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jueves, 14 de junio de 2018

Invisibilizar animales invisibles: "A medida que la biodiversidad disminuye, también lo hace la atención pública", por Brandon Keim


Mafa Alborés: "Adiós, Rino" (fotografía, escanograma, infografía)


Hace poco ROA, el artista conocido internacionalmente por sus pinturas murales estuvo en Atlanta para la Conferencia Living Walls 2011.
Una vez más con el artista belga, esta es una pieza monumental con este cocodrilo al revés.
En la esquina, su cola se curva, bordea la señalización y sube por la escalera de incendios.
Este se puede ver en 209 Mitchell St SW Atlanta, GA 30303. Como hemos constatado a lo largo de muchas entradas de este blog, el grafitti y la pintura mural se unen a la más que notable proliferación de animales en sus temas. Para nuestro punto de vista, esto constituye una reafirmación de nuestro argumento a favor de la preeminencia de los temas zoológicos y antrozoológicos en el arte contemporáneo como síntoma de un cambio cultural en el que la relevancia del mundo natural y del protagonismo de las demás especies animales se asocia a cuestiones sociológicas, económicas y ecológicas de gran calado. El creciente vegetarianismo y veganismo no es un signo de tendencia o moda pasajera, sino indico del advenimiento de una nueva visión del mundo y de su apreciación por parte del ser humano como especie que renuncia un tanto a su pesar a su especismo crónico.

Una imagen del mural del cocodrilo invertido de ROA servía también para ilustrar un artículo de Daily Science glosado en la revista digital Anthropocene y firmado por . 
Desde El Animal Invisible hemos apuntado cuestiones que atañen a la biodiversidad y a la extinción de especies, dado que constituyen el argumento de fondo de la mayoría de trabajos artísticos relacionados con los animales y la antrozoología. Nos interesa la antrozoología artística y el arte antrozoológico, pero no podemos desvincularlos del contexto cultural que las condiciona, ni de la información que inunda los medios con diversas fórmulas de enunciado.
Precisamente de esto es de lo que nos habla Brandon Keim en su interesante artículo, poniendo el dedo en una llaga cada vez más sangrante aunque también cada vez menos evidente: pese al aumento de la preocupación por el calentamiento global y otros problemas graves de índole ecologista, se da una preocupante idiferencia o tolerancia ante la paulatina desaparición de especies biológicas de todo tipo, y particularmente ante las especies zoológicas que deberían ser más conspicuas. Al fin y al cabo, estas cuestiones son las que motivan que consagremos nuestro tiempo a glosar manifestaciones artísticas desde lo que hemos venido a denominar antrozoología artística, pero pese a que el arte ofrece constantes modelos ilustrativos para la divulgación de trasfondo ecológico, parece ser que también puede ser signo de una saturación informativa que insensibiliza a la sociedad acerca de la gravedad del asunto.

Mafa Alborés: Proyecto "Animal Invisible" Serie "Joyas de la Naturaleza" (microfusión en bronce y plata policromada, escanograma)


Por si fuera poco, nuestro gusto innato por la hipérbole (exagerar es humanísimo) y por lo excepcional, revaloriza, como ya hemos apuntado, las joyas de la naturaleza, que adquieren un valor simbólico y/o económico proporcional a su escasez crítica.


Mafa Alborés: Proyecto "Animal Invisible" Serie "Joyas de la Naturaleza"
Comprobamos, por tanto, que Keim señala la progresiva y creciente desatención de la prensa y los medios audiovisuales a la desaparición de especies, intentando interpretarlo como signo de un preocupante statu quo ecológico, cultural y socioeconómico.

Recordemos que, al fin y al cabo, la antrozoología adquiere un peso académico específico a través de la sociología,  concretamente la teoría macrosociológica, tal y como apuntan Richard York y Philip Mancus en su estudio titulado, mira tú por dónde, "The Invisible Animal" (El Animal Invisible). De este hecho dábamos cuenta en una entrada de nuestro blog que constituía casi un manifiesto o una declaración de intenciones, y comprobábamos que la antrozoología supone la perplejidad ante la invisibuilidad histórica de los animales. Lo que Brandon Keim destaca, además, es el hecho de que ya no sólo invisibilizamos la importancia de loas animales, domésticos o no, en el desarrollo de la historia de la civilización humana, sino que invisibilizamos incluso su desaparición. Invisibilizamos a los animales invisibles.
Tal vez leyendo el artículo de Kleim, que traducimos a continuación, comprenderéis mejor el sentido que otorgamos a nuestra labor divulgativa a través de este blog o a través de nuestros propios proyectos artísticos.

Mafa Alborés.



A medida que la biodiversidad disminuye, también lo hace la atención pública.

 por | 28 de febrero de 2018

 Hay dos crisis ambientales en este momento: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. 

 ¿Por qué las personas, especialmente los periodistas, solo le prestan atención a uno de ellos? 

Esa pregunta desconcertante surge de un nuevo análisis de financiación de la investigación, publicaciones científicas y cobertura de la prensa durante el último cuarto de siglo. En ese momento, el interés académico tanto en el clima como en la biodiversidad se ha incrementado, pero en la prensa dominante, la biodiversidad también funciona y no recibe más atención ahora que en 1992. 

Lo que deberíamos hacer con esa tendencia no es inmediatamente evidente. Ciertamente, no es un llamado para que el cambio climático reciba menos atención, dice Pierre Legagneux, un biólogo de la Universidad de Quebec en Rimouski y autor principal del análisis, que fue publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution. Pero en un momento de creciente extinción de especies, extirpaciones y declinaciones de poblaciones, es preocupante. "La ciencia, los desafíos y los problemas asociados con los problemas de biodiversidad probablemente no lleguen al público", escriben Legagneux y sus colegas, que llaman a este déficit un "déficit de comunicación sobre la biodiversidad". Los investigadores descubrieron que el cambio climático recibió 3,3 veces más cobertura que la biodiversidad entre 1992 y 2016, con un interés divergente después de 2006; en 2016, los periódicos mencionaron el clima ocho veces para mencionar alguna vez la biodiversidad. Si bien su análisis, que se centró en la prensa científica en inglés, los financiadores en el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos, y 12 destacados periódicos en línea, no fue exhaustivo, parece emblemático. 
En 2012, unas 126 naciones se unieron a la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas, un esfuerzo centrado en la biodiversidad coordinado por las Naciones Unidas y diseñado según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Los países miembros han tardado en pagar sus deudas; la IPBES redujo su presupuesto en un tercio para 2018, pospuso sus informes planificados y eliminó el financiamiento esencial para el fortalecimiento de la capacidad y la política.   
Mientras tanto, un análisis reciente de las búsquedas de Google / analysis of Google searches descubrió una disminución de interés en la biodiversidad, algo que los investigadores atribuyeron a que la biodiversidad es demasiado inestable y compleja, un concepto que resonó en la mayoría de las personas. 
Es muy posible, dicen Legagneux y sus colegas, que los defensores de la biodiversidad debieran mejorar sus mensajes, en lugar de "declinar la biodiversidad", pensar "la ardiente biblioteca de la vida" y hacer más explícitos sus vínculos con la producción de alimentos, la salud humana y otras cosas que importan a la gente.  
Quizás el cambio climático reciba más atención porque se percibe como más urgente, pero la urgencia de la pérdida de biodiversidad se descuida. 

El equipo de Legagneux no observó las redes sociales o las noticias en línea, por lo que es posible que la biodiversidad reciba más atención allí que en las tiendas tradicionales. Tampoco analizaron las tendencias de palabras clave como "naturaleza" o "medio ambiente", que se superponen con la biodiversidad y podrían recibir más atención. Si ese fuera el caso, subrayaría los problemas de mensajería de la biodiversidad. 

Lo que sea responsable, el tiempo se está acabando. "Nuestra casa se está incendiando y estamos ciegos", dijo el presidente francés Jacques Chirac en 1992. Ahora, según el equipo de Legagneux, "nuestra casa todavía está ardiendo y solo tenemos un ojo puesto". 



 Fuente: 

Legagneux et al. "Nuestra casa está ardiendo: discrepancia en el cambio climático vs. Cobertura de biodiversidad en los medios en comparación con la literatura científica". Frontiers in Ecology and Evolution, 2018. 

“Our House Is Burning: Discrepancy in Climate Change vs. Biodiversity Coverage in the Media as Compared to Scientific Literature.”

Sobre el autor: Brandon Keim es un periodista independiente especializado en animales, naturaleza y ciencia, y el autor de El ojo de la lavandera: historias del mundo viviente. Conéctese con él en Twitter, Instagram y Facebook.

About the author: Brandon Keim is a freelance journalist specializing in animals, nature and science, and the author of The Eye of the Sandpiper: Stories From the Living World. Connect with him on Twitter, Instagram and Facebook.
anthropocenemagazine

DAILY SCIENCE

http://www.anthropocenemagazine.org/2018/02/biodiversity-ignored-by-press/

 https://streetartnews.net/2011/08/roa-alligator-new-mural-in-atlanta-for.html

 Entradas relacionadas:

Joyas de la naturaleza. El valor de lo escaso y las imágenes de animales al borde de la extinción.

Antrozoología. El Animal Invisible.

Vestigios e insectos. Madera y metal. Abejas y cera perdida. Justin Gilday.

Instalación para Iguanas por Mafa Alborés y Geno Rey

Escenografías naturalistas. Revisión de diferentes trabajos a propósito de las obras de Mariele Neudecker.

Proyecto Animal Invisible (Mafa Alborés, Pau F. Luís)

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com/search?q=biodiversidad
http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com/search?q=extinci%C3%B3n

 

 https://ctshf.nd.edu/posts/novel-ecologies/

 

jueves, 29 de junio de 2017

Iconografía animal en papel por Patrick Cabral







Maxim Shkret
Patrick Cabral ha conseguido que nos acordásemos de Maxim Shkret por motivos inversos, y es que Shkret realizada obras digitales que parecían esculturas de papel plegado, o tal vez de cualquier otro material, como madera o tal vez poliestireno coloreado, pero, al igual que Mat Szulik, produce obras que no se pueden tocar aunque las consideremos esculturas digitales (podría decirse que produce aparentes fotografías de aparentes esculturas).
Mat Szulik
La aparente manualidad y materialidad de los trabajos de ambos artistas nos recuerda cuán efímera es la presencia de los animales representados, de los que ni tan sólo quedaría el vestigio material de estas imágenes tras su desaparición, y, de algún modo, queriéndolo o no, adquieren connotaciones totémicas que invocan a los espíritus de las correspondientes especies y a cómo se deberían asociar a la permanencia de lo material, aunque ambos representen la consistencia de lo orgánico (la madera virtual de Szulik) frente a lo inorgánico o lo sintético.

Patrick Cabral es un diseñador trabajo especialmente hábil realizando plantillas de papel recortado a la vieja usanza, con lo que nos hace dudar si sus trabajos pertenecen al ámbito de la escultura, el diseño o la ilustración recreándose en los vericuetos de los contornos y las siluetas resultantes. Sus obras son tan pulcras que parecen virtuales, y tal vez por ello las fotografíe frecuentemente junto a los bisturíes y demás utensilios empleados en su elaboración. No se nos ha ocurrido mejor recordatorio que enlazase con las obras de Matsumoto, y también hace tiempo que lo teníamos en la cola de salida. Concretamente desde que lo descubrimos en una entrada de COLOSSAL, en la que se nos decía de este autor:

Como parte de una serie en curso para destacar varias especies en peligro de extinción, el artista de papel con sede en Manila, Patrick Cabral, creó estos sorprendentes retratos de tigre, pandas, pangolines y otros animales amenazados. Los trabajos multicapa se cortan a mano e incorporan flores decorativas y patrones en la cara de cada animal. Trabajando desde el pasado mes de noviembre, Cabral imaginó la serie como una forma de apoyar a los animales en peligro de extinción, y está donando la mitad de los ingresos de la venta de cada escultura a WWF Filipinas. 

Además de los animales rerproducidos a través de los asombrosos calados realizados sobre papel y cartulina, que nos recuerdan a trabajos textiles de infinita paciencia, rescatamos su versión en papel de una cámara fotográfica que remarca la importancia de dicha tecnología y sus recursos (iluminación y encuadre, principalmente) para dar a conocer sus volumetrías. También nos parece notable su versión de un rinoceronte indio tal y como lo había interpretado Durero para que lo pupularizara Gesner, con lo que no sólo nos remite a las especies en peligro de extinción y su fragilidad, sino que también pone de manifiesto que, voluntariamente o no, el arte proporciona una memoria histórica sobre la presencia de los animales. Vemos que la taxidermia y los ecos de los trofeos de caza que observamos antaño en tantos autores vuelve a estar presente inevitablemente ante la decisión del artista de mostrar principalmente cabezas vistas frontalmente, retratos identificativos, pero también se recrea en ocasiones (como el bello ejemplo del pangolín que encabeza esta entrada) en la observación de las hermosas curvas y geometrías de las siluetas del cuerpo completo del animal, mostrándolo entonces como pieza ornamental o ejemplar de orfebrería. Equiparar a los animales en peligro con ejemplares de joyería no es un recurso nuevo para los autores que frecuentemente ilustran este blog, como bien sabéis los más fieles seguidores.






























https://www.instagram.com/darkgravity/

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/05/infografia-3d-y-escultura-zoologica.html 


http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2015/05/infografia-3d-y-escultura-zoologica.html 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Arca de Noé fotográfica. Hasta el Último por Joel Sartore.





Si hay un proyecto fotográfico que merezca un lugar de honor entre las muestras de este blog, independientemente de la mayor o menor calidad o trascendencia de otros anterior o posteriormente aquí mencionados, se trata sin duda de Photo Ark, el arca fotográfica de Joel Sartore. Puede que los recursos dialécticos y expositivos de Nick Brandt sean indiscutibles, o que la espectacularidad de Gregory Colbert resulte seductora, pero la rotundidad documental y artística de Joel Sartore ha desembocado en un proyecto fotográfico monumental encaminado a constituir el legado iconográfico de la fauna existente. 
Un Arca de Noé llena de ejemplares en forma de fotografía o, como bien dice Rachel Hartigan Shea para National Geographic, fotografiar "Hasta el último" de los animales conocidos, tarea titánica y prácicamente imposible pero encaminada a la concienciación conservacionista argumentando la cercana desaparición de muchas de las especies registradas.
Las circunstancias personales que han imposibilitado los viajes de exploración fotográfica de Startore lo han obligado a reflexionar sobre su trabajo como fotógrafo naturalista hasta el momento y adoptar una nueva dirección mediante el trabajo de estudio, asumiendo con ello dos vertientes, una estrictamente documental y otra más experimental o artística, más conceptual que técnicamente. 
La neutralidad casi aséptica de los fondos blancos o negros aísla los ejemplares fotografiados de sus bitopos en peligro de desaparición, evidenciando su fragildad una vez fuera de contexto. Tal vez no haya sustancial diferencia con las imágenes de Wolf Ademeit u otros cuyos trabajos hemos revisado, pero la titánica propuesta que hay detrás resulta monumental incluso para uno de los pesos pesados de National Geographic.
La solución estética del escenario aparentemente vacío del estudio fotográfico obliterado por el uso de fondos blancos o negros nos recuerda no obstante lo artificioso de la situación fotografiada, realizada con animales en cautividad, casi un contrasentido de la linea de trabajo de campo hasta ahora desarrollada por el autor. No hay duda de que Sartore es muy consciente de la trascendencia de su trabajo y del estado de las cosas en una actualidad marcada por una crisis ecológica que ojalá en un futuro no sea más que un mal recuerdo, así que asumir métodos de trabajo aparentemente más cercanos a los de un Andrew Zuckerman, por poner un ejemplo bien concido, no lo coloca exactamente en la misma línea, dado que lo que subyace tras su proyecto es dejar testimonio de todas la criaturas posibles antes de su desaparición, con una premura que en el fondo reclama que el devenir de los acontecimientos imposibilite al máximo dicha tarea, en vez de facilitarla fatalmente.
Sin duda siempre habrá quien nos advierta del doble filo del arma del registro fotográfico, cuyos productos se revalorizan de algún modo cuando los referentes fotografiados escasean o desaparecen. No en vano introducimos este artículo con una pantera longibanda, fotografiada en cautividad por Sartore, antaño fotógrafo en plena naturaleza, y que encarna como pocas especies al animal-joya, escaso, hermoso, raro, poco conocido y a punto de desaparecer.

Mafa Alborés




Hasta el último


Autor: Rachel Hartigan Shea Fecha: 2016-04-12

http://www.ngenespanol.com/naturaleza/ecologia/16/04/11/proyecto-photo-ark-natgeo-national-geographic-arca-de-noe-fotografia.html


Durante años, Joel Sartore, fotógrafo de National Geographic, trabajó lejos de casa documentando la pasmosa fauna del Parque Nacional Madidi en Bolivia, encaramándose a los tres picos más altos de Gran Bretaña o acercándose a los osos grizzly en Alaska. Kathy, su esposa, permanecía en Lincoln, Nebraska, a cargo de los niños.

Pero en la víspera del día de Acción de Gracias de 2005, a Kathy le diagnosticaron cáncer de mama. La enfermedad la condenó a siete meses de quimioterapia, seis semanas de tratamientos de radiación y dos cirugías. Así que Joel Sartore no tuvo opción: con tres hijos de doce, nueve y dos años no podía viajar en busca de las historias que eran el pilar de su carrera. En esa época, comenta, “tuve un año en casa para pensar”. Pensó en el ornitólogo John James Audubon. “Pintó varias aves que ahora están extintas –afirma Sartore–. Pudo percibir el fin de algunos animales, incluso en la primera década del siglo XIX”. Pensó en George Catlin, quien pintó a las tribus de indios americanos “sabiendo que su forma de vida iba a verse muy alterada” por la expansión hacia el oeste.

“Y entonces pensé en mí –agrega–. Me había dedicado casi 20 años a fotografiar la naturaleza y no hacía mucho para lograr que la gente se interesara”.

Había tomado imágenes que mostraban en una fotografía por qué luchaba una especie –el ratón de playa de Alabama, por ejemplo, frente al desarrollo costero que amenazaba su hábitat–, pero se preguntaba si una táctica más sencilla resultaría más eficaz. Los retratos podrían captar la forma, las características y, en muchos casos, la mirada penetrante de un animal. Sin embargo, ¿también podrían utilizarse para captar la atención del público?

Un día de verano en 2006, Sartore le llamó a su amigo John Chapo, presidente y director ejecutivo del Zoológico de los Niños de Lincoln, y le preguntó si podría retratar algunos de los animales del zoológico. Incluso con Kathy enferma, podía trabajar un poco más cerca de casa, ya que el zoológico estaba a solo kilómetro y medio.

Cuando llegó al zoológico, Sartore les pidió dos cosas a Chapo y a Randy Scheer, el curador: un fondo blanco y un animal que se quedara quieto. “¿Qué te parece una rata topo lampiña?”, preguntó Scheer. Colocaron al roedor lampiño, de dientes saltones, sobre una tabla para cortar que tomaron de la cocina del zoológico y Sartore empezó a tomar fotografías. Podría parecer extraño que esa humilde criatura haya inspirado lo que se ha convertido en la obra de vida de Sartore: fotografiar las especies que viven en cautiverio y hacer que la gente se interese por su destino, pero emprender una misión planetaria con un pequeño roedor encaja perfectamente con la filosofía de Sartore. “Me emociono mucho cuando retrato bichos pequeños como este, porque nadie les presta atención”, señala.

.

Se calcula que existen entre dos y ocho millones de especies de animales en el planeta. Muchas de ellas podrían extinguirse para finales de este siglo (los pronósticos varían de 1,600 especies a tres millones), a causa de la pérdida de hábitat, el cambio climático y el comercio de fauna silvestre. “La gente piensa que vamos a perder animales cuando tengamos nietos –afirma Jenny Gray, directora ejecutiva de los Zoológicos Victoria en Australia–. Ya los estamos perdiendo. Y esos animales se han ido para siempre”.Los zoológicos son la última esperanza para muchos animales al borde de la desaparición, pero los zoológicos albergan solo una fracción de las especies del planeta.


Sartore calcula que le tomará 25 años o más para fotografiar la mayoría de las especies en cautiverio.

Durante la última década, Sartore ha fotografiado más de 5,600 animales para el apasionante proyecto que él llama Photo Ark [el arca fotográfica]. Ha fotografiado ejemplares pequeños: una diminuta rana dardo venenosa verde y negra, una mosca amante de las flores de El Segundo, California. Grandes: un oso polar, un caribú. Marinos: un pez conejo, un calamar hawaiano. Aves: un faisán de Edwards, un turpial de Montserrat. Y no ha parado.

Sartore no manipula los animales, deja que lo hagan los cuidadores del zoológico. Si en algún momento “el animal muestra señales de estrés, la sesión termina –dice–. La seguridad y la comodidad de los animales es lo primero”. Ninguno de ellos ha resultado lesionado.








































































About Joel

Joel Sartore is a photographer, speaker, author, teacher, conservationist, National Geographic Fellow, and a regular contributor to National Geographic Magazine. His hallmarks are a sense of humor and a Midwestern work ethic.
Joel specializes in documenting endangered species and landscapes around the world. He is the founder of The Photo Ark, a 25-year documentary project to save species and habitat.
In his words, “It is folly to think that we can destroy one species and ecosystem after another and not affect humanity. When we save species, we’re actually saving ourselves.”
Joel has written several books including RARE: Portraits of America’s Endangered Species, Photographing Your Family, Nebraska: Under a Big Red Sky and Let’s Be Reasonable.  His most recent book is Photo Ark: A World Worth Saving. All of his books are available through his website.
In addition to the work he has done for National Geographic, Joel has contributed to Audubon Magazine, Geo, Sports Illustrated, The New York Times, the Smithsonian Magazine and numerous book projects. Joel and his work have been the subjects of several national broadcasts including National Geographic’s Explorer, the NBC Nightly News, NPR’s Weekend Edition, the Today Show and an hour-long PBS documentary, At Close Range. He is also a contributor on the CBS Sunday Morning Show with Charles Osgood.
Joel is always happy to return from his travels around the world to his home in Lincoln, Nebraska where he lives with his wife Kathy and their three children.

The Photo Ark

RARE: Portraits of America’s Endangered Species,
Photographing Your Family,
Nebraska: Under a Big Red Sky   
Let’s Be Reasonable. 
Photo Ark: A World Worth Saving. 

http://www.joelsartore.com/

http://www.joelsartore.com/galleries/the-photo-ark/


Fuente:

http://www.ngenespanol.com/naturaleza/ecologia/16/04/11/proyecto-photo-ark-natgeo-national-geographic-arca-de-noe-fotografia.html