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lunes, 10 de noviembre de 2014

El hermano Dalton y la ceguera cromática, por Dani García.

En el Festival Blanc de diseño gráfico de Cataluña dos proyectos de la Escola d'Art Serra i Abella (l'Hospitalet de Llobregat), donde trabajo, han sido seleccionados. Uno de ellos reclama especialmente la atención del Animal Invisible por constituir un interesante estudio gráfico sobre los límites de nuestra percepción del color. Se trata de "El germà Dalton"  - "El hermano Dalton"- (un título referido tanto al descubridor de uno de los síndromes más comunes de acromatopsia como a los famosos hermanos asociados como banda de forajidos en el salvaje Oeste americano e inmortalizados en las historietas de Lucky Luke por Goscinny y Morris), un proyecto de Dani García quien, interesado por el caso de daltonismo de su propio hermano, se puso muy en serio a indagar gráficamente en el alcance de las limitaciones cromáticas para la interpretación de mensajes visuales en publicidad gráfica y diseño. Podéis visitar la página original del proyecto aquí enlazada o echarle al menos un vistazo al extracto que os ofrecemos a continuación.

Festival Blanc de disseny gràfic de Catalunya.

Dani Garcia ha estat seleccionat en l'apartat de projectes finals, amb el projecte 'El germà Dalton', un treball al voltant de la percepció del color, el daltonisme i el disseny gràfic. L'enhorabona a tots per l'èxit i la repercussió dels projectes.

https://www.behance.net/gallery/18569565/El-germa-Dalton
http://serraiabella.blogspot.com.es/2014/10/alqvimia-lart-de-la-seduccio-i-el-germa.html

jueves, 6 de noviembre de 2014

El génesis según Sebastiao Salgado.


Sebastiao Salgado expone un recopilatorio de parte de su obra fotográfica, la consagrada a la naturaleza y al hombre en relación a ella, bajo el título de "Génesis". El catálogo de la exposición ha sido publicado por Taschen en un formato grandioso y lujoso, en sintonía con la contundencia de las imágenes de Salgado, y actualmente, y hasta principios de 2015, los barceloneses podemos disfrutarla en el Caixafòrum.
Desde La Voz del Animal Invisible nos sentimos obligados a dedicarle cuando menos un escueto comentario a esta exposición, que sin duda justifica como pocas los intereses divulgativos e intelectuales de nuestro espacio en la red.
Ya que se trata de un trabajo prolíficamente comentado en los distintos medios de información, dada su magnitud junto con el renombre y reputación de su autor, no pretendemos explicar nada que él mismo no haya explicado en las copiosas entrevistas que ha concedido a dichos medios, y nos limitaremos a intentar destacar aquellos detalles que más han llamado nuestra atención, como ciertos aspectos técnicos y estéticos de las fotografías y la conspicua iconicidad de algunas en particular.



Así, pues, os ofrezco una mínima selección de imágenes de esta impresionante muestra y os explico el porqué de dicha selección desde mi particular punto de vista.
Lo primero que cabe destacar en la obra de Salgado es su fidelidad al uso del blanco y negro, que en su día le servía especialmente para facilitar su control absoluto del proceso fotográfico analógico de alta calidad, además de una elección estética unánimente aceptada como sobria, clásica, sin artificios y, para muchos, más "seria" o "artística". Elliot Erwitt, entre otros consejos para aspirantes a fotógrafos, recomendaba el uso del blanco y negro como una manera de ir a lo esencial a la hora de componer una imagen fotográfica:

"El Blanco y Negro te hace concentrarte en lo esencial: luz, historia, formato, emoción e información. Tiene que ver con capturar la realidad en una estética básica, no lo que puede ser reforzado con el color. Ofrece una forma diferente de mirar las cosas." 

"(Black and white makes you concentrate on the essentials: light, story, form, emotion and information. It’s about capturing reality and the raw aesthetic, not what can be enhanced by colour. It offers a different way of looking at things.)"


Prefiero no entrar en discusiones acerca de si es preferible o más "pura" la fotografía en blanco y negro que la fotografía en color. Sería tan absurdo como pretender establecer qué es "mejor", si el dibujo o la pintura.
De lo que no cabe duda es que (y lo he constatado a lo largo de mis años como profesor de fotografía) cualquier imagen fotográfica, en su versión en blanco y negro, queda revestida automáticamente de un plasticidad peculiar que otorga una cierta seriedad a la percepción de una obra fotográfica, similar a la interpretación de cualquier obra musical por un cuarteto de cuerda. Algunos incluso podrían pensar que se trata de un recurso fácil, aunque dudo que nadie pueda tachar de fácil el trabajo de Salgado quien, pese a haberse resistido en su momento al uso de las tecnologías digitales, confiesa no tener incoveniente alguno en adaptar su metodología personal a las ventajas que aportan las nuevas cámaras y aplicaciones de edición digital.
Es en este punto donde observo a veces una cierta obsesión por el detalle como sello de calidad de una imagen fotográfica, estandarte de la maestría de su autor (o de la calidad de las ópticas que emplea), de su profesionalidad intachable, al revelar sus imágenes o editarlas ofreciendo la visibilidad nítida, bien contrastada y enfocada, de todas las áreas de la escena, desde las más expuestas a las más sombrías, salvando todos los obstáculos utilizando cualquier medio a su alcance.
En los tiempos del positivado analógico, un buen refuerzo para un óptimo acabado final consistía en traicionar venialmente la pureza del blanco y negro mediante baños viradores como el selenio, que dotaba a los grises de una cierta calidez vagamente marrón que los hacía más diferenciables de los negros, no afectados por el proceso, tornando la imagen aparentemente más contrastada, más nítida, más enfocada, mediante ese discreto bitono que no llega a traicionar la esencia de la imagen monocromática.



S. Salgado ante la edición de su serie fotográfica "Génesis"
Las fotografías de S. Salgado admiten copias de gran tamaño, incluso las reclaman, para poder disfrutar de su riqueza de detalles y texturas, aunque muchas de las más recientes no paran de remitirme a "pasos altos" y procesos de sobre y subexposición selectiva que en algunos casos rozan el límite de lo excesivo, como es el caso de la imagen que muestra una fila de pingüínos saltando desde los hielos al océano, tan nítidos que semejan un collage o un fotomontaje digital excesivamente bien acabado, otorgando un cierto onirismo hipnótico a las escenas. De hecho, la edición final de la obra en forma de libro, como ocurre con otras ediciones de autores ilustres, asume un tamaño cercano a lo impracticable para ofrecer una experiencia de inmersión en las escenas fotografiadas con tal riqueza de detalle, algo, como decimos, característico en la obra de Salgado tanto como en la línea editorial de Taschen.

El propio Salgado confiesa que el largo proceso, el viaje fotográfico a base de viajes reales por todo el mundo y su diversidad de paisajes geológicos, botánicos, zoológicos y humanos, le ha procurado una visión global de la vida y de su consciencia que abarca desde la materia tradicionalmente no orgánica hasta los seres humanos como un miembro más de la familia de lo vivo. Son frecuentes los cruces de miradas entre las criaturas retratadas y la cámara del autor, que no duda en selecionarlos como herramienta de reflexión para el espectador, tal vez recordándonos, como decía Brassaï, que no existe la naturalidad o la espontaneidad en la fotografía, dado que esta constituye un artificio y lo natural en ella es que el retratado evidencie que es consciente de la presencia del fotógrafo.



Quizás por ello me parece interesante la imagen que muestra un jaguar acercándose al agua para beber, o tal vez cazar o refrescarse, conociendo los hábitos de estos animales. En la espesura es difícil avistar un jaguar. Es más posible que él sepa de tu presencia que tener la fortuna de verlo. Esperar junto a una orilla practicable es un método normal para procurar un avistamiento, por lo que muchas imágenes de esquivos habitantes de la espesura los presentan junto al agua.
Valentín Valhonrat
Recuerdo una instalación escenográfica del Museo de Historia Natural de Nueva York que decidía mostrar así un ejemplar naturalizado de tigre y que el fotógrafo Valentín Valhonrat (en su serie "Sueño de animales") inmortalizó en una hermosa foto de formato vertical que establecía un bucle narrativo: la escenografía imita el realismo fotográfico y la fotografía de dicha escenografía imita a la naturaleza. En esta ocasión, el tigre americano es quien cruza auténticamente su mirada con la del fotógrafo.
Y, aprovechando nuestras antiguas referencias a la diferenciación entre los felinos manchados me viene al pelo la selección de la siguiente imagen correspondiente a un leopardo acercándose nocturnamente a un abrevadero, formalmente minimalista, casi teatral, en análoga actitud a la del jaguar, recordándonos las diferencias entre ambos parientes depredadores tanto como sus similitudes.


Y es que las similitudes entre especies remiten a la hermandad entre todas ellas, de las que la humanidad forma parte para bien o para mal. Son las similitudes y las diferencias las que alimentan la fascinación por los animales y por las imágenes zoológicas a las que de algún modo consagramos nuestro estudio, o cuando menos nuestra observación, aún cuando sabemos que es en lo invisible de los animales donde se deposita el misterio compartido.
Argumentábamos en relación a los comentarios suscitados por el rinoceronte de Durero entre los semióticos e historiadores del arte, que la cubierta de escamas del famoso dibujo se justificaría como un método gráfico para denotar dureza, tal y como observaba Umberto Eco, quien considera que la imitación de las estructuras de escamas de las pieles de reptiles y peces por parte de las mallas y vestimentas militares era algo suficientemente conocido para que gráficamente constituyese un recurso de ayuda a la imaginación del espectador de la época. La evocación de un guante de malla medieval en la imagen de la pata de una iguana, señala el propio Salgado al observar su fotografía, le recuerda la cercanía entre todas las criaturas vivas. La mano, tan humana, posee los mismos cinco dedos de un reptil que parece vestir un pertrecho bélico, intrínsecamente propio de belicosos humanos.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Animales hoja. Baku Maeda. Lorenzo Durán.

Cuando la naturaleza toma conciencia de sí misma, del aspecto visual que ofrece a los demás seres vivos, es capaz de desarrollar formas inspiradas en otros seres vivos o inanimados, generalmente por razones obliterativas, de ocultamiento, mimetizándose con la vegetación circundante, con formas minerales o con el aspecto visual de otras especies animales. El fenómeno del mimetismo nos ha servido para ilustrar otras cuestiones subyacentes en entradas anteriores en las que comentábamos reflexiones de Abbott H. Thayer, el mismísimo Theodor Roosevelt, Otto Von Frisch o Stephen Jay Gould, así que sugiero que busquéis las entradas etiquetadas con "mimetismo" en este vuestro blog y ya tendréis para un rato de refelxión constructiva.
Entre los fásmidos encontramos las especies más emblemáticas de fisonomías animales que imitan formas y texturas vegetales, y la mayor parte de especies que se denominan "insecto hoja" pertenecen a este grupo, aunque sin duda muchas langostas y saltamontes, y prácticamente todas las mantis religiosas adoptan formas anatómicas dispares pero que coinciden en emular brotes vegetales, flores y hojas. Ignoro si tal premisa sirve de inspiración a Baku Maeda, pero, en todo caso, lo que hace con su fauna a partir de hojas es justamente lo opuesto: disfrazar hojas con apariencias animales. No deja de ser curioso. Por eso he creído oportuno ofreceros unos cuantos animales hoja antes de mostraros un extracto de las entradas de COLOSSAL dedicadas a las hojas animal de Maeda y a las hojas recortadas de Lorenzo Durán.





Aparte de fásmidos, saltamontes, mantis religiosas y otros insectos hoja, nuestra particular simpatía por los geckos nos obliga a recordaros la fascinante presencia del gecko hoja:







Y, desde luego, no estaría nada bien que nos olvidásemos del pez hoja:










http://bakumaeda.tumblr.com/

http://bakumaeda.tumblr.com/post/100565723949/leaf-beast-artist-baku-maeda-material

http://www.thisiscolossal.com/2014/11/leaf-beasts/


Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves

Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beasts: Simple Animal Sculptures Cut from Dried Magnolia Leaves leaves animals
Leaf Beast is a recent project by freelance illustrator and artist Baku Maeda that seemingly brings dead leaves back to life. Maeda took advantage of the warped shape and veiny structure of dried magnolia leaves and made only minimal cuts to create each piece. See Part I and Part II. (via Laughing Squid, Lustik)






http://www.lorenzomanuelduran.es/

http://www.thisiscolossal.com/2012/09/new-cut-away-leaf-art-by-lorenzo-duran/


New Cut-Away Leaf Art by Lorenzo Durán

New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
New Cut Away Leaf Art by Lorenzo Durán leaves illustration
Artist Lorenzo Durán lives and works in Guadalajara, Spain where for the last four years he’s focused primarily on cutting intricate illustrations from dried leaves. He often depicts animals and insects as shown above, but has explored a wide variety of geometric patterns and also does custom work on request. (via fer1972)

martes, 4 de noviembre de 2014

Amores selváticos de Ana Teresa Barboza



Una buena amiga me ha llamado la atención sobre un artículo de Josune Imízcoz para Playground acerca de la obra de Ana Teresa Barboza, en particular sobre su proyecto "Animales familiares"


Yo ya conocía su proyecto "Tejiendo el instante", una interesante reflexión sobre nuetra percepción del tiempo y de la naturaleza a través del mundo vegetal y su representación mediante técnicas textiles.




No creo que merezca una mención en nuestro blog simplemente por ofrecernos imágenes de animales mediante una técnica más o menos original, ya que también remite a la puntada manual, a los tejidos bordados con punto de cruz como un recuerdo sobre el origen natural de los tejidos, por una parte, y un apunte de que la evolución de los tapices y la trama que constituye sus imágenes desembocaría en los telares, las primeras máquinas que desencadenan la revolución industrial, responsables de las primeras imágenes rasterizadas, análogas las imágenes digitales de mapas de bits que invaden y soportan nuestra cultura visual.










Es frecuente que, en los trabajos de esta artista peruana, los seres humanos sean reproducidos con carboncillo o con grafito, en blanco y negro, sin textura táctil, mientras que las formas animales y vegetales se reproducen con tejidos llenos de textura y color, que invitan a una experiencia táctil, aunque la textura óptica de sus dibujos destaquen precisamente los rasgos naturales del ser humano que normalmente domesticamos por asociarlos a nuestra animalidad, especialmente el cabello.




Los humanos de las obras de Barboza envidian la misteriosa condición que los demás animales no han perdido, y que en cuya piel qusiéramos reencontrar.



Sus trabajos evocan también una cierta culpabilidad por la muerte de un mundo natural rico en color y en textura, no racionalizado.




Recomiendo la visita de su blog/página web para una mejor comprensión del alcance de sus obras, de las que selecciono una pequeña muestra de aquellas que ilustran los intereses antrozoológicos del Animal Invisible.






Reproduzco a continuación la presentación de su serie Animales Familiares a cargo de la poetisa Tilsa Otta, seguida del artículo de Josune Imízcoz y su selección de imágenes de la artista.

ANIMALES FAMILIARES

 Si quieres puede ser puro
 Pero para mí puro es salvaje


 Como el primer día del sol

 Ana cose para descocerse, compone para descomponerse a colores.
Antes hizo latente la condición material del vestido, deshilándolo, deshilachándolo, y continuó con su piel y órganos internos.
Una buena/nueva temporada de cosecha, de excavaciones, deja al descubierto otra capa de pintura: bajo la civilización y las buenas maneras subyace la profundidad animal de la tierra. Tal como suena.

 (Hoy la naturaleza es representada con una frivolidad que espanta. Es un decorado, styling, un look, un recurso estético sin mayor discurso o significado. Como si fuera una fantasía.
A inicios del siglo veinte los futuristas hablaban de las máquinas sin aliento, con el arrobamiento del tesoro descubierto; en nuestros tiempos ¿la representación reiterada del reino animal evidencia un universo antiguo y sublimado, un sueño recurrente?)

En las escenas de Ana la fauna encarna, la piel no es animal print. Nos recuerda que somos nosotros, bajo esta construcción residencial y funcional. Cuando aceleras el auto y tocas el claxon, cuando sales de cacería, cuando saciar el hambre o el sueño es lo único, cuando no piensas en nada, y miras al vacío…
y estamos iluminados, cuando nos chupamos los dedos, unos a otros, protegemos con la vida a nuestros hermanos, cuando volamos, amaestramos y depredamos; cuando somos vitales y sencillos, invasión bordada, peluda, de piel desbordada. Si errar es humano, el lado salvaje es nuestra piel más perfecta. Cuando amamos, somos humanos y nos mordemos. Cuando amamos, perdemos el control y nos lamemos.  
Cuando los animales atacan.

 Tilsa Otta
8 de septiembre de 2011

http://anateresabarboza.blogspot.com.es/

http://www.playgroundmag.net/noticias/historias/Puntadas-salvajes-pasion-animal_0_1340865906.html





Historias

Puntadas salvajes para una pasión animal

Las creaciones de la peruana Ana Teresa Barboza reproducen, con carboncillo e hilo, escenas de amores selváticos
"Si errar es humano, el lado salvaje es nuestra piel más perfecta. Cuando amamos, somos humanos y nos mordemos. Cuando amamos, perdemos el control y nos lamemos.
Cuando los animales atacan".
Estas palabras de la poeta Tilsa Otta acompañan a la serie Animales Familiares de Ana Teresa Barboza, una artista plástica peruana que teje universos humanamente salvajes en sus creaciones.
Combinando la técnica del bordado y la del dibujo, Barboza nos transporta, puntada a puntada, a lienzos en los que el instinto animal se vuelve humano, y el humano, animal. Como bestias que se besan ferozmente, que se lamen las heridas en un gesto compañero, o que sucumben a un certero mordisco en la yugular, sus personajes reproducen las texturas de una pasión selvática.
Los hilos que recorren sus dibujos a carboncillo crean un relieve que invita al espectador a alargar la mano y pasar los dedos por encima; las ganas de tocar son las mismas que las que sentimos cuando como somos víctimas de un zarpazo de lujuria. Y es que, cuando los humanos aman, se parecen mucho a los animales que atacan.