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jueves, 12 de noviembre de 2015

escultura y animales: especies que se funden con su biotopo por Ellen Jewett



Ellen Jewett


Hace unos meses, el trabajo fotográfico de Andreas Lie basado en la estética de la doble exposición nos servía como pretexto para la elaboración de una entrada que, además de mostrar su serie fotográfica, nos servía para reflexionar sobre esta técnica (o estética, si la imagen resultante no es estrictamente la doble exposición en un negativo único -o de dos negativos sobre un papel- sino la fusión digital de dos imágenes fotográficas) y sus límites, a través de ejemplos de otros fotógrafos como Christoffer Relander, claros exponentes del mismo recurso estético para vincular el sujeto fotografiado a su paisaje, a su entorno, algo así como meter el continente en el contenido. Bajo nuestro punto de vista, el mejor representante del desarrollo de esta idea mediante técnicas fotográficas aleccionadoras es por las razones Abelardo Morell que expusimos en nuestro escrito, cuya lectura y visionado recomendamos a los que quieran saber más sobre el asunto.

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Andreas Lie                                 

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Ellen Jewett

Hoy volvemos a la cuestión acerca de la asociación iconográfica entre la imagen de los animales y la imagen del biotopo al que pertenecen, en un bucle visual en que el paisaje pertenece al animal tanto como el animal pertenece al paisaje, una clara metáfora cercana a la metonimia que nos habla de la fuerte influencia de los seres vivos en su entorno y viceversa. Quedan patentes, pues, los vínculos e interdependencias entre animales, plantas y accidentes geológicos de cualquier biotopo.
Si en aquella ocasión, aunque con una estética cercana a la ilustración y la pintura, los artistas seleccionados, especialmente Lie, por supuesto, utilizaban la fotografía, por su cercanía a la imagen visual y mental que tenemos de los seres vivos, esta vez es Ellen Jewett, una escultora, quien nos propone este vínculo visual entre continente y contenido, entre animal y entorno vegetal. 


Aunque de forma bastante onírica, un tanto surrealista y con no excesiva precisión científica o botánica, los arabescos tridimensionales que conforman las estudiadas formas zoológicas producidas por Jewett son fácilmente asociables al arte ornamental, decorativo, y nos recuerdan a trabajos de artistas como Beth Cavener, a quien hemos dedicado también entradas gracias a los archivos de El Hurgadorellen-1 


 COLOSSAL, una de nuestras fuentes habituales, ya le había dedicado un artículo con muestras de su trabajo,  y muy recientemente ha recuperado a la escultora en una nueva muestra de sus trabajos, muy en la misma línea pero posiblemente de mayor rigor biológico, pese a no perder el carácter de fantástica ensoñación.
Tal vez la particularidad de estas esculturas es la preocupación de la escultora canadiense por utilizar materiales naturales o no contaminantes, respetuosos con la naturaleza a la que quiere homenajear, además de no limitarse a la interpretación biunívoca propuesta por Andreas Lie (animal, paisaje) sino a una visión más compleja e imbricada entre los diferentes seres vivos, animales o plantas, que conforman un ecosistema. Así, además de sus retorcidas formas análogas al crecimiento helicoidal de ciertas formas de vida animal o vegetal, observamos diferentes especies animales entre los abigarrados zarcillos que suelen constituir el cuerpo del animal protagonista de la pieza, aunque no siempre se dé estrictamente así, como podemos observar en esta imagen con nutrias y un mimético caballito de mar, pretexto, además, para dotar de movimiento piscícola a las hojas que acompañan el movimiento hidrodinámico de los mustélidos acuáticos. Hay mucha inspiración en la Naturaleza (de hecho toda la obra de Jewett es sin duda una exaltación de la vida natural) pero a pesar de su indudable observación minuciosa de las diversas formas orgánicas que reproduce, no pretende observar rigor o coherencia ecológica alguna. Las especies representadas no pertenecen en realidad a los mismos biotopos en la mayoría de las piezas. Su único espacio común es un paraíso natural que sólo existe en la mente de la artista y que el espectador reconoce empáticamente como escenario de imágenes propias y comunes a nuestras nostalgias más atávicas y primitivas.












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    fuentes:
http://www.thisiscolossal.com/2015/11/new-surrealist-sculptures-by-ellen-jewett/
 
http://www.ellenjewettsculpture.com/


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Pinturas malditas y animales. El hombre propone y Dios dispone. Relatos malditos

Recientemente he descubierto un curioso artículo publicado en Hyperallergic sobre pinturas malditas, una de las cuales con animales como protagonistas, y me ha parecido interesantes comentarlo y traducirlo para el Animal Invisible. Su autora, Allison Meier, relaciona la supuesta maldición que pesa sobre "El hombre propone y Dios dispone", de Edwin Landseer, con la que se atribuye a "Iván el terrible y su hijo Iván", de Ilya Repin, lo cual no deja de parecerme tan oportuno como paradójicamente chocante o incongruente en más de un aspecto.
Para empezar, la asociación entre ambas pinturas, no excesivamente lejanas en el tiempo, viene dada por la publicitación de hechos escabrosos supuestamente provocados por la conmoción que su visionado provocó en ciertos espectadores, lo que confiere a ambas un cierto carácter terrorífico en el que se basa su maldición.
Sin embargo, los horrores a los que aluden son, aunque universales, bien diferentes y motivados por causas distintas.
La pintura de Landseer pretende recrear el horror vivido por los tripulantes de la expedición Franklin al Polo Norte, en una época ávida de relatos sobre descubrimientos y aventuras expedicionarias muy propias de la situación geopolítica de entonces, en una sociedad todavía carente de registro audiovisual (la fotografía es todavía muy joven y su reproducción impresa en libros y prensa escrita, también), por lo que el dibujo, la pintura y la ilustración siguen siendo los grandes aliados de la narración escrita. El mundo se hace más pequeño al ser conquistado por la navegación a vapor y por las exigencias de los mercados de ultramar. El advenimiento de la era industrial supone que las grandes fábricas y la maquinaria, con el ferrocarril a la vanguardia de la aceleración física e histórica experimentada por la sociedad occidental, faciliten a la vez que exijan la búsqueda de nuevos recursos materiales con los que comerciar y fuentes de energía y lubricación del nuevo engranaje industrial. Las expediciones a rincones remotos e inhóspitos del planeta alimentan la curiosidad y el ansia de saber sustentados por la cultura ilustrada precedente, pero son sufragadas por intereses económicos ambiciosos y materialistas.
El afán de superación de la aventura humana para conquistar el planeta es recompensada por divinas bendiciones cuando triunfa, pero despierta el temor al castigo divino cuando fracasa. Los relatos de expediciones marítimas de riesgo están plagados de ambos componentes, y uno de los más conocidos en su día, anteriormente incluso al caso relatado en la pintura de Landseer (pintor conocido, por cierto, por sus retratos de perros y mascotas de noble linaje) es el vivido por los tripulantes del ballenero Essex, en las tres diferentes versiones que en su día llegaron a publicarse según el testimonio de distintos supervivientes, y que inspiró a Herman Melville su universal Moby Dick. No obstante, aunque el detonante del relato original del Essex es la agresión de un cahalote (asociable a los míticos leviatanes y monstruos marinos de la antigüedad), lo cierto es que el auténtico horror viene después del ataque que provoca un relativamente tranquilo naufragio, ya que el auténtico monstruo es el mar y el grupo humano al límite de sus opciones de supervivencia. Nathaniel Philbrick publico recientemente su estudio crítico y su reconstrucción de los hechos a partir de los textos originales y testimonios acerca de los hechos y nos recuerda porqué Melville y sus contemporáneos alimentaban sus pesadillas con este tipo de relatos. La película de Ron Howard de inminente estreno se basa en el libro de Philbrick, pero los teasers y trailers, así como carteles e imágenes promocionales, hacen pensar en un mayor protagonismo de los cetáceos, menos accidental, y por tanto una mayor influencia de la visión dramatizada del mito de Moby Dick.

Imagen promocional de la adaptación cinematográfica de Ron Howard a partir de la obra de Nathaniel Philbrick
 Para empezar, a la vista de la imagen principal más empleada en carteles, aunque indudablemente hermosa y expresiva, nos encontramos con una hiperbólica desproporción del cachalote, inmensamente mayor que la mayor de las ballenas azules (un ejemplar del tamaño de la cola del que vemos en la ilustración, seguiría siendo grande en proporción al barco que vemos en la superficie), y parece deducirse de los trailers una especie de obsesiva persecución implacable por parte de un ejmplar concreto de cachalote, ejecutor de la divina vengaza por las matanzas en nombre de la ambición humana. No podremos profundizar más en nuestra crítica mientras no visionemos la película y tengamos una opinión más clara al respecto. De momento, baste decir que las expediciones balleneras de la época estaban ocasionadas por el auge de la maquinaria industrial y su necesidad de ser engrasada con grasa de ballena. La más lucrativa era la del cachalote, por calidad y abundancia, pero también pertenecía a una de las mayores y más agresivas (bajo presión, evidentemente) especies de ballenas, y de las pocas armadas con dientes. Ya hemos dedicado artículos específicos al cachalote y a las connotaciones de los monstruos marinos, así que nos limitaremos a recordar lo más relevante que al respecto comentamos en su momento:
 
El siglo XIX fué testigo de la creciente demanda de grasa de ballena como combustible y lubricante industrial, y los balleneros de todo el mundo, incluídos los famosos cuáqueros de Nantuket y otras poblaciones de la costa Este norteamericana, convirtieron al cachalote en su principal presa, aunque también la más temida, puesto que todas la grandes especies de ballenas, comedoras de krill o de pequeños peces, poseen bocas pobladas de barbas filtrantes en vez de temibles dientes carniceros, pero el cachalote tiene una mandíbula inferior prominente y armada de poderosos dientes. Un animal acostumbrado a lidiar con grandes presas y poderosos enemigos (orcas, tiburones, machos rivales) puede mostrar conductas mucho más violentas para defenderse que sus parientes recolectores de krill, de una actitud semejante a la de los pacíficos tiburones ballena o los tiburones peregrinos que eran perseguidos en el mar de Arán para la extracción del preciado aceite de sus hígados, tal y como podemos apreciar en el épico y pionero relato cinematográfico de Robert J. Flaherty.
De hecho, el relato de Herman Melville se inspira en hechos reales, dramatizados convenientemente, pero en realidad mucho más espeluznantes en sus consecuencias que la tragedia griega protagonizada por el capitán Achab. El propio Melville se embarcó en su juventud en un ballenero en busca de fortuna y experiencias aventureras llevando consigo ejemplares de los relatos del capitán y el segundo oficial del ballenero Essex que inspiraron su obra capital, tal y como nos explica magistralmente Nathaniel Philbrick.
Melville mitifica el carácter de Moby Dick con un demoníaco (o divino, según se mire) carácter astuto y vengativo al que han recurrido muchos otros monstruos de ficción desde entonces. No obstante, el monstruo que encarna al mal y a la naturaleza vengativa simultáneamente, debe ser reconocible, digno de ser mostrado (significado literal de "monstruo") y como cachalote ha de ser peculiar y diferente, así que, como tantos otros animales que han suscitado interpretaciones místicas, es BLANCO.

El color blanco, como ya hemos mencionado en nuestra particular categorización de animales iconográficamente blancos o negros,  hace que un animal tan caro de ver como el oso polar (y más en la época de la que estamos hablando) sea icónicamente memorable. Añadido a los horrores vividos por las inclemencias climáticas y el aislamiento de los expedicionarios que acompañaron a Franklin se convierte en una especie de espíritu de la Naturaleza que castiga la torpe ambición humana (el título del cuadro no deja lugar a dudas sobre el argumento esgrimido por el pintor) y, como Moby Dick, sus ejemplares (correctamente reproducidos desde un punto de vista zoológico y anatómico por el célebre pintor animalista) se interpretan como encarnaciones de la voluntad de Dios.
La crudeza del relato expuesto, el oportunismo predatorio de la bestias sobre los restos humanos, pretendería tal vez ser suavizado por el pintor al dejarlo en manos de agentes de la naturaleza (lo más recordado de este y otros relatos como el del Essex, o el famoso accidente aéreo de los Andes que inspiró la película "¡Viven!", es la antropofagia forzosa de los supervivientes y la locura provocada por las carencias de alimentos, agua y abrigo) pero sin duda es lo que sirve de enlace al espectador de la época, e incluso todavía a nuestros coetáneos, para intuir las dentelladas de la naturaleza más inhóspita. En contraste, hoy en día, el público humano y animalista se conmueve ante las muestras de inanición de los osos polares como trágico emblema del calentamiento global.
En cuanto al horror empático de la mirada de Iván el Terrible en el cuadro de Repin, alude al horror más atávico si cabe que al provocado por las grandes especies depredadoras, y es el destado por los de nuestra propia especie, el terror a la agresión humana y a la guerra. Que un personaje histórico que (más injustamente de lo que muchos creerían) pasa a los anales como encarnación de la crueldad, muestre en sus ojos el mismo atavismo ante la muerte de su hijo a resultas directas o indirectas de sus propios actos y decisiones, es un buen motivo para despertar en los más sensibles una respuesta agresiva o de negación ante la evidencia del lado más sanguinario del ser humano.

Mafa Alborés.





ARTÍCULOS
 Recortado y oculto a la vista: el extraño poder de las Pinturas Malditas
    
por Allison Meier en 11 de noviembre 2014 


Edwin Landseer, "Man Proposes, God Disposes" (1864), oil painting (via Wikimedia)
Edwin Landseer, "El hombre propone y Dios dispone" (1864), pintura al óleo (vía Wikimedia) 

¿Puede una pintura conducir a una persona a la locura? Si bien no hay duda de que mirar algo semejante a las inquietantes pinturas negras de Goya durante horas podría ser desestabilizador, los poderes perturbadores del arte son en su mayoría superstición. Sin embargo, en la Universidad de Londres, la Royal Holloway, una pintura se cubre con regularidad con una bandera Union Jack debido a un viejo temor de que sus imágenes horripilantes podrían romper la cordura del cerebro de un estudiante. 

 "El hombre propone y Dios dispone", de Edwin Landseer, 1.864,  ha sacado a gente de sus casillas desde su debut con sus dos osos polares que limpian en los restos de la nefasta expedición Franklin del Paso del Noroeste. Una criatura sostiene un hueso de costilla humana con entusiasmo apretada entre sus colmillos; el otro se afana en un trozo de tela empapado en un color rojo sangre. William Michael Rossetti se lamentó ante él calificándolo como el "más triste disjecta membra". La viuda Señora Franklin se desmayó como era de esperar, y algunos incluso se preguntaban si Landseer, conocido por sus pinturas de perros nobles, se había desquiciado. 

La conservadora Laura MacCulloch explica:  

"Nadie sabe a ciencia cierta cuando la tradición de cubrir la imagen comenzó pero de acuerdo a un artículo publicado en 1984, parece haber comenzado en la década de 1970 cuando se extendió el rumor de que un estudiante que miró fijamente a la pintura durante un examen, enloqueció y se suicidó. " 
Ese estudiante, según los informes, había garabateado "los osos polares me obligaron a hacerlo" en un examen incompleto, aunque no existe evidencia alguna de que esto sea más que una leyenda urbana. Una réplica viajó recientemente para ser expuesta en Calgary en una exposición titulada Hielo en desaparición: Paisajes alpinos y polares en el Arte del Museo Glenbow, rememorando la siniestra historia.  

Slashes from Abram Balashov's 1913 attack on "Ivan the Terrible and His Son Ivan" (1885) by Ilya Repin (via Wikimedia)
Cuchilladas verticales a partir del ataque de Abram Balashov sobre "Iván el Terrible y su hijo Iván" (1885) de Ilya Repin  1913 

Arte y artefactos supuestamente malditos pueden encontrarse en casi todos los museos, desde una amatista maldita en poder del Museo de Historia Natural de Londres, a un meteorito maldito en el Museo Field de Chicago. Mitos de la locura a menudo se arremolinan en torno al arte más radical. En una muestra de impresionismo en 1874, se dice que provocó tal estado de furia en uno de los visitantes que llegó a morder a gente en la calle. 
También está el caso curioso de una pintura apuñalada en 1913. Abram Balashov acuchilló  el macabro "Iván el Terrible y su hijo Iván" (1885) de Ilya Repin tres veces, gritando "Detened el derramamiento de sangre!" antes de que fuese trasladado  a una institución mental. Probablemente Balashov era ya inestable antes de perder la mirada en los horribles ojos inyectados en sangre de Iván, pero según se informa se trataba sólo de la más extrema de una serie de respuestas violentas. 
Tanto la pintura de Repin como la de Landseer no eran sólo imágenes brutales, sino que también atacaban el status quo de sus respectivos países. Repin representa vívidamente el derramamiento real de sangre, Landseer expone el fracaso de la infalible Inglaterra victoriana. Los informes sobre el canibalismo al que se vio conducida la expedición de Franklin irritó el país con la negación, y la desaparición total de los dos barcos maldijo las siguientes décadas de exploración (uno de los barcos fue finalmente encontrado hace apenas un año). Tal vez sea esta evocación sangrienta de la derrota total lo que propició la superstición, un mensaje inquietante como cosa alguna para los estudiantes universitarios en los exámenes.



ARTICLES

Slashed and Hidden from Sight: The Strange Power of Cursed Paintings


Edwin Landseer, “Man Proposes, God Disposes” (1864), oil painting (via Wikimedia)
Can a painting drive a person to madness? While there is no doubt staring at something like Goya’s unnerving Black Paintings for hours might be destabilizing, the powers of derangement in art are mostly superstition. Yet at the University of London’s Royal Holloway, one painting is regularly draped in a Union Jack flag due to an old fear that its gruesome visuals could snap the sanity from a student’s brain.
Edwin Landseer’s 1864 “Man Proposes, God Disposes” has creeped people out since its debut with its dual polar bears scavenging at the wreckage of the ill-fated Franklin expedition to the Northwest Passage. One creature has a human rib bone rapturously clenched in its fangs; the other lunges at a scrap of fabric drenched in a blood-red color. William Michael Rossetti mourned it as the “saddest of membra disjecta.” The widowed Lady Franklin was unsurprisingly dismayed, and some even asked if Landseer, known for his noble dogs, was getting a bit unhinged.
College Curator Laura MacCulloch explains: “No one quite knows when the tradition of covering the picture first began but according to an article published in 1984 it seems to have started in the 1970s when a rumour was spread that a student who looked directly at the painting during an exam, went mad and committed suicide.” That student reportedly scrawled “the polar bears made me do it” on an incomplete exam, although there’s no evidence that this is more than urban legend. A replica recently went on view in Calgary in the Glenbow Museum’s Vanishing Ice: Alpine and Polar Landscapes in Art, reviving the sinister tale.

Slashes from Abram Balashov’s 1913 attack on “Ivan the Terrible and His Son Ivan” (1885) by Ilya Repin (via Wikimedia)
Supposedly cursed artifacts and art are in almost every museum, from a cursed amethyst held by the Natural History Museum in London, to a cursed meteorite at the Field Museum in Chicago. Myths of madness often swirl around radical art. At an 1874 Impressionism show, one visitor is said to have raged out and bit people on the street.
There’s also the curious case of a painting stabbed in 1913. Abram Balashov slashed the grisly “Ivan the Terrible and His Son Ivan” (1885) by Ilya Repin three times, screaming “Stop the bloodshed!” before he was hauled away to a mental institution. Likely Balashov was already unstable before gazing into the horrible blood-shot eyes of Ivan, but it was reportedly just the most extreme of a series of violent responses.
Both the Repin and Landseer paintings weren’t just brutal images, they also attacked the status quo of their respective countries. Repin depicted vividly royal bloodshed, Landseer exposed the failure of infallible Victorian England. Reports of the cannibalism resorted to by the Franklin expedition riled the country with denial, and the total disappearance of the two ships haunted the following decades of exploration (one of the boats was finally found just this year). Perhaps it’s this gory evocation of total defeat that got the superstition started, an unsettling a message as anything for college students at exams.

http://hyperallergic.com/159739/slashed-and-hidden-from-sight-the-strange-power-of-cursed-paintings/

viernes, 6 de noviembre de 2015

Animales inflados por Masayoshi Matsumoto

Masayoshi Matsumoto: "Mandril / Mandrill"

En una entrada original de El Hurgador (Arte en la red), Javier Fuentes nos descubre los llamativos trabajos con globos de Masayoshi Matsumoto, ciertamente notables a pesar de su efímera y en principio aparentemente frívola condición. Me ha parecido un buen contrapunto al sofisticado uso de materiales vivos por parte de Anna Garforth, la protagonista de nuestra anterior entrada, con todas sus connotaciones comerciales, conceptuales y artísticas de alto copete y profundo calado. Lo que matsumoto realiza mediante técnicas tan asociadas a la artesanía de mercadillo callejero es una minuciosa observación de las proporciones y formas anatómicas y de su sintetización a partir de los cilindros básicos que constituyen los globos y su extrusión limitada por la tensión del látex y la presión de su interior neumático. Echadles un vistazo. Vale la pena. Y si os quedáis con ganas, en la entrada original de El Hurgador encontraréis más imágenes, o en el Website de Masayoshi Matsumoto.


viernes, 23 de octubre de 2015

Masayoshi Matsumoto [Arte con globos]

Masayoshi Matsumoto
松本壮由
Masayoshi Matsumoto es un joven japonés nacido en 1989 que realiza estas excelentes esculturas utilizando globos. Sin ningún tipo de pegamento ni método de unión que los propios globos, confecciona animales de todo tipo jugando con las formas y los colores.
Poca información nos ofrecen sus sitios web. Estudió en el Instituto Tecnológico de Kyoto, y periódicamente agrega nuevas creaciones, a cual más ingeniosa.

"Búfalo africano / African Buffalo"

"Avista / Wasp"

"Dromedario / Dromedary"

"Oruga / Caterpillar"
El arte con globos se ha hecho muy popular en Japón en los últimos años, con conferencias, clases y tiendas surgiendo por todas partes en las ciudades. El arte decorativo también aparece generalmente en las bodas, no sólo en la decoración, sino ocasionalmente en los trajes de novia.

"Cienpiés / Centipede"

Arriba Izq. / Top Left: Cangrejo de los cocoteros / Coconut Crab"
Arriba Der./ Top Right: "Hormiga melífera / Honeypot Ant"
Abajo Izq./ Bottom Left: "Pulpo / Octopus" - Abajo Der./ Bottom Right: "Araña / Spider"


Masayoshi insiste en recalcar que todo su trabajo está hecho exclusivamente con globos, incluso los ojos de las criaturas, que muchas veces parecen pintados. 


"Carpa dorada / Goldfish"
Masayoshi Matsumoto is a Japanese young artist born in 1989 who creates these excellent sculptures using balloons. Without any glue nor binding method than the balloons themselves, he creates all kinds of animals, playing with shapes and colors.
There's not much information in his websites. He studied at the Kyoto Institute of Technology, and periodically adds new creations, each more ingenious.

"Cangrejo ermitaño / Hermit Crab"

"Iguana"

Izq./ Left: "Convallaria majalis / Lily of the Valley" - Der./ Right: "Flamenco / Flamingo"


Balloon art has become more popular in Japan in the last few years, with twisting conferences, classes and stores popping up around town. The decorative art is also making appearances more commonly at weddings — not just in the decor, but occasionally in the bridal outfits.

"Efímera / Mayfly" - Drunella Basalis

"Mariposa / Moth"

"Gallo / Rooster"

"Caballito de mar / Seahorse"
Masayoshi emphasizes that all his work is done exclusively with balloons, even the eyes of the creatures, which often seem painted.

"Tortuga / Turtle"
Más sobre este artista en / More about this artist in:
Imágenes publicadas con autorización del artista (¡Muchas gracias, Masayoshi!)
Images published here with artist's permission (Thanks a lot, Masayoshi!)

http://elhurgador.blogspot.com.es/2015/10/masayoshi-matsumoto-arte-con-globos.html

jueves, 5 de noviembre de 2015

bioarte / biograffiti. Anna Garforth.




Ya hace bastante tiempo que Romina Bevilacqua, entre otros, (en su caso ella nos lo cuenta desde UPSOCL verde) se han fijado en los trabajos de Anna Garforth, una artista polifacética bastante centrada en cuestiones relativas a la sostenibilidad ecológica y a la reivindicación de la no invasión del mundo natural invirtiendo los términos, de modo que la naturaleza invada las intervenciones artificiales. Aunque su trabajo habitual se centra en una agencia de publicidad en el Este Londinense, participa regularmente en exposiciones con piezas frecuentemente alusivas a nuestra relación con el mundo natural, y también ha sido autora de instalaciones e intervenciones en el espacio urbano y limítrofe.
Las disciplinas que utiliza van desde el diseño gráfico hasta la escultura, pero siempre busca una potente inculación con la naturaleza o con elementos y procesos naturales. Es por ello que ha flirteado con el Bioarte en algunas de sus producciones, como el caso de Beta, un logotipo realizado en un cultivo bacteriano fluorescente sobre una placa de petri, o una serie de trabajos murales o graffittis realizados con musgo auténtico y vivo, gracias a un procedimiento que explicamos más abajo.


Partiendo de la premisa de la invasión del mundo natural por deshechos de la actividad humana, Garforth, en obras como Wild at Heart (La Naturaleza en el Corazón), nos recuerda que incluso las producciones e intervenciones artísticas son una invasión del mundo natural. Así, partiendo del artificio del lenguaje escrito, presente en la publicidad y en el papel impreso (ese papel de origen vegetal que acaba por ser uno de los principales deshechos presentes entre la vegetación del planeta) expresa muy gráficamente el paradójico mensaje de la frase impresa en un papel arojado sobre la hierba y fotografiándolo, o diseñando sobre una alambrada de una zona rural (un recurso que ya había utilizado en otros proyectos más genuínamente urbanos) un improvisado bitmap textual reproduciendo la misma frase a sabiendas que con el tiempo la intervención será fagocitada por la vegetación circundante







BETA: Un logotipo creado usando bacterias bioluminiscentes. Fue fotografiado en la oscuridad cuando se encontraba en estado de luminiscencia brillante. Las bacterias se inocularon en una placa de Petri de antemano y luego aplicadas a través de una plantilla para crear el logo. Todas las ilustraciones fueron creadas y fotografiadas en un laboratorio.


En otras ocasiones, el aspecto biológico de sus trabajos era la posibilidad de ser procesados metabólicamente, es decir: eran comestibles, como el caso de carteles realizados con tipografías elaboradas mediante técnicas de repostería.



Si al inicio de este post mencionaba a Romina Bevilacqua es precisamente porque su comentario resume el entusiasmo que los trabajos de Garforth despiertan en cualquier amante de lo natural y sostenible como enriquecedor y deseable:

Este es el mejor proyecto “hazlo tú mismo” que verás hoy. ¡Yo ya quiero hacerlo en casa!
No estoy de acuerdo con aquellos que rayan ilegalmente las paredes o portones de casas, edificios y monumentos con firmas y frases hechas con aerosoles –otra cosa son los graffitis hechos por profesionales–, pero este arte callejero me pareció genial. No sólo es agradable a la vista, sino que además es suave, no contiene tóxicos, se puede remover fácilmente y…¡está vivo!
Cuando vi por primera vez lo que (Anna Garforth) hacía, no comprendí de qué se trataba. Luego vi los resultados que puede obtener y quedé simplemente impresionada. El musgo graffiti es respetuoso con el medio ambiente, ya que no utiliza ningún tipo de aerosoles; lo que la “pintura” necesita es sólo un poco de agua para prosperar. Esta es una receta de cómo hacer tu propio grafiti de musgo. Sólo debes tener en cuenta que la elección del espacio adecuado para el arte callejero es muy importante también, ya que, en cualquier caso, el vandalismo es un delito.

Para empezar sólo necesitarás:

 

 3 tazas de musgo (lavado, libre de partículas del suelo)

2 tazas de suero de leche o 2 tazas de yoghurt (debe ser yoghurt natural)
2 tazas de agua o cerveza
Media cucharadita de azúcar
jarabe de maíz (opcional)
una licuadora (que es probable que no quieras utilizar para otra cosa)

 


1. Lo primero que debes hacer es lavar el musgo. Asegúrate que no esté seco

2. Colócalo en la licuadora y mézclalo con los demás ingredientes


3. Debería quedar una especie de líquido un poco espeso como el que ves en la fotografía


4. Ahora con una brocha haz el diseño que quieras en la pared. Asegúrate de que sea un lugar húmedo y con sombra al que no le llegue el sol directamente. Y que la superficie sea porosa

5. Con el tiempo y gracias a la humedad, el musgo irá creciendo sobre tu diseño

6. Si lo tienes en casa preocúpate de rociarle un poco de agua para que no se seque y crezca bien


7. Y podrás tener resultados tan impresionantes como estos





8. Anna Garforth incluso llevó esta técnica a nivel profesional. Ahora le han encargado estos graffitis vivos para decorar paredes en festivales




http://www.upsocl.com/verde/el-hizo-el-proyecto-mas-genial-y-posiblemente-ilegal-que-he-visto-el-resultado-es-lo-mejor/?utm_source=FBppal&utm_medium=Facebook&utm_campaign=fb


http://www.annagarforth.co.uk/