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miércoles, 9 de diciembre de 2015

El cráneo de Winnie the Pooh


El antrozoólogo, ilustrador y director Stevan Zivkov Andricin ha llamado mi atención sobre una noticia digna de los contenidos de El Animal Invisible: la exhibición pública del cráneo de Winnie the Pooh.
Y no nos referimos a la Isla Calavera de "La Gran Aventura de Winnie the Pooh", sino al auténtico cráneo del animal que inspiró al famoso personajes de los libros de A. A. Milne y las películas de Walt Disney, personaje tan edulcorado, por cierto, que a muchos se antoja afeminado más que infantilizado (de hecho, el carácter de Pooh es más el de una abuelita que el de un compañero infantil). Pues bien: por si no lo sabíais Winnie era en realidad una osa, y tanta dulzura acabó con su dentadura.
Winnie the Pooh es un personaje curioso, porque su conceptualización surge de un bucle representacional emparentado no muy lejanamente con lo que plantea el surrealista Magritte en sus cuadros dentro de cuadros. Y es que Winnie es un oso imaginado, que cobra vida en la imaginación infantil a través de un oso de peluche, pero al reproducir un muñeco que reproduce un oso, el dibujo resultante representa más o menos directamente a un oso. El oso representado, por cierto, reproduce aproximadamente el aspecto de un cachorro de oso pardo, al menos a deducir por su color, pero en realidad, como veremos más adelante, Winnie era una osa negra. Y puestos a indagar en identificaciones cromáticas, lo que en Europa se denomina oso pardo, en América es conocido como oso gris (si bien los ejemplares de la subespecie americana, así como los de la estepa rusa, son notablemente mayores en tamaño), debido en parte, todo hay que decirlo, a la traducción más tradicional del término "grizzly" con el que se denomina en inglés americano a estos grandes úrsidos.
De hecho, como hemos analizado en el pasado, la razonable antropomorfia neoténica, redondeada, del oso, facilita su aceptación como animal fetiche infantil, y su masiva presencia en forma de juguete de peluche o mascota-placebo da cuenta de ello. En los Estados Unidos, además, la popular asociación del presidente Theodor Roosevelt a su afición por cazar osos (abandonada en un famoso episodio redentor) y su vinculación iconográfica a los osos se acabó combinando con el parecido de su rostro con el de los Koalas australianos, que no son osos en absoluto pero que han servido de modelo para lo que se acabó denominando "Teddy Bear" en recuerdo al mandatario.
Christopher Robin, el hijo del escritor Alan Alexander Milne, puso a su peluche favorito el nombre de Winnie inspirado por el de la osa, célebre atracción del zoo de Londres debido a su mansedumbre. De hecho, el mundo de fantasía generado por sus juegos con este y otros muñecos zoomorfos inspiraron a su padre los poemas y relatos que tanto se popularizarían entre el público infantil.
Lo que más me sorprende de la cobertura mediática de la noticia es que de algún modo se intenta justificar como de interés científico más que cultural, sociológico (antrozoológico en sentido estricto) o sencillamente morboso. Dudo que un cráneo de un ejemplar en particular aporte más información estrictamente científica que otro, aunque en este caso tenemos la constatación de las desdichadas consecuencias del cautiverio en un animal originalmente salvaje, ya que, aunque es bien conocido el gusto de los osos por la miel, el personaje de Winnie the Pooh se asocia a su infantil glotonería por su casi exclusivo alimento, y las condiciones en que se encontraba la osa auténtica la llevaban a ser premiada hasta la saciedad por su golosina favorita, entre otras, lo que provocó la ruína de su dentadura al final de sus días, como constatan las piezas maxilares conservadas. Así pues, alguna que otra ilustración oportunista que hemos encontrado por ahí, de autor sin identificar, acierta en la asociación entre la calavera de Pooh y la viscosa miel, pero no le arrebata los dientes por exceso de azúcar.




 
    
Desde la sección de Educación y Familia de la página web de la BBC (
20 de noviembre 2015) Sean Coughlan nos aporta la nutrida entrada original sobre la noticia de la exposición del cráneo de la 'Winnie real ", objeto de exhibición pública por primera vez. Os la reproducimos parcialmente y la traducimos, pero os recomendamos visitarla para disfrutar de los contenidos y reportajes audiovisuales que ofrece.
 El cráneo del oso que inspiró a los libros de Winnie-the-Pooh va a ser puesto en exposición pública por primera vez, en un museo de Londres.El oso de peluche de Christopher Robin , que dió título a los libros de AA Milne, tomó su nombre de Winnie, un oso negro que le gustaba visitar en el zoológico de Londres. 
Winnie murió en 1934, y su cráneo fue conservado por el Real Colegio de Cirujanos. Fue identificado por los conservadores en una revisión de la colección y se exhibirá en el Museo Hunterian.El oso negro había sido algo así como una celebridad en el zoológico de Londres en la década de 1920, una atracción estrella para los visitantes y conocida por su amabilidad. Ochenta años después, los informes sobre la identificación del cráneo han trascendido y la BBC le ha dedicado una notable cobertura.
Christopher Robin alimentando a Winnie en su recinto en el zoológico de Londres en la década de 1920
 El hijo de AA Milne, Christopher Robin, era un visitante regular y fue fotografiado en el interior del recinto de Winnie dando miel al animal con una cuchara. Un examen del cráneo del oso ha demostrado que había perdido la mayor parte de sus dientes en la vejez -y el director del museo Sam Alberti sugiere que esto podría haber sido debido a la alimentación por parte de los niños con miel o bollos azucarados.
Harry Colebourn, un veterinario y soldado, compró Winnie cuando era un cachorro. El osito de peluche favorito de Christopher Robin pasó a llamarse Winnie en su honor -con "the Pooh", adjunto más adelante. Y a partir de mediados de la década de 1920, las historias de su padre sobre el oso comenzaron a ser publicadas.Winnie (una abreviatura de Winnipeg) era un oso negro traído a Inglaterra desde Canadá en 1914. El dueño del oso, Harry Colebourn, era un veterano de Canadá, que se había alistado en el inicio de la Primera Guerra Mundial, con Winnie destinada a convertirse en la mascota del regimiento de la Infantería Canadiense Veterinaria del Ejército. Sam Alberti dice que mucha gente se sorprenderá al descubrir la existencia del cráneo de Winnie. Cuando el capitán Colebourn fue con su regimiento a Francia, Winnie fue trasladada al Zoo de Londres, donde permaneció el resto de su vida. 
Abigail Woods, profesora de historia de la salud humana y animal en el Kings College de Londres, dice que Winnie habría sido un atractivo comercial importante para el zoológico."La gente venía al zoológico específicamente para cumplir con Winnie, para ver sus juegos, para obtener fotografías tomadas con ella, darle de comer miel," dice la profesora Woods. El uso de nombres humanos en los animales era una forma de ayudar a los visitantes a conectarse con ellos, "no verlos como animales salvajes, sino compañeros o como amigos". Y cuando los animales del zoológico morían, sus cuerpos eran buscados como "muy valiosos para la investigación científica", afirma la profesora Woods, que investiga la relación entre la salud humana y animal. 
Tras la muerte de Winnie, su cráneo fue mantenido por el curador del Museo Odontológico, como parte de la colección del Real Colegio de Cirujanos. El cráneo se ha almacenado desde la década de 1930, junto con otros 11.000 cráneos de animales, en el Museo Hunterian en el centro de Londres. Pero por primera vez va a ser puesto en exposición pública, a raíz de un evento que forma parte del festival Human Being (Ser Humano). Abigail Woods comenta que Winnie habría sido una gran atracción para el zoológico de Londres mientras que la ficción Winnie-the-Pooh pasó a las películas de Hollywood. Los restos de la verdadera Winnie aparecieron glosados en un libro de texto de 1930 sobre la salud dental de los animales. El interés por el oso se ha mantenido alto -con Winnie the Pooh clasificado el año pasado como el libro predilecto de los niños de los últimos 150 años. El valor comercial de los medios de comunicación y merchandising relacionados con Pooh se ha estimado en más de 3,6 mil millones £ por año.
El original de peluche de Winnie the Pooh, junto con otros juguetes propiedad de Christopher Robin, se exhiben en Nueva York. Pero había un destino menos feliz para otro oso en la historia. El ilustrador Ernest Shepard utiliza el oso de peluche Growler de su hijo como modelo para sus dibujos, pero más tarde admitió que el oso no había sobrevivido el ataque de un perro. Lindsay Mattick, la bisnieta de Harry Colebourn, que vive en Toronto, Canadá, dijo que el resurgimiento del cráneo del oso iba a suponer una sorpresa para la gente."Creo que la gente va a estar muy sorprendido cuando escuchen esa parte real del Winnie en la pantalla. Me sorprendió. No tenía ni idea de que quedaba parte de ella. El hecho de que tenemos algo de ella un centenar de años más tarde es bastante fascinante", dijo la Sra Mattick, que ha escrito un libro sobre el oso, "Buscando a Winnie: La verdadera historia del oso del mundialmente más famoso". Nuestra familia se siente muy orgullosa del hecho de que nuestra relación -Harry Colebourn- hiciera algo muy simple (me sorprende que hacerse con un cachorro de oso negro se considere algo trivial o simple) "Hace cien años se compró un cachorro de oso, un animal de compañía, porque él amaba los animales. Se dirigía a la guerra y no tenía idea de que esta muy simple acción pasaría a tener tal consecuencia increíble." El Dr. Alberti, director de museos y archivos en el Royal College of Surgeons, dijo:. "Pensamos que era realmente difícil de exponer, porque esto no es Winnie the Pooh, un oso de peluche mullido deambulando. Esto es un cráneo. Pero es por eso que el cráneo está aquí, donde está la historia que llevarnos a casa. El cráneo está aquí junto a los cráneos de muchos otros animales. Tenemos un montón de animales que murieron en el zoológico de Londres para entender su anatomía, la ciencia detrás de estos animales. Así que para nosotros es una historia feliz, tenemos esta colección de investigación para entender cómo se comportan los animales y las enfermedades a que son sometidos." 
"Creo que Winnie the Pooh habría sentido mucha curiosidad por saber que el oso que lo había inspirado terminó aquí", dijo el Dr. Alberti.
 El cráneo de Winnie se exhibe en el Royal College of Surgeons 'Hunterian Museum, de Lincoln Inn Field, Londres.
   

    
Universidad Ryerson exposición 'The Real Winnie'
   


Winnie the Pooh (también llamado Winnie Pooh en las traducciones de Disney, y Winny de Puh en los libros de A. A. Milne traducidos al español) es un personaje ficticio, un oso protagonista de varios libros familiares de Alan Alexander Milne y posteriormente de los estudios de Walt Disney. Vive en el Bosque de los Cien Acres en una casa construida dentro de un árbol que tiene un letrero con caracteres dorados sobre su puerta en el que dice "Mr. Sanders" con sus amigos Piglet, Tigger, Conejo, Ígor, Christopher Robin, Rito, Cangu, Búho, Topo, Lumpy el Efelante, y Darby (de la serie Mis amigos Tigger y Pooh).

Origen del personaje de Winnie the Pooh

Escultura de los personajes de la serie en Estados Unidos.
El 24 de agosto de 1914, un tren que transportaba tropas con destino a Inglaterra desde Winnipeg (Manitoba, Canadá) se detuvo en el pequeño pueblo de White River (Ontario). El teniente veterinario H. Colebourn (1887-1947) encontró allí a un trampero con una cría de oso negro. El cazador había matado a su madre y Colebourn le compró a la osezna por 20 dólares1 . Lo llamó Winnie por su ciudad adoptiva, Winnipeg, ya que él era británico de nacimiento. La cachorra se convirtió en mascota de la brigada 34ª Fort Garry Horse, a la que pertenecía el militar.
A su paso por Inglaterra, Colebourn prefirió dejar a Winnie, en el Zoo de Londres2 para que la cuidaran mientras él continuaba camino del frente. Aunque otros cinco osos más fueron dejados por tropas canadienses, Winnie se convirtió pronto en la favorita del público.
Al acabar la guerra en 1918, Colebourn se pasó por el Zoo a recoger su osa pero, tras ver cómo la gente lo apreciaba por su docilidad, decidió dejarla allí. Volvería en varias ocasiones a visitarla hasta que la osa murió finalmente el 12 de mayo de 1934. El capitán Colebourn continuó en Canadá su carrera como veterinario hasta su muerte en 1947.
Por iniciativa del hijo del militar, en 1992 se descubrió en el Assiniboine Park Zoo de Winnipeg una estatua representando a Coleburn de pie cogiendo de las patas a la osezna. En 1995 un grupo de oficiales de la 34ª Fort Garry Horse llevó al Zoo de Londres una copia donada por el gobierno de Manitoba.
Un niño, llamado Christopher Robin Milne, acompañó a unos vecinos, cuando tenía cinco años, en su visita al Zoo y allí conoció a Winnie, de la que se hizo amigo hasta el punto de que los cuidadores lo dejaban pasar dentro del recinto para jugar con ella. Se da la circunstancia de que a la oso le gustaba la miel y se trepaba a los árboles . Aquella primera visita inspiró a su padre, el escritor Alan A. Milne, un poema.

El autor

Alan Alexander Milne (1882-1956), su mujer Dorothy (llamada Daphne familiarmente) y su hijo Christopher Robin (que había nacido en 1920) se habían mudado a vivir a Cotchford Farm, en el bosque de Ashdown (Sussex) que luego aparecería como "el bosque de los Cien Acres" en las aventuras de Winnie-the-Pooh. Daphne había regalado a su hijo un típico osito "Edward" —Réplica británica del osito de peluche "Teddy" estadounidense— por su primer cumpleaños. Tras conocer a Winnie, Christopher Robin rebautizó a su osito con el nombre de Winnie-the-Pooh. Lo que no queda tan claro es de dónde viene "Pooh": en la introducción de "Winnie-the-Pooh" Milne nos cuenta que así se llamaba un cisne del que era amigo Christopher. Sin embargo, en el primer capítulo (donde se narra la aventura del árbol de la miel) escribe:
Pero los brazos le quedaron tan rígidos después de aferrarse a la cuerda del globo todo ese tiempo que los tuvo alzados en el aire por más de una semana, y cada vez que una mosca se acercaba volando y se le posaba en la nariz tenía que espantarla soplando. Y creo ―aunque no estoy seguro― que es por eso que siempre lo llamaban Puh.
Peluches originales de Chistopher Robin. Desde la izquierda en el sentido de las agujas del reloj: Tigger, Kanga, Edward Bear (Winnie-the-Pooh), Eeyore, y Piglet.
A. A. Milne escribió varias obras de teatro y novelas pero ninguna alcanzó el enorme éxito de los libros sobre el "osito amarillo" convertidos en clásicos de la literatura británica del siglo XX.

Christopher Robin Milne

Harry Colebourn y Winnie, 1914
El auténtico Christopher Robin nació el 21 de agosto de 1920 y llevó la vida típica de un niño inglés de clase media de la época, siendo cuidado por una niñera y viendo solamente a sus padres en momentos contados del día. El ser incluido en los libros de Winnie-the-Pooh le provocó los obvios problemas en su etapa escolar y durante años guardó rencor a su progenitor, volviéndose introvertido.[cita requerida]
Estudió lengua inglesa en el Trinity College de Cambridge y en 1948 se casó con una prima contrariamente a los deseos de su madre.[cita requerida] A pesar de las molestias que le podría ocasionar, dado su carácter reservado, en 1951 abrió una librería, también en discrepancia con su madre, que resultó ser un éxito. Ese distanciamiento hizo que tras la muerte de su padre ya no volviera a ver a su madre hasta su fallecimiento años después.
A pesar de los trastornos que durante su vida le había ocasionado el ser asociado al personaje de los libros, C. R. Milne luchó activamente para que el bosque de Ashdown (Bosque de los Cien Acres en las aventuras de Pooh) en Sussex no fuera convertido en explotación petrolífera por la British Petroleum.
Christopher Robin Milne murió el 20 de abril de 1996.

Los libros

En 1924 la editorial Methuen, que publicó los libros de Milne durante casi 70 años hasta que Egmont Children Books asumió ese papel, publica un libro de A. A. Milne titulado When we were very young. Aunque encuadrado tradicionalmente dentro de la colección de libros de Pooh, éste sólo es mencionado en uno de los poemas, llamado Edward Bear. El 24 de diciembre de 1925 se publica en el London Evening News el que posteriormente sería el primer capítulo de "Winnie-the-Pooh".
Milne escribió dos libros de aventuras del osito y sus amigos: Winnie-the-Pooh (1926) y The House at Pooh Corner (1928) inspirándose en su propio hijo y sus peluches, convertidos actualmente en piezas de museo. Entre ambos se editó Now We Are Six (1927) en la misma línea de libro de poesías de When we were very young y al igual que éste encuadrado dentro de la colección.
Por lo que respecta a las ilustraciones de los libros de Winnie-the-Pooh, corrieron a cargo de E. H. Shepard, que también ilustró otro clásico de la literatura británica: El viento en los sauces de Kenneth Grahame. El artista se inspiró en "Growler", el oso de peluche de su propio hijo y no en el Pooh real. A. A. Milne donaría posteriormente los manuscritos de los libros a la biblioteca del Trinity College donde él, y más tarde su hijo Christopher Robin, se habían graduado.

Personajes y lugares

Tanto Winnie-the-Pooh, como Piglet, Tigger (que sólo aparece en el segundo libro), Eeyore, Kanga y Roo eran juguetes reales de Christopher Robin Milne mientras que Rabbit (Conejo) y Owl (Búho) fueron inventados por su padre inspirándose en los animales del bosque donde vivían. Gopher (Topo), el constructor compulsivo, fue añadido por Disney.
E. P. Dutton, editora en Estados Unidos de los libros de Milne, compró los peluches originales y actualmente se exhiben en una vitrina en la Central Children Room del Donnell Library Center dependiente de la Biblioteca de Nueva York. Roo no ha llegado a nuestros días ya que se perdió en el campo.
En el bosque de Ashdown se encuentra el puente de Posingford, construido en 1907. Restaurado en los años setenta, fue rebautizado con el nombre por el que fue inmortalizado en los libros de Winnie-the-Pooh, "Puente de los Poohsticks", y reinaugurado en mayo de 1979 por el propio C. R. Milne, a pesar de su aversión a las multitudes.

Nombres de los personajes en español

Mientras Disney ha editado películas y libros en castellano de Winnie-the-Pooh, las traducciones de los libros originales no usan los mismos nombres para los personajes. El primer libro de Pooh, Winnie-the-Pooh, fue traducido por Isabel Gortázar como Winny de Puh; luego para el segundo, El rincón de Puh, Juan Ramón Azaola mantuvo los mismos nombres.
Nombre original Traducción de Disney en los doblajes de Edmundo Santos Traducción en libros por A. A. Milne
Winnie-the-Pooh Winnie the Pooh
o
Winnie Puh
Winnie de Puh
o
Winnie Puh
Piglet Se mantiene el original, ocasionalmente Puerquito Porquete
o
Lechoncito
Eeyore Ígor Iíyoo
o
Igore
Owl Búho
Rabbit Conejo
Gopher Topo
Kanga Cangu Kangu
Roo Rito3 Ruh
Tigger Tigger Tigle
Jagular Jagular Jagular
Heffalumps Efelantes Pelifantes
Woozles Wartas Frusbos
Los libros también le llaman piñas a las bellotas, y miel se escribe myel, para conformar con la versión mal escrita del original (hunny en vez de honey).

El Pooh de Disney

Entre los entusiastas de los libros de Milne se encontraban las propias hijas de Walt Disney, que acabó comprando sus derechos de imagen. En 1966 Disney hace la primera película sobre Pooh: "Winnie Pooh and the honey tree" / "Winnie the Pooh y el árbol de miel" en 1968; "Winnie the Pooh and the Blustery Day" / " Winnie the Pooh y el día borrascoso" en 1974; "Winnie the Pooh and a day for " / Winnie the Pooh y un día para Igor"; y "Winnie the Pooh and Tigger Too" / "Winnie the Pooh y Tiger también". El primer largometraje, "The Many Adventures of Winnie the Pooh" se lanzaría en 1977. En 1997 se rueda "Pooh's Grand Adventure" / "La gran aventura de Pooh", en el 2000 "The Tigger Movie" / "La película de Tiger" y en 2003 "La gran película de Piglet". El 18 de marzo de 2005 se estrenó es España "La película de Héffalump" / "Winnie the Pooh y el pequeño efelante", muy distante de los libros originales. Las canciones más famosas de Winnie the Pooh fueron escritas por los Hermanos Sherman.

El tao de Pooh

Milne no escribió los libros de Pooh para el público infantil. Es equivocada la creencia generalizada de que los hizo para su hijo. El propio Christopher Robin reconoció que su padre no se los leía. El sentido del humor que impregna las aventuras y algunos matices psicológicos de los personajes son difícilmente apreciables por los lectores más pequeños. En el caso concreto de Winnie-the-Pooh, su simplicidad alcanza tales cotas de profundidad que un autor, Benjamin Hoff, ha escrito El tao de Pooh cuyo subtítulo describe muy bien su contenido: "El taoísmo para occidentales... O cómo el Camino es revelado por el Osito de Pequeño Cerebro". En él se entremezclan diálogos ficticios con Pooh, citas de maestros taoístas y explicaciones del autor, todo ello ilustrado con dibujos de los libros originales.
Además existen otros libros como Winnie-the-Pooh y los filósofos del autor John Tyreman Williams, que tratan de mostrar que la entera historia del pensamiento occidental, está contenida de forma simbólica en las historias supuestamente infantiles del oso Winnie.


https://es.wikipedia.org/wiki/Winnie_the_Pooh

Alan Alexander Milne

http://www.bbc.com/news/education-34844669


lunes, 19 de mayo de 2014

Infelices para siempre. Personajes animales: un problema de zoomorfia y antropomorfia. Jeff Hong y su particular antrozoología icónica.




 En artículos anteriores, y en referencia a las fronteras entre las imágenes que representan animales y las que representan humanos, dedicamos un análisis, no excesivamente concienzudo pero creo que honesto y conciso, al concepto de personaje antropomorfo. En dicho artículo, observábamos especialmente el significativo y especialmente paradigmático caso de la imagen del mono. Siendo nosotros mismos primates, y emparentados con los simios, nos parece normal que los otrora denominados póngidos sean ahora clasificados como simios antropomorfos, aunque la antropomorfia sea una cualidad fácilmente asignada a muchos personajes de cuento y, por extensión, a los personajes animales de las películas de animación.

Desde nuestro punto de vista, dicha expresión se usa de forma errónea casi siempre, o al menos muy a menudo. En realidad, al referirnos a estos personajes (Mickey Mouse, Tom y Jerry, etc.) deberíamos referirnos a humanos zoomorfos:


Es oportuno dedicar un capítulo particular a las imágenes de monos, y primates en general, como ejemplo paradigmático y crítico del tema que nos ocupa, ya que el hecho de que nosotros mismos seamos primates y presentemos analogías orgánicas evidentes, coloca las imágenes de simios y póngidos, particularmente, en una zona fronteriza de las imágenes zoológicas antropomorfizadas y las imágenes humanas zoomorfizadas.
En principio pueden parecernos lo mismo, o un juego de palabras excesivo, pero creo que habríamos de ser lo más certeros posible en nuestras apreciaciones. Desde los inicios del cómic y el cine de animación, las formas animales han servido como material recurrente de expresión. Todos los estudiosos de la historia del cine de animación tienen presentes a los dinosaurios de Winsor Mckay, o los primeros pálpitos luminosos de Mickey Mouse.
Se ha generalizado la expresión "animales antropomorfos" para designar una clase bien conocida de personajes animados, pero si tenemos en cuenta la importancia del comportamiento y hábitos de cualquier criatura para ser reconocida a lo largo de la historia de la cultura, creo que sería más exacto hablar de "humanos zoomorfos", personajes claramente definidos por su personalidad más que por su anecdótico disfraz de animal caricaturesco.
Un animal antropomorfo es, por ejemplo, un licántropo, pero los cómics de Lupo Alberto nos presentan humanos con actitudes forzadas y aspecto animaloide.
Mickey Mouse es un actor que ha ido desarrollando sus matices para la comedia y el drama, y cuya representación gráfica ha evolucionado al margen de su mínima condición ratonil. Mickey confirma nuestra teoría en cuanto que mantiene una relación humana con su perro pluto, que sí representaría una genuína caricatura de perro.
El problema es que los perros son injustamente juzgados como inteligentes, bajo criterios humanos, e incluso Pluto se convierte en humano antropomorfo, en cierta medida, en algunos episodios que él protagoniza. Al fin y al cabo, el amigo por excelencia de Mickey es Goofy, personaje también perruno, pero absolutamente diferenciado de Pluto, a quien puede sacar a pasear, porque Goofy, aunque zoomorfo, es un hombre, y Pluto, aunque humanizado y caricaturesco, es un perro.
Si se preguntan porqué hablamos de ratones animados en un apartado sobre monos, es sencillamente porque los animales antropomorfos y los hombres zoomorfos tienen una cita obligada de encuentro en la imagen de los monos. Las afectividades humanas van a estar, inevitablemente, presentes en cualquier representación zoológica, pero no debemos pensar que lo humano es exclusivo y elevado, sino que constituye un campo particular de las afectividades e inquietudes animales.
Mickey Mouse ha evolucionado a lo largo de su historia. Su evolución ha sido por un lado a nivel gráfico y por otro a nivel de recursos dramáticos, de contenido ético. Las primeras aventuras mostraban un Mickey violento y caprichoso, a menudo cruel o malicioso, pero, paulatinamente, Mickey, como tantos otros personajes animados, cambió sus actitudes a la vez que se modificó su imagen.
Lo cierto es que podríamos afirmar que su carácter y su físico evolucionaron, para agradar, en la misma dirección pero en sentidos opuestos. Mientras su físico rejuvenecía, su carácter maduraba.
Stephen Jay Gould, en un delicioso artículo, un pequeño ensayo titulado "Homenaje biológico a Mickey Mouse", estudia los cambios gráficos de la figura de Mickey en términos evolutivos (Gould, S.J.: "El pulgar del panda").
Gould nos remite a "La parte y la totalidad en las sociedades animales y humanas", de Konrad Lorenz ("Ganzheit und Teil in der Tierischen und menschilichen Gemeinschaft", 1950). Para Lorenz, los rasgos físicos juveniles provocan en nosotros y otros animales "mecanismos de liberación innatos", y somos seducidos, incluso engañados, por una respuesta desarrollada hacia nuestros propios bebés, transfiriendo en consecuencia la misma reacción al mismo conjunto de características en otros animales.
Lorenz resume estas características: "...una cabeza relativamente grande, predominio de la cápsula cerebral, ojos grandes y de disposición baja, región de las mejillas prominente,extremidades cortas y gruesas, una consistencia elástica y neumática, y movimientos torpes".
Gould no entra en la cuestión acerca del origen, innato o aprendido, de esta predisposición, porque considera que su argumentación es de todas formas lo suficientemente consistente:

"Muchos animales, por razones que nada tienen que ver con la inspiración del afecto en los seres humanos, poseen algunas características compartidas con los bebés humanos pero no con los adultos humanos: ojos grandes y una frente abultada con una barbilla huidiza, en particular. Nos sentimos atraídos por ellos, los criamos como mascotas, nos detenemos y los admiramos en la naturaleza... mientras rechazamos a sus parientes de ojos pequeños y hocico alargado que podrían resultar objeto de admiración o compañeros más afectuosos. Lorenz señala que los nombres en alemán de muchos animales con características que imitan a los bebés humanos, terminan en el sufijo diminutivo chen, aunque los animales sean a menudo parientes cercanos carentes de tales características: Rotkehlchen (petirrojo), Eichhörnchen (ardilla), y Kaninchen (conejo), por ejemplo."

(Gould, Stephen Jay: "El pulgar del panda")

Así, Gould nos recuerda que el "engominado y repelente Mortimer", antagonista de Mickey en aventuras tempranas, con su cabeza relativamente pequeña respecto a su mayor estatura y con su nariz ocupando un 80 por 100 de la longitud de su cabeza, presentaba un aspecto adulto, intrínsecamente "peligroso" o rechazable. Gould toma de Lorenz el ejemplo del camello, cuya expresividad facial, traducida a la humana, se antoja desdeñosa o arrogante, aunque "el pobre camello no puede evitar llevar la nariz por encima de sus ojos alargados ni tener las comisuras de la boca hacia abajo". Como nos recuerda Lorenz, "si desea usted saber si un camello está dispuesto a comer de su mano o a escupirle, mírele a las orejas, no al resto de la cara".
Encontramos argumentaciones análogas en Darwin y neodarwinistas. Darwin argumentaba en 1872 ("Expression of Emotions in Man and Animals") a favor de una continuidad evolutiva de la emoción, no sólo de la forma en que ésta se manifiesta. Gruñimos y elevamos el labio superior al verse irritada nuestra ferocidad "...para dejar al descubierto nuestro inexistente camino de combate". Otros gestos imitan actos adaptativos concretos, como el de vomitar inspira el gesto de repugnancia.




(Mafa Alborés)





 De hecho, en la vida real, los personajes animales de los filmes clásicos de Disney se encontrarían con problemas mucho más duros y acuciantes que las humanas inquietudes de las que hacen gala, tanto si fuesen animales reales como si fuesen los personajes humanos disfrazados de animales que supuestamente simbolizan las cualidades intrínsecas a dichos personajes.




Hoy recordamos todas estas cuestiones porque apuntan a la problemática relación entre el ser humano y los demás animales, y quien nos lo recuerda de forma gráfica es Jeff Hong en su blog Unhappily Ever After, de donde extraemos algunas de las imágenes que ilustran este post, a raíz de un comentario de Kristina Pepelko que traducimos a continuación:





Genial Blog Reemplaza animales maltratados con los personajes de Disney  en Imágenes para la reflexión

Kristina Pepelko
12 de mayo 2014 23 Comentarios
OneGreenPlanetBuzz Monster
Para muchos de nosotros, crecer viendo  películas de Disney fue una experiencia mágica. Algunas nos inspiraron a ser valientes, mientras que otras nos enseñaron acerca de la bondad y el amor familiar .
Sin embargo, las películas de Disney también nos cegaron ante algunas cosas atemorizantes que suceden en la vida real. Como los críticos han puesto de manifiesto en los últimos años, en una serie de películas de Disney apestaban tanto el racismo como el sexismo (además del clasismo ) .
Además, las películas de Disney con personajes animales los utilizan como meros objetos para llevar a cabo los destinos humanos frente a una forma de explorar la vida interior de los propios animales, creando una falta de conexión entre los personajes animales con los que empatizamos en las películas y los animales con los que compartimos nuestra vida real con (y de los que abusamos) .
Jeff, un artista del guión gráfico de animación con sede en la ciudad de Nueva York (y fan de la animación de Disney ), ha traído esta dicotomía a la luz con su blog Tumblr, Disney Infelices para siempre. Mientras que algunas de sus imágenes lidian con temas sociales , un número de ellas profundizan en los derechos de los animales y temas de conservacinismo, yuxtaponiendo escenas hechas por el hombre donde a menudo encontramos animales (o partes de animales) en la actualidad (es decir, los parques zoológicos , restaurantes de comida rápida , los laboratorios , etc ) con uno de los favoritos, pero  desesperados, personajes de Disney.


 
Genius Blog Replaces Abused Animals With Disney Characters in Thought-Provoking Images



For many of us growing up, watching a Disney movie was a magical experience. Some inspired us to be brave, while others taught us about kindness and familial love.
Yet, Disney movies also blinded us to some scary things going on in real life. As critics have revealed in more recent years, a number of Disney movies reeked of both racism and sexism (in addition to classism).
Additionally, Disney movies featuring animal characters use them as mere props to carry out human destinies versus a way to explore the inner lives of the animals themselves, creating a disconnect between the animal characters we empathize with in the films and the animals we share our real lives with (and the ones we use and abuse).
Jeff, a New York City-based animation storyboard artist (and a fan of Disney animation), has brought this dichotomy to light with his Tumblr blog, Disney Unhappily Ever After. While some of his featured images deal with social issues, a number of them delve into animal rights and conservation topics, juxtaposing human-made scenes we often find animals (or parts of animals) in today (i.e. zoos, fast food restaurants, laboratories, etc.) with a favorite, yet forlorn Disney character.
Check out a few of his thought-provoking images below, and tell us what you think with a comment!

1. The Little Mermaid Drowning in an Oil Spill

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

2. Chicken Little in Horror at KFC

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

3. Winnie the Pooh Mourning a Clear-Cut Forest

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

4. Simba Languishing at a Zoo

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

5. Rataouille Suffering in a Laboratory

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

5. Dumbo Scared at the Circus

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr

6. Bambi Silent on a Hunter’s Wall

Tumblr blog Disney characters Unhappily Ever After/Tumblr



Hasta aquí la selección de Pepelko, quien destaca lo que también a nosotros nos parece más remarcable del trabajo de Hong, dados los temas que solemos tratar a través de La voz del animal invisible, pero, además de las cuestiones antrozoológicas planteadas en el mundo de "Infelices para siempre", no cabe duda de que también la crítica a aspectos sociológicos estrictamente humanos son repasados con sencilla agudeza por el responsable de esta particular propuesta on line:








miércoles, 19 de marzo de 2014

Felix Salten, Walt Disney, Tyrus Wong y las historias de animales ilustradas.


La Historia de la Literatura está plagada de autores que han conectado con el público a través de historias protagonizadas por animales, pero lo cierto es que, pese a todo, constituyen un grupo minoritario entre los autores de obras ilustres, y lo cierto es que muchas de estas obras, por el simple hecho de contar con el protagonismo animal, han sido absurdamente relegadas al mundo de la literatura infantil y juvenil, o a la literatura de aventuras con la connotación implícita de "literatura no trascendente". No cabe duda de que se trata de una visión reductista y poco seria, y no se trata de reivindicar las fábulas de Esopo o de Lafontaine, o los cuentos populares recopilados por Perrault o los hermanos Grimm, en cuyas páginas los animales sirven de espejo ejemplar para los comportamientos humanos, dando lugar a la, a nuestro juicio, errónea expresión de "animales antropomorfos" (creemos que se trata, como en los personajes de dibujos animados clásicos, de todo lo contrario: humanos zoomorfos). Este uso de los animales en la narrativa ha constituído un peculiar atractivo para un cierto público lector que no ha se ha dejado seducir por los prejuicios adultos que podemos leer en el pórtico de José María Gironella a la edición española de "La leyenda del lobo cantor" de George Stone. Desde luego, el libro de Stone entraría en la digna categoría de libros protagonizados por animales que se comportan como tales sin perder un ápice de lirismo humanizante.
Hay cierto tipo de escritores de carácter comercial, como Geroge Stone (recordemos su novela "Ventisca") que en algún momento de sus vidas vuelcan grandes dosis de sensibilidad en un libro. Stone vertió sus conocimientos naturalistas y sus dotes líricas en una historia conmovedora, metáfora de la lucha por la vida y el disfrute de sus características especiales. En este caso, la especie lupina, caracterizada por su canto, evolutivamente desarrollado por motivos sociales, comunicativos, padece la abolición represiva de dicho canto. La metáfora es clara. Dirus, el opresor lobo rojo, el que no canta, reprime el canto en sus semejantes tildándolo de despreciable costumbre propia de coyotes (vistos como inferiores desde su perspectiva).
Lobo encarna el espíritu libre e independiente de líderes y manadas que lleva a cabo un viaje épico para dar cabida a su propia descendencia cantora en un mundo hostil, de lobos represores del canto.
Es indudable un cierto hippysmo naturalista, un regusto new-age en todo el libro, incluso en aspectos propios del diseño de edición, o de la elección de las ilustraciones en sobrio blanco y negro de Dick Kramer (una cierta reminiscencia de las fotos de Russel Munson para las ediciones del Juan Salvador Gaviota de Richard Bach).
De los muchos libros con protagonistas animales, "La Leyenda del Lobo Cantor" ofrece carcterísticas particulares. A diferencia de los relatos épico-naturalistas ("La llamada de la selva", "Nómadas del Norte", etc...) la presencia del hombre es nula en todo el relato, y las distintas especies animales relativizan el alcance de las ambiciones vitales de cualquier ser vivo, sin dejar por ello de evidenciar preferencias por unas u otras desde un punto de vista preferiblemente humano, más comprensivo con las estructuras sociales caninas, que evidencian a Lobo como solitario, que con los solitarios Osos que sentenciarán su destino.

No obstante, sería injusto no mencionar con más detalle las claras influencias de este producto literario tan de los años 70. El simbolismo espiritual de aires cristianos del Juan Salvador Gaviota de Richard Bach estaba, nunca mejor dicho, en el aire, el mismo aire que surcó de algún modo el también aviador Antoine de Saint-Exupéry (de hecho, ambas obras han compartido edición en más de una ocasión) con el que comparte un carácter iniciático, moralizante y didáctico para jóvenes lectores soñadores. De nuevo, las ilustraciones tienen una gran importancia en las ediciones originales, y vemos que, además de la presencia de animales fantásticos o no, constituyen el sello inequívoco de la literatura dedicada al público joven. ¿Arte y animales suponen síntomas de algún tipo de síndrome de inmadurez? El papel de las ilustraciones de John Tenniel para la popularidad de la Alicia de Lewis Carroll es innegable, pero podemos decir lo propio de los dibujos del propio Saint-Exupéry para su pequeño príncipe o las fotografías de Russell Munson para Juan Salvador Gaviota.
Los elegantes y precisos dibujos, como de cuaderno de campo, de Dick Kramer, cumplen sin duda un papel similar con el relato del lobo cantor de Stone, depositario además de la era del cine western crepuscular que vuelve la mirada a los espacios abiertos desde una nueva perspectiva post-hippy, ecologista y reivindicativa de las culturas indígenas americanas (así en "Pequeño Gran Hombre", de Arthur Penn, o en el "Jeremiah Johnson" de Sidney Pollack). Las reminiscencias de Jack London, tanto de "Colmillo Blanco" como de "La llamada de la selva", también están presentes, y ambas obras también han dado lugar a innumerables ediciones ilustradas y versiones cinematográficas.
Yo querría reivindicar, además de la crucial importancia del "Libro de la selva" y del "Segundo libro de la jungla" de Rudyard Kipling, pionero en la literatura contemporánea en devolver la voz a los animales, como predecesor, o de
C. Bernard Rutley como continuador de toda esta tradición a mediados del siglo XX, de James Oliver Curwood, autor de "Nómadas del Norte" y "El rey Oso" (inequívocas fuentes del filme "El Oso" de Jean Jaques Annaud) cuyas obras inspiraron obras cinematográficas y gran parte de la producción de Disney para sus mundos de aventuras protagonizadas por animales (de hecho, considero que el filme "Nómadas del Norte" producido por Disney no deja prácticamente nada que aportar al de Annaud).
Si bien es cierto que la influencia de la obra de London (las similutudes con "La llamada de la selva" son innegables) sobrevuela las páginas de Curwood (y son de publicación anterior) el carácter aventurero de ambos hace que podamos perdonar al autor original de "El Oso" cualquier sospecha de plagio, del mismo modo que en su día recayeron sobre muchos pasajes del propio London.


Felix Salten
Pero quien realmente motiva que estemos redactando este post es Felix Salten, autor de "La novela de un parque zoológico" y de la mucho más conocida "Bambi", gracias a la adaptación cinematográfica de Walt Disney. Salten consigue lo que después Bach y Stone repiten: que los animales se comporten como corresponde a sus respectivas especies, desde un punto de vista estrictamente etológico, sin que suponga un problema para la humanización o la verbalización de sus acciones y discursos.
Seudónimo de Sigmund Salzmann, escritor y periodista austriaco nacido en Budapest. Estudió en Viena, viviendo en sus comienzos principalmente de su trabajo como crítico teatral en la Wiener Allegemeine Zitung y después en la Neuen Frein Presse. Presidente del Club Penn de Austria desde 1925 a 1934, escribió numerosas novelas y piezas teatrales, aunque el renombre lo alcanzó con sus historias de animales, como Historia de quince liebres (1929), Buena compañía (1930), Novela de un parque zoológico (1931), Florián el caballo del emperador (1933) y Renni (1941). Entre todas ellas fue Bambi o Una vida en el bosque (1928) la que le dio fama universal, aunque ese éxito no llegaría hasta tres años antes de su muerte, cuando Walt Disney produjo una película sobre la novela. Félix Salten escribió además una de las novelas más eróticas, obscenas y contagiosas del siglo XX, Josephine Mutzenbacher. La entrada en Viena de los nazis en 1938, unida a la muerte de su hijo y su esposa, le llevaron a trasladarse a Estados Unidos y posteriormente a Suiza. Murió en Zurich en 1945.

Gracias una vez más a y su magnífico blog COLOSSAL, os ofrecemos, como colofón de este post, su excelente entrada dedicada a Tyrus Wong, uno de los primeros intérpretes gráficos de la obra de Salten y cuyos bocetos y pasteles fueron utilizados como imágenes referenciales o "concept art" del Bambi de Walt Disney.
Tyrus Wong


The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation


James Oliver Curwood (Owosso, Michigan, 1878-1927) fue un narrador estadounidense. Licenciado en Periodismo en la Universidad de Michigan. Curwood comenzó a trabajar como reportero para el Detroit News-Tribune. Publicó su primer relato en 1900 y pasaría a convertirse en uno de los escritores más populares de Estados Unidos de la década de 1920.
James Oliver Curwood

Después de una visita a Canadá, comenzó a escribir novelas y se convirtió en un ferviente conservacionista. La mayoría de sus obras son aventuras al aire libre y muchas de ellas best-sellers que dieron lugar a películas, por lo que Curwood se convirtió en un hombre rico. Construyó el Castillo Curwood en su ciudad natal, en el estilo de los chateaux franceses, que ahora es un museo local.
Curwood murió de peritonitis, que se cree pudo haber sido causada por una picadura de araña.
Entre sus obras más celebradas destacan El valor del Capitán Plum (1908), Los buscadores de oro (1909), El valle de los hombres silenciosos (1911), El final del río (1919), El bosque en llamas (1921) y El cazador negro (1926). Su novela El rey de los osos (1918) fue llevada al cine en 1988 por el director francés Jean-Jacques Annaud.



     


    Felix Salten (Pest, 6 de septiembre de 1869 – Zúrich, 8 de octubre de 1945) fue un escritor austriaco, nacido como Siegmund Salzmann en Budapest, (capital de Hungría, entonces parte del Imperio austrohúngaro). Cuando tenía tres años su familia se emigró a Viena (Austria). Muchos judíos emigraban a esta ciudad a finales del siglo XIX porque Viena finalmente había reconocido la ciudadaníacompleta a los judíos en 1867.
    Cuando su padre entró en quiebra, él tuvo que dejar la escuela y empezar a trabajar en una agencia de seguros. También empezó a enviar poemas y revisiones de libros a varias publicaciones. Fue parte del movimiento "Joven Viena" (Jung Wien) y pronto fue contratado a tiempo completo como crítico de arte y teatro para la prensa de Viena. En 1900 publicó su primera colección de historias cortas. En 1901 fundó el primer cabaret literario de Viena, aunque duró poco tiempo. Y muy pronto empezó a publicar, como media, un libro por año de guiones, historias cortas, novelas, libros de viajes y colecciones de ensayos. También escribió para casi todos los periódicos más importantes de Viena. Escribió guiones de cine y librettos para operetas. En 1927 fue presidente del club austríaco P.E.N.
    Su obra más famosa es Bambi, una vida en el bosque, escrita en 1923. Se tradujo al inglés en 1928 y en 1933 vendió los derechos de la película a los estudios Walt Disney por la modesta suma de 5.000 dólares. Disney estrenó su película basada en Bambi en 1942.
    La vida en Austria se hizo peligrosa para los judíos prominentes en la década de 1930. Adolf Hitler prohibió los libros de Salten en 1936. Tres años más tarde (1939), después de que Austria se incorporase a Alemania, Salten emigró a Zúrich (Suiza), donde vivió hasta su muerte.
    Estuvo casado con la actriz Ottilie Metzl, y tuvo dos hijos, Paul y Anna-Katherina. Escribió otro libro basado en el personaje de Bambi titulado Los hijos de Bambi en 1939. Sus novelas Perri y El perro de Florencia inspiraron las películas de Disney Perri y The Shaggy Dog (2006).
    A Salten se le considera el autor de la novela erótica Josefine Mutzenbacher, la autobiografía ficticia de una prostituta vienesa, publicada en 1906.

    Bambi: una vida en el bosque, o Bambi: historia de una vida en el bosque (título original: Bambi. Eine Lebensgeschichte aus dem Walde) es una novela publicada en 1923 escrita por el austriacoFelix Salten que trata sobre la vida de un corzo. Se caracteriza porque, en lugar de utilizar a los animales como excusa para meditar sobre el ser humano, realmente intenta plantearse lo que piensan los animales salvajes, especialmente sobre el ser humano, al cual consideran casi un ser divino. Inspiró la película de la compañía Walt Disney Bambi. El libro contó con una secuela publicada en1939, Los hijos de Bambi.

    Interpretaciones de la novela[editar]
    Debido a que Felix Salten, era judío, muchas personas han querido ver en este libro una alegoría al trato que tenían los judíos en aquella época. Nada más lejos de la realidad. La única influencia delJudaísmo en la novela sea probablemente el nombre de Él que utilizan los animales en la novela para llamar a los humanos (se cree que es posible que los judíos antiguos llamaran así a Yahvé). En realidad, el autor quería mostrar cómo era, a su parecer, el pensamiento de los animales.
    Curiosidades del método empleado[editar]
    Lo más interesante que tiene la novela es la forma en la que el autor trata el comportamiento animal:
    • En el capítulo I, el autor demuestra su conocimiento de lo hábitos animales mediante una explicación que da la urraca sobre el cuidado de las crías.
    • A pesar de que los animales rara vez se comportan por instinto en la novela, su comportamiento coincide con el real de las especies, y, además, decide hacer que Bambi ya sea capaz de razonar y hablar al poco de nacer, cosa bastante lógica debido a que los animales desarrollan más rápido su inteligencia que los humanos. Además se da la ironía de que, al ser los corzos una especie solitaria, Bambi no sepa que existen más corzos a parte de él y su madre.
    Diferencias respecto a la película[editar]
    A pesar de estar basada en el libro, la película de Walt Disney no tiene demasiado parecido con ésta. Para empezar, la película no trata sobre un corzo en los bosques europeos, si no de la vida de un ciervo en Norteamérica. Muchos personajes de la historia del libro, como Rono, Kaurus, Netla, o Gobo, ni siquiera aparecen. La Señora Liebre y el Mochuelo son sustituidos por el conejo Tambor y la mofeta Flor. Así, también la trama de la película está bastante modificada:
    • En la película, ni siquiera se llegan a ver a los humanos, y los perros de caza ni siquiera hablan, en cambio, en el libro Bambi ve muchos humanos, e incluso llega a ver uno muerto, y un perro habla en el que se puede considerar uno de los diálogos más filosóficos y llenos de resentimiento de la novela.
    • En el libro, el padre de Bambi es llamado el Viejo, por ser el corzo que ha vivido más tiempo, pero no es así en la película, al padre le llaman Príncipe del Bosque.
    • En la película, tras la muerte de la madre de Bambi, a éste le cuida su padre, y tras ello vive un tiempo sólo hasta que se empareja con Falina, sin embargo, no es así en el libro: a Bambi y Falina les cuida Netla hasta que ambos se hacen adultos y se van por su cuenta. Tras eso, Bambi se empareja con Falina, pero después de aparearse con ella y dejarla preñada se acaba yendo a vivir con su padre.

    Los hijos de Bambi (título original: Bambis Kinder, eine Familie im Walde) es una novela infantil suiza escrita por Felix Salten y publicada originalmente en 1939. Es la secuela del libro Bambi, una vida en el bosque, novela que tuvo una adaptación al cine en 1942, de la mano de Walt Disney, titulada Bambi. La historia de Los hijos de Bambi narra la niñez de los hijos gemelos de Bambi y como llegan a la adultez. Salten escribió la novela mientras vivía exiliado en Suiza después de ser forzado a dejar Austria tras la ocupación nazi, dada su herencia judía.1 Originalmente el libro fue escrito en alemán, pero la primera publicación fue en inglés en Estados Unidos en 1939 por Bobbs-Merrill.2 No fue publicado en alemán hasta varios años después. El lenguaje es más suave que el deBambi, una vida en el bosque.3
    Argumento[editar]
    Los cervatos gemelos (que aparecieron al final de la primera novela), Geno y Gurri, aprenden tanto los placeres como las desventajas de la naturaleza y de su hogar en el bosque, mientras su madre Faline los ayuda a crecer y convertirse en adultos. Su padre, Bambi, vela por ellos y los cuida cuando su madre se encuentra ocupada. Durante sus vidas, interactúan con Lana y Boso, cervatos gemelos de su Tía Rolla. Un día, Gurri es atacado por un zorro, pero sobrevive. Ella es rescatada por un guardabosque (pero es mejor conocido como "Él marrón" por algunos animales, debido al abrigo marrón que lleva). Cuando es llevada a la casa del "Él marrón" conoce a su perro, Hector, y un búho que Él encontró un rato atrás. El búho está encadenado a un poste, y le cuenta a Gurri acerca de cuando las aves pequeñas (de las que se alimentaba) fueron a atacarlo. Luego Bambi llega, y le dice a Gurri que irá en cualquier momento a enseñarle cómo saltar sobre la entrada. Cuando "Él marrón" llega, Bambi corre de vuelta al bosque, y cuando hace eso, "Él marrón" abre la entrada y sale. Entonces Gurri toma la oportunidad para irse.
    Cuando ella vuelve, empieza a surgir tensión entre su familia y la familia de Rolla. Primero, Rolla le pregunta a Gurri qué fue lo que sucedió, pero ella no puede hablar de eso. Al día siguiente, Rolla vuelve a pedirle a Gurri que le cuente, pero ella justo quería jugar con Lana y Boso. Entonces un día, un perro-lobo ataca a Rolla. Y mientras intentaba escapar de él, accidentalmente lo lleva donde Faline y los otros se esconden. El perro-lobo inmediatamente dirige su atención a Geno, y lo persigue. Cuando Faline se entera de la desaparición de su hijo, culpa a Rolla por "sacrificar" a su hijo. Después de que Bambi salvara a Geno del perro-lobo, Geno encontró a Rolla, y luego se reúne con su hermana y su madre. Cuando ellos van a ver a Rolla, Lana les da una calurosa bienvenida, mientras Boso comienza a odiarlos. Empieza a antagonizar un poco a Geno, y luego regaña a Faline por no enviar un mensajero cuando su madre fue herida. Cuando Faline y sus hijos se van, se pone en marcha una disputa entre las familias. Cuando a Geno comienza a crecerle la cornamenta, Gurri y él encuentran a dos cervatos machos huérfanos llamados Nello y Membo. Faline decide adoptarlos como nuevos amigos de sus hijos, para que puedan olvidarse de sus nuevos enemigos. Cuando Geno crece, vuelve a encontrarse con Lana, y empieza a tener sentimientos por ella. Pero Boso aparece y lo reta a pelear, pero Geno se rehúsa. Boso inicia el rumor por todo el bosque de que Geno es un cobarde, y cuando Geno no lo soporta más, pelea contra Boso y lo derrota, ofreciéndole una tregua, pero Boso se aleja. Geno trata de disculparse con Lana, pero ella se niega a hablar con él después de eso. Entonces un día, un joven cazador dispara a Boso, pero antes de que pueda matarlo consigue escapar. Corre junto a Bambi, y Bambi le enseña las mismas técnicas que recibió de su propio padre, el Gran Príncipe, que le enseñó cuando le dispararon. El chico regresa e intenta matar a Geno, pero justo cuando va a hacerlo, Bambi salta sobre él y lo mata. En el final, Lana perdona a Geno por lo que le hizo a Boso, y las familias terminan la disputa y vuelven a ser amigos. Cuando todos se fueron, Faline nota una "sombra muy amada" en los arbustos (Bambi, obviamente) y se dirige hacia la misma.
    Adaptación[editar]
    Walt Disney Studios estrenó en 2006 la película Bambi II, que no guarda ninguna relación con la novela Los hijos de Bambi. Este libro nunca tuvo una adaptación cinematográfica, aunque Dell Comics publicó una historia de Walt Disney Productions en 1943.4


    Tyrus Wong
    Pintor, muralista, ceramista, litógrafo, diseñador y fabricante de cometas, Tyrus Wong nació en China en 1910 y emigró a los Estados Unidos con su padre a la edad de 9. Cuando era niño sus maestros notaron que poseía habilidades artísticas excepcionales que lo aterrizaría en una beca en el Instituto de Arte Otis en Los Angeles. En 1930 estaba trabajando en Hollywood para la Warner Bros. y 1938-41 se convirtió en un "dibujante de inspiración Disney", donde sus exuberantes dibujos al pastel de los bosques y ciervos podrían servir de inspiración para la película Bambi, donde se desempeñó como artista principal en el película. Wong se retiró en 1968 y comenzó una segunda carrera de hacer cometas que volaría en el muelle de Santa Mónica. Actualmente tiene 103 años .

    El trabajo de Wong apareció por última vez en "Round the Clock:  Artistas chino-
    americanos que trabajan en Los Ángeles" en el Vincent Price Art Museum en 2012. Puedes ver más de sus ilustraciones en colores pastel. (via Magic Forces)

    ACTUALIZACIÓN: También se ha traído a mi atención que la Fundación de la Familia Walt Disney en San Francisco en realidad sólo celebró una exposición retrospectiva de Wong llamada  "del agua al papel, de la pintura al Cielo : El arte de Tyrus Wong". Si estás interesado , el catálogo de la exposición que está disponible aquí.








    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie ‘Bambi’


    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
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    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    The Pastel Illustrations of Tyrus Wong That Would Inspire the Movie Bambi pastel movies illustration deer animation
    Painter, muralist, ceramicist, lithographer, designer and kite maker Tyrus Wong was born in China in 1910 and emigrated to the United States with his father at the age of 9. As a child his teachers noticed he possessed exceptional artistic skills which would land him a scholarship at the Otis Art Institute in Los Angeles. By 1930 he was working in Hollywood for Warner Bros. and from 1938 to 1941 he became a “Disney inspirational sketch artist” where his lush pastel drawings of forests and deer would serve as inspiration for the movie Bambi where he served as lead artist on the film. Wong retired in 1968 and began a second career of making kites which he would fly on the Santa Monica Pier. He is now 103 years old.
    Wong’s work was most recently featured in “Round the Clock: Chinese American Artists Working in Los Angeles” at the Vincent Price Art Museum in 2012. You can see more of his pastel illustrations over on Magic Forces. (via Magic Forces)
    UPDATE: It’s also been brought to my attention that the Walt Disney Family Foundation in San Francisco actually just held a retrospective exhibition for Wong called Water to Paper, Paint to Sky: The Art of Tyrus Wong. If you’re interested, the catalog for that exhibition is available here. (thnx, Kelly!)
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