre lienzo ha cautivado la atención de los especialistas
durante años, y de forma especial en las últimas décadas.
Aunque
no hay documento contemporáneo alguno que haga referencia a su autoría por parte de El Greco,
tradicionalmente se ha considerado que esta pintura –en la que una dama
de mirada penetrante y misteriosa mira con cierto desafío al
espectador–, es obra del artista griego.
Algunos autores han sugerido que la misteriosa dama que aparece
retratada en la pintura y que se abriga con una piel –de lince, por
cierto, y no de armiño– podría ser
Jerónima de las Cuevas, la mujer con la que El Greco mantuvo una breve relación de la que nació su único hijo,
Jorge Manuel Theotocópuli.
Esta identificación, sin embargo, es únicamente una especulación, pues
no hay evidencias que permitan demostrar esta hipótesis. De hecho, es que en los últimos años han sido varias las voces que no sólo niegan esta posibilidad, sino que van más allá y
descartan que la pintura sea una obra de El Greco.
Lo cierto es que el retrato
es un tanto atípico respecto al resto de la producción del artista, quien retrato a pocas mujeres. El detalle de que la dama fuera retratada mirando con
cierto aire de desafío e incluso de seducción
tampoco era muy habitual en la pintura de comienzos del siglo XVI, pues
no se consideraba apropiado que una mujer estableciera contacto visual
directo con el hipotético espectador de la obra.
'Retrato de Jorge Manuel Theotocópuli', de El Greco | Crédito: Wikipedia.Pero,
si no es Jerónima de las Cuevas, ¿quién es la mujer que nos mira desde
el cuadro? Y, lo que es más importante: si el autor de la obra no fue El
Greco, ¿quién fue el responsable de su creación?
Una de las primeras referencias que poseemos sobre la pintura se
remonta a la primera mitad del siglo XIX. En aquellas fechas, se
encontraba en España el
barón Isidore-Justin Taylor, un noble al servicio del rey
Luis Felipe de Francia, para quien estaba reuniendo una colección de arte español que debía exponerse en el
Museo del Louvre.
Entre otras muchas pinturas, el barón Taylor compró ‘La dama de
armiño’ –adquirida al coleccionista Serafín García de la Huerta–, y la
trasladó a París.
Allí se expuso en 1838 bajo el título de ‘La hija de El Greco’,
sin que sepamos qué datos llevaron al barón a identificar la pintura
con una obra del artista de origen griego. Es posible que fuera el
propio vendedor, García de la Huerta, quien le atribuyera este origen.
Como decíamos antes, en la actualidad son varios los estudiosos que
descartan la autoría de El Greco, y señalan a otros artistas. Para las
historiadoras
María Kusche y
Carmen Bermis –ambas ya fallecidas–, por ejemplo, la pintura sería en realidad una obra de la artista
Sofonisba Anguissola, a quien ya tuvimos ocasión de conocer anteriormente.
En opinión de Kusche –que fue una de las mayores especialistas en la
figura de Anguissola–, la dama retratada podría haber sido nada menos
que
Catalina Micaela, la segunda hija de
Felipe II, y Duquesa de Saboya, pues guarda cierto parecido con un retrato que hizo de ella
Alonso Sánchez Coello.
Una hipótesis que sin embargo descartó en su día el experto
José Álvarez Lopera –una de las voces más autorizadas sobre El Greco–, al argumentar que un miembro de la familia real
jamás habría mirado al espectador de forma tan directa y seductora.
Superposición de 'La dama de armiño' y el 'Retrato de Catalina Micaela', de Coello.
Otros autores, como el periodista e investigador
Antonio García Jiménez,
también rechazan la autoría de El Greco, pero incluso se atreven a ir
aún más allá. En opinión de García Jiménez, la obra no sólo no sería El
Greco, sino que ni siquiera habría sido pintada en el siglo XVI. Para
este estudioso,
la pintura fue creada en el siglo XIX, y posiblemente está retratando a una actriz que en aquellas fechas representaba la obra ‘La judía de Toledo’.
Según García Jiménez, es posible que fuera el propio Serafín García
de la Huerta –al parecer conocido en la época por atribuir sin demasiada
fiabilidad pinturas a artistas célebres–, quien afirmase sin mayores
pruebas que ‘La dama de armiño’ había sido pintada por El Greco,
con la única intención de obtener un buen precio por su venta al barón Taylor.
[Relacionado: El enigmático caballero de Velázquez]
No sería difícil comprobar si la pintura remonta sus orígenes al siglo XVI o si por el contrario es una creación más moderna,
pero parece poco probable que los actuales propietarios de la obra se
arriesguen a que un análisis de resultado desfavorable reste valor a la
que en la actualidad es una pieza de enorme valor.
Fuentes: ÁLVAREZ LOPERA, José. ‘El Greco’ (Ed. Akal, 2001); Museo del Prado, Efe.