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martes, 3 de febrero de 2015

Arte y percepción. Cerámica turbadora de Ronit Baranga.

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El arte hiperrealista siempre se mueve en terrenos fronterizos entre el espectáculo, el arte y el pasatiempo sensorial. No siempre recibe la aprobación de la crítica especializada, aunque se garantiza, cuando menos, el reconocimiento del público no entendido que, como mínimo, aprecia del arte figurativo la habilidad técnica para reproducir fragmentos de realidad. Amparado en el efectismo, cómplice a menudo de una estética kitch y juguetona, el hiperrealismo tridimensional suele colarse entre las mercaderías de tiendas de decoración, souvenirs o regalos de dudoso gusto. Al menos éstos son los productos que se me vienen a la mente al contemplar las obras de Ronit Baranga, quien, no obstante, consigue acertar en la diana de nuestras reacciones más atávicas ante nuestra propia animalidad manifiesta, ante la expresión de nuestra propia anatomía y el significado de las diferentes partes de nuestro cuerpo.

Ronit Baranga es un ceramista israelí, cuya serie titulada lúdicamente "cuerpo de trabajo" es, como mínimo, inquietante. Modelada en arcilla, dedos realistas emergen de platos mientras bocas acechan  en el interior de copas, vasijas y otros recipientes. Los dedos y los labios retorcidos parecen a punto para la acción, despertando dudas ante la posibilidad de usar cualquiera de éstos, por miedo a ser mordido, sugiere Johnny Strategy en el artículo de COLOSSAL del que extraemos las muestras de Baranga, aunque tal vez sería más exacto decir que por simple rechazo instintivo al contacto con los fluidos corporales ajenos. Sea como sea, Strategy apunta al meollo de la cuestión, que va más allá de "personificar" o dotar de vida o animismo a los objetos con el viejo recurso de ponerles cara o parte de sus rasgos (ojos, boca o ambos suelen ser suficientes para dotar gráficamente de vida a los objetos en las fantasías gráficas)

La boca es un elemento interesante para una vajilla de cerámica, dado que su principal objetivo, al menos de forma convencional, ha sido la de llevar comida y bebida hasta que llega a la boca. "Elegí hacer frente a "la boca" como una connotación metafórica a una puerta de la frontera", comentaba Baranga en una entrevista el año pasado. "Una frontera entre el cuerpo interior y el ambiente externo que lo rodea". Sin duda, la asociación entre manos y boca es la metáfora más efectiva para referirnos a nuestra condición animal, orgánica, que cierra un círculo, tal vez un bucle infinito, en que un aparato digestivo procesa materia para producir la energía necesaria para mover la maquinaria destinada a apoderarse de la materia precisa para alimentar la boca que une ambos extremos del bucle, pero que también asociamos a la comunicación y a la carnalidad sexual.


De hecho, esa frontera entre un mundo interior húmedo y una carcasa exterior que preserva la humedad ancestralmente oceánica apunta instintivamente al microuniverso biológico que habita los fluidos vitales, potencial amenaza a nuestra supervivencia a la vez que su manifestación más elemental. Los cuencos con una boca al fondo están rellenados de resina sintética transparente para sugerir la presencia del líquido que vehiculiza  los microorganismos que lo habitan y que instintivamente rechazamos. Por si no fuera suficientemente evidente, Baranga coloca estratégicamente pequeñas burbujas para sobreactuar la sugerencia de vida en las inquietantes bocas, con un recurso plástico que nos recuerda a las pinturas tridimensionales de Keng Lye, de las que dimos cuenta en entradas pasadas.

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Keng Lye
 



Según nos informan desde COLOSSAL, otras obras curiosas de Ronit Baranga, que desdibujan la frontera entre lo vivo y lo inerte, formaban  parte
recientemente de dos exposiciones colectivas en el Bet-Binyamini Cerámica Contemporánea Center en Tel-Aviv. 

(vía I Need A Guide)




http://www.thisiscolossal.com/2015/01/unsettling-ceramic-tableware-by-ronit-baranga/



Unsettling Ceramic Tableware by Ronit Baranga Incorporates Realistic Mouths and Fingers



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Israeli ceramicist Ronit Baranga‘s “body of work” is unsettling, to say the least. Sculpted from clay, realistic fingers emerge from plates while mouths lurk inside cups. The gnarled fingers and lips seem poised for action. We would most certainly hesitate before using any of these for fear of being bitten.
The mouth is an interesting element for ceramic tableware as its main purpose, at least conventionally, has been to carry food and drink until it reaches the mouth. “I chose to deal with ‘mouth’ as a metaphoric connotation to a border gate,” said Baranga in an interview late last year. “A border between the inner body and the external environment surrounding it.”
Ronit Baranga’s curious works, which blur the border between living and still, were most recently part of the two group exhibitions at Bet-Binyamini Contemporary Ceramics Center in Tel-Aviv. (via I Need A Guide)