Entradas populares

martes, 2 de mayo de 2017

Un carrusel de perros por Tim Racer



Tal vez el sitio web más cercano al análisis y exposición de trabajos artísticos asociados a la zoología que pretendemos en El Animal Invisible sea The Muybridge's Horse, editado por Emma Kisiel. Ella misma es una fotógrafa cuya obra se incribe en los ámbitos de dicho análisis y a la que, precisamente por eso, hemos dedicado en su día un merecido comentario.

Sin embargo, también es cierto que tanto la obra propia de Kisiel como la mayoría de trabajos artísticos que selecciona para exponer y comentar en su excelente blog se corresponden a fotógrafos que, como ella misma, documentan de formas diversas la presencia de animales muertos o de restos animales utilizados en diferentes y variadas posibilidades de taxidermia, por lo que a menudo nos referimos a Emma Kisiel como representante de un cierto movimiento artístico necro-antrozoológico sin duda denotativo de los tiempos que nos ha tocado vivir, pero también, tal vez, pernicioso por capacidad para habituarnos a la muerte envolviéndola de una bella aureola. No nos malinterpretéis: no nos espanta la muerte en sí, ni la vemos como algo negativo, cosa que también defienden los artistas seleccionados por Muybridge's Horse de algún modo, pero también se sirven de la muerte para elaborar un discurso que al fin y al cabo habla de la vida y hay algo ahí que no acaba de ser coherente, y que tal vez sea perniciosamente perverso.
Por todo lo expuesto, comprenderéis que me resulte especialmente llamativo cada trabajo artístico seleccionado por Emma Kisiel en el que los animales muertos están ausentes y la fotografía no es el medio artístico empleado, sino simplemente el vehículo o soporte para visualizar las piezas originales, sean dibujos, pinturas o esculturas, así que no pude evitar prestar especial atención a su entrada dedicada a los dibujos de Gretchen Hill Woodman.

No obstante, no son los dibujos de Hill Woodman lo que me empuja a elaborar el comentario y la muestra de hoy, sino un comentario de la propia Kisiel acerca de su propia asociación subjetiva entre las imágenes de la dibujante y las piezas de Tim Racer, lo que me llevó a descubrir las curiosas esculturas de este artista en una entrada anterior del blog de Kisiel de la que no tenía constancia y que me ha parecido curiosa y fascinante.




 Emma Kisiel dice sobre él en Muybridge's Horse:

Hoy es mi primer día real de regreso de 18 días de viaje. Cuando me fui, una cosa muy importante que hice fue montar el "Prince Charming Regal Carrousel" en Magic Kingdom en Disney World. Tengo que hacerlo cada vez. Me encantan los carruseles, y los caballos blancos impresionantes en este me recordaron a las imágenes que había visto de la exquisita obra del  tallador de madera y restaurador de animales del carrusel, Tim Racer. Para mí, las piezas más impresionantes de Racer son las tallas personalizadas de los amados perros de los comisionados. 
Me encanta el realismo mezclado con los elementos estilizados de los animales, y también destacaría los adornos por suponer toques realmente especiales. Un pequeño ratón y un gallo montado en la silla de montar, una armadura detallada y una pelota de tenis son algunos de mis favoritos.





Tim Racer ha desarrollado su actividad como artista profesional durante 25 años. Se graduó en el Centro de Estudios Creativos de Detroit en 1984, y rápidamente se ganó elogios como joven ilustrador de éxito en Chicago. Tim se hizo conocido por su sentido agudo del color, fina artesanía y sus pinturas estilizadas, fluidas. 

Cansado de las tareas publicitarias y editoriales, comenzó a tallar sus ilustraciones en madera mientras buscaba una nueva forma de expresar su amor por la forma. 

Esta transición al arte tridimensional floreció en 1993, cuando comenzó a trabajar con la Maestra de Pintora de Carrusel Pam Hessey de Hawk's Eye Studio en Martinez, California. Aquí Tim aprendió el oficio especializado de traer animales de madera antiguos preciosos pero maltratados de nuevo a la vida para los coleccionistas privados, así como para aquellos que aman montar carruseles de preciosos acabados de los Estados Unidos.
Criado en una familia de taladores y podadores de árboles, y él mismo un antiguo leñador también, Tim posee un aprecio y conocimiento de sus materiales forjados a lo largo de toda una vida. Su conocimiento y comprensión de la madera le han proporcionado las habilidades necesarias para reconstruir viejos y descuidados animales de carrusel. 

La restauración es una de sus especialidades, pero tallar es su verdadero amor. Tim siempre se ha rodeado de animales, y son su tema favorito. Ya sea un pequeño Chihuahua, un pit bull bien musculoso o un gran danés estatuario, Tim combina amorosamente todas sus habilidades artísticas para crear obras únicas de arte que reflejan la belleza intemporal de nuestros amigos animales.
Tim Racer es un conferenciante invitado regularmente a la Conferencia Anual Carousel West Asilomar  en Pacific Grove, California. Su trabajo de restauración de doce animales antiguos del carrusel Dare del siglo XIX está en exhibición permanente en el Museo del Estado de Nueva York en Albany. Otros proyectos públicos incluyen carruseles en el zoológico de San Francisco, el Centro San Francisco Yerba Buena, el Golden Gate Park de San Francisco y el Tilden Park de Berkeley. Sus creaciones originales de talla fueron destacadas recientemente en la edición de primavera de 2004 de Bark Magazine.



La verdad es que entiendo que Kisiel se acuerde de Tim Racer, aunque personalmente creemos que los dinujos de Gretchen Hill Woodman evocarían en todo caso las esculturas de Beth Caverner a quien solemos asociar con Ellen Jewett. Sin embargo, pese a que ambas escultoras/ceramistas ofrecen productos policromados que no ignoran su vinculación con las artes decorativas, y por tanto con lo comercial o complaciente, también es cierto que elaboran un discurso en el que se intuye sin demasiado esfuerzo el simbolismo de los animales como parte de un entramado ecológico complejo y delicado, así que bajo la decorativa belleza de las piezas de ambas artistas subyace un claro posicionamiento ecologista y un animalismo reivindicativo aunque nostálgico y esteticista.

Tim Racer adopta la actitud del artesano de oficio, experto y sabio a través de los materiales y procedimientos técnicos propios de la actividad que desarrolla, que aprecia exactamente lo mismo en las piezas que restaura, consciente o sencillamente ajeno a su posible encasillamiento en los espacios reservados al kitch. Racer consigue una evidente dignificación de este tipo de trabajos al ejecutarlos como piezas personalizadas inspiradas en ejemplares concretos, con nombre y personalidades bien definidas, observadas en la documentación fotográfica que le sirve de referente.



No sé si su propio punto de vista ante este hecho es crítico o no, y tal vez no sea relevante que se limite a ofrecer a sus clientes una imperecedera imagen de sus amadas mascotas convertidas en juguetes de lujo, en balancines o piezas de carrusel. Y esto me parece una rotunda metáfora visual de la instrumentalización, cosificación y, simultáneamente, idealización -materialista- de nuestra relación con los animales, particularmente con los domésticos, y más aún los perros, consagrados a la compañía y a menudo al juego, y no olvidemos que el juego, el simulacro, es el entrenamiento gozoso de las pruebas de supervivencia a las que nos habremos de enfrentar.

Los juguetes que reproducen animales pueden servir para observar el grado de perfeccionismo técnico y a la vez de conocimiento de fisonomía animal a lo largo de la historia, asunto al que hemos ofrecido apuntes con anterioridad, pero los excepcionales ejemplos de Tim Racer bien podrían continuar con una tradición estética o reivindicar una dignidad artística a la manera de ciertas piezas de Jeff Koons, por ejemplo, y ser dignas ocupantes de una sala en cualquier galería o museo de arte moderno. Desde luego, si algún día se inaugurase un museo de Antrozoología del Arte, los balancines perrunos y los perros de tiovivo de Tim Racer deberían ocupar un lugar de honor, a no ser que se les diese el uso debido y girasen en un carrusel a expensas del desgaste y de su obligatoria y periódica restauración.
Espero que os gusten tanto como a mi.





















timracer.com

http://muybridgeshorse.com/2014/06/09/tim-racer/