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jueves, 15 de enero de 2015

Reproducciones zoológicas y volumetrías. Arte, juguetes y coleccionismo. Papo y Schleich.

Rinoceronte negro

Escultura, zoología y reproducción en serie. 

Vestigios de la presencia de las especies en la Tierra.


Del mismo modo que hoy en día la arqueología nos ofrece un sinfín de muestras escultóricas de formas zoológicas que nos remiten a un pasado en el que el simbolismo animal impregnaba el arte y la cultura, algún día, tal vez, una civilización posterior a la nuestra se preguntará por la enorme cantidad de reproducciones zoológicas correspondientes a los siglos XX y XXI. La mercadería industrial del mundo del juguete y el coleccionismo tendrá mucho que ver con ello, y las altas cotas de realismo de la producciones de mayor calidad habrán estado determinadas, más que por los avances en técnicas escultóricas o conocimientos zoológicos de los escultores originales, por las exigencias de un público habituado al paradigma fotográfico que impregna los medios de difusión audiovisual. Las poses de los animales dejan de ser simbólicas, estáticas o inspiradas en especies próximas o conocidas. Los leones ya no se inspiran en gatos. El bagaje iconográfico de la vida animal es inmenso, pero en su vertiente fotográfica ha crecido exponencialmente, y más con el advenimiento de la era digital.
Si lo pensamos bien, tras haberse notificado oficialmente la extinción del rinoceronte negro en estado salvaje y el reciente anuncio de la única existencia de cuatro ejemplares en cautividad de rinoceronte blanco del Norte, abrir esta entrada con la fotografía de una reproducción a escala de un rinoceronte negro, fabricada por una empresa que ofrece en su ctálogo dinosaurios y diversas especies de mamíferos prehistóricos, la introducción de este artículo es algo más que una reflexión metafórica.
Las tecnologías digitales, además, han facilitado, desde los escáneres 3D hasta las impresoras 3D, pasando por diversas técnicas de tomografía digital, que las reproducciones tridimensionales a escala de los seres vivos posean una exactitud y precisión anatómica de la que no habían gozado antes. Los artesanos se dejaban llevar por la exageración con respecto a múltiples rasgos característicos de las diferentes especies animales reproducidas. Se exageraba a menudo el tamaño de los colmillos de la fieras, se coloreaba de intensísimo rojo el interior de sus bocas y se ignoraba la exactitud cromática o las precisas pautas de los dibujos de sus pieles. Cualquier gato con motas servía tanto para representar a un jaguar como a un leopardo, guepardo o pantera de de las nieves. No había distición entre especies de rinocerontes, tipos de cebras (meros caballitos con rayas), etcétera, etcétera...
Hoy en día, como decimos, es posible encontrar reproducciones zoológicas de alta calidad de acabado aunque básicamente la goma y el plástico sigan constituyendo la humilde materia que les da cuerpo, con unos cuidados acabados de pintura, generalmente a mano aunque en serie, que potencian las posibilidades ópticas de sus texturas, especialmente cuando se trata de animales sin pelo, como reptiles, artrópodos, o sin pelaje espeso, al menos como paquidermos, hipopótamos, rinocerontes...
Sí que hay ciertos errores en la proporciones, pero casi siempre debidas a la fragilidad de ciertas partes especialmente delgadas que desafiarían a las normas de seguridad a las que se han de someter unos productos que comparten el mercado del coleccionismo y el de la juguetería, que nos los podemos encontrar en tiendas de museos de historia natural o parques zoológicos en casi la misma proporción que en grandes almacenes, librerías, jugueterías e incluso quioscos.
Existen muchos fabricantes y muchas marcas. La tradición juguetera del levante español debería obligarnos a dedicar artículos al modelismo juguetero y las artes aplicadas valencianas y rescatar imágenes de la producción de JECSAN, COMANSI, FAMOSA y tantas otras fábricas míticas de este medio, pero nos falta tiempo y nos colapsaría la documentación. En todo caso, la historia del arte, del mismo modo que desprecia (como hemos venido diciendo desde aquí desde hace tiemo) a los animales aunque protagonicen gran parte de su producción, también menosprecia el mundo de la infancia al que los asocia, así como a la industria del juguete, poco estudiada desde una perspectiva histórica y sociológica.
Hoy os queremos ofrecer una pequeñísima muestra de las dos marcas más conocidas en nuestro país de reproducciones de coleccionismo zoológico (amén de otras líneas de colección), como son Papo y Schleich, caracterizadas por la gran precisión y estudiada expresividad etológica de sus piezas, y que constituyen una interesante aproximación a la zoología para los niños fascinados por los animales y para los adultos aficionados a la zoología y al coleccionismo.
No hay duda de que, como decíamos más arriba, son los animales sin pelo los que resultan, por razones obvias, más realistas en forma de reproducción volumétrica de molde, y que la delgadez de las patas de ñúes y avestruces, por ejemplo, se engrosa ligeramente para dar solidez a las piezas, pero la exactitud impera en la reproducción de formas, colores y proporciones, dando lugar a muy escasos ejemplos de errores o exageraciones heredadas de tradiciones iconográficas. Por ejemplo, en el caso de Papo, su excelente reproducción de un jaguar, muy relista, otorga al animal una proporción de cabeza ligeramente pequeña, por lo que se parece más bien a un leopardo. No obstante, el dibujo de su piel concuerda razonablemente con las manchas de un jaguar, no de un leopardo, creando la confusa imagen de un leopardo con piel de jaguar cuyo color, dicho sea de paso, se ha tostado hasta la exageración para evitar confusiones a los vendedores, distribuidores y coleccionistas. El resultado, muy naturalista pero de crítico realismo, da lugar a un leopardo disfrazado de jaguar ligeramente teñido para no ser confundido con un leopardo, cuya piel amarilla dorada sería en realidad mucho más parecida a la de un jaguar verdadero que a la coloración siena tostada de la recreación de Papo.
En cuanto a la cobra real de Schleich, tan cuidadosa en la reproducción de su lengua bífida o la coloración de sus escamas, comete un típico pecado heredero de la mayor parte de recreaciones gráficas de serpientes venenosas: la exageración, el artificioso superestímulo, de la proporción de sus colmillos. Sí que escierto que, como decíamos más arriba, evitar la fragilidad excesiva de una pieza, ya desde su salida exitosa del molde, invita a engrosar en lo posible sus partes más delicadas, lo cual justificaría parcialmente el aumento de tamaño, pero creo que el miedo atávico a los colmillos, al armamento de los animales potencialmente agresivos, ha llevado a que su iconografía se sobrecargue de superstímulos gráficos, a menudo basados en hechos reales, como es la exageración de los colmillos de las cobras. El característico ensanchamiento voluntario de su cuello, exclusivo de su género, hace que se las identifique como venenosas inmediatamente. En el caso de las víboras, crótalos incluídos, es el esquema triangular de su cabeza, la protección de sus ojos (que les otorga una mirada enojada y amenazadora) y, sobre todo, sus largos colmillos, lo que las identifica como peligrosas. Las cobras tienen colmillos ponzoñosos muy pequeños, que apenas sobresalen de los otros dientes, a excepción de la cobra escupidora, pero se las suele dibujar con colmillos viperinos para darles un aspecto más peligroso. Este cúmulo de circunstancias han llevado a los responsables de producción de Schleich a saltarse un poco su proverbial precisión zoológica y aumentar exageradamente los colmillos de su versión de la cobra real, la mayor de las serpientes venenosas, pero no la de mayores colmillos, honor que posiblemente ostente la víbora de Gabón. A juzgar por alguna otra reproducción cuya procedencia desconocemos, es fácil constatar que la exageración de los colmillos de la cobra es una falta común en este tipo de recreaciones zoológicas, tal y como es típico observar en liustraciones de publicidad circense, cómics y libros de aventras, etc.

Somos conscientes de que es poco lo que hemos dedicado a comentar la escultura aplicada a este tipo de mercadería, y más entradas específicas deberíamos dedicar al creciente mercado de reproducciones tridimensionales de personajes de cine, cómic, manga etc., etc., pero todo llegará.

Que esta entrada sirva para reivindicar este sector volumétrico de la divulgación zoológica de gran calidad y exactitud naturalista y que, de paso, nos sirva para dar pié a una serie de entradas venideras dedicadas a la escultura de temática zoológica. Para ser más exactos, los próximos artículos los dedicaremos a escultores que, inspirados por la anatomía comparada, utilizan material industrial reciclado para recrear formas de animales realistas.

No os lo perdáis.

 

 

Papo:

http://www.alcaiceria.com/alcaiceria/pags/Papo/Papo_frames.htm


Jaguar

 

leopardo o pantera

hipopótamo


Tigresa con cachorro

León rugiente

Leopardo de las nieves o Ibis

Puma

Gavial



Oso Hormiguero Gigante o de Palma

León Joven curioso

Cachorro de León jugando

Cachorro de rinoceronte Indio

Rinoceronte Indio

Tigresa


Papo, empresa fundada hace 15 años y localizada Francia es un referente en el diseño de figuras plásticas cuidando el realismo y los acabados.
Pedagogos y expertos diseñadores en tres dimensiones colaboran con los escultores buscando el diseño y la motivación del juego en el niño . Toda la producción cumple los controles de calidad y seguridad europeos que nos garantizan que los materiales y pinturas utilizadas están libres de plomo y tóxicos. Debido a que ofrecemos otras marcas del mismo sector hemos seleccionado los modelos que no se encuentran en las otras firmas. No obstante podemos conseguir para los coleccionistas cualquier referencia que nos soliciten de las más de 500 referencias disponibles de esta firma
Papo, founded 15 years ago and located France is a leader in designing plastic figures guarding the realism and finishes.
Educators and experts in three dimensions designers collaborate with the sculptors looking design and motivation play in children. All production meets quality control and European security which guarantee that the materials and paints used are lead-free and toxic. Because we offer other brands in the same industry have selected the models that are not found in the other firms. However we can get any reference for collectors that you request from the more than 500 references to this firm



Dilophosaurus

Dimetrodon

Triceratops










http://www.schleich-s.com/es/ES/




















Mofeta
Hipopótamo macho con la boca abierta